DISCLAIMER: Pues no, Inuyasha no es mío, y como una autora dijo:" ¿cuándo han visto a alguien ser dueño de algo en Fan Fiction?"
¡POR FIN! Aquí esta el nuevo capítulo de Tercera Oportunidad, pensé que nunca lo iba a terminar, lo había empezado casi casi después de haber terminado el capítulo anterior. Siento mucho no haber escrito en... como en mas de seis meses, verdaderamente lo siento, es solo que con la escuela, todo se me junto y bueno, ya saben, pero ya me gradué de la secundaria y ya voy a pasar a la preparatoria. En verdad aprecio que les guste mi fan fic y prometo que voy a subir un capitulo pronto, si no lo subo en un mes, pues querrá decir que se tienen que esperar otros seis meses para que ponga uno nuevo. No es cierto, solo bromeaba, .
Bueno, basta de platica y espero que les guste el nuevo capitulo, aunque no sé si el final esta bien, tengo mis dudas, ya que tenía en mente varios finales, y se me hace que hice toda una combinación extraña de ellos y ahí lo tienen.
TERCERA OPORTUNIDAD
Capitulo 4: Un encuentro inesperado
Autora: Haruko Higurashi
Había pasado un tiempo y al parecer todo iba maravilloso en su relación, no había mas peleas, solo amor y mucha paz. Inuyasha estaba sentado en un sillón mirando hacia la ciudad y todas las luces nocturnas que la iluminaban, ahh, como deseaba poder estar en uno de esos restaurantes comiendo, pero como a Kikyo le había dado un resfriado no podía salir y dejarla sola, así que se conformaba con llamar a la comida china.
Se quedó pensativo mirando al horizonte y recordando el tiempo que había pasado desde que vino a vivir con Kikyou a su departamento. Y ahora que lo recordaba, Kagome ya parecía muy lejana, como un vago recuerdo de un sueño.
Gracioso los giros que da la vida. De ser alguien tan importante en su vida pasó a solo ser otro de los tantos recuerdos de su pasado más lejano. Seis meses se habían pasado volando como si nunca hubieran existido y el estaba feliz. Así era la manera en que las cosas debían de ser, y así se quedarían.
Planeaba salir mañana con Kikyou, ya que seguramente de tanto tiempo de estar encerrada ya estaría aburrida y un poco de aire fresco le haría bien, aparte el clima era hermoso, algo digno de presenciar y sentir. Ya lo tenía todo planeado para que fuera un día perfectamente perfecto, no dejaría que nada lo estropeara, quería verla feliz y quien la hiciera infeliz pagaría muy caro.
Por el momento solo tenía que concentrarse en que nada despertara a su amada Kikyou. Pero al posar su mirada sobre la figura de la durmiente Kikyou no pudo evitar pensar en que si realmente había olvidado a Kagome, ya que se le hacía muy poco tiempo para olvidar a alguien, y ahí va otra vez el Sr. Inuyasha a contradecirse. Lo más seguro es que todavía quedaba uno que otro rastro de la existencia de Kagome en su vida, mas sin embargo no había una maraca muy grande de ella, solo un pequeño rastro.
Y con eso le bastaba, con no tener su imagen presente todo el día, eso era más que suficiente para él.
Su pie se estaba moviendo al ritmo del mismo sonsonete que giraba en su cabeza desde hacía unos dos días, y no le molestaba en absoluto, esa canción la hacía feliz. El cielo resplandecía con la luz de la mañana el cual le daba un no sé que de felicidad con solo verlo. El día pintaba a ser perfecto y eso la hacía feliz. Pocos días como estos estaba acostumbrada a ver y mientras hubiera los disfrutaría al máximo. Se sentía bien sentirse viva por primera vez en mucho tiempo, ya que al parecer por fin podía respirar, y eso solo significaba una cosa. Lo había olvidado.
