Capitulo 3: "Despertar".
El día estaba esplendido, el día azul con un sol radiante, la brisa del viento refrescando los cuerpos, nada podía salir mal, eso pensaba el joven de ojos dorados mientras manejaba por la carretera, por fin podría descansar de la estresante cuidad, se sentía bien, su animo ya no era irritante. Llevaba una hora conduciendo, faltaba poco para llegar a su destino.
- Hace tiempo que no veía para la costa, contemplar el mar, el vaivén de la olas – dijo el niño que iba de copiloto
- Estamos iguales Shippo
- Oye Inuyasha, a la próxima cumple tus promesas antes – dijo en un tonto sarcástico - que de tanto esperar ya estoy usando bastón
- Estás exagerando.
- Pero sí es la verdad, siempre me postergas, cuando estas apunto de llevarme a un lado hace ring ring esa cosa, y dices ups! lo siento, lo dejamos para la próxima semana - … imitando la voy del joven - y llega la próxima semana y brillas por tu ausencia. Haciendo ilusiones a los niños¿Cuándo aprenderás?- en forma de reproche
- ¿Terminaste? – Ya se estaba irritando con los comentarios del pequeño. En sus pensamientos intentaba no desquitarse porque su compañero decía la razón.
- No, mentiroso, quizás con que chica te enredaste que ya ni tiempo me dedicas.
- Me voy a enojar a si que cállate. Demostrando su molestar.
- Ya empezó con sus amenazas. Murmuro
- Tú lo pediste. Le da un fuerte coscorrón en la cabeza.
- ahhhhhhhhhhhhhhhh- … sollozando…- Me dolió oye preocúpate por manejar, nos vamos a salir del camino
- Cállate Shippo, deja de desconcentrarme. Dijo descontrolado
- Deja de abusar de niños indefensos como yo.
- Oh sí indefenso tu, ja! no me hagas reír
-Tú lo pediste. Se quita el cinturón de seguridad y se tira encima del conductor, obstaculizando su visión.
- Déjame conducir
- Deja de tratarme mal entonces
Repentinamente Inuyasha cambia su forma de manejar, zigzaguea por el camino, haciendo imprudencias, al pequeño lo coloco nervioso, de puro instinto se acomoda bien en su asiento y vuelve colocarse el cinturón.
- Ahhhhhh tonto deja de manejar brusco
- Si te portas bien no desviare del camino
- Eres un psicópata, amenazas con desviarte, eres desquiciado.
- Viste por tu culpa nos salimos del camino – con tono sarcástico.
- ¡Inuyashaaaaaa¡Mira! – gritando – ¡frena¡¡¡¡el árbol!!! – dijo con mucha angustia y desesperación
- ¿Qué árbol? – artado de los comentarios del niño, pensando que es una broma de mal gusto, pero la faceta de su cara repentinamente cambia, se tensiona, empieza a transpirar de nerviosismo. En esos segundos todo ocurrió tan lento, empezó a frenar, pero no fue suficiente, inclino el vehiculo hacia un lado, pero aún así le dio al árbol por un costado, por el golpe quedo sin aire, giro su cuello y vio a su compañero inconciente. Luego sintió un ruido extraño. Cerró sus ojos y todo estaba de cabeza, el auto que manejaba se había volteado.
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Abrió los ojos, las luces le impedía ver, no reconocía donde estaba, se fijo que todo era blanco, las sabanas, el techo, mira hacia un costado, tenía colocado en su muñeca una aguja con una manguera, reconoce que es suero y su otro brazo estaba amarrado ¿qué había pasado? Necesitaba una respuesta, intento moverse un poco pero su cuerpo no le respondía, el pánico se apodero de ella. Escucho desde lejos la voz de una mujer que llamaba a un médico, algo de que la paciente despertó. En su mente aparece un una imagen repentina de una noche de lluvia, con truenos. Ve a un hombre acercarse. Siente un dolor intenso en la sien. Vuelve a cerrar los ojos.
En otro lugar del hospital
- Inuyasha eres un idiota. Le dijo el niño enfadado
- Como tú digas, eso pasa por provocarme
- Tú empezaste, caíste al mismo nivel mió, que vergüenza, rebajarte a un niño
- Cállate Sippho. Apunto de darle un coscorrón
- Sr. Taisho. Dijo una mujer que se acerco a ellos, tenía una mirada inquisidora, un poco molesta, de cabellos tomado, atuendo de color blanco.
- Dígame. Con un poco de nerviosismo ante la presencia de la enfermera.
- Bueno me imagino que ya sabe las consecuencias del accidente
- Sí, nuestras vacaciones se arruinaron
- Todo por tu culpa – Agrego el niño sollozando – casi nos matas, tonto
- Dígame enfermera ¿como está él?
- Además de su fractura en el brazo derecho y unos cuentas hematomas, está bien el pequeño, por precaución quedará de alta mañana.
