Disclaimer: Sowy por no haber estado poniéndolo, es que se me olvidaba, anyway, que quieren que les digas? Que Inuyasha es mío? Nada querría más en el mundo, pero pues no, si fuera su dueña, les juro que no estaría aquí y probablemente estuviera en mi mansión de Londres viendo talk shows donde sale mi hermoso Daniel Radcliffe, eso si seria vida
A/N: No me maten todavía por favor, incluso mi twinii me quería matar por no actualizar, pero que quieren que haga? Yo no soy la culpable , son los maestros descendientes de Hitler ¬¬, ellos,(apunta a maestros con dedo de culpabilidad) Aparte como soy medio matada, ok, pues, como se que los estas leyendo Caro, diré la verdad, como soy una MATADA (lo admití ya, feliz karo?) tengo que hacer todo en tiempo, sino me muero, aparte comencé con mis ejercicios y eso me roba tiempo, tmb leo mucho y eso toma tiempo, arreglo mi ropa e invento otra cosas raras y tmb toma tiempo, pero les juro que me apurare lo mas que pueda para el tercer capitulo y por favor, dejen reviews, los quiero, ahora, basta de blah y mas blah, aquí esta el tercer capitulo de Tercera Oportunidad, Una nueva Vida. Ojala lo disfruten.
Attz. Haruko, la niña matada (grrr Karo ¬¬ no te rías de eso mañana ni me llames para molestar por eso si no quieres que te pegue)
Oh, y antes de que se me olvide, este capitulo va dedicadisisisisismo para mi querida twinii, Carolina. Ojala te guste y please, hazme caso con lo de la graduación, o sino, tendrás que ir con el Vázquez. -
Capitulo 3. Una Nueva VidaTitulo: Tercera Oportunidad
Autor: Haruko Higurashi
Clasificación: T ( Adolescentes )
El sol le daba en la cara al abrir la puerta del edificio y respirar el suave y perfumado aire de la brisa matutina de primavera, que siempre traía aires perfumados que envolvían los sentidos y te daban una paz infinita. Empezó a caminar las sorprendentemente vacías calles mientras miraba a su alrededor, viendo a las personas que ya estaban despiertas caminando por las calles bañadas por el suave sol de las siete de la mañana.
Movió lentamente su cabeza para mirar la pequeña plaza donde mucha gente estaba empezando sus rutinas; miro los árboles y no pudo evitar sentirse en paz, después de la noche que había tenido era lo que mas necesitaba. Pasó enfrente de una cafetería y dejo que el suave olor a café gourmet le llegara, se quedo pensativo mientras metía las manos a sus bolsillos y un mechón plateado de su largo cabello se ponía en sus ojos debido al suave viento.
Respiro otra vez al recordar el desastre que la cena había sido, comenzó todo muy bien pero Kikyou quería saber que era lo que pasaba, por que estaba tan pensativo y lo único que pudo hacer era estar callado, todo el día, desde su platica con Miroku, su mente había sido un remolino de pensamientos y todos giraban alrededor de ella, no la amaba, eso lo tenia claro, pero el remordimiento de haberla hecho sufrir era muy fuerte, nunca quiso lastimarla. Ahora, por culpa de su conciencia, estaba separándose y lastimando a Kikyou; iba a cometer el mismo error dos veces y todo por no ser capaz de controlar sus pensamientos y su remordimiento. Tenia que evitar estar pensando en ella, a como diera lugar.
Volteo a su lado y se dio cuenta que todo este tiempo había estado parado enfrente de la cafetería, y un empleado se le había quedado mirando de una forma extraña. Otra vez respiro y empujo la puerta de vidrio para tomar un café, necesitaba aclarar su mente y necesitaba que Kikyou lo perdonara por lastimarla.
Dejo que sus pasos la llevaran a casa, mientras miraba los grandes edificios empezar a desaparecer y ser sustituidos por bellas casas, mientras miraba a la gente ir y venir; escucho el delicado sonido que los árboles producen al chocar sus hojas unas contra otras creando una hermosa melodía, la cual los pequeños pajarillos parecían seguir al compás. Sintió un pequeño objeto golpear su cabeza, alzo su mano y delicadamente saco una hoja, mientras sonreía, días así había pocos, y mientras podía lo disfrutaría. A su lado paso un transeúnte que también parecía estar disfrutando el día y vio que la gente parecía relajada, en verdad el día era maravilloso.
