Neon Genesis Evangelion: Redención
Capítulo 1: Locura
Escrito por: beamknight87
Historia basada en los personajes creados y con Copyright de Gainax.
Locura: privación del juicio o del uso del uso de la razón.
¿Quién escribe semejantes definiciones tan estúpidas?
Si había algo que en este momento estaba usando a toda su capacidad, era mi facultad para pensar y razonar.
Decididamente era imposible calificarme de 'loco' o 'demente' a pesar de todas las veces que me habían lanzado semejantes insultos.
En lo único que pensaba en este momento era en la total aniquilación de NERV. Calculando todas las posibles variables que mi mente era capaz de imaginar, sin duda sin dejar ningún descuido o una posibilidad al aire.
¿Alguien que estaba planeando sus acciones con tanto cuidado podía estar loco? No lo creo.
¿Cuánto tiempo había pasado desde que estuve aquí?
¿Dos años?
No estaba seguro, pero en esa ocasión estuve a punto de ser eliminado, todo debido a mis descuidos e inexperiencia.
Pero NERV no había salido muy bien parado tampoco, después de todo, poco antes de verme forzado a abandonar el campo de batalla acabé con uno de los 2 EVAS que aún se atrevían a usar a pesar de saber que originalmente habían sido creados para su propia destrucción.
Resta decir que su piloto, cierta persona de cabello azul, no sobrevivió.
Solté una carcajada de satisfacción al ver cómo las líneas de defensa a las afueras de Tokyo-3 eran barridas en tan sólo un instante usando únicamente una ligera emanación de mi poder.
Una décima parte.
No.
Una centésima parte y ya había acabado con sus inútiles defensas.
Una feroz sonrisa se dibujó en mi rostro al sentir como decenas de vidas eran extinguidas en cuestión de segundos en un mar de llamas y fuego. ¡Semejantes tontos!. ¿Después de la última vez que estuve aquí no habían aprendido nada?. ¿Después de haberme visto vagar por el mundo entero, exterminando ejércitos que usaban armas similares, no se habían dado cuenta de que esos juguetes jamás serían rivales para mí?
Mi poder había ido aumentado exponencialmente desde aquél día hacía ya... tres años.
Y pensar que quien fue el que originó mi existencia actual, quien estuvo a punto de acabar con NERV y con toda la vida en la faz del planeta ahora estaba luchando del lado de la organización para la que trabajé como piloto. Con el afán de eliminarme. Era toda una ironía que hubiéramos intercambiado roles así.
Semejante hipócrita. Hoy me encargaría de una vez por todas de él, como agradecimiento por haberme dado su poder. Para terminar lo que casi logré la última vez que estuve aquí, cuando finalmente obtuve mi voluntad. Ahora por fin estaba listo, después de tanto tiempo, de haber entrenado, practicado y aprendido a controlar todo mi potencial, estaba seguro de que ésta vez daría fin a nuestro conflicto.
Aún lo recuerdo como si fuera ayer.
Los nueve y en uno de ellos, él, volando encima de mí, en círculos, creyendo que me habían vencido después de tan dura pelea que sostuvimos. Los números no fueron justos desde el principio, nueve contra uno, pero aún así fui capaz de hacerles frente en una batalla digna de recordarse. Finalmente fui derrotado, pero la obstinación de Shinji Ikari demostró ser más de la cuenta para ellos, el jadeo de sorpresa que todos dieron al verme incorporar a pesar de haber sido atravesado por las nueve lanzas fue algo que recordaré toda la vida.
¿Qué hizo que me levantara? Ya no podía recordarlo, sólo sabía que había sido algo muy importante para mí en ese entonces...
La sorpresa e incredulidad que sin duda él tuvo cuando le arranqué a la fuerza su mitad que no era humana. Cuando me vio obtener su esencia que me dio una fuerza fuera de este mundo. Combinada con la del primer Ángel que devoré, fue suficiente como para eliminar a siete de las harpías en un instante, una octava no la destruí, pero quedó totalmente averiada.
Y eso sólo fue el inicio, ya que una vez que la asimilé, casi de inmediato obtuve una fuente de poder aún mayor.
Aún recuerdo con una sonrisa el rostro aterrorizado de mi padre mientras lo sostenía en la gigantesca mano de su... querida esposa.
Y con la muerte que le di... finalmente cumplí su sueño. Por fin estábamos los tres reunidos, juntos para siempre. Tal y como él siempre lo deseó.
Vaya sorpresa que me llevé al sentir el regalo con el que había venido incluido el cuerpo del Comandante. La energía del diminuto ser, convertido en un embrión recorriendo cada fibra de mi cuerpo, como si fuera electricidad cargándome como una batería gigantesca, dándome un potencial ilimitado.
Tanto poder en tan poco tiempo. No fue ninguna sorpresa que no haya sido capaz de controlarlo bien en ese momento. La emisión que expulsé hizo estallar por completo la pirámide de los Cuarteles, vaporizándola. Tiempo después cuando lo pensé me pareció divertido, la estructura había sido diseñada para resistir desde un bombardeo convencional hasta los terribles ataques de Zeruel.
Y pensar que fue destruida por mí desde adentro al liberarme finalmente de mi debilidad, revelando mis ocho alas doradas, escapando finalmente al mundo que tantas ganas tenía de conocer. Creí que él no había sobrevivido al literalmente haber partido su esencia en dos y luego derribar su máquina, la cual dejó una estela de humo y sangre al caer y estrellarse en el suelo desde una gran altura, pero ni siquiera me molesté en comprobar si estaba o no vivo una vez que me alejé volando a toda velocidad del lugar, soltando carcajadas que tal vez para los otros se haya oído demenciales, pero no para mí.
Eran risas de júbilo.
Por primera vez me sentía tan feliz.
Más feliz que nunca en toda mi vida.
Pero mi alegría no había durado mucho ya que una vez que me di cuenta de que llegué volando a Tokyo-2 en tan sólo quince minutos, fui recibido por todo un batallón de la JSSDF, el cual comenzó a atacar bajo la orden de "Eliminar al Tercer Elegido".
Solté una carcajada al ver su intento por atacarme. Si un EVA funcional habría detenido eso como si no fueran más que insectos, para mí en ese momento ni siquiera eran microbios. Además, su misión era una falacia, ya que sin duda alguna, Shinji Ikari había muerto en la batalla que acababa de librar, pero a la vez, ahora formaba una parte de mí. Ni siquiera estaba seguro de qué o quién era ahora, pero recordaba con odio y asco el haber dejado que mi yo tan débil hubiera dominado mi faceta por más de diez años.
