Harry aún sostenía la mano de Malfoy.
Ni siquiera quería tomarla en primer lugar, pero algo en Limbo lo hizo estallar. Cuando vio nuevamente a los Dursley frente a su antigua casa, todos sus recuerdos de Privet Drive volvieron a fluir. Pero, eran más intensos y más claros de lo que Harry recordaba; y lo dominaron. Uno pensaría, que después de todo lo que le había sucedido, algunos abusos del pasado no importarían. Y sin embargo lo hacían. Toda la vergüenza, la angustia y la soledad de Harry se vinieron encima como una ola y él no tenía forma de detenerla. Parecía estar una vez más en la cocina mientras la tía Petunia preparaba su "uniforme escolar" que consistía en la ropa vieja de Dudley teñida de gris. Recordó los golpes de su primo, y cómo sus tíos nunca hicieron nada por los moretones en su rostro.
No se había dado cuenta de que realmente se había convertido en su antiguo yo hasta que todo, incluido Malfoy, se alzó sobre él. La desesperanza que sentía era irreal. No podía recordar Hogwarts, ni Ron, ni Hermione, ni la Madriguera ni nada bueno que le haya sucedido a lo largo de los años. Sorprendentemente, fue Malfoy quien le recordó que había esperanza, que ahora tenía un nuevo hogar. Sin él, Harry probablemente se hubiera quedado en Limbo hasta que hubiese perdido la razón.
A pesar de abandonar con gusto el primer círculo, Harry sabía que esto sería peor. No tenía idea de dónde estaban, pero parecía estar en algún lugar de las tierras medias occidentales(1). Se pararon en lo alto de una colina ventosa. La puerta por la que habían caído se derritió en el aire. El cielo parecía casi idéntico al del Limbo, pero había un tinte rojo en las nubes. Además de las colinas que brotaban del suelo como hongos y los largos paneles de hierba entremedias, no había nada más. Sin embargo, Harry se sintió agradecido la sensación de desesperanza lo había abandonado, y ahora, a pesar del viento que tiraba de su túnica, se sentía extrañamente cálido.
Malfoy le arrebató la mano casi violentamente, recordándole a Harry que todavía la estaba sosteniendo. Teatralmente, y para mostrar disgusto, Harry se limpió la mano en su túnica.
― ¿Dónde estamos?
― ¿Te parezco al oráculo? ―espetó Malfoy―. ¿Por qué se supone que tengo todas las respuestas?
― ¿Leíste el poema, verdad? ―Harry sintió que estaba lidiando con un niño obstinado. Cualquier agradecimiento que había estado sintiendo hacia Malfoy por ayudarlo a superar Limbo fue reemplazado por una leve irritación y cansancio. Enfrentarse a todos sus malos recuerdos dejó a Harry agotado, y la idea de que todavía quedaban ocho círculos le hizo querer acurrucarse como una pelota y quedarse dormido allí mismo en la cima de la colina. Pero, el fuerte sonido de un trueno se lo impidió. El sol todavía se estaba poniendo como en el Limbo, pero esta vez Harry podía verlo: de gran tamaño y de un anaranjado resplandeciente a medida que se hundía, parcialmente oculto por tenues nubes, calentó la cima de las colinas, pero no el suelo bajo ellos, el cual se sumió en oscuridad. En algún lugar por encima de las colinas una tormenta eléctrica se estaba iniciando, cuando Harry estiró el cuello vio un destello provenir desde arriba y luego un rayo golpeó una de las colinas cercanas enviando chispas blancas.
