Cáp. 12 " Recuerdos, tristeza y amargura"
.:o:- Kohaku-:o:.
Me pidieron que la llevase a una de las habitaciones, al parecer la que le pertenece, la deposite en un extraño futon elevado, tras ello se acercaron Izayoi y u madre a revisarla, llevaban una caja verde. Salí del cuarto y afuera se encontraban los demás, los varones no dejaban de mirarnos mientras Kaede-sama y Sora se encontraban muy preocupadas, al silencio se había hecho presente…
- todas estas caras son muy familiares, acaso les habré conocido? Pero aun nos miran extraño, tal vez será mejor que nos vallamos- me decía hundiéndome en mis pensamientos
- Senpai, le sucede algo?, lo veo muy pensativo- me susurraba Shon haciéndome salir de mi ensimismo
- no, no es nada… será mejor retirarnos-
- o.O que! Tan pronto, pero si…- intentaba hablar Sora, pero la interrumpí
- agradecemos su hospitalidad Sora-san, pero creo que no somos muy bienvenidos- observe a los dos varones
- creo que debemos insistir en que permanezcan aquí, por lo menos la noche, además no tardara en llover- comento Kaede-sama entre cerrando sus ojos
- kaede-sama tiene razón senpai- apoyo mi joven pupilo
- creo que ya les hemos causado muchas molestias y…- tenia que salir de ahí a como diera lugar pero fui interrumpido por el hanyou
- Kohaku, verdad?, si mal no recuerdo- comento el señor
- así es, como sabe usted mi nombre pues no hemos sido presentados anteriormente- eso me sorprendió mucho
- acaso no nos recuerdas?- menciono el monje a su izquierda
- les parecerá extraño pero no recuerdo nada antes de mis 16 años, en estos dos días algunas imágenes vienen a mi cabeza pero todo es confuso- me trate de explicar
Otra vez un silencio se genero, al ver a las señoritas en la entrada de la habitación, los ojos de la castaña se veían cristalinos y una lagrima rodó por su mejilla mientras avanzaba y me abrazaba…
- Kohaku, realmente eres tu! No es un sueño- la joven mujer trataba de retener sus lagrimas sin éxito
- que es esto? Mi corazón late muy rápido, pareciera reconocerla- sorprendido pensé
- has crecido bastante- menciono deshaciendo el abrazo y mirándome detalladamente
- acaso me conoce?- dije confundido
- conocerte, por supuesto, somos hermanos, te conozco desde bebe- dijo ella sonriendo ampliamente
- her… hermanos- me confundí totalmente, tenia mas familia
… los recuerdos comenzaron a aglutinarse en mi cabeza, sus rostros giraban a mi alrededor...
.:o:- Shon-:o:.
No entendía nada de lo que estaba pasando y al parecer tampoco Sora e Izayoi, solo los adultos parecían comprender. Seguíamos parados en aquel pasillo, Kohaku estaba como "ido", se veía desconcertado y pensativo, de pronto el monje me llamo…
- jovencito, puedes acercarte un momento- pidió el monje
- por supuesto- avance hacia él- dígame señor-
Me miraba como analizándome, observaba tranquilamente viendo cada detalle de mi ser. Veía sus ojos y en un momento me parecieron familiares, eran como los míos azul marino, en un momento se acerco Sora preocupada, lo miraba extrañada…
- que pasa otou-sama?- pregunto Sora-chan
- nada princesa, nada- el hombre parecía llorar- es solo que…-
- acaso… acaso tu eres Shion?- me miro la mujer de castaños ojos y comenzó a acercarse
- mi nombre es Shon- respondí sorprendido
- que pasa okaa-san, pueden explicarme?- replicaba la joven de ojos esmeralda
- mi pequeño se ha vuelto un hombrecito- me abrazo la mujer
- su pequeño!!- dijeron al unísono Iza y Sora
- yo… no se… no la recuerdo… senpai?- estaba confundido
- Shon… ella…ella es… tu madre- respondio mi senpai
- mi madre, esta mujer es mi mama- no pude hacer otra cosa que aferrarme a ella
- veo que ya los recuerdas- comento Sayo dirigiendose a mi senpai
- la mayoría- sonrio- incluyéndote Sayo-chan- esto hizo que la miko se apenara
- me alegra mucho Kohaku-kun- dijo la mujer de cabello azabache
- pero que paso aquel día, desaparecieron como si la tierra se los hubiese tragado- dijo consternado el hanyou
- no lo se, fuimos alcanzados por los youkai y caímos por el acantilado al río, después desperté en la ladea sin saber nada…- respondio mi senpai
- yo quiero saber lo que paso ese día, por que nos separamos de la familia- pedí a mi madre
- nosotras también- dijeron las jóvenes
- esta será una larga noche, regresemos a la estancia y les relataremos- comento la anciana
Todos nos dirigimos a la sala principal donde nos acomodamos alrededor del fuego, había silencio, los jóvenes estábamos a la expectativa de quien comenzaría, después de que Kaede-sama sirviera el té, empezó a relatar la historia…
- Esto fue hace más de 15 años, era tiempo de las cosechas, Aome y los demás aun buscaban a Naraku, aunque sus vidas hubiesen cambiado a causa de la paternidad…-
Flash Back….
