Capítulo Especial de Kara
La niña que fue abandonada en el infierno
La nieve y la escarcha cubrían hasta donde la vista se perdía en aquel pacifico bosque, los pasos de una persona quedaban marcados en el suelo y desaparecían cuando la nieve volvía a caer, el visible aliento hacía notar que estuvo caminando durante horas sin detenerse, su rostro, el cual se hallaba quemado por su propia sangre, era la señal inequívoca de que el frio era totalmente inhumano. De pronto, el bulto que llevada en sus manos comienza a moverse y salen unas pequeñas manos, las cuales se posan sobre el rostro de aquel hombre de edad adulta, quien se detiene, revela el cuerpo de la pequeña criatura y le acaricia el rostro de esta con una mirada llena de ternura, luego besa su frente y vuelve a cubrir su piel del frio antes de continuar caminando por el helado bosque.
En una enorme mansión, ubicada a varios kilómetros, varias personas se encontraban removiendo la nieve que se había acumulado en el jardín delantero y enlistaban una carroza increíblemente lujosa, los empleados estaban increíblemente felices de su trabajo e hicieron todo su trabajo a buen ritmo. Más temprano que tarde, el dueño de la mansión salió al exterior, era un hombre en sus 60 años, de elegante aspecto, ojos algo ojerosos debido a la edad y un lujoso bigote tipo Stalin, era escoltado por dos hombres igualmente vestidos de manera elegante, pero no lo suficiente como para opacar a la persona que estaba frente a ellos
-Hace tiempo que no participamos en una de las fiestas de Twin, ¿A qué se debe esto, señor?- pregunta uno de los pajes, de rostro alargado y arreglado cabello oscuro, demostraba que era muy serio en cuanto se refería a la etiqueta
-Joder, Greg, como no lo ves- dijo el otro acompáñate, al contrario que Greg, su aspecto era más desaliñado, cabello totalmente oscuro y barba poblada –Nuestro señor aquí presente también es humano, tiene que salir a entretenerse de vez en cuando… ¿Tal vez?
-Antonio, Greg- de pronto, el anciano les dirige la palabra –Quiero que estén atentos durante la fiesta, como ya sabrán, los años se me vienen encima y necesito de alguien que continúe con mis investigaciones- fue lo que dijo, pero luego saca una carta que se encontraba con el sello de un dragón escupiendo fuego –Además, la invitación sonó convincente, este gremio parece estar interesado en financiar nuestras nuevas investigaciones
-Un dragón escupiendo fuego, jamás escuche de un gremio con un símbolo como ese- dijo Greg poniendo atención al símbolo que estaba impreso en el sobre –Tenga cuidado, podría tratarse de un gremio oscuro
-Es por eso que una conversación es necesaria, desde que los Heartfilia dejaron de financiarnos, hemos tenido problemas para seguir con nuestras investigaciones, si ellos demuestran ser buenas personas, no nos vendría mal su ayuda
Luego de que sus dos escoltas son informadas acerca de los planes de su benefactor, los tres suben a la lujosa carroza y parten con dirección al pueblo, en donde se reunirían con la persona que los había invitado.
Sus pies lentamente comenzaban a arder y la sensibilidad de estos comenzaba a desvanecerse, solo su fuerza de voluntad le permitía continuar caminando, tras divisar un sendero, sintió como la esperanza comenzaba a retornar en su rostro, una tierna risa salió del bulto que sostenía, la pequeña criatura dentro, sonreía mientras nuevamente volvía a tocar el rostro de su protector
-Aah, Kara, como siempre es tu sonrisa la que me obliga a esforzarme aúnmás- dijo el hombre con una voz diminuta producto del frio, sin embargo, la pequeña que sostenía en sus brazos escucho esto, ya que sonríe mientras estira sus manos con fervor –Kara, quiero que mantengas esa sonrisa, tal como mi hermanita decía, tú tienes la habilidad de calmar el corazón de la gente y hacerla avanzar
Tras haber recuperado la sensibilidad de sus piernas, vuelve a caminar, esta vez, siguiendo el sendero con la esperanza de llegar a una ciudad, solo con su fuerza de voluntad, continuo caminando, solo con sus ansias de proteger aquella sonrisa, se esforzaba de manera sobrehumana en continuar su camino, sin embargo, el destino tenía preparado otra cosa para aquel valiente hombre. Producto del abundante frio al sobresfuerzo dado hacia su cuerpo, sufrió un paro cardiaco, cayendo sobre la nieve, mientras su conciencia se desvanecía, sus oídos podían escuchar claramente el llanto de aquella criatura, este le brinda un estímulo que puso en duda la lógica y aun con su corazón detenido, logra acumular la fuerza en sus brazos, la suficiente para ir y cubrir a la criatura
-Sé que en el futuro no recordaras nada de esto, pero Kara, jamás pierdas tu sonrisa- y abrazándola con lo poco que le quedaba de fuerza, él… finalmente… fallece.