―Merlín― habló en voz baja. No tenía idea de dónde estaban, pero de repente se sintió expuesto en la colina y quería bajar desesperadamente―.Vámonos― le dijo a Malfoy y sin ofrecer ninguna explicación corrió apresuradamente colina abajo, temiendo ser golpeado por un rayo. Su corazón latía con fuerza, tenía una inminente sensación de fatalidad sobre él. Era miedo pero también algo más, algo que no podía entender. Además, se estaba calentando aún más, y a Harry le resultaba difícil respirar mientras descendía de costado. La colina estaba seca pero el Gryffindor aún se encontraba tropezando, Malfoy lo seguía y tenía un poco más de suerte. Cuando Harry resbaló y tropezó en su camino cuesta abajo, se hizo más difícil respirar. Sintió que la sangre corría a su cara, y el sudor hacía que su camisa se pegara a su espalda, lo que era extraño ya que el aire aún estaba frío y el viento todavía lo atacaba ferozmente. Parecía que el calor venía de su interior.
Malfoy no le habló y Harry se alegró al menos por eso. Estaban a medio camino colina abajo, que parecían más altos ahora que finalmente estaban descendiendo, cuando Harry no pudo soportarlo más. Se detuvo para quitarse la túnica y aflojarse la corbata, abrir el botón superior y darle a Malfoy la oportunidad de alcanzarlo. El rubio lo miró fríamente por un segundo y luego siguió en silencio sus pasos, dejando su túnica y su corbata junto a la de Harry.
― ¿Crees que deberíamos dejarlo aquí? ―Preguntó Harry, preocupado mordiendo su labio inferior. Malfoy se encogió de hombros y se arremangó la camisa.
―No lo voy a llevar pero si tú tienes ganas de hacerlo, entonces hazlo― su cabello perfectamente peinado hacia atrás comenzó a rizarse ligeramente debido a la humedad en el aire, y cayó sobre su frente. Honestamente, Malfoy parecía más desordenado de lo que Harry lo había visto alguna vez: tenía las mejillas enrojecidas, probablemente por el mismo calor que Harry sentía. Las mangas enrolladas le daban una apariencia más infantil y desordenada que le venía sorprendentemente bien. El calor extraño que hasta ahora se había extendido por todo el cuerpo de Harry de repente se acumuló en su estómago, y luego se deslizó más abajo. Los ojos de Harry se agrandaron cuando sintió la inconfundible excitación extenderse por su cuerpo y rápidamente se alejó de Malfoy en un esfuerzo por ocultar su erección.
―Estamos en Lujuria, ¿no? ―susurró horrorizado. ¡Acababa de ponerse duro por Malfoy!
―Esperaba que no lo estuviéramos― dijo Malfoy dolido, pero Harry no se atrevió a mirarlo. Sus palmas sudaban, y la voz de Malfoy realmente no estaba ayudando―. En esa sección había algo sobre pendientes y vientos violentos, lo que supongo que es lo que está sucediendo―. A-Aquí es donde todos los adúlteros y personas así terminaban, c-como... umh, C-Cleopatra a-y Helena de Troya-a... ―se apagó y hubo una extraña y ligeramente entrañable cualidad temblorosa en su voz generalmente sin emociones, fría. Harry no pudo evitar darse la vuelta. El sol estaba lo suficientemente bajo para que la parte de la colina en la que se encontraban estuviera a oscuras, y sin embargo, Harry aún podía ver a Malfoy con una extraña claridad. Sus pupilas estaban tan abiertas que sus ojos estaban casi negros, y sus manos se encontraban cerradas en puños.
―Me siento raro― susurró Malfoy con voz ronca, que parecía inestable en sus pies, y su voz envió un escalofrío por la espalda de Harry. De repente tuvo la irresistible necesidad de empujar a Malfoy sobre la hierba y trazar un camino de besos por su pálido cuerpo hasta que el Slytherin gritara su nombre y lo follara. Harry intentó controlarse a sí mismo. ¡Basta! Estamos en el infierno, tenemos que resistirnos a esto... pero Malfoy se veía tan malditamente bueno. Parecía atraer a Harry con sus ojos oscuros mientras su pecho subía y bajaba rápidamente. Lucía cambiado, como si no fuera ese Slytherin tan fastidioso y snob, que había estado en la oficina de Dumbledore hace tan solo un par de ¿horas? ¿minutos? Él era otra persona ahora, algo así como lo opuesto, y Harry solo lo quería. Lo deseaba tanto, tan intensamente; su cuerpo entero ansiaba tocar al rubio, ponerle las manos encima. La mente de Harry hizo eco constante de mío, mío, mío. Anhelante el chico se derrumbó después de una pelea patética para tratar de resistirse.
