Disclaimer: Twiligth y sus personajes son propiedad de Stephenie Meyer, la historia original es de Mayu Shinjo.


Cicatrices

Bella PoV

Después de que el se fuera, me quede un rato mirando la estancia, después me canse, no recordaba nada.

Si yo había tenido una vida ahí, debía haber cosas que me hicieran recordar, detalles y sensaciones, como las que sentía cada vez que Edward estaba cerca.

Solté un suspiro cuando entre a la habitación principal.

Había otra, la de invitados, supuse, porque la decoración era impersonal y no había nada en los armarios, en cambio en esta… había cosas, muchas.

Sobre la cama había un vestido rojo y en el piso, cerca de el, había unos zapatos a juego. Era un hermoso vestido y en el mismo momento en que toque la tela, sentí que era especial, algunas imágenes borrosas vinieron a mi mente y luego comencé a sentirme mareada, así que me senté en la cama, esperando sentirme un poco mejor.

Como por impulso fui al baño y me di una ducha.

El shampo olía a fresas y me dio una ligera sensación de tranquilidad usarlo, me pareció de lo mas normal y monótono, era mío, ya lo había usado antes. Mientras me bañaba encontré unas cuantas cicatrices en mi piel, había una en cada una de mis muñecas y apenas las vi sentí algo frio resbalando por mi espalda, fue una sensación extraña y aterradora, así que me negué a mirarlas más.

Me enredé en una toalla y abandoné el baño de inmediato.

Estaba asustándome a mi misma, así que me seque rápido y me mire al espejo, en ese momento encontré otras cicatrices, una en mi clavícula y la otra en mi hombro, las manos me temblaban mientras me examinaba, bajo mi mandíbula, en mi cuello.

Me aleje del espejo un tanto nerviosa y fui al closet, rebusque en los cajones, encontré ropa de Edward y otras cosas, un joyero, perfumes, cremas, muchísimas cosas que debieron haberme pertenecido pero que no recordaba. Pensé que iba a volverme loca, cuando encontré el cajón de mi ropa interior, toda era tan sofisticada, llena de encajes y listones, me extraño verla, así que me sentí un poco mas incomoda cuando me la puse.

Me mire en el espejo y me di cuenta de que no me reconocía.

"Aunque puede ser que sea parte de la amnesia."

Regrese a la recamara y deje caer la toalla, me puse el vestido que había visto sobre la cama, por algo estaba ahí, tal vez yo iba a usarlo antes del accidente.

Me estudie en el espejo un rato, me veía extraña, no me sentía común, al contrario, me sentía oculta, como si trajera un disfraz y no mi ropa de siempre. Era un vestido corto, apenas me llegaba encima de la rodilla y la falda era amplia, el cuello era en V y llegaba hasta mis pechos, era extraño como un vestido como ese podía darme otro aspecto, me veía mas grande.

Me cepille el cabello y luego regrese al vestidor, una vez ahí comencé a guardar lo que había sacado, fue entonces que mi mano topo con algo frio y pesado, mi corazón se detuvo cuando saque mis manos del cajón y en ellas había un arma.

Entonces comencé a sentir pánico, un pánico inexplicable, solté el arma y me aleje de ahí, salí rápido de la habitación y fui a parar hasta la sala. Comencé a caminar por ahí aun mas perturbada y nerviosa de cómo había estado.

Tal vez el no era mi esposo, tal vez…

Movida mas por el miedo que por otra cosa, salí del departamento, necesitaba salir de ahí, estaba ahogándome con tantas cosas y la incertidumbre estaba acabando con mis nervios.

Eran demasiadas cosas, muchas coincidencias, todas ellas apuntando a que en realidad Edward no era quien decía ser… y yo sentía tanto miedo de descubrir que todo lo que me había dicho era mentira…

Cuando llegue a la calle comencé a caminar sin rumbo, sin buscar nada, solo deseando alejarme de ahí, estar en un lugar mejor, donde alguien me reconociera, donde pudiera saber algo de mi. En el pórtico me tope con un hombre alto y rubio de gafas oscuras que me miro fijo por mucho tiempo… o tal vez yo imagine que me puso más atención de la necesaria.

—Esta bien señorita? —una mujer me toco el hombro y di un salto —esta perdida? Necesita ayuda?

La mire un poco asustada, ella me conocería? Sabría quien era yo?

—No —le dije sin pensarlo —No.

—Necesita que la acompañe a su casa, no se ve bien…

—No, estoy bien —le dije alejándome de ella.

Por unos minutos sentí que el pánico me invadía y pensé que iba a volverme loca, esto no era normal, no podía borrar de mi mente el hecho de que había encontrado un arma entre mi ropa.

