Neon Genesis Evangelion: Redención
Capítulo 3: Derrota
Escrito por: beamknight87
Historia basada en los personajes creados y con Copyright de Gainax.
¡Maldita sea!
¡Estuve tan cerca de cumplir mi venganza, el momento que estuve esperando por tres largos años arrebatado de mis manos en el último instante!
Apreté con más fuerza los controles de mi cabina, mis nudillos tornándose blancos por la presión que ejercía. La rabia y furia que sentía eran enormes, pero...
Tenía que calmarme...
Respiré profundamente mientras repasaba la situación una vez más.
¿De verdad pensaban que podrían mantenerme afuera para siempre?. ¿Esconderse debajo de ese domo azul, bajo una falsa sensación de seguridad? Sonreí ante la ironía en la que Tokyo-3 se encontraba. La única forma en la que podían estar a salvo de mí era estar encerrados en una prisión.
Pero no sería para siempre.
Hallaría una manera de tirarla abajo, volver inútil ese obstáculo para finalmente terminar lo que habíamos empezado.
Exterminaría a NERV, y me aseguraría de que quienes se encontraban ahí recibieran su castigo de la manera más agonizante posible.
Con ese pensamiento en mente, continué la retirada.
La nieve seguía cayendo en una terrible tormenta.
No era de extrañarse, menos en esta época del año, pero tengo que admitir que me llevé una sorpresa cuando comenzó a nevar hace ya varios días.
A pesar de mis capacidades, aún tenía que respetar el poder de la naturaleza.
Un poco más al norte de lo que eran las ruinas que dejé de Kyoto, se encontraba el Monte Tsurugi. Vaya nombre para una montaña, "Espada", y al internarme en ella comprendí a la perfección el porqué de su nombre.
Era una montaña sumamente escarpada, con riscos estrechos y muy afilados, la cual se alzaba de forma vertical muy marcada y violenta. Incluso la cima tenía la forma curva que recordaba la punta de una katana, escalar esa sección resultó particularmente difícil...
Cuando comencé a treparla con el EVA, los pasajes para poder llegar directamente a la cima eran traicioneros. Volar no me servía de nada dado los pasadizos tan estrechos, mucho menos el tratar de arremeter en la cima para entrar dado que una cueva enorme con forma de bóveda recubría la punta del lugar, un ataque de mucha potencia resultaría en un derrumbe, cosa que no me apetecía provocar. No ya que cuando finalmente pude llegar a la cima del alto accidente geológico, la vista en verdad quitaba el aliento. Un paisaje majestuoso se encontraba a mis pies, una verdadera obra de arte incapaz de ser reproducida en una pintura por ninguna mano humana.
Y a lo lejos, la vista del domo azul de Tokyo-3, insultándome, pero no importaba, mi objetivo era asentarme durante un tiempo en un lugar desde el cual pudiera vigilar la ciudad, en espera de ver si ese maldito escudo cedía alguna vez.
Luego de mi retirada de hacía una semana de la ciudad, había dado vueltas alrededor de Tokyo-3, en espera de que ese escudo cayera, pero no sucedía. Peor aún, aunque ataqué varias veces con resultados nulos, torretas apostadas dentro de la ciudad abrieron fuego contra mí con esos rayos azules de antiCampo-AT, convirtiendo a Tokyo-3 en una fortaleza inexpugnable. Sólo podía esperar.
Esta montaña era la más alta que se podía ver desde ese punto, por lo que había decidido dirigirme hacia ella con tal de poder vigilar mi objetivo desde una ubicación segura. Mi decisión había resultado acertada, gracias a la vista que tenía y a la dificultad para escalarla. Si yo con el EVA-01 había tenido muchos problemas, para seres humanos comunes y corrientes tal hazaña resultaba simplemente imposible.
El inhóspito clima me había sorprendido a la segunda noche, y aunque ya no tenía necesidades de ingerir alimento, mi cuerpo demandaba calor ante la baja temperatura. Me había quedado dormido en el claro que estaba presente en lo más alto de la montaña, contemplando el hermoso cielo, el EVA-01 apostado en la parte más profunda de la cueva y cuando desperté, estaba temblando incontrolablemente. La capa de nieve encima de mí había tornado todo de un blanco inmaculado. Los copos caían con tal fuerza que por un momento de desorientación, había creído que se trataban de piedras las que caían. Corriendo a la cueva a refugiarme, prendí fuego al montón de ramas y hojas secas que con esfuerzos había conseguido recolectar el día que escalé el monte. El calor del elemento haciéndome recuperar mi temperatura corporal, pero los escalofríos habían tenido un origen diferente a la baja temperatura.
Ya habían sido tres noches durante esta semana en la que cada vez que dormía, veía ese par de ojos carmesíes. La mirada acusadora de Rei Ayanami perforándome, tenía la impresión de que cada vez que cerraba los ojos, ahí estaba ella, mirándome, contemplándome...
Me disgustaba en extremo, pero tenía que soportarlo. Así como soportaba este frío brutal, muy superior al que sentí durante dos años en los desiertos de Norteamérica.
¿Por qué había comenzado a tener ese sueño? Sobre todo tomando en cuenta que empezó desde mi último asalto contra Tokyo-3. Contra mis antiguos... compañeros de armas. Asuka... realmente no sabía qué pensar sobre ella, Ritsuko me había dicho en esas visitas que hacía a la enfermería que ella nunca despertaría y ahora, la había visto de pie en el centro de mando, tanto o más hermosa que antes.
No obstante, su rostro lleno de incredulidad y miedo al verme... era algo que disfruté en extremo. Esa perra arrogante al fin comenzaba a conocer su lugar. Ya me encargaría de ella, al igual que de los demás...
Kaworu... di una risa de desdén al pensar en él. La última pelea que tuvimos fue en extremo aburrida, sabía que mi fuerza había aumentado, pero no tanto. Él nunca tuvo una oportunidad contra mí. De no haber sido por ese escudo que proyectaron, del EVA-05 y su piloto sólo el recuerdo habría quedado.
Pero desde ese día, no había parado de nevar. La cortina de copos de nieve que caía hacía que la visibilidad fuera de cero, pero a pesar de ello, me entretenía utilizando mi Campo-AT para mantener despejada la entrada de la cueva. El primer día arreció, pero desde el segundo, el cielo literalmente había estado cayéndose, los feroces vientos helados soplando macabramente por los riscos de todo el lugar, produciendo aullidos que nada tenían que envidiarle a los de los lobos.
