Recordándote

Al salir del castillo comenzaste a correr pero al ver que yo seguía al mismo paso, te paraste y me esperaste.

- Qué aburrido eres. Y yo que corría para que me alcanzaras.

Te abracé por detrás y empecé a darte besos en el cuello, sabiendo que eso era tu mayor debilidad.

- ¿Acaso no lo hice¿Qué me darás para que te suelte?

- ¿Me he quejado porque me retengas? Sabes que si muriera entre tus brazos, moriría feliz.

En aquel momento no hice caso a tus palabras, sino a la intención que ellas tenían: decirme que en ese momento, conmigo, eras feliz. Sin embargo, fueron tus palabras, en parte, las que hicieron que te dejara hace ya meses, meses que parecen toda una vida.

- Dime si no es amor mirar a los ojos y ver que tu pecho explota por dentro, sentir cada beso, apreciar solo un gesto.

- Que bonito.

- No tanto como tú.

- Harry, sigue así y conseguirás que me ponga colorada.- Suavemente te deshiciste de mi abrazo.

Saliste corriendo otra vez, pendiente abajo, hacia el lago. Te volviste mientras corrías. Me gritaste "atrápame si puedes". En ese momento tropezaste y empezaste a rodar, cada vez a más velocidad.

En ese momento mi mundo se paró. No sabía qué hacer, tú rodabas y era consciente de que no podía alcanzarte. Podía lanzar un "Accio" para traer mi escoba, pero para entonces tú podrías haberte lastimado. Todo esto pasó por mi mente en décimas de segundos y por fin hallé la solución.

- Wingardium Leviosa.

En ese momento hice algo parecido a lo que hice cuando me enfrenté a Voldermort o hace poco a Stan Shumpike. Muchos magos hubieran tratado de reducir todos los obstáculos, hacer un encantamiento almohada, pero cuando tu vida o la de alguien a quien valoras pende de un hilo, a veces es necesario hacer cosas sencillas que requieran de poco esfuerzo y tiempo para poder enmendarse si no funcionan.

Te elevaste por los aires, corrí hacia ti y te llevé a la cabaña de Hagrid, ya que quedaba más cerca que la enfermería y el tiempo podía significar mucho. Fang, al vernos, casi se me hecha encima.

- Fang, ahora no.

Al oírme, Hagrid salió, al verte en mis brazos, sin sentido, se asustó, pero se echó a un lado para dejarnos pasar.

- ¿Qué...qué pasó?

- Hagrid¿está grave?

Hagrid avanzó hacia ti y te miró.

- No te preocupes, se desmayó. Está un poco magullada, pero no es nada.

Yo suspiré aliviado.

- Y ahora me vas a contar qué ha pasado.

- Corría ladera abajo y tropezó con algo y empezó a rodar. La detuve con el Wingardium Leviosa.

- Bien. Tráeme ese bote que está en la alacena que pone Bowtruckles.

Lo cogí y se lo di. Él lo destapó, olía a mierda (para que ser fino teniendo en cuenta que te criaste con Fred y George, sobretodo si tenemos en cuenta que eso era), y te lo puso junto a la nariz. Para mi sorpresa, abriste los ojos y él tapó el bote y lo puso en su sitio.

- ¿Ginny, te encuentras bien¿Te golpeaste la cabeza?- preguntó Hagrid.

- No, creo que no.

- ¿Qué es lo último que recuerdas?

- Que me elevé en el aire, no sé cómo.

- Fui yo. Temía que si seguías rodando te hicieras daño. Ven, iremos a la enfermería.

- No, la enfermera me tendría todo el día en observación. Y no vamos a tener un momento para nosotros hasta que termine el curso, yo tengo los TIMOS y tengo que estudiar.

- Hagrid¿Tienes yodo, gasas y tiritas?

- Si, claro. Por mi sangre de gigante nunca funcionaron bien los hechizos de la enfermera Pomfrey.

- ¿Qué poción es esa del yodo? Nunca he oído hablar de ella.

- No es ninguna poción, es lo que utilizan los muggles para curarse.