El la había puesto ahí? O era yo quien la había ocultado de el? Porque y para que necesitaba ocultar un arma de Edward, el me amaba, era mi esposo, no tenia porque defenderme de el.

Solté un sollozo llevándome las manos a la boca, las cosas estaban peores que nunca, no tenía ni la más mínima idea de quien era y el pánico me invadía, además no tenia a donde ir.

—Isabella! —un escalofrío agridulce en mi espalda me obligo a buscarlo con la mirada.

Ahí estaba el, Edward regresaba a casa, venia caminando por la acera, solo.

Al verlo sentí alivio, pero también miedo, tenia unas gafas oscuras y una gabardina negra, se veía tan diferente de cómo lo había visto esa mañana y el día anterior.

—Que haces aquí? —preguntó el llegando a mi lado —pronto comenzara a llover, por eso te pedí que me esperaras dentro —me tomo del brazo con fuerza, estaba molesto, la forma en que me hablaba, me asustaba.

—No… —dije sin pensarlo intentando soltarme —no quiero ir contigo.

La gente comenzó a mirarnos y Edward solo reforzó su agarre en mi brazo.

—Ven —dijo antes de pasarme un brazo por la cintura —tenemos que irnos.

Comenzamos a caminar hacia el lado contrario mientras comenzaba a caer la lluvia, intente liberarme una vez mas y el apretó mas su mano contra mi.

La gente comenzó a correr cuando la lluvia se intensifico, entonces el me halo hacia un callejón y me coloco contra una pared, me cubrió con su cuerpo mientras sostenía mis brazos con fuerza contra los fríos ladrillos del edificio.

—Tenemos que irnos de aquí rápido —me susurro pegándose a mi.

—No quiero —le dije yo sintiendo como mis lagrimas resbalaban por mis mejillas —tengo miedo Edward.

En ese momento la gente comenzó a gritar y a correr mas rápido, fuertes estruendos hicieron que mis nervios terminaran por colapsar y entonces comencé a gritar y a llorar más fuerte. Edward cubrió mis oídos con sus manos, pero aun así supe que eran disparos, alguien estaba disparando muy cerca de ahí.

—Tengo miedo! Tengo que salir de aquí! Tengo que alejarme de ti! —grite entre sollozos estrangulados.

Estaba muy asustada así que apenas sentí cuando Edward me halo hacia el y comenzó a caminar conmigo bajo su brazo, iba muy rápido, le seguí el paso entre tropezones, nos ocultábamos entre los paraguas y la gente que se ocultaba en los pórticos. Encontramos un taxi y Edward me obligo a subir apretándome el brazo con mucha fuerza, apenas subí el lo hizo tras de mi, estuve apunto de pedirle ayuda al chico del taxi, pero me di cuenta de que estaba de acuerdo con Edward.

—Vamos Seth —le dijo el acomodándome contra su pecho —a donde te dije.

—Si, señor —dijo el chico pasándole una toalla.

El aprecio no notar mi temor o solo lo ignoraba, se dedico a secar mi cabello y mi rostro, mis brazos y mis piernas, estaba temblando de frio pero el me acuno contra su cuerpo aun enredada en la toalla y supe que iba a estar bien.

Luego de forma casi ausente, acerco un pañuelo a mi rostro y yo inconscientemente aspire. Me aferre a el cuando note que todo estaba girando a mi alrededor, el solo me miro sin apartar el pañuelo de mi rostro, intente alejarlo de mi, pero no funcionó, el seguía presionando.

—Duérmete —dijo apartando su pañuelo de mi nariz —cuando despiertes todo estará mejor.

No puedo decir que lo acepte, pero no podía hacer nada más que quedarme ahí muy quieta entre sus brazos mientras me acariciaba los brazo, la cintura y las piernas, fue algo estrepitoso, mi cuerpo se sentía extraño y pesado, y en mi interior había una sensación de necesidad insoportable que se intensifico mas cuando estampo sus labios contra los míos mientras la inconsciencia me reclamaba.

Desperté acostada en el asiento trasero de otro auto, tenía otra ropa puesta y la cabeza me estaba dando vueltas como loca, así que me quede un momento quieta esperando a que todo esto se calmara un poco, al menos todo dentro de mí. Mas tranquila, me erguí en el asiento, estaba oscureciendo y desde ahí podía ver perfectamente a Edward parado al lado del taxi del chico.