El pensar en eso hizo que mi rabia creciera, a tal punto que sentí mi energía salir disparada por una mano para estrellarse directamente en medio del escuadrón de ataque. Me llevé una gran sorpresa al ver pulverizada media ciudad tras un estallido cegador de luz blanca con forma de cruz. ¡Qué poder! Y ni siquiera me había esforzado, me quedé maravillado ante la demostración y me pregunté cuál sería mi límite.
Pero aún no sabía controlarlo del todo.
A pesar de haber aniquilado media ciudad así, las fuerzas armadas no se rindieron y continuaron atacándome.
Resta decir que significó su exterminio.
Para cuando me fui de ahí, de Tokyo-2 sólo quedaba un gigantesco agujero humeante en el suelo. Como si un meteoro se hubiera estrellado de lleno, sin dejar nada vivo ahí.
Y no fue la única ciudad en quedar así, por lo menos una docena más sufrió el mismo fin. Imbéciles. Se lo merecían por atreverse a atacarme cuando sólo tenía intención de irme sin hacerles nada. Sólo deseaba disfrutar un poco más de mi recién hallada libertad antes de poner manos a la obra.
Finalmente me detuve en un valle completamente aislado del exterior debido a la serie de cadenas montañosas que lo rodeaban. Era un buen lugar para descansar un poco. El defenderme a lo largo de todo el día había consumido mis energías.
Cuando bajé de la máquina que aposté en una gran cueva para ocultarla, me dirigí al lago para refrescarme. Y al ver mi reflejo en el agua fue cuando me di cuenta por fin de que estaba ciego de un ojo. En mi éxtasis ni siquiera lo había notado.
Me contemplé como si fuera un espejo la superficie líquida. El iris de mi ojo izquierdo estaba totalmente gris, muerto y opaco, contrastando con el azul oscuro de mi otro ojo.
Sin duda por la lanza que me golpeó ahí.
Quitándome el traje de conexión que llevaba puesto, pude ver mejor mis heridas.
Catorce grandes cicatrices me recorrían todo el cuerpo a lo largo del pecho, brazos y piernas, como si grandes tenedores de dos puntas cada uno me hubieran atravesado por completo el cuerpo hasta salir por el otro lado.
Literalmente así era.
Pero la herida que se llevaba el premio mayor era la de mi brazo derecho. Una cicatriz blanca lo atravesaba por completo de forma vertical desde la palma de mi mano hasta el hombro.
Recordé el dolor que sentí ante la mordida de cada lanza, cómo cada arma violaba mi cuerpo al destruir tejidos, órganos y nervios por igual. Cuando mi brazo se partió en dos... fue un dolor y una sensación que quedaron grabadas en mi mente, que jamás olvidaría por el resto de mi vida, había sido como dejar que un cuchillo al rojo vivo me hubiera atravesado una y otra vez sin piedad alguna.
Lo único que gané tras todo el sufrimiento y dolor que NERV me hizo pasar. Ya les devolvería el favor.
Pero al haberme hecho con su poder, todas las heridas que tenía se regeneraron al instante, pero al parecer, ni siquiera eso fue suficiente para reparar por completo el daño recibido por las copias de la Lanza de Longinus, ya que en los lugares donde estaban mis cicatrices no sentía nada. Absolutamente nada. Simplemente había perdido toda sensibilidad en esos lugares. En verdad eran armas terribles.
Dándome cuenta de mi cansancio y dado que estaba anocheciendo, decidí dormir un poco en la cueva junto con el EVA.
No sabía por qué, pero estar cerca de la máquina me reconfortaba bastante.
Sorpresivamente cuando desperté no sentía hambre. Tan sólo sed, la cual aplaqué con un poco de agua del lago. ¿Acaso el haberme quedado con los poderes de esos dos había suprimido una necesidad tan banal como comer? Recordé cuando los asimilé, la sensación de energía infinita que me recorrió. Dándolo por hecho, sonreí, era toda una ventaja.
Subiendo al EVA y activándolo otra vez, noté las diferencias que tenía ahora debido a los sucesos de ayer. Su maniobrabilidad y capacidades habían mejorado más allá de lo que cualquier arreglo o ajuste mecánico podría haber soñado. Sonreí al darme cuenta de que era el piloto de un arma con el poder y capacidades de...
Un Dios.
Sí. No había otra palabra para describirlo mejor.
Un Dios que se vengaría de todos y cada uno de aquellos que se habían atrevido a abusar y aprovecharse de los favores que les concedió, todo a cambio de nada. Ni siquiera una palabra de agradecimiento o de apoyo cuando estaba en su hora más oscura... cuando más lo necesitaba...
Planeando mi siguiente movimiento gracias a todo el conocimiento que había adquirido gracias a esos dos, decidí que mi primer objetivo de momento sería aprender a manejar todas mis capacidades. El haber barrido a las fuerzas armadas me había resultado algo muy cansado a pesar de su facilidad, ya que mi cuerpo se drenó de su energía en muy poco tiempo. Tenía que aprender a controlar todo el poder que había ganado.
Y después me encargaría de SEELE así como de NERV. Los miserables que se habían atrevido a usarme, que habían tratado de jugar a ser dioses a costa de mi dolor, de mi sufrimiento...
Era hora de que los pusiera en su lugar de una vez por todas, como castigo a su maldita arrogancia.
Pero aún era muy pronto para eso, atacar en ese momento habría sido un error muy grave de mi parte.
Decidiendo que sería mejor dejar Japón dado que NERV y SEELE no dejarían de perseguirme por el momento, atravesé temerariamente todo el Océano Pacífico surcando el agua y dejando una estela blanca y dorada detrás de mí. Sabía que América se encontraba del otro lado pero jamás esperé que al ver la costa tras una hora entera de ir volando a toda velocidad tendría un recibimiento aún más cálido que el que tuve en Tokyo-2.
Toda la armada norteamericana apostada en la costas de... ¿California? En cuanto me vieron llegar abrieron fuego con todo lo que tenían.
Incluidos los misiles N2.
Cuando el primero de ellos se impactó con mi Campo-AT y lo debilitó, me invadió el miedo. ¡Yo!. ¡Sentí miedo! Sabía bien de lo que era capaz un arma así, pero una docena de ellas sin duda fue suficiente para hacerme sentir aterrorizado. Pero al ver la explosión disiparse, noté que no tenía ni un rasguño.
Las carcajadas de sorpresa que di hicieron que esos insectos comenzaran a gritar de terror. ¡Semejante defensa! No había duda, nada en este mundo sería capaz de hacerme frente, mucho menos vencerme. Fue entonces cuando decidí empezar a cumplir mis objetivos sin demora.
