"Maldición…" Roy respiró con dificultad, el humo del fuego estaba llenando sus pulmones. No pasaría mucho tiempo antes de que una enfermera viniera, Roy estaba seguro de eso, no pasaría mucho tiempo antes de que viniera la ayuda para Edward. Edward…Edward que en estos momentos tenia problemas para respirar y apoyaba en su estomago su mano verdadera, sosteniendo su agitado cuerpo con la de automail. Edward quien necesitaba su protección. Edward que estaba confiando en él en un raro momento de vulnerabilidad.
Los minutos transcurrían, y la ayuda todavía no había llegado.
¿Cómo podía ser tan inútil? Esto era fuego, su propio elemento, en frente de su cara. Él estaba desesperado por ser el héroe, salvar a su joven encargo, ganando un nivel de confianza y seguridad en el proceso. Él quería - pero eso era más difícil de hacer cuando sus piernas dejaron de trabajar.
"Estoy sorprendida. De alguna forma pensé que sería más interesante para pelear," ella dio un dramático suspiro para después decir, "esto hará que matarlo sea menos interesante." El fuego se estaba extendiendo, alcanzando ahora las cortinas y quemando el techo. Roy tragó de nuevo, tratando de humedecer su garganta reseca, egoístamente retorciéndose en su propia desesperación y mentalmente maldiciendo a su reciente debilidad mental.
Lujuria cambió su postura imperturbable contra la pared y comenzó a moverse lentamente hacia Roy. Sus pasos eran seguros, elegantes y agraciados. Cada vez que sus altos y finos tacos hacían contacto con el frío piso de linóleo, el ruido resultante hacía eco en el cuarto, y Roy estaba sorprendido de encontrar que podía escuchar el ruidito seco de sus tacos bajo el estruendo de las flamas.
Nadie lo ayudaría. Él moriría aquí, y después Edward lo seguiría, eso era seguro. No… Él podía morir, élprobablemente moriría, pero Edward no moriría con él. Y con aquella nueva decisión en su mente, Roy apreció como la sensación en sus piernas regresaba lentamente a él, dándole un renovado sentido de la determinación y el vigor para ganar la pelea con su mano.
Él ya no estaba peleando para si mismo. No se le estaba permitido ser egoísta. Había alguien más que necesitaba proteger, y simplemente no dejaría que lo mataran. No todavía, no hasta que Edward estuviera fuera de cualquier daño. Y por primera vez en su vida, Roy estaba asombrado de encontrar que no estaba pensando en él mismo; estaba pensando en Edward. Edward arriesgaba su vida todos los días por su hermano y por sus creencias, a Roy le parecía justo regresarle el favor. Ed se merecía eso, al menos.
Ed no iba a durar mucho más tiempo, Roy podía decirlo. Él había estado vaciando los contenidos de su estomago sobre el piso en los últimos dos minutos de tenso silencio, y ahora estaba teniendo arcadas miserablemente, ya nada quedó en su estomago para regurgitar. Roy dio un paso adelante con vacilación, probando la fuerza de sus piernas antes de re-entrar a la pelea. Después de confirmar que todo seguía trabajando apropiadamente, se sintió considerablemente fuerte.
"No perderé contra ti." Tap. Otro paso adelante.
"¿Oh?"Tap.
"No."Tap.
"Si usted lo dice," Tap. Ahora ella estaba suficientemente cerca como para cortarle la cabeza. Podía sentir su caliente respiración en la piel, pero valientemente se mantuvo firme. "No lo mataras."
"Mi estimado señor¿quién dijo qué mataría a Edward?" Ella se giro para mirar al chico en cuestión; actualmente se encontraba de espaldas horizontalmente sobre el piso, en un desesperado intentando mantenerse consciente.
Roy vaciló con confusa sorpresa evidente en su rostro por un momento, antes de que fuera reemplazada de nuevo por una expresión de implacable determinación. "¿No…no lo vas a matar?"
"Bien ciertamente no todavía. Él es muy valioso para eso."
Roy se quedó helado con una expresión parecida al absoluto horror en su cara. "¿Valioso?" Ella se precipitó acercándose a él para encararlo, sus cabellos flotaron de forma agraciada.