Y al pensar en eso le daban unas ganas gigantescas de ponerse a dar saltos por toda la calle y de gritarle a todo el mundo: " ¡ YA OLVIDE A INUYASHA TAKAHASHI!" , pero no lo podía hacer, así que se conformaba en pensar lo que era Inuyasha, también conocido como El, ahora en su vida.
Solo era una vieja leyenda que ella conoce muy bien más no encuentra muy fascinante. Lo olvidé. Las palabras sonaban magníficas dichas por ella y mucho más si las comprobaba.
Hoy era su tercer mes trabajando y era completamente feliz. Todavía se sentía triste al recordar lo sucedido, pero solamente por el hecho de que la lastimaron, no porque Inuyasha la dejó. Sango seguía con su mismo trabajo y también se dedicaba a compartir la dicha de su mejor amiga. Si, la vida estaba pintando para mejores días.
Seguía caminando por la abarrotada avenida por la que iba, ya que eran las horas pico de la ciudad de New York. Todo mundo iba a sus respectivos trabajos siguiendo el mismo camino de todos los días, sin notar nada distinto, sólo caminaban sin detenerse a ver el hermoso paisaje de altos e inmensos rascacielos, que no solo tocaban el cielo, sino que parecían extenderse por todo el hermoso horizonte de la mañana.
Para Kagome esto no era rutina, ya que disfrutaba de esta ciudad, no se podía imaginar viviendo en otro lugar que no fuera New York. Apresuró sus pasos para poder llegar más rápido a la estación del metro, donde tenía que tomarlo para poder llegar a su trabajo. Aunque bien podía caminar, ya que no estaba tan lejos, pero a Kagome le molestaba hacerlo, ya que era una cosa amar la ciudad pero otra muy distinta amar caminar.
Kagome puso su moneda en la máquina de boletos y pasó a través de él, pero, como siempre, había tanta gente que no podía pasar y lo más seguro era que no pudiera alcanzar a llegar a alguna puerta del tren.
Pero por fin vio un pequeño espacio el cual daba directamente a una de las puertas, por lo cual no desaprovechó la situación y emprendió ardua carrera para poder llegar a ese minúsculo espacio. Tal vez la aplastarían al intentar pasar por ahí, pero eso era preferible a llegar tarde tan solo a su tercer mes de trabajo. Había que dar buena impresión.
Pero conociendo su suerte, Kagome sabía que era un sueño poder llegar a esa puerta ilesa o llegar para empezar el asunto. Y dicho y hecho, así fue, en lo que menos se imaginó, una señora un poco pasada de peso que iba sumamente ocupada discutiendo con su hijo al parecer, dio tal empujón a Kagome que la mandó hacia un lugar que no era exactamente cercano a ninguna puerta, ni siquiera a la de la salida.
Trató de caminar por en medio de una pareja quienes amablemente le cedieron el paso y justo cuando alcanzó la puerta del tren, lo único que vio fue un par de puertas cerrándose en sus narices.
" Ahh, no lo puedo creer, esta es mi suerte ", exclamó Kagome mientras pasaba su mano por sus cabellos en un signo de frustrada desesperación. " Todo por esa señora, arghhh" exclamó mientras checaba su reloj. Perfecto, llegaré tarde si continuo con este paso. Por lo cual se decidió a irse caminando hasta el trabajo, ya que era probable que le pasara lo mismo cuando viniera un nuevo vagón.
Pero justo cuando empezó a caminar se tropezó con uno de los transeúntes y se quedó tirada en el suelo. Tal vez si me quedó tirada me despierte en mi cama sin ningún problema, y sin ser aplastada por mucha gente. Oh¿pero quién dijo que ella tenia suerte? Fue cuando sintió que alguien la levantaba del suelo tomándola por la parte superior de sus brazos, y entonces escuchó una voz muy conocida, sumamente conocida...
" ¿Estás bien Kagome?"
Y contrario a lo que algunas personas pudieran haber pensado acerca de la persona que había ayudado a nuestra protagonista, siento decir que no, no era Inuyasha, era Kouga Niwa.