Honestamente, no fue todo él. Malfoy lo encontró a mitad de camino cuando Harry se tambaleó hacia adelante, y en el momento en que sus labios se encontraron con el calor que se había estado acumulando en el estómago de Harry, todo estalló en una ira ardiente y el chico perdió todo control sobre sí mismo. Su mente se volvió borrosa mientras su cuerpo se movía por sí mismo, empujando a Malfoy con rudeza hacia la fría hierba. El viento aullaba en los oídos de Harry mientras su boca se acoplaba contra la de Malfoy, su erección apretaba contra la cadera afilada del chico. Sus respiraciones desesperadas se mezclaron mientras se besaban, las lenguas luchaban por el dominio, las manos se rasgaban la ropa. Harry se sintió ebrio, no sabía en qué dirección subía o bajaba. Malfoy estaba peligrosamente caliente contra él, su boca húmeda, cálida y deliciosa. Él rubio sabía a té caro y chocolate, sus manos casi violentamente, se enredaron en el cabello de Harry.
El chico de pelo negro como los cuervos, se sentía como si estuviera volviéndose loco, pero de la mejor manera. Arrancó la camisa de Malfoy hasta que los botones superiores se desprendieron, revelando la piel pálida y cremosa del Slytherin. Harry perdió el conocimiento por un segundo y lo siguiente que supo fue que estaba besando el cuello del rubio mientras su mundo giraba, hambriento, codicioso, mordiendo la clavícula de Malfoy y provocando un delicioso silbido en sus labios hinchados.
―Bastardo― gruñó el chico.
―No seas grosero ahora, Malfoy― dijo Lavender Brown. Sobresaltado, Harry se sentó, parpadeando débilmente. Se sentía mareado, cachondo y confundido. De la nada, varias chicas habían aparecido y estaban sentadas en la hierba casualmente, sonriendo y lamiéndose los labios, vestidas con ropa interior de encaje. Harry trató de enfocarse en algo más que sexo pero fue difícil, especialmente con Lavender Brown tan cerca, y su pelo rizado cayendo hasta sus impresionantes senos. Las hormonas zumbaban en el aire.
―Hola Harry― ronroneó Lavender.
―Parece que alguien está emocionado― Cho Chang soltó una risita por el otro lado de Harry. El chico giró tan rápido que casi le da latigazos. Débilmente fue consciente de las piernas de Malfoy deslizándose desde su cintura, pero no podía concentrarse en eso cuando Cho Chang estaba tan cerca de él prácticamente desnuda, oliendo de forma maravillosa. Sus labios eran de un rojo brillante cuando los lamió.
―No eres real― murmuró Harry débilmente, aunque estaba cada vez menos seguro de eso.
― ¿No nos sentimos reales? ―Ginny Weasley estaba frente a él ahora, donde Malfoy había estado segundos atrás. Una de los tirantes de su encaje se había deslizado por su hombro pecoso y ella extendió la mano y apretó a Harry a través de sus pantalones, haciéndolo sacudirse. Dioses se sintió real―.Vamos Harry, divirtámonos.
―Sí― se rió Lavender―. ¡Vamos!
Cho agarró a Ginny por la parte posterior de su cabeza y la atrajo hacia sí para un beso apasionado y desordenado, la boca de Harry se abrió. Él estaba dolorosamente duro, y se sentía como si acabara de beber una botella entera de Whisky de Fuego. Observó, hipnotizado, como el lápiz labial de Cho manchó los labios de Ginny. El chico no tuvo la fuerza para protestar cuando los dedos de Lavender se deslizaron en su cabello y ella lo jaló para un beso igual de hambriento. Sintió que le ardían los nervios mientras Lavender se deslizaba en su regazo. Cho y Ginny terminaron su beso y se acercaron para presionarse contra Harry. Ginny se mordió el lóbulo de la oreja y Cho le besó el cuello, y Harry se preguntó por qué se llamaba Infierno cuando era tan celestial.