Sintió sus pies pararse y volteo a la casa en la cual había parado, la casa de Sango. No fue hasta la mañana que se entero que su amiga ya había llamado a una compañía para hacerle una cita a Kagome, a la cual tuvo que asistir sin poner objeciones. Le agradecía mucho a Sango, ya que gracias a ella había logrado conseguir un trabajo. A partir de este día comenzaría una vida nueva, sin tristezas y sin Inuyasha, ya no dejaría que el invadiera sus pensamientos ni su corazón, nada la detendría de realizar este cambio en ella. Pero seria difícil, ya que inevitablemente, durante la entrevista, no pudo evitar espaciarse un poco y dejar que sus pensamientos se fueran a Inuyasha. Sacudió su cabeza mientras trataba de olvidarse de el. Volteo y vio que algunas personas se le quedaron mirando un poco extrañadas y se dio cuenta que todo este tiempo había estado parada justo enfrent5e de la casa de Sango haciendo extraños movimientos con su cabeza y ruiditos. ´ Mejor entro a la casa ´
Llego y escucho como la campanita que anunciaba cuando alguien entraba a la casa sonaba; era muy molesta, un día la tendría que quitar, por mientras no. Entro tal cual ladrón a la sala del departamento, esperando encontrarla libre de Kikyou, pero al parecer no tenia tal fortuna. Ahí estaba ella sentada, con las piernas cruzadas y una taza de café en las manos. Volteo a verlo, sus ojos estaban rojos de tanto llorar, o tal vez le había dado alergia, pero lo mas seguro era la primera opción. Ahora, ¿por qué lloraba, o una de dos, porque la había hecho sentir miserable en la cena o porque se murió su personaje favorito en esa telenovela de moda; otra vez, lo mas seguro era la primera.
Si, la razón del porque Kikyou tenia sus ojos llorosos y rojos era debido a que la cena que ella e Inuyasha tuvieron la noche del día anterior había sido, en una palabra, un fiasco. Todo comenzó con una romántica noche en uno de los mejores restaurantes de New York. Kikyou se veía bella con las luces nocturnas de la ciudad que nunca duerme reflejadas en su blanca piel. Inuyasha a su lado venia tan guapo como cualquier modelo de portada, y se veía aun mas feliz al lado de su amada Kikyou.
Entraron al restaurante en cuestión, e inmediatamente los hicieron pasar a una mesa, todo esto debido a que ya tenían reservaciones hechas con anterioridad. El lugar era magnifico, y su delicado toque italiano lo hacia mucho mas romántico. Las luces, las risas, todo era magnifico; de fondo tenían una magnifica música de violín, la cual tranquilizaba los sentidos completamente. Se relajaron y un mesero les trajo la carta, mientras lo leían, Inuyasha y Kikyou se lanzaban miradas furtivas por arriba de su carta y no podían evitar sonreírse. El lugar estaba hermosamente decorado con flores de todos tipos, había rosas, algunos girasoles silvestres, orquídeas, en la pequeña fuente de la entrada había lirios acuáticos y justo detrás de Kikyou, tulipanes...
Inuyasha miro a Kikyou y sonrió otra vez, pero esta vez algo capturo su mirada, al lado de la cabeza de Kikyou en el ventanal había un florero, el cual contenía tulipanes, la flor favorita de Kagome, y como un remolino de memorias, todos los eventos de la semana pasada regresaron a su cabeza, sobretodo esa persona que insistía en perturbar sus sueños y pesadillas... Kagome. Ordenaron, aunque Inuyasha solo dijo lo primero que leyó en la carta al separar su cara de aquella fuente de memorias. Inuyasha trato de distraerse viendo el paisaje que la ventana mostraba, mas no pudo evitar mirar de nuevo los tulipanes; separo su vista de ellos y miro a la gente que pasaba, nadie logro distraerlo de la imagen de aquellos tulipanes, y otra vez no pudo evitar mas que mirarlos, los miro.