Alzando mis manos y reuniendo todo mi poder en las manos, arrojé una esfera gigantesca de energía de matices morados y blancos, la cual al momento que se estrelló en la costa barrió del mapa a todo el ejército apostado ahí, arrancando el concreto de las carreteras cercanas como si fuera papel, cristalizando la arena en un vidrio crudo debido a la alza masiva de temperatura en el ambiente sufrida por el ataque. Incluso el océano retrocedió para dar paso luego a una ola gigantesca, un tsunami que remató el trabajo con broche de oro. No quedó nada, absolutamente nada. Sólo un vapor humeante que se alzaba débilmente bajo un cielo despejado.
Reí con satisfacción de ver al alcance de mis fuerzas, si me lo proponía, acabaría con lo que fuera en muy poco tiempo.
Y así fue.
En menos de un mes, Norteamérica estaba en ruinas.
Todas sus ciudades principales habían sido demolidas.
Y había eliminado a tres miembros del consejo de SEELE, el último en asesinar chilló como un maldito crío cobarde. Daba pena el sólo hecho de mirarlo por lo que lo saqué de su miseria rápidamente. Para ese entonces, la poderosa potencia de los Estados Unidos había quedado reducida a un montón de cenizas.
¿Cuánto tiempo pasé en ese continente buscando a esos desgraciados? Tal vez unos seis meses a lo mucho, ya que después me moví hacia Europa y procedí a hacer lo mismo.
Me divertí mucho al descubrir que la Unión Europea finalmente trabajaba como un único cuerpo político unido solamente por la misión de eliminarme tras ver lo que le hice a su semejante en poder americano. Su plan consistía en crear a más EVAS para poder hacerme frente, una nueva producción en serie. Me asqueé una vez más de la naturaleza humana, recurrían a lo que fuera para sobrevivir, usando los recursos que fueran, los medios que fueran, a pesar de que llegaran a ser su propia perdición.
Como yo fui usado alguna vez.
Desafortunadamente sus intenciones no rindieron frutos.
Al descubrir su plan, supe que estaban construyendo cinco nuevas Unidades usando todos sus recursos.
Londres, París, Madrid, Berlín y Roma, las ciudades que estaban construyendo dichas máquinas sufrieron toda mi cólera de forma rápida y brutal. Recuerdo con especial satisfacción la caída de la capital francesa, al disparar una red de rayos de energía con la punta de los dedos por todo el lugar, pero sin que estallara nada.
Seguramente todos ahí se sintieron agradecidos de ver que el demonio púrpura se alejaba sin hacer nada.
Chasqueando los dedos, la ciudad entera fue engullida por la luz y una explosión tremenda la borró del mapa en un instante.
Durante mi tiempo ahí también acabé con otros cinco miembros de SEELE. Por mi conocimiento adquirido estaba bajo la impresión de que serían hombres férreos, que aceptarían esto como el pago por su pecado cometido hace ya quince años con el Segundo Impacto.
Vaya decepción que me llevé.
Al igual que sus compañeros norteamericanos, lloraron de terror al verme llegar a sus fortalezas personales, suplicaron por sus vidas. Todo a favor de la ejecución del "Plan". Incluso dos de ellos me invitaron a "unírmeles".
Los eliminé como las basuras que eran. Pensar que semejantes parásitos habían tenido el control del planeta por tanto tiempo, que eran en gran medida los responsables de las tragedias de los últimos años.
Mi inexorable avance siguió por Rusia y China, donde sus capitales al igual que los miembros de SEELE ahí, sufrieron el mismo destino.
Más tarde me encargaría de la población común y corriente.
Simplemente para divertirme un poco.
Y así continué en mi búsqueda hasta finalmente regresar al lugar de donde salí. Japón.
Kobe fue el primer lugar al que fui, donde el sujeto de SEELE aceptó su fin sin ningún quejido. Vaya, al menos había un hombre hecho y derecho en toda esa panda de primates que habían querido jugar a ser dioses.
Y en Kyoto me encontré con el último, un hombre más anciano que los demás, con un visor sobre sus ojos que le daba la apariencia de ser más un cyborg que un hombre. Sus últimas palabras fueron "Desde el inicio, el Elegido fue el hijo de Ikari. Pero se convirtió en nuestro demonio en vez de nuestro salvador", en un tono resignado. Sin entender a qué se refería con eso, lo eliminé aplastándolo. Me sorprendí un poco al ver que su cuerpo daba una pequeña resistencia antes de ser destrozado. Una columna vertebral hecha de un tipo de metal quedó retorcida entre los restos sanguinolentos.
SEELE había sido eliminado.
Tiempo después, me retiré al valle a donde descansé por primera vez luego de mi escape de Tokyo-3. Usando el sistema de comunicación del EVA, pude enterarme de la situación mundial actual en cuestiones de política.
Con la caída prácticamente de la OTAN y de la Unión Europea, la ONU finalmente quedaba disuelta, abandonando a lo que fueron alguna vez potencias mundiales a su suerte. Por otra parte, NERV asumía la responsabilidad total y el control de todos los medios y recursos del planeta siempre y cuando el fin consistiera en la eliminación de la Unidad-01. Todo ello dictado por órdenes de la Comandante Katsuragi.
Fruncí el ceño al escuchar eso. Sabía que la mujer que fue mi tutora era la tercera al mando de NERV. Parece que el anciano que siempre estaba al lado de mi padre tampoco sobrevivió a la explosión que causé en los Cuarteles, por lo que ella era ahora la nueva dirigente.
¿Así que esas eran sus órdenes? Muy bien, entonces era tiempo de ir y darle un escarmiento. Después de todo, le acababa de hacer un favor al eliminar a su precioso comité y de nueva cuenta, así era como me lo agradecían.
Tratando de lastimarme.
Pero esta vez sería yo quien los lastimara primero.
Cuando llegué volando a Tokyo-3, no recibí ningún ataque como esperaba a pesar de que la ciudad estaba siendo reconstruida lentamente. Aún faltaba mucho por reparar luego de la explosión del EVA-00 para eliminar a Armisael...
En vez de eso, un canal de comunicación se abrió en mi cabina, donde vi a Misato, con un uniforme ligeramente diferente y con el rostro muy cansado. Como si hubiera envejecido más de cinco años en el poco tiempo que había pasado. "Shinji...", comenzó suavemente luego de dejar escapar un jadeo primero, sin duda al contemplar al igual que yo lo hice alguna vez, mi aspecto. "Shinji, por favor ven con nosotros. Podemos ayudarte. Ya no tienes que seguir haciendo esto. Los Ángeles ya no existen, todo ha terminado, así que por favor... Shinji... regresa..." La mujer parecía a punto de estallar en lágrimas. ¿Y ella era la Comandante de NERV? Patético.
