Bueno, bueno, aquí tienen la quinta y última parte de mi fanfiction, espero que les guste y por favor háganmelo saber porque eventualmente puedo mejorar (en próximas historias), si no les gusta igual escriban y digan qué no les gusta al final nadie los va a matar jaja.

Este capítulo no es muy largo pero tengo que admitir que la inspiración me abandonó estos días, les recomiendo leer dos poemas de Mario Benedetti al terminar este fic, uno es "táctica y estrategia" y "te quiero", si me permiten otro que le puede venir al caso es "ustedes y nosotros". De esta manera entenderán completamente la lógica de este fic... ahora sin alargar demasiado el final de este cuento.


Capítulo 5. Táctica y estrategia

La noche llegó, una capa de densas nubes cubrían el cielo dejando a la ciudad en una extraño claroscuro que acongojaba el corazón de un joven que caminaba lentamente por la ciudad, las calles se encontraban desiertas y los pasos que emitía Shikamaru resonaban con el eco que seguía el ritmo de su palpitar, se dirigía a la casa de Ino, la noche se encontraba ya bastante avanzada y era evidente que todos se encontraban ya en sus hogares descansando del día.

En poco tiempo lo que tenía pensado que sucedería podría ocurrir o no, se vería ahí si aquellas tácticas habían sido útiles y si su estrategia lo ayudaría a conseguir aquel objetivo tan complicado, tan poco predecible; cerró los ojos sintiendo el dolor de una negativa y en poco tiempo se encontró en la entrada de la casa de la muchacha. La ventana del cuarto de Ino se encontraba en el segundo piso y estaba abierta, como usualmente hacía, él lo sabía pues hace mucho tiempo que la conocía bastante bien, cerrando los puños para afirmar su decisión dio un salto y se posó en el borde de la ventana.

La rubia dormía plácidamente en su cama, su largo cabello abrigaba su espalda y sus manos se cruzaban delante de su pecho queriendo proteger aquel cuerpo de lo malo de este mundo, su respiración pausada denotaba la suavidad de aquellas sábanas que no lograban cubrir su rostro, sus ojos cerrados invitaban a acompañarlos en el sueño, su tersa y blanca piel emitía paz y sus labios invitaban a unirse en un beso. El joven Nara se encontraba hipnotizado ante tal espectáculo de perfección, pensaba que el mínimo movimiento podría destruir ese instante tan puro, pero antes de poder reaccionar vio como aquellos ojos azules se abrían quedando él paralizado en ese momento.

Ino había despertado y no fue poca su sorpresa al ver al Nara posado en su ventana, lentamente se sentó y comprendió que eso no era un sueño sino la realidad.

- Shikamaru ¿Qué haces aquí? Deberías estar durmiendo con tu noviecita- fueron las cortantes palabras de la muchacha.

- Tenemos que hablar, vine a esta hora para que no fuera tan complicado, para que no existan interrupciones- dijo Shikamaru con bastante seriedad.

- No sé de qué tendríamos que hablar… no hay nada de que hablar- respondió la rubia sintiendo que sus ojos se humedecían- creo que las cosas están bastante claras.

- Ino… tenemos que hablar sobre… nosotros, sobre ti, sobre mí- al pronunciar estas palabras sintió un nudo en la garganta, el silencio los rodeaba pero el muchacho continuó- sobre lo que pasó, Temari y… todo lo complicado.

- Últimamente veo las cosas con claridad Shikamaru- afirmó la rubia, demostrando decisión y fortaleza- no necesitas explicármelo.

- Ino…- atinó a decir el joven con mucha mayor seriedad, bajando la cabeza- explícamelo tú a mi.

Ella se encontraba sorprendida ¿acaso Shikamaru no lo comprendía? O ¿Qué estaba tramando? Tal vez esperaba una conversación como las que tenían siempre, sincera y sin tapujos, era necesario que ella le dijera la verdad, lo que había pasado ese último mes con ella, lo que sentía y pensaba. Él era como su conciencia. Ino agachó la cabeza momentáneamente pero luego encaró los ojos del joven que se encontraba delante de ella.

- Soy una persona bonita, fiel a quienes son mis amigos y muy irónica debo reconocer, siempre he luchado por lo que parece justo para mí, soy una mujer terca- dijo Ino con normalidad levantándose de su cama para apoyarse en una de las paredes mientras el Nara giraba para poder verse directamente, la camisola que llevaba era bastante sencilla pero no ocultaba su silueta, cruzó los brazos y continuó hablando- pero debo reconocer que he sido muy estúpida también.