´ Kagome, Kagome, ¿qué estarás haciendo, ¿cómo estarás?´ pensó Inuyasha, mientras sentía que la presencia del mesero se acercaba cada vez mas. Sintió que colocaron un plato enfrente de el, al cual no le importo mirar, los tulipanes cautivaron su mirada y ahora la tenían presa, Kikyou empezó a comentarle algo que le había ocurrido en el día, pero Inuyasha no le tomo mucha importancia. Tomo su tenedor decidió probar bocado, lo que vio que había ordenado no ayudo mucho a su apetito, que ya no se sentía con muchos ánimos de ingerir alimento alguno. Por alguna extraña razón, se le había ocurrido ordenar Filete a la Vinagreta, el platillo favorito de Kagome. Quería darse un golpe en la frente, pero bueno, eso no arreglaría para nada como se estaba sintiendo al momento; mas bien, lo empeoraría todo, porque el dolor lo pondría de mal humor.
Kikyou, notando su extraña y tan repentina expresión, le pregunto con un tono preocupado que si estaba bien, a lo cual el contesto con una pequeña sonrisa y un movimiento afirmativo de su cabeza,. Inuyasha solo le rogaba a Dios que Kikyou no se diera cuenta de que estaba pensando otra vez en Kagome, el sabia que Kikyou lo había encontrado varias veces mirando al vació con una mirada melancólica y lo primero que pensaba era en Kagome, lo cual la hería. Poco a poco esta relación le había estado rompiendo el corazón, con eso quiero decir, que ya no aguantaba la presión; sus pensamientos estaba divididos entre Kikyou y Kagome, lo cual no era bueno ni para Kikyou, ni para el, y mucho menos para Kagome, ya que ¿qué pasaria si resultaba que en realidad estaba enamorado de Kagome y lo de Kikyou era algo pasajero, el solo pensarlo le producia un escalofrío por todo el cuerpo, mas sin embargo, ahora que lo pensaba... la idea no era tan descabellada. Sus ojos se pusieron como platos al darse cuenta de lo que acababa de pasar, pero, no, claro que no, no puede ser posible, ¿ o si?...
Escucho un leve carraspeo, que aun siendo suave tenia firmeza en el. Levanto su cabeza y miro la cara de una ( que si bien no lo demostraba ) molesta Kikyou; ella levanto una de sus delicadas y casi perfectas ( que perfectas ni que ocho cuartos, ejem, perdón por la intromisión, no lo volveré a hacer ) cejas, en un modo escéptico, casi amenazante. Tenia puestas sus blancas manos sobre la delicada tela del mantel y con un tono de voz que no sugería duda, sino seguridad, le pregunto:
" ¿ Por que miras así esos tulipanes? ¿ Me harías el favor de contestarme es simple pregunta? " le digo mientras tomo la servilleta y retiraba el anillo que lo sostenía demasiado fuerte y salía volando ( imagínense que le caiga en el plato a una señora, jijiji, todos se me quedan mirando con cara de molestos ¬¬ grrr, ke ya no ya no puedo decir una broma en mi propio fan fic? Mejor me callo, y juro ke no vuelvo a meterme para hablar de mis tonterías ), este fue a parar a los pies del mesero, quien al ver la escena que estaba a punto de tomar lugar enfrente de el, decidió alejarse, estas peleas de parejas nunca terminaban bien y usualmente había uno que otro herido y algunas zonas del restaurante destruidas, sino es que destruían el restaurante, claro...
En el otro lado de la habitación, tomando como pretexto que el anillo de la servilleta salió volando hacia dirección desconocida, Inuyasha hizo el ademán de levantarse, pero Kikyou le tomo la mano de una manera asombrosamente fuerte para alguien de su estructura y sintió que sus uñas se enterraban en su piel. Kikyou jamás había actuado de esa manera, pero sintió que su mano temblaba, no de furia sino de tristeza. Su labio inferior temblaba también y Kikyou hizo un pequeño movimiento de la cabeza y volteo a ver el platillo que había elegido y volteo a ver los tulipanes, y ahí fue cuando por fin, pudo multiplicar dos equis por dos equis, lo cual le dio cuatro equis cuadrada, mejor conocida, como Kagome.