Solté una carcajada helada que hizo palidecer a Misato. Busqué el mejor tono entre amargura y diversión que pude encontrar antes de empezar a hablar, "Shinji está muerto. Tú misma lo viste, hace ya un año ese estúpido dejó de existir. ¿Ayudarme dices? No trates de mentir o engañarme con tu acto de mujer preocupada y sentimental como lo hiciste antes, sé muy bien que para ustedes... que para TI esto no ha acabado. No, dado que ahora tengo los poderes y esencias de tres Ángeles. Zeruel, Tabriz y Adán. Sí, Misato, el Ángel que provocó la muerte de tu padre, el mío lo tenía en su poder cuando lo... devoré. No creo que sabiendo esto, después de todo lo que he hecho seas capaz de actuar como si nada hubiera ocurrido", mi mueca creció al ver cómo el rostro de Misato cambiaba a uno lleno de rabia y furia. "Ahora soy mucho más de lo que Shinji Ikari jamás pudo soñar ser y llegó el momento de cumplir mi venganza contra ustedes, los que me usaron sin que les importara nada más que su propia supervivencia. Los que me sacrificaron sin ningún remordimiento o queja. Los que me dejaron morir como un perro en el campo de batalla sin haberme ayudado a pesar de todas las veces que yo lo hice. Por eso... ¡Juro que los mataré!" grité, lleno de rabia al recordar todas las veces que subí al EVA sólo con el fin de defender a esta asquerosa ciudad.
El rostro de Misato se crispó en una expresión de dolor que por un momento me pareció sincera, ya que incluso se encogió ante mis palabras, pero duró tan sólo un momento, ya que tomando la misma mirada que tenía cada vez que un Ángel atacaba, habló. "Ya veo... Entonces no nos dejas más opción que eliminarte", susurró y la pantalla de comunicación se cerró.
Un rayo de positrones se estrelló contra mí, en una brillante luz amarilla que me envolvió al atravesar mi Campo-AT pero ni siquiera hice ademán de moverme o esquivarlo. Tras salir ileso del estallido de más de dos decenas de misiles N2, esto no era nada. Casi bostecé. "Veremos quién elimina a quién", musité y dirigí la vista hacia abajo en dirección al ataque.
Uno de los EVAS de producción en serie que me habían atacado hacía ya tiempo estaba de pie, con un rifle que era de más de tres veces su tamaño y que era evidente que pesaba bastante, ya que el titán blanco apenas y podía levantarlo. Sin duda era la octava máquina que no destruí en ese entonces. Advertí que a diferencia de cuando peleé con ellos, éste tenía unas paletas sobre los hombros similares a las de mi Unidad. Reconocí su arma como la que yo usé para destruir a Ramiel. Ver la asquerosa boca del EVA y recordar el dolor de cada lanza que cada uno de ellos me arrojó me hizo arder de furia. Sin dudarlo, me lancé contra él.
El EVA al parecer se percató ya que se alejó al instante. No parecía estar controlado por un sistema sustituto como la última vez, sino por un piloto de verdad, ya que sus movimientos no eran los de zombies estúpidos sin voluntad. Me pregunté quién podría ser pero decidí no darle importancia, con piloto o sin él sería igual.
Pero justo antes de alcanzarlo en mi descenso en picada, un demoledor golpe me dio de lleno en el estómago y fui a estrellarme entre varios edificios aún en ruinas de la ciudad, haciéndome dar un gruñido de dolor.
Con un grito de furia y sorpresa, emergí de entre los escombros desplegando mis ocho alas, un aura de luz blanca y dorada pulverizando todo a mi alrededor, haciendo temblar la tierra. Encolerizado, dirigí la vista a mi atacante.
La Unidad líder de los EVAS series estaba flotando en el aire con sus dos alas como de buitre gigantescas desplegadas. Su aspecto seguía siendo el mismo al de nuestra batalla de hace un año. La única diferencia era que ahora también poseía unas hombreras idénticas a las de mi EVA-01. Al contrario de las otras ocho Unidades, su cabeza tenía un rostro muy bien definido, casi idéntico al del EVA-03 a excepción de un par de crestas sobre los bordes de la cabeza, las cuales le daban la apariencia de un ave.
Kaworu, me dije a mí mismo, con algo de sorpresa. Así que había sobrevivido, pero ¿Qué estaba haciendo aquí?
"... ¿Qué demonios crees que estás haciendo, Nagisa?. ¿O debo decir Tabriz?. ¿Ayudando a NERV?. ¿Ahora que SEELE fue exterminado un traidor como tú se pasa al otro bando para no ser ejecutado?" pregunté, verdadera curiosidad en mi voz.
La Unidad-05 respondió con un canal de comunicación, revelando el rostro del que alguna vez fuera el Diecisieteavo Ángel. Fuera porque hacía un año yo me había quedado con su mitad angelical, y con su poder, y había ganado mucho más que eso... No había cambiado mucho, su rostro seguía tan elegante como siempre, la piel pálida parecía esculpida en mármol blanco, pero los ojos eran lo diferente. Ya no tenían esa mirada pícara de siempre, ahora se veían más atormentados, más maduros.
Al parecer, había aprendido lo que era ser un humano común y corriente.
"Sólo pago mi deuda para reparar un error que no debí permitir que ocurriera, quienquiera que seas", dijo con una leve sonrisa en la cara. Odiaba esa sonrisa y su tono de voz meloso, que parecía acariciar cada palabra que decía.
Alcé una ceja en suspicacia, "¿Quienquiera que sea?" pregunté, divertido y con una sonrisa propia.
"Así es. Tal vez tengas la apariencia de Shinji Ikari pero no lo eres, ya que yo... indudablemente lo asesiné hace un año", sentenció con voz neutra.
Guardé silencio ante su respuesta, realmente no esperaba que él me dijera algo tan directo y preciso. Quizás el haberle arrancado su parte de Ángel había hecho algo más que convertirlo en un simple humano, parecía que hasta su carácter había cambiado. Aún así, sabía bien a lo que se refería, casi inconscientemente, pasé mi mano izquierda encima de mi deteriorado traje de conexión, justo encima de mi corazón, donde la lanza arrojada por la Unidad-05 me perforó.
Era cierto, inmovilizado en el piso por las terribles armas, Kaworu Nagisa fue el último en arrojar su lanza y fue la que me dio el golpe de gracia al destrozarme por completo esa máquina encargada de bombear la sangre a todo el cuerpo.
Sin duda había muerto con ese ataque pero... a mi madre no le agradó mucho la idea ya que se encargó de que Kaworu lo pagara y así, logró revivirme, liberándome de toda atadura, permitiéndome ir más allá que cualquier otro ser humano, Ángel o Demonio.