Porque nunca puedes parar, la parte racional del cerebro de Harry finalmente rompió la neblina de lujuria y con tremendo esfuerzo el chico empujó a Lavender fuera de su regazo, su corazón latía con fuerza. Él no sabía cuánto tiempo habían estado besándose. Las chicas parecían heridas mientras se alejaba apresuradamente de ellas, sintiendo la subida de bilis en su garganta. Son ilusiones. Eso es todo lo que son.
― ¿No quieres divertirte un poco? ―Cho hizo un puchero. Harry recordó dónde estaba; en una colina con una tormenta sobre sus cabezas en el Segundo Círculo del Infierno. Él se puso de pie.
―Aléjense de mí― dijo a las ilusiones temblorosamente y luego se volvió hacia donde estaba Malfoy, desesperado por recordarle el objetivo de su viaje. Pero Malfoy estaba ocupado, tirado en la hierba a unos metros de donde estaban las chicas, con nada menos que Blaise Zabini encima de él. Los ojos del recién llegado estaban negros mientras miraba al rubio debajo de él, que parecía igual de aturdido que Harry. El Gryffindor observó, horrorizado y congelado, cómo la mano de Zabini se deslizaba hasta los pantalones de Malfoy, solo para que el chico le apartara la mano dubitativo.
―Vamos― susurró Zabini, con una voz dulce como la miel, presionando besos en la mandíbula de Malfoy ―. Déjame tenerte. Vamos, Draco.
Malfoy trató de hablar, pero Zabini simplemente cubrió su boca con la suya, besándolo acaloradamente mientras su mano intentaba colarse en los pantalones de Malfoy una vez más. De nuevo, el rubio lo apartó y Zabini se echó hacia atrás para arrullar suavemente.
―Déjame hacerlo, Draco, vamos, cariño.
Harry podía ver la resolución de Malfoy debilitándose con cada segundo y eso lo ponía enfermo, porque tan excitado como Malfoy parecía, también parecía aterrorizado. Con un poco de esfuerzo Harry tropezó hacia la pareja,
―B-Bájate de él― tartamudeó. Malfoy parpadeó y miró a Harry como si solo recordara que él también estaba allí. El estómago de Gryffindor se retorció y sintió su polla contraerse en sus pantalones por lo desesperado y excitado que se veía Malfoy. Harry quería derribar a Zabini y tomar su lugar, follando a Malfoy allí mismo y luego en la hierba. Saca tu mente de la cuneta, Harry se regañó a sí mismo―. Malfoy tenemos que irnos.
―No lo escuches― Zabini ni siquiera miró a Harry mientras suavemente mordía el cuello de Malfoy, provocando el gemido más dulce que Harry había escuchado del rubio―. Déjame hacer el amor contigo.
― ¡Malfoy no seas idiota! ―siseó Harry, y Malfoy parpadeó hacia él con un poco de esfuerzo―. ¿Sabes qué es esto? El Segundo Círculo del Infierno, realmente no quieres que esta... ilusión te coja, ¿verdad?
Una chispa de reconocimiento parpadeó en los ojos de Malfoy―. P-Para― le dijo a Zabini, aunque no parecía estar convencido de sus propias palabras.
―Vamos, cariño, solo por esta vez― la mano de Zabini volvió a bajar. La resolución de Malfoy se endureció y él empujó violentamente a Zabini.
―Dije, para, idiota― escupió. Harry parpadeó, y Zabini desapareció, fundiéndose con el aire. Incapaz de no sentirse decepcionado, el chico se volvió hacia donde Cho, Ginny y Lavender habían estado minutos atrás. Lo único que quedaba era su corbata tirada en el pasto. No recordaba cuál de ellas se la quitó cuando la levantó con tristeza. Malfoy acaba de tirarse al suelo, tratando de recuperar el aliento. Zabini no dejó marcas en él, su cabello despeinado y los labios hinchados, eran obra de Harry. El Gryffindor no pudo evitar sentirse orgulloso de su trabajo cuando Malfoy finalmente se levantó tembloroso.