A una cabaña ha entrado un grupo de viajeros que ha regresado a salvo de su travesía...
- como se portaron los angelitos Kaede-sama- preguntaba una castaña descargando su gran arma en la pared
- bien, se la han pasado dormidos- respondía la anciana miko señalando unas canastas las cuales contienen a dos niñas y un varoncito
- me alegro mucho- mencionaba una colegiala tomando a una pequeña en brazos
- y a ustedes como le fue?- pregunto la miko mientras tomaba unas hierbas para molerlas
- aun no localizamos Kohaku- respondía un monje mientras se sentaba al lado de la mujer
- mañana saldrán de nuevo, no es así?-
- si, tenemos que encontrarlo a como de lugar- respondía la castaña- aun temo por su vida-
- no te preocupes Sango, ese maldito de Naraku aun lo necesita así que no lo matará- mencionaba muy confiado un hanyou de ambarinos ojos
- Inuyasha tiene razón- apoyaba la colegiala- ya veras que lo encontraremos con bien-
La conversación continuaba, ya había pasado tiempo que no se podían alejar mucho de la aldea, pues temían por la seguridad de sus "cachorros" como los denominaba Inuyasha. La búsqueda de su adversario era más pesada que de costumbre ya que el malvado hanyou siempre mandaba a su fiel súbdito Byakuya en búsqueda de los fragmentos, ya que Kagura fue eliminada vilmente por no obedecer ordenes. Los días transcurrían y la búsqueda del joven se tornaba no muy alentadora, pues era el único que poseía uno de los valiosos fragmentos de Sikón.
Una mañana en plena cosecha, la aldea se vio escandalizada al ver a un joven castaño adentrarse al Bosque de Inuyasha junto con una pequeña niña de lacios cabellos negros huyendo de varios youkais que les perseguían, al llegar a oídos Sango esta salio en su rescate pues sus amigos habían atravesado el pozo, se sorprendió al ver a su hermano tratar de salvar la vida de aquella pequeña.