Impulsada por algo que no comprendí, salí del auto y eché a andar hacia el taxi, tuve que levantarme un par de veces, porque aun no estaba segura de que estaba en el mundo real. Todo se movía a mí alrededor de forma vertiginosa y tenia unas ganas horribles de vomitar.

Era un paisaje desconocido para mi, parecíamos estar en una gasolinera en la carretera, no había nadie mas cerca de ahí, solo nosotros, eso me atemorizo.

—No te vayas! —Le dije al chico al borde del llanto —no me dejes con el… no se quien soy…

Edward me miro de reojo y lo vi colocarse un arma en el cinturón, entonces volví a llorar.

—Llévame a la ciudad —le pedí al chico —solo quiero alejarme de el.

El chico me miro algo asustado, luego miro a Edward y el negó con la cabeza, entonces el chico entro al taxi y se fue.

—No... No…

Edward se volvió hacia mi e intente escapar, pero el me tomo por la cintura de nuevo, esta vez impuso un poco mas de fuerza y prácticamente me arrastro hasta el auto.

—No… no… suéltame! Suéltame ya! Déjame ir por favor… —le pedí entre sollozos mientras intentaba separarme de el.

Sin consideración alguna me llevo contra el auto y me presiono los brazos con fuerza contra el, yo solo apunte a intentar deshacerme de su agarre.

—No vuelvas a decir eso —dijo hundiendo su rostro en mi cuello —eres lo único que me importa en este mundo —sus brazos me estrecharon con fuerza —no vuelvas a pedirme que te deje ir o que te suelte, porque no lo hare. Ahora sube por favor, no quiero lastimarte obligándote.

El abrió la puerta y yo entre al auto, el me puso el cinturón de seguridad y luego rodeo el auto para entrar del lado del piloto, una vez ahí, se puso en marcha.

Recorrimos un tramo de carretera antes de que oscureciera por completo, pero cuando la noche cayo, nos detuvimos en un motel.

No quería bajar del auto, me quede ahí alentando el momento en que tuviera que enfrentarlo y luchar por mi libertad, ahí había mas gente, ellos podrían ayudarme, llamar a la policía.

—Ven Isabella —abrió la puerta y me tendió la mano, salí del auto y lo seguí, el nunca me soltó, sostenía mis dedos con fuerza entre los suyos, me queje de lo brusco que estaba siendo, pero a el no pareció importarle.

Del maletero del auto saco una maleta y una bolsa de viaje pequeña, después un abrigo, el cual me puso sobre los hombros.

El chico del motel se creyó todo el cuento del matrimonio feliz, yo ya no estaba segura de hasta que punto eso era verdad, así que me limite a guardar silencio, nos dio las llaves de una habitación en segundos.

—Que disfruten su estancia.

La habitación era pequeña, pero acogedora, solo tenia una cama, una televisión y un sofá cerca de la puerta.

—Aquí hay ropa limpia —dijo Edward abriendo la maleta —encontraras algo para dormir.

Dicho eso se quito la gabardina y se metió al baño, pensé en huir de ahí, en irme y dejarlo solo, pero me detuve cuando un olor extraño capto mi atención, ahí sobre la silla estaba la gabardina de Edward, era ella la que despedía ese extraño olor.

Es… sangre.

Me alarme en ese momento, porque había sangre en su gabardina? lo habían herido durante la balacera? ese había sido el motivo de su comportamiento y de nuestra huida? Protegerme?

Me quede muy quieta, sentada en la cama con su gabardina entre mis manos, que estaba pasando?

Esto cambiaba todas mis percepciones y mis ideas sobre el, las cosas cambiaron dentro de mi y me di cuenta de que estaba juzgándolo mal.

Cuando salió del baño me sobresaltó un poco, pero después volví a calmarme, el pánico abrazador que había sentido en un principio, ya no estaba, el pensamiento de que el estaba protegiéndome, era mas fuerte.

—Edward…

El pareció no escucharme, al menos fingió no hacerlo, siguió su camino, tenía una toalla en la espalda y tenia unas cuantas manchas de sangre, así que la herida estaba ahí. El fue hacia la maleta y de ahí saco un botiquín de primeros auxilios, saco unas vendas y un antiséptico.

—Isabella? —su voz me sobresalto un poco, pero me recupere rápido.

Le sonreí mientras me ponía de pie y le indicaba que se sentara en la cama.

—Te curare —le dije sonriéndole.

El no dijo nada, solo me puso una mano sobre la cabeza mientras me miraba de una forma extraña, era muy confuso lo que sentía, pero estaba segura de que el se sentía bien, incluso podía decir que estaba feliz, muy feliz.