La última frase hizo palpitar rápidamente el corazón de Shikamaru, no creía posible que ella estuviese hablando así, le empezaron a temblar las manos y tuvo que entrar completamente en la habitación de Ino para no caer, se preparaba para hablar pero la pelirubia continuó.

- No voy a permitir que vuelva a perder… a personas que son importantes para mí, no voy a interponerme en la felicidad de los que se la merecen- levantó las manos a la altura de su rostro, las bajó lentamente y empezó a observarlas- si no fui capaz de darme cuenta antes, no es culpa de… nadie, es culpa mía y de lo que soy… de lo que fui y de lo que no pude hacer.

El muchacho estaba consternado, no podía disimular más los nervios que tenía y el temblor que se sentía tan frío en su cuerpo, observó sus manos que se encontraban heladas en esos momentos y en ese instante volvió a fijar la vista en Ino, se maldecía por generar dolor en ella, por hacerla cuestionar lo que era.

- Ino… yo necesito saber… - la voz del muchacho se quebró, tenía las lágrimas contenidas, agarró su cabeza con ambas manos- todo este asunto es complicado.

Shikamaru decía mucho con pocas palabras, Ino lo sabía, él necesitaba saber sin rodeos lo que sentía ella y aclarar ese asunto tan complicado desde hace ya mucho tiempo, "complicado" pensaba la muchacha y esbozo una pequeña sonrisa en sus rostro.

- Shikamaru, tú siempre cuidaste de mí, sabias exactamente lo que me sucedía, siempre mostraste con tus actos que te importaba, me protegiste y me aceptaste tal como soy, velaste por mi aún cuando otros tenían mi mente y corazón en ellos, siempre hablaste conmigo y siempre pude confiar en ti, me escuchaste aún cuando nadie quería hacerlo- Ino no pudo evitar derramar algunas lágrimas, estaba siendo completamente sincera, con él y consigo misma; le temblaban las manos y la boca- tú estabas junto a mi a pesar de todo.

El joven tenía bloqueada la mente, el corazón parecía explotar en su pecho, mirando a la joven pronunciar esas palabras tuvo como efecto algunas lágrimas por parte del muchacho, tenía deseos incontrolables de abrazarla y nunca dejarla partir.

- Shikamaru yo te necesito- fue lo último que pronunció la rubia antes de caer sentada sobre sus piernas en el suelo, con las temblorosas manos apoyadas al suelo, derramando un mar de lágrimas interminables, sin poder disimular su respiración entrecortada y el largo y brillante cabello cubriendo su rostro como queriendo formar una barrera mágica; se encontraba débil, fue sincera con él. Lo había comprendido tarde, muy tarde, que era Shikamaru a quien estaba esperando toda su vida, él era quien realmente la conocía y era quien la complementaba a pesar de toda diferencia, ella lo quería pero estaba con Temari y no podía remendar su error.

El joven Nara no pudo evitar tener la misma reacción, había caído sentado, temblando, aunque era ya un hombre formado, con su cuerpo ejercitado, el pelo sujetado en una coleta, aros en las orejas y facciones bien definidas se encontraba llorando como Ino, las palabras que siempre quiso oír rebotaban en el cuarto, pensó en todo lo que había hecho por ella, en cuanto la quería, que esa indiferencia por ella en particular era por lo mucho que le importaba, en cuanto esperaba una respuesta de su parte y que en el último tiempo Temari no fue mas que algo momentáneo que en última instancia había ayudado a aclarar más los sentimientos de Ino. Se levantó y observaba a la muchacha que seguía llorando.

- Ino, terminé mi relación con Temari- dijo calmadamente Shikamaru- ella no es una mala persona pero no es quien me importa en realidad… siempre estuviste tú, conmigo, creo que siempre supe que nosotros debíamos estar juntos, que existe algo más que amistad, todo este tiempo yo… hice todo por que tú lo vieras también… sabía que esto debía suceder… yo me las jugué a todo o nada… yo te necesito y te quiero.

El lúgubre silencio se apoderó del lugar, parecía que el tiempo y el espacio se detuvieron, la joven dejó de llorar, levantó la cabeza y miró al muchacho por un largo tiempo, esos expresivos ojos azules embelezaban a los marrones y sensuales ojos de Shikamaru, pero este no podía evitar sentir miedo ante las próximas palabras de Ino.

