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"Porque siempre habrá alguien que observa nuestros errores"

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Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, 1992-1994

Mansión Malfoy Manor, 1993-1994

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Diciembre 25 de 1992:

- Ah, ¿Deberíamos decirle algo?

- ¿En serio? Yo me la estoy pasando pipa.

- ¡Blaise!

- ¿Qué? Es gracioso.

- ¡Está mal!

- Mas que mal.

- Esto puede rozar lo perturbador.

- Probablemente.

- ¿Eso son mechones de unicornio y garras de hipogrifo?

- Si…increíblemente cerca de mezclase con la dedalera.

- ¿Eso siquiera se puede hacer? ¿Cómo mierda Snape autorizo esto?

Los comentarios van y vienen mientras los tres observan intrigados y, quizá, un poco divertidos como Draco camina por la habitación despotricando mientras vierte tres ojos de sapo en el caldero en lo que la sustancia cambia de color. Theodore codea a Blaise y señala el pelo de unicornio que parece descender en cámara lenta, Pansy tiene que detenerla con su varita; Blaise voltea para fulminarla con la mirada y ella corresponde el gesto, Theo sigue como si nada observando esta vez con enfermiza concentración las garras de hipogrifo. "Maldito" – piensa en lo que forcejea con Blaise para no desvanecer el hechizo.

- Vamos. Así por lo menos notara la existencia de alguien mas aparte de si mismo. – Replica el muy bastardo, como si una mini explosión fuera su mayor preocupación.

- No. – Responde tajante. Blaise mueve su codo y la varita parece temblar entre sus dedos, la magia se vuelve algo turbia mientras un único mecho escapa del encantamiento. Theodore silva complacido y Zabini sonríe con sorna antes de que ella lo golpee. Los tres esperan alguna reacción, pero el mechón es rápidamente invocado por Draco. Blaise gruñe y ella sonríe.

Pansy no podría estar mas complacida y ambos chicos más decepcionados.

Theodore saca de su túnica su varita y apunta hacia los mechones en lo que ella trata de acomodarlos. Theo lanza el contra hechizo. Los mechones caen y antes de que la poción burbujeara de forma violenta voltean hacia Draco; la poción estalla dentro de una burbuja de contención, Pansy aprieta su varita con fuerza y agradece a Reachel el haberle enseñado ese hechizo; Blaise refunfuña, Theo la mira como escoria y ella simplemente deshace el escudo para maldecirlos con un hechizo punzante. Ambos chicos chillan.

- ¡Lo sabía! – Grita Draco. Los tres observan la poción que poco a poco toma un tono purpureo. Draco revolotea a su alrededor por dos segundos antes de anotar algo en su agenda; murmura unas cuantas cosas y finalmente voltea para mirarlos antes de decir: - ¿Quieren jugar con poción multijugos?

Pansy parpadea confundida. Blaise boquea y Theodore dice: - Su preparación se demora un mes y no lleva ojos de sapo.

- ¿Crees que esa – señalo el caldero – es la poción multijugos?

- ¿No lo es? – Cuestiona alzando una ceja. Blaise les sigue con la mirada y ella se limita a observar el suave burbujear de la poción.

- No. Esa de hay es solo una confirmación.

- Confirmación de…

Draco suelta un bufido y rueda los ojos, como si la respuesta fuera obvia. – De que el trió de zopencos consiguió de alguna forma la poción multijugos y se hicieron pasar por Goyle y Crabbe.

- ¿Estas seguro? – pregunta esta vez Blaise. Con las avellanas de sus ojos escrutando el mercurio liquido de Draco; este sonríe con suficiencia para mostrar un cabello enredado en un extremo y liso en el otro.

- Alguna vez viste Cabbre interesado en la lectura u anteojos redondos y estúpidamente ridículos.

El silencio los rodea, y de alguna forma esa es la confirmación que Draco necesita.

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01 de septiembre de 1993:

Todos han cambiado, no de forma brusca o de golpe, simplemente…Todos regresan diferentes. Y está bien, supone, incluso ella se corto el cabello y utiliza algo de brillo para resaltar un poquito más. Si se mira en el espejo puede ver los pequeños bultos que son sus senos; Pansy siente que está creciendo muy rápido, su madre así se lo hace ver.

- No te encorves y si te llega a doler el estomago vas inmediatamente con la enfermera, no vaya a ser que te llegue en plena clase.

"¿Me llegue qué?" – Hubiese preguntado si no estuviera tan estresada con el ir y venir de su padre y de los elfos domésticos.

- No dejes que nadie note tus senos, aun eres muy chica.

"¿Para qué?" – Se cuestiona, pero no habla. Si lo hace esta segura que lo que saldrá de sus labios será un insulto y ni loca respondería mal a su madre.

Pansy asiente.

Así, en medio de consejos y prohibiciones se pasó volando las dos escasas horas que tenían para alistarse y aparecer en el expreso. Esa mañana ni Draco ni Blaise aparecen en la estación.

- Me gusta tu corte. – Le saluda Daphne, probablemente la única chica que realmente la soporta.