La nieve comenzó a caer con más fuerza hasta cubrir el cadáver de aquel hombre, la niña, inconsciente de lo que pasaba a su alrededor, agita sus manos mientras sonríe inocentemente sin recibir ninguna respuesta a cambio, la risa de la pequeña lentamente fue cambiando por un gemido y al final, comienza a llorar con gran fuerza, generando un gran eco que inunda el bosque.
Tras pasar un buen tiempo en que la niña no paraba de llorar, un carruaje se detiene a un lado, de este, un hombre de edad avanzada sale para ver la situación, inclinándose para ver al hombre que yacía completamente cubierto por la nieve, al no encontrar señales de vida proviniendo de su parte, fija su atención a la pequeña, quien lentamente dejaba de llorar y alzar las manos hacia el anciano que la veía sorprendido
-Greg, Antonio, lleven a esta criatura a la mansión- dijo el anciano dándole una orden a los dos sujetos que se hallaban dentro del carruaje, quienes inmediatamente estaban por dar su objeción –No se preocupen por mí, dudo que algo malo me suceda por ir a una fiesta local
Claramente, ambos sujetos querían objetar, pero optaron por seguir la orden de su empleador y regresan a la mansión, teniendo especial cuidado con la pequeña que llevaban consigo, mientras tanto, el anciano vuelve a subirse al carruaje con el propósito de presentarse en la reunión a la cual había sido invitado.
En su camino de regreso, ambos hombres se movían a una velocidad fácilmente comparable con la de un auto, ambos bajaban la vista unos instantes para ver a la pequeña criatura que su jefe les pidió llevar a su hogar, aunque esto no les sorprendió dada la amabilidad de este, cuando estaban a unos pocos pasos, comienzan a disminuir la marcha y tras un leve suspiro, el hombre de barba poblada habla
-Me pregunto cómo llamaremos a este mocoso
-Kara- dijo el hombre de rostro alargado con mirada estoica
-¿De dónde sacaste ese nombre?
-Está en esta nota- dijo mostrando una carta que estaba entre las sabanas –La encontré para saber si es niña niño, por cierto, es una señorita
-A veces das algo de miedo- dijo Antonio mientras tomaba la carta –Veamos, "Esta niña es Kara, por el momento estamos en serios problemas y no podemos mantenerla, por favor, cuídenla hasta que el asunto este arreglado"- tras leer la carta, observa el rostro de la niña, quien dormía plácidamente mientras era cargada –Está firmada a través de un tal Undead, tal vez sea su apellido, aunque suena un poco escalofriante
-"Soberana de no muertos"- interpreta Greg mientras le da un breve vistazo a la criatura que sostenía en sus brazos –Ya se me hace una idea acerca de la magia que le enseñaría el Sr Peterson cuando escuche ese nombre
-Vamos, eso es obvio- luego de eso, Antonio levanta la vista, su sonrisa denotaba que tenía un plan en mente –Lo decidí, voy a entrenar a esta señorita
-Es bastante raro que te intereses en alguien, pero no voy a objetar, solamente hay que esperar a que el Sr Peterson llegue.
La espera duro un buen tiempo, en donde, con ayuda de los empleados de la mansión, lograron improvisar una cuna para la pequeña y justo en el momento en que la beba se quedó dormida, se podían escuchar los cascos del carruaje anunciando la llegada del dueño de casa, por lo cual salieron inmediatamente del edificio a darle la bienvenida, pero este pasa de ellos para ir directamente a su oficina bajo la orden de que nadie lo molestase hasta nuevo aviso, acto que preocupo a Greg y Antonio, pero se mantienen leales a su voluntad y se quedan a hacer guardia en la puerta.
