N/A: Este capítulo tiene un formato distinto, espero no sea demasiado horrible de leer. Además, es todo muy rosita y con brillitos (?) No sé qué me pasó, enloquecí. El momento en el que inicia, los chicos han tenido constante comunicación al menos medio año, so... que no los sorprenda la familiaridad de su trato.

La música (y el fragmento de la letra al inicio del capítulo) es "La vuelta al mundo" de Calle 13.

El título de este capítulo completa el del anterior, ambos versos del poema "Autobiografía de Eva" de Ansel Elkins.


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«Yo era un objeto esperando a ser ceniza»

12 de guardian, 9:29,
Pináculo

Estimada [los primeros tres honoríficos han sido tachados] Doña Pecas (además de los dos o tres cotillas que leeréis esto antes que ella): la indómita yegua no tiene manera de competir con vos -ya me hago una idea de lo que te hará enfadar la formalidad, recuerda no fruncir demasiado el ceño si Soris se encuentra cerca-. Creo que esta vez he superado mi marca de tiempo en el aire, pero ninguna de sus patadas, o los intentos de arrancarme una mano, se comparan con la emoción de perder la conciencia bajo los fuertes golpes de Kallian Tabris. Un honor, de verdad.

Por cierto, el dibujo que llegó adjunto a tu última carta -elegantísimo el detalle de la sangre, tan realista que da miedo: la mitad del tiempo, al terminar -mi condena- con Ágata, me encamino con el sanador acompañado del joven Cousland, goteando sangre por el camino, sin lugar a duda ese es un elemento que estimularía tu imaginación. Ya, ese dibujo, da la impresión de haber sido doblado y vuelto a plegar numerosas veces. Dime paranoico, pero comienzo a sospechar que los muchachos a cargo de la correspondencia espían nuestras conversaciones.

¿Es esa época del año tan pronto? Ya que los ríos no son de tu agrado, podrías tratar salir al mar. (Te gusta el mar, ¿no es así? Vives rodeada por el hedor de una ciudad portuaria, me parece natural asumir que las brisas que soplan desde el interior del océano te despiertan cierto anhelo por la vida en altamar).

Ya que la primavera aviva tus alergias, que la estación te sea leve.

—Nelaros

. . .

5 de dragón, 9:29,
Denerim

¿"Doña Pecas"? No tiene nada de imaginación, pero no estoy segura de querer saber qué hay debajo de aquellos que están tachados. Juro que si alguno de ellos es "Chiribitas" te aniquilaré el día que vuelva a verte. Tampoco te he dado permiso de practicar conmigo porque tu señor te ha reprendido por no saber hablarle a sus amigos nobles como está mandado. (Gracias por el consejo, quizá debiste iniciar con eso).

Felicidades por tu nueva marca, Nelaros. Sigues maravillándome, te lo juro. ¿Qué sigue? ¿Dejar que un caballo te rompa la columna? Un par de costillas rotas tendría que haber sido la cuota final. Seguro que los chicos de la caravana mercante están de acuerdo conmigo cuando digo que eres un insufrible necio.

El mar es bonito cuando lo contemplas desde un balcón. Alto... lejos, muy lejos de las olas.
La brisa... está bien, supongo...

[Hay varios renglones con marcas de tinta que cubre oraciones inconclusas] ¿Cómo es Pináculo?

—Kallian

. . .

4 de nuboso, 9:29,
Pináculo

Mi estimada señora: ¿quién en su sano juicio osaría llamarte "Chiribitas"? Tiene que haber sido un rumor o algún pirado con muchas ganas de convertirse en tullido.

Alguien tiene que enseñar modales a estos animales para evitar que los Cousland se maten cuando se acercan a ellos (alguien debería hacer lo mismo con sus amistades), pero... ¿Percibo cierta preocupación? ¿O son imaginaciones mías? Mejor aún: ¿Has estado bromeado? Estoy bastante seguro de que has bromeado. Dime que alguien estaba cerca y te descubrió en ello.