"Sí. Valioso." Fue en aquel momento que la muy necesitada alarma de incendios y los extintores del techo optaron por reaccionar al humo que había estado llenando la habitación, y Roy aprovechó para tomar ventaja de aquello.
Saltó, como un gato, alrededor de Lujuria, desviándose un poco de ella y recogiendo gentilmente a Edward con sus fuertes brazos. Edward ahora estaba apenas consciente; sus apáticos y vidriosos ojos parecían mirar fijamente a Roy.
"¿Ace-Edward?" Un inquieto susurro. Él no podía estar muerto aun…
"¿Con…el…?" De repente, había dos manos aferrándose en la chaqueta militar de Roy, una era débil y apenas podía sujetarse de la tela, la otra era casi demasiado fuerte – inhumanamente fuerte, aferrándose como si su vida dependiera de ello.
"Shhh… no hables Ed. Todo va a estar bien. Puedes dormir. Cierra tus ojos." Parecía absurdo decirle que todo saldría bien. En este punto, todo parecía indicar que nada iba a salir bien. Más bien se veia como si todo fuera explotar en frente de su cara si no hacía algo pronto. Pero Edward tenía prioridad en todo este punto, y sentir el febril calor de Edward en su pecho parecía sacar una pesada carga de sus hombros. Por ahora, al menos, él estaba a salvo en los brazos de Roy, y Roy podía consolarse con eso.
Edward asintió con la cabeza lenta y pausadamente, como si necesitara de las palabras de Roy para poder confirmar su seguridad, y después lentamente cayó en la inconciencia, Roy lo observó hacerlo con una creciente sensación de orgullo. Ed confiaba en él lo suficiente como para caer dormido en sus brazos.
Estaban siendo empapados por el constante aguacero de la alarma extintora, y el agua goteaba por la nariz de Roy sobre la pequeña, débil, y ahora dormida (o mejor dicho inconsciente) figura que él estaba sosteniendo. Lujuria se acercó por atrás (tap, tap, tap) y Roy acercó el pequeño cuerpo defensivamente más cerca suyo.
"Necesita sacarlo del agua." Roy miró detrás suyo, dándole una perpleja mirada.
"¿Q…Qué?"
"El enano ya está enfermo. El agua no lo está ayudando. Debería llevarlo a algún lugar seco." Si Roy estaba confundido antes, ahora estaba totalmente asombrado. Se levantó lentamente, aún sosteniendo la silenciosa forma contra su pecho, decidiendo que era mejor no discutir con la peligrosa y atractiva mujer. Si ella lo quería para ayudar a Ed, entonces, maldición lo haría. Él no iba a discutir sobre eso. El fuego finalmente había comenzando a morir y el humo ya había empezado a dispersarse, y Roy imaginó que todo en el cuarto se resolvería por si mismo.
Lujuria le abrió la puerta, y ambos salieron juntos, una curiosa pareja efectivamente. Por suerte, no había médicos en los pasillos y ni tampoco había enfermeras en ninguna habitación vecina. La sala de recuperación estaba silenciosa.
Roy salió por el lado sur de la habitación, haciendo línea recta hacia el elevador, y esperanzadoramente, hacia un piso inferior, una manta, ropa seca para Edward. Desesperadamente presiono el botón para abrir la puerta del ascensor, sus brazos ya dolían por el esfuerzo de soportar la carga. Pero se negaba a ceder a la fatiga.
"Vamos¡VAMOS, DEMONIOS!" La luz del ascensor marcó el número uno, después el dos, y cuando alcanzó el tres escuchó pisadas acercándose detrás de él de nuevo. Todavía eran lentos, todavía eran seguros, y todavía eran irritantemente fuertes. Definitivamente eran molestos.
"Este pequeño juego del gato y el ratón está comenzando a exasperarme, Sr. Mustang." Cuando la luz alcanzó el número cuatro, su mano ya estaba en su hombro. Para el tiempo que alcanzó el número cinco y las puertas estaban apenas abriéndose, él ya estaba retorciéndose del dolor bajo el apretón de ella, sus largas uñas como clavos, penetraron en su delicada piel dentro de la unión de su clavícula y su hombro. Se retorció silenciosamente, pero la preciada carga que descansaba en sus brazos todavía permanecía allí. "Está haciendo todo esto más difícil de lo que tiene que ser."