- Gracias- la observa y se queda mirándola más de lo necesario; es que Daphne tiene unos ojos bonitos-. Hoy entra tu hermana, ¿verdad?

- Si. – Responde orgullosa, señalando una cabellera rubia a no más de cinco metros – Espero que quedemos en casas separadas, aun si eso no es probable.

- ¿Por qué? – Le pregunta.

- Toda ella desprende ese aire de ´Soy sangre pura y puedo hacer que se dobleguen´-Se encoge de hombros -. Es el orgullo de mi padre.

- Suenas celosa.

- Lo estoy. – Y le sonríe.

Pero Pansy no le cree en absoluto. Daphne Greengrass es demasiado buena y quiere a su hermana mas que nada en el mundo, habla de ella como si de un tesoro se tratase, suave, dulce y susurrante – "Es afortunada" –, pues no siempre se puede ver esas muestras de afecto. Quizá por ello ella la aprecia. Daphne es la única que cumple sus caprichos y la mima de forma nada sutil porque le gusta hacerlo, por ella, por Astoria y por todas las chicas que tengan una serpiente al asecho cerca del pecho.

A veces se pregunta si seria así con todos.

- ¿Y dónde está nuestro príncipe? – Pansy se queda callada durante dos largos segundos y Daphne pare meditar en ese corto lapso se tiempo. Cuando Pansy está por contestar le mira con ojos acuosos que rápidamente son reforzados en cristal solido y reflectante, aun con eso y entendiendo un poco su reacción, responde.

- Ayer mando una lechuza explicando que llegaría a Howgarst de forma individual; no dijo el porqué.

- Ya son trece años. – Responde y eso le lastima; Pansy no quiere oírlo.

No ahora, no nunca.

No quiere saber nada de sucesiones o linajes antiguos.

Ambas se miran y siente algo cálido golpear su pecho. Los Greengrass tienen como herencia ojos azules claros, pero Daphne los tiene de un tono oscuro melancólico, manos grandes y un poco regordetas, cabello rubio siempre liso; sedoso, una sonrisa tan reconfortante que se termina perdiendo en sus pensamientos sobre el tipo de algodón que debieron haber invertido en ella – En Daphen, la Slytherin más cálida que puede haber existido –, la chica que ahora muestra tranquilidad cuando se desmorona por dentro como ella lo hace siempre. – Cuando llegue me avisas, tengo algo que podría ayudarle.

- Gracias. – Dice bajo y sincera, Daphen la mira y sus brazos tiemblan un poco por el deseo de querer abrazarla, Pansy lo entiende, pero ambas toman una bocanada de aire pues les esta prohibido mostrar afecto en público; mostrar cualquier cosa que pueda ser interpretado como debilidad. Son Slytherin, pero más que eso son sangre puras.

Con eso en mente ambas entrar en la estación y toman el vagón que siempre ocupan. Daphen le pregunta por Blaise una vez adentro, Crabbe y Goyle llegan, las saludan, eso la hace sentir un poco aliviada, pero eso dura poco pues ambos pasan derecho para comprar dulces. Daphen no desiste y le vuelve a preguntar, Pansy no sabe que responder.

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Septiembre 24 de 1993:

Los cinco se reúnen; Crabbe prefirió estar en la sala común y ninguno insistió, aquello les emociona un poco mas de lo necesario, cada uno de ellos tiene muestras de diferentes personas, Blaise escogió a una Ravenclaw de sexto, Theodore a un Syltherin de primero, Pansy tiene un mechón de Draco y Goyle tiene el de la sangre sucia; cuando Theo pregunto cómo lo obtuvo este solo dijo que se lo arranco en pociones cuando paso a su lado, es sorprende y a la vez no, curioso quizá sea la mejor expresión para eso. Ellos se miran en silencio porque no hay nada que comentar al respecto, no ahora, cuando Draco llega con el caldero levitando a su espalda y seis frascos junto a este; cuando nota la falta de Carbbe no lo dice ni hace nada al respecto, no hasta que el sexto frasco desaparece.

- ¿Ya tienen los mechones? – les pregunta mientras llena las copas, una sonrisa se extiende entre sus labios al ver su trabajo antes de entregarle a cada uno su respectiva poción. - ¿Quién será el primero?

Pansy parpadea y nota con mucha vergüenza que todos los ojos se posan sobre ella, los muy malditos la querían de conejillo de indias. Suspira. Saca de su túnica un pañuelo para desenvolverlo y sumergir el mechón platinado en la poción; esta burbujea y cambia de color, finas hileras plateadas nadan en la sustancia hasta volverse completamente plata coloidal, la huele y es menta lo que desprende. Cierra los ojos. Toma el frasco y sin tomar aire bebe la poción con rapidez, el sabor es extraño y poco agradable, su cuerpo da un tirón y suelta un jadeó involuntario. Abre los ojos, mira sus manos y están son mas largas y pálidas.

Blaises suelta una carcajada para ser seguido por Theodore. Ambos se apoyan el uno sobre el otro en lo que sus mejillas se extienden.