—Esta vez no, amor —dijo tomando mis manos y besándolas —aun estas un poco nerviosa por todo esto y a mi se me ocurre presentarme ante ti así... con el pánico y el asco que sientes por la sangre, yo me hare cargo.

Dicho eso me dejo, antes de que pudiera avanzar mas, levante una de mis manos y casi sin pensarlo, le quite la toalla que llevaba en la espalda, dejando al descubierto una enorme herida que aun sangraba.

Intente no mirarla, intente no encontrar la forma en ella, pero no pude evitarlo, ese símbolo estaba en mi mente, muy dentro de ella y apenas comprendí que se trataba de un dragón, sentí dolor.

Como mil agujas clavadas en mi corazón.

"Como una hermosa ave en una jaula… que nadie mas que yo pueda tocarte…"

Me estremecí al escuchar esas palabras, negándome a escuchar su voz, negándome a reconocerla.

"Crees que puedes dejarme?"

"Me estas haciendo daño…"

Mi voz se escucho en un susurro y entonces aparecieron imágenes, imágenes que no quería ver, que me negué a ver.

Cuando regrese a la realidad, el me miraba, esperando algo de mí, pero yo solo me volví y tome las vendas.

—Creo que tendré que vendarla.

Le pedí que se sentara y lo hizo, entonces puse atención y su pecho me lleno de interés, tenia cicatrices pequeñas, como de rasguños, las ignore y le pedí que se diera la vuelta para curarle la espalda, entonces note que la herida con forma de dragón, estaba sobre unas cuantas cicatrices mas, algunas eran pequeñas como las de su pecho, pero tenia otras tantas que no estaba muy segura de cómo se había hecho.

Las manos me temblaron mientras limpiaba sus heridas y le ponía las vendas, era terrorífico ver su espalda, me sentía asechada por ese monstruoso animal en su espalda y la cruz… me daba escalofríos.

—Esta marca… y las cicatrices… —dijo levantando mi rostro para mirarme a los ojos.

Me lleve ambas manos a los oídos y me negué a escuchar, no quería saber nada que me causara tanto dolor, no quería volver a escuchar su voz en mi cabeza diciendo cosas que me lastimaban, no quería que me doliera y… por extraño que pareciera, tampoco quería perderlo a el.

—No me lo digas —le dije asustada —no quiero saberlo.

Comencé a vendar la herida ignorando muchas cosas, fingiendo otras cuantas, no quería saber, en realidad no quería saber que estaba pasando.

El me miro con compasión y comprensión cuando, después de terminar el vendaje, lo mire, tomo mis manos y las apreso entre las suyas.

—Estas segura que no quieres saberlo? —me pregunto sin mirarme a los ojos.

En un impulso, tome su rostro entre mis manos y lo obligue a mirarme.

—Lo que dijiste antes, sobre que soy importante para ti, es verdad?

El me sonrió de una manera encantadora.

—Cada letra, eres lo único que quiero, no hay nadie mas… nadie mas importa, ni nada.

Le sonreí, era una sensación extraña, como de triunfo, el era tan guapo… y yo no era muy bonita, había perdido la memoria, pero no el sentido común. Era extraño, alguien como yo, con alguien como el.

—Que piensas? —pregunto el acariciándome el rostro, terminando la caricia justo donde estaba la cicatriz bajo mi mandíbula.

Sonreí antes de responderle.

—Que soy muy afortunada —baje la vista mientras hablaba —que alguien como tu, se haya fijado en mi…

—No digas eso —se quejo el.

—Es verdad… —le sonreí algo nerviosa, podía sentir mis mejillas enrojecidas —eres muy guapo y yo…

El me tomo por los brazos y halándome hacia el, se dio la vuelta y me dejo en la cama, bajo su cuerpo, mi risa se apago en el instante en que sentí el peso de su cuerpo sobre el mío y el calor subió a mis mejillas, podía sentir como me sonrojaba.

—Y tu eres la criatura mas hermosa del mundo —respondió el abrazándome y hundiendo el rostro en mi cuello, chupo mi piel —eres perfecta y me enciendes tanto…

Me quede quieta cuando su lengua pasó por mi cuello, haciendo el recorrido ascendente hacia mi mandíbula y ahí beso m barbilla y mis labios. Comencé a temblar conforme su lengua bajaba hacia mi clavícula, se demoro sobre la cicatriz, a este punto yo ya no podía contener mis temblores y mi voz salió estrangulada y a modo de suplica.

—Edward…

El levanto su rostro y me miro a los ojos, aun seguía teniendo esa mirada tranquila, así que me sentí segura para comentarle lo que sentía.

—Edward… yo… tu y yo… hemos hecho esto antes?