Kikyou levanto su cara, ahora roja de la fuerza que estaba poniendo en no soltarse ha llorar, soltó la mano de Inuyasha y se levanto, lo miro y le dio una cachetada con todas las fuerzas del mundo, y se escucho como el violinista se desafino por el ruido. Kikyou se derrumbo y se sentó de una manera torpe en la silla, mientras colocaba una mano en su frente y empezaba a llorar. Inuyasha no se esperaba esta reacción, nunca de los nuncas la había esperado. Kikyou, la mujer fuerte y orgullosa, estaba ahora prácticamente de rodillas, llorando suavemente y haciendo pequeños ruiditos a cada momento. Definitivamente esto era muy inesperado, pensó, mientras volteaba a su alrededor y vio que todo el restaurante los miraba con mucha atención, casi como si esta fuera la novela de las 9. No le gustaba ver a las mujeres llorar, y mucho menos a alguien que el amaba, como Kikyou. Se agacho, para que su mirada estuviera al mismo nivel que el de Kikyou, y la tomo de los brazos, o mas bien dicho, la trato de tomar de los brazos, porque ella inmediatamente se soltó de el, y agacho su cara, y en un ataque de furia y tristeza le dijo todo lo que sentía.
" ¡¡¡¡ ¿ Podrías dejar de pensar en ella por un solo día!!!! " Kikyou grito, mientras sostenía su gran cabellera negra con una mano, viendo como su cabello había caído del peinado que se había hecho, todo esto causado por la violenta forma en que se temblaba al llorar. Tomo su bolsa y salió corriendo del lugar a toda prisa. Inuyasha solo pensando en salir corriendo tras ella y hablar, saco dinero de su cartera y lo coloco en la mesa, mientras salía, al igual que Kikyou, corriendo a toda prisa.
Fuera del Restaurante
" Kikyou, espera " grito Inuyasha, mientras levantaba una mano y corría tras una pequeña figura que iba sin rumbo fijo por la acera.
" Vamos, no hagas esto, sabes que te amo " le dijo en un tono derrotado mientras la alcanzaba por fin. " Sabes que jamás te dejare de amar, ¿ verdad ? " le pregunto en un tono reconfortante.
" Pues digamos que últimamente lo he estado dudando, ¿ sabes ?" le contesto Kikyou, con la voz un poco gangosa por haber llorado, mientras lo miraba directo a los ojos. " Oh, vamos, no hagas esto, ya, se que me quieres perdonar, solo te haces la difícil, ¿ no es así ? " pregunto Inuyasha, con un tono que se suponía sonara inocente, sonó mas como pidiendo perdón. " Pues, para decir la verdad, no, no me estoy haciendo la difícil, por lo tanto, no te quiero perdonar " le dijo Kikyou en un tono cortante y frió, mucho mas frió que el usual. Seriedad se reflejaba en su cara, mientras miraba a su alrededor para checar que estuvieran cerca de la casa y así, poder decir sus palabras finales.
" ¿ Sabes algo, Inuyasha ? "
" ¿Qué, cariño ? "
Y al decir esto Kikyou paro de repente, y volteo a verlo a los ojos, ojos, los cuales, al parecer, no contenían emoción alguna... que no fuera tristeza. Kikyou apretó mas sus manos a su cuerpo, y con un tono que destilaba tristeza, enojo, odio, frialdad y toda clase de sentimientos que estuvieran pasando por el momento, a través de su cuerpo, le dijo:
" ¿ Sabes que estuve esperando mucho tiempo para que terminaras con Kagome, y así pudiéramos ser felices ? " le pregunto Kikyou mientras ladeaba un poco su cabeza.
" Si ", fue la única respuesta que recibió de por parte de Inuyasha, " Pues parece que ya se te olvido, parece que ya no me quieres, lo único que haces es pensar en ella, y a mi me dejas ahí, como una tonta, pensando que me quieres. Usualmente no soy así, jamás había llorado como estoy llorando, es mas, nunca lloro. Jamás salgo de mi ser serio y tranquilo, pero esto ya no lo aguanto. El solo pensar que tu mente esta con ella, me hace morirme del coraje y solo querer tirarme del barranco mas cercano; tu me aseguraste que me amabas, pero parece que fue una mentira, ¿ que quieres de mi , dímelo, por favor " dijo Kikyou, a punto de colapsarse por el dolor.
" A ti "...
Bueno, ahora que lo pensaba, tal vez hubiera sido mejor si eso se hubiera quedado en su mente y no hubiera abierto su gran bocota, ya que eso solo consiguió hacerla enojar y decirle cuan mentiroso era y que no tenia ningún respeto, ni dignidad, ni responsabilidad, y mucho menos, tacto y preocupación por los sentimientos de los demás.