-Greg, Antonio, pueden pasar adelante- después de unas horas, la voz del Sr Peterson suena desde el otro lado de la puerta, ya había deducido que los dos esperarían afuera de la puerta –Tengo algo que conversar con ustedes
Ambos se observan antes de entrar al interior de la oficina, en donde el anciano los esperaba sentado detrás de su escritorio, al ver a los dos hombres entrar a la sala, les envía una señal para que ocupasen los asientos que estaban disponibles, una vez que todos los presentes se hallaban sentados, el Sr Peterson se aclara la garganta y empieza a hablar
-Después de pensarlo por un buen tiempo he decidido aceptar a este nuevo patrocinador- dijo el anciano mientras cruzaba los dedos en frente mientras observaba a los dos hombres
-Eso es bueno, así podrá continuar con sus investigaciones, Sr Peterson- dijo Antonio con una sonrisa
-¿De quién se trata?- pregunta Greg, al notar la expresión seria en el rostro de su jefe
-Se hacen llamar Middhogg, es una organización pequeña con varios contactos en el bajo mundo, además de contar con el apoyo del hombre más inteligente del mundo, Trent Tesla y de los Vianatalle
-¿Se refiere a el grupo mafioso que tiene el control de una gran parte del sudeste de Fiore?- pregunta Antonio bastante sorprendido
-Así es, además de que me entregaron un par de archivos que quieren que investiguen y me ofreció un poder nunca antes visto para mí y mis subordinados- dijo mientras sonreía, luego de observar el rostro sorprendido de los dos da un fuerte suspiro –La pregunta es, ¿Me apoyan?
-No es necesario que escuche nuestra respuesta- dijo Greg mientras observa a Antonio, quien asiente en respuesta –Nosotros lo seguiremos a donde quiera que usted vaya
-Me alegra oír eso- dijo mientras sacaba un par de archivos de la carpeta que traía consigo –Preparen los edificios necesarios, comenzaremos una vez que todo esté listo
-¿Qué hacemos con Kara, la niña que encontramos en el camino?
-Así que su nombre es Kara- dijo el anciano mientras se levantaba de su asiento –Ya sabremos que hacer durante la marcha, aún es muy joven, por lo que no nos sería muy útil, quiero que se encarguen de observar su evolución
-Como usted lo ordene, Sr Peterson, no lo decepcionaremos
-Bien, a partir de ahora, las cosas van a cambiar en este lugar en pos del futuro de la magia
Desde ese momento, la mansión del Sr Peterson cierra sus puertas al público, nadie ajeno a la mansión supo el motivo por lo que esto ocurrió, solo que de un momento a otro, comenzó a adoptar niños que habían perdido a sus padres por diversos motivos, la gente lo tomo como un acto de buena fe y dejaron de inmiscuirse en los asuntos respecto al cierre de la mansión y volvieron a sus vidas, la ignorancia era bella, a pesar de ver aquel exterior, las cosas eran un poco distintas en el interior de la mansión.
Los rumores de que recibían educación y comida eran ciertos, pero nadie investigo más que eso, ya que también estaban bajo constantes visitas al quirófano, el objetivo era la investigación de un extraño órgano que permitía la capacidad de aprender y utilizar cualquier magia, tanto antigua como nueva, a veces terminaban en mejoras de las ya sabidas y a veces terminaban en un rotundo fracaso.
Obviamente, Kara no fue exenta de esto, ya con los cinco años cumplidos, fue intervenida en una de las tantas cirugías en las que se trabajaban en la mansión, desde ese momento, aprendió a usar una magia que le permitía ver fantasmas, pero las operaciones no terminaron en ese momento, y después de pasar varias veces por el quirófano, su magia fue mejorando cada vez más hasta llegar al momento de invocar a los muertos.
Varias veces pudo haber perdido la cordura después de todo lo que podía ver y hacer, el color de sus ojos cambio de un notable azul eléctrico a unos rojos como el rubí, si no hubiese sido por la ayuda de una mano amiga, su mente pudo haber sido mancillada por las espantosas visiones que tenía.