" Si, si, estoy bien, es sólo que me tropecé al tratar de salir de aquí " Kagome le dijo a Kouga mientras inspeccionaba su ropa. "Bueno, querida, siento decirte que llegaras sumamente tarde si no te apresuras, y me dolerá mucho tener que darte una sanción"
" No creo que puedas, viendo el estado en el que estoy ahora" le dijo Kagome a Kouga, en un tono de reproche, " y no intentes decir que no tengo razón, ahora que ya estas aquí¿por qué no me acompañas al trabajo, de esa manera si llego tarde, llego con el jefe y nadie dice nada. ¿Qué te parece Kouga?" dijo Kagome mientras esperaba una respuesta de Kouga.
" Supongo que sí" le contesto Kouga,"tal vez pueda" y con eso resumió su camino anterior. Se paró y volteó a ver a Kagome, " ¿Qué estas esperando para caminar, Kagome? No te voy a llevar cargando a la oficina" le dijo Kouga en tono de burla mientras una Kagome un poco atarantada lo seguía como podía entre toda la gente.
Kouga, una persona interesante, si lo razonas. Cuando Kagome llego a la compañía Skywork se sintió un poco rara y nerviosa de si la gente la aceptaría, justo como el primer día de clases, y Kouga fue la primera persona en darle la bienvenida, lo cual terminó en una gran amistad. Ahora, Kouga era un joven sumamente atractivo, (pero no tanto como Inuyasha, siempre dice el subconsciente de Kagome) de cabello negro y ojos azules. El no era el presidente de la compañía, pero como su padre tenía otro negocio y ya quería descansar lo dejó a cargo, para que se fuera sintiendo cómodo con el puesto que él tomaría en un futuro.
Los primeros días de trabajo de Kagome se los pasó sola, hasta que Kouga decidió venir a acompañarla en los solitarios almuerzos de la susodicha. Desde eso momento siempre pasan todo el tiempo juntos, por lo que los rumores comenzaron, diciendo que había algo entre el presidente y la nueva empleada. Y por más fascinante que pudieran sonar los rumores, no eran ciertos. Kouga tenía novia, la joven Ayame Robinson.
La señorita Watson era una socialité, por decirlo así, de exuberante cabellera roja y ojos verdes, que amaba mucho a Kouga. Pero eso no quería decir que no existiera química alguna entre Kagome y Kouga, ya que disfrutaban flirtear de vez en cuando, pero nunca pasaba a mayores. Sólo era en plan de broma.
Sin querer Kagome había encontrado un confidente en Kouga, y viceversa. Kouga sabía todo lo relacionado con el asunto de EL, y aunque nunca lo comentó, sentía un coraje contra él por haber lastimado a Kagome.
" ¿Sabes algo Kagome? " preguntó Kouga, interrumpiendo el cómodo silencio. "Mhmm" contesto Kagome distraídamente mientras seguía caminando al mismo paso que Kouga.
" Es que, me puse a pensar, en que harías si te encontraras otra vez con Inuyasha" dijo Kouga, con cierto tono de inseguridad.
" No sé, probablemente simplemente lo vería y..." Kagome no pudo continuar lo que estaba diciendo,´ demasiado para haberlo olvidado ´ , pensó un tanto contrariada, se suponía que lo había olvidado, pero tal vez era muy pronto para decir que lo había olvidado, y la verdad, en lo más profundo de su corazón, tal vez no lo quería olvidar, por que todavía tenia esa tonta esperanza de que el regresaría y le diría cuanto la ama en verdad, pero eso era solo una fantasía, el no volvería y tenía que adaptarse a la idea.
El hecho de que por fin pudiera respirar, tal vez no se debía a que había olvidado a Inuyasha, sino a que por fin estaba superando el dolor causado por lo que hizo.´Ah, tengo que dejar de pensar así, no puedo seguir pensando en él, muy bien, tranquila y no pienses en el, ahhh, estoy pensando en el. Para Kagome, muy bien.´ Y todo esto pasaba en la mente de Kagome, hasta que recordó que había dejado a Kouga esperando una respuesta.
