Saludos, aqui viene ya la tercera parte de esta historia, agradecer los comentarios y su apoyo. Este capítulo es un poco más largo que el anterior porque ciertamente los anteriores eran muy cortos, donde se veía un prefacio de lo que todos esperamos, creo que si algo no son estos personajes es cursis, a mi parecer esto es lo que podría suceder. Cualquier crítica o sugerenica o lo que sea pues dejen sus comentarios.


Capitulo 3. Simple y complicado

El día fue muy corto, Temari había cumplido velozmente con su misión y caminaba hacia el bosque donde se encontraría con Shikamaru, aquel día había más nubes de lo habitual y el sol en poco tiempo se ocultaría para dar paso a una gran luna llena, los árboles eran feroces guardianes de la calma del lugar.

- El cielo azul realmente es… bonito, es un color muy calmo- decía en voz baja el muchacho sin voltear a ver a la muchacha de cuatro coletas que se encontraba a su lado.

- Es cierto, pero creo que ya estuvimos mucho tiempo observando el cielo, supongo que es porque yo estoy aquí ¿Verdad? No entrenaste este día- En tono de reproche hablaba con el muchacho- Debes apresurarte y convertirte en jounin.

- Las nubes… el cielo… la calma- y la libertad se dijo para si mismo lo último sin dejar de ver el cielo.

Tan problemática, aunque menos que Ino, pero de todas maneras Ino alguna vez le había dicho lo mismo, ni siquiera su madre lo reprochaba tanto. Lo que estaba sucediendo se le escapaba a su intelecto, no podría ser que sus pensamientos sean erróneos, él no era así.

- Bueno¿Qué quieres hacer ahora?- dijo despreocupadamente con la mirada perdida Shikamaru.

- Pensaba que podías acompañarme a mi cuarto y tomar una taza de té conmigo, hace mucho que no nos vemos y deberíamos recuperar ese tiempo- Caminaba en dirección al camino la joven al momento de pronunciar esas palabras lo más dulcemente que pudo.

Shikamaru maldecía en ese momento a todas las mujeres, a su madre, a Temari y a Ino; todo tendría que ser complicado con ellas, no había posibilidad de ser libre en ese momento. Caminaron lentamente por el bosque, por las calles de Konoha llegando finalmente al cuarto de Temari, empezaron a hablar y redescubrió aquel lado tan agradable que los había juntado, aquella sonrisa y aquella madurez, madurez que esperaba que adquiriera Ino algún día.

Las palabras eran las suficientes cuando finalmente la noche se apoderó de la ciudad y una hermosa luna llena se encontraba rodeada de brillantes estrellas, la joven del abanico se empezó a acercar al joven Nara y besó con fuerza los labios del muchacho, este a su vez la había tomado por la cintura y un instinto desconocido se había apoderado de él, lentamente se sintió más ligero.

La ropa empezaba a sobrar en aquel ambiente y se sumergieron en un torrente de pasión al mando de la joven de las cuatro coletas.

La luz del amanecer entraba en el cuarto pero el joven se había adelantado al sol y se encontraba abrazado por Temari, no logró conciliar el sueño y se encontraba reflexionando sobre lo que había pasado entre ambos cuando sintió el movimiento del cuerpo desnudo que se encontraba a su lado. En poco tiempo ambos se encontraban vestidos y durante el desayuno se lanzaban miradas cómplices que hacían sonrojar a Shikamaru.

Al paso de las horas las nubes se apoderaron del cielo y Shikamaru se encontraba con Temari, la apasionada noche anterior le había prometido estar con ella todo el día y constantemente le venían a la mente imágenes de lo acontecido, pasaron el tiempo hablando, paseando y también en silencio, no habían jugado Go Hasta ese momento y el esperaba ver si era mejor que Asuma, Chöji o Ino, no se había presentado la oportunidad o no generaron esa oportunidad.

Nuevamente las horas se hicieron campo y al anochecer comenzaba a llover, Shikamaru se despidió de la muchacha de la arena y se dirigió a su casa, sin duda tendría mucho que hacer y mucho que pensar. Al llegar a su casa se encontró con su padre, con aquellas cicatrices y el aura de ser bastante rígido, en la sala que como siempre estaba impecable, no pudo evitar acorralarlo con una serie de preguntas incisivas.

-Ya llegué- lentamente pronuncio esa frase, pero tenía la sensación de mostrarse nervioso

-Hijo, me alegra, ven acompáñame- respondió el padre mientras servía un par de vasos de ron- si ya eres lo bastante mayor para matar, lo eres para beber y no debemos olvidar que tienes quince años.

La lluvia caía a raudales lo cual ponía nervioso a Shikamaru, empezaron a beber y el hijo imitaba el ritmo del padre hasta que soltó sus dudas.

- Bueno… ¿Por qué los humanos somos tan complicados?- la pregunta salió de la boca del muchacho velozmente.