El sonrió juguetonamente volviendo a inclinarse sobre mí, me beso de nuevo en los labios y después deslizo una de sus manos desde mi cintura hasta mi pecho, lo apretó ligeramente, sentí como mi piel se erizaba. El vio mis senos y volvió a sonreír, acaricio mis pezones sobre la ropa y me sentí avergonzada del modo tan embarazoso en que mi cuerpo me daba la respuesta que necesitaba.

—Por supuesto —esta vez su voz sonaba jadeante mientras seguía acariciándome los pechos —te he poseído antes… Muchas veces —jadeo contra mi oído mientras me apretaba contra su cuerpo —has sido mía tantas veces… que tu cuerpo sabe quien soy, sabe que me pertenece.

Sus palabras me erizaron la piel, algo que no supe interpretar, no sabia si le tenia miedo o lo deseaba con toda mi alma, era algo difícil de comprender, como si pudiera sentir ambas cosas.

El volvió a inclinarse sobre mi, esta vez sus manos comenzaron a desnudarme distraídamente, yo solo atine a cubrirme los pechos cuando el me bajo el vestido hasta la cintura, no estaba segura.

—Me encanta hacértelo —dijo el con un jadeo, volviendo a besarme mientras deslizaba su mano de mi cintura a mi cadera, subiéndome el vestido, yo solo temblé y cerré mis piernas —Tienes miedo…? —me susurró en el oído.

Yo asentí exhalando aire caliente, estaba sonrojada hasta la raíz del cabello, pero era muy excitante ser tocada por sus manos, mi cuerpo reaccionaba tanto, como un piano que es tocado por su afinador. Cuando el aparto sus manos de mi por unos instantes, yo me desespere colocando mi ropa en su lugar.

Su rostro me hacia dudar, estaba feliz, podía ver su sonrisa, me hacia sonrojar y estremecer, pero al mismo tiempo me daba escalofríos su proximidad y me hacia sentir tantas emociones confusas y fuertes que temí caer en un colapso nervioso y perder la razón, la conciencia de mi misma.

—No voy a hacerte nada que no quieras —dijo levantándose de encima de mi, dejando que acomodara mi ropa.

Yo solo asentí mientras me sentaba en la cama, cubriéndome con el vestido, el me sonrió y me acaricio la mejilla antes de volver a besarme en los labios, retrocedí un poco cuando el profundizo el beso y nuestras pieles se volvieron a encontrar.

—Tienes miedo —puntualizo el mirándome a los ojos —necesitas acostumbrarte nuevamente a mi.

Yo solo asentí.

El se puso de pie y fue al baño, yo aproveché el momento para volver a vestirme.

Estaba mordiéndome las uñas cuando el abro la puerta y apareció solo con una bata de baño, se me acerco y me quito las manos de la boca, examino mis uñas mordisqueadas y luego beso mis manos.

—Vamos a dormir —dijo conduciéndome de la mano hasta la cama.

Yo no estaba asustada, no quería que el volverá a intentarlo, sentía que si volvía a pasar algo así, yo iba a terminar gritando y huyendo de el de nuevo.

Que era lo que me había pasado?

Porque sentía tanto miedo de que me tocara?

Me quede de pie esperando su reacción, el volvió a bajarme el vestido, esta vez me acaricio la curva del trasero mientras deslizaba la falda, me cubrí con las manos los pechos mientras el me sonreía abriendo su bata de baño.

Me abrazo por unos momentos, pegándome contra su cuerpo para que pudiera sentir su piel sobre la mía, me invadió una extraña sensación de descarga eléctrica apenas mi piel choco contra la suya.

—Vas a recordarme —sus palabras fueron como una profecía —vas a volver a disfrutar. —Sube a la cama —dijo dándome una palmadita en el trasero.

Yo solo lo obedecí, estaba ansiosa por dormir entre sus brazos, quería sentirme de nuevo como hacia unos momentos.

Cuando el se unió a mi en la cama y me abrazo, me sentí como si siempre hubiera estado ahí, como si sus brazos fueran mi hogar.

No sabia si todo lo que me había dicho era verdad, mire mi anillo disimuladamente, no estaba segura de que fuera mi esposo, pero algo si era seguro, yo le pertenecía.

No importaba que mi mente no recordara, había suficientes cicatrices en mi corazón como para saber que el era mío y yo suya.


Compu descompuesta!

no se cuando vuelva a subir, pero no avandonare esta historia

y ninguna

les pido pasiencia!

xao

y feliz navidad y un genial año nuevo!

a todas

gracias pro sus reviews

intentare responderlos