Estaba pensando en que quizás ya era hora de largarse de aquí en vista de la situación cuando sentí algo... una presencia fugaz. Aún no me había acostumbrado del todo a este poder que se había ido desarrollando poco a poco desde hace varias semanas. Era como si mi mente pudiera ver... luces, destellos de vida, más allá de toda percepción, que resultaban ser otros seres vivos.
Pensé que se había tratado de un desliz de mi imaginación cuando mis oídos, con su sentido de la escucha agudizado, captaron un sonido.
El crujir de la nieve bajo... pasos suaves.
Fruncí el ceño. No era posible que alguien pudiera venir aquí. Tomando en cuenta lo escarpado de la montaña, su altitud y el terrible clima que hacía, las posibilidades de que un ser humano común y corriente pudiera haber escalado la montaña y llegar a la cima eran prácticamente nulas.
Aún así...
El sonido de la nieve siendo aplastada fue aumentando de intensidad, dirigiéndose directo hacia esta cueva.
Extrañado, me incorporé y apagué el fuego que había logrado mantener encendido por casi seis días seguidos. Las sombras ocultándome, un leve resplandor en mi mano derecha iluminaba el oscuro lugar con una intensidad menor a la luz de una vela. Fuera quien fuera, si daba muestras de agresión, lo eliminaría en un instante con un disparo de mi energía.
La figura finalmente se hizo visible a no más de veinte metros de la entrada de la cueva, caminando lentamente bajo la brutal caída de la nieve. Era una figura encapuchada, gracias a una túnica color café oscuro de aspecto abrigador y muy gruesa que ocultaba por completo la cabeza de la figura, haciendo imposible decir si se trataba de un hombre o de una mujer.
Finalmente, tras lo que me pareció una eternidad, la figura llegó a la entrada de la cueva, y sin aminorar su marcha, se adentró.
Inmediatamente salí a su encuentro, con la palma derecha extendida, listo para disparar mi Campo-AT en contra del intruso a la menor provocación.
La persona se detuvo por completo a tres pasos de mí, ambos contemplándonos fijamente, o al menos, eso parecía, ya que no podía ver para nada su rostro gracias a las sombras que daban la cueva y su capucha.
Nos quedamos así, impasibles hasta que la figura alzó sus manos, llevándolas al borde de su capucha para retirarla.
Unas manos en extremo delicadas y con dedos muy delgados y finos...
"Por fin te encontré... Shinji..." dijo, una vez que dejó al descubierto su rostro.
Esos ojos de un azul verdoso, tan brillantes como esmeraldas. Cabello castaño corto. La reconocí al instante.
"... Kirishima..." susurré, pero sin bajar mi mano, aún apuntándole mientras contemplaba su bello rostro. Aún recordaba cuando la conocí hacía ya más de tres años. Poco antes de que Iruel infectara a las MAGI en el cuartel, la chica con la que compartí una cita y... mi primer beso, por quien me vi involucrado en todo el asunto con el TRIDENT...
Recordé cuando se fue...
"Kimura", dijo, sacándome de mis pensamientos, a lo cual contesté con un confundido "¿Eh?"
"Mana Kirishima murió oficialmente con la destrucción del TRIDENT. Desde ese día, cambié mi nombre, por el de Riku Kimura", dijo con una sonrisa y tendió su mano para que se la estrechara, pero no lo hice.
"¿Qué estás haciendo aquí?" pregunté sin inmutarme en lo más mínimo con su explicación de cambio de identidad. "¿A qué has venido?" continué, exigiendo una respuesta, sin dejar nunca de apuntarle.
"La última vez que nos vimos... te dije que te visitaría un día... y tú dijiste que me estarías esperando... ¿No lo recuerdas?" respondió, bajando un poco la cabeza.
"Vendré a visitarte un día..."
"Te estaré esperando".
Me irrité ante su presuntuosa contestación. "¡No digas estupideces!. ¡Si lo que estás buscando es a Shinji Ikari, él...!" grité, frunciendo el ceño. Eso había sido en otro tiempo, un pasado que ya no me importaba...
"Murió, en la batalla contra los EVAS series que el último Ángel desplegó en contra de NERV, lo sé", me interrumpió Mana. Contemplé su cara, la cual mostraba un verdadero dolor al evocar el recuerdo. Mujeres... siempre tan frágiles...
"Me... me impactó mucho cuando recibí esa noticia. A pesar de haber cambiado mi identidad, seguí trabajando para la ONU en un complejo colocado en Hokkaido y gracias a ello, pude irme enterando de todo lo que pasó. Me había infiltrado en la misma organización que me buscaba incesantemente, todo con tal de tener noticias tuyas, pero cada reporte de Tokyo-3... era un mala noticia tras otra. La muerte de Suzuhara en la Unidad-03, la destrucción del Geofrente por el Catorceavo, Asuka cayendo en coma, Rei autodestruyendo su EVA y después...", ya no continuó, dando un ligero sollozo. Al parecer... ella había estado preocupada por mí, por todos, y dado que había tenido que estar trabajando para la ONU (si es que decía la verdad, me dije), de seguro se las vio negras, pero seguramente no tanto como yo en esa pelea.
No. Nadie jamás pudo verse ante tal situación, con todo apuntando a su contra desde el principio.
"Pero... de alguna forma, sobreviviste, escapaste de la ciudad. Me alegré mucho ante la noticia, pero eso se esfumó cuando... la ONU te designó para ser eliminado... aún más cuando el mundo entero presenció tus acciones", dijo, un tono de acero en la voz. No mostraba molestia, pero tampoco compasión al referirse a los destrozos que hice alrededor del mundo en contra de SEELE, llevándome miles de vidas inocentes en el proceso.