- ¿Se puede saber de que se ríen? - Pregunta enojada. La voz incluso es la misma. Pero eso solo parece hacer que ambos chicos se retuerzan en busca de oxígeno.

- Pansy. – Draco la llama.

- ¿Qué?

- Tu ropa.

- ¿Qué tiene que ver mi ropa con…? Oh. – ambos se miran y es extraño. Draco en lugar de parecer molesto es curioso, toma su rostro y palpa sus mejillas, acerca sus rostros y alza su falda para comprobar el bulto entre sus piernas. Pansy se siente desfallecer.

- ¿Así de bien me veo?

Pansy no aguanta más y sin remedio alguno se junta con ambos chicos mientras gruesas lagrimas surcan de sus ojos por culpa de la risa; las rodillas le fallan y tiene que aferrarse a algo, Goyle le ayuda tomándole de la mano, pero es inútil, ambos caen y no es hasta que su mirada choca con Theodore y Blaise que siente su estomago doler.

Draco y Goyle les miran confundidos.

Pasan así unos dos minutos y Theo es el primero en levantarse en lo que sumerge el mecho en la posición, suspira, alza la copa mientras brinda por su integridad. Pasan unos segundos y el cambio es inminente, la mueca de asco que decora su infantil expresión la estremece.

- Esto sabe a mierda. – Exclama. Draco resopla divertido.

- Lenguaje, niño, lenguaje.

Theo le mira mal y Draco solo se encoje de hombros. Voltea y mira a Blaise mientras ella palpa su ropa en busca de otras diferencias. Blaise le toma de los hombros y hace que lo mire fijamente. La poción entre sus manos tiene un tono purpureo, y cuando Blaise la toma simplemente no puede apartar la mirada de sus pechos que crecen de forma desmesurada y el nuevo tono de piel adquirido que sobre sale entre la camisa; pasan los segundos y solo puede salir de esa ensoñación cuando ve como los senos son masajeados y apretados.

- Espero que los tuyos sean así de grades. – Le dice, voz aguda e increíblemente pastosa. Pansy sin pena alguna coge los senos ajenos y los aprieta con saña. Blaise grita. Draco mira la escena de forma asqueada y reprobatoria, Theo se carcajea mientras encoje su ropa, Goyle toma también su poción sin que ellos se den cuenta.

Hay gritos, risas, empujones y manoseos descarados entre ellos.

Pansy de repente recuerda la cámara que Theo tiene guardada en su baúl. Camina hasta este y la saca. Pansy espera paciente a que todos se junten de tal manera que la cámara los capture a todos, cuando eso pasa con un rápido flash toma una fotografía. Pasan algunos segundos antes que las tres personas junto a ella se lancen sobre la fotografía; Goyle no hace nada para detenerla, Draco trata de abrasarla, Blaise de empujarla, Theo de tumbarla y ella se regodea en su nueva estatura estirando a mas no poder su brazo.

Pansy decide proteger esa foto y atesorarla.

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31 de octubre de 1993:

- Toma- le tendió una garra de cerveza de mantequilla.

- Gracias -. Sonrió y tomo su primer trago - ¿Tienes una barra de chocolate de pura casualidad? – agrego embobada.

- Lo siento. – Se encogió de hombros Theo – Se lo di a Crabbe esta mañana y no compre nada más.

La cerveza burbujea suavemente, Pansy acaricia el borde de la garra antes de tomar otro sorbo. Se quedan callados, pero eso solo era la fachada para ocultar la tormenta que de apoco se avecina; había una sonrisa demasiado alegre para ser de Theo que ni por la mejor cerveza del mundo aparecería. O al menos el mundo que es el callejón Diagon.

- Entonces, - empezó suave, lento y con ese aire misterioso que siempre le rodea- ¿Draco te dejo plantada?

- ¡Vete a la mierda, Nott! – Grito sin quererlo. Blaise se acercó con galantería y se sentó a su lado mientras miraba a Theodore en reproche, poco después sonrió y movió su mano para pedir una cerveza de mantequilla.

- ¿Me equivoco? – pregunto con cinismo.

- No, maldición. – Dijo resignada y quizás un poco anhelante. Blaise oculto su sonrisa detrás de la garra.

- Explícate, por favor. – Pansy lo pensó, realmente lo pensó, pero finalmente llego a la conclusión de que si su día ya estaba arruinado ¿Por qué no terminarlo?

- Fue una fantasía, ¿Bien? – Se sonrojo – Ya de por si su actitud no ayuda. No odio a los presumidos que tienen motivos para serlo, incluso yo soy uno de esos, pero eso no me hace precisamente su fan. El caso es – Suspiro-, que siempre encuentro lo inteligente y divertido, Draco es todo menos un idiota, aparte de eso siempre hay algo más que actitud pedante.

- ¿Qué? – Pregunto Theoalgo sorprendido mientras Blaise dejaba la cerveza sobre la mesa. Ambos la miraban atentos.

- Amabilidad, supongo. – se encogió de hombros – Ver más allá de lo evidente es un asunto de retrasados, por lo menos con él, ¿Pueden culpar a una chica por querer tener un romance de ensueño?

Theo y Blaise compartieron miradas, incomodos. Pansy suelta una carcajada seca ante eso.

- Pansy, cariño, es que tú eres una inepta con todo lo relacionado al amor. – Dijo Blaise finalmente. Theo adivinando el desastre que se avecinaba, sin preocupación alguna se movió un poco, alejándose.

- ¡¿Qué?!

- Se supone que conoces a Draco por años. Años. ¿Qué no se supone que es el tipo de chicos que deja corazones rotos a su paso simplemente porque es incapaz de amar? – Soltó molesto -. Pero no es su culpa que te hayas enamorado del imbécil que es; no puedes simplemente imponer una fantasía sobre el mundo real.

Pansy refunfuño unos segundos antes de soltar un largo suspiro. - ¿Alguna otra observación, gigolo de cuarta?

- No nos has dicho que te hizo esta vez.

- ¿Qué no es obvio? – Comento con exasperación - ¡No quiso que le acompañara!

Theo casi escupió su exclamación en la cerveza mientras Blaise rodaba los ojos exasperado.

- En conclusión: Estas en despecho porque no te quieren cerca…-Soltó sin contenerse Theo, sus labios extendiéndose de forma peligrosa -. Parkinson, eres la única que se ahoga en un baso de agua con una cosa tan mínima. Y no te lo tomes a mal, pero justo ahora eres la reina del drama.

- Cállate.

- Pansy no es dramática, Theo. – Intervino Blaise. La susodicha giro en su dirección y Theodore le miro expectante-. Pansy es cursi.

Theo soltó una carcajada tan escandalosa que se ahogaba en sus propias palabras. – Por Merlín, tienes razón – decía emocionado, como si hubiera encontrado el pandemónium. Pansy, por otro lado, increíblemente indignada no encontraba palabras para expresar su descontento. Abría y cerraba la boca solo soltando aire.

- Te descubrieron, Pans. – Dijo Theo ronco después de recuperar la compostura-. Eres tan cursi como las hufflepuff de las que tanto te burlas. Como tú cursilería tiene que manejar tu cinismo pasa desapercibido. Pero eres tan hufflepuff que incluso alcanzo a ver tu nuevo uniforme. Joder, esto es para emborracharse. ¿Dónde mierda esta Draco cuando se le necesita?

- Lo que yo tengo de cursi Blaise lo tiene de monja. – Soltó al fin, interrumpiendo antes de que agregara algo más -. ¿Están drogados o las cervezas les cayo tan bajo como para emborracharlos?

- ¿Segura, Pans? – Blaise estaba tan satisfecho consigo mismo que incluso podía sentir la magia cosquillar con su piel-. Porque tu romance de ensueño parece sacado de esas ridículas novelas muggle. ¿Luego de enamorarte qué? ¿Casarse y tener dignos herederos Malfoy?

- Sabes perfectamente como yo que esa sigue siendo una posibilidad – Resoplo - ¿Y que si me quiero casar y andar con él cogida de la mano hasta estar como Dumbledore? – Los tres permanecieron en silencio asqueados ante la imagen, Pansy no quería verse con arrugas -. ¡El caso es que no soy cursi, soy romántica! Y de eso a lo otro hay una diferencia abismal que no explicare porque ustedes, par de trolls, no podrían entender.

- Si, claro. – Se burlo Theo

- Hmn. – Secundo Blaise terminando su bebida.

Pansy tomo lo que quedaba de su cerveza de mantequilla de un solo trago. Pues no era justo. Explicar, hablar y aguantar acusaciones estúpidas que lo único que buscaban era juzgarla de una forma u otra.

Pansy estaba harta.

- Entonces ilústrenme, oh grandes conocedores del romance. – Demando – porque estoy segura de que ni siquiera saben lo significa.

Blaise y Theo se miraron preocupados. Pansy no espero a que escaparan para soltar:

- Sus vidas amorosas, como todo el mundo sabe, dejan mucho que desear.

Hubo un silencio incomodo mientras todos se preguntaban como diablos terminaron hablando de algo tan incomodo e hilarante en una esquina del único bar que contaba con muebles medio cómodos.

- Mi vida amorosa. Como tu lo has dicho, Pansy, amorosa. Esta de maravilla, gracias. – Se defendió Blaise.

- Si, y Snape es alegre – Bufo -. A ver, ¿Puedo saber porque nunca has tenido una relación seria?

Blaise la miro indignado y algo herido. Busco rápidamente la mirada de Theodore en busca de apoyo, pero solo se encontró con la indiferencia de quien no quiere la cosa. Blaise gruño y se irguió en busca de pelea.

- Yo si he tenidos verdaderas relaciones, Parkinson. No seas tan irracional para desquitarte conmigo por algo que nunca funcionara.

- Por lo menos yo no estoy tan ciega para notar el punto de quiebre de cada una de las posibles conquistas que tendría, pero como no soy tú y si tengo algo de materia gris te lo diré: Eres un maldito promiscuo.

Blaise la miro impactado e increíblemente dolido. Ella sabía que se había metido con una fibra suave que debía no tocar, pero estaba cansada y ya venia siendo hora de que se lo echara en cara para ver si despertaba.

Si Blaise no quería ser como su madre bien podría ir comenzado a cambiar.

- Pansy, no crees que…

- ¡Cállate, Nott! Que bien estabas en silencio y apoyándome de forma nada sutil.

- ¿Theodore? – le afano Blaise.

- No te estoy dando la razón, que eso quede claro. – Exclamo rápidamente, Pansy entrecerró los ojos -. ¿Pero deberías de conocerlas primero? – Dijo dudoso, desviando la vista y apretando un poco las manos.

- ¿Y ahora resulta que YO soy el que tiene problemas amorosos? – Casi grito.

- ¿Quién mas si no? – Respondió tajante, alzando su mano para pedir que le llenaran la garra.

- Oh, por favor, yo siquiera e tenido algo de acción, pero ¿Qué me dices de Nott? ¿No fue el quien te acuso de ser una hufflepuff de cuarta?

Theo le miro fulminante, a Blaise no le podía importar menos.

- ¿Theo? ¿Nuestro Theo? – Alzo la mirada. – Hay por favor.

Blaise soltó una risita baja sin querer y Theodore se ofendió mas que si le hubieran insultado.

- ¿Por favor, que, Parkinson? – Pregunto increíblemente serio y ronco -. Termina lo que ibas a decir.

- Nada. – le miro seria- Eso. Por favor, no hay nada que decir, ¿Satisfecho?

Blaise le miro burlón, regodeándose en la desdicha ajena.

Theo golpeo la mesa sacudiendo las jarras vacías sobre esta; Pansy y Blaise enarcaron una ceja mientras se tragaban la risa.

Los tres se miraron un largo rato desafiantes, Pansy recibió su cerveza mientras ambos chicos le miraban. Blaise y Theo alzaron sus manos para pedir que les volvieran a llenar las jarras; Pansy sonrió ante el gesto. Cuando la mesera llego y dejo la bebida sobre la mesa los tres tomaron un largo trago al mismo tiempo.

Luego rieron a carcajadas con el orgullo increíblemente magullado.

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Octubre 15 de 1993:

La primera vez que Draco le besa Pansy se siente morir, en el peor sentido.

No es dulce, no hay fuegos artificiales y tampoco aquello que ella llama cariño. Draco es brusco y torpe, - "Es quizá también su primer beso"- pero aquello no deja que la sorpresa abandone sus ojos, ojos siempre verdes y brillantes; quizás un poco enamorados, también.

En todo caso Pansy no está en todos sus cabales en esos momentos, ni ahora ni nunca si la cosa sigue así. Y Draco como siempre pasa por alto todo lo que ella siente y piensa: Mete su lengua en su boca. Es frio incluso en esos momentos, su cuerpo parece estar a punto de entrar en hipotermia y lo único que atina a hacer es abrazarlo aun si eso no es lo que quiere, Draco siempre será su prioridad, incluso en esos momentos. Pansy de alguna forma logra imaginarse a ella vestida de princesa en busca de los labios de Blanca nieves y así quitar el veneno de la manzana, no tiene sentido, nada tiene sentido hasta que Draco aparta sus labios y lengua.

- No estuvo tan mal. – Le dice y eso lo único que logra es dejarla aun peor.

- Yo…

Y los ojos grises de Draco siempre le parecieron hermosos, pero el verle con las mejillas arreboladas y los labios hinchados, rojos, brillantes y estirados en una sonrisa hacen que su mundo se convulsione de satisfacción. Pansy es gelatina cada vez que el mercurio de sus ojos se fija en ella y solamente ella, pero nada como en esos momentos y menos cuando siente la magia abandonar su cuerpo de forma dichosa.

- Entonces eso es besar, ¿no?

Pero es solo ella quien lo siente así.

- Supongo. – Susurra queda, con el corazón desbocado y la dignidad en alguna parte que ella no recuerda ni se molesta en buscar. - ¿Por qué estas mojado? – Le pregunta en lugar de volver a besarle y comprobar esta vez que sí, está viva y todo es real. Tan real como el ligero temblar de los hombros que poco a poco se ensanchan sin que pueda notar la diferencia hasta que es demasiado tarde.

- Me caí en el lago.

- ¡¿Qué?!

- Estaba en escoba y a una baja altura, tranquila.

Draco siempre trata de quitarle peso a los asuntos suavizando sus facciones y ocultando mas de la mitad de la información, aun así, eso no logra que olvide su rápido andar, las maldiciones, la tormenta en sus ojos y mucho menos los labios que se posan sobre ella con rabia contenida.

"¿Por qué en escoba a estas horas de la noche?" – Hubiese querido preguntar. Pero entonces ve una Snitch atrapada en la mano izquierda de Draco, parece vieja y algo magullada; sin saber porque no dice nada al respecto.

- ¿Quieres una toalla?

- Por favor.

Ella camina con la mayor discreción que le es posible mientras Draco invoca un hechizo de calefacción, entra en el baño y con un rápido movimiento de varita conjura un Lumos; busca las toallas en la segunda gaveta del lavabo; las piernas le fallan y cae en el suelo y tiene que enterrar su rostro en las cuatro toallas para ahogar el grito que contuvo desde el momento que Draco entro en el dormitorio femenino para despertarla y besarla.

"Es un maldito desconsiderado"

Eso solo se confirma cuando al salir del baño lo encuentra acurrucado entre sus sabanas con los zapatos aun puestos.

Pansy quiere gritar una vez más.

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27 de diciembre de 1993: Malfoy Manor

Cuando los Syltherin perdieron contra Gryffindor, a Draco se le saltaron las lágrimas. Lo asalto una depresión de campeonato que arraso con él como un incendio arrasa con un bosque. Algunos jugadores tuvieron que golpearle la espalda en una muda forma de apoyo y fue doloroso y abrasivo, pero un día después de eso supero la derrota pensando en ella como un punto de inflexión.

M-e-n-t-i-r-a.

Nunca se perdonó el haberle fallado al equipo. No se perdona por haberle fallado a Lucius.

Draco tiene un corazón de vidrio.

Y Pansy sabe que se esta quebrando y falta poco para que los fragmentos se incrusten en sus pulmones. El problema es que Draco finge ser valiente cuando en las noches envuelve todo su ser en llamas que danzan, besan y gritan quemando todo a su paso. A Draco le gusta jugar con el fuego. Quema pergaminos color sepia y conjura plumas blancas que son rápidamente consumidas mientras recita una canción que recuerda de milagro. Cuando Pansy lo encuentra por primera vez le dice con tono marchito "Quiero ser una flama escarlata, quemar todo lo que este a mi paso y hacer de lo imperecedero cenizas" pero Pansy solo entiende (-Quiero extinguirme después de haber cumplido-)

Y si cierra los ojos puede navegar en el mar de olores que es pequeño laboratorio que Draco con tanto empeño construyo. La habitación huele a cenizas, acónito, dedalera, adelfa y cicuta. La bilis se le junta en la garganta y UGH, necesita vomitar. Ahora. Pero no, Merlín, no, no ahí, cualquier lugar menos el puto laboratorio de Draco.

- ¿Para que tantas plantas venenosas? – Pregunta tapándose la nariz, puede ver una pequeña parte de dragoneta cerca de las plumas blancas. Las nauseas aumentan y teme tener que conjurar un balde. Es una posibilidad. Es aceptable. No cree aguantar más.

- Experimentar.

- ¿Con eso? – señala.

- Dragontea, Pansy.

- Se cómo se llama. – Exclama ahogada, el suéter tapa su voz, mas no el intenso olor a carne podrida-, ¿Para que la quieres?

- Domar serpientes.

Pansy no pregunta más, si lo hiciese Draco trataría de explicarle con tecnicismos y palabras rebuscadas simplemente para confundirla, en lugar de enredarse en una conversación poco fructífera saca su varita y murmura un hechizo para no percibir los olores. Draco la mira con una ceja alzada de forma reprobatoria. Las náuseas parecen mermar.

- Ni siquiera preguntaste si tenía alzadas las protecciones.

- Siempre lo están. – replica.

- No cuando hay visitas. – le recuerda.

- Soy diferente.

- ¿Lo eres?

Pansy no tiene respuesta

"¿Lo es?"

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Enero de 1994: Mafoy Manor.

- Mi padre esto, mi padre aquello, mi padre, mi padre… ¡Ya deja de defenderlo y hablar de él como si de un héroe se tratase! ¡Mírate al espejo, Draco! ¡Observa esos hematomas y piensa, por favor, piensa en las futuras palizas que te esperan por no cumplir con sus ridículas expectativas! ¡Eres el hijo perfecto, ¿Qué no lo ves?! – Le grita desde el fondo de su garganta. La voz le suena ronca y potente, nunca se había escuchado tan desesperada y a la vez tan firme; le quiere y eso basta para volverla así.

Pero Draco es ojos vendados y alas rotas por un hombre incapaz de ver algo que no sean falencias y perjuicios, ¿Qué si Draco se trasnocha estudiando noche tras noche aun si no están cerca de los exámenes? ¿Qué si todo Slytherin le respeta y teme por igual por algo mas allá de su apellido? ¿Qué si es el único capaz de hacer que Goyle y Crabbe aprendan algo mientras pasan el año de forma casi milagrosa? ¿Qué si es el rival de Potter y eterno enemigo de las cosas acidas? ¿Y que si el volar es lo único que le libera aun si Potter le arrebata la gloria? ¿Dónde queda todo lo que le hace tan maravilloso a sus ojos?

- Si lo fuera no estaría tan lamentable, Pans. - ¿Dónde esta ese amor abnegado para destruirlo y hacer que Draco se quiera un poquito más cuando su padre este presente? Pansy siente las lágrimas y la rabia acumularse en su pequeño cuerpo, se siente a punto de estallar y llevarse a Draco consigo y, de esa forma, hacerle ver su valor.

- Eres un completo idiota.

Draco la mira, da dos pasos que dan por terminado la distancia que los separa y la abraza con tanta fuerza que siente sus huesos crujir.

- Lo sé. – Le dice.

Pansy se siente aun peor que antes.

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06 de noviembre de 1993:

Algunas veces Pansy piensa que ser hombre seria mejor, porque son mas fuertes y ni siquiera tienen que preocuparse por la pérdida de su apellido, aun así, la sangre es lo que mas le inquieta y envidia de los hombres. Pansy se refiere a la sangre derramada, que la toma por sorpresa y la derrota cada vez que escapa de donde debe estar.

Pansy sabía que la sangre era tranquila y discreta, pero noto su error cuando el hipogrifo clavo sus garras en la piel de Draco; la sangre, como un caldero en ebullición, siempre espera una oportunidad para derramarse y una vez que empieza ya no quiere detenerse. La clase se llena de gritos y ella ve por primera vez como eso que es tibio y rojo va machando el verde pasto, ya Draco se ha apartado de las zarpas mientras se retuerce en el suelo del dolor. Hay un grito ronco, luego son dos y finalmente tres. Draco respira, esta consiente y se muerde los labios para no soltar otro alarido.

Hagrid lo alza con tanta facilidad que teme que lo rompa. Blaise camina a paso largo y se queda cerca del semigigante, la varita en su mano tiembla y solo murmura un hechizo de limpieza porque es todo lo que pude hacer. Hay voces, gritos, preguntas, dudas, y…Draco se desangra y el maldito no sabe como proceder. Blaise aprieta con mayor fuerza la varita y algo dentro de él se rompe cuando Draco le murmura algo.

Hay un estallido, uno silencioso y sutil.

Blaise sigue al gigante hasta la enfermería y la jala para seguirlo.

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18 de diciembre de 1993:

Hay días en los que Draco no es Draco. Es extraño y a la vez no, que los pies desnudos hundidos en el frio lago pueda ayudarle a escapar de la tormenta que es el inconformismo consigo mismo, que sus ojos grises floten en la superficie de la inconciencia solo para respirar con tranquilidad; y son esos días que Pansy junto con Blaise llenan el lugar con runas para evitar que alguien ajeno a ellos se acerque, creando un ritual que aprenden a valorar con rapidez.

Hay días en los cuales el que escapa es Blaise, y es Draco quien inicia la inscripción de runas en una habitación en desuso, ¿La diferencia? Blaise siempre le pide a Draco que toque en el piano mientras él se sumerge en la desdicha de ser como su madre, Pansy solo se limita a verificar las runas aun cuando lo sabe innecesario. – "No quiero ser como ella" – susurra siempre cuando la pieza termina, - "Y aun así soy tan malditamente parecido" – y se levanta, estira su morena mano en su dirección invitándola a bailar.

Pansy siempre acepta.

Pero ese día es diferente, ya que no son ni Draco ni Blaise quienes necesitan una válvula de escape; es ella esta vez. Blaise es el primero en notarlo y es precisamente el quien la arrastra a la habitación que comparte con los otros chicos, Draco los espera adentro con el suelo decorado con narcisos y velas flotantes. – "Todo sea por nuestra consentida" – Es lo que le susurra alguno de los dos; y sin saber quien fue, arrastra a Blaise hasta llegar a Draco mientras los empuja para caer en medio de las flores con pétalos regados. El olor la relaja y sin remedio alguno llora en silencio mientras los chicos la miman con caricias en el cabello o espalda.

- Gracias - les dice.

No hay más, tampoco parece necesario.

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5 de noviembre de 1993:

Ese día el ambiente se siente inusualmente pesado. Draco hace mofa sobre la pobreza de los Weslays mientras su sonrisa se extiende, habla sobre la pureza de la sangre en lo que señala la enmarañada cabellera de la sabelotodo y, finalmente, manda al diablo a Potter en lo que crea un nuevo insulto sobre su cicatriz. Potter rechina los dientes y saca su varita, Draco hace los mismo y todo el lugar se llena de una carga eléctrica; Pansy no tarda en notar que las sonrisas junto con las miradas ensoñadoras se pierden en el terror del desastre. Ninguna casa parece apoyar o quebrar la contienda que se forma, esta es simplemente diferente…

El primer hechizo lo lanza Draco.

Los estudiantes se apartan y crean escudos al ver que la magia revota en las paredes. Potter retrocede y lanza otro en forma de defensa, Draco lo esquiva y es un Hufflepuff el que termina vomitando babosas; el siguiente ataque lo hacen ambos al mismo tiempo, los rayos de luz se empujan el uno al otro creando fuertes ráfagas de viento, las túnicas se alzan y la energía mágica repele a mas de un estudiante de forma violenta.

- ¡Que alguien los detenga! – Grita un Ravenclaw aterrado.

Ambos hechizos son desviados y golpean una armadura; esta termina en cenizas. Algunos mayores aparecen y crean rápidamente escudos alrededor de los que están al frente de la disputa. La magia de Draco reacciona y los rompe. Potter mueve su muñeca y lanza un Aguamenti que es contrarrestado con un Incendio, el vapor nubla la vista mientras las paredes se agrietan. La magia de Potter crea una línea que evita que otros se acerquen, y es en ese momento que Pansy distingue las huellas mágicas antes de entra en pánico.

- ¡No! ¡No, Joder! ¡Fulgari! ¡Fianto duri! ¡Nadie lo entiende, Potter! – Grita Draco.

- ¡Everte statum! ¡¿Qué?!- Replica, gruesas gotas de sudor bajan de su frente- ¡¿Qué eres el mas grande hijo de puta de la historia?! ¡Locomotor Wibbly!

- ¡Protego! ¡Levicorpus! – Ambas varitas tiemblan. Draco suelta un sonoro jadeó mientras se limpia con la mano derecha el sudor en el cuello, poco después sonríe cansino. Potter le mira aturdido. – Nunca podrán saber todo lo que implica ser un sangre pura, jamás entenderás el dolor que acarreamos algunos simplemente porque se no es imposible olvidar.

- ¡¿De que mierda hablas?! – Pregunta exasperado Harry.

Y posiblemente Potter no es el único confundido, pero es que en esos momentos nadie puede procesar debidamente lo dicho por Draco simplemente porque todos temen que la energía mágica se expanda descontrolada. La magia que desprenden es tal que se siente irremediablemente enferma, con la piel de gallina y el estomago echo un nudo imposible de aflojar, algunos lo toman mejor que otro, puede escuchar a alguien vomitar a unos pasos de distancia. Pansy siempre había visto la magia como algo hermoso y natural, lo que nunca espero fue ver su contra parte, sí, sabia de las maldiciones e incluso las había practicado, pero jamás esta había llegado a alterar el núcleo mágico del maldecido; Pansy se siente increíblemente aterrada, su magia y la de los presentes reacciona de forma violenta.

Ambos; Draco y Potter, intercambian miradas enardecidas mientras toman aire. Draco da un paso atrás mientras su oponente avanza otro, el aire vibra de forma acompasada.

- ¡ES SUFICIENTE! – Interrumpe Dumbledore. Eso le toma por sorpresa– ¿Les parece que este es lugar para entrar en duelos mágicos? Señor Malfoy, esperaba algo más de control y decoro de su parte – Draco parpadea confundido y mira al director como si de un completo extraño se tratase, por otro lado, Potter parece divertido ante el regaño – Y usted, señor Potter, ¿En que pensaba mientras alzaba su varita contra un compañero? – Toda gracia desaparece cuando los ojos de infinito azul se posan en él – Ambos, los espero en mi despacho en diez minutos en lo que van a la enfermería a revisión.

Tanto Draco como Potter asienten ausentes, mirando alrededor en lo que parecen analizar lo sucedido. Potter parece desconcertado y Draco aún más molesto; no lo culpa, acababa de montar un espectáculo y apenas cae en cuenta de ello. Trata de dar un paso al frente, pero es retenida por la mano del director, Pansy observa distraída las arrugas y manchas que decoran la piel del anciano.

- ¿Cuánto tiempo duro el encuentro? – Le pregunta con voz suave, con sus ojos observando los daños y destrozos que dejaron esos dos.

- De tres a cuatro minutos. No más que eso – Responde. Sus ojos también recorren el lugar y nota por primera vez los cinco cuerpos inconscientes de estudiantes entre primero y segundo año. –"¿Cómo? Si los hechizos solo golpearon al Hufflepuff".

Estudiantes de sexto se aproximan y levitan los cuerpos para llevarlos a la enfermería, algunos pocos permanecen en su lugar mirando al director. Dumbledore parece hundido en sus pensamientos en lo que mira fijamente una profunda grieta en la pared de piedra, aparta su mano y camina a paso lento hacia la pared, una vez al frente sus dedos se extienden y tocan el borde de la grieta; dos firmas mágicas aparecen entrelazadas y el director sueltan un suspiro derrotado.

- Esto no puede continuar. – Albus voltea y por primera vez su rostro parece realmente molesto -. Una cosa es molestarse el uno al otro, pero otra muy diferente es involucrar a terceros que nada tienen que ver sus disputas. Tienen suerte que nadie saliera gravemente lastimado. – El hombre parece pensarlo, pero negando con la cabeza suelta: - Ambos me han decepcionado; cuarenta puntos menos para sus respectivas casas.

Pansy jadea sorprendida y sorprendentemente dolida.

Dumbledore ha golpeado sin contemplación donde a ambos chicos más les duele.

Draco y Potter solo abren los ojos de forma desmesurada y se miran con odio desmedido; desbordante.

Continuara….


Las fechas desorganizadas fueron a posta.

Gracias por leer; ¿Siquiera alguien me lee?