Ignorándola totalmente, corrió alocadamente hacia la puerta del ascensor, sintiendo como sus dedos desgarraban su tejido mientras que generaba un espasmo de dolor a través de su hombro, mientras la sangre corría hacia su brazo. Sin embargo nunca logró llegar hasta las puertas.
"Honestamente¿qué cree que va a hacer una vez salga de aquí?" Roy colapsó sobre el piso, cayendo sobre su trasero. Sintió el bulto que era su reloj de plata en su espalda chocar contra el piso.
"Me... levantaré..." Jadeó, Edward ahora estaba acostado débilmente sobre su regazo mientras que él se agarraba su sangrante hombro derecho, respirando difícilmente con cada inspiración.
"Que ingenuo. ¿Realmente cree que quedó alguien en el hospital para ayudarlo¿No se ha dado cuenta que nadie vino cuando el fuego que usted – muy - inteligentemente comenzó hizo sonar la alarma? No hay nadie aquí chico tonto, nadie... consciente, al menos. Me he encargado de todos ellos."
"Pero ¿por...por qué pasarías por tantos problemas sólo por un niño?" Roy investigó la herida de su hombro usando sus pegajosos dedos llenos de sangre; no era muy profunda, tal vez una pulgada de largo midió, entonces no había traspasado la piel de su espalda. Tampoco golpeó ninguna vena mayor, así que no estaba en peligro real mientras la pérdida de sangre no fuera profunda, pero, por Dios, dolíatanto.
"Como dije antes. Él es valioso." Ella lo miró furiosa, parecía estar disfrutando todo mucho más. Sus ojos violetas echaban chispas con una profunda y enfermiza clase de placer. Esto hizo que Roy se pusiera nervioso. Él sabía que tipo de placer era, el tipo que divulgaría sus planes y después lo destrozaría miembro por miembro (o lo dejaría hecho una pila en el piso, con el cerebro dañado permanentemente - siempre una opción popular).
"Por favor... ¿explícame?" Tomaría ventaja de su buena voluntad de divulgar sus secretos. Diablos, tal vez para el tiempo que ella termine, la frívola sensación que estaba teniendo se iría, y podría sostener una pelea apropiada.
"Ahora ¿cual sería el punto de hacer eso, gastar las pocas horas que queda de la noche?" Diablos… ¡ese era el punto! Punto... punto... punto...
"Vamos… ¿seguramente...podrás decirme algo? Estoy a punto de morir¿no?" Hizo un puchero, luciendo patético.
Ella lo miró, divertida, "¿Honestamente cree que soy tan estúpida?" Mierda.
"En realidad, eso esperaba, sí…" Una sonrisa forzada fue todo lo que se animo hacer; no sabía si eso luciría muy simulado o muy seguro en si mismo como lo intentó hacer, pensó. Probablemente sólo penoso.
En su regazo, Edward buscó a tientas momentáneamente, con una expresión en su rostro que sugería que no estaba muy contento de ser sacado repentinamente del cálido abrazo de Roy. Finalmente encontró lo que había estado buscando- la chaqueta de Mustang- y se la puso débilmente, apoyando su cabeza en el pecho de Roy en un desesperado intento de adquirir calor de nuevo. Gimió lastimosamente, y el moreno no pudo hacer otra cosa más que sonreír ante la idea de cómo luciría realmente Ed si pudiera ver todo lo que estaba haciendo. Lujuria miró interesada y permaneció callada.
"El chico es un misterio."
Cautelosamente, "... ¿Qué quieres decir?"
"Cuando observas a alguien por tanto tiempo como yo, comienzas a notar cosas." Roy trató de detener las imágenes que venían a su mente - un joven Edward siendo acechado por una peligrosa mujer…una mujer que podría, en cualquier momento mientras lo estaba espiando, cortar la confiada garganta del muchacho sin que la viera venir.
"Hábitos. Caprichos. Emociones." Algún tipo de tristeza que Roy había pensado que no era capaz de mostrarse en sus facciones osciló, pero se fue tan rápido como vino, volviendo a lucir de nuevo como una presumida bastarda en unos segundos.
Pero ahora, Roy podía ver otra oportunidad de distracción formándose, y contento se aprovechó de eso. "No lo conoces," había algo en su tono que sonó mordaz que el mismo Fuego lo encontró un poco sorprendente.