Sintió unos ojos clavados en el, y volteo para encontrarse con una Kikyou definitivamente molesta y herida, que solo tomo su taza, ahora vacía, y se dirigió rumbo a la cocina, para probablemente servirse otra taza de te. Inuyasha no tuvo mas remedio que seguirla. Tenia que resolver esto, hoy, de cualquier manera, pero no dejaría que una estúpida pelea terminara una relación así.
" Kikyou, ocupamos hablar " le dijo Inuyasha en un tono de lo mas tranquilo posible.
" ¿ Y de que, exactamente ? " pregunto Kikyou, con fingida indeferencia, mientras tomaba su taza y le agregaba unas cuantas cucharadas de azúcar.
" Tu ya lo sabes, de lo que paso ayer en la cena " dijo Inuyasha con tono firme, sin sonar frió ni cortante, eso era lo ultimo que necesitaba el día de hoy. Eso la molestaría mas y haría que las posibilidades de que lo perdonara fueran de cero a nulas. ´ No, definitivamente no es lo que ocupo por el momento ´ pensó Inuyasha para si mismo.
" Eso " dijo Kikyou, con un tono de sorpresa fingida, que evidenciaba que estaba tratando de olvidarlo, " no tengo nada que decir al respecto " paro y tomo un gran suspiro, " mas que disculparme por como actué, se que tu tratas de olvidarla, pero los celos que me causan son muchos que no lo puedo evitar " dijo mientras se sentaba y miraba a Inuyasha con mucha seriedad y tristeza evidente en cada una de las líneas de su cara.
Inuyasha no sabia que decir; se había quedado sin palabras. Ella, ella, se había disculpado, y no él. Avanzo con paso torpe hacia ella y la levanto de la silla donde se había instalado y la tomo entre sus brazos, la abrazo como si se la fueran a quitar. No la perdería por una cosa tonta como esta. Pero al abrazarla, supo que algo no estaba bien del todo, algo andaba mal; estaba insegura de lo que el sentía por ella. Bueno, Inuyasha pensó, tendré que mostrarle lo contrario.
" FELICIDADES " dijo una joven de largos cabellos cafés, mientras lanzaba su delicada forma a la otra persona que recién había llegado. " ¿ Así, así como así de fácil te dieron el trabajo ? " Sango pregunto.
" ¿ Qué ? ¿ Acaso dudas de mis capacidades en el campo de las relaciones publicas ? " le pregunto Kagome en un tono ´ ofendido ´, mientras le seguía el juego a Sango.
" ¿ Quieres que sea una típica amiga sincera o que sea una típica amiga mentirosa, de esas que siempre te encuentras ? " " Mmmm, la de la amiga sincera suena tentadora, pero, aceptémoslo, tu no eres de esas" dijo Kagome con un dedo bajo su barbilla, " así que elegiré la segunda opción "
" Ok, tu lo pediste " dijo Sango mientras caminaba alrededor de la sala y se situaba en medio con un pose, que, bueno, se suponía que tenia que parecer inocente, pero mas bien parecía maligno. " Jijiji, pues jamás he dudado de tus capacidades, tu eres la perfecta amiga del mundo y muy inteligente " termino con una sonrisa. " Muy bien, y, este, ¿ eso se suponía hacerte ver inocente ? " pregunto una incrédula Kagome.
" Pues si, supongo" dijo Sango. " Discúlpame, pero creo que hasta mi hermano parece mas inocente con esa pose que tu Sango, mas bien parece que planeas apoderarte del mundo o algo así " Kagome dijo
" ¿En serio?" pregunto Sango a Kagome, mientras esta ultima solo movía afirmativamente su cabeza. Sango se sentó en un sofá cercano pensando acerca de lo que Kagome había dicho, lo cual jamás le había cruzado por la mente. Kagome se quito el saco y se dirigió a su habitación, al bajar se encontró con Sango sentada en el sofá y mirando hacia la nada, decidió ignorarlo, ya que eso era normal en el estándar de normalidades de Sango. Fue a la cocina dispuesta a empezar a cocinar y sintió que Sango se había levantado del sofá y que se situaba a su lado y tomaba un tomate del refrigerador.