" Kouga..." Kagome dijo mientras paraba, haciendo que Kouga copiara la misma acción y se detuviera a su lado, " ¿podríamos hablar a la hora del almuerzo?" le preguntó Kagome.
" Claro, como tu quieras, pero¿qué te parece si seguimos caminando?" le dijo Kouga mientras le sonreía amablemente y señalaba el camino frente a ellos, " Oh, claro, sigamos caminando" le dijo Kagome mientras empezaba a caminar junto a Kouga hacia su trabajo.
Inuyasha se dirigió a la habitación que compartía con Kikyou para cambiarse y para despertar a Kikyou. Al parecer ya no estaba enferma, lo cual era bueno, ya que no tendría que pedir mas comida china a domicilio, puag, ya estaba harto de esa comida, y juraba que si Kikyou quería comerla se iba a suicidar probablemente... o tal vez no comería. Si, eso haría.
Se sentó a un borde de la cama y empezó a sacudir un poco a Kikyou para poder despertarla. Se quedó mirándola bajo la luz de la mañana y no pudo evitar pensar en cuantas veces había hecho lo mismo a la hora de despertar a Kagome y se sorprendió a sí mismo al no regañarse por pensar en Kagome. Tal vez recordarla de vez en cuando era bueno.
Escuchó un ruido leve a su izquierda y volteó a ver a una más dormida que despierta Kikyou. " Buenos días, Inuyasha. ¿ Cómo amaneciste?" le preguntó Kikyou a Inuyasha mientras se levantaba de la cama. " Bien¿y tú?" fue la respuesta que recibió de Inuyasha. " También amanecí bien, se siente bien ya no estar tan enferma como antes, creo que tal vez para mañana ya no tenga nada de gripe" dijo Kikyou mientras salía de la habitación y se dirigía a la cocina para tomar un vaso de agua.
" Pues que bueno, por que para serte sincero, ya estoy harto de la comida a domicilio, ocupo comida hecha en casa" le dijo Inuyasha mientras la seguía hacia la cocina, " y no te rías, no sé cocinar, lo más seguro es que si cocino quemaría el departamento por completo... y de paso el edificio" agregó después de un momento.
" Pues ya se que vamos a hacer" dijo Kikyou con una sonrisa, " por tener que haber soportado esa comida te invito a desayunar, por que sinceramente no me siento con ánimos de cocinar aunque mi vida dependiera de ello, y de paso vamos de compras por que ocupamos comida. Parece que te acabaste toda la que había en la casa" le dijo mientras revisaba la alacena, volteo a mirar a Inuyasha y le dijo con tono de burla, " y eso que ordenaste comida"
" Tenia hambre¿qué querías que hiciera?" le reprochó Inuyasha, mientras Kikyou regresaba a la habitación, y al no recibir respuesta le recordó la invitación a desayunar, mientras pensaba en todo lo que comería, oh si, ya podía casi probar la comida, haría que Kikyou pagara mucho dinero, aunque pensándolo bien, ( y cuando recordó esto no pudo evitar fruncir el ceño) siempre terminaba pagando aunque ella le prometiera que iba a pagar. Era injusto.
Kagome llegó justo a tiempo al trabajo, gracias a que Kouga se sabia un atajo. Tendría que poner su despertador más temprano aún. O mejor dicho, tenía que evitar quedarse dormida tan tarde. ´Ah, pero están tan emocionantes las series que pasan en la noche, quien sabe con quien terminara Marie Ann, definitivamente el trabajo tiene que esperar, no me puedo perder el episodio de hoy´ pensó Kagome con una convicción tan firme que nadie la podría hacer retractarse.
Pasar las noches viendo programas cursis con una cuchara gigante dentro de un bote de helado mientras lloraba y pensaba en lo que podría haber sido su vida amorosa era una buena técnica para olvidar a Inuyasha, y también para subir unos cuantos kilos, aunque generalmente nunca pensaba en la segunda. Su conciencia no la dejaría en paz.