"Si viniste a reclamarme sobre eso... pierdes tu tiempo. Pasaron muchas cosas desde que te fuiste Mana... y cambié. Más de lo que te puedes imaginar. El infierno por el que pasé me abrió los ojos a la realidad de este mundo: sólo el fuerte vive. Si eres débil, mueres. Y con lo que me pasó, no podía permitirme ser el débil. No. Fue por eso que cacé uno por uno a los sujetos que siempre estuvieron detrás de todo, creyendo ser capaces de manipular el mundo como si fueran dioses. No me importó en lo más mínimo el exterminar ciudades y poblaciones enteras, después de todo, de eso es lo que ha estado lleno el mundo desde el principio de los tiempos. Conflicto, guerra, muerte, destrucción. Algo que va y viene y de lo cual, los humanos no somos capaces de aprender así que... simplemente aceleré los hechos. Mi último objetivo, el que me provocó todo esto, NERV, sólo es cuestión de tiempo para que consiga mi propósito", dije con una sonrisa, recordando los batallones y ejércitos que habían osado atacarme, a expensas de sus ciudades y poblaciones civiles. Su intento por crear más EVAS. Ellos siempre fueron los que arrojaron la primera piedra. Yo sólo me limité a contestar en defensa propia.
Mana se me quedó mirando fijamente, sin expresar ninguna emoción en su rostro.
"... Pero aún eres débil", dijo, con voz firme.
"¿Qué?" pregunté, incrédulo ante su respuesta. De todo lo que pude esperarme de ella, esto definitivamente no lo había contemplado.
"Crees usar tu poder para brindarle un castigo divino a aquellos que dices que te lastimaron, que te traicionaron. Pero al final, no eres diferente a SEELE. Usas tu poder para atacar, para oprimir a aquellos que son más débiles que tú. Ellos sólo se defienden, hacen lo que pueden por sobrevivir. Lo que haces no es más que un acto de cobardía. Que refleja tu mayor temor, el cual tratas de ocultar al erigirte como un dios: la soledad. Desde ese día, has estado solo, usando tu fuerza como escudo para ignorarla pero poco a poco, esa soledad, eso que tanto temes, te ha ido consumiendo. ¿Qué harás aún si lo destruyes todo? Seguirás solo, y ese dolor tuyo jamás podrás quitártelo de encima. Vivirás con él... para siempre", sentenció, acercándose casi imperceptiblemente hacia mí. Su tono de voz tan firme como el acero.
Tragué saliva... odiaba admitirlo, pero aunque una parte de mi mente tomó nota de que esta era la primera conversación cara a cara que tenía en tres años con otra persona, me sentía... intimidado por ella, por sus palabras. Porque sabía que lo que ella decía era verdad. Creo haber retrocedido unos cuantos pasos. Pero lo pensé. Soledad. Era lo único que había experimentado mientras mi fuerza se iba incrementando, todo con el único objetivo de vengarme, pero una vez que lo lograra... ¿Qué haría?
Recordé ese sueño que tenía de Rei mirándome, sin decir nada. Sólo su mirada acusadora, llena de pena, tristeza y lástima. ¿Acaso ese sueño tenía el mismo significado de lo que estaba escuchando ahora?
"E-entonces... ¿Para qué viniste?. ¿Sólo a decirme eso? Me has leído como a un libro abierto, por lo que debes de saber que puedo eliminarte aquí mismo. No tengo ninguna razón para no hacerlo", dije, tartamudeando y haciendo lo posible por sonar amenazador, pero fracasé. Incluso la bola de luz que tenía en la palma de mi mano con la que le estaba apuntando había bajado de intensidad. ¿Por qué titubeaba tanto?
"Tú no eres capaz de matarme, Shinji. Porque sabes que lo digo es verdad. Y también porque quieres saber el por qué de mi búsqueda por ti. La batalla con los Ángeles terminó, pero no la guerra. Cuando destruiste Kyoto, un equipo de investigación de la ONU entró a la fortaleza de Keel Lorenz, el último miembro de SEELE que eliminaste. El objetivo simplemente era recuperar si era posible los Rollos del Mar Muerto que él tenía, todo con tal de saber de una vez por todas qué tramaban NERV y SEELE desde el principio. Y así fue, pero... las líneas finales de ese escrito van mucho más allá de lo que pronosticaban con el Diecisieteavo Ángel. Revelan que esto no se ha terminado", explicó, frunciendo el ceño.
"... Eso no me incumbe", contesté, terco, tratando de negar sus palabras.
"Al contrario, un Tercer Impacto peor que el que estaba planeado originalmente tanto por Ángeles como por humanos es capaz de ocurrir. Todo porque en esta ocasión, la clave no es Adán, uno de los Ángeles que tú posees, sino Lilith. El mayor secreto de NERV. Y estos seres, no se detendrán ante nada con tal de lograr su objetivo, incluso ese escudo que NERV colocó sobre Tokyo-3 no será suficiente para contenerlos. Los Ángeles que atacaron hace cuatro años no son nada a comparación de esto. Las predicciones de los quince Ángeles fueron ciertas, por lo que si esto es verdad, como estamos seguros de que así es, sólo es cuestión de tiempo para que vengan, muy pronto. Quizás más de lo que imaginamos", explicó Mana, resoluta.
Las piezas poco a poco iban cayendo en su sitio en el rompecabezas que Mana me estaba mostrando. Mis ojos se dilataron ante la revelación.
"¡Entonces para eso me quieres!. ¡Para pelear de nuevo al lado de esos hipócritas!. ¿Para defenderlos?. ¿Después de todo lo que ha pasado?. ¿Simplemente tratas de decir que debo ser usado una vez?. ¡Eso se quedó atrás, me juré a mí mismo que no volvería a ser la marioneta de nadie!" rugí, exasperado y furioso ante la revelación. Si lo que Mana decía era cierto, me convertiría nuevamente en una herramienta.
"... No lo niego. Te necesitamos para poder afrontar esto, pero... si vine yo para decírtelo, fue por decisión propia. Porque sé que en el fondo, aún eres el Shinji que se ganó mi corazón", me dijo, su voz increíblemente dulce, pero... pero... no, no podía creerle. No después de todas las veces me habían traicionado.
"Mentira..." susurré, desviando la mirada.
"Entonces mírame a los ojos, y sabrás que es verdad", contestó con una nota de desesperación.
Lo hice, fijé mi ojo sano en una de sus pupilas verdiazules. El que dijo que los ojos eran la ventana del alma seguramente tenía serios problemas con los estupefacientes, pero aún así, eran muy hermosos. Una parte de mí se dio cuenta de que Mana... decía la verdad, a pesar de que las circunstancias de nuestro encuentro eran tan extrañas. Pero yo realmente dudaba de sus últimas palabras... el Shinji que ella conoció... había muerto... ¿Verdad?