" No es gracioso para nada, pero lo tienes que admitir, lo intento" le dijo solemnemente Sango. " ¿ Cuanto tiempo lo estuviste ensayando ? " pregunto Kagome con curiosidad, " Unas cuantas veces supongo " dijo Sango. " Eres una pésima actriz" " Lo se, y no es que quiera ser actriz"
" Aja, si como no, ¿ y donde quedo el sueño de ser actriz y ganar un Oscar y... " " Mejor ni sigas porque por si no te has fijado traigo un cuchillo en la mano, y sabes que soy peligrosa con cualquier arma en mi mano" dijo Sango, cortando lo que Kagome decía, y haciendo énfasis en su la ultima frase de su discurso al cortar el tomate y enterrar el cuchillo en la tabla de madera a propósito " No, enterré el cuchillo en la tabla y el tomate salió volando; ahora esta sucia la cocina! " ... o tal vez no tan a propósito.
Paso una hora aproximadamente, donde a lo único que se dedicaron fue a cocinar en paz y tranquilidad ( " ¡No Sango!¡Ahí no pongas la carne! " " ¿Por qué? " " Porque se va a... olvídalo, ya se quemó" ) con comentarios aquí y allá. Dejaron la comida hervir, y se sentaron en la mesa, mientras cada una se interesaba en alguna otra cosa. Sango parecía que luchaba por decir algo, pero que luego se arrepentía, abrió su boca y se quedo sin decir nada, así que decidió irse por la tangente.
" Así, que Kagome, obtuviste el trabajo, ¿no? " dijo Sango en un intento por no decir lo que en realidad pensaba.
" Eh, creo que eso ya lo sabíamos " dijo Kagome mirando extrañadamente a su amiga. " Err, creo que si, bueno y .., no me has contado donde trabajas ni que harás " dijo Sango
" Cierto" Kagome dijo, " sospecho que no te he dicho nada. Bueno, pues me contrataron en la Skylark Corporation y me contrataron como secretaria en relaciones publicas. ¿ Que te parece?"
" Pues parece un negocio muy importante y tu puesto no se digas" Sango dijo
" Lo se, empiezo el lunes de la próxima semana " dijo Kagome con una voz soñadora, " ya no puedo esperar mas para iniciar mi próximo trabajo, ¿puedes creerlo?. Soy independiente por primera vez en mucho tiempo. "
" Si, por mucho tiempo" dijo Sango levemente, la misma sombra de inseguridad de decir algo, reflejándose en sus ojos, " Kagome, este, respecto a tu ya sabes quien. ¿Como te sientes ? " pregunto Sango mientras empezaba a jugar inconscientemente con una servilleta.
" No lo se, no tan mal como antes, pero todavía es duro. Dos semanas y todavía siento como si me muriera cada vez que pienso en el." Kagome dijo. " Vamos, no te preocupes, lo superaras, te lo prometo, jamás lo volverás a ver en tu vida " le aseguro Sango dándole unas palmaditas en su mano. " Eso espero, mas no creo que sea posible; el mundo es tan pequeño como no tienes idea" dijo Kagome, entrando en otro de sus estados de tristeza. Sentía las lagrimas amenazar con salir de sus ojos cafés, pero no podía llorar. Ya había derramado suficientes lagrimas para unas cuantas vidas. Pero el solo hecho de pensar en el, la hacia sentirse vacía, tan sola, y aunque sabia que el ya no era de ella, el sentimiento aun seguía ahí. La desesperanza la consumía día a día, lentamente. El único lugar donde se había sentido en paz estas pasadas semanas fue la casa de Sango, porque recordaba lo que había vivido con su mejor amiga y eso la despejaba un poco; pero no, aun así, el seguía vivo en el fondo de su mente, ya no lo soportaba.