Volteo hacia la ventana para ver la vista que tenia desde su cubículo en el piso 35 y no pudo evitar pensar en lo que había Kouga hace una hora.
´Que harías si te encontraras con Inuyasha´
Esa frase parecía resonar en su cabeza una y otra vez al grado de que no podía pensar en nada más. Pero Kouga, sin querer, había puesto a Kagome a pensar en serio, muy en serio. ´Tiene razón Kouga¿qué haría si me encontrara con Inuyasha?´ Pero eso no era algo en lo que quisiera pensar ahora, y como si eso fuera a ahuyentar sus pensamientos, movió su mano como si espantara moscas con ella.
´Creo que simplemente tendré que esperar a cuando vea a Inuyasha´ razonó Kagome, ya que las probabilidades de volverse a encontrar a Inuyasha eran muy pocas, sobretodo, ahorita Kagome no estaba muy lista para verlo, pero si Kagome se encontraba con él, eso quería decir que era o una mera coincidencia, o era el destino.
Kagome iba caminando por la acera al lado de Kouga, mientras venían platicando de esto y el otro, cualquier tema, menos, claro esta, de Inuyasha. Eso lo dejarían para cuando tomaran el café.
Y cuando Kagome pensó en el momento en que tuviera que contestar que haría si viera a Inuyasha otra vez no pudo evitar ponerse nerviosa, ya que ni ella misma lo sabia, y eso era lo que la asustaba, no saber cual seria su reacción ante el encuentro. Lo único que sabía es que se pondría muy nerviosa, pero nada más, no sabía si se lanzaría a sus brazos o si le lanzaría algo a los brazos con la intención de rompérselos por lo que le hizo. Aunque pensándolo bien, mejor le rompería las piernas. Oh, Dios, Kagome estaba tan confundida, y lanzando una mirada de odio a Kouga, no pudo evitar decirle: "Tenías que haberme preguntado¿no, solo tú puedes ser tan tonto como para preguntar tal cosa".
Kouga la miró con expresión confundida, mientras Kagome lo fulminaba con la mirada, y se quedó pensando un momento acerca de lo que dijo, y entonces fue cuando lo recordó y una expresión de reconocimiento inundó su cara. " Ah, eso, no estaba seguro a que te referías, pero¿por que me reprochas?"
"¿Qué por que te reprocho?" le preguntó Kagome enojada y mirándolo con coraje. En verdad estaba a punto de estallar. " ¿Qué por que, porque por tu culpa justo cuando creía que todo ya había pasado tú vienes y me lo recuerdas"
Y en ese momento Kouga no pudo evitar sentirse cucaracha, en verdad el no pretendía hacerla sentir mal, es sólo que quería saber que era lo que haría, simple curiosidad. " Discúlpame Kagome, en verdad no pretendía hacerte sentir mal ni nada de eso, pero es que, solo quiero saber que harías si lo volvieras a ver"
Kagome lo único que pudo hacer fue suspirar, no tenía la menor idea, así que decidió irse por la tangente, " No sé, pero bueno, este, ya falta poco para llegar al café, tengo hambre¿tu no?"
" No cambies el tema por favor, solo dime" le imploró Kouga, " Ahora te digo" y con eso Kagome se le adelantó y abrió la puerta del café, dejando atrás a Kouga, quien la encontró sentada en un mesa cerca de la barra, en posición diagonal a la puerta, justo en el punto de vista, y eso fue lo que le permitió localizarla rápido.
Con pasos largos llegó a ella y se acomodó en el asiento frente a ella, mientras ella llamaba a un mesero. Cuando terminaron de ordenar, Kagome deseó que el mesero se hubiera quedado más tiempo, que hiciera alguna tontería, para que el tiempo del almuerzo se acabara más rápido y no tuviera que enfrentar a Kouga, pero tristemente no fue así, y cuando el mesero se hubo retirado Kouga vio su momento. " ¿Entonces?"