- No sé yo. Cuando papá quiso probar eso de la costura no salio muy bien.

- No, pero fue por el veneno de la serpiente. Yo utilicé eso millones de veces cuando Dudley y sus matones me pegaban. ¿No confías en mí?

- En ti, si. ¿En las cosas de muggles? Déjame pensar, creo que no.

- Los niños muggles suelen caerse y ello no es una sentencia de muerte.

- Está bien. ¿Duele mucho?

- No puedo creer que perteneciendo a la casa de Gryffindor tengas miedo del yodo.

- Ser valiente no es no tener miedo sino afrontarlo.

- ¿Y bien?

- Hazlo ya.

Te curé las heridas con todo el cuidado que pude. Nos quedamos un rato más con Hagrid tomando un té y galletas (o más bien comió Fang) y luego nos fuimos.

Por fin llegamos al lago y nos acomodamos junto a un gran roble que había cerca de la orilla.

-Auch- Dijiste.

- ¿Te duele?

- Un poco solo.

Puse mis dedos en la herida más grande y dije lo que tantas veces había oído decir a mi tía Petunia.

- Sana, sana, culito de rana, que si no sana hoy, sanará mañana.

- ¿Qué fue eso? Ya no me duele tanto.

- Es lo que suelen decirle las madres muggles a sus hijos. Aunque, quien sabe, quizás fuera un hechizo.

- Lo dudo, pero es muy tierno.

- Si, pena que jamás me dijera algo así mi tía. Si algo te puedo asegurar es que a mis hijos no les faltará cariño.

- Nunca habías hablado de que quieres en el futuro, excepto ser auror.

- Lo que más deseo es tener una gran familia, no tan grande como predijo Trelawney, doce hijos son demasiados, pero si tres o cuatro.

- Yo también quiero tener hijos, dos o tres. Admiro mucho a mamá, pero yo quiero tener un trabajo, y con tres niños es suficiente.

- Si tú quieres dos o tres y yo tres o cuatro¿Qué tal si tenemos juntos tres? Sólo por ahorrarnos el tener que buscar otra persona con quien tenerlos.

- Si es por ahorrar, por mi bien. Y puestos a ahorrar¿Qué tal ahorrar tiempo? Porque¿Sabes?, el mejor momento para encargar uno de esos niños pelirrojos es el presente.

- ¿Y porqué han de ser pelirrojos? Mi madre y mi abuela paterna eran pelirrojas y soy mo- entonces me di cuenta de lo que me habías insinuado- Eh...yo, Ginny, es decir, tú...

En ese momento ya no aguantaste más y empezaste a partirte de risa.

- Harry, eres gay. Ya me lo habían advertido. No, si cuando "secuestraron" a Ron en lugar de a alguna chica debí comprenderlo- Recuerdo que en ese momento pensé que serías una gran actriz, de veras parecías ofendida- ¡Qué tonta fui! Si le quieres, díselo, yo te apoyaré y te quitarás un gran peso de encima.

-Ja, ja, que graciosa la nena. A mi me vuelve loco una pelirroja, con a, no un pelirrojo. Pero somos muy jóvenes todavía para eso. No había pensado hacerlo en un futuro próximo.- Y era cierto, delante de otra persona pude haber parecido hipócrita, pero no contigo, mi futuro próximo solo tenía una cara ya por aquel entonces: Voldermort- Además, Ginny, tu todavía eres una niña.¿No lo habrás hecho ya con Dean o con Michael Corner¿Sabes? Mejor no quiero saberlo.

- Harry, yo no hice nada con ellos, con nadie. Si les hubiera dicho lo mismo que a ti, no hubieran tardado ni dos minutos en encontrar un sitio. Tú eres diferente, tan dulce, tan tímido, de verdad, no cambies nunca.

- Tú tampoco, aunque me hagas pasar ratos bochornosos, me encanta tu espontaneidad.

-¿Sabes? Suerte que no te guste Ron, te ahorrará mucho dolor físico.

- ¿También me pegaríais tus hermanos y tú?