- Que alivio, viste no quedaste tan mal
- Pero Sr. Taisho ... intervino la mujer… - UD. Debe permanecer por lo menos 3 días reposo
- ¿Por que? Tanto… sorprendido - me siento bien
- Recibió un serio golpe en la cabeza, además de tener fracturada la clavícula y su fémur izquierdo. Lo que más nos preocupa es que tiene una herida propensa a infectarse, tenemos que ver la evolución, debe colocarse de su parte. Supongo que no quiere que le de gangrena.
Se quedo callado.
- Eso te paso por ser malo. Agrego Shippo
- Tiene que llenar los siguientes formularios.
- En un momento lo haré. Tengo la siguiente preocupación, él no puede quedar solo mientras yo no me pueda mover, nuestros familiares están lejos y a que viaje solo me opongo, prefiero que siga en el hospital, por los gastos en que se incurra no tengo problema¿es posible?
- Voy a consultarlo, no creo que haya inconveniente, por esta época del año el hospital no llega a su máxima capacidad - Mirando el pequeño – ahora te llevare a una habitación
- ¿Estaré solo? Dijo con curiosidad
- No, es una habitación con 5 niños además que tu, así no te sentirás solo, podrás conversar.
- No es mala la idea, una pregunta
- Dime. Respondió la joven con una bella sonrisa.
- ¿A que hora dan la comida?
- No te preocupes, ya comerás. Despídete de tu hermano.
- Pero él… chao Inuyasha, me debes mis vacaciones
- Esta bien, como quieras – fastidiado
- Sr. Taisho hasta mañana estará en una sala común, luego se le trasladará a una habitación personal, de inmediato lo conducirán.
- De acuerdo, otra cosa ¿quien estará a cargo se Shipoo?
- Yo, no se preocupe está en buenas manos. Cualquier cosa pregunte por mi, de verás no me identifique soy Ayame, enfermera encargada del área de pediatría. Vamos Shippo
- Vamos, adiós Inuyasha, pórtate bien, bueno así no irás a ningún lado
Pasada unas horas el joven de los ojos color dorado yacía en esa habitación fría, con gente que no conocía, todas de mayor edad que el.
Una anciana le empezó a conversar de repente, le contó que hace dos días presencio un robo con violencia y que recibió una bala en su hombro izquierdo.
- Sra. Kaede ¿hasta cuando estará aquí?
- Lo más probable que mañana regrese a casa. Eres bastante curioso, bueno como todo joven. Supongo que querrás saber el motivo del que están las otras personas acá. Inuyasha asintió con la mirada.
- Mira el señor que está al frente tuyo lo mordió un perro, el que esta a su lado derecho se cayo de un tercer piso trabajando, la señora de allá está con apendicitis, al joven del otro lado que escucha música llego antes que usted, también por un accidente de automovilístico y ese caballero está por una quemadura.
- ¿Cómo sabe todo eso? Son pocos pacientes, además me gusta conversar. Bostezando. Me dio sueños, estos medicamentos me relajan mucho.
- Oiga no le es extraño que en una misma sala junten a hombres y mujeres.
- Es un hospital pequeño, además la gente de acá piensa distinto.
- Ah. La anciana ya se había dormido. Eso le sorprendió al muchacho. Pidió a una de las enfermeras algún libro para leer.
Mientras esperaba el libro vio como llegaba otro paciente, sintió curiosidad pues lo colocaron en el lado derecho suyo, pero no pudo ver quien era, las cortinas que separaban cada cama impedía su visión hacia el otro lado.
Llego la noche, todo estaba en calma, estaba aburrido, quería irse, su amiga de cuarto seguía durmiendo, acababa de terminar de leer. No había ninguna enfermera en la sala para pedir otro libro.
De pronto sintió el paciente que había llegado en la tarde, que se movía, luego este corrió un poco la cortina. Pudo distinguir que es una joven, vendada por todas partes, se pregunto que le había pasado, su rostro estaba llego de moretones, solo sus ojos estaban intactos. Algo llamaba su atención, sentía haberla visto antes, pero… ¿dónde?
Ella tenía ciertas nociones de donde estaba, necesitaba ir al baño, estaba en otra habitación, se percato que había más personas, eso la incomodo, de nuevo todo era desconocido, sintió que era observada, voltio su vista al lado izquierdo y cruzo su mirada con quien la miraba. Se fijo que esos ojos no la dejaban ir. De pronto sus piernas empezaron a tiritar, su cuerpo se paralizo. Sentía que perdía el equilibrio, se iba a caer. La expresión de la cara cambio, en su mente otro golpe sentía, cerro sus ojos y en su mejilla cayo una lagrima. Se escucho un grito ahogado.
Inuyasha reacciono, se acordó de su sueño. Era la chica de sus sueños.
Continuará...
Haber como empiezo... estos días no podre escribir mucho, tengo que estudiar :( y quiero agradecer a todos los que están leyendo este fic, quisiera saber que opinan del. Gracias por tu review Jimena-chan ojals k te siga gustando. También a mi hermano que me ha hecho varias criticas y a ti mi niño que lo hago enojar bastante seguido ;) gracias por apoyarme, estoy contenta por eso.
Einafets