" Kouga, no sé, estoy muy confundida, no tengo la menor idea de que haría, Dios, ni siquiera sé si lo voy a volver a ver. Por eso es que nunca me puse a pensar en que haría" le contestó Kagome, mientras jugaba con su servilleta.
" Pues deberías pensarlo bien, capaz que si lo ves te da un ataque nervioso" le dijo Kouga y espero a que ella le respondiera. " Kouga...no estoy para juegos, claro que no me va a dar un ataque nervioso, no quiero imaginar la posibilidad de que pase" le dijo con una pequeña sonrisa Kagome.
Hubo un silencio cómodo entre los dos, y cuando llegaron sus bebidas Kagome pensó en distintos escenarios donde se encontraría ella con Inuyasha, y después de pensarlo se arrepintió, ya que uno era peor que el otro. En uno ella le decía que lo amaba (y Kagome aunque no lo quisiera, aceptó que habría una pequeña posibilidad de que lo hiciera, dependiendo de que humor estaba) y el le decía que no; en otro ella le decía que lo amaba otra vez y el no contestaba, solo besaba a Kikyou enfrente de ella descaradamente, uhhggg, tenía que dejar de pensar así, era dañino para su apetito.
Miró a Kouga esperando a que dijera algo, y él percibiendo su mirada empezó a hablar, "Imagínate que te lo encuentras inesperadamente en un lugar cualquiera, por ejemplo, un restaurante como este, y que el viene con Kikyou¿ es ese el nombre?" " Si Kouga, así se llama" contestó Kagome con tono aburrido mientras tomaba de su vaso.
" Oh, bueno, entonces, tú lo ves, el te ve¿qué haces?" le preguntó Kouga, " No sé, Kouga, pero no importa, ya lo averiguarj" le contestó un tanto molesta y harta de la conversación, "¿No podemos cambiar de tema de conversación?" "Si tú lo deseas, pero bueno, iré al baño, no te me muevas" le dijo Kouga con un tono de broma, tal como si fuera su hija.
" Esta bien, no me moveré, no tengo adonde ir de todos modos" le contestó mientras lo veía alejarse, no muy segura de que la hubiera escuchado, aburrida, empezó a recorrer con su mirada el restaurante. Era cómodo y cálido, tenía un ambiente como de casa. La gente estaba sumamente enfrascada en sus conversaciones y podías distinguir todo tipo de gente, mexicanos, americanos, japoneses, gente de color, blancos, morenos, rubios, castaños. New York tenía de todo. Pero la hipótesis de Kouga seguía en su mente aunque tratara de sacarla con pensamientos raros como los anteriores.
´Que tontería, claro que es casi imposible que me lo encuentre aquí´ pensó Kagome con sorna, ´Las cosas que dice Kouga´ y mientras pensaba eso siguió viendo el restaurante.
Inuyasha iba caminando de la mano con Kikyou, mientras iban buscando algún lugar para desayunar. El día iba bien hasta el momento y Kikyou se veía mucho mas recuperada.
" Ya tengo hambre¿ no podemos comer en cualquier lugar donde vendan comida? Por favor, me muero de hambre" le dijo Inuyasha a Kikyou mientras jalaba la mano de la ultima. " Esta bien¿pero cuál lugar?" le dijo Kikyou mientras miraba a sus alrededores, y ahí lo vio, un restaurante café en la esquina contraria.
" Inuyasha, mira¿por qué no vamos ahí, una amiga me contó de ese lugar, la comida es buena¿te gustaría ir?" le dijo mientras lo miraba. " Esta bien, cualquier lugar donde pueda comer, ya no aguanto el hambre" y con eso jaló la mano de Kikyou y cruzó la calle. Pero de repente sintió algo en el estómago, algo que no tenía nada que ver con el hambre. PERO como el hambre puede más, lo decidió ignorar, capaz que sólo era una tontería, pero aun así no pudo calmar la ansiedad que lo invadió justo antes de abrir la puerta.