"Pero yo...ahora soy un enemigo. No importa que tal vez lleguemos a tener un adversario en común. Si peleo..." fue interrumpido por ella otra vez, su voz y mirada ganando una firmeza temibles.
"Entonces. ¿Qué es lo que ves? En el campo de batalla, en NERV, a donde quieres regresar después de tanto tiempo. En las ciudades que has destruido ¿No has visto nada?" cuestionó severamente.
"¡Mana!", dije, desesperado, pero sus siguientes palabras me cayeron como una tonelada de ladrillos encima.
"¿En qué crees y por qué luchas, Shinji? Cuando te conocí, lo hacías por órdenes de tu padre. Ahora. ¿Por qué lo haces?. ¿Cuál es la razón de tu anhelo para destruirlo todo?. ¿Por tu propia satisfacción?. ¿Por un deseo propio?. ¿Por consumar una venganza?"
"Mana..." susurré. Una avalancha de sensaciones recorriéndome. Tristeza, odio, soledad, rencor, duda... temor. ¿Por qué peleaba? Antes lo hacía por seguir órdenes, para ser aceptado. Pero ahora... era libre de esa carga, de esa sombra. ¿Cuál era mi verdadero motivo para pelear? Venganza era la primera palabra que me venía a la mente, pero tras escuchar a Mana...
Mana no se tomó contemplaciones conmigo y continuó su asalto verbal, "Si esa es la razón, el mundo entero, incluida yo será tu enemigo. Si fuéramos enemigos. ¿Me dispararías, Shinji Ikari?" dijo, acercándose aún más a mí.
"Yo..."
No supe qué responderle. Mi mente daba vueltas por primera vez así ante la confusión, ante la duda. Pero ella tenía razón. ¿Por qué peleaba?. ¿Por venganza? Al principio así era, pero... jamás había contemplado lo que pasaría una vez que la cumpliera. ¿Seguiría así?. ¿Vagando por el mundo usando a mi EVA para asesinar a la gente?. ¿Qué sentido tenía eso? Al final de cuentas... desde ese fatídico día... estuve solo.
Pude haberme quedado así, pensando en una respuesta para darle hasta que...
Otra presencia... y esta vez se sentía una muy poderosa...
Decidiendo que la distracción sería más importante en este momento que darle una respuesta, hice lo que tuve que hacer.
Disparé contra ella, pero no con intención de matarla. No sabía por qué no era capaz de hacerlo. Ya había aniquilado sin remordimientos a muchas otras personas, hasta ahora había tenido intenciones de seguir haciéndolo, pero... ¿Por qué no podía hacerlo con ella?. ¿Por qué?. ¿Por lo que me acababa de decir?
Mana abrió mucho los ojos en sorpresa ante mi acción, pero su expresión creció en estupefacción al ver lo que le había hecho. De mi palma surgió un rayo naranja, el cual, al tocarla, se convirtió en una esfera que la envolvió por completo. Un crudo intento del domo que ahora protegía a Tokyo-3, usando mi Campo-AT. No muy original, pero serviría para... protegerla en caso de que la cosa se pusiera fea.
Como estaba seguro que sería el caso.
Reí internamente. Proteger a alguien... en el pasado había peleado por eso... y fracasado por mi debilidad.
"Quédate aquí", le ordené en un susurro y con un chasquido de mis dedos, hice que el EVA-01 saliera caminando del fondo de la cueva donde lo aposté, la cabina de su espalda ligeramente salida para permitirme el acceso. Con mi comando, una vez que llegó a mi lado hice que se acuclillara y posara una mano en el suelo, donde me coloqué e hice que se incorporara para poder entrar a la cabina. Activando los sistemas, salí de la cueva, ignorando los llamados desesperados que Mana me estaba dando.
"¡Shinji!. ¡Espera!" ya no oí nada más al salir por completo bajo la terrible tormenta, el peso de la nieve cayendo resintiéndole sobre mí al instante, pero resultó reconfortante, al verlo como un problema con el que podía lidiar fácilmente, en vez de tener que pensar en las palabras de Mana.
"¿En qué crees y por qué luchas, Shinji?" Sacudí la cabeza para sacarme ese pensamiento de la mente y presté atención a mis alrededores.
¡Rayos! Pensaba que desde la cueva la visibilidad era nula, pero ahora con el EVA aquí afuera en la meseta de la cima, no podía ver absolutamente nada, estaba caminando a ciegas. Mi única dirección era esa presencia que se sentía...
Y de repente, una onda de calor tremenda se sintió. Tan potente y veloz que toda la nieve que caía a nuestro alrededor simplemente se derritió para convertirse instantáneamente en vapor. Mirando a mis alrededores, noté que parecía como si... la misma nieve tuviera miedo de seguir cayendo sobre este lugar, ya que todo alrededor de la montaña seguía cubierto de nieve que caía abundantemente, con excepción de este lugar. El alza de temperatura había sido brutal. Incluso la densa capa que cubría el suelo había desaparecido, dejando expuesta la roca desnuda.
Y ahí, parada en el centro del claro, estaba una figura. En comparación con mi EVA, calculé que debía medir poco más de la mitad, alrededor de veinte o treinta metros nada más.
Aunque era más pequeña que mi máquina, esa esfera roja justo en el centro de su pecho daba fe de qué se trataba.
"Un Ángel..." susurré. ¿Otro? Se suponía que todos ya habían sido aniquilados, no obstante, usé los conocimientos de los tres que había absorbido para tratar de reconocerlo...
"No me confundas con esas basuras", respondió para mi sorpresa el ente, el cual caminó hacia mí lentamente, revelando por completo su figura. Me tomó por sorpresa su respuesta, después de todo, que yo supiera, los seres divinos que nos habían atacado no hablaban ni se comunicaban, además de que éste lo hizo con una voz que se oía joven, fuerte y... arrogante.