Espera... estoy... "Te aniquilaré el día que vuelva a verte". Sugerencia: Podrías verlo tú misma. Estoy seguro de que nuestros queridos amigos de la caravana estarán más que felices de acompañarte todo el camino hasta Pináculo.

[Acotación de los espías: "no gratis, seguro"]

—Nelaros

. . .

6 de la fiesta de las flores, 9:29,
Denerim

Oh, descuida, el grupo de chiquillas recibió su merecido. No he escuchado "Chiribitas" o "Mofletes" desde que tenía once años.

Hazte un favor, vuelve al acero y deja que los Cousland se disloquen sobre sus caballos salvajes. Sospecho que el insensato pedazo de noble que ha tenido la maravillosa idea de aplacar la ira de un caballo traumatizado ha sido Leonard. [La tinta en el último punto ha dejado una amplia mancha]. Pensándolo mejor, sí, evita que el muy mastuerzo se mate.

No he bromeado, he hecho una observación ácida sobre nuestro deplorable sistema de comunicación. No dejes que se te suba a la cabeza ni arruines mi reputación en el proceso.

Lamento tener que decepcionar a nuestros cotillas, un viaje a Pináculo está fuera de discusión.

—Kallian

. . .

1 de justiniano, 9:29,
Pináculo

Bien hecho, milady. El honor de sus ilustres pecas no se defenderá solo.

Estás preocupada por mí, ¿tengo tu permiso para sonrojarme un poco? (Tendré que esconderme de Cousland cada vez que lea tus cartas, lo encuentro emocionante).

¿Sabes? Con la mención del acero he recordado que tengo un regalo para ti. Similar. Existe una alarmante posibilidad de que termines matando a alguien (vaya, así se siente vivir en tu aprensiva cabeza), pero la aleación de metales y la fragua dejó la superficie plagada de diminutos puntos, ¿adivinas a quién me recordó?

Ya que no vendrás, la enviaré con alguna de mis siguientes cartas. Había creado un itinerario que seguiríamos durante tu visita, con todas las maravillas de esta parte de Ferelden. Está el puerto, por si extrañabas tu hogar. Y... las colinas verdes y... el castillo y... Vale, no había notado lo aburrido que es este lugar. Muchas gracias, Tabris.

—Nelaros

. . .

4 de solaz, 9:29,
Denerim

Insigne herrero de Pináculo:

Me imagino la cara con aires de burla que tendrá Leonard Cousland y casi siento pena por ti.
No en realidad. Idiota. No te atrevas a sonrojarte. Y los regalos. No. Es decir... no son necesarios. No. Prueba venderla... Es lindo, pero no. Simplemente, no.

¡No soy aprensiva! Tú eres un insufrible imprudente que arriesga la vida por salvar a una yegua que ya dejó tullidos a un par de sirvientes y a un corredor clandestino. La vida en Pináculo tiene que ser de veras muy aburrida para entregarse a esa clase de entretenimiento...

[Los siguientes tres renglones están tachados]

¿Tan aburrido resulta? Debes tener con qué comparar. ¿Cómo son? Yo... nunca he estado en otra ciudad, nunca he abandonado Denerim. No creo que pudiera hacerlo.

—Kallian

. . .

21 de agosto, 9:29,
Pináculo

Nada aprensiva dama de Denerim:

Te has sonrojado, ¿no es así? Lo has hecho. ¿Gané la apuesta? Prácticamente puedo verla en mi mente. La alarmante posibilidad de que alguien termine muerto con la daga continúa creciendo y tengo el presentimiento de que ese alguien seré yo. ¿Venderla? Me parece un poco descortés que lo sugieras.

Eres la persona más aprensiva que conozco y al mismo tiempo... No creo que estés en posición de juzgar mi imprudencia, porque, ¿quién intentaba escalar un muro dentro de un palacio con un niño como aprendiz? No era yo, eso lo recuerdo muy bien.