Kagome seguía esperando a Kouga, quien parecía que se lo había comido el sanitario, y la sola idea de eso hizo reír a Kagome, eso seria muy ridículo. Su comida tenia unos momentos de haber llegado y empezó a comer ya que tenia mucha hambre. No podía esperar a Kouga por toda la eternidad, el hambre era prioridad.
Odiaba seguir pensando en la hipótesis de Kouga, porque en realidad la asustaba que pasara. Paró un momento para masticar un pedazo particularmente carnoso de su filete y miró a su alrededor, y cuando volteó a la puerta su respiración se paró y deseó nunca haber volteado. Inuyasha estaba en el lugar.
Rápidamente volteó la cabeza y trató de pasar bocado antes de que se ahogara y odio la hipótesis que Kouga había hecho, debía de haber sospechado que el le traería mala suerte. De repente sintió sus ojos llenarse de lagrimas. No podía creer que el estuviese ahí, verlo con Kikyou verdaderamente le dolió, ya que no estaba preparada para verlos...juntos.
Y de repente abrio los ojos mucho y juntándose mas lagrimas en sus ojos, no solo por el hecho de que Inuyasha estaba ahí, sino porque se estaba ahogando con el bocado. ´¡Te odio Inuyasha!´ penso mientras se daba golpes en el pecho para poder desatorar el bocado, sabiendo que se miraba ridícula. Sufriendo por su ex novio mientras de ahoga con un pedazo de carne, ´Oh, grandioso´
Solo rogaba que Kouga llegara y que se pudieran ir de ahí rapido, no podia estar ahí un segundo mas, se le había quitado el apetito repentinamente y estaba apunto de llorar.
Pero, sin saber, alguien mas la había visto y esa persona estaba igual que ella. Al entrar lo que Inuyasha menos esperaba era ver a Kagome, pero ahí estaba igual que ayer y no pudo evitar pero darse cuenta de que todas esas palabras de que la había olvidado eran mentira, por que su corazón dio un salto al verla y sintió mariposas en el estómago, y hay que agregar, ganas de reírse al ver que se estaba ahogando. No había duda, todavía no la olvidaba y sintió que traicionaba a Kikyou.
No supo como reaccionar, y por lo tanto Kikyou se dio cuenta de la actitud de Inuyasha y se sintió morir al ver a la dirección a la que miraba. ´Kagome´ fue lo único que pudo pensar Kikyou mientras miraba la sorprendida expresión de Inuyasha y el brillo de añoranza en sus ojos miel. ´ Aún la quieres¿ no es así?´ pensó Kikyou con dolor, mientras iba a buscar una mesa y jalaba la mano de Inuyasha, quien pareció reaccionar y la siguió.
Pero Inuyasha volteo otra vez a donde Kagome estaba para ya no verla ahí y sintió cómo en lo más recóndito de su corazón algo llamaba por ella y simplemente se volteó a su plato sin saber que justo afuera del restaurante una perturbada Kagome, al borde de las lagrimas, sentía lo mismo. Había logrado salir del restaurante antes de que hiciera alguna tontería, y no pudo evitar pensar en que no supo como actuar, sólo se atragantó con su comida, pero otra cosa más, no pudo hacer. El todavía tenia control sobre ella, justo como ella sobre él.
Y con ese pequeño encuentro, los dos se dieron cuenta de que todavía eran importantes en la vida de cada uno, que todavía no se habían olvidado...y que tal vez nunca lo harían.
N/A: Se que siempre pongo aquí respuestas a mis reviews pero pues perdí un poco el sentido así que les agradezco a todos los que me mandaron una review, en verdad me sentí muy mal por no haber puesto un capítulo, pero aquí lo tienen, por fin.
Y me quiero disculpar con la ultima persona que me mando un review por que le dije que lo pondria hace como dos semanas y no fue asi, lo siento muchisisisimo, ya que tuve varias cosas que hacer y no puse un capitulo, asi que aqui lo tienes.