¿Quién era yo?
Probablemente una combinación de los tres.
Comencé a reír, divertido por el pensamiento. Era evidente que mis dos oponentes se extrañaron un momento por ello, ya que bajaron la guardia un momento.
Qué mal para ellos.
Veloz como un relámpago, me lancé contra el EVA que me disparó, el cual ni siquiera alcanzó a moverse. Tomándolo por su gigantesco cuello con una mano, lo estrellé con toda mi fuerza en el suelo, abriendo un cráter tremendo cuya extensión se alargó al arrastrar a mi presa por todo el trayecto, después de unos momentos, Kaworu trató de alcanzarme por la espalda pero me giré y le arrojé al EVA blanco, haciendo que se detuviera para atraparlo en el aire.
En cuanto lo hizo, aproveché la oportunidad, la tortura apenas iba a dar comienzo.
Abriendo el compartimiento de mi hombro derecho, liberé la carga de púas metálicas almacenadas ahí. El EVA que arrojé se contorsionó en dolor al recibir todos y cada uno de los impactos en la espalda, dejando un desastre sanguinolento en su columna. Satisfecho con el trabajo, arranqué el mecanismo de la hombrera de la máquina, semejante arma ya no me serviría nunca más y siempre podría hallar un reemplazo.
Como lo que saqué de la otra hombrera.
Mi fiel Cuchillo Progresivo.
Pero usarlo así sería demasiado simple, por lo que le di un toque especial.
Haciendo un leve esfuerzo, mi energía se acumuló en mi mano derecha y, sacando chispas, pasó a la navaja, de la cual emergió un rayo de luz de energía de color negro emitiendo un leve zumbido. El arma tenía la longitud suficiente en su rayo de luz para ser calificada de 'sable', con un leve movimiento para estirar mi brazo, me lancé contra los dos EVAS.
Kaworu arrojó a un lado a su compañero y abriendo su propia hombrera, sacó un tubo de metal de color gris. Por un momento pensé que era un Cuchillo Progresivo pero no fue así. En cuanto estiró su brazo, el tubo cambió de forma a un arma alargada de dos puntas muy familiar.
Una copia de la Lanza de Longinus.
Así que habían sido capaces de desarrollar esa arma en un diseño tan portátil, sin duda durante el año de mi ausencia, con el fin de vencerme al saber que sólo un arma así podría perforar todas mis defensas si me descuidaba.
Aún así, no aminoré la marcha, ambas armas fueron agitadas como espadas y con un poderoso CLANG que retumbó por todas partes, comenzamos a forcejear.
Realmente la pelea así no duró mucho, ya que con mis poderes habiéndose incrementado tanto, la máquina blanca no era ningún problema para mí. La hice retroceder y procedí a asestar un golpe, pero Kaworu ágilmente lo bloqueó, apreté los dientes en frustración al ver la inutilidad de mi ataque así como los de las demás arremetidas que intenté. Parecía que aún si sólo era la mitad de lo que fue, no sería vencido tan fácilmente. Perfecto, sentiría una mayor satisfacción cuando lo matara.
Kaworu alzó el vuelo, probablemente creyendo que tendría más dominio de la pelea en el aire, después de todo, la última vez que nos vimos él nunca tocó el suelo sino hasta que mis ocho alas aparecieron y salí de aquí, alejándome a toda velocidad. Yo también me disponía a continuar la batalla en el aire, para demostrarle que las cosas no iban a ser como antes cuando un silbido a mi espalda hizo que me girara justo a tiempo.
Una copia de la tan temida lanza venía directamente hacia mí, arrojada por el EVA con las púas clavadas en su espalda. Recordé el terror que sentí cuando estuve en una escena similar. Cuando mi ojo fue destrozado... cuando mi cuerpo fue atravesado... cuando mi brazo se partió...
Fue como ver una repetición en cámara lenta. Moviéndome justo a tiempo, pude esquivar el arma, la cual fue a estrellarse en un edificio, vibrando audiblemente mientras se sacudía al clavarse brutalmente.
No sé que me pasó en ese momento. Quizás fue por recordar semejante horror lo que me hizo arder en una furia asesina. No lo sé. Sólo recuerdo que mi vista se empañó con una neblina roja y un acceso de violencia como nunca antes había sentido me invadió.
Tiempo después recordé que así era como se comportaba la Unidad-01 cuando perdía el control. Quizás... quería completar mi venganza contra los monstruos que me hicieron sufrir un dolor como nunca lo creí posible.
Kaworu usó el momento de distracción para tratar de atacarme con su arma, pero simplemente me giré hacia él y la sujeté con una mano, evidentemente sorprendiéndolo mucho. Alcé el arma con todo y EVA-05 y la arrojé contra la muralla de defensa que había alrededor de Tokyo-3, sacándole a Tabriz un gruñido de dolor.
Y después, me lancé contra el EVA que se había atrevido a atacarme con la maldita lanza al arrojarla así.
El EVA abrió el contenedor sacando su propio Cuchillo pero no le di ni una oportunidad, usé mi propia arma para cercenar la mano que acababa de tomarlo, un destello de la luz negra y luego un chorro de sangre ocuparon mi vista.
El EVA blanco dio un aullido de dolor pero no retrocedió, con su mano libre, trató de asestarme un golpe pero simplemente la bloqueé con mi puño y luego de una patada en el pecho, lo bastante fuerte como para quebrar su armadura y revelar su núcleo, lo mandé a volar hacia atrás, hasta estrellarse contra un edificio en ruinas.
Viendo la mano cercenada con el arma aún sostenida en el suelo, procedí a tomarla y a arrancarle la navaja de los dedos. Una vez que lo hice, ahora sostenía dos sables de luz negra idénticos en cada mano y, desplegando mis alas, me arrojé de lleno al ras del suelo contra mi enemigo.
No le di ni una oportunidad, la Unidad en serie apenas se estaba incorporando cuando llegué frente a ella. Un destello y un movimiento en diagonal con mis brazos fue todo lo que pasó. Al siguiente momento estaba del otro lado del edificio, encorvado, con los brazos cruzados en X delante de mí y aún sosteniendo mis armas.
El edificio detrás de mí se partió en cuatro con la forma de una X perfecta antes de desmoronarse y al EVA blanco...
Le sucedió lo mismo, cuatro hilos rojos aparecieron primero en su pecho antes de que se extendieran por todo su torso y fuera cortado también en cuatro trozos por completo y saliera un baño de sangre por las heridas masivas que acababa de infringirle.
No sé por qué, pero recuperé el raciocinio en ese momento y pude ver con mi mente quién estaba piloteando el EVA.