"Oh ¿no lo conozco?" Roy negó con su cabeza. "Creo conocerle mejor que usted, mi estimado Sr. Mustang."
"Estas mintiendo." Ahora las cosas se estaban volviendo personales, y ya no era sólo una distracción, para Roy era un reto.
"¿Lo estoy?.¿Sabe lo que ocurrió el 3 de Octubre de 1910?" Roy titubeando negó con su cabeza; no podía recordar ningún evento en particular, pero Ed siempre parecía estar especialmente amargado en aquel mes largo. Siempre se preguntó…
"Quemaron su casa. Pequeño Edward de 11 años dijo que estaba decidido, que él seguiría adelante y nunca vería atrás. Algo tonto…si me lo preguntas. Dejaron a una pequeña niña infeliz detrás. Estoy segura que laconoce." Imágenes de una niña rubia con ojos azules en la cabecera de la cama de un pequeño niño accidentado pasó frente a sus ojos. Si…pero ¿por qué ella...?
"No importa," moviendo su mano, "No lo piense mucho. Estoy segura que eventualmente lo sabrá." Roy supo rápidamente que no quería saberlo. "¿Conoce el nombre de su madre?" Él lo había leído una vez en un documento... "¿Su cumpleaños?" No la fecha exacta...algún día de invierno, supuso…" ¿Qué no le gusta la leche?" Bien para ser justos¿cómo diablos iba a saber eso…?
"¿Sabía qué cada domingo él deja a su hermano por algunas horas y ordena una lujosa comida para dos en el restaurante más caro que pueda encontrar?" Ella sonríe, "Él nunca come ambas...sólo...mira al que está al lado de él con una lastimosa expresión en su rostro y sólo come alrededor de dos bocados.
Ocasionalmente llora un poco, pero eso no sucede con demasiada frecuencia. Sólo después de una mala semana...como cuando lo mandaste en aquella misión a…Drachma¿no era? Horribles cosas están pasando en Drachma, Fuego. Cosas horribles. La camarera tuvo que llevar un pañuelo aquel día, creo." Roy sólo la miró incrédulamente. ¿Cómo alguien podría tomar semejante deleite en la miseria de un joven muchacho? Inconcientemente abrazó más a Edward hacia su pecho, desplomándose sobre las puertas del elevador.
"¿Sabía que él sólo visitó la tumba de su madre una vez desde que se fue de su pequeño pueblo? Eso fue particularmente aburrido de ver, como podrá imaginar. Alrededor de dos horas mirando una piedra. Ya estaba a punto de dejar a Gula comérselo para que dejara de mirarla." Ella examinó sus uñas. "Eso pasó hace unas semanas, pensándolo."
"Él guarda una foto de su hermano menor en el bolsillo de su chaqueta, y la mira cuando piensa que el más joven no lo esta viendo. También guarda una foto de su madre, pero sólo la ha mirado una vez por lo que puedo decir. Esa vez, vomitó." Su tono era seco mientras contaba el dolor de Edward con sus finos dedos.
"Siempre se encuentra particularmente amargado después de salir del cuartel general de los militares, habitualmente para en un parque para comer algo - especialmente le gustan los fideos, me he fijado. Todavía no ha subido de peso desde que hizo la transmutación humana, creo. Él no comería salvo cuando rotundamente tiene que hacerlo, y aún así, las porciones son pobres." Roy estaba volviéndose cada vez más horrificado... ¡como era que él no sabíaeso!
"Constantemente es atormentado por pesadillas. No por leves pesadillas. Bueno, puedo imaginarme que al menos no lo son, porque usualmente termina sollozando en su almohada hasta el alba cuando Alphonse "despierta" y frota por un tiempo la unión donde el automail y la carne se encuentran. Esos fastidiosos miembros lo lastiman tremendamente, sabe." Asintió en un horrible tipo de compasión burlona, y Roy finalmente supo ya había escuchado bastante sobre la miserable vida de Edward fuera de su oficina.
"Él -"
"¡SUFICIENTE!" vociferó Roy mientras masajeaba su hombro lastimado de nuevo.
"¿Qué¿No puede soportarlo? Sólo admita que no lo conoce. Sólo cree hacerlo. La mayor parte de lo que ve de él es una fachada – una feliz y testadura mascara que se pone para el resto del mundo."