No perteneces a la elfería.
Yo... [Hay manchas de tinta y una caligrafía marcadamente diferente, más fina, pero que sin duda pertenece a la misma persona]. Eh, podría ayudarte con el primer impulso. Empujarte por la espalda hacia el insondable abismo, ¿suena bien para ti? O podría... saltar contigo. Mejor tener a un compañero, un amigo.

Es demasiado tarde para negarte, si nadie la coge en el camino, la daga -que tendrás el honor de nombrar- llegará con esta carta. En el caso contrario, bueno, chicos del correo, habéis leído bastante hasta ahora para saber que mi querida amiga aterroriza gente desde los once.

[Acotación de los espías del correo: "Qué agallas las del chico".]

—Nelaros


Kallian se mordisqueaba los labios mientras releía la última carta y apuñalaba la mesa con una daga de acero rojo, jaspeada, manteniendo a raya de esa forma la serie de juramentos e insultos que se habían apiñado en su mente durante los últimos minutos, no, durante los últimos meses. La correspondencia con Nelaros había constado en un intercambio de ironías e insignificancias, pero ¿de qué se construía la vida si no era de una sucesión de insignificancias? Hacía más de un año que compartían fragmentos de la vida diaria y a veces, tenía que admitir la joven elfa, a veces lo sentía tan cercano sólo para caer en cuenta de que no lo estaba y, de pronto, se encontraba a sí misma queriendo más... anhelando ver sonrisas, escuchar risas y pegar algún codazo juguetón.

—Esa expresión. —Kallian escuchó la voz de su padre desde la puerta. ¿Cuánto tiempo llevaba allí parado? De manera automática, Kallian frunció el entrecejo—. Me recuerda a tu madre. Estás tratando de interrumpir una sonrisa y de tragarte unos cuantos insultos —agregó riendo en voz baja. Se acercó y Kallian notó que favorecía a su pierna. Incorporándose, como impulsada por un resorte, corrió hacia él para ayudarlo todo el camino hasta la cama—. La cúspide de las paradojas.

—Te has lastimado. Desde cuándo tienes la molestia es lo que me pregunto. —Kallian comentó con el ceño profundamente fruncido. Cyrion sonrió fatigado y sacudió la cabeza antes de echar el cuerpo hacia atrás, muy lentamente—. No necesitas trabajar, padre. No más.

—Si me obligan a quedarme en cama como un inútil mientras yo aún pueda...

—Nadie te obligará —refunfuñó ella, sabiendo que la discusión estaba perdida.

Se acomodó a los piés de la cama y suspiró.

—¿Todo bien? —Inquirió él tras un prolongado silencio. Ella parpadeó, sin comprender. Cyrion elaboró—. Nelaros es su nombre, ¿correcto?

Asintió un poco exasperada por el cambio de tema. Comparado con la preocupación que la embargaba cuando lo miraba llegar muerto de cansancio por la brega de cada día y reacio a abandonarla, lo de Nelaros era trivial y definitivamente no el tema que ella quería tocar en ese momento.

—Intentaré no marearte con el tema del matrimonio, mi rebelde elfilla —dijo Cyrion de buen humor. Sin poder evitarlo, Kallian sonrió—. Me basta ver lo feliz que estás cuando le escribes.

—Me agrada. —se alzó de hombros, esquivando la mirada de Cyrion.

Él asintió una vez en completo silencio, observándola con detenimiento. Luego, se incorporó apoyándose sobre los codos hasta acomodarse sobre la vieja almohada.

—Tu madre y yo fuimos muy felices. Nada ni nadie puede arrebatarme el amor y la alegría. No me arrepiento de nada, niña mía. El dolor se ha prolongado y ha sido terrible, pero el tiempo a su lado ha hecho valer cada día sin ella.

Kallian no hizo amago de enjugar las lágrimas que enturbiaban sus ojos tan pronto y que le cosquilleaban sobre la piel en el camino que hacían hasta escurrir por su mentón.

—¿No crees que haberla tenido como madre fue una bendición? ¿No es fortuna suficiente haber crecido y aprendido de una mujer como ella? La perdimos de la peor manera, es cierto. Nos habría encantado guárdala para siempre, tenerla para siempre entre nosotros, pero nuestro tiempo con ella fue de dicha, Kallian. Tienes que recordarla así, porque si vives alimentando tu añoranza con la pérdida estarás menospreciando los regalos que nos hizo en vida.