Rei Ayanami, con una expresión de suma sorpresa y dolor en sus ojos carmesíes. Sin duda debido a lo que acababa de sentir con mi ataque.
Pero vacíos de cualquier otra emoción. Llenos de una profunda... nada.
La... muñeca de mi padre. La tercera de ellas. Pensé en el cuarto del sistema sustituto, en su origen.
Para mí, Rei Ayanami murió salvándome de Armisael. Ver a esa... abominación retorcerse de dolor no me inspiró compasión alguna. No. Al contrario. ¿Cómo se atrevían a deshonrar así la memoria de la única persona a la que real y verdaderamente le importé? No les iba a permitir que continuaran haciéndolo.
Me dije a mí mismo que Rei estaba muerta desde hacía mucho tiempo y era hora de que NERV lo asimilara de una buena vez.
Dándome la vuelta, desactivé la energía del sable sostenido en mi mano derecha, guardé el ahora Cuchillo Progresivo en el contenedor del hombro izquierdo y apunté con el dedo índice a donde estaba el núcleo del EVA blanco, el cual se estaba retorciendo en el suelo, tratando de juntar sus partes cercenadas en un pobre intento por regenerarse.
Un destello y la máquina estalló en una bola de luz que dio paso a una masiva flama en forma de cruz blanca, marcando la muerte definitiva de alguien que ahora acababa de hacerlo por tercera vez.
Y nunca más volvería a hacerlo.
Sonreí de satisfacción al ver que no quedó nada, sólo un agujero en el piso.
"Canalla... ¿Cómo... pudiste hacer algo así...?" vino la voz de Kaworu, horrorizada y cargada de... ¿Enojo? por el comunicador.
"Ella no era Ayanami, NERV siempre la usó como una herramienta, sin creer que era una persona. Y cuando ella se dio cuenta de ello, ya era demasiado tarde, al dar su vida para salvar la mía", dije, sintiendo una opresión en mi pecho que creía haber olvidado. ¿Era dolor?. ¿Sentía dolor en mi corazón?. ¿Por qué? Se suponía que ya no era posible...
"Además... ¿Debería sentir algo por lo que acabo de hacer? Después de todo, ya he matado a miles de personas más, sin remordimientos, sin sentir una pizca de emoción humana", expliqué, dándome la vuelta y comenzando a caminar lentamente hacia el EVA de la producción en serie que quedaba.
Éramos sólo él y yo.
¡Cuánto había ansiado la llegada de este momento! Finalmente acabaría con el idiota que se atrevió a matarme, y una vez hecho eso, NERV seguiría a continuación.
Pero primero me encargaría de hacer sufrir a mi oponente un dolor peor que cualquier otro sufrimiento en este mundo. Como venganza por el que me provocó a mí.
Finalmente llegué al claro enfrente del EVA-05, el cual se había incorporado y sostenía su lanza en mano, probablemente dispuesto a atacarme. Muy bien, era hora de darle su merecido.
Sin dar ninguna advertencia, salí disparado contra él, agitando mi sable en mano y, como era de esperar, chocó de lleno con la lanza de Kaworu. No sabía por qué, pero el material de su arma no cedía ante la mía propia, lo cual era extraño considerando que acababa de hacer pedazos las más de doce mil placas de armadura de un EVA con ella. Aún así, mi poder y fuerza fueron suficientes como para estrellar contra la pared de un golpe seco a mi oponente, presionando su espalda y haciendo aparecer grietas en el concreto.
El canal de comunicación tenía una línea directa con la Unidad-05, y a través de él pude ver el rostro de Kaworu, bañado en sudor y apretando los dientes, esforzándose como nunca con tal de contenerme, pero era inútil, pronto...
Sus palabras me dejaron paralizado.
"Temo que te confiaste demasiado", dijo con una sonrisa de astucia.
En un instante, la Unidad blanca alzó sus brazos que sostenían la lanza, haciéndome hacer lo propio al estar forcejando contra ella y en un instante, su mano fue al contenedor de la hombrera que aún no había abierto. Esperaba ver un Cuchillo Progresivo pero no fue así, lo que salió fue un tubo de color gris, plano y que no parecía ninguna amenaza.
Eso fue hasta que lo activó y de un extremo surgió un rayo de luz de un color azul eléctrico muy intenso. Noté en un fracción de segundo que era muy similar al arma que sostenía ahora mismo y mientras tanto, Kaworu la blandía en un arco hacia mi pecho.
A pesar de la sorpresa, traté de bloquear rápidamente el ataque con mi arma y de seguro abrí los ojos como platos al ver lo que sucedió.
En cuanto mi sable entró en contacto con el suyo, la luz negra se disipó por completo, como si hubiera sido anulada por completo por la extraña arma, dejándome sólo con el pequeño Cuchillo en la mano.
Sentí un dolor tremendo cuando la luz azul se estrelló en mi pecho, no me cortó ni perforó como temía, sino más bien fue como si su... energía me hubiera recorrido todo el cuerpo, quemándome. Ahora que lo pienso, fue como haber recibido una descarga eléctrica gigantesca.
Di un grito de dolor ante el contacto de su arma, hasta que después de lo que me pareció una eternidad el desgraciado finalmente la retiró y caí de rodillas, postrado ante él. Podía ver humo en mi cabina de contacto y estaba seguro que mi EVA también lo estaba expulsando por todo su cuerpo.
Jadeando, traté de incorporarme pero fue inútil. Era como si esa extraña arma me hubiera dejado completamente sin fuerzas. Alzando la vista, contemplé a mi enemigo, atrapando la lanza que había arrojado hacia arriba con su mano libre y blandiéndola como todo un experto. Me colocó su doble punta justo enfrente de la cara, de la manera que haría un guerrero contra su oponente para dar la señal de su victoria antes de acabar con la vida de su rival.
"Prepárate", dijo el que alguna fuera un Ángel, mientras retrocedía el brazo un poco, sin duda para ganar el impulso necesario como para poder atravesarme.
¡No podía ser!. ¿Cómo pude descuidarme así?. ¡Debí prever que tendrían alguna carta bajo la manga que usarían contra mí!
No podía dejar que terminara así. No después de todo lo que había pasado. Ya no era el niño débil y patético de antes. ¡No podía dejar que los demás pudieran tratarme a su antojo!. ¡Desecharme como un montón de basura!
Juntando la poca energía que me quedaba en la mano libre, la alcé con la palma abierta y abrí fuego. Sabía que era una locura, a una distancia tan corta yo también saldría herido pero no me quedaba más opción. Si no quería terminar como la última vez, atravesado por una lanza, debía correr el riesgo.