- Creo que te refieres a las mujeres hijo- respondió el padre mientras servía mas ron- y muchos de los problemas que tenemos vienen acompañados de esa palabra, pero también muchas alegrías.

- La vida es complicada y ellas mucho más- en ese instante Shikamaru bebió todo el contenido del vaso recién llenado con algo de amargura.

- No son todas, hay alguna que es la más complicada- repuso el padre tranquilamente.

- Todo es complicado… es aburrido- fueron las palabras del joven- ¿Cómo supiste que mi madre y tu estaban destinados a estar juntos?

- Sus sonrisas, aquellas efímeras sonrisas- contestó sirviendo más del líquido alcohólico en el vaso de su hijo.

- ¿Sólo eso? Te casaste con una mujer tan complicada por algo tan simple… no entiendo- vociferó el joven mirando extrañado a su padre, afuera la lluvia continuaba.

- Estoy seguro que sabes a lo que me refiero, pero no lo quieres entender o algo perturbó el funcionamiento de tu cabeza- fue la igualmente elevada respuesta del padre, posteriormente brindaron y luego de que el líquido elemento pasó por su garganta prosiguió- Si nosotros como humanos tenemos la suerte de encontrar a alguien con esa persona seremos una unidad, de iguales y de contrarios, donde uno se complementará al otro y el crecimiento será de ambos en un movimiento eterno que nunca termina.

- Tú me dices que es cuestión de esencia, conocer la esencia del otro y aquellas cosas momentáneas, fenoménicas, son parte de un proceso que tendrá como resultado lo que esa unidad quiera… qué complicado- farfulló finalmente Shikamaru.

- Las respuestas las conoces… pero quieres oírlas de mí- los ojos del padre se posaron sobre los del hijo, luego volteó para agarrar la botella y volver a llenar los vasos con el ron- Una relación amorosa se construye pasa a paso, caricia por caricia, pelea por pelea, la unidad que te digo es producto de eso, y esa unión física y mental se manifiesta en la plenitud de ambos, si tu hubieras sido mujer no me dirías que las mujeres son complicadas porque serías una de ellas.

- ¿Cómo elegir entonces? Todo lo que me dices es relativo y complicado…complicado- al fin había realizado la pregunta central, mirando el interior del vaso tomo un sorbo y posteriormente posó su cabeza en uno de sus brazos- es un asunto muy complicado

- En tu actitud tan simple… y libre también eres complicado, lastimosamente no puedo darte una respuesta concreta pues tu caso es diferente pero sé que tu cabeza, y tu corazón, hallarán la ruta a seguir- el padre vio la botella que se encontraba vacía- creo que es hora de ir a descansar hijo sino tu madre se enfadará.

Las respuestas de su padre daban vueltas en su cabeza maximizadas por el alcohol bebido, subió a su habitación y una vez en su cama se puso a pensar, pensó en lo que estaba haciendo, si realmente eran lo que él pensaba y creía, qué fue ilusión y qué es real, se cuestionaba si estas acciones tendrían el resultado esperado, estaba jugando con varias fichas, estas a su vez lo confundían más. Estaba jugando a todo o nada.

Giró su cabeza a la ventana abierta y aún llovía en la ciudad pero ahora era una lluvia suave casi acariciando la piel del que se interpusiera en su camino, tenía las ideas claras y pensó que era hora de tomar las acciones necesarias ya que ahora se encontraba completamente decidido, aquello tan simple y complicado dentro de él, dentro de ella era lo que había buscado. Una sonrisa se esbozo en el rostro del Nara y se durmió viendo la lluvia.

El tímido sol salía del horizonte mostrando un despejado día y no se veía nube alguna en el cielo azul, Shikamaru despertó aún con los resabios de la bebida y recordó que tenía que encontrarse con Temari en una plaza de la ciudad; a la hora esperada encontró a la sensual muchacha en un banco mirando la fuente, se miraron y Temari se levantó de su lugar observando al muchacho.

- Pensé que vendrías ayer en la noche- Temari observaba inquisidoramente a Shikamaru.

- Pues… Temari creo que se acabó- el Nara tenía la vista en la fuente y rápidamente volvió la cabeza para enfrentar a los ojos de la muchacha de la arena.

Shikamaru se puso a hablar con ella camino a las puertas de la aldea, si bien la pasaban bien juntos lo suyo era amistad y no tenía la intención de herirla o de menospreciarla pero el tenía que ser honesto con la que fue su primera pareja.

- Entiendo, estuvo bien mientras duró, niño- fueron las últimas palabras de Temari quien se encontraba en marcha a la aldea de la arena.

El Nara se despidió con un abrazo y luego fue a caminar por la ciudad, tenía el presentimiento que aquella noche todo se complicaría, era hora de afrontarlo, y los nervios comenzaron a invadir la mente de Shikamaru.