Se le veía muy agresivo. Tenía una figura humanoide pero hasta ahí terminaba su parecido con un humano. Sobre su cuerpo, portaba lo que parecía ser una armadura muy antigua. Unas botas que cubrían solamente la parte inferior de sus piernas, dejando al descubierto sus gigantescos pies, con una piel de color naranja rojizo, llena de escamas, rematados por garras estaban presentes, pero por las ataduras que tenían, parecía que sólo cubrían la parte frontal de su cuerpo. Sobre su pecho y cintura, llevaba lo que parecía ser un peto y cinturón de color plateado, el último abriéndose como una falda alrededor de su cintura con tres placas de armadura. La orbe roja que era su núcleo brillando como un rubí en medio de la armadura plateada. Pero lo más característico eran sus brazos, portaba unos guanteletes de color dorado enormes, rematados cada uno por un trío de gigantescas garras. Al observarlo un poco mejor, noté que usaba sus propias manos para sostener por debajo dichas armas. Finalmente, unas hombreras de aspecto esférico, también doradas, con una punta rematando su parte superior, daban nacimiento en la espalda a una especie de placa de metal de ocho puntas, con el aspecto de un Sol, el ornamento o lo que fuera cubriendo por completo la espalda del ente. Y su cabeza... también estaba cubierta por completo por un casco de color plateado, el cual tenía en su parte frontal un cuerno largísimo, aunque en su parte trasera, otro par más pequeño salía por los bordes de su cabeza, dándole el aire que tendría un escarabajo. No parecía tener boca, pero sus destellantes ojos dorados brillaban con un fulgor fuera de este mundo.
Noté que la punta del cuerno frontal brillaba con un peligroso filo.
Finalmente algo hizo click en mi cerebro tras repasar rápidamente la enciclopedia de conocimiento que tenía gracias a Adán y a Tabriz, reconocí al ser enfrente de mí.
"... Un Arcángel. Eres Uriel, la 'Flama de Dios'. Uno de los Shitennō... ¿Qué hace uno de los Cuatro Reyes Celestiales aquí?. ¿O tal vez deba decir, uno de los Reyes derrocados?" sonreí en vista de que propiamente, los Shitennō habían sido cesados de sus funciones debido a... las ambiciones y acciones de uno de sus integrantes en contra de Él. ¿Era este uno de los seres de los que Mana habló?
"Hmph, tal y como lo decían. Murasaki es todo un insolente", dijo con desprecio el Arcángel, acercándose un poco a mí. ¿Murasaki?. ¿Morado? Sonreí. Vaya nombre con el que me conocían en el Cielo, supongo que era por el color de mi EVA.
"Insolente o no, te advierto de una vez que si tu deseo es pelear para vengar a los Ángeles que eliminé... ¡No me contendré!" dije, las ocho alas de luz dorada emergiendo de golpe de la espalda de la Unidad-01.
Para mi sorpresa, Uriel comenzó a reír. "No te confundas. No tengo ninguna intención de hacer nada por ese montón de fracasados, que dejaron que unos simples Lilim los vencieran. No. Estoy aquí específicamente por ti", respondió.
Alcé una ceja extrañado. Y ligeramente nervioso. Por la poca información sobre este ente que tenía gracias a Tabriz y Adán, parecía que este tipo era fuerte... quizás estuviera en mi mismo nivel...
"¿Por mí?" contesté, apretando firmemente los controles, listo para ejecutar cualquier movimiento según fuera el caso.
"Así es. Los Ángeles, Sus servidores tuvieron su oportunidad. Y fallaron miserablemente. Ese estúpido de Tabriz... no me quiero ni imaginar lo que le espera una vez que regrese a Su lado. Seguramente un castigo eterno por su ineptitud, pero eso no es lo importante. Vine aquí para matarte", explicó el Arcángel, alzando uno de sus poderosos guanteletes para señalarme con sus garras.
"¿Matarme?. ¿Tú?. ¿A mí? No conoces tus propios límites", dije, abriendo el contenedor de la hombrera derecha de mi EVA y extrayendo el Cuchillo Progresivo alojado ahí. Instantáneamente haciendo que tomara la forma de un refulgente sable de energía negra.
"¿Eso crees? Pronto te demostraré lo débil que eres", y con eso, se lanzó al ataque.
Literalmente desapareció de mi vista, y no fue sino hasta el último instante en que oí el silbido por detrás y girándome, entrelacé mi sable con uno de los espacios que había entre las garras de su guantelete izquierdo que lanzó para atacarme.
El choque tuvo una gran fuerza, haciendo que las roca debajo de nosotros comenzara a cuartearse por la presión, pero ninguno desistió. Forcejeando, unas cuantas chispas salían despedidas por la fricción, ante la cual noté algo agitado, que mi sable no era capaz de cortar el metal del que estaba hecho su arma. Un hecho sin precedentes, tomando en cuenta que mi arma había podido cortar como mantequilla la armadura reforzada de los EVAS series.
"Eres rápido", dije, pero Uriel no contestó y realizó su siguiente movimiento.
Despegó sus garras al retroceder velozmente para luego intentar asestarme un golpe con su otro brazo, pero esta vez estaba preparado. Simplemente giré un poco mi cabeza para dejar que el ataque me pasara inofensivamente a un lado y con mi mano libre, proyecté un rayo de energía justo en la espalda del Arcángel.
El impacto fue brutal, como ya estaba acostumbrado y mi oponente cayó pesadamente en el suelo, mordiendo el polvo.
Se quedó inmóvil, "Hablador... pero será mejor que te extermine de una vez", dije, y alcé mi arma, listo para perforar a Uriel justo en donde se hallaba su núcleo.
Estaba por hacerlo, cuando un remolino de llamas surgió de la coraza de su espalda, la cual empezó a brillar como el mismísimo Sol, convirtiéndose en una corona de fuego de ocho puntas.
"¡Qué...!" pude articular por la sorpresa mientras retrocedía lo más rápidamente posible, pero no salí ileso. Las poderosas flamas crecieron a tal grado que en el último momento, me envolvieron por completo la pierna izquierda, quemándome. Sentí un dolor tremendo y aterricé a varios metros con mi rodilla derecha como apoyo, mientras me sostenía el miembro lacerado. Contemplé agitado que la armadura literalmente se había derretido como cera, el proceso de regeneración que debía ser automático y entrar en acción al momento de recibir cualquier daño demorándose, siendo muy lento. Pude sentir la manera en que mi cuerpo se esforzaba por curarse de inmediato, pero no era capaz de hacerlo a la velocidad a la que estaba acostumbrado...