-Rei, Sally, vayamos a jugar al bosque- una joven niña de 8 años de edad llamaba a dos niñas de su misma edad que la observan sonrientes –Hoy no tenemos tarea o entrenamiento, así que está bien que salgamos a jugar
-Bueno, es cierto, supongo que podemos jugar a algo- dijo una niña con el pelo rosa, largo hasta las caderas y adornado por unas flores, sus ojos eran violáceos y sus mejillas estaban algo rojas -¿Qué dices Rei, entras?- le pregunta a la otra chica, era un poco más alta que sus dos amigas y su cabello negro le cubría uno de sus castaños ojos
-No sé si deberíamos ir, ¿Qué pasa si el señor Antonio o el señor Greg nos encuentran?- dijo ella con gran timidez
-Nah, no te preocupes, ahora mismo están con el señor Foster y la Señorita Krea en algún lugar, así que tardaran en lo que sea que están haciendo- dijo Kara mientras tomaba las manos de su amiga y la arrastraba consigo
-Vamos, no todos los días tenemos la tarde libre al mismo tiempo- dijo la niña de cabello rosa empujándola desde atrás –Mientras no nos alejemos demasiado de la mansión no habrá ningún problema, ya nos lo dijeron
-P-pero… ¿Y si…?
-Ya deja de ponerle vueltas a todo Rei- dijo Kara con una sonrisa, terminando por convencer a la chica
Las tres niñas entraron al bosque, gracias a las labores de campo, conocían bastante la vegetación que allí crecía, después de jugar al "las traes" por un buen rato, las tres escalan un árbol enorme, gracias a sus perfeccionadas habilidades producto de las cirugías a las que habían sido sometidas, no tuvieron muchos problemas en llegar cerca de la copa y sentarse en una rama lo suficientemente ancha para soportar el peso de las tres.
Podían ver los montes gemelos a ambos lados de la mansión y el pueblo de Twin al horizonte, ninguna de las tres había visitado el pueblo en los 8 años que tenían de vida, por lo que no podían imaginar ninguna ciudad más grande que aquel modesto pueblo que tenían en frente, las tres amigas compartían un sueño y era salir al exterior, mientras veían ese sueño lejano, lentamente el cielo fue cambiando a naranja, las tres bajan del árbol y vuelven a la mansión, en donde un hombre de barba poblada las esperaba con los brazos cruzados y rostro molesto.
-¿Se puede saber dónde estaban?- dijo el mientras las tres chicas miraban al suelo algo temerosas, después de un gran silencio, el hombre da un suspiro –Esta bien, vuelvan a sus habitaciones, recuerden que mañana tienen una operación bastante importante en el quinto sótano, así que descansen correctamente- dicho esto, el hombre camina con dirección al cementerio ubicado en las cercanías
Las tres niñas se despiden de Antonio y parten hacia sus respectivas habitaciones, ya estaban acostumbradas a los exámenes y operaciones en las que eran sometidas, las tres habían llegado cuando aún eran inconscientes, por lo que para ellas era lo que considerarían normal todos los crímenes cometidos en ese lugar. Las tres se cambiaron sus ropas y las tres caminaron a sus respectivas camas, despidiéndose con una sonrisa, la última verdadera que se vería en el rostro de las tres.
Ante un increíblemente enorme charco de sangre, una niña de cabello bicolor y ojos rojos y totalmente sorprendidos veía dos cuerpos que aun yacían en sus respectivas camillas, ella intento acercárseles, pero los gruesos brazos de un adulto evitaron que se acercase a escena, lagrimas caían desbordándose mientras que cubrían los rostros de sus amigas con una manta. Al parecer, hubo un contratiempo en la operación y los cuerpos de la mayoría de los niños que recibieron la cirugía rechazaron las nuevas células que se les estaban implantando, de los 5 sobrevivientes, solamente Kara estaba en las mejores condiciones, rastros de sangre bajo su nariz y uno de sus ojos con un ligero caso de conjuntivitis.
Tras enterarse de la noticia, el Sr Peterson no muestra ninguna preocupación hacia los niños que habían fallecidos en pos de su investigación, por lo que ordena sutilmente que los entierren en el cementerio que se hallaba a un costado de la mansión antes de que los cadáveres se descompongan mientras tachaba un total de 20 expedientes, la misma cantidad de fallecidos esa fatídica tarde.