- HIRAIKOTSU!!- la chica lanzo su arma despedazando a los youkai mas cercanos a los niños, estos avanzaron mas aprisa y llegaron donde ella
- hermana- articulaba difícilmente el joven, la chica lo miro y le sonrió ampliamente
- me alegra que estés bien-
Los youkai seguían intentando atrapar al joven, mientras ellos trataban de ponerse a salvo con la ayuda de Kirara, en los bosques era muy difícil maniobrar pues los árboles se interponían a cada segundo que avanzaban
- mas rápido Kirara, debemos perderlos- indicaba la joven a su pequeña mascota, la mononoke daba todo de si, de entre los árboles una voz masculina se escuchó
- elévense y sigan adelante, yo me encargo- y así lo hicieron, en cuanto avanzaron unos metros mas una fuerte corriente arrazo con todo enemigo visible
- sabes que no debes utilizar tu kazaana a la ligera- menciono la chica dirigiéndose a su amado esposo
- lo se Sanguito pero estaban en peligro- se excuso el hombre mientras veía al joven rescatado- veo que has encontrado al joven Kohaku- sonrió
- en realidad el nos ha encontrado- le miro- como fue que llegaste hasta aqui- cuestiono a su hermano
- en realidad, llevaría a esta niña a la aldea mas cercana, ella me indico que dirección tomar- alego el joven dirigiendo su mirada a la pequeña que yacía en sus brazos inconsciente
- y como terminaron a merced de esos youkai- preguntaba el monje de azulada mirada
- avanzábamos por el bosque y de pronto salieron a mi encuentro, al principio pude defendernos pero luego salieron más y más, fue cuando comenzamos a huir-
- será mejor regresar a la aldea- indico la mujer- esta pequeña necesita descansar al igual que tu- el chico asintió disponiendo al camino- por cierto, no deberías estar cuidando a los niños Miroku- observo al hombre con mirada asesina
- se quedaron dormiditos en casa, además Shippo los esta vigilando- alego en su defensa
- mas te vale- amenazo la mujer y todos se pusieron en camino.
Una vez en la cabaña la niña fue puesta en el futon mientras los mayores comentaban lo ocurrido, minutos mas tarde se unieron a la platica el hanyou y la joven miko que habían regresado de su viaje al Japón actual. El joven exterminador había puesto sobre aviso al grupo, pues los nuevos planes de Naraku eran obtener el último fragmento de Shikon y así de una vez por todas deshacerse de todos sus oponentes y así gobernar un mundo de destrucción y caos.
- maldito, lo destruiré antes de eso- mencionaba el hanyou con un deje de ira
- es imposible, ha adquirido nuevos poderes gracias al fragmento de Shikon que posee- decía el exterminador- ni siquiera el mismo Sesshomaru-sama pudo con el- se sorprenden ante este comentario
- dices que Sesshomaru se enfrento a Naraku?- cuestionaba la joven miko
- así es Aome-sama, fue hace un tiempo, de hecho cuando escape- continuo el joven- Naraku no cedía ante ninguno de sus poderosos ataques, incluso algunos los utilizaba en su contra y así quebró una de sus espadas-
- entonces este será un gran reto- menciono el monje mientras cerraba sus ojos- tu que piensas Inuyasha?-
- fhe, no hay ser en el mundo que pueda vencerme, mucho menos uno de mi clase- alardeo el albino
- no debes confiarte Inuyasha, recuerda que el posee la mayor parte de la perla- decía la exterminadora
Una pequeña niña albina de tres años había despertado de su siesta y comenzaba caminar hacia sus padres, jalando el cabello del hanyou...
- ya se despertó hime-sama- mencionaba tiernamente el hombre mientras tomaba en brazos a la pequeña que sonreía alegremente, mientras en el futon la niña pelinegra se revolvía entre las mantas y no paso desapercibida por la joven miko
- y la pequeña que es lo que tiene?- pregunto la chica
- nada, solo estaba cansada por la huida- comento el joven
- parece que tiene pesadillas- dijo la castaña dirigiendo su mirada a la niña
- veré si tiene fiebre- se le acerco la miko- tranquila, no estas sola- susurro para la pequeña mientras ponía su mano en la frente
- NO!!- grito la niña al momento de sentarse exaltada
- fue solo un sueño- dijo la joven a su lado
- Kikyo-sama- dijo la pequeña aterrorizada al verla
- te equivocas, mi nombre es Aome- sonrió un poco- veo que conoces a Kikyo- la niña asintió aun con temor- no pasa nada, ya estas a salvo-
- y... y Kohaku-kun- pregunto la pelinegra
- aquí estoy Sayo-chan- dijo el exterminador acercándose- no temas, ellos son amigos, ya llegamos a la aldea- al escucharlo se abrazo de el y las lagrimas recorrieron sus ojos
La niña comento haber pertenecido a una aldea mas al norte, también dedicados a agricultura, un día llego una miko de nombre Kikyo que cuido de los enfermos pero ella descubrió su secreto así que la miko se fue, mucho tiempo después regreso a las cercanías al parecer perseguida por un youkai el cual destruyo la aldea en su búsqueda, ahora ella buscaba a su familia pues se dispersaron y no ha sabido nada de ellos.