Fue evidente que Kaworu se había esperado algo así, ya que en el último instante, las alas de buitre de su EVA se cerraron alrededor de su cuerpo, escudándolo en gran medida del impacto.
Yo no tuve tanta suerte, la explosión me mandó a volar hacia atrás luego de recibirla casi de lleno. Aprovechando la cegadora luz, me incorporé y a duras penas desplegué mis alas, listo para salir del lugar.
Una vez que se disipó la luz, pude ver a Kaworu, las alas de su EVA ya no estaban pero por lo demás, no había sufrido mucho daño. Percatándose de mis intenciones de escapar, alzó sus dos armas y me las arrojó. La lanza la esquivé con facilidad y eso creí del sable, pero un silbido a mi espalda hizo que me percatara que venía de regreso, como un boomerang al haberse vuelto curva su hoja de energía. Maldiciendo entre dientes, salté y esquivé el mortífero rayo azul por muy poco. Es seguro que si me hubiera alcanzado ahí, habría sido mi fin.
Era humillante, pero era yo el que debía retirarse del campo de batalla.
"¡Volveré Tabriz!. ¡Y cuando lo haga, las cosas serán diferentes!. ¡Ninguna sorpresa que tú o NERV puedan tener funcionará conmigo!" grité lleno de furia y me alejé a la mayor velocidad que podía invocar en mi debilitado estado.
"Te estaré esperando", fue la última transmisión que recibí.
Tambaleándome en el aire, regresé volando hacia Kyoto. Los escombros y restos de la ciudad me servirían de escondite para recuperar un poco mis fuerzas.
Aún seguía sin saber qué era ese rayo de luz azul... Había atravesado mi Campo-AT con una facilidad aún mayor que la copia de la Lanza de Longinus y además, me había dejado sin fuerzas...
Mis pensamientos fueron interrumpidos al sentirme desfallecer y caer en los restos de la ciudad con un gran estruendo. Había caído justo en lo que había sido un edificio habitacional, ahora completamente destruido pero no me importaba el aspecto, lo que necesitaba era dormir un poco, descansar para recuperar mis fuerzas. En este momento era presa fácil si alguien trataba de darme caza.
Saliendo de la cabina, me dirigí a lo que era un departamento. La puerta ya no estaba y le faltaba buena parte del techo y toda una pared en lo que parecía ser el comedor. Por fortuna, el dormitorio estaba más o menos intacto, tan sólo los vidrios rotos de una ventana estaban brillando en el suelo.
No me importó, desplomándome en la cama, me quedé dormido al instante.
Desperté por un leve click que escuché. Todos mis instintos gritando peligro, me giré en la dirección de donde estaba seguro venía la amenaza.
Tres sujetos vestidos con trajes negros y gafas oscuras, apuntándome con sus armas. Sin duda enviados por parte de NERV al reconocer el logotipo de la institución en sus hombros. Al verme despierto, los tres sujetos evidentemente se sorprendieron mucho, ya que uno de ellos jadeó y los otros retrocedieron al instante.
En el instante en que vi mover sus pulgares para disparar, emití un Campo-AT, mucho más pequeño a lo que haría en el EVA, pero que fue suficiente para hacer el trabajo. Los tres sujetos fueron cortados a la mitad limpiamente y dejaron un desastre en el suelo.
Disgustado más conmigo mismo que por la vista, por haber bajado la guardia más de la cuenta, regresé al EVA y una vez que subí en él, al alzar el vuelo, destruí el edificio por completo con una explosión.
No quería más sorpresas.
Por un breve instante pensé en regresar a Tokyo-3 a intentar atacar de nuevo pero mi juicio me lo impidió. El sistema de defensa de la ciudad aún estaba en funcionamiento, y al ver que ese rayo azul me había afectado tanto, lo más seguro era que de momento, todas sus defensas principales, las de alrededor del Cuartel, hubieran sido actualizadas para disparar esa energía.
Además, aún estaba débil, no había recobrado todas mis fuerzas, por lo que me retiré de una vez por todas.
Necesitaba volverme más fuerte. Aprender a controlar todo el poder que había ganado. El que Kaworu, ahora un simple humano casi hubiera acabado conmigo era la prueba más clara de ello.
De nueva cuenta, crucé el océano, dirigiéndome a Norteamérica.
La costa seguía devastada y la mayoría de las ciudades, aún en ruinas. Unas cuantas personas vagaban por las calles pero no reparé en ellas por mucho tiempo.
Cuando me recuperara por completo, las exterminaría.
Una vez que tuve a la vista la gran extensión de su desierto de los lugares que llamaban... Nevada y Utah (vaya nombres tan extraños), decidí que era el lugar perfecto para mí. Dado que ya no necesitaba alimentarme y el agua sólo la requería de vez en cuando, además de que el clima aquí era en extremo inhóspito, si alguien deseaba buscarme tendría que ser o muy valiente o muy tonto como para adentrarse aquí.
Con el paso del tiempo, fui acostumbrándome a las energías latentes de Adán, que hasta ahora eran las que más había estado usando en combinación con el poder de Zeruel para emitir mis ataques que sin embargo, me hacían gastar mucha energía. Pero eso pronto fue compensado gracias al poder regenerativo de los tres seres, el cual actuaba con prontitud en cuanto era necesario. Mientras más pasaba el tiempo, cada vez esa habilidad entraba en función más y más rápido, al grado de que podía llegar a disparar toda una ráfaga de ataques sin sentirme cansado.
¿Cuánto tiempo pasé así?. ¿Destruyendo rocas gigantescas, creando profundos cañones en la inmensidad de la nada?. ¿Dominando el combate cuerpo a cuerpo?. ¿Poniendo a prueba mi propia resistencia?
Creo que fueron dos años, tal vez un poco más.
Durante ese tiempo no tuve mucho contacto con otros seres humanos, sólo de vez en cuando uno que otro destacamento suicida que se atrevía a encontrarme y atacarme pero eso era todo.
Quizás lo más significativo para mí en ese tiempo fue cuando me deshice de mi torturado traje de conexión, al desecharlo como el harapo en que se había convertido. Dado que las poblaciones aledañas a la zona donde me encontraba habían sido evacuadas por mi presencia, no tenía mucho en qué entretenerme después de un duro día de práctica, pero me alegré de no haber hecho estallar un de los pequeños pueblos, ya que ahí encontré unas cuantas vestimentas aceptables.
Sólo unos pantalones negros, como lo que casi siempre vestía y una camisa blanca de manga larga. No me importaba mucho la apariencia, sólo que la ropa fuera cómoda. Además, la combinación sentaba bien, todo un clásico, así que no me molesté en cambiarla. Sólo una camisa negra de manga corta encima para permitirme un toque personal. Sentí una extraña... ¿Nostalgia? cuando dejé tirado el traje de conexión que me había acompañado ya por tanto tiempo en el piso del lugar donde cambié de vestimentas.