Una risa demente se oyó y dirigí la vista a mi caído enemigo, el cual se estaba incorporando lentamente, la corona de fuego detrás de él brillando intensamente. "Mejor de lo que esperaba. Los rumores que se cuentan sobre ti son ciertos. Parece que voy a poder divertirme un poco", dijo, con la cabeza inclinada, dejando que sus brazos colgaran. Alzó la vista y me miró con esos ojos dorados. "Duele. ¿Verdad? El Fuego Divino es capaz de quemar incluso las almas, extinguiéndolo todo y consumiendo cualquier cosa a su paso. Incluso tú con los poderes de tres Ángeles debes sentirlo, esa herida tardará mucho en sanar, por lo que será mejor que me tomes en serio, ya que yo haré lo mismo contigo", dijo, con voz burlona.
Me limité a incorporarme, sin decir nada. Comprobando mi estado, al parecer la quemadura sólo era superficial, pero por la forma en la que hablaba... parecía que de haber querido, pudo haberme quemado por completo la pierna al momento de mi escape.
"Ya no eres tan bocón como antes. Parece que empiezas a comprender mi poder. Pero ni creas que soy un estúpido como los Ángeles con los que te enfrentaste. Ten por seguro que este lugar será tu tumba", anunció, con voz fuerte. "Pero antes de eliminarte... tal vez quieras saber la razón para ello. Es penoso para un hombre dejar este mundo sin saber el por qué. ¿No lo crees?" dijo, con algo de lástima en su voz.
"..." no dije nada, por la manera en que sentía su energía crecer cada vez más, honestamente estaba empezando a sentir miedo. Yo me había vuelto fuerte, muy fuerte... pero este tipo parecía serlo aún más...
"Shinji Ikari, o Murasaki, como eres conocido por nosotros. El Lilim más fuerte de este planeta. El que fue capaz de acabar con siete Mensajeros y quedarse con los poderes de un total de tres. Sin embargo, se volvió en contra de los de su misma especie, lo cual representó una ventaja para nosotros", comenzó a explicar, con un tono soñador en la voz.
"Déjate de rodeos y ve directo al grano", dije, cansado de la manera tan fastidiosa de hablar de mi oponente.
"Pero qué temperamento tienes. Debes aprender a controlarlo", se burló Uriel antes de continuar. "El Impacto de los Ángeles falló, es por eso que la oportunidad para nosotros, los Shitennō ha llegado. Él nos hizo a un lado, Sus servidores más fieles en el momento en que nuestra raza tenía el derecho de quedarse con la Tierra, para hacer nuestro Edén, pero no... Los favoreció a ustedes, unas criaturas tan diminutas e insignificantes. Pero la misión de sus Servidores ha fracasado, por lo que ahora esta es nuestra oportunidad para recuperar lo que por derecho era nuestro, para ocupar la Tierra como era nuestro destino", explicó.
"... ¿Y eso qué rayos tiene que ver conmigo?" pregunté, recordando las palabras de Mana, "Al contrario, un Tercer Impacto peor que el que estaba planeado originalmente tanto por Ángeles como por humanos es capaz de ocurrir. Y estos seres, no se detendrán ante nada con tal de lograr su objetivo, incluso ese escudo que NERV colocó sobre Tokyo-3 no será suficiente para contenerlos. Los Ángeles que atacaron hace cuatro años no son nada a comparación de esto".
"Usaremos el poder de la Madre para abrir ese portal, para permitirle el acceso a este plano al resto de nuestros hermanos que están en la misma situación que nosotros. Y una vez hecho eso, seremos capaces de ir a Su territorio. A cumplir de una vez por todas la venganza que tanto hemos anhelado desde nuestro exilio de hace ya milenios", continuó Uriel, como si no me hubiera escuchado, una aura de color rojizo comenzando a manifestarse alrededor de él.
¿La Madre? Era claro que se referían a Lilith...
"La razón por la que estoy aquí, Murasaki, para quedarme con tu vida, es porque representas una amenaza para ese plan nuestro. Tu poder no es algo que podamos tomar a la ligera, dado que aún si de momento no eres más que un insecto para nosotros, tu potencial si llegaras a desarrollarlo por completo nos pondría en muchas dificultades. Y no podemos permitir eso. Ahora contigo totalmente solo, al haberle dado la espalda a la humanidad, hace que mi trabajo sea más fácil", sentenció, el aura ahora cubriéndolo por completo, casi como si se hubiera prendido fuego él mismo.
¿Yo?. ¿Mi potencial aún no se había desarrollado por completo? Sabía a qué se refería, al recordar lo que le dije a Asuka. "Ni yo mismo sé hasta dónde seré capaz de llegar, es como tener... al mismo universo dentro de mí... expandiéndose, creciendo infinitamente". ¿Era ese el resultado por haber absorbido los poderes de tres Ángeles?. ¿Tan poderoso podía llegar a ser?
Aún así...
"No me interesan en lo más mínimo las tonterías que estás diciendo, pero dices que no soy rival para ti ¿Eh?. ¡Sólo hay una manera de averiguar si es verdad eso!" grité, un aura de luz blanca y dorada cubriéndome por completo, haciendo que todo el lugar comenzara a temblar, desplegando mis alas por completo.
Como respuesta, las llamas que rodeaban a Uriel crecieron aún más, envolviéndolo en un torbellino de fuego. Su poder sobrepasando al mío, creando un terremoto que amenazó con hacer que la montaña se derrumbara por completo.
Crucé los brazos enfrente de mí, a modo de protección por los terribles vientos que me estaban haciendo retroceder. ¡Diablos!. ¡Cómo era esto posible!. ¡Este sujeto... era una bestia!
Cuando las llamas se disiparon y todo se calmó, pude verlo bien. Las garras de sus guanteletes se habían vuelto de un rojo brillante, casi como... si se hubieran vuelto de magma líquido. La corona a su espalda brillando ahora en un color rojo blanco, deslumbrante. Su voz me sacó de mis pensamientos.
"Como puedes ver, mi elemento... es el fuego. Intenta no quemarte el mayor tiempo posible. Al menos entretenme un rato", dijo, y con eso, se lanzó al ataque.
Su velocidad no había cambiado, por lo que estaba preparado. Vino directamente de frente hacia mí, con su brazo derecho alzado, listo para asestarme un golpe con esas garras. Aguardé hasta el último momento para hacer mi movimiento, con los pies firmemente clavados en el suelo hasta que agité mi arma.
Traté de contenerlo al lanzar un golpe con mi sable, pero fue inútil. Vi horrorizado la manera en que sus garras de fuego líquido cercenaron el Cuchillo Progresivo que sostenía en mi mano como si hubiera estado hecho de papel, efectivamente destruyendo mi arma por completo. Aprovechando mi estupefacción, me arrojó una patada a la cara, la cual por su fuerza me mandó a volar impulsado hacia arriba y, aún desorientado, un golpe en la espalda me mandó en picada de vuelta a estrellarme contra el suelo rocoso del lugar.
Al parecer... había subestimado por mucho lo que esas garras suyas podían hacer. Si me perforaba con ellas, estaba acabado. Tenía que idear un plan o de lo contrario, este sujeto acabaría conmigo.
"Vamos. ¿Qué sucede? No me dirás que esa es toda tu fuerza", dijo en tono burlón Uriel.
Me molesté. Mucho. ¡Ese canalla sólo estaba jugando conmigo!. ¡Tal vez fuera muy fuerte, pero no le convenía subestimarme así! La rabia que sentí fue casi igual a cuando eliminé hace dos años al EVA serie que esa Rei estaba piloteando. Como si una niebla roja hubiera ocupado toda mi vista. ¡Mataría a este desgraciado! Haría que se tragara sus palabras...
Rápidamente me incorporé y extraje mi Cuchillo restante del contenedor de mi hombrera izquierda, convirtiéndolo también en un sable de energía de color negra. Esta vez tendría el mayor cuidado de no tocar sus garras, pero eso no significaba que fuera a contenerme. Hice el mismo truco con el que acabé a Kaworu en nuestra última pelea, al usar mi Campo-AT para crear a otras tres copias de mi Unidad. Una vez listo, me abalancé junto con todas ellas sobre el Arcángel, lanzando una ráfaga de ataques con mi arma. Mi rabia era tal que no me habría sorprendido haber sido capaz de convertir a esta misma montaña en grava o arena ante el salvajismo de mis ataques.
Pero, para mi sorpresa, Uriel se movía a una velocidad sorprendente. A pesar de ser el objetivo de cuatro Unidades-01 que estaban atacándolo cuerpo a cuerpo con todas sus fuerzas y velocidad, era capaz de esquivar y bloquear todos mis golpes con los enormes guanteletes de sus brazos, usando su dorso para absorber los impactos de mi arma, sin recibir ningún daño.
"Que truco tan infantil", musitó, casi... decepcionado.
"¡Qué!" grité, irritado pero fue interrumpido, al sentir un demoledor golpe en la boca del estómago que me sacó el aire por completo. Me había asestado un codazo que jamás vi venir. Debido al golpe, perdí mi concentración y las tres copias que había creado de mí mismo se desvanecieron como fantasmas, en una neblina naranja.
Y después, me regresó el ataque que había tratado de propinarle.
¡Demonios!. ¡La velocidad y fuerza que teníamos no eran tan distintas!. ¡Por qué sus ataques acertaban y los míos no! Cada golpe que recibía hacía que me sacudiera violentamente, la falta de aire debido a su primer golpe repercutiendo todavía en mi cuerpo, incapaz de hacer nada para defenderme.
Tras recibir su ráfaga de ataques con sus garras, las cuales por su altísima temperatura provocaron serios daños a lo largo de toda la estructura del EVA-01, me tomó por el cuello y me sujetó, colocándome al nivel de su cara. Examinándome. "¡Sólo eres una rana que salió de su charca para conocer el océano!" gritó, para luego volver a lanzarme hacia arriba.
Fui impulsado velozmente hacia arriba, pero jadeando, pude desplegar mis alas y sostenerme en el aire. No me gusta tener que decir esto, pero estaba desesperado, lo que podía haberse calificado como mi mejor ataque había resultado completamente inútil contra él. Grité de rabia y comencé a arrojar rayos de energía contra él, una tras otro, sin parar. Uriel no se movió ni un centímetro y estaba seguro de que tampoco lo hizo aún luego de que el primer rayo que lancé le dio de lleno y levantó una nube de polvo, ocultándolo de mi vista, pero no me importó, seguí disparando, las explosiones resonando por todo el lugar.
Finalmente, tras lo que me pareció un minuto entero, estaba jadeando y sudando a chorros, por lo que dejé caer mis brazos para que colgaran a mis costados y agaché la cabeza, en un intento por recuperar el aliento. La nube de polvo disipándose.
Me congelé cuando uno de sus pies provistos de garras se reveló.
"Tienes un semblante calmado, pero dejas que tus emociones fácilmente te dominen. Me decepcionas mucho Murasaki, sinceramente esperaba más de ti", dijo el Arcángel, la nube de polvo disipándose y revelando que no tenía ni un rasguño.
Creo que por primera vez desde que comencé mi nueva vida solo, estaba aterrorizado. Había creído ser el más fuerte. Había creído ser invencible... pero ahora... parecía que me había equivocado gravemente en eso. La revelación fue tal, que incluso casi perdí las ganas de pelear, resignándome a lo que me esperaba...
Al parecer, Uriel lo intuyó, ya que dio una leve risa ahogada y luego dijo algo que me heló aún más la sangre.
"¿Quieres saber algo interesante?. ¡Los otros tres Reyes son mucho más fuertes que yo!" gritó, y con eso, alzó sus brazos cubiertos por esos enormes guanteletes. Una bola de fuego diminuta se formó entre sus manos y en menos de un segundo, creció hasta alcanzar fácilmente más de treinta metros de diámetro. Una bola de magma puro que me arrojó con todas sus fuerzas.
Más por instinto que por decisión, crucé los brazos enfrente de mí y levanté mi Campo-AT para protegerme. Y así fue. Pero no me sirvió de mucho. La esfera se estrelló de lleno contra mí y recibí todo su calor tremendo por todo mi cuerpo. Me dio la impresión de haber sido sumergido en el mismo Sol. Creo que grité de dolor con todas mis fuerzas, no estoy seguro. Para cuando me di cuenta, estaba cayendo, mi sable aún sostenido en la mano.
Me estrellé pesadamente en el suelo, varias placas de armadura de mi EVA desprendiéndose también por el impacto. Estaba a punto de quedar inconsciente, aún así... mi orgullo recién adquirido durante estos breves tres años me decía que debía levantarme. Si iba a morir, quería que fuera con honor, y quién sabe, tal vez incluso pudiera llevarme a la tumba a este desgraciado...
Me incorporé dolorosamente. Ese poder de fuego habiéndome lastimado gravemente, mucho más de lo que había pensado, pero lo logré. Cuando dirigí mi vista a donde debía de estar Uriel, no había nada, pero su presencia arriba de ese lugar me hizo alzar la mirada.
Y lo vi. Estaba flotando plácidamente, mirándome con atención.
Alzó sus brazos, sus brillantes garras rojas destellando con luz propia.
Y de súbito, se lanzó directamente hacia mí a toda velocidad, uno de sus guanteletes con sus garras hechas de magma líquido extendido enfrente de él.
Usando la poca fuerza que me quedaba, traté de alzar un Campo-AT con mi mano izquierda, a manera de crear una pared lo más sólida posible, casi como si ahí empuñara un escudo. Mi mano derecha sosteniendo el sable de energía negra que me quedaba, con el brazo retraído.
Era una posición defensiva, no me gustaba, pero... no tenía otra alternativa contra este monstruo. Mi única esperanza era que mi Campo resistiera y por su mismo impulso, clavara un punto vital de su cuerpo en mi arma.
"¡HHYAAAAAA!" gritó Uriel mientras me preparaba lo mejor que podía para recibirlo de frente.
Fue como si todo hubiera pasado en cámara lenta. Incluso sin escuchar ningún sonido. Pude ver todo con lujo de detalle.
Mi debilitado Campo no resistió la fuerza y velocidad del ataque del Arcángel de fuego, destrozándose en añicos como una pared de cristal. Aún así, la punta de mi sable de energía se clavó directamente en su cráneo, atravesándolo por completo.
Pero eso no lo detuvo.
Su guantelete me asestó por completo en el pecho. Las garras de fuego atravesando en un golpe demoledor metal, carne y hueso limpiamente como si fueran mantequilla. Dejé escapar una bocanada de sangre al resentir el impacto y darme cuenta de que una de las garras había viajado de tal forma a través de mi EVA, que había perforado incluso la cabina de contacto y se había clavado justo en mi pecho.
No podía creerlo pero...
Había sido derrotado.
Aún así...
Di una leve risa... Seguramente, éste era mi castigo por todo lo que había hecho.
¿Cómo será el infierno? Pensé, seguro de que ése sería mi destino.
Lo último de lo que me enteré fue de la oscuridad envolviéndome y luego, el lejano sonido de una explosión.
Pero... por alguna razón... no pude evitar pensar en una persona...
Mana...
Sólo esperaba que...
Estuviera bien...
Notas del autor:
Muchas gracias a Theblacksun y a BurningFlower por su trabajo como prelectores para este capítulo.
Ok, varias cosas. Mana Kirishima... si no jugaron o conocen el juego de "Girlfriend of Steel", no creo que la conozcan, pero a decir verdad, siempre me ha llamado la atención este personaje, tanto o más que Kaworu y para cuando contemplé la posibilidad de incluirla en LADC, ya era muy tarde, y me quedé con las ganas de meterla en la historia, pero en este fic pude hacerlo. ¿Cuál será su papel en todo eso? Ya lo verán...
El concepto de los Shitennō (Cuatro Reyes Celestiales) realmente me vino a la mente tras un maratón de Megaman Zero (para el GBA, gran serie de juegos) que me aventé, desde el 1 al 4, todo gracias a los Guardianes (Harpuia, Fefnir, Leviathan y Phantom), los servidores de X que portan ese nombre.
Murasaki es como se dice Morado en japonés, me gustó la idea de darle un nombre clave con el que el piloto del EVA-01 es conocido por sus enemigos y simplemente me pareció adecuado gracias al color tan característico de su Unidad.
Me han dicho que está muy DBZ el fic por los ataques del EVA-01... lol, ese poder de duplicarse lo saqué de SRWOG2, gracias al Angelg, piloteado por Lamia Loveless y el Soulgain, piloteado por Axel Almer, Super Robots los cuales poseen ciertos ataques en los que gracias a su velocidad o capacidad de crear ilusiones, crean réplicas de sí mismos para hacer un ataque devastador. Y ya que estamos en eso, muchas otras series de especificaciones y detallitos seguramente saldrán de la misma serie de juegos y anime creada por Banpresto.
El diseño de Uriel... si vieron Digimon (temporada 1) les recordará un poco a Wargreymon, dado que me basé en su aspecto, aunque la cabeza está más figurada con base en el poderoso Alteisen Riese, piloteado por Kyosuke Nanbu de Super Robot Wars Original Generation 2.
La escena final del capítulo de Uriel atravesando al EVA-01, inspirada de Gundam Seed Destiny, cuando el emo de Shinn Asuka destruye el Freedom de Kira Yamato perforándolo en el pecho con una espada Excalibur (el arma principal del Sword Impulse).
¿Quiénes son los otros 3 Reyes? Ya lo verán... así como el resultado de esa pelea sobre la Unidad-01...
Bueno, ya casi es año nuevo, y le deseo a todo aquél que esté leyendo esto que se lo pasen muy bien con sus familiares, novia/o o amigos. En otras cosas... me puse a releer mis mangas de Rurouni Kenshin del maestrazo Watsuki, qué puedo decir, la última parte del manga es la mejor, con la aparición de Yukishiro Enishi y el pasado que Kenshin compartió con Tomoe.
Muchas gracias a Nyissa y a yukino chan por sus comentarios, los cuales siempre son bien recibidos. Sobre el próximo capítulo... finalmente daré a conocer toda la serie de eventos que dieron origen al Shinji que aparece en esta historia, cuando Kaworu se lo relate todo a Asuka, espérenlo a principios de Enero. Así que... hasta el próximo capítulo.
Comenzado el 25 de Diciembre del 2006
Terminado el 27 de Diciembre de del 200