- Entonces… nosotros…- finalmente una sonrisa que alegraba el ambiente por el jovial tono de voz de la rubia.

- Tú y yo somos una unidad… de opuestos y complementarios- dijo perezosamente Shikamaru acercándose a Ino y ayudándola a pararse para finalmente encontrarse frente a frente sintiendo uno la respiración del otro en completa armonía.

Pronto las miradas decían más que todas las palabras existentes y las manos de ambos no tardaron en entrelazarse, pronto se encontraron abrazados y con sus cuerpos encajados perfectamente, se encontraban en un instante eterno, y cuando ambos se vieron a la cara sus labios se encontraron en un apasionado beso que jugaba con las caricias que se daban entre ambos.

Extrañas sensaciones de felicidad absoluta los invadieron acelerando un sentimiento de éxtasis ya que ambos con sus diferencias enseñaban al otro generando aquel sentimiento de ser uno que a partir de ese momento sería imperecedero.

La noche aún era joven y uno y otro no podían evitar juntar sus labios en ardientes besos, cada uno más apasionado que el anterior, las manos de ambos recorrían el rostro perfecto del otro.

Shikamaru sentía las caricias de las suaves manos de Ino sobre su ropa, recorriendo cada uno de sus rincones, él a su vez no podía evitar sentir esa piel tan delicada en sus manos. Su perfecto cuello pronto llamó su atención y empezó a recorrerlo con su boca, beso a beso cubría la bella piel de Ino, sentía cómo ella lo abrazaba más fuerte acariciando su cabello castaño y luego le quitó aquel chaleco verde y toda la ropa que cubría su torso, él no se había quedado atrás y pronto quitó a la joven la camisola que tenia puesta evidenciando su cuerpo prácticamente desnudo.

Ino había empezado a acariciar el torso del muchacho, lo empujó sobre la cama deshecha y empezó a mimar aquel trabajado cuerpo, algunos besos eran mas leves que otros, el Nara se sentía cada vez mas estimulado ante ese juego que lo enloquecía, Ino tenía el control en ese momento y con una pervertida mirada le quitó el pantalón posteriormente se sentó sobre el muchacho para luego agacharse lentamente y juntar los labios en un entusiasta beso; Shikamaru abrazó fuertemente a la rubia mientras veía caer tan sensualmente su pelo sobre el y no demoró mucho en arrebatarle aquella prenda que se sostenía tan suavemente de las caderas de la muchacha. Se encontraban en medio de un torbellino de caricias extasiados con el olor del otro, con los sonidos que emitían, con el calor que desprendían.

Finalmente se convirtieron en uno, Shikamaru sentía las uñas de Ino clavadas en su espalda acentuando la pasión.

Amanecía, y en aquel pequeño cuarto se encontraban dos cuerpos entrelazados en una grata desnudez, Shikamaru veía a la joven dormir tan cómodamente sobre él, la acariciaba disfrutando de la resplandeciente y blanca piel de Ino, pronto se dio cuenta que era hora de irse pues los padres de la rubia podían entrar en cualquier instante, la despertó con un tierno beso en la frente, Ino abrió los ojos y le respondió con un beso pausado en la boca, él salía por la misma ventana por la que había entrado.

Horas más tarde se reencontraron, tenían deberes que cumplir, caminaban lado a lado, rozando levemente sus manos, lanzándose miradas cómplices, ella hablaba del bonito día que hacía, él la escuchaba mirando el cielo en algunos momentos, jugaban todo el tiempo pues era un lazo secreto que sólo los dos sabían y comprendían.

- Veo que hoy tendremos un radiante sol Shikamaru- hablaba la muchacha sonriendo al joven Nara.

- Es un bonito día para ver las nubes- respondió el muchacho.

Las personas que pasaban se quedaban exentas del sentimiento que rodeaba a ambos jóvenes, el mundo se encontraba como ayer.

- Oye Shikamaru- hablaba la rubia ante la cara de desgano del muchacho- esto que pasa entre nosotros, entre tu y yo, es diferente ¿no?

- Si Ino, no sé por qué lo preguntas- ahora la joven lo miraba con interés pues repentinamente una amplia sonrisa estaba en el rostro del chico - lo que sucede es que en la calle codo a codo somos mucho mas que dos.

Continuaron caminando en aquella secreta complicidad que sin duda era muy complicada para ser explicada.