Así permanecí, como todo un ermitaño, solo en el desierto, el pensamiento de 'Pronto me vengaré' era lo único que evitaba que perdiera la paciencia ante la monotonía y tratara de hacer un ataque sin duda suicida ante mi falta de control.
Finalmente llegó el día en el que me sentí listo para enfrentarme a NERV. Había llegado a la conclusión de que lo que me había afectado tanto probablemente era un arma con un Campo-AT propio, sólo que negativo, lo cual podría explicar la oposición en color al clásico patrón naranja y el que hubiera anulado de golpe mis poderes, además de que quizás gracias a los datos que sin duda Kaworu les habría dado, esa emisión de energía también explicaría así su devastador efecto en mí al tener los poderes de varios Ángeles. Seguramente la habían diseñado en base a ese principio: un arma capaz de repeler por completo a cualquier ente que despidiera la energía de esos seres.
Ahora estaba seguro de poder con lo que fuera que me estuviera esperando en Tokyo-3. Todas mis habilidades y reflejos se habían ido agudizando progresivamente, de la misma manera en que el EVA lo había estado haciendo cuando devoré a Adán. ¿Acaso mi vínculo con la máquina también me había hecho compartir eso? No lo sabía, pero era una ventaja que agradecí encantado.
Tardé dos días en llegar al decidir recorrer el mundo dando la vuelta entera para contemplar la situación y dar un... recordatorio de mi presencia. Me dio gran satisfacción ver reducidas a escombros varias ciudades que ya había barrido una vez. La costa este de los Estados Unidos... Europa... Asia... hasta llegar finalmente a las costas de Japón una vez más.
Me juré que sería la última vez que regresaría así, para terminar un trabajo.
Noté extrañado que Tokyo-3 había crecido en forma circular, con numerosas placas de armadura y defensa alrededor de la ciudad. En cuanto llegué y me detectaron, abrieron fuego...
Con armas convencionales.
Vaya estupidez
Comencé mi ataque.
Salí de mis memorias al enfocar mi poder y hacer un agujero gigantesco en la última sección de la muralla defensiva que ahora rodeaba por completo a la ciudad, e incluso en la superficie del centro urbano, permitiéndome así el acceso directo al Geofrente donde estaba apostado el Cuartel General de NERV, del cual únicamente el edificio en forma de torre semicircular sobresalía de la tierra. Los restos de la pirámide que destruí al parecer seguían ahí, nunca se molestaron siquiera en retirarlos.
Sonreí de satisfacción al ver el rostro aún más envejecido que antes de Misato por el canal de comunicación que abrí. Noté lo que sin duda eran canas dispersas en su cabello. ¿Acaso todo lo que había estado haciendo a lo largo de estos dos años la había extenuado tanto?
"Cuánto tiempo sin vernos, Comandante Katsuragi", dije en un tono mordaz mientras daba una ancha sonrisa de satisfacción. No obstante, mi ojo derecho se movió para inspeccionar toda la pantalla al notar un borrón rojo intenso que no me pareció propio del centro de mando.
Se me cortó un momento la respiración y apenas y pude contener un jadeo al ver a la figura que estaba detrás a su derecha. No importaba que hubieran pasado ya tres largos años. La reconocí de inmediato por el cabello rojo tan familiar para mí. Y por el rostro inconfundible.
Asuka.
Notas del autor: bien, por si no lo han notado la historia será a través de dos perspectivas diferentes, por los ojos de Asuka y por los de Shinji intercalándose en cada capítulo. Rayos, de verdad que Shinji es malo (ya puedo ver la mar de quejas y reclamos por lo que hice que le pasara a Rei...) jeje y si creen que exagero con la ola de destrucción que hice que provocara sólo piénsenlo un poco, con una psique tan inestable y dañada como se ve en la serie y con uno que otro evento del manga, tanto poder (EVA-01 + Zeruel + Tabriz + Adán igual a Omnipotencia total) simplemente lo volvió loco. Al grado de pensar detalladamente qué hacer contra los que lo hicieron sufrir, convirtiéndose así en el vengador supremo. ¿Se preguntan exactamente cómo adquirió los poderes de esos 2 Ángeles? Pronto lo sabrán con todo detalle...
¿Por qué esta historia? Durante los capítulos finales de LADC y tras ver lo que el joven Ikari era capaz de lograr por sí mismo, llegué a la conclusión de que el peor enemigo que el universo de Evangelion podría llegar a ver era el mismo Tercer Elegido, consumido por la oscuridad de su corazón y su odio contra las personas que lo lastiman y con el poder de casi un Dios que es su EVA, sería un enemigo terrible. Mucho peor que todos los Ángeles juntos o ya de plano, el mismo Tercer Impacto, al matar como él dice "sin sentir nada, ni una pizca de emoción humana". La idea era buena, y tras ver ese capítulo de Danny Phantom me dije "¡Vamos a ello!"
¿Sobre Kaworu se preguntan? Siempre me ha parecido un personaje muy enigmático y me disgusta que no veamos mucho sobre su desarrollo en la historia original, en LADC traté de darle el papel de villano, pero todo indica que aquí las cosas serán a la inversa y junto con la Segunda Elegida, deberá buscar la manera de reparar el error que por su culpa ahora está desatado.
Finalmente, no desesperen, Shinji no es TAN poderoso como parece (al menos de momento, luego lo será AÚN más), pronto algo vendrá que lo parará (o al menos tratará de) en seco.
Realmente no puedo dar muchas referencias para las batallas en esta ocasión, cualquier duda tal vez sea mejor que revisen las notas de escenas semejantes de LADC, dado que ya considero normales ciertas características del EVA-01 para atacar (sables de luz, rayos de energía, volar, etc., todo debido al poder que tiene ahora).
Gracias a Theblacksun y a BurningFlower por la prelectura y correcciones. 0Fox0, FeroAng, Himperion, Richrdtc, Darklight, klasnic, Sherihilde y Hombre del Saco, les agradezco mucho sus comentarios por el capítulo anterior, quizás el suspenso que gana la historia al escribir desde primera persona hace que le guste más a los lectores, no lo sé la verdad pero ya veré cómo se desarrolla esta historia, la cual definitivamente es mucho menos "alegre" a todo lo que he escrito y traducido. Y no se preocupen, SERÁ terminada, eso es seguro, como los otros fics.
Comenzado el 1 de Noviembre del 2006
Terminado el 8 de Noviembre del 2006