Roy estaba listo y esperando con su respuesta, algo que concluyó escuchando su relato de los problemas de Ed y por la expresión de tristeza que él había visto en su cara formándose cuando ella había hablado de las emociones. "Es posible que no conozca todo lo que hay que saber sobre él – pero al menos puedo entender lo que está sintiendo." Sus ojos se agrandaron y la sonrisa que había estado luciendo en su hermoso rostro fue rápidamente quitada. "Tú no puedes¿no?" Ella sólo lo miró fijamente, pasmada.
"¿Tú sabes por qué quemaron su casa? Obviamente no quería mantenerse en el pasado. Quería seguir adelante. Además, ahora que ha intentado un tabú en su propia casa, creyó que había corrompido todos los recuerdos felices que tenía allí."
"¿Qué hay sobre por qué ordenó dos comidas?.¿Por qué vomitó cuando miró la foto de su madre?.¿Por qué es atormentado por pesadillas?.¿Por qué no come? No lo entiendes, y no creo que puedas, tengo razón. ¿no?" Roy podía entender muy bien todo lo que estaba pasando por la cabeza de Ed mientras Lujuria hablaba del miserable pasado de este, dando sus motivos también. Él habia sido dominado por la misma torrente de emociones durante la Masacre Ishbal.
"Alegría, tristeza -"
"Detente." Un bajo y peligroso quejido.
La voz de Roy fue creciendo más fuerte en respuesta, "Depresión, culpa -"
"¡Cállate!" Su tono creció urgente, incluso desesperado.
"Disgusto, odio, aborrecerse -"
"¡DIJE QUE TE CALLARAS, CALLATE!"
"¡NO PUEDES DISTINGUIR NINGUNA DE ELLAS!"
"¿Crees que eso te hace mejor que yo?.¿Quieres saber que es lo que puedo sentir?" Ahora Roy estaba asustado. Lo había llevado demasiado lejos, y ahora Lujuria estaba furiosa, su voz cruel y su desconocido susurro en su oído. Había perdido su atractiva cualidad, y ahora que estaba herido era aún más intimidante y lo peor de todo había sido provocada.Mierda.
"Puedo sentir ira. Puedo sentir tu SANGRE por debajo de las puntas de mis dedos. Y seré ¡MALDITA SI NECESTO SENTIR ALGO MÁS QUE ESO!" Roy estaba sobre sus pies, corriendo hacia el corredor contiguo de las puertas del ascensor con Edward en sus brazos antes de que ella tuviese alguna oportunidad de soltar sus mortales uñas.
"Mientras todavía estamos sobre el tema de Edward, dime Roy¿POR QUÉ le diste la bienvenida a tu pequeño grupo militar?" Roy siguió corriendo, la sangre de su hombro ocasionalmente salpicaba el piso. Lujuria caminó hacia él casualmente, raspando sus uñas en las paredes y creando un molesto ruido que hizo doler la cabeza de Roy. Él no contestó.
"¿Era tu verdadero propósito ayudarlo?" Un breve grito de risa. La única respuesta fue el silencio del pasillo del hospital. "¿Qué, tienes miedo de admitir que sólo lo estas explotando?.¿Tienes miedo de admitir que probablemente eres igual que yo?" Roy detuvo su mortal camino, jadeando por la larga carrera. Edward estaba respirando con dificultad, la fiebre todavía estaba presente, y temblaba incontrolablemente por la capa de ropa mojada que todavía tenía puesta, pero por lo demás, lucia dichosamente contento.
"¡No!.¡Por supuesto que no!" Una evidente mentira. Si Roy no hubiese sonado tan desesperado habría sido cierto.
"¿Oh?.¿No fue eso por qué lo reclutaste?.¿Un ascenso?.¿Gloria?.¿Un crecimiento en la clase social?" La furia burbujeó dentro de Roy y tocado su rostro para alejar un molesto mechón de pelo de sus ojos, encontró rastros de lágrimas calientes debajo de la línea de estos.
"No tienes idea." Girándose para encararla, estaba sorprendido de encontrar que ella había estado a una pulgada de su oído, tapada por la neblina que era la ira de Roy.