―Bueno, eso fue raro― señaló Harry, tratando de aligerar la atmósfera a pesar de que todavía tenía calor en el estómago. Cada vez que miraba a Malfoy, una punzada de deseo lo atravesaba. No pensó que alguna vez quisiera volver al Limbo, pero de repente enfrentarse a espeluznantes ilusiones de los Dursley, parecía una idea mucho mejor que estar de pie en esta colina con Malfoy, y luchar contra el impulso de follarlo.
―Creo que voy a enfermar― susurró Malfoy tapándose la boca con la mano.
―Tenemos que conseguir nuestras túnicas― respondió Harry, ignorando el dolor que sintió por las palabras de Malfoy. El Slytherin asintió y volvió por donde habían venido, dándole a Harry una vista perfecta de su precioso culo, abrazado por sus pantalones de escuela. Harry cerró los ojos y ahogó un gemido. Odiaba esta nueva sensación de querer saltar a Malfoy cada dos por tres, pero lo que era peor era que el sentimiento no era exactamente nuevo. En sus momentos más débiles, los pensamientos de Harry se desviaron hacia Malfoy. De vez en cuando. No era como si significara algo. Hermione le explicó que leyó en algún lado que mucha gente posee pensamientos raros u oscuros cuando están a punto de llegar al orgasmo, y sucedía que siempre que Harry tenía su mano alrededor de su pene, a segundos del clímax su pensamiento "extraño y oscuro" sería Malfoy en su cama.
Pero eso no significaba que Harry estuviera bien. Él no lo estaba en absoluto. Por supuesto, él aceptó que era bisexual, experimentó con algunos muchachos e incluso llegó a tener relaciones sexuales completas con uno de ellos cuando estaba borracho, pero la idea de que él podía sentirse... atraído por Malfoy era desagradable. Incluso ahora, mirando el bonito trasero del idiota, Harry no pudo evitar hacer una mueca desdeñosa mientras lo seguía colina arriba. Sí, el Slytherin era un cien por ciento idiota, pero Harry tendría que ser realmente ciego para no ver lo deslumbrante que era Malfoy. Sus pómulos puntiagudos, sus encantadores ojos plateados la forma en que voluntariamente abrió su boca cuando Harry lo besó, joder que suaves eran sus labios, y su impecable piel de porcelana se sumaban a su aspecto de ángel, a pesar de que literalmente era Satanás encarnado hasta el punto en que Harry realmente debatió dejarlo en el infierno...
Los pensamientos de Harry se detuvieron abruptamente cuando los dos llegaron al punto donde originalmente habían iniciado: en la cima de la colina. El sol estaba a medio camino de ponerse, casi como si no pudiera terminar el trabajo, y la punta de la colina permanecía iluminada y dorada. Cada pocos minutos, un rayo golpeaba una de las colinas cercanas, acompañado por un trueno.
―No deberíamos estar aquí, no es seguro― dijo Malfoy. Había recogido su túnica cuando volvieron a subir y ahora se envolvió apresuradamente alrededor de él. No había nada que pudiera hacer con los botones que Harry arrancó de la parte superior de su camisa.
―No hay puerta, no hay adónde ir― Harry empezaba a frustrarse. El calor en sus entrañas no disminuía, y se estaba poniendo ansioso. Quería salir de lujuria desesperadamente antes de hacer algo muy muy estúpido, pero a diferencia de Limbo donde había demasiadas puertas, aquí no había ninguna. Harry giró en círculo, desesperado por encontrar una salida, pero todo lo que vio fue más colinas onduladas y un sol que no se ponía. Tenía una picazón debajo de la piel que no podía rayar y sus pantalones realmente se estaban haciendo apretados. Malfoy no se veía mucho mejor cuando se derrumbó en la cima de la colina y apoyó la cabeza en sus manos,
―Inferno no decía nada sobre esto― murmuró con la voz amortiguada ―.Dante simplemente se desmaya y se teletransporta.
