¿Siente dolor madam?- Preguntó el doctor desconcertado ante la situación en la que se encontraba, no era como si no hubiera presenciado un alumbramiento antes pero la escena era tan extraña que le recordaba vagamente a una escena de la familia monster.
Si pero es soportable, usted continúe con lo suyo- Contestó totalmente apacible Kikyo mientras sacaba al bebé, que en toda su carrera siempre consistía en gritos y súplicas pero allí todo estaba en silencio. Volvió sus pensamientos a su actividad ya que era consciente de que un error podría costarle la vida; sacó al pequeño y hábilmente cortó el cordón pero no estuvo seguro de cómo continuar, siempre solía poner a los bebés en una camilla o dárselo al papá directamente y el señor Silva no daba señales de querer ser el primero en hacerlo siendo que no se había movido de su lugar junto a la cabecera de la camilla.
Déjame sostenerlo a mi primero- extendió los brazos como si no acabará de hacer aquella labor extenuante y tomó al pequeño, acto seguido le propinó una nalgada que hasta el doctor pudo sentir, instantáneamente comenzó el llanto y el doctor solo pudo lamentarse por la clase de criaturas que tenía como padres el nuevo ser. "Pobre, le hubiera convenido más nacer muerto" pensó para sus adentros y se dispuso a abandonar la tétrica sala.
Espere- Una voz autoritaria lo hizo girarse.
¿Que se le ofrece?- Intento sonar natural pero su mirada le hacía temblar las piernas
Tenemos vacante el puesto de doctor familiar, usted parece alguien hábil y confiable, por si le interesa el mayordomo le dará explicará las condiciones- Pensó declinar al imaginar las posibles condiciones pero recordó la deuda millonaria que contrajo hace poco y asintió dispuesto a lo que le presentarán.
Pasaron un par de semanas y para el pequeño que llamaron Illumi ya había empezado su infierno, su rutina consistía en dormir, ser amamantando y ser estirado como si careciera de huesos.
-Padre, ¿estás seguro de que deba de hacer ese sonido?- Preguntó Silva ante un "crack" extraño donde según pensó no había huesos.
- Por supuesto, mientras no deje de respirar está bien- En realidad él también se preocupó debido al crujido seco pero decidió mantenerse sereno para no alertar a su hijo, ya que lo acosaba un poco la idea de empezar en Illumi tan pronto su entrenamiento cuándo con Silva el acondicionamiento físico empezó a los tres años.
- Tal vez deberíamos darle un descanso y dejarlo con Kikyo, ya va siendo hora de que coma- Illumi mientras lloraba descontrolado y parecía que ni siquiera tomaba aire. Así se lo dejaron a su madre, molesta por tener que ser la que lidiara con su llanto, le dio su porción de veneno diario combinado con un paralizante nuevo, satisfecha por el rápido efecto que tenía se dispuso para amamantarlo.
Después de un rato el paralizante dejó de surtir efecto en un tiempo récord y de nuevo Illumi se encontraba llorando sin consuelo. Kikyo pensó que quizás no fue suficiente entonces procedió a darle más pero eso solo aumento el volumen del llanto haciéndola entran en desesperación lo que provocó que le volcara todo en la cara ahogándolo levemente.
-Oh mi Illumi, ya eres inmune a esto, serás un gran asesino, lástima que mamá quiere que te calles- Miro a los lados para asegurarse de que nadie la viera y miró a Illumi directamente a los ojos y apretó su cara para susurrarle de cerca- Illumi ahora serás un buen niño y dejaras de llorar frente a tu familia- El pequeño obedeció y guardó silencio pero eso no calmó su agonía.
Entrenar con Illumi se volvió más fácil sin que llorara y según su familia mejoraba ya que cada vez presionaban más sus límites y este solo hacía gestos sin llorar, pero para los mayordomos no fue así, ellos tenían que tratar con un bebé a punto de morir constantemente y todos temían ser el desafortunado al que le tocará que el niño dejará de respirar en su turno porque algo peor que la muerte le esperaría, ni que decir del doctor que tuvo que encargar el equipo completo de un hospital para mantenerlo vivo, cada vez que terminaba de estabilizarlo sentía que había envejecido varios años del estrés mientras que sus padres estaban tranquilos, incluso conformes con que tuvieran que usar un desfibrilador, ya que podía formar parte de su entrenamiento para resistir la electricidad.