Sin embargo, las cosas no fueron diferentes en la mansión, de los 5 sobrevivientes, solo dos lograron sobrevivir, sin embargo, la increíble merma de infantes fue de inmediato suprimida con la llegada de otro lote de huérfanos y la llegada de otro adulto que se encargaría de la educación de gran parte de los niños.
Como una niña completamente insociable, Kara se fue convirtiendo de la niña traviesa y aventurera a una niña que no soportaba la idea de convivir con más personas, sumergiéndose en los libros, al principio para hallar la manera de traer a sus amigas de vuelta sin hacer ningún sacrificio, pero el único que encontró pedía el de 100 almas que hayan muerto en desesperación, luego, comenzó a leer como un hobby y cada tarde, iba al cementerio a leerle algo a la tumba de sus preciadas amigas, esto termino convirtiéndose en una rutina en la mansión, no importaba si llovía o relampagueaba, Kara siempre iba y les leía algo.
Pasaron aproximadamente dos años y cuando Kara ya tenía 10 años cumplidos, mientras se disponía a leerles a sus amigas un libro que había encontrado, una mano se posa en su hombro, tomándola por sorpresa, la persona responsable era una mujer de gran belleza, cabello gris adornado con flores silvestres y un vestido de una pieza blanco que daba a relucir su curvilínea figura con un lazo celeste. Ella la observaba con una sonrisa, observando cada detalle en el rostro de Kara, quien no sonreía y mostraba un rostro apático listo para pelear.
-¿Qué estás haciendo?- pregunto ella mientras veía el libro y luego de ello las tumbas que había detrás de la niña
-Nada que a usted le interese- dijo la chica de cabello bicolor con rostro apático y desconfiado mientras se preparaba para pelear si era necesario
-No deberías estar aquí- dijo la mujer sin inmutarse con la actitud hostil de Kara, esto hiso que la niña se enojase un poco –Niña, cuando un nigromante guarda un profundo respeto hacia los muertos es cundo adquiere su verdadero potencial
-¿Qué quieres de…?- Kara se detuvo a pensarlo un momento -¿Cómo sabe que mi magia es…?
-Tu no perteneces aquí- las primeras palabras frías de aquella mujer, que hicieron que Kara abriese los ojos con sorpresa y diese unos pasos hacia atrás, cayendo entre las tumbas de sus amigas –Ellas no quieren verte en ese estado- dijo levantando levemente la vista, acción que Kara imita para visualizar a dos niñas, una de cabello corto y rosa y la otra, un poco más alta y cabello oscuro y largo, quienes observaban a la nigromante con rostro preocupado
-Rei… Sally…- dijo la niña de cabello bicolor al ver a sus dos amigas –Lo… lo siento mucho, quise ir con ustedes hace mucho, pero no tuve las agallas, perdónenme…- dijo Kara entre sollozos, recibiendo un duro golpe de parte de la mujer
-Estoy segura que eso no es lo que deberías decirles- dijo la mujer de cabello gris con rostro serio –Si quieres cortarte el cuello y estar con ellas no te detendré- dijo mostrándole un cuchillo, al cual Kara acerca lentamente la mano –Sin embargo, eso no las haría feliz y lo sabes- cuando estaba a centímetros de tocar aquel cuchillo, la temblorosa mano de Kara se detiene súbitamente –Ya te lo dije, un nigromante saca su verdadero potencial cuando sebe lo que es el respeto a la muerte- luego de eso, la mujer retira el cuchillo y comienza a caminar hacia un enorme mausoleo decorado con la estatua de un ángel alzando una corona de laureles
-¿Quién eres?- ante la pregunta de Kara, la mujer se de vuelta para dedicarle una sonrisa dulce
-No puedo decirte mi nombre ya que está prohibido- dijo ella dejando algo confundida a la niña de 10 años –Pero recuerda, hay dos tipos de nigromantes, los que utilizan a los muertos como marionetas y los que les guardan respeto y les permiten sonreír aun cuando no están entre nosotros, dime, ¿En cuál te convertirás, Kara Undead?