―Tal vez uno de nosotros tenga que desmayarse― dijo Harry sin entusiasmo. La cabeza de Malfoy se levantó bruscamente y miró a Harry, pero se sentía más acalorado e intenso que nunca. Él ya estaba sentado, un empujón de Harry y él estaría de espaldas y...
―Dije que me iba a enfermar, no que me desmayaría― gruñó el rubio, como si Harry lo hubiera ofendido de alguna manera.
―Tal vez lo arruináramos― susurró el Gryffindor, el terror se instaló en su estómago junto con el calor―.Tal vez porque nos besamos, significa que estamos atrapados aquí hasta que nos rompamos, y luego follemos como conejos hasta el final de los tiempos-
―Lee mis labios, Potter― gruñó Malfoy― No. Vamos. A. Follar.
Harry bufó, pero se sorprendió de lo mucho que dolía la afirmación de Slytherin ―. Qué mal, ¿prefieres follar con Blaise Zabini? ¡Oh espera! ya lo hiciste.
De acuerdo, Harry sabía que el comentario era cruel y estaba por debajo del cinturón, pero todo era tan caliente, frustrante e irritante y solo quería rasgar su ropa y rodar contra Malfoy como un perro en celo, pero en su lugar miró como el Slytherin se sonrojó, se puso de pie en un segundo.
―No follé a Blaise, y antes de que me preguntes, él tampoco me folló― escupió, con palabras llenas de veneno―. A diferencia de ti, no soy un cabrón que se pone duro con todo lo que se mueve.
Harry parpadeó―. Entonces eres virgen.
Por un segundo, toda la malicia y la ira dejaron a Malfoy, y él se quedó allí con los ojos muy abiertos y la boca abierta. Entonces incluso las puntas de sus orejas se encendieron de rojo
―C-Cállate, Potter.
Un rayo cayó sobre la colina a solo unos metros de Harry y ambos niños saltaron cuando el aire se llenó del hedor de la hierba quemada. El corazón de Harry comenzó a latir con fuerza mientras la estática viajaba por su cuerpo. Tragó saliva, y cuando los vapores de la explosión se aclararon, quedó atónito al ver nada más y nada menos que el fantasma de los baños de Hogwarts sobre la hierba.
― ¿M-Myrtle? ―Harry balbuceó. El fantasma transparente sonrió con su sonrisa "encantadora" y golpeó sus pestañas,
― ¿Quién más sería? ―preguntó Myrtle, y luego hizo un puchero―. Oh, a veces el castillo es aburrido. El baño de los prefectos no es divertido desde que Cedric murió, y desde que terminaste tu poción ilegal, nadie me ha visitado en el baño tampoco.
― ¿Poción ilegal? ―preguntó Malfoy con sospecha, pero Harry lo ignoró deliberadamente.
― ¿Esperas que crea que eres real? ―preguntó confundido ―. ¿No es una ilusión como las otras?
Myrtle encogió sus hombros translucidos―. Muchos fantasmas pueden pasar a los primeros círculos del Infierno. Vengo aquí a veces porque me aburro― miró a su alrededor e hizo una mueca―. ¿Qué le has hecho...? La última vez que vine al menos, hubo alguna variación en el paisaje― se estremeció.
―Myrtle, ¿sabes cómo llegar al tercer círculo? ―Preguntó Harry, sintiendo que parte de su esperanza volvía. Myrtle sonrió y se tocó la nariz.
―Podría decírtelo― reflexionó, acercándose a Harry que trató de no ceder ―.Lo que pasa es que últimamente no has sido muy amable conmigo, señor Potter. No has visitado.