"Oh, entonces llevaste a un niño de 11 años por su propio bien¿no?" Edward se retorció un poco en los brazos de Roy, como si pudiera oír todo lo que estaban diciendo sobre él.
"Por supuesto" Su voz traicionó sus emociones, y vaciló.
"Mentiroso"
"¡No!"
"Querías tu pequeño ascenso, y por eso llevaste a un pequeño niño al ejercito, donde ha sido expuesto a incontables atrocidades, horrores, y desprecios encima de todos los horrores que él ha sufrido antes. Pero él es fiel a ti¿no es así Mustang? No importa cuanto lo atormentes, él siempre ha sido como un perrito con una correa puesta."
"Estas equivocada." La respuesta fue poco menos que un ronco susurro, de sonido angustiado y quebrado. "Ed nunca vendió su alma. Nunca podría haberlo controlado...de la forma que yo..."
"¿La forma qué tú querías que?"
"¡La forma que al principio intenté!"
"¿Aún no vas a intentar controlarlo?"
"Él es más que una marioneta, acabo de darme cuenta ahora."
"Ya, no querrás decir eso¿no?
"¡Claro que sí!.¡Él es un ser humano!.¡Es un pequeño niño lastimado, con pensamientos y sentimientos!" Roy estaba comenzando encontrar difícil de creer que alguna vez encontró a esa mujer atractiva. Ahora en la oscuridad, la única luz que había era la pálida luz de la luna de la ventana que estaba detrás de él reflejando su aún pálido rostro, ella lucía totalmente furiosa.
"Tal vez eso sea cierto, pero al final, él es sólo un instrumento para ambos. Pienso usarlo al máximo, para lograr mis propósitos. Después de eso, puedes tenerlo totalmente para ti...eso es… si aún sigue con vida." Consumido por la furia, Roy se atrevió actuar pensando dentro de su mente que si Hawkeye hubiese estado allí, él habría sido regañado. Ya no importa…si esto funciona... más vale que valga la penaese maldito riesgo.
"¡NO LO HARÁS!.¡NO TE DEJARÉ!" Él vociferó, y con eso, recolectando la poca fuerza que le quedaba, veloz y firmemente dio una patada en el centro de su bastante abundante pecho cayendo ella dentro de un armario vacío, ocupado solamente por varias fregadoras y algunos baldes llenos de suciedad que Roy no se preocupo en identificar. Ella tropezó, y cayó, momentáneamente aturdida por el inesperado ataque. Roy bajó de nuevo el pasillo, pero esta vez, encabezándose directamente hacia el final del corredor. Parecía estar dentro de un callejón del hospital, él lo sabía, pero no sabía que era lo que estaba más abajo. Era una oportunidad única, él sólo tenía que tomarla.
"Perdóname Edward..." Y con eso, golpeó su hombro contra el vidrio de la ventana, su delicado bulto chocando con el vidrio también, aunque Roy se aseguró de que fuera su pierna de automail y no la verdadera la que hiciera el primer impacto, él sabía que los fríos y afilados fragmentos de vidrio lastimarían al ya frágil chico.
Poco después se encontró flotando, lleno de una sensación de absoluta liviandad en los benditos momentos antes que se impactara contra el suelo. En algún momento durante la muy larga caída, Edward abrió los ojos y le parpadeó a Roy, preguntando atontadamente, "Entonces, la puerta de nuevo" Roy no sabía de qué diablos estaba hablando, y como tal, no sabía tampoco que responder, sólo sujetó a Edward más cerca suyo, mientras el muchacho cerraba sus ojos ante la feroz corriente de aire, acariciando su sedoso cabello a través de sus inanimados guantes.
El impacto no fue tan malo como pudo haber sido, había caído sobre algo suave. Pero Roy tomó la mayor parte de la fuerza de la caída, porque prefirió dejar que Edward cayera encima suyo. La sangre estaba brotando de la herida de su hombro, y todo lo que Roy pudo hacer fue asegurarse que alguien estaba viniendo por ellos antes de que unirse a Ed en la inconsciencia.
Fic original de CaptainKasetraducido con su autorizacion
Edcion hecha por Laberinto de Cristal.
Espero que les haya gustado ahora solo falta el epilogo
Si quieren ver mas traducciones vean las de Laberinto de Cristal, están basadas en el manga y son muy buenas.
¡Nos vemos!