" Vamos, deja de pensar en el. Mira, la comida ya esta hecha " dijo Sango mientras tomaba la cuchara y probaba el fruto de su arduo trabajo. " Sabe bien, ahora, a comer. " dijo mientras servia la sopa en unos platos hondos que tomo de la alacena. Suspiro y dejo los vasos en la mesa, mientras miraba a Kagome directo en los ojos, " no quiero que sufras mas, solo dedícate a tu trabajo y a relajarte, ni siquiera trates de olvidarlo, pero tampoco lo recuerdes. Solo deja tu mente flotar en las cosas que te gustan y en un dos por tres veras como te olvidaste de el , ¿entendido ?" le pregunto a Kagome mientras seguía mirándola a los ojos y le tomaba las manos. " Si " dijo Kagome con un hilo de voz. " Muy bien, ahora, ¿ que quieres de tomar ?" pregunto Sango mientras tomaba los vasos. " Agua ", " Excelente opción " dijo Sango con una sonrisa.
Miro a su lado, y vio a Kikyou dormir pacíficamente. No había dormido nada la noche anterior, solo estuvo llorando, y el tuvo que dormir en el sillón y no precisamente porque Kikyou se lo hubiera ordenado, sino porque en ese estado, Kikyou era peligrosa. Todavía lo podía probar con las marcas que ella le dejo en su mano, hecho causado a que le había agarrado la mano tan posesivamente que le clavo sus uñas, y no dolió, pero si dejo una marca. Paso su mano por el largo y negro cabello de Kikyou, mientras lo acariciaba. Miro a la ventana y vio los altos edificios que se alzaban sobre la ciudad como gigantes protectores. Ojalá que alguien lo protegiera así , pero tristemente no había nadie que hiciera eso. Luchar con tantas emociones era difícil, sobretodo porque siempre tenia su propia batalla interna. Ya no sabia que pensar, es mas, en este preciso momento se podría echar a llorar como un niño al que le acaban de robar su muñeco favorito, pero también se podría reír como un maniático. Odiaba poder sentir, eso le había traído muchos problemas últimamente, no sabia si podía seguir con esto por mucho tiempo mas; era difícil, vaya que si lo era.
Escucho a Kikyou moverse e inmediatamente se hizo el dormido, no quería que pensara que estaba pensando otra vez en Kagome. Ese maldito nombre le traía tantos recuerdos. Siempre que lo escuchaba se acordaba de ella, su sonrisa, su cabello, su forma dulce y tierna de ser, su carácter. Y lo que mas le molestaba era darse cuenta de que lo extrañaba, cada una de sus costumbres las extrañaba y no lo podía soportar. Sentía que estaba engañando a Kikyou por pensar tanto en Kagome, pero era algo tan inevitable, casi como comer, o querer dormir. Se levanto. Ya no aguantaba un momento mas en esa cama, que aunque era suave, no lo hacia sentir cómodo; ocupaba salir a despejar su mente por un momento y librarse de cualquier tensión que sintiera.
Tal vez llamaría a Miroku para ir a tomar unas cuantas copas, pero no, ya no tomaba, ahora que lo recordaba. Aparte, Miroku solo le diría que se fuera con la mas bonita. Ocupaba a alguien serio con quien hablar. Pero, pensándolo mejor, no comentarle estos pensamientos a nadie era lo mejor. No quería que empezaran a hacer suposiciones de que ya no amaba mas a Kikyou. La adoraba, de eso estaba seguro, pero estaba muy confundido que ya no podía pensar correctamente. Su mente estaba nublada y... Un momento, ¿ desde cuando los calcetines van en las manos? Inuyasha pensó¡¡¡ Ahhh! A eso me refiero, a que no puedo pensar correctamente. Los calcetines en las manos, por Dios y así siguió hasta que ya estuvo completamente vestido, tomo su sudadera y se la puso mientras bajaba los escalones. Abrió la puerta y solo dijo un ´ hola ´ al superintendente del edificio, antes de salir al exterior. Estaba un poco nublado, le gustaban los días así, donde salía el sol y se metía después; era divertido. Esta era la segunda vez que salía, así que ahora iría al sentido contrario. Se dirigió a su derecha, con rumbo desconocido. Ya conocía el barrio de por ahí, pero solo quería caminar.
Después de un buen rato de caminata, se canso y se aburrió, y noto que la confusión seguía ahí, sino es que se había vuelto mas fuerte y ahora su cerebro definitivamente se había quemado por la presión. Se estiro mientras se sentó en una banca y se puso a repasar los eventos pasados. Era doloroso, pero tenia que recordarlos. Esas eran sus únicas memorias de Kagome, las ultimas; jamás la volvería a ver, de eso estaba seguro, ya que si se volvían a cruzar en sus vidas, eso solo traería un desastre. No pueden estar juntos después de esto, se matarían o tal vez el terminaría suicidándose por la culpabilidad y por su maldita conciencia.