Kallian respiró un sollozo, negándose rotundamente a sostener la mirada de su padre.

—Cuando cierro los ojos y pienso en ella yo solo veo...

"No... No, mamá, no".

Ella a veces solo podía evocar la sangre y el frío, sin un rostro o una voz. Sabía que su último beso había quedado impreso, cálido sobre su frente; sabía que la había abrazado y había sonreído y había jurado volver, pero era incapaz de traer desde el pasado nada que no fuera la piel fría y la humedad del agua turbia por la sangre.

—No intercambies tus recuerdos dorados por las sombras de aquella vez —le pidió Cyrion—. Lo que tuviste que ver fue horrible y ha sido un largo tiempo sin lograr sanar. Olvídalo. Hazlo por ella y hazlo por ti. Olvida lo que sucedió aquella noche. —Hubo una larga pausa antes de que se incorporara otro poco, inclinándose hasta ella—. No fue tu culpa, no eres responsable, suelta esta carga. Fui muy feliz con ella, pero te tengo a ti y a tus primos. No me mires y sientas pena y, por todos los cielos, no pierdas a nadie más temiendo querer con intensidad.

Si también estaba hablando sobre Anora, lo cual ya era bastante extraño viniendo del mismo hombre que le suplicó alejarse de la reina en numerosas ocasiones, no quedó claro. Nada estaba claro mientras volvía a mirar el mundo através de lágrimas y notaba el corazón a punto de explotar.

—Ya sea con este Nelaros, o con un querido amigo —, se dijo Kallian, definitivamente estaba hablando de Anora. El nudo en el estómago rayaba en lo doloroso—, el miedo puede salvarte de lo malo tanto como privarte de lo bueno.

Se le ocurrió, entre la maniobra que la llevó a refugiarse en un fuerte abrazo de su padre y el llanto tan persistente como desesperado, que habría preferido que Cyrion le mareara la cabeza con el matrimonio como hacía Valendrian cada vez con menos frecuencia.

Kallian exhaló un hondo suspiro, un último sollozo antes de resolver que no podía continuar así. Rota por el miedo de tener algo y perderlo entre la sangre, el frío y la oscuridad. No tenía porqué repetirse. Ella no lo permitiría.

No era más la niña asustada en el bosque, no podía escudarse detrás de la tragedia de su infancia ni un día más.

Una vez, Kallian. Intentalo una vez.


19 de la vía real, 9:29,
Denerim

Nelaros:

No suena tan horrible. Pero tendrás que repetir esa proposición en persona; entonces decidiremos.

[Acotación de los espías: "Estás acabado, chico"]

—Kallian


N/A: No sospeché siquiera que tendría un capítulo de cartas cuando empecé la aventurilla con este fic. Espero no fuera algo horrible. Intenté mantener todo muy ligerito e incluso un poco divertido (me ganó la venita de angustia de siempre, pero es que si no, ¿cómo sabrían que se trata de mí y no de una impostora?). Me sorprendió, a decir verdad. (Luego recordé el fic en el que una de mis OTP se enamora mediante mensajes de texto -es mucho mejor de lo que suena, en verdad, es GLORIOSO-, eso sumado a mi debilidad por Nelaros, y tuvo sentido que la inspiración se pusiera tan rosita y con brillitos).

Para quienes no sepan, Tabris/Nelaros me da vida. He estado luchando contra esa parte de mí que quiere dejar al muchacho vivo, abortar el Tabristair, hacer que la niña Kallian tenga su aventura de guarda gris, regrese a la elfería con su chico elfo, tengan una boda muy bonita, Nelaros pueda sentirse ridículamente orgulloso de estar casado con la guarda comandante de Ferelden y sean felices hasta el último momento aldkjsdksdflkj. No sucederá porque mis niveles de maldad son altos, pero a veces me dan ganas xD