Capitulo 7: Una mirada
En una oficina en el centro de la ciudad yacía un hombre de negocios sentando en un elegante sillón de cuero giratorio mirando en dirección hacia la ventana, sumergido en sus pensamientos fumando un puro (habano). Estaba inquieto, su rostro denotaba ansiedad. De pronto fue interrumpido por su secretaria a través de un intercomunicador
- Sr. Tatewaki disculpe que lo moleste, pero hay un hombre que solicita audiencia con urgencia
- Ya veo…
- ¿Sr. Que hago? Ha insistido demasiado
- Dígame quien es y de que se trata el asunto
- Es el Sr. Hakudoshi Kinomoto, dice que se trata de un asunto personal
- Mmm dile que pase, pero que no se vuelva a repetir querida. Esto último diciéndolo de forma sensual.
- No se volverá a repetir. – Con un poco de nerviosismo. - hasta luego mi señor
- Así me gustas
Pasado unos segundos sonó la puerta de la oficina
- Pase
- Buenas tardes Sr. Takewaki
- Dejemos de formalidades, dime a que has venido
- Takewaki están todos los preparativos listos
- Ya veo
- Solo esperamos sus órdenes para continuar
- Dime tu crees que con esto caerá Hakudoshi
- Es una chiquilla muy emocional, claro que si Naraku
- Bien, el sábado será el día, no me falles
- Sabes que no lo haré
- Mas te vale
- Confía que este encargo vale la pena
- Tienes razón. Con una mirada perversa.
&&&&&&
En la tranquilidad de la tarde se ve a un niño pelirrojo viendo televisión en el living de su casa.
- Shippo ordena tus maletas. Dijo el joven de cabello negro
- ¿Por qué?
- Nos vamos
- ¿Dónde?
- A donde más, el viaje del fin de semana lo adelantaremos
- Yupiiiiiiii- Dijo el niño de mirada risueña. - ¿Que bicho te pico? No era pasado mañana
- Quiero llegar antes y no quiero pedir dar explicaciones, entendido.- El niño asintió con la mirada. – Mioga ¿puedes venir ahora? En menos de un minuto apareció el anciano
- ¿Que deseas joven Inuyasha?
- Partiremos en dos horas más.
-¿Lo sabe su padre?
- No he hablado con el, pero deje un recado en su empresa. Quiero que te prepares.
- Esta bien. Con esto el anciano se retiro de la sala.
- Y tu que me miras, te debo algo
- Oye pero faltaré a clases
- Un día mas, un día menos que tiene
- Oye por tu culpa perdí una semana. Enojado
- Te pusiste cargante
- Di lo que digas, si repruebo no es mi culpa
- Cállate, no te quiero escuchar
- Que pasa si le digo a Kagome. En tono molestoso. Uuuuuuuuuuu se Asusto
- No metas a ella, que nada que ver tiene con esto. Le da un coscorrón
- Buaaaa ¿Por qué haces eso? Me las pagarás
- Has lo que quieras. Apúrate o sino te dejo acá
&&&&&&
En la oscuridad de la noche siento un corazón latir, las lágrimas caen en el río y que luego desembocan al mar. Triste soledad envuelve tu alma. Un grito de auxilio es ahogado por el más eterno silencio. Caos, llanto, desesperación, desolación invocan un recuerdo fugaz. Un recuerdo más frió que toda helada, un recuerdo aterrador.
La bella ninfa es sacada bruscamente de sus juegos. Todos corren en distintas direcciones ¿que pasa¿Por qué todo ese alboroto? Un ser de aspecto tenebroso la toma por la espalda, la lleva a un lugar lejano, empieza a profanar las partes mas sagradas de su templo. Ella no puede reaccionar, del miedo ni siquiera puede llorar. De pronto una explosión. Despierta de su sueño ¿habrá sido esa su salvación o habrá quedado marcada por ese ser atroz? Abre los ojos, desconfía, pero no caigas en la paranoia.
Kagome había terminado de escribir un capitulo en su diario de vida. Recuerdos en su mente la invadían. No sabía por que la nostalgia estaba penetrando en su corazón. Prefería contar las cosas con metáforas, le costaba afrontar la realidad. Le era mejor olvidar. Ante esos recuerdos era vulnerable, se sentía abatida, quería salir de ahí. Pero algo la retenía.
- Me siento sola. Se decía en pequeños murmullos
- Saldré a dar una vuelta.
La joven salio de la pensión, necesitaba caminar, despejar su mente. Miro el cielo y se percato de la luna, la sentía distinta, algo salvaje tenía. Se dirigió a una pequeña plaza que estaba a un costado de la playa. Se sentó en un columpio y empezó a cantar, más que cantar a murmurar.
Lágrimas pueden derrotar cualquier razón
y ablandar hasta el más difícil corazón.
Transmitir ese sentimiento especial,
persuadir porque convenciendo no tienen rival
Al oír el llanto como un canto
puede empezar,
tu destino puede igual modificar.
Tienes que ser firme y tu alma endurecer.
Un sollozo duele y pronto puede convencer.
Puedes en la vida a todo enfrentar,
pero una lágrima te podría desarmar.
Más que una amenaza el llanto te dará,
más que con sonrisas con llanto siempre lograrás.
Puedes en la vida a todo enfrentar,
pero una lágrima...
Al terminar de murmurar la joven sintió una calidez que estremeció todo su cuerpo, de pronto reacciono, unos brazos la tenían tomada de la cintura, no tenía miedo, pero se sentía sorprendida, su corazón comenzó a latir a mil. Sintió un susurro en su oído derecho.
- Hola. La joven gira un poco la cabeza, una pequeña sonrisa le brinda al reconocer a su acompañante
- Inuyasha
- Estas no son horas para que andes tan tarde por acá. Se pone frente a ella
- Tu tampoco deberías estar acá.
- Quizás.- Ella lo queda mirando, inspeccionado cada una de sus facciones. Se quedo pegada en esos ojos dorados que tanta calidez le demostraban. Se sonrojo.
- Oye nos cambiamos a esa banca del frente
- Bueno. Respondió la joven
Se quedaron por unos buenos minutos en silencio. El viento comenzó a soplar fuerte, Inuyasha de dio cuenta que la joven comenzó a sentir frió, se inclino hacia ella, paso su brazo por detrás y la tomo por la cintura haciendo que cargara su cuerpo hacia su pecho, Kagome subió la mirada quedando muy cerca sus rostros. Ella se sonrojo ante tal hecho. Sin darse cuenta su mirada se fue adentrando en esos ojos dorados que tanto calor le brindaba, sintió una descarga eléctrica que estremeció su cuerpo, sus manos comenzaron a transpirar. Sintió que el joven con la otra mano comenzó acariciar su mejilla, esto provoco la sensación de un fuego interno recorrer por su pecho, de pronto sintió que su mentón fue tomado y… ni cuenta supo del momento que sus labios rozaron con los de él.
Algo hizo percatar al joven que era el momento indicado para besar a la joven, la luz de la luna iluminaban sus cuerpos, sintió algo mágico, ella poco a poco comenzó a responder, saco la mano de su mejilla y la poso en la cintura, sensaciones especiales envolvieron sus cuerpos, mente y alma. Se sentía feliz, ha cuanto tiempo que no disfrutaba de algo tan simple y complejo a la vez.
- Inuyasha yo… fue callada de inmediato
- No digas nada mi pequeña, ya abra tiempo para conversar.
Continuará...