Al pensar mas y mas en esto, la cabeza le dolía mas y mas. Definitivamente Miroku tenia razón en decir que eso de pensar no era lo suyo, que solo iba a fracasar. Y que razón tuviste, Miroku pensó Inuyasha amargamente. Cerro sus ojos mientras sentía el sueño apoderarse de el, Demonios, sabia que me había tenido que quedar dormido mas tiempo pensó mientras se estiraba y bostezaba. Estiro sus brazos completamente sobre su cabeza y se levanto. Empezó a caminar a su casa y hubo un pequeño parque en su camino que llamo su atención. Recordaba haber estado aquí varias veces, pero no sabia cuando, y ahí fue cuando las memorias le vinieron en una especia de deja vú. Fragmentos de imágenes, una chica sentada mirando ambos lados, como si esperara a alguien, de conversaciones, te amo, siempre estaré contigo. Un momento, la mente de Inuyasha dijo, esa voz, ese cabello. Ya sabia con quien había estado ahí, con Kagome. No, ¿ que he hecho para merecer esto?, Inuyasha pensaba una y otra vez en su mente mientras caminaba con paso apresurado a su departamento. Parecía que todo New York, pero con todo me refiero a TODO, tenia recuerdos de Kagome y el. No, esto no podía ser posible, la desesperación por su culpabilidad lo estaban matando. ¿Como podía alguien causar tantos sentimientos y remordimientos a la vez, pues parecía que la que podía era Kagome. Esto era inaudito. Era imposible y ya era suficiente.
Entro a su departamento hecho una furia consigo mismo, porque todo el camino de regreso se la paso pensando en Kagome y como lo hacia sentir cada recuerdo de ella. Pero se detuvo, Kikyou podría estar despierta y verlo así de molesto la llevaría a la irrevocable resolución de que estaba pensando en Kagome otra vez. Una pelea como esa seria fatal ahora, en este momento. Apenas lo había perdonado y esto seria la gota que derramaría el vaso.
Camino de puntitas hasta el cuarto que Kikyou y el compartían y la vio, ahí, en un profundo y lo que parecía, tranquilo sueño. Suspiro inconscientemente, ya que no se había dado cuenta de que había estado conteniendo la respiración. Se quito los zapatos lo mas despacio que pudo y los puso en la alfombra del cuarto. Procedió con la sudadera y se dirigió a la cocina, esa caminata lo había dejado hambriento. Muy hambriento.
Se sirvió un cereal, y se puso a pensar o mas bien, a tratar de olvidar a Kagome y lo que le había recordado ese parque. El solo pensar en ella, le recordaba cuanto la había lastimado. Y eso lo hería, nunca la había querido lastimar.Escucho ruidos en el cuarto y supo que Kikyou se había despertado. Oh Dios, que vida la suya, se había hecho tan complicado en un instante. Pero tener a Kikyou lo llenaba, ¿verdad?. Si, lo llenaba, pero había algo faltante. Si, algo faltaba, tal vez luego se daría cuenta. Pero por mientras, con Kikyou seria feliz y, respecto a Kagome, la tenia que olvidar definitivamente. Era por eso, que jamás podían volver a verse las caras, jamás.
Esta seria su nueva vida, sin Kagome´s. Si, por fin lo había descifrado. Lo único que tenia que hacer era empezar a deslindar su vida de todas las cosas que solía hacer con Kagome. Tenia a Kikyou, pues tenia las costumbres de Kikyou para usar, ¿no?. Tenia que deshacer de sus habito con Kagome y así seria libre. La rutina era lo que lo esclavizaba a ella. Y respecto a los sentimientos, el amaba a Kikyou, con eso seria suficiente. Muy bien, Inuyasha pensó, adiós Kagome, ya se como dejar de pensar en ti, adiós para siempre.
Por fin Inuyasha Takahashi seria libre de cualquier pensamiento respecto a Kagome Higurashi, por fin seria libre de ella. Ya no invadiría sus pensamientos nunca jamás. Jamás. A partir de este momento, Kagome ya no formaría parte de su vida. Y de eso, el se encargaría.