- No, hombre. Eso esta reservado a mis novios. Hermione. ¿Recuerdas lo que le hizo a Ron? Y no sabes lo que quería hacerle a Lavender- Te miré subiendo una ceja ¿Hermione quiso hacerle algo a Lavender?- No seré yo quien te lo diga, tan solo te diré que tuve que convencerla de que no lo hiciera por que podían expulsarla y aún así me costo mucho. En verdad¡Tengo unas ganas de que se arreglen de una vez! He estado pensando maneras de juntarlos.

- Ginny...

- No, de verdad, algunas son geniales. Si parece que Hermione corre peligro de muerte tendrá que decirle que la quiere ¿no?

- Llevan con todo esto desde primer curso, ha estado en peligro muchas veces, y nada que no se decide.

- No, si es que hasta que Hermione se atreva, no pasará nada. Todavía no sé exactamente como darle el empujón.

- ¿Hermione? Yo creo que Ron será el primero que haga algo.

- Te equivocas, será ella, al fin y al cabo ella iba a invitarle a la cena de Slughorn. Y lo peor de todo es que cuando por fin se decidan, yo no lo veré.

- ¿Te atreves a hacer una apuesta?

- Claro. Te apuesto a que será Hermione quien haga algo para estar con Ron. Si gano me invitarás a cenar en el mejor restaurante de París.

- Si gano yo, tú cocinarás para mi.- Pusiste mala cara- ¿Tan poco confías en Hermione?

- De acuerdo, pero, además, si yo gano, tendrás que bailar conmigo en dicho restaurante. Es justo, si tú ganas yo cocino.

- Hecho. Ronald más te vale dar tú el primer paso. Si no yo me moriré de vergüenza, pero tú vas por delante.

- Vaya, eso si que es confianza.-Me dijiste antes de besarme por unos largos (aunque no lo parecieron) minutos.

- ¿De qué estábamos hablando?

- ¿Amnesia?

- Es lo que me producen tus besos, hacen que me olvide de todo excepto de ti.

Sé que no hace falta decirte lo mucho que disfruté con tus besos, o que te explique mis sentimientos en esos instantes. Un empatico tan solo hubiera sentido amor, por ambas partes. Porque sé que me quieres, tanto como yo a ti.

Ya eran casi las doce y media cuando volvimos a la sala común en la que sólo quedaban dos personas peleándose. Ron y Hermione. ¿Quién sino? Aunque para nuestra sorpresa, esos dos se gritaban a escasos centímetros el uno del otro. Si tan solo hubiéramos llegado más tarde, tal vez...

- Harry, si acaban juntos tras una pelea, es empate. Yo cocino y tú bailas conmigo.

- De acuerdo- subiste las escaleras hacía tu habitación, pero antes de que desaparecieras de mi vista te dije- Your spirit is alive in me. My heart is burning in your magic flame. When I was blind you made me see the ligths in my dreams and you make me feel. You make me feel- Tú tan solo me sonreíste, me mandaste un beso con la mano y terminaste de subir.

El resto de la noche no pasó nada importante. Ron y Hermione ni siquiera se atrevían a hablarse, no hubo noticias acerca de Malfoy, yo fui demasiado duro con Kreacher (de lo que ahora me arrepiento). Nada fuera de lo normal. Excepto mi corazón al recordar en tus ojos esa chispa de ilusión, de felicidad. Una chispa que no te había abandonado en todo el día. Una chispa que es el combustible que necesito en mi vida.

No sé que más puedo decirte, mi pequeña Ginevra, excepto que te quiero y que siempre te querré.

En ese momento Harry Potter cogió la varita de Hermione y dijo "Incendio" quemando el pergamino que había estado escribiendo durante toda la noche. Miró hacia fuera de la tienda donde aparecían sutiles rojos en el cielo que pronosticaban un nuevo día de lluvia y luego se fue a despertar a Hermione.

- Hermione, despierta. Ya es de día.

Fin


Gracias por leer y no os olvideis de darle al go y dejar un review.

Besos, Neevy.