Neon Genesis Evangelion: Redención

Capítulo 4: Remembranzas

Escrito por: beamknight87

Historia basada en los personajes creados y con Copyright de Gainax.


Estaba junto con Misato en una sala de espera muy cerca de los vestidores esperando al piloto, el cual, al parecer, se tomaba mucho su tiempo para arreglarse en las duchas, pensé con enfado.

Luego del ataque del EVA-01 y de que la Comandante se tranquilizó lo suficiente como para poder andar ella sola, me condujo a este lugar. De camino no me atreví a preguntarle nada, porque sabía que ella no me iba a responder nada y porque el piloto Nagisa le había solicitado cordialmente ese trabajo. Aunque Misato me pidió que me sentara en uno de los pequeños asientos que estaban alrededor de una elegante mesa hecha de madero de cedro con un jarrón repleto de flores en su centro, era incapaz de quedarme quieta.

Seguía caminando de ida y vuelta por todo el lugar, mientras Misato estaba recargada de espaldas contra una pared, con una expresión aburrida en la cara. Estaba a punto de dirigirme yo misma hacia los vestidores a arrastrar si era necesario al niño lindo que tenían como único piloto cuando con un débil silbido, la puerta se abrió y por ella entró la persona que estábamos esperando.

Debo admitir que me quedé sin habla por un momento, en persona el muchacho era mucho más guapo de lo que había visto por la pantalla, no obstante...

Sonreí un poco de satisfacción al ver que yo era ligeramente más alta que él, aunque esa sonrisa estuvo a punto de borrarse en mi rostro al... sentir la manera en que a él le faltaba algo, y no me refiero a un sentido emocional o romántico. En verdad el sólo estar cerca de él te permitía sentir algo extraño a su alrededor.

A diferencia de mí, él dio una sonrisa muy complacida en cuanto me vio. Llevaba puesta una camisa de manga larga color azul cielo pulcramente abotonada y unos pantalones negros de vestir que parecían recién planchados. De la misma manera que sus zapatos de un lustroso negro parecían haber sido pulidos no hacía mucho.

Sentí que me ruborizaba un poco cuando me miró cuidadosamente, casi examinándome. Me di cuenta del vergonzoso aspecto que ofrecía con las horribles vestimentas que me habían dado esta mañana en la enfermería.

Creo que aumentó mi sonrojo cuando el muchacho hizo una cortés reverencia y como todo un caballero de modales excedidamente educados tomó delicadamente mi mano derecha y la besó suavemente con un roce de sus labios. Miré de reojo incómoda a Misato, quien seguía sin cambiar de posición, aunque con una sonrisa torcida y una mirada burlona hacia mí en vista de mi vergüenza, tanta que seguramente nadie sería capaz de distinguir dónde terminaba mi rostro y dónde comenzaba mi cabello ya que por el ardor que sentía, no había la menor duda de que ambos estaban del mismo color.

Tras unos momentos, Nagisa soltó mi mano y se me quedó viendo unos momentos más, sus ojos de color ojo oscuro centelleando levemente, así como su alborotado cabello plateado que cubría elegantemente su frente. "No hay duda, es usted aún más hermosa de lo que esperaba, señorita Langley", dijo, con su tono de voz tan suave como la seda. El olor a colonia que emanaba de él llegó hasta mi nariz, recalcando una vez más que el muchacho le daba gran importancia a su higiene personal.

"Asuka por favor, Kaworu...", dije, tratando de sonar cortante y mencionando el nombre que dijo hace poco por el comunicador cuando anunció su lanzamiento en su EVA blanco para pelear contra Shinji, para mostrar que yo también quería hablar en términos informales con él.

"De acuerdo... Asuka", dijo, casi probando la palabra y notando en su voz una leve decepción al no seguir hablando en términos tan caballerescos como seguramente él hubiera querido. Alzando una mano, me ofreció a sentarme en uno de los lugares colocados alrededor de la mesa, a la vez que Misato hacía lo mismo.

Una vez que ambas tomamos nuestros lugares, Kaworu se acercó lentamente y tomó asiento en el lugar justo frente al mío, con lo cual ambos nos quedamos de frente, cara a cara.

Me di cuenta de que la encantadora sonrisa que Kaworu me había dado momentos antes al entrar al la habitación había desaparecido. Una sombra de... culpa inundaba profundamente sus ojos...

"Así que... Asuka...¿Qué es exactamente lo que desearías saber?" preguntó, luego de un suspiro, mientras se recargaba en el respaldo del asiento y hurgaba en el bolsillo delantero de su camisa azul para extraer un paquete de cigarrillos.

Fruncí un poco el ceño ante su gesto con el tabaco, no es que no soportara a las personas que fumaban (Kaji lo hacía constantemente), pero si íbamos a tener la conversación que creía que íbamos a tener, no quería distracciones. Por otra parte, noté que su mano con la que extrajo lentamente un cigarrillo estaba temblando mucho. Ya me parecía muy raro que este tipo se comportara tan tranquilo y como si nada cuando estuvo a punto de morir hacía menos de una hora, por lo que decidí pasar por alto el asunto y pensé en su pregunta.

¿Qué quería saber? Dios, vaya pregunta. Desde luego que sólo quería saber una cosa...

"¿Qué ha sucedido desde el día en que quedé... incapacitada?" pregunté, escogiendo cuidadosamente las palabras. No me agradaba mucho la idea de decir que había estado en coma, era la verdad... pero aún así, no me gustaba decirlo. "¿Por qué Shinji...?. ¡Rayos!. ¡Qué diablos le pasó!" grité, incapaz de asimilar todavía lo que había visto hacer al que fuera el Tercer Elegido.

Kaworu dirigió la vista al techo a la vez que con la mano que sostenía la cajetilla nos ofrecía un cigarrillo. Yo rechacé su oferta, lo mismo que Misato, por lo que él se encogió de hombros y extrajo un encendedor barato de uno de los bolsillos de su pantalón, prendió fuego al delgado cilindro de tabaco que se había colocado en los labios y dio una larga bocanada antes de decir nada, como si estuviera meditando sobre qué decirme.

"Antes que nada..." comenzó. "¿Qué sabes sobre los Ángeles a los que tú y el equipo de pilotos originales de NERV se enfrentó mientras estuviste en servicio hace tres años?" dijo, contestando con otra pregunta.

Me irrité un poco, no vine a que me hicieran preguntas, sino a que yo las hiciera y me las respondieran. Di un rápido vistazo a Misato, pero ella tenía la vista clavada al techo, evitándome, por lo que resignándome, contesté de mala gana.

"Que son unos monstruos infernales, juegan sucio y son muy fuertes", contesté con disgusto, recordando especialmente al denominado Quinceavo Ángel, que me arrebató tres años de mi vida y a su antecesor, que prácticamente había hecho polvo el Geofrente antes de que... el Invencible Shinji hiciera que su EVA se volviera loco y lo devorara...

Kaworu soltó una risa ahogada, con la vista fija al techo. Me extrañé, no le veía la gracia al asunto. "¿Algo más?" dijo, tranquilamente.

Esta vez me quedé callada un momento, ahora que lo pensaba, no sabía mucho sobre esos seres. NERV nunca nos dijo nada sobre el asunto, sólo que mejoráramos nuestra manera de pilotear para tener mejores posibilidades contra ellos. De hecho, yo me enteré sobre aquél incidente con el llamado Primer Ángel del que le conté a Shinji la primera vez que acudí al colegio en esta ciudad (parecía haber sido en otra vida) gracias a haber "tomado prestado" unos papeles de Kaji cuando viajábamos en barco hacia Tokyo-3, poco antes de que el Sexto Ángel atacara. Y ahora que lo pensaba, nunca supe por qué ese Ángel apareció detrás de nosotros y no sobre esta maldita ciudad, la cual parecía sufrir todos los ataques mientras que en el resto del mundo no ocurría nada.

"..." me quedé en silencio, dándole la palabra al piloto del EVA blanco, el cual tras dar otra bocanada a su cigarrillo, parecía más tranquilo.

"Los Ángeles en concreto eran seres con una única misión: buscar y recuperar al Primer Ángel, Adán, el cual estaba escondido en alguna parte de las instalaciones de NERV. Desde el principio, esa fue su misión, no importaba nada más. Pero como debes suponer, todos fracasaron en su intento", explicó, mirando de reojo a Misato, quien estaba muy seria, sosteniéndole la mirada algo... disgustada.

"Debes saber que incluso el Ángel que exterminaste tú sola en el Pacífico no estaba persiguiendo a tu Unidad-02 como se te informó... sino a Adán, dado que un agente encubierto lo transportaba en el mismo convoy", continuó diciéndome. No parecía que el muchacho estuviera mintiéndome, dado que Misato no contradecía nada y además, tenía sentido si esa era la razón, explicaba el por qué del ataque que sufrí pero...

"Pero entonces... Si recuperaban a ese Ángel. ¿Qué hubiera sucedido? Creí que peleábamos para... salvar el mundo", terminé con un susurró, consciente de lo ridículo que eso se oía, pero esa había sido mi misión... mi vida...

"Oh sí... no dudes de ello. Lo que ustedes lograron al derrotar a cada Ángel era asegurar la existencia humana sobre el planeta, dado que si uno de ellos hubiera entrado en contacto con Adán, toda la vida humana habría sido barrida al instante en un "Tercer Impacto", el cual tenía por objetivo simplemente purificar el planeta, renovarlo", terminó, dirigiéndome una mirada pícara, aunque no estaba sonriendo.

"... ¿Renovarlo?" susurré, incrédula.

"Pongámoslo así", comenzó, recargándose sobre la mesa. "Dios, el gran Jefe ha estado observando esta pequeña creación suya llamada humanidad con sumo interés desde el principio, pero su disgusto y pena comenzó digamos... desde que Su propio hijo murió a manos de la gente de este planeta. Desde ese entonces, ha contemplado el desarrollo de la civilización, la cual, si bien ha logrado avances y desarrollos importantes, sólo hay una cosa que es común para ella. La violencia. Guerra tras guerra, conflicto tras conflicto por las cosas más banales que iban desde el dinero, el territorio, hasta las formas de pensar y en las creencias. Lo único que cambió fue la manera en que las personas se aniquilaban las unas a las otras, de manera cada vez más y más efectiva. Lo cual nos lleva al año 2000 de esta era, donde cierto grupo de... científicos se encuentran con la que fue una de Sus primeras creaciones de este mundo descansando en la Antártida, Adán, el cual había dormido pacíficamente sin provocar ningún daño o estrago por milenios", ante su explicación tan profunda, dio una fugaz mirada a Misato, quien pareció evocar un recuerdo muy doloroso, ya que las lágrimas se acumulaban en sus ojos, pero no caían. No estaba llorando.

"En fin, a estos humanos se les ocurrió jugar un poco con algo que no eran capaces de comprender, creyendo que podrían controlarlo, serles útil como un arma... y como cualquiera al que le interrumpen su siesta, al despertar a Adán de su letargo, se encabronó. Ocurrió el Segundo Impacto pero de alguna manera, lograron doblegar al Ángel, siendo eso la gota que colmó el vaso. Quince Ángeles fueron enviados desde el Paraíso, y todos tenían la misión de recuperar a Adán, barriendo de la faz de la Tierra tal insensatez llamada raza humana en el proceso. No obstante, si ustedes lograban sobrevivir, Él los dejaría continuar al respetar sus vidas, observando tristemente hasta que terminaran de matarse los unos a los otros o volaran la Tierra en millones de pedazos. Básicamente en eso consistió la guerra contra los Ángeles en la que participaste. Ya sabes casi todo el resto, durante esos quince años de preparación, se crearon a los EVAS, lo único con el poder de hacerles frente", explicó, con voz serena, como si la última parte no tuviera importancia.

Me quedé atónita ante su exposición tan cruda de los hechos, pero más que nada por la manera en la que hablaba de forma... ajena, como si él hubiera jugado un papel o rol muy importante en todo esto...

"¡Y tú cómo es que sabes todo eso!" dije, de manera cortante, molesta ante su forma de hablar con tanta superioridad.

Kaworu dio otra calada a su cigarrillo antes de presionarlo contra el cenicero de cristal sobre la mesa para apagarlo. Lanzó el humo hacia arriba lentamente de un soplido y contestó mirándome directo a los ojos, "Lo sé, porque yo soy uno de esos Ángeles", terminó con una sonrisa.


Me quedé de piedra ante sus últimas palabras, casi como si me hubieran dado un puñetazo en la boca del estómago, haciendo que me quedara completamente paralizada.

Dado que Misato sólo dio un gruñido, pude inferir que el sujeto no bromeaba ni estaba diciendo tonterías. Traté de hablar pero no pude articular palabra, la impresión era demasiada. ¿Él?. ¿Un Ángel? Pero si no se parecía en nada a los que yo recordaba, esos gigantes monstruosos y aunque fuera así. ¿Por qué estaba trabajando para NERV?

"Veo que te parece algo... casi imposible de creer pero es la verdad", dijo, arqueando la cejas un poco. "Concretamente, fui un Ángel. Técnicamente, el Diecisieteavo, el último en atacar este lugar, pero... tú no estuviste presente para ver lo sucedido", dijo, con un deje de tristeza en la voz.

Eso me puso a pensar un poco, entre el último Ángel que yo recordaba y él, había un hueco, un espacio vacío llenado seguramente por un Dieciseisavo Ángel, el cual seguramente también fue vencido pero...

"¿Qué...?. ¿Qué sucedió, en todo este tiempo?" pregunté, sin estar muy segura ahora de querer saberlo pero no tenía otra opción.

No había marcha atrás.

Dando un suspiro de cansancio mientras encendía otro cigarrillo, Kaworu comenzó su relato.


El reporte de la llegada del Quinto Elegido corre como reguero de pólvora por todo NERV.

La expectación y ansiedad son muchas, sobre todo tras ver el destino tan miserable que dos pilotos han sufrido. Es inevitable preguntarse cuánto tiempo pasará antes de que los pilotos restantes finalmente sucumban también.

Ya ha pasado una semana desde aquél horrible 18 de Abril del 2016 en el que el denominado Quinceavo Ángel dejó incapacitada a la Segunda Elegida antes de ser destruido por completo por una lanza carmesí. El ataque dejó graves estragos psicológicos y morales, a tal grado, que muchos desearían que el Ángel hubiera hecho saltar en pedazos el Geofrente como lo hizo su antecesor.

Pero las cosas no son así, el fin se aproxima cada vez más.

Y nadie está preparado para recibirlo o encararlo. No gracias a la forma en que vendrá.

A lo lejos, se oye el ruido de un único motor en la desolada carretera que atraviesa toda la ciudad. Es un auto negro, sin duda blindado, que se dirige a toda velocidad hacia el Geofrente.

En su interior podemos ver a varios sujetos de la Sección 2, la rama encargada de proteger al personal de importancia de NERV en sendos trajes negros perfectamente arreglados con gafas igual de oscuras sobre sus rostros. Todos tienen una expresión huraña, disgustada, pero es algo común en todos ellos.

En el centro de asiento trasero, vemos una figura más pequeña. Un muchacho, apenas un niño dirían muchos. Va vestido con un pantalón negro y una camisa blanca, unas vestimentas propias de una escuela apropiada para su edad, la cual no aparenta ser superior a los quince años.

No obstante, hay algo... perturbador en él. Los agentes encargados de escoltarlo pueden sentirlo. Un ambiente en extremo gélido alrededor del chico, como si el aire casi congelante emanara de él. Tal vez lo más peculiar de él sea el alborotado cabello gris plateado o sus pícaros ojos de color rojo oscuro. A pesar de la rareza de su aspecto gracias a su tez tan pálida como la nieve, esa sonrisa eterna que tiene en la cara mientras tararea suavemente la Novena Sinfonía no evita que el nerviosismo de los agentes aumente.

Algo anda mal con este chico y puede sentirlo a la perfección.

Tras varios interminables minutos, el auto finalmente llega a su destino, en donde una mujer con un uniforme y chaqueta de color rojo brillante y un largo cabello púrpura espera junto con otros técnicos con el uniforme de color café de NERV.

Los agentes bajan del auto uno por uno, lentamente, hasta que el chico también lo hace. Admira sus alrededores con esa plácida sonrisa suya hasta que detiene su mirada en la única mujer del grupo. Porta en su chaqueta la insignia de Mayor y por el aire de respeto que los demás tienen hacia ella, deduce que es quien tiene el rango más alto entre los presentes.

"¿Kaworu Nagisa?" pregunta la mujer, sin desviar la mirada.

"Sí", contesta Kaworu, asintiendo levemente.

"A partir de hoy, eres el piloto designado de la Unidad-02, sígueme", dice la mujer y dándose la vuelta rápidamente, se dirige al transporte que se dirige a la parte subterránea de la ciudad, a las instalaciones de NERV...

Sin decir nada, el chico mete las manos en sus bolsillos y la sigue, junto con los otros dos técnicos. Los agentes de trajes negros a sus espaldas dan todos a la vez sin darse cuenta un suspiro de alivio, pero no saben realmente por qué. Pero el sólo hecho ve no tener que ver nunca más al extraño muchacho es suficiente para que varios regresen a sus puestos e incluso uno, termina extraoficialmente su turno para irse a tomar un trago.

A pesar de tener en sus políticas el estricto control de nunca beber alcohol.

Mientras bajan por el elevador, pueden ver por sus ventanas la majestuosa vista que les ofrece el Geofrente, pero Kaworu es el único en mostrar algo de interés. El trayecto continúa por varios minutos más hasta que el elevador se detiene y sus puertas se abren, para revelar un laberíntico pasillo con paredes de acero reforzado.

La mujer de cabello morado sale apresuradamente y camina por el lugar como si lo conociera a la perfección. Sin dudarlo, Kaworu la sigue, los otros dos técnicos desviándose en una intersección.

Kaworu hace más amplia su sonrisa. Sabe que esta mujer sospecha algo de él. No se fía. Pero es tan ingenua... jamás podría imaginarse quién está detrás de ella.

'Todo a su tiempo', piensa el chico, mientras continúa siguiéndola.

Al pasar por otro pasillo, se cruzan con una única persona. Es una chica de cabello azul y ojos carmesíes, que lleva puesto un uniforme escolar de colores azul y blanco. Su rostro es impasible y tan blanco como el mármol. Kaworu alza la vista un poco interesado, percibiendo claramente lo que ella es en realidad, pero aunque se cruzan en su camino, nadie dice nada.

Tan sólo dos ojos de color rojo, uno más oscuro que el otro, se miran de reojo al pasar.

La Mayor y Kaworu siguen el trayecto, sin articular palabra alguna hasta que llegan a lo que parecen ser unos vestidores, la mujer se detiene en la entrada.

"Pasa y cámbiate. Hay un traje de conexión para ti colocado en una de las bancas. Habrá una prueba de sincronización para ti y el Tercer Elegido dentro de poco", explica, y con eso, se va, perdiéndose por los pasillos.

El Tercer Elegido... Kaworu tiene muchas ganas de conocerlo, interés en saber cómo es él. Decidiendo que puede matar algo de tiempo, se mete a los vestidores y efectivamente, sobre una banca hay un traje de color negro con toques rojos en sus bordes, parece ser de un material suave y muy flexible.

Cuando está terminando de colocárselo, oye una serie de pasos pesados, como si alguien arrastrara los pies. Dentro de poco, un muchacho de cabello negro y ojos azules entra al lugar. Va cabizbajo y la pena y tristeza que hay alrededor de él son tan potentes que inadvertidamente, Kaworu retrocede unos cuantos pasos, sorprendido de que el corazón del Tercer Elegido sea capaz de emitir algo así, a tal grado, de afectarle tanto.

El chico lleva las mismas vestimentas que él llevaba cuando llegó, pero no es sino hasta este momento que se percata de que hay otra persona en el lugar. Alza la vista y mira a Kaworu a la cara, quien le da una sonrisa y un saludo amistoso con la mano.

"Hola", comienza. "Soy nuevo por aquí. El Quinto Elegido. Me llamo Nagisa, Kaworu Nagisa. Espero que podamos llevarnos bien, Shinji Ikari", dice, tendiéndole la mano derecha enguantada de negro al muchacho pero éste no reacciona, se le queda viendo con una expresión de horror, pena y disgusto, que aunque dura sólo unos instantes, es muy clara. Titubeando, Shinji le estrecha la mano, pero no dice nada, parece que su mente está a millones de kilómetros de distancia...

También se viste y una vez hecho esto, sale arrastrando los pies, diciendo con voz desganada a Kaworu "Ven". Ambos se dirigen por otro pasillo hasta llegar a una puerta, por la que pasan y lo primero que ven son unos enormes cilindros blancos, con toda una serie de cables que los conectan al techo de lugar. Cabinas de simulación intuye Kaworu.

Hay tres en total, cada una con las inscripciones "00", "01", y "02". Shinji monta rápidamente la 01, por lo que infiriendo sobre la posición que la Mayor le asignó hace poco, sube a la 02.

El cilindro rápidamente se llena de LCL. Kaworu sonríe. Conoce muy bien ese fluido y la prueba comienza. No se esfuerza para nada. Gracias a su naturaleza, esto es un juego de niños.

Oye por el comunicador la voz de una mujer, la que parece dirigir el experimento, decir sorprendida los resultados que obtiene, más de un 95 por ciento de radio de sincronización. Sonríe al escuchar los datos del otro piloto, la voz de la Mayor anuncia satisfecha que él obtuvo 91 puntos, una marca sin duda alguna muy alta.

Tras una hora, termina la prueba y se les permite salir. Kaworu trata de hablar con el otro chico, pero no parece haber cambiado su estado de ánimo. Esa depresión tan profunda le incomoda. ¿Qué puede haber pasado para que un Lilim pueda ser capaz de emitir emociones tan horrendas con esa intensidad?

Llegan al vestidor y tras una ducha rápida, se cambian y salen del lugar.

Shinji ni siquiera se despide, sale del lugar casi en silencio y Kaworu, sin tener nada mejor que hacer, lo sigue. El hecho de que su compañero no proteste lo invita a acompañarlo.

Nota extrañado que sostiene algo en su mano derecha. Un llavero de lo que parece ser un muñeco de felpa o de trapo, al parecer hecho a mano. Una observación más detallada le confirma que tiene la figura de una persona, un muchacho con un traje de deportes de color negro, en cuyo rostro se aprecia una cómica expresión malhumorada.

No sabe lo que significa, quizás se trate de algo que un amigo le dio o es un recuerdo de algún familiar, pero por la manera en que lo sostiene, nota la importancia que Ikari le da.

Siguen en silencio hasta que el olor de una atmósfera esterilizada los golpea de lleno en la nariz. Kaworu nota que están en la enfermería, la cual, sin mucha sorpresa, esta casi vacía a excepción de unos cuantos médicos y enfermeras con expresiones aburridas y cansadas que deambulan por ahí. Caminan por los pasillos, pasando lentamente enfrente de las habitaciones designadas para ocupar a los pacientes, pero que se encuentran vacías.

Finalmente, hasta casi el final de un pasillo largísimo, Shinji se detiene ante una habitación que tiene en su puerta una placa con la leyenda "303" y tomando suavemente el picaporte, lo gira para entrar.

Kaworu se queda en la entrada, sin querer entrometerse, pero la curiosidad es demasiada para él. Inclina la cabeza para mirar lo que sucede y lo ve.

Shinji se sienta en una silla al lado de la cama, la cual está ocupada por una persona. Una chica al parecer, dado el largo cabello pelirrojo que se esparce como espuma sobre la almohada y parte de las sábanas. Parece estar dormida o algo. Lo único que se oye en la habitación son los ruidos de las máquinas, sus leves zumbidos y pitidos. Ikari se le queda viendo a la muchacha y nada más, como si pudiera hacerlo por un millón de años sin quejarse. En su mano derecha aprieta firmemente el llavero tan extraño que lleva pero de repente, se voltea y mira a Kaworu en el marco de la puerta., sin dejar nunca su asiento.

"Vete", le dice con voz fuerte Shinji, mirándolo fijamente, con esos ojos tan duros como rocas, vacíos y sin emoción alguna.

Kaworu hace ya rato que dejó de sonreír, pero esta vez tuerce la boca un poco. El muchacho es muy extraño, tanto, que su deseo de conocerlo un poco parece ser truncado de golpe.

Hay una barrera alrededor del joven Ikari.

Tan grande e inamovible, que él, Tabriz, ni siquiera se siente capaz de derribarla. El corazón del chico se ha encerrado en lo más profundo de su ser y está más frío que el hielo.

Se quedan viendo un minuto entero, dando por sentado que nunca podrán llegar a agradarse ni siquiera un poco. Tras ese momento eterno, Kaworu se da la vuelta y regresa por donde vino, para ir a los aposentos designados para él que NERV le ha preparado para su estancia.

Pasan tres días así, mientras espera aburrido la llegada de Armisael. No hay mucho que hacer en este lugar, dado que el escenario va según lo planeado, con algunas contrariedades como la pérdida de Longinus, pero todo sigue su curso, sólo espera a que llegue su turno.

Y la rutina es la misma, vaga por todo NERV, comenzando y terminando su viaje en la jaula donde está apostado el EVA-02 y se le queda viendo fijamente a sus cuatro ojos ocultos por los visores verdes. Su piloto anterior quedó destrozada por completo por el ataque de Ariel y el Tercer Elegido no se separa de su lado en ningún momento, pero lo más raro es que aunque se queda al lado de ella en la enfermería, no parece pensar en ella, sino en sí mismo, en su fracaso, en su incapacidad de haberla protegido a ella y al amigo suyo que falleció cuando Bardiel se apoderó del EVA-03. Ya había visto los reportes y la foto de Touji Suzuhara, la cual coincidía por completo con la figura del llavero que el joven Ikari llevaba cuando lo vio.

Y de súbito, las alarmas suenan, puede sentir la presencia de su hermano, acercándose. Sonriendo, se dirige a los vestidores, aunque para cuando él llega, la Primera Elegida ya va saliendo, con su ceñido traje de conexión puesto, resaltando su esbelta figura. Sólo se ven un momento, pero esa mirada dice más que un millón de palabras entre ambos.

Saben que es muy probable que el EVA azul no vea otro amanecer.

Sonriendo, se interna y saca de su casillero designado su traje de conexión negro. De la misma manera, cuando él se dirige al EVA rojo, ve al Tercer Elegido caminando un poco apresurado hacia los vestidores, con la intención de cambiarse, pero por el aspecto que tiene, parece que preferiría que la tierra se lo tragase y dejara de existir.

Sin darle mucha importancia, sube a la Unidad-02 y junto con Rei, salen al encuentro del Ángel.

Es otro ser extraño para NERV, un gusano de luz y energía puras, pero a pesar de ello, ataca velozmente. Las armas de fuego no son nada para este ser. Kaworu se luce un poco al esquivar sus ataques de manera magnífica, sin esfuerzo alguno y se enfrenta al ser con una Sierra Doble, pero ésta no lo corta.

Mientras está ocupado, un extremo del Ángel se abalanza sobre el EVA azul y lo atraviesa en diversas secciones. Un grito agónico resuena por parte de la chica que lo pilotea, pero aún así, no titubea en continuar con su misión y tratar de acabar a su enemigo, pero sin éxito alguno. Aún los disparos a quemarropa de su rifle no son nada para el ser.

Kaworu gira la mirada un poco para ver a la máquina, dudando. ¿Por qué ella, siendo lo mismo que él, ayuda a los humanos? Su origen es casi idéntico... ¿Qué no su misión debería de ser la misma?

Vuelve a la realidad cuando el extremo del gusano de luz contra el que blande su arma se sacude violentamente, lo arrastra varios cientos de metros por el suelo y arrebatándole la sierra, le corta una sección de la pierna derecha, para poco después, atravesar de la misma manera al EVA rojo.

Siente por su alto radio de sincronización el exquisito dolor y jadea, sudando frío. Aprieta los dientes en frustración al darse cuenta de que se confío de más y ahora, ese error lo va a pagar caro.

La situación es mala, piensa que podría ser capaz de usar su propio Campo-AT para expulsar al Ángel, pero eso revelaría quién es de manera prematura para NERV, por lo que simplemente deja que Armisael se interne más y más en las máquinas.

El lanzamiento del EVA-01 es autorizado en vista de lo crítico de la situación y en cuanto sale, de la espalda de su contraparte azul surgen las figuras del resto de los Ángeles derrotados en una masa informe de color gris. La impresión es más que suficiente para paralizar por un segundo al piloto del titán púrpura, y aunque reacciona enseguida, ese segundo de titubeo es suficiente para que Armisael se abalance sobre él, destruye su rifle y se enrosque alrededor de su mano derecha, comenzando la contaminación.

En cuanto ocurre el contacto, Kaworu siente algo extraño fluir del EVA azul al púrpura... un sentimiento... eso que llaman... amor. De parte de la piloto al joven Ikari. Es tan puro y sincero, que está seguro de que el chico también puede sentirlo.

Un extremo del Ángel, el que está todo alrededor del EVA-01, adopta la forma de la chica, la cual abraza de manera tétrica pero inocente a la máquina púrpura. Kaworu frunce el ceño, la situación se ha puesto peor de lo que esperaba, quiera o no, va a tener que deshacerse él solo del Ángel, aunque eso revele quién es. No importa, tal vez el plan sea algo apresurado, pero servirá a su propósito.

Pero justo cuando va a hacerlo, los tentáculos de luz que lo rodean a él y al EVA morado se retraen, la copia gigantesca de Ayanami en uno de ellos dando un grito desventurado de sorpresa al ser jalada de súbito. Mira con incredulidad que el EVA azul ha absorbido por completo dentro de sí al Ángel, inflándose grotescamente. Una pantalla señalando la autodestrucción inminente de una Unidad amiga se manifiesta en su cabina, por lo que sin dudarlo, logra incorporarse cojeando y se abalanza sobre el EVA-01, el cual sigue de pie, estupefacto, incapaz de moverse.

Se lanza sobre él para ponerse a cubierto a la vez que en un cegador destello, el EVA azul detona.

La explosión es brutal y tiene un estruendo aterrador. El calor emitido por la emisión y la onda de choque expansiva son tan fuertes, que las armaduras de las dos máquinas comienzan a derretirse a la vez que son lanzadas del suelo para estrellarse cerca de una colina del Lago Ashinoko, como si no fueran más que hojas que un remolino de viento arroja sin esfuerzo alguno.

Desde ahí, tienen una vista en primer plano de los resultados.

La nube de polvo se eleva rápidamente, y todo lo que queda es un cráter tremendo, en donde se está derramando ahora el agua del manto acuífero. Examinando más a su alrededor, ve que la ciudad fortaleza no pudo soportar la detonación, siendo ahora una completa ruina inservible.

Y de pronto, trozos de metal comienzan a caer como si se tratara de granizo. Son de un azul brillante, pero no se necesita ser un genio para saber de qué se trata. Repiquetean al caer sobre ellos y en la superficie, durante todo un minuto, brillando a la luz del Sol como zafiros.

La despedida que Rei Ayanami da al dejar este mundo.


Ya son mediados de Mayo.

Y el ambiente no podría ser más deprimente.

La pérdida de la piloto, del EVA azul y de la ciudad fueron más que suficientes para derrumbar por completo la poca moral que quedaba en NERV.

Bueno, al menos no todos creyeron que Rei Ayanami había muerto, luego de que, contra toda lógica, apareciera caminando por los pasillos de las instalaciones dos días después del incidente con tan sólo unas cuantas vendas cubriendo parte de su cara y un brazo.

Gran parte del personal se creyó el engaño u eso ayudó a mejorar un poco el ambiente, pero no mucho. Esta guerra había costado tanto...

Kaworu no se había dejado engañar. No señor. Reconoció a la copia en cuanto la vio, la cual, como esperaba tenía la memoria en blanco.

Una verdadera muñeca, pensó con ironía cuando la vio por primera vez al subir unas escaleras eléctricas.

Pero no sólo él se había dado cuenta.

Iba vagando hacia la Unidad-02 para mirarla otra vez, para curiosear su estructura cuando al girar por uno de los pasillos, se encontró con una escena bastante bizarra.

De un lado, Shinji, mirando fijamente a la otra persona, apretando con fuerza el llavero.

A su encuentro, Rei... si es que en ese contenedor residía esa persona, sosteniéndole la mirada, impasible, casi como un maniquí.

Tras unos minutos de silencio, el Tercer Elegido simplemente dijo "Tú no eres Rei" y con eso, dio media vuelta y se fue, caminando lentamente no hacia la enfermería como ya era costumbre suya, sino hacia la superficie destruida de la ciudad, la cual no daba muestras de que fuera a ser reconstruida pronto.

De eso ya hacía casi dos semanas.

Y de la misma manera que él estaba afuera, en la superficie, descansando sobre la estatua derribada de un ángel encorvado, contemplando las ruinas inundadas de la ciudad, otra persona hacía exactamente lo mismo pero del lado opuesto del improvisado lago.

Ikari había dejado de ir a la enfermería desde la detonación del EVA azul. Estaba seguro de que momentos antes de estallar, él había comprendido los sentimientos de la chica hacia él, pero ya era tarde. Había llorado de manera desgarradora una vez que regresaron a los vestidores, la pena y tristeza en su corazón al parecer multiplicándose aún más que antes, pero no había nada que pudiera hacer.

Esa Rei estaba tan muerta como su EVA.

Y hablando del EVA...

Luego de haber visto ese encuentro entre la copia de la Primera y el Tercer Elegido, había ido una vez más a ver la Unidad-02, percibiendo una sensación sumamente extraña alrededor de la máquina.

Inadvertidamente para NERV, al llegar a su jaula, había tratado de hacerla reaccionar, tan sólo prender la máquina, pero ésta no respondía. Se negaba a moverse. Comprendió al instante que aunque usara todo su poder para tratar de manipularla, simplemente no lo obedecería, ya que por alguna razón, la máquina se había encerrado de manera inexpugnable.

Luego de varios intentos fallidos de sincronización y demás pruebas sin resultados, se había estipulado que el Evangelion Unidad-02 fuera sellado por tiempo indefinido en la jaula de contención número 10. Al menos hasta el día en que decidiera moverse otra vez... Se había sentido ligeramente frustrado, esto iba a retrasar el plan...

También le habían informado confidencialmente que estuviera preparado para subir a la Unidad-01 en algún momento, dada la inestabilidad psicológica y emocional que sufría en estos momentos su piloto designado. Se requería de alguien más confiable en caso de otro ataque.

Kaworu simplemente había asentido ante el aviso, pero por dentro, su estómago había sufrido un vuelco. De ninguna manera se atrevería a tratar de dominar a esa bestia, que ya había acabado con tantos de sus hermanos...

Miedo. Sí. Eso sintió al pensarlo. Miedo.

Y ahora...

Contempla el plácido atardecer, tratando de disfrutar de las bellezas que la naturaleza ofrece tan a menudo y que, sin embargo, los humanos no parecen apreciar. La cálida luz naranja le otorga paz y serenidad, la suficiente como para pensar con calma las cosas.

SEELE comenzaba a ponerse impaciente, ansiosos de que diera marcha su plan, pero Kaworu tiene otras cosas en mente.

Semejantes tontos arrogantes, por el sólo hecho de haberle hecho llegar a este mundo por sus medios se sentían con la libertad de decirle qué hacer, de controlar su vida en todo momento. No eran más que niños arrogantes con mucho poder, que se creían capaces de ser iguales a Él.

Ya les demostraría su error.

El Tercer Impacto es un medio, no el fin. Un medio para ponerle fin al sufrimiento y agonía, tanto de la Tierra como de sus ocupantes. El corazón negro del Tercer Elegido es sólo una muestra de los horrores a los que se han visto condenadas las personas a sufrir debido a la arrogancia de su especie.

Y es esa misma arrogancia absurda la que le hace creer al comité que Kaworu seguirá sus órdenes al pie de la letra.

Tal vez si se tratara de otro Ángel fuera verdad.

Pero él es Tabriz, el del Libre Albedrío, y su mayor don, es decidir por su propia cuenta.

Y ya ha hecho su decisión.

Liberará a este mundo de toda esa agonía y sufrimiento de una buena vez.

Pero para ello...

Necesita una espada, una espada que corte la raíz de un tajo de ese mal llamado arrogancia de los hombres. Que está reflejado a su máxima expresión con los Evangelions, seres creados a la ligera, sin comprender en su totalidad lo que son.

Sonríe ante su decisión, y puede sentirlo.

Sus nueve fragmentos dispersos alrededor del mundo, todos a punto de ser terminados. SEELE sólo espera la noticia de su derrota para desplegarlos contra NERV a la vez y dar paso a su ceremonia.

Tan sólo imaginar la cara que pondrán cuando vean lo que tiene preparado hace que comience a reír abiertamente, a todo pulmón, pero afortunadamente, no hay nadie en estas ruinas para escucharlo.

Dando media vuelta, baja de un salto de la estatua y se dirige de vuelta a NERV.

Lo laberíntico de sus pasillos le encanta. Tanto, que es capaz de recorrerlos una y otra vez por una eternidad sin aburrirse.


Algo malo ocurría con el Quinto Elegido.

O al menos eso es lo que el grupo de agentes de la Sección 2 habrían dicho a sus superiores por los comunicadores de no haber estado muertos.

Los cuerpos estaban dispersos cerca del lugar al que el chico había estado yendo los últimos días, casi de manera ceremonial. Los tres agentes habían estado vigilando nerviosos al muchacho, el cual se encontraba sentado sobre la estatua de un ángel derrumbada, medio hundida en el agua. Se habían girado todos a la vez al oír un chasquido a sus espaldas, lo cual los distrajo por un momento.

Un momento en el cual jamás tuvieron oportunidad.

Cuando volvieron la vista, el chico ya no estaba sobre la estatua. Dando una maldición, el primer agente en ser muerto se había dado la vuelta para comenzar a recorrer el perímetro en su busca cuando una luz naranja lo impactó con tal fuerza en el pecho, que salió despedido hasta estrellarse en una de las estructuras de concreto y acero que sobresalían de la superficie acuífera. Por el sonido que sus entrañas dieron ante el impacto, no se necesitaba ser un genio para saber que le habían reventado.

Con un sonido enfermizo, el cuerpo se había clavado en un trozo de concreto especialmente afilado, como una estalactita. Se sacudió inútilmente unos cuantos segundos antes de quedarse inmóvil, la sangre derramándose lentamente, como tinta disolviéndose en el agua.

El segundo corrió con menos suerte, estaba alzando su Glock cuando otra luz de color naranja cayó como un rayo sobre él, partiéndolo limpiamente a la mitad verticalmente. El desastre que dejó fue espantoso. Tanto, que el último agente echó a correr despavorido, pero el Ángel no le dio ni una oportunidad.

Otro destello de color naranja dorado se manifestó en forma de un rayo en extremo fino, el cual atravesó su corazón, haciendo que todo su pecho estallara en una lluvia de sangre. Tambaleándose, el agente cayó de tal manera que pudo al menos ver el rostro sonriente e inocente de su asesino, con esa pícara sonrisa malévola en los labios y ojos.

Kaworu sonríe al ver que al último cuerpo se le escapaba la vida, pero no hubo opción. No quería tener inconvenientes, sobre todo menos aquí, a las afueras de la ciudad.

La contempla unos instantes en este 26 de Mayo del 2016, el hermoso cielo azul resplandeciente, sin una sola nube, cubriéndolo todo.

Tal y como había calculado, tras unos cuantos días más de espera, los nueve habían sido terminados por completo, el ensamblaje final había tenido lugar justamente la noche anterior.

Están listos para ser usados. Eso decía el mensaje que recibió en su teléfono celular horas antes.

Todo lo que queda es llamarlos para que se reúnan.

Es toda una ironía que los humanos fueran a ser aniquilados por sus mismas creaciones, pero le parece bastante apropiado el castigo. Después de todo, sus almas no se perderán, sino que renacerán en una nueva forma, nada más. Es un precio justo a cambio de todo el sufrimiento que se han provocado entre ellos a y a la Tierra.

Cerrando los ojos y dando un profundo suspiro, concentra su poder, dejando que su mente se expanda. No le resulta difícil localizarlos a pesar de su lejanía en el Japón, gracias al sistema sustituto con el que están equipados, ya que literalmente son extensiones de él mismo, por lo que el pedirles que se reúnan no es nada del otro mundo. Se sorprende un poco al notar que los nueve estaban juntos, tomando en cuenta que habían sido construidos en diferentes partes del mundo. Parece que SEELE en verdad está impaciente por dar comienzo a su plan, por lo que seguramente ya tenían casi todos los preparativos listos.

Haciendo que los nueve se activen, les ordena que acudan a su llamado, para servirle. Ni tardos ni perezosos, los nueve obedecen.

Ahora sólo resta esperarlos.

Pasan varios minutos sin que ocurra nada, diez veinte. No importa, esta mañana es muy hermosa como para estropearla si se impaciente ante la demora. Se para cerca de la orilla del agua.

Y un objeto capta su atención.

Inclinándose, se extraña ante lo que sus ojos le dicen y lo recoge del agua, empapándose levemente su mano derecha.

El llavero con forma del Cuarto Elegido que Shinji siempre llevaba en la mano derecha.

Está muy sucio y destartalado, el agua lo erosionó rápidamente y calcula que no puede haber estado ahí por mucho tiempo. La pregunta era ¿Cómo había llegado ahí?. ¿Se le había caído al agua? Después de todo, Shinji pasaba casi todo el tiempo en la orilla opuesta... Desecha al instante el pensamiento, por la manera en que el joven Ikari lo sostenía, es casi imposible que eso hubiera sucedido, por lo que la única posibilidad era que...

Lo hubiera arrojado él mismo. La corriente tan débil de lago seguramente lo había arrastrado hasta aquí pero... ¿Por qué razón lo habría hecho?

Se queda intrigado, moviendo el objeto tan preciado para el muchacho entre sus dedos, sintiendo su textura rugosa y húmeda por un rato, hasta que un estruendo se oye detrás de él y una sombra gigantesca lo cubre.

Deja caer el llavero de vuelta en el agua, sin voltearse, y contempla una vez más la ciudad. Mientras tanto, aleteando en la colina detrás de él y agitando el aire alrededor, aterriza la mole blanca que es la Unidad-05, el EVA serie diseñado para ser la Unidad líder, con una cabeza cuyo rostro está bien definido, casi idéntico al del EVA-03 a excepción de un par de crestas en el borde su cabeza.

No mucho después, las otras ochos bestias aterrizan pesadamente cerca de la primera, plegando sus enormes alas de buitre mientras que por sus gigantescas y grotescas bocas chorrea una saliva de aspecto pegajoso. Kaworu frunce un poco el ceño ante la vista que dan sus otras ocho extensiones... no son muy... estéticas que digamos, pero no importa. Mira con satisfacción que todas las Unidades portan la copia de Longinus.

Con un chasquido de sus dedos, el EVA-05 se arrodilla y la cabina del sistema sustituto insertada en su espalda es expulsada y se abre, permitiéndole la entrada al interior del titán. A pesar de ser diseñada para no llevar a un piloto de verdad a dentro, es idéntica a una cabina de contacto normal y también cuenta con un sistema de control manual de emergencia, por lo que lo activa y rápidamente se sincroniza, llegando a niveles insospechados para los científicos de NERV y sus pruebas inútiles.

Levantándose lentamente, empuñando su pesada arma, despliega sus alas.

"Llegó la hora de la Purificación", anuncia, con voz suave y decidida.

Las otras ocho Unidades lanzan un rugido atronador de triunfo y júbilo, agitando sus armas en el aire antes de que todas alcen en vuelo a la vez.


Un silencio incómodo se arremolinó en la habitación, lo único que se escuchaba era el casi imperceptible crepitar del cigarrillo que Kaworu acababa de encender, era el tercero que fumaba desde que entró para hablar.

Y ahora, tenía los ojos completamente cerrados, como reflexionando profundamente al evocar su historia.

Había escuchado casi fascinada el relato, desde su perspectiva, es obvio que su curiosidad por la naturaleza humana había sido muy grande, sin embargo, partes de su historia me dejaron serias dudas. ¿A qué se refería con que SEELE le había permitido llegar a este mundo?. ¿Cómo es que la Niña Modelo podía estar viva... si es que era la Niña Modelo, luego de haber autodestruido su EVA?. ¿Y por qué mi EVA se negaba a moverse? Las dudas rondaban a tal velocidad que sentía que me iba a estallar la cabeza. Aún me costaba creer todavía eso, Rei... había dado la vida misma para proteger a la persona que amaba, pero por lo que escuché del relato, eso pareció joder aún más a Shinji de lo que ya estaba. Me sorprendí de hecho cuando oí que él siempre me visitaba mientras estaba dormida pero... por todo lo que había escuchado me parecía un milagro que no se hubiera suicidado.

Sólo otra forma de huir de la realidad, pensé asqueada.

Aún así, me parecía que todavía faltaba bastante por contar. ¿Cómo fue que Shinji se convirtió en lo que nos atacó hace rato?. ¿Y qué fue de esos EVAS series? Aún más preguntas que respuestas...

"Quiero descansar... un rato...", anunció suavemente Kaworu, sin abrir los ojos.

"Puedes hacerlo, has estado hablando por casi más de una hora entera", dijo Misato, a la vez que se levantaba de su asiento y se desperezaba.

No pude evitar hacer lo mismo y luego la temida pregunta.

"Si todo lo que dices es verdad... ¿Quién rayos era entonces esa Rei Ayanami que viste? Dices que se trataba de una copia pero..."

Kaworu no articuló palabra alguna, negándose a decir nada. Estaba a punto de reprochárselo cuando Misato intervino al colocar una mano en mi hombro.

"Tal vez yo deba explicarte eso. Eso es claro... si de verdad quieres saberlo todo, por... horrible que sea", me dijo, mirándome con tristeza.

Asentí sin dudarlo. Dios, no tenía ni idea de cómo me iba a arrepentir por escuchar esto más tarde...

Tras inspirar profundamente, la Comandante comenzó a hablar, "El origen de la persona que conociste como Rei Ayanami es..."


Otra arqueada sobre el lavabo terminó por devolver todo lo que tenía en el estómago.

No pude evitarlo. No tras escuchar tan abominable relato.

Misato y Shinji conducidos al Dogma Terminal por Ritsuko hacia el cuarto del sistema sustituto.

El origen de Rei. Un híbrido de los genes de un Ángel y de la madre de Shinji.

Imaginarme tan sólo esas decenas de clones.

En cuanto Misato terminó de hablar, salí corriendo al sanitario más cercano, incapaz de contener o asimilar el horror de lo que NERV... no... de lo que el padre de Shinji se atrevió a hacer.

¡Dios!. ¡La familia entera estuvo jodida desde el principio! La madre muerta por lo mismo que ella creó, un padre demente y el hijo tan sumiso ahora convertido en un psicópata.

Respiré profundamente tras sacarlo todo y me empapé la cara para refrescarme. Jadeando, traté de ordenar mis pensamientos. Lo primero en lo que pensé fue en Rei. Desde el principio supe que había algo raro en esa chica... pero esto... al final... había dejado de ser una muñeca para que la volvieran a convertir en una. No sabía si debía sentir pena o lástima por ella, por haber tenido un destino tan miserable. El obligarla a vivir a la fuerza luego de que ella rindiera su vida por una decisión propia... Qué horror...

Cuando salí finalmente del sanitario, Misato estaba esperándome recargada contra la pared, una expresión intranquila en el rostro. "Lo siento... pero te lo advertí. Aquí se hicieron cosas horribles... y lo que Kaworu va a contar no creo que sea tampoco de tu agrado", dijo cautelosamente.

"No importa. Tengo... tengo que oírlo todo. No me importa lo que pase", dije débilmente, mientras comenzábamos a andar de vuelta a la sala donde Kaworu esperaba pacientemente. Pero en el trayecto, me detuve cuando se me ocurrió algo.

"Misato... Hasta ahora, es Kaworu quien lo ha relatado todo pero... ¿Sabes cómo tomó Shinji todo eso? Quiero decir... ¿Qué estuvo haciendo antes de que... Kaworu atacara?" pregunté, nuevamente sin saber si realmente quería saberlo...

Misato se detuvo en seco y su rostro se cubrió de vergüenza. Genial. De seguro un drama más para coronar con broche de oro toda esta mierda de asunto que decididamente, había culminado de la peor forma posible. Continué. "Quiero decir... ¡Rayos!. ¡Hasta tú misma debiste de haberte dado cuenta!. ¡Él ya estaba jodido antes de siquiera poner un pie en esta ciudad!. ¡Con todo lo que pasó desde lo de Suzuhara...!. ¿Cómo es que él...?" no pude terminar, pero Misato sí.

"¿Continuó?. ¿No se quitó la vida por su propia mano?" preguntó con voz grave, mientras que yo me limité a asentir. "La verdad no lo sé, pero creo que puedo contarte lo que vivimos ese día cuando los nueve atacaron. Anda, creo que puedo terminar antes de llegar a la sala de espera", dijo, mientras echaba a andar a un ritmo más lento y comenzaba su historia.


Las sirenas de alarma resuenan por todo el lugar, finalmente, el último Ángel ha llegado.

Y de qué manera.

Había sido una mañana como cualquier otra, el centro de mando completamente tranquilo y ella disimulando para poder escapar en cualquier momento a su escondrijo desde donde estaba obteniendo toda la información "extraoficial" de la MAGI, cuando una transmisión apareció en la pantalla del monitor principal.

La MAGI de inmediato anuncia a gritos un patrón azul, diciendo con pelos y señales que el Diecisieteavo Ángel está en pantalla.

Al dirigir la vista, Misato se sobresalta y deja caer su taza de café, la cual choca estrepitosamente en el suelo, haciéndose añicos.

El muchacho tan extraño que llegó hace pocas semanas directamente por parte del comité está sonriendo y sólo hace un anuncio con su voz tan melodiosa. "La hora prometida para purificar este planeta ha llegado. Les sugiero que si piensan resistirse..." una poderosa explosión resonó muy cerca de él, "más les vale que me ataquen con todo lo que tienen", y con eso, la toma del monitor cambia para dejar con la sangre convertida en hielo a todos los presentes.

Nueve EVAS blancos, cargando poderosas lanzas ovoides de color gris están revoloteando sobre la superficie de Tokyo-3. Los pocos edificios armados funcionales que aún quedan en servicio disparan sus municiones, pero los Campo-AT las repelen como si nada, para luego ser aplastados por los titanes.

'¿La producción en serie de EVAS?. ¿Ya estaba acabada?' piensa incrédula la Mayor, mientras nota que los nueve monstruos se aglutinan en un solo punto. Clavan sus lanzas al unísono y, como si fueran un taladro enorme en conjunto, hacen estallar la placa de armadura para crear un agujero el cual les permita pasar.

Con una eficiencia letal lo logran, todos juntos bajan y continúan el procedimiento, placa por placa.

No tardarán nada en llegar al Geofrente.

Recuperándose, repasa en su mente las opciones. Sabía que el Quinto Elegido era extraño, pero esto... jamás se le pasó por la cabeza...

No hay muchas esperanzas, Asuka sigue dormida y el EVA-02 se niega a moverse. Sacarlo a la superficie sería completamente inútil.

La única opción es...

Shinji.

Frunce el ceño al pensar en el muchacho. Ha estado tan distraído todo el último mes que le parece más un zombi que una persona. Desde que ella y él averiguaron la verdad sobre Rei, su situación empeoró. Ya no tenía contacto con las personas, con nadie. Ya ni siquiera iba a visitar a Asuka en la enfermería y tampoco pasaba las noches en el departamento.

Por lo que sabia de los reportes de los agentes encargados de su protección, el chico simplemente se había quedado mirando las ruinas de la ciudad, sumergidas en el agua, día tras día. Y nada más. No decía nada, no se quejaba, no lloraba. Nada. Era en extremo perturbador. Sin duda, un daño extremo psicológico había tenido lugar en la mente de Shinji en algún momento de esta horrible guerra, intuía con toda su certeza que comenzó con la muerte de Suzuhara y ese daño simplemente había ido creciendo con cada Ángel que llegaba y era vencido.

El precio por cada victoria era arrebatarle las pocas cosas que él apreciaba.

Aún así...

No importaba.

Él era el único capaz de pilotear el EVA y quisiera o no, esa era su misión. Para eso había aceptado pilotear.

¿Verdad?

"¡Dónde está Shinji!" grita, con un hilo en la voz, mientras que por el rabillo del ojo nota cierta... inquietud en el Subcomandante, aunque Gendo no se ha movido un milímetro...

Sabe que algo anda mal.

"¡Ya está en la jaula del EVA-01!" responde Makoto desde su puesto, pero sus siguientes palabras la dejan paralizada, "Pero... no ha subido al EVA. ¡No se mueve de la pasarela!"

Mierda.

Es todo lo que puede pensar Misato mientras echa a correr a toda velocidad que le permiten sus piernas hacia la jaula.


Está ahí, mirando fijamente el casco de la máquina, con su traje de conexión puesto, pero sus ojos están completamente ausentes del resto del mundo. Perdidos, vacíos.

¡BLAM!

Misato no puede soportarlo más. Se ha quedado viéndolo un minuto entero mientras oyen los terremotos acercarse cada vez más y los informes de Maya sobre los EVAS atravesando las endebles placas de armadura con cada vez mayor velocidad.

A pesar de empuñar el arma en su mano y haber dado un disparo que pegó justo entre los pies del muchacho, éste no se sobresalta ni lloriquea aunque sea un poco como creía que lo haría. Aún así, no baja el brazo, el cañón de la pistola aún echando humo.

"También me alegro de verte... Misato", dice serenamente su nombre titubeando, casi como si no fuera necesario. Eso la irrita todavía más. Se acerca caminando a paso firme, consciente de que el chico no ha bajado la vista del rostro de la máquina.

Finalmente se planta justo al lado del muchacho. Del chico al que ella misma invitó a vivir con ella, del niño con el que compartió su hogar este último año...

Coloca el cañón justo en su cabeza, hundiéndolo entre su mata de cabello negro y amartilla el arma.

"Pilotea el EVA". No es una orden, ni una sugerencia.

Es una amenaza, y ella lo sabe.

Inesperadamente, obtiene una respuesta completamente insólita.

Shinji está riéndose, cada vez más fuerte, primero con débiles gimoteos hasta alcanzar sonoras carcajadas. Pero no es una risa normal. Hiela la sangre el único hecho de oírla... una risa demente...

Finalmente, se detienen sus risas y voltea a ver a la Mayor con unos ojos cargados de una desesperación total, pero que a la vez parecen reírse desde lo más profundo. Otro temblor retumba encima de ellos. Maya anuncia que sólo quedan seis placas antes de que los EVAS lleguen al Geofrente.

"Así que al final es lo mismo ¿No? Lo único para lo que sirvo es para manejar a este monstruo, al que parece que estoy encadenado. No importa cuántas veces trate de alejarme de él, de dejarlo atrás, siempre vuelvo a él. Todo para seguir los deseos de gente para la que no soy más que un objeto, un medio con el cual pueden asegurar su supervivencia y sus objetivos tan egoístas. Me da asco", dice, mirando con desprecio a la Mayor, la cual no puede contenerse más y lo abofetea, el golpe resonando por todo el lugar.

"¡Deja de decir estupideces!. ¡Cuando viniste, desde el principio sabías a lo que te arriesgabas, esa fue tu elección!" grita, casi histérica.

Shinji sonríe y da otra leve risa, a pesar de que su mejilla comienza a hincharse rápidamente. "¿De verdad cree eso? Vine aquí por que elegí el creer que podría reunirme con mi familia otra vez, y en lugar de eso, me encontré con esta... cosa", dice, mirando de reojo a la máquina púrpura. "Algo que sólo yo podía manejar y por ese simple hecho ya llevaba una responsabilidad encima", susurra. "Una responsabilidad que jamás quise", sentencia.

"¡Eso es mentira y lo sabes!. ¡Si hubiera sido así, no habrías...!" es interrumpida por el sonido de otro temblor y Shinji retoma la palabra.

"No habría piloteado para salvar a Rei. ¿Verdad? Me arrepiento como nunca de haber... salvado a esa muñeca ahora que sé la abominación que es. Pudo haber muerto en ese entonces y mi padre simplemente habría traído a otra de esa horrible pecera, habría probado suerte las veces que hubieran sido necesarias hasta encontrar una capaz de mover al EVA", otro temblor resuena allá arriba, cada vez más cerca. "Pero fui un tonto ingenuo, acepté pilotear y por un tiempo, creí haber encontrado esa familia, ese hogar que tanto anhelaba, pero todo fue una mentira, un engaño, una ilusión. Esa maldición de la que soy presa llamada EVA me lo quitó todo: se llevó a mis padres, por ella maté a mi mejor amigo, por no permitirme usarla Asuka quedó en coma, por culpa de ella Rei se fue... y ahora, de nuevo por ella dejé de ser una persona, para convertirme en un instrumento, un instrumento para... cumplir su venganza. ¿Verdad, señorita Misato?" dice, haciendo uso de las formalidades con su nombre, algo que sólo había hecho durante su primer mes aquí, pero el resto de sus palabras la irritan, él nunca sabría lo que ella...

Su voz tan tranquila la saca de sus pensamientos otra vez, "El señor Kaji me lo contó todo, sobre usted en la Antártida, Adán, el Segundo Impacto. Por eso entró a trabajar a NERV¿Verdad? Para vengarse de los seres que mataron a su padre", dice burlonamente. "Es lo único que la ha motivado todos estos años, y esa sed de venganza es la que le permite pasar encima de todo, sin importar lo que sea. Como ahora", termina con un susurro.

Otro temblor encima de ellos.

No lo soporta más, la ira la domina por completo y vuelve a apuntarle, directo a la cara con su arma, se siente capaz de disparar. Dios, sería tan fácil apretar el gatillo y borrar esa linda cara de un solo golpe...

"Adelante, hágalo. Es imposible que falle a esta distancia. Lo preferiría a tener que volver a subir a esa cosa", dice, pero Misato recupera la razón. No puede hacerlo. Si dispara, están perdidos, aunque con esa actitud de Shinji, es probable que estén perdidos aún si sale a pelear...

"Pilotea el EVA", vuelve a decir llanamente, tratando de recuperar la tranquilidad.

Shinji suspira y responde, "Está bien". Comienza a caminar hacia uno de los extremos de la pasarela y de súbito, se detiene. No se gira para verla pero comienza a hablar, el tono de voz lleno de amargura y rencor. Otro temblor se escucha y Maya informa que sólo quedan dos placas más en la defensa. "Pero antes de eso quiero que sepa que esto lo hago por cumplir sus malditos caprichos, como desde el principio lo hice. Mi alma ruega por que ésta sea la última vez que tenga que hacerlo, a pesar de saber el dolor por el que tendré que pasar de nuevo. El EVA ya se ha llevado todo lo que tenía, mis padres, mis amigos, toda mi vida ha girado a su alrededor sin hacer nada más que traerme desgracias por lo que lo único que me queda es mi propia vida, sólo resta eso para que me lo quite", un temblor más. Ahora sólo queda una placa de armadura. "No me quejo, acepto mi destino como fue escrito, pero no puedo evitar preguntarme... si estuvo bien que hubiéramos hecho esta guerra. Si esos Ángeles atacan deben de tener un motivo concreto, bien fundamentado, después de todo, éste tiene la forma de un ser humano ¿O no? Me pregunté muy a menudo esta última semana en qué habría pasado si hubiera dejado que al menos uno solo de ellos cumpliera su objetivo. ¿Nos habríamos evitado toda esta pena?. ¿Este dolor?. ¿Tanto sufrimiento? Me atrevo a decir que sí, y me atrevo incluso a decir que nuestras almas están condenadas por haberlos hecho llegar hasta estos límites. ¿Y usted, Mayor?. ¿Rezará por su alma cuando le llegue la hora? La mía ya ha llegado, y estoy preparado, pero no creo que usted sea capaz de aceptarlo cuando sea su turno", sentencia con tristeza en la voz. Otro temblor se oye y Maya grita frenética que el enemigo ha penetrado al Geofrente.

Las palabras le caen encima como una tonelada de ladrillos a la Mayor. Ahí estaba la razón del... ausentismo de Shinji de los últimos días. Le estaba diciendo que prácticamente iba a salir a encarar un suicidio por orden y capricho suyo. Pero lo aceptaba, porque ya sabía lo que le esperaba a él. ¿Y ella?. ¿Tenía ella idea de qué le esperaba?

"Adiós, señorita Katsuragi", y con eso, chasquea los dedos y el brazo derecho del EVA-01 se levanta, destrozando la pasarela como si no fuera más que papel y crea un puente por el cual Shinji sube para entrar a la cabina de contacto. En cuanto ésta se cierra, el EVA sale disparado hacia la superficie.

Los sonidos de la pelea no tardan en comenzar a manifestarse, pero ella se queda ahí, cae de rodillas lentamente y tira su arma mientras siente las lágrimas caer libremente de sus ojos al dar sollozos desgarradores ante la cruda realidad que le acaba de hacer ver Shinji. Ni siquiera cuando oyó el último mensaje que Kaji le dejo en su máquina contestadora lloró así. Lo que más le dolió fue la manera en que se despidió de ella, como si nunca la hubiera conocido...

El dolor de saber que el hijo que nunca tuvo ahora la ve como una desconocida, como una perfecta extraña para quien no es más que una herramienta le aguijonea el corazón con un dolor tremendo, casi impensable. Lo que más le duele es saber que todo lo que dijo el muchacho es verdad.

Pero su llanto se incrementa todavía más, al grado de llorar con toda la fuerza de sus pulmones, sin importarle si alguien la ve al saber que acaba de mandar a ese muchacho que solamente buscaba tener un lugar al que llamar hogar, tener una vida normal, a una muerte aterradora, luego de que todo lo que él quería le fue arrebatado brutalmente por un destino maldito al que estaba condenado, pero que aceptó sin queja alguna.

Y lo peor de todo, es que ella no pudo hacer nada para evitarlo. Peor aún, trató de usar su dolor para forzarlo a subir a esa bestia endemoniada una vez más y la jugada le salió completamente al revés. Él subió por una decisión propia. La de cumplir sus caprichos. Y ahora, ella cuestiona la que ha sido toda su vida, piensa que probablemente... toda su existencia fue un error, todo justo antes de que él saliera directo al matadero al montar una vez más el Evangelion.

Sin duda alguna, la que sería su última vez.

Inconscientemente, reza porque su alma sea perdonada al haber provocado todo esto.


Entré apresuradamente a la habitación tras oír a Misato. Su historia había acabado en el momento que llegamos a la puerta.

El poco respeto que sentía por ella se esfumó en un instante luego de escuchar su relato y la actitud tan egoísta y despreciable con la que trató de convencer a un Shinji que ya estaba listo para morir de pilotear una vez más aquello que tanto odiaba.

Pero aún así, lo hizo. Eso había mejorado bastante la imagen que tenía de Shinji... del viejo Shinji claro... no creo que el nuevo me agradara mucho nunca...

En cuanto se cerró la puerta detrás de nosotras me dirigí a mi asiento y lo ocupé, haciendo el máximo esfuerzo por ignorar en todo lo posible a esa hipócrita de Misato.

Kaworu aún seguía tal y como antes, recargado en el respaldo de su asiento, con los ojos cerrados, dando la impresión de estar dormido.

La habitación nuevamente se llenó de un silencio total que ninguno de los tres rompió o interrumpió, por lo que decidida a llegar al fondo de esto, tomé la palabra al alzar la vista al techo y hacer mi petición.

"Kaworu. Continúa. Por favor..." dije.

Kaworu finalmente abrió los ojos con aspecto cansado y dando un profundo suspiro, respondió, "De acuerdo. Seguiré...con el relato..."


Finalmente, tras la poca resistencia ofrecida, están sobrevolando el Geofrente, descendiendo en picada excepto él, quien se queda flotando en el aire mientras ve como sus otras ocho extensiones aniquilan las defensas apostadas en el lugar.

Resulta muy aburrido, pero no tiene que esperar mucho, ya que en breve, por una de las catapultas, aparece el único oponente que van a tener.

El EVA-01 hace su aparición y en cuanto llega, la batalla comienza.

Saca su cuchillo de uno de los contenedores de sus hombreras y de inmediato lo choca de lleno contra el filo de unas las lanzas que el EVA blanco más cercano a él blande en su contra. Las chispas vuelan por todas partes mientras los gigantes forcejean, pero la situación no dura mucho gracias a la llegada de los otros siete.

El EVA morado se aparta de un salto mientras asesta una cuchillada a otro EVA, la cual hace contacto y perfora parte de la armadura, sacando un breve chorro de sangre, pero la víctima del golpe ni se inmuta.

El EVA-01 sigue retrocediendo y, viendo la nula efectividad de su arma, la guarda en su lugar. Planta firmemente los pies en la tierra y extiende los brazos a sus lados y al frente, con las palmas abiertas. Esperando que otro de los EVAS lo ataque.

Y así pasa. Una de sus extensiones se arroja contra el Tercer Elegido blandiendo su arma con ambas manos en un arco mortal pero justo en el último momento, la lanza se detiene. Kaworu mira con interés lo acontecido mientras hace que sus otras siete extensiones se detengan, respetando de momento el encuentro de los dos oponentes, pero eso no durará mucho.

En la guerra todo se vale. Puede que lo consideraran sucio o tramposo, pero su ventaja numérica no tenía nada de malo.

Y no dudaría en usarla por completo contra su enemigo.

Contempla algo impresionado lo sucedido, justo antes de que el filo de la lanza lo decapitara, la detuvo al sostener su empuñadura con ambas manos. Debido a su posición, la Unidad-01 aprovecha dando una patada en el pecho a su oponente para quitarle la gigantesca arma.

Tiene éxito, pero no parece que vaya a ser capaz de usarla. Es muy pesada. Tanto, que a pesar de usar ambos brazos, apenas y la puede alzar...

El EVA desarmado gruñe y se arroja de nuevo contra su oponente, pero éste reacciona mejor de lo que esperaba y alzando el arma en forma horizontal, simplemente deja que el EVA serie estrelle su horrible boca contra el filo, casi partiéndole el cráneo en dos.

El EVA blanco cae al suelo como un saco de basura, la sangre manando de su herida como si fuera una fuente y todo se detiene. Kaworu mira asombrado la táctica de batalla tan audaz que usó el Tercer Elegido.

Es una lástima que vaya a tener que eliminarlo.

Sin aterrizar todavía, ordena a los otros siete atacar todos a la vez.

La Unidad-01 se pone en guardia mientras que las harpías lo atacan todas a la vez.


Ha sido una dura batalla.

La sangre cubre de manera macabra todos los alrededores con su tinte rojo.

La pelea ha durado más de media hora, todo gracias a que la Unidad-01 tiene un motor S2 robado de Zeruel,

Eso y por la tenacidad del piloto.

La máquina morada estaba cubierta de heridas y cortes muy profundos provocados por las lanzas enemigas, incluso tiene una mordida en su omóplato producto de un encuentro demasiado cercano con un EVA serie, pero a pesar de ello, se mantiene en pie.

Los cuerpos de los EVAS series mutilados yacen por todos partes, algunos sin un brazo o con las piernas cercenadas. Uno de ellos incluso fue partido en dos por la cintura.

Y ahora mismo, el Tercer Elegido está peleando con el último que queda, mientras Kaworu, desde el aire, observa.

Un humano muy interesante, piensa, empeñado en cumplir la misma misión que le ennegreció tanto el corazón. ¿Por qué?. ¿Por qué peleaba?. ¿Cuál era su razón para hacerlo con tanto ahínco? Como espectador, notó que la máquina púrpura parecía alimentarse de ese odio, de esa rabia, de ese rencor que tenía el piloto para aumentar así su fuerza...

Podría seguir preguntándose eso por toda una eternidad y no comprenderlo, pero ya basta.

Esto se tiene que terminar.

El órgano S2 de las Unidades mutiladas se reactiva y en silencio, comienzan a incorporarse. Todas portan sus armas, dado que durante la batalla, la lanza que tanto trabajo le costó obtener a Shinji le fue arrebatada de sus manos y ahora mismo ataca con sus manos desnudas.

Está sosteniendo por el cuello al que cree que es su último enemigo antes de acabar con el que aún no ha tocado tierra. Aprieta con todas sus fuerzas, seguro de que aunque le rompa el cuello, hará que la presión le destroce el cráneo.

Y de súbito, el silbido mortal se oye a su espalda. Actuando por instinto le rompe velozmente el cuello al EVA que sostiene y se gira para detener el ataque, alzando su Campo-AT pero es inútil. La lanza sufre una metamorfosis, toma una forma de doble punta muy familiar para el piloto y lo inevitable sucede.

Su Campo es perforado y el arma se clava justo en el ojo izquierdo del EVA-01.

Un grito desgarrador de dolor se oye por todo el Geofrente a la vez que la Unidad-01 se encorva ligeramente hacia atrás y la doble punta que perfora su cráneo termina por clavarse en el suelo, inmovilizándola por completo.

Los EVAS series heridos terminan de incorporarse, despliegan sus tenebrosas alas y se hacen los señores de los cielos, volando en círculos alrededor del oponente que tanto trabajo les costó vencer.

A pesar del daño, el EVA-01 alza el brazo derecho en su dirección, como si tratara de alcanzarlos con su mano, en una muestra de que aún quiere seguir peleando.

Pero que es interrumpida de forma brutal y mortífera cuando una segunda lanza con la misma forma de doble punta entrelazada atraviesa su brazo limpiamente desde la palma de la mano hasta su nacimiento en el hombro, cortándolo en dos.

Otras seis lanzas caen rápidamente sobre el defensor de NERV, atravesándolo en diversas partes del cuerpo, el cual se sacude inútilmente ante cada impacto. Sorprendentemente, el piloto ya no grita. Quizás la agonía que siente ha ido más allá de lo que puede expresar con tan sólo gritar.

Pero a pesar de ello, el EVA aún se mueve, trata de incorporarse pero le es imposible por la misma situación en la que está metido.

'Increíble', piensa Tabriz desde el aire al ver la obstinación que tiene su enemigo. De alguna manera, parece que su espíritu ha trascendido su cuerpo. No importa cuánto dolor pueda sentir, su mente no hace caso.

Pero el cuerpo humano tiene un límite. Y lo que esas lanzas hicieron con el EVA lo sufrió en su totalidad en carne viva el piloto. Por lo tanto, para acabarlo de una vez por todas, hay que atacar al piloto en el punto que le permite estar con vida para cesar la actividad del EVA.

Perfilándose, provoca en su mano derecha la metamorfosis de su lanza y con una puntería asesina, deja que ésta escape de entre sus dedos al otorgarle un gran impulso.

Un chasquido líquido es todo lo que se oye cuando la doble punta de la novena y última lanza perfora el metal y la carne del EVA de la parte izquierda del pecho.

El arma le perforó sin duda alguna el corazón al piloto Ikari.

La máquina inmediatamente queda en total silencio. Ya no se mueve, y el brillo desafiante hasta el final de sus ojos se ha apagado.

Todo ha terminado.

Ahora sólo resta encontrar a Adán, puede sentir su llamado pidiéndole que venga. Se voltea y se dirige hacia la pirámide de NERV, mientras que las otras ocho Unidades comienzan a descender lentamente sobre su presa. Le depara un destino horrible, pero por fortuna el piloto ya está muerto.

Aún así...

Se detiene y les ordena a sus extensiones que aguarden un momento. A pesar de ser partes de él mismo, el salvajismo propio de su naturaleza se impacienta y cada vez le es más difícil controlarlo, pero los domina.

No sabe la razón, pero baja lentamente y se mantiene a flote, inclinándose levemente sobre el cadáver que sufrió la cruel mordida de cada lanza. Se queda mirando y contemplando el rostro de la máquina, el rostro que vieron morir sus hermanos cuando se enfrentaron a esta bestia.

Y ahí, en ese instante, sucede lo que jamás debió suceder.

El error que jamás debió pasar, pasa.

Esa aura de obstinación que sintió emanar del EVA-01 durante toda la batalla vuelve, más fuerte que nunca. Con tanto poder que Kaworu deja escapar un jadeo de sorpresa y trata de retroceder, pero ya es muy tarde. El ojo restante del EVA se reactiva, brillando con un maligno color rojo y de su boca, un profundo gruñido surge.

Rápido como un relámpago, el brazo izquierdo del titán púrpura se clava directamente en el pecho de su EVA-05, los dedos curvados como garras. Debido a su sincronización, Kaworu siente la misma opresión en su pecho, trata de zafarse, pero es inútil, el brazo tiene una fuerza fuera de este mundo, más allá de toda comprensión, incluso para él.

El dolor cesa tan rápidamente como lo sintió y al dirigir su vista nublada por la agonía, ve la atrocidad que ha acontecido.

En la mano izquierda del EVA-01 se encuentra el órgano S2 del EVA-05.

Y alrededor de la enorme esfera, una silueta con forma casi humana, la cual no es más que una especie de nube fantasmal, casi niebla, se agita. Es evidente que de poder, esa silueta estaría gritando aterrorizada.

No es sino hasta que Kaworu ve un detalle en esa sombra que todo encaja.

El par de alas negras que surgen de su espalda.

Las baterías de emergencia se activan y entran en funcionamiento ante la ausencia de órgano S2 en el EVA-05. Sólo un medio de precaución que pareció excesivo en su momento, pero que acaba de probar su valía.

Kaworu sale de su estupefacción y lo comprende. Por su sincronización perfecta con la máquina, se había vuelto uno con ella. Y de la misma manera en que las lanzas afectaron al cuerpo del Tercer Elegido, él también acaba de sufrir lo mismo que la máquina. Acaba de perder la mitad que lo hacía diferente.

Ahora, al haberle sido arrebatado su órgano S2, sólo es un simple humano.

Atónito y muerto de miedo, mira la manera en que el EVA se lleva la esfera directo a su boca, la silueta de lo que es Tabriz agitándose violentamente, tratando de escapar, pero es inútil.

De un solo bocado, la Unidad-01 engulle la esfera.

Y la transformación acontece.

Lentamente, el EVA se eleva flotando en el aire, llevando consigo las nueve lanzas que lo mantenían sujeto a la tierra.

Y de pronto, en una muestra del poder que acaba de adquirir, expulsa de su cuerpo todas las armas. Siete de ellas se impactan de lleno en el pecho de los EVAS series, haciendo que estallen en miles de pedazos cada uno, dejando de ellos sólo escombros humeantes. Una octava lanza atraviesa a otro EVA serie por el estómago y aunque no lo destruye, es más que suficiente para averiarlo seriamente, resintiendo además una caída tremenda que lo deja en completo silencio.

Kaworu logra esquivar su propia lanza en el último momento a la vez que una sobrenatural luz blanca comienza a rodear el cuerpo del EVA-01, formando una aura.

Todas las heridas que tiene se regeneran a una velocidad impresionante, cerrándose al instante, casi como si la máquina no hubiera sufrido ni un rasguño. Kaworu no puede evitar preguntarse si lo mismo está ocurriendo con el piloto hasta que un nuevo sonido se escucha.

Unos patrones de color negro, dándole un aspecto atigrado, cubren el cuerpo del EVA-01, parte de su armadura cambia, formando una especie de pequeñas crestas o cuchillas que emergen de los antebrazos y las rodillas, el casco se vuelve más afilado. Y en todo el proceso, el piloto está gritando con todas sus fuerzas. No es un grito de dolor o agonía. Es un grito de locura por parte del piloto, incapaz de dominar el poder que acaba de adquirir.

Y mientras lo hace, retorciéndose frenéticamente en el aire durante el cambio, anillos de luz blanca de pura energía emergen de manera intermitente de su cuerpo, hasta que con un destello cegador, todo termina y la calma vuelve. O eso parece.

Kaworu abre otra vez los ojos, para contemplarlo. La renovada Unidad-01 está flotando en el aire, sin necesidad de alas o de algo más, desafiando todas las leyes de la física.

Y de pronto, dirige su vista hacia la pirámide de NERV. En menos de un segundo, se lanza directo contra ella a una velocidad escalofriante, atravesando el grueso blindaje como si se tratara de papel, dejando una estela de luz blanca detrás de ella.

El Quinto Elegido oye gritos y abre su canal de comunicación en la cabina que usó previamente para anunciar su ataque para ver la situación en el centro de mando. Ve a técnicos y a más gente del personal de NERV huir despavorida del lugar chillando y gritando.

La razón está más que clara.

Ahí se encuentra el EVA-01, el cual parece sonreír toscamente como el monstruo que es a lo que sostiene en su mano derecha.

El Comandante Supremo de NERV, Gendo Ikari, el cual muestra emociones en este momento. Temblando de miedo, con una expresión aterrorizada en la cara. La escena se queda así, congelada hasta que...

De una brutal acometida, se traga el cuerpo del hombre de una sola mordida.

Y la desgracia finalmente ocurre.

Por la pantalla mira la manera en que el EVA-01 se hace un ovillo, dando la impresión de forcejear consigo mismo.

Continúa así hasta que extiende por completo sus extremidades y ocho alas magníficas de luz dorada surgen de golpe de su espalda. Se oye una detonación y un resplandor dorado inunda por completo la pantalla, para luego dejar ver y oír solamente estática.

Apaga la pantalla y mira en dirección a la pirámide, por cuyo recién hecho agujero surge derramándose esa misma luz dorada.

El suelo del Geofrente comienza a temblar de manera brutal y de repente, la pirámide se desintegra por completo, para dejar paso a una flama en forma de cruz de color dorado que se alza alta, muy alta, más de cinco mil metros calcula Kaworu, quizás más que eso.

Y de pronto, oye las risas, las carcajadas llenas de locura, cada vez más cerca de él a la vez que la masiva flama comienza a desvanecerse. Sus instintos le gritan que se aparte del camino y lo hace, pero aún así, no lo logra a tiempo.

Una de las alas del EVA-01 roza su Unidad y el solo contacto provoca una descarga tremenda en su EVA, el cual cae al suelo, dejando una estela de humo y sangre en su trayecto hasta estrellarse.

Lo único que oye antes de que la inconsciencia lo atrape son esas risas dementes, risas que perturban su sueño desde entonces.

Que lo llenan de una sensación de culpa.


Nos quedamos nuevamente en silencio, Kaworu con una expresión resignada propia de un niño que espera algún tipo de castigo por parte de un adulto. Sin duda, por ese sentimiento de culpa que lo inundaba desde entonces.

Me digné a ver a Misato, quien tenía una expresión igualmente triste en la cara, pero ella no me conmovió en lo más mínimo.

En cierta forma, lo que pasó, era su culpa en gran parte.

Nadie dijo nada, por lo que uno, por uno, nos fuimos levantando y salimos del lugar.

Yo fui la última en hacerlo.


"A que impresiona. ¿Verdad?" la voz de Kaworu a mis espaldas me sobresaltó.

Me giré y lo vi caminando lentamente hacia mí, saludando con una mano y la otra metida en los bolsillos de su pantalón. Iba vestido de la misma forma tan elegante como lo vi la última vez, sólo que ahora con una camisa de color rojo y unos pantalones negros. Percibí el aroma de su colonia cuando se recargó en el mismo barandal a unos cuantos pasos de mí para mirar lo que estaba enfrente de nosotros.

"Un poco, sí", contesté renuente, mientras volvía a posar la mirada en el Evangelion Unidad-05 Weiß. 'Blanco' en alemán. Un sobrenombre poco original a mi parecer pero dado el color del EVA, no podía decir mucho. Por lo que había escuchado, el EVA-05 aún no estaba al 100 por ciento terminado cuando peleó hace una semana, lo cual explicaba su pobre desempeño, pero tras ver todo el informe técnico correspondiente a su armamento tenía que admitir que me sentí ligeramente asombrada. Las capacidades de este EVA eran por mucho, muy superiores a las de una Unidad convencional. El mirar ahora en la jaula donde estábamos a un rifle gigantesco con tres cañones y que era casi el doble de alto que el EVA y donde todo un equipo técnico estaba trabajando sólo recalcaba lo ambicioso de NERV por mejorar a su único EVA disponible a fin de que pudiera hacerle frente a Shinji...

Me preguntaba si a mi Unidad le harían algo similar una vez que la sacaran de nuevo para que pudiera subir a ella.

Shinji... durante la semana que pasó desde que escuché toda la historia respecto a él me había sentido confundida. Lo que le pasó debió de ser terrible... pero aún tenía unas cuantas dudas a las que no había podido hallar respuesta y no había tenido ganas de venir a NERV otra vez para que me las aclararan, por lo que me asenté en un departamento no muy lejos del de donde viví con Misato (esa hipócrita, me dije con disgusto) y Shinji. Dado que me había desarrollado un poco durante mi letargo, esa semana se vio ocupada por unas cuantas visitas a los centros comerciales (casi desiertos, por cierto) a fin de hacerme con muebles, vestimentas adecuadas para mi tamaño, alimentos y demás accesorios que creí que necesitaría. Después de todo, aún era empleada de NERV y la organización lo pagaba todo, por lo que no reparé en gastos. Lo más emocionante que sucedió en ese lapso de tiempo fueron unos cuantos intentos de ataque del EVA-01 contra la ciudad, pero el escudo que la protegía, el Schild, no había dejado que la cosa pasara a mayores.

Había pensado en pasar el día de hoy (un 'maravilloso' 20 de Diciembre del 2019 me decía) de la misma manera, pero una llamada de Misato con la orden de acudir aquí sin ninguna explicación me obligó a venir. Al menos ahora podía tener algo de ropa decente que ponerme dado que la rehabilitación de mi tratamiento había disminuido casi al mínimo y ya no tenía que soportar sus horrendas vestimentas. Ahora mismo sólo llevaba unos cómodos jeans y una sencilla blusa blanca de manga corta, tenía los pies calzados en unas zapatillas deportivas y el cabello amarrado por un listón en una larga cola de caballo.

"Aún piensas en lo que te conté. ¿Verdad?" dijo Kaworu, dándome una leve sonrisa. ¿Tan fácil era de leer?

"...Sí... Y hay algunas cosas que quisiera saber", contesté, sin dejar de mirar al gigante blanco.

"Dispara", dijo Kaworu, haciendo lo mismo.

"¿Cómo es que Shinji devoró a...?" no pude terminar la frase, era enfermizo sólo imaginarse la escena.

"... Al parecer, el Comandante Ikari tenía implantado en su mano derecha el embrión de Adán. Tengo la hipótesis de que cuando se quedó con mi parte de Ángel, el deseo de llegar a Adán lo dominó y, detectándolo, lo encontró de inmediato. El por qué... le hizo eso a su padre... sólo él podría responderlo".

"Ya veo... ahora. ¿Cómo es que Misato llegó a Comandante?" pregunté, muy seria.

"La explosión de la pirámide del Geofrente le quitó la vida a un total de cuarenta y siete empleados de NERV, entre ellos, el Subcomandante Fuyutsuki y al Teniente Aoba. Debido al hecho, gran parte del personal subió en automático de rango, como el Mayor Hyuga o la misma Comandante Katsuragi", respondió de la misma manera.

"Bien, siguiente. ¿Cómo es que no fuiste ejecutado después de lo que pasó ese día?", pregunté, verdadera curiosidad en mi voz. Yo lo hubiera hecho...

Mi pregunta tomó por sorpresa a Kaworu ya que de repente uno de los codos con los que se estaba recargando en el barandal se deslizó y se golpeó con fuerza en el antebrazo, dando un quejido de dolor. Sonreí un poco al ver su reacción y luego contestó con una nota de dolor en la voz, "Cuando desperté, la cabina estaba abierta y tenía un arma apuntándome directo a la cabeza. Creo que en verdad ese habría sido mi fin de no haber sido por la Doctora Akagi, quien dijo que 'podía serles de utilidad'. No es que la muerte me pareciera tan terrible, pero tenía miedo porque no sabía lo que me sucedería una vez que cruzara esa línea sin mi otra mitad. Así que hablé. Lo conté todo sobre SEELE. Cómo fui... creado, la tecnología que usaron para los EVAS series, todo, incluso del plan que tenían para aniquilar a NERV", explicó, eso último me parecía interesante, quizás lo preguntara después de lo siguiente. "Después de eso, repararon a los dos EVAS series que no fueron destruidos. Usando la información que les di, de los restos de las siete Unidades lograron recrear un órgano S2, sólo que artificial para mi Unidad y me aceptaron como su piloto activo debido a la escasez de personal para el trabajo. Rei fue asignada a la otra Unidad, las cuales sufrieron unas cuantas modificaciones para que fueran capaces de... encarar el problema desatado, pero no fueron suficiente", dijo, terminando con un susurro.

"¿Y por qué razón decidiste aceptar esa carga?" pregunté, queriendo saber en concreto el motivo por el cual piloteaba.

"... Lo que ocurrió... fue culpa mía, un error que jamás debió haber sucedido y del que dudo sea perdonado algún día. Sólo es una forma de tratar de pagar ese pecado tan grave que cometí, que se ha llevado ya tantas vidas sin titubear. Lo hago con la esperanza de que pueda... ser perdonado", dijo, inclinando la cabeza, avergonzado.

Me quedé en silencio ante su respuesta sobre un tema tan delicado, por lo que decidí seguir la conversación desviando un poco el tema. "¿Y Shinji?. ¿Qué pasó con él desde ese día?" la pregunta más importante finalmente la hice, ansiosa por saber la respuesta.

Kaworu recuperó su semblante serio y comenzó a hablar, con pena en la voz. "... La ONU lo designó como de extrema peligrosidad y se corrió la orden por todo el mundo de aniquilar al EVA-01 en cuanto estuviera a la vista, pero todo fue inútil. Shinji escapó y destrozó las fuerzas militares de casi todo el Japón y sin duda, usando mis conocimientos que adquirió al consumir mi otra mitad, se dedicó por un año entero a acabar con el comité de SEELE. Norteamérica, Europa, Rusia y China fueron devastadas. La ONU se fragmentó. Aunque los eliminó uno a uno, no dejaba escapar a nadie con vida de las ciudades que atacaba, simplemente las borraba del mapa con su poder, el cual iba creciendo paulatinamente como temí. Ningún armamento fue capaz de hacer nada. ¡Diablos!. ¡Cuando llegó a América lo recibieron con misiles N2 y salió sin un rasguño! Incluso exterminó las instalaciones europeas donde otros cinco EVAS series se estaban construyendo para atacarlo y cuando terminó su trabajo con SEELE... regresó aquí, a atacarnos", bien, eso cortaba de raíz mis intenciones de preguntar más sobre esa extraña organización detrás de NERV. "Misato trató de razonar con él pero fue en vano, Rei y yo salimos a pelear con él. Fue casi un suicidio, el EVA serie de Rei lo destruyó y asesinó a su piloto a sangre fría, pero su confianza excesiva luego de eso me dio la oportunidad que necesitaba para casi poder eliminