Hola ¡hola mis queridas seguidoras! Espero no me hayan hechado demasiado de menos, acá hay ¡otro capi de la historia!.
Oh si, me alegro de que queden bien, si, ya se que he dejado de lado el humor y aunque dije humor, no he logrado avergonzarlos lo suficiente como para hacerlas reír a costa de ellos, porque el tema entre risa y risa, e serio, lamento haber alido del humor, pero reír de lo que se puede y de lo otro, pues, a tratarlo, hacer el ridículo por hacerlo, ya deja de ser divertido y pasa a ser estúpido.
Diunicios se me ocurrió porque Diu me pareció muy corto como nombre de pila para alguien que no fuera chino, así que: Diunicios y sus apellidos, me pertenecen como señal del personaje.
¡déjenme saber su parecer!¡con un fantabuloso REVIEW!.
Saint seya, es propiedad de Masami Kurumada, yo solo, quiero que nos divirtamos y aprendamos.
Recuerdos de una fogata VI.
El testimonio de Aioria.
Aioria se subió el cierre del pantalón, pensando en como haría el cuento, ya estaba acorralado por los demás, los chismes en el santuario volaban, el lo sabía, pero nunca pensó que sería cuestión de tiempo de que aquel asuntito se supiera, regresó a la fogata, aceptó las toallitas húmedas que Afrodita le daba, se limpió las manos y miró a los chicos, que lo estaban esperando con ancias de saber aquel jugoso chisme, Aioria se aclaró.
-todo ocurrió después de tu muerte hermano. Dijo fijando sus ojos azules, en los de su hermano, el cual, bajó un poco la mirada, Saga se aclaró.
-fue aquel día. Dijo Aioria comenzando el relato.
Aioria se hallaba solo, como cosa rara en ese tiempo no era, pasó desapersibido, sus únicos amigos eran Marin y Camus, los demás, no le hablaban.
-hola. Le dijo un niño con un acento muy distinto al que Aioria estaba acostumbrado, Aioria lo miró confundido, miró su alrededor por si había alguien mas y eso no era con el.
-hórale, eres bien maleducado o tantito sordo. Aioria negó, se aclaró.
-disculpa, es que no suelen hablarme. Dijo con calma, el otro chico abrió mucho los ojos.
-a poco tienes mal genio, que oso, me llamo Diunicios Gonzales, pero me puedes llamar Diu como todos mis cuates ¿quieres ser mi cuate?. Aioria alzó las cejas.
-disculpa, pero me temo que no te sigo ¿Qué es un cuate?. Preguntó confuso.
-un amigo, eso es lo que es, acabo de llegar, mi maestro es Amoroso, Amoroso Benítes, es colombiano y es re chulo. Dijo, Aioria sonrió.
-genial, pues si, me agradaría. Dijo con alegría.
- ¡que chido!¡me caes bien!¡estás en onda!. Dijo el con calma absoluta, Aioria sonrió.
-bueno,ven para mostrarte el santuario ¿a que armadura aspiras?. Diunicios se puso las manos en los costados y comenzó a zumbar alrededor de Aioria.
-ah, a la mosca, vaya, eres el primero que se lo toma tan alegremente. Dijo el aprendiz del león dorado.
-es una armadura re chula, la mosca es muy importante aunque no lo sepa nadie. Dijo Diu con suma calma, Aioria asintió y siguió la caminata, Diu era un chico divertido y se la llevaban de lo mejor, otro de los días, Diu y Aioria se encontraron donde siempre lo hacían, el mexicano miraba muy curioso al griego.
- ¿Qué te pasa Diu?. Preguntó Aioria, el otro chico se aclaró.
- ¿tu eres hermano del petateado Aioros ¿verdad?. Aioria se puso pálido, otra vez su pasado llegaba para atormentarlo.
-hasta acá llegamos. Dijo el aprendiz del león dorado con los ojos humedecidos, el estaba tan feliz, por tener un amigo, ya no sería así.
- ¿A dónde vas cuate?. Preguntó Diu altamente confundido.-
Ya no querrás ser mi amigo, por lo que hizo mi hermano traidor. Dijo Aioria tras haberse aclarado para evitar que las lágrimas traicioneras hicieran acto de prescencia.
-pérame tantito Aioria, no se de que hablas ¿traidor? Jamian y Dante me dijeron que tu hermano hizo algo travieso en el colegio, que involucró chicas, espejos y algo que aún no se que es que se llama clítoris. Aioria abrió los ojos mientras el alivio como una ola de sol, lo bañaba de cabeza a pies.
-vaya, esa es la lancha del santo Ricardo de escorpión
. dijo el aprendiz del león dorado, recordando aquello que había pasado con Milo, Diu lo miró inquisitivo, seguía confundido.
-sigo sin saber que es clítoris ¿es algo que se come?. Preguntó con duda, Aioria lo miró.
-mas o menos. Dijo finalmente, Diu meneó la cabeza sin entender casi nada de lo que había querido decir el aprendiz dorado.
-vamos a la biblioteca. Dijo el aprendiz dorado finalmente, el aprendiz de plata lo siguió y llegaron al edificio del patriarca, donde se hallaba la biblioteca, los niños buscaron un libro de anatomía.
-es esto. Dijo el león dorado señalando el dibujo de la secci´ón de anatomía femenina, Diu se acercó y lo miró.
-parece un botoncito
. dijo por fin.
-lo llaman el botón de placer por algo que leí en una revista que tenía mi mamá. Dijo el niño, el otro asintió.
- ¿acá hay chicas Aioria? Es que no he visto ninguna. Prehguntó Diu, Aioria asintió.
-pues claro, las amazonas. Dijo el aprendiz dorado, el aprendiz de plata asintió.
- ¿Por qué no las he visto?¿como son?¿son bonitas? O ¿son refeas?. Preguntó Diu.
-bueno, son bonitas, hicimos una obra con ellas y todo, pero regularmente no les puedes ver la cara, las amazonas usan máscara. dijo el aprendiz dorado, el aprendiz de plata abrió mucho los ojos.
- ¿Por qué se ponen máscara?. Preguntó Diu.
-las malas lenguas dicen que es para negar su feminidad ante Athena, pero mi papi me dijo que eso era para que no las juzgaran frágiles ni débiles por ser mujeres, por eso se las ponen y mientras estén en el santuario o lleven sus uniformes, deben llevarlas puestas.
- ¿Qué pasa si le ves el rostro a una amazona mientras tiene el uniforme o la armadura?. Preguntó Fiu.-ellas tinen
Una ley, o te aman o te matan, esa es la gran ley de la máscara. Diu palideció.
-pérame, ´pérame tantito, ellas ¿ellas te matan si les ves la cara con uniforme o armadura?. Preguntó Diu, Aioria asintió.
-íjole, que mal. Dijo el mexicano, el griego asintió.
- ¿puede que les hagan hacer otras cosas? Como coserse los labios de la bulva. Dijo el chico mexicano, el chico griego abrió mucho los ojos.
-de ¿de donde sacas eso Diu?. Preguntó Aioria.
-lo leí, eso hacen en las tribus del África. Aioria tragó saliva.
-hasta donde se, no lo hacen, pero como tantas cosas cambiaron, probablemente si lo hagan, además, yo nunca he visto uno y será genial saber si en verdad: las amazonas tienen clítoris. Diu aplaudió.
- ¡que chido!¡hay que planearlo bien!¿que podemos hacer?. Preguntó el nuevo chico del santuario.
-el santo de aries, dejó una serie de espejos comunicadores en su taller, como viene, ocasionalmente, no va a saber si tomamos algo o no. Dijo Aioria, Diu abrió mucho los ojos.
-pero ¿eso no es robar?. Preguntó.
-no, pporque lo vamos a devolver, vamos Diu, será divertido. Dijo Aioria, Diu asintió y ambos fueron por los pasadizos hacia la casa de aries, Diu se quedó anonadado al ver la imponente construcción.
-hórale, que chulo. Dijo el niño mexicano, el niño griego abrió una de las puertas, la boca de Diu llegó al suelo al ver el espléndido lugar.
-íjole, que chulada, está re ostentoso. Dijo el niño con los ojos como un par de mneedas, Aioria sonrió.-
Si ves los cuartos, te enamoras. Dijo, Diu se llenó de curiosidad, Aioria negó.
-te llevo a la casa de mi maestro a cenar y bes los cuartos. Dijo el aprendiz del león, el aprendiz de la mosca asintió, llegaron al taller, Aioria abrió las puertas, la sala morado blanquesino saludó a los niños, con las estanterías en un morado fosforescente realmente hermoso, Aioria paseó su mirada por las mismas, finalmente, sus ojos encontraron lo que buscaba, una caja crema con el rótulo "comunicadores" cuando se acercaba a el, Diu le tocó el hombro.
- ¿Qué tal eso?. Preguntó el aprendiz plateado, el aprendiz dorado se acercó a la sala que el otro niño señalaba.
- ¿vigiladores?. Preguntó Aioria, Diu miró al griego, el abrió la caja, eran unas pulseras de cristal beige, con unas piedras azul zafiro, en forma de lechuza, en la tapa de la caja decía lo siguiente:
"permite observar al objetivo sin ser detectado, con una leve chispa de cosmos, se puede observar en 350 grados y con habilidad microscópica".
Diu probó la palabra, como si la paladeara, miró a Aioria muy curioso.-
¿para que usan los microscopios?. Preguntó el aprendiz de la mosca, el aprendiz de leo sonrió.
-para ver cosas chiquititititititititas. Dijo el niño griego, el niño mexicano sonrió.
-me parece mejor esto, que esos espejos. Aioria asintió, tomó no menos de 20 brazaletes y los colocó en saquitos de seda que sacó de otra estantería, Diu estaba anonadado y Aioria, orgulloso por su gran proesa, el aprendiz de plata, se acercó a la caja de donde habían extraído las pulseras, que venían en grupos de 20, en unos pequeños cilindros, sobre las tapas, que Diu descubrió que se podían desenroscar, estaba el sello de aries, el mexicano la desenrroscó y miró los espejos beiges, que con búhos de plata con ojos de la misma piedra azul de la pulsera, se encontraban allí.
-esto debe ser donde se reflejan las imágenes de las pulseras. Aioria sonri´´ó.
-Diu, realmente eres un genio. Dijo el aspirante a santo dorado, el aspirante a santo plateado palmeó feliz por el alago de su amigo.
-muchas gracias cuate, héchale tantita prisa, que hay que distribuir las pulseras. Aioria asintió, cerró la tapa, ambos salieron del taller, tras dejar todo como estaba.
Los 2 niños habían colado las pulseras en la hermosa casa griega donde vivían las niñas, conocida como el recinto de las amazonas, Aioria y Diu se quedaron maravillados al ver las infinitas probabilidades yposibilidades de uso de las pulseras.-
Ese es el clítoris. Dijo Diu.
-no Diu, ese es un pezón, ese, es el clítoris. Dijo Aioria señalando el sitio correcto, Diu abrió mucho los ojos.-
Guau, que chiquito es. Dijo finalmente anonadado, Aioria sonrió.
-y pensar que cuando gustipemos usaremos eso con las niñas. Dijo el aprendiz de leo contento.
- ¿Qué es gustipar?. Preguntó Diu.
-es hacer bebés, Aioria, eso es del tío Mu ¿Qué haces tu con eso?. Preguntó Camus.
-vemos un clítoris. Dijo Aioria, el francés se acercó.
-guau, las amazonas tienen clítoris, son niñas como las demás. Dijo, Aioria y Diu asintieron con emoción.
-hey niños ¿eso no es del tío Mu?. Preguntó Michel de acuario, los niños lo miraron y salieron corriendo.
En otro de los días, en los que Aioria, Camus y Diu veían a las niñas, detrás de ellos, escucharon un grito.
¡maestra!. Exclamó Shaina.-
¡los aprendices están haciendo cosas feas con un espejo de vigilancia!. Los 3 niños intentaron correr, pero fueron acorralados por Verónica de ofiuco y Agapea de águila.
Saga miró a Aioria, que estaba sumamente colorado, se aclaró por fin.-
¿Qué les hicieron Verónica y Agapea?. Preguntó.
-limpiamos el resinto de las amazonas durante 15 días y tuvimos que jugar a bebés y la casita con las amazonas. Explicó Aioria.
-quien diría que eras amigo de Diu. dijo Afrodita, Aioria alzó las cejas.
-sigo siéndolo, Diu para mi, fue un gran apoyo, el
Jamian curiosamente.. dijo el león dorado.
-que par, la mosca y el cuervo. Dijo Máscara.
-junto a Marin, fueron lo que me ayudó a levantarme de las cenizas. Dijo Aioria.
-esa lancha, de verdad, ha sido una maldición. Dijo Shaka, Milo asintió.
-no has visto nada. Dijo Aldebarán junto a Mu, todos voltearon a mirarlos, ambos se coloraron.
-es un poco vergonzoso. Dijo Mu.
-son las 2 de la mañana, tenemos tiempo. Dijo Shura.
-considerando que algo que los avergüence a ustedes 2, debe ser épico. Dijo Camus con una leve sonrisa, Aioros sonrió.-
Yo ya no quiero comer mas, pero voy a cambiarle el agua al canario, para seguir con los refrescos, estos cuentos, prometen, pero que Shion no se entere jamás. Dijo el sagitario.
-nunca, jamás. Dijeron los demás con estruendosas carcajadas, Mu miró a Adebarán y los 2 supieron que no iban a guardar esos secretos mas tiempo.