―Ah, perdón por eso― trató de no estremecerse cuando el fantasma se acercó furtivamente. Malfoy intentaba, y fallaba, ocultar su sonrisa detrás de su mano. Al parecer, la situación era graciosa. Harry quería estrangularlo y follarlo al mismo tiempo ―. Cuando salga de aquí iré a verte. Solo dinos cómo llegar al tercer círculo― Harry centró sus ojos en Myrtle con la esperanza de que su erección bajara. No hubo tal suerte.
―Hmmm, no hay trato― Myrtle se alejó flotando y el corazón de Harry se desplomó. Envió a Malfoy una mirada desesperada pero el chico estaba mirando a sus pies―. ¡En realidad! ―Myrtle debe haber notado la mirada porque de repente se dio la vuelta, sonriendo―. ¡Tengo una idea! Si ustedes dos se besan, entonces les diré cómo llegar al tercer círculo.
Un rayo estalló en la colina detrás de Malfoy, exagerando el horror en su rostro―. No voy a besarlo.
―No tengo alegrías en la vida― gimió Myrtle, haciendo un pequeño giro en el aire―. ¡Esto es todo lo que quiero! ¡Verlos a los dos besarse, eso me haría tan feliz!― sus ojos brillaron detrás de sus gafas―. Solo un beso. ¡Por favor, eso es todo lo que quiero! y luego pueden continuar su camino. O pueden quedarse aquí― cruzó los brazos sobre el pecho e hizo un puchero una vez más―. Su elección.
No fue realmente una elección en absoluto. Harry y Malfoy intercambiaron una mirada de impotencia. Técnicamente ya se habían besado, así que no era gran cosa, pero la idea de tocar a Malfoy de nuevo volvió a encender el fuego dentro de Harry, y tenía miedo de que no fuera capaz de detenerse si se rozaban. Malfoy parecía querer bajar de la colina, apretaba con fuerza las manos. Harry quería sostener sus manos para evitar que lo hiciera, quería acercarlo y besarlo hasta que no pudiera respirar.
Aunque no pasó así. Tan rápido como pudo, Malfoy cruzó el espacio entre él y Harry, y antes de que el Gryffindor pudiera reaccionar, lo besó. Eso fue todo, un beso rápido, duro y frío, entonces Malfoy se alejó, dejando a Harry con el corazón que le latía rápidamente. Myrtle gimió.
― ¡No eres divertido! ―se quejó, y negó con la cabeza ―. Bueno voy a volver ahora. No me gusta el tercer círculo y ustedes dos claramente no me quieren aquí.
― ¡Dinos cómo llegar al Tercer Círculo! ―Malfoy protestó acaloradamente―. Lo prometiste.
Myrtle se encogió de hombros―. Es fácil― dijo y luego un rayo cayó directamente desde el cielo y en medio del brillo y la electricidad, se fue.
―Estás bromeando― gimió Harry cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando. Malfoy parecía vagamente enfermo.
― ¿Es posible morir en el infierno? ―preguntó.
― ¿No es todo el punto un tormento eterno? ―Harry señaló―. Si morimos, probablemente nos reencarnaríamos como un estúpido juego de Super Mario Bros― sacudió su cabeza cuando Malfoy lo miró confundido, claramente sin entender la referencia―. Supongo que esta es la única forma. Si morimos, entonces es una lástima― Harry miró hacia el cielo, preparándose con una ira casi palpable. El sol volvió a ponerse, y Harry supo que había tomado la decisión correcta. Tendió su mano hacia Malfoy―. No lo hagas difícil.
―Bien― espetó Malfoy, y se acercó a Harry. Pasó los dedos por los de Gryffindor y Harry se sobresaltó por lo extrañamente familiar que se sentía al tener a Malfoy sosteniendo su mano ―.Bien― repitió el chico otra vez, y luego las orejas de Harry se llenaron con un rugido ensordecedor. Su cabello se levantó cuando una descarga eléctrica pasó a través de él y hacia Malfoy. Luego fueron engullidos por un blanco cegador mientras los rayos caían sobre ellos.
(1) Tierras medias occidentales (West Midlands en inglés): es uno de los cuarenta y siete condados de Inglaterra, Reino unido. Con capital en Birmingham