Las semanas pasaban y todos llevaban un duro entrenamiento, el último fragmento lo poseía Kohaku y por ningún motivo seria entregado a Naraku, así perdieran la vida en el intento. Ahora tenían noticias tanto de Kikyo como de Sesshomaru, lo que había ocurrido con ellos después no lo sabían. El "lobo sarnoso" –como denominaba Inuyasha a Kuoga- no tendría oportunidad de ayudarles en esta pelea, ya que sin los fragmentos que poseía no podría enfrentar al malvado hanyou, además tiene que proteger a su manada principalmente su heredero. Repentinamente apareció Kikyo, trayendo con ella una forma de vencer en la batalla…
- la única forma en que podemos vencer, es purificar la Shikon no tama con el ultimo fragmento- cometo la miko de barro
- no, me niego a entregarlo, de eso depende la vida de Kohaku- decía la exterminadora ya que el chico no se encontraba presente
- estas segura de que no hay otra forma onee-sama- menciono la anciana miko
- es eso o arrebatarle la perla de sus manos, cosa que será difícil-
- pues entonces se la quitaremos- agrego el hanyou con suma confianza- mi familia no volverá a sufrir por su causa-
Kikyo decidió quedarse en la aldea hasta que la batalla final llegara, pues necesitaría de toda su energía y si viajaba podría agotarla más de lo que ya estaba. A pesar de las diferencias que había tenido con Aome, trataban de llevarse bien; pues aunque su reencarnación le haya ganado el amor del hanyou, su vida aun le pertenecía a ella y trataría de tomarla.
El tiempo seguía su avance, el otoño no tardaría en llegar, en un claro del bosque se había construido un refugio bajo tierra, Aome se encargo de supervisar su construcción ya que ahí resguardarían a todos los niños en caso de un ataque bélico. Y cuando menos lo esperaban apareció el más buscado en todo el Sengoku: Naraku. El grupo se encontraba conversando dentro de su cabaña, cuando la joven miko dio el aviso…
- la presencia de la Shikon no tama se esta acercando, es débil pero puedo sentirla- menciono la joven cerrando sus ojos, sus poderes se habían incrementado con el paso del tiempo.
- estas segura Aome- cuestiono el albino
- si, viene en nuestro encuentro, debemos llevarlo al refugio y poner el campo-
- y los niños?- cuestiono la exterminadora
- tendrán que quedarse con él, y nosotros alejarnos de aquí lo mas pronto posible-
- tengan cuidado, no subestimen al enemigo- aconsejo la anciana miko
- no te preocupes, hoy será el fin de ese maldito- alego el hanyou antes de salir de la cabaña
La entrada al refugio parecía una cueva, la cual ocultaba unas escaleras, la habitación era espaciosa y podía albergar hasta 50 personitas. Ahí fueron dejados el joven exterminador, sus sobrinos y su amiga que le ayudaría a cuidarlos. Los adultos se retiraron creando un campo de protección sustentado por incienso y algunas plantas especiales colocadas dentro de las paredes.
- se esta moviendo muy rápido, no tardaremos mucho en encontrarlo- decía la miko aferrándose al aori de su amado que la llevaba cargada
- en que dirección se encuentra Aome-sama- pregunto el monje mientras los emparejaban sobre Kirara
- la presencia proviene de alla- dijo señalando hacia el oriente
- entonces lo encontraremos primero- el hanyou tomo la dirección indicada por la chica siendo seguidor por el monje y la exterminadora
Algunos metros más delante fueron atacados por una enorme cantidad de youkai, que fueron eliminados sin esfuerzo alguno con un "kaze no kizu". Pronto, como salido de la nada, Naraku aparece ante ellos con una cínica sonrisa en su rostro…
- acaso, me buscaban- rió cínicamente
- maldito- pronuncio con ira el hanyou- hoy será tu fin-
Continuara…