Tras esto, la mujer se marcha, dejando a una Kara totalmente confundida, luego observa a sus amigas, quienes la observaban sobre sus tumbas, una sonrisa, la primera sincera después de dos años de ausencia, se dibuja en su rostro mientras se levantaba y limpiaba su vestido, observa a ambas apariciones y recita un juramento, un juramento que dibuja una sonrisa en ellas y desparecen en una bola de fuego, con ambas manos en su pecho y sin arrepentimientos, Kara gira la vista hacia la mansión, con rostro serio, había tomado una decisión que cambiaría su vida, escaparía esa misma noche de la mansión.
Inmediatamente al llegar a su habitación, ordena una andrajosa mochila con algunas ropas y alimentos, incluyendo un par de libros, espero a que todo el mundo se durmiese y de esta manera dio comienzo a su fuga, ya conocía el patrón en la vigilancia, solo tenía una oportunidad y esa era cuando cambiaban de guardia a medianoche, por lo que oculta tras una escultura, espero pacientemente hasta que diere inicio el cambio. Ante ella, se encontraba un hombre de barba poblada y cabello totalmente oscuro, quien se encontraba sentado con los brazos cruzados esperando el relevo, lo único que iluminaba el lugar era una lámpara de mano y las sombras que creaba le daban a Kara un mejor escondite. De improviso se levanta para marcharse, tras prestar atención, Kara se enteró del motivo, un segundo par de pasos se dirigían hacia el lugar para tomar el relevo, llegando el momento de la verdad.
Kara debía moverse sigilosamente en ese breve lapso, sabía perfectamente que no tendría ninguna otra chance de escapar, sin embargo, por culpa de los nervios, tropieza con la alfombra, cayendo directamente sobre su rostro, esto le corto el tiempo ya que inmediatamente fue iluminada por una lámpara, dando por finalizado su intento de fuga
-¿Kara, que estás haciendo a estas…?- un hombre de contextura delgada pero fornida le hablo, tenía un cabello castaño claro y corto, ojos azules y rostro bien definido, decirle que era un ikemen no era desacertado, su pregunta termino a la mitad al ver la mochila que llevaba la pequeña –Así que planeas escapar, ¿Verdad?- ante esto, a Kara no le queda otra más que asentir con la cabeza a la espera de un regaño, pero en vez de eso, recibe una abrazo de parte de aquel hombre –Sé que no nos comunicamos desde que llegue a esta mansión, pero me alegra que hayas sido mi estudiante
-Señor Settler- dijo Kara a modo de reacción cuando el separa el abrazo
-Tengo un favor que pedirte- dijo el entregándole un paquete, al parecer ya sabía que Kara se daría a la fuga esa misma noche –Lleva esto a la dirección impresa, conozco muy bien a ese sujeto, estoy seguro que te permitirá asentarte por un tiempo, solo dile que vas de parte de Craig Settler, ¿Entendido?- Kara asiente antes de recibir otro abrazo –Por el momento, no cuentes lo que ocurre en este lugar, eso podría poner en riesgo a los niños, ya encontrare la manera de salvarlos, ahora vete- dándole un empujón a la pequeña, ve como su figura desparecía en la oscuridad de la noche, la única esperanza en ese infierno se marchaba de la mansión, luego da un fuerte suspiro mientras escuchaba unos pasos por detrás de el –Supongo que no podrá cumplir con mi parte- dijo mientras sacaba de su bolsillo una llave con una joya anaranjada incrustada –Tal vez nuestro último combate, Júpiter, estoy seguro que encontraras a un mejor dueño que yo
En las afueras de la mansión, una niña corría con todas sus fuerzas, el horizonte se alzaba en frente de ella a la vez que un prometedor futuro, no miro hacia atrás, ya que tenia el temor de que su pasado en aquel inmueble la atraparía, habia jurado volver, así que hacerlo ya no era necesario, mientras que la mansión desaparecia a su espalda, una sonrisa se dibujo en su rostro, su futuro, es una historia para otro momento.
Fin.
Eso es todo por el momento, no olviden dejar un comentario con sus criticas y sugerencias, las cuales serán atendidas con gusto, también pueden dejar alguna sugerencia acerca de quien tratar un nuevo capítulo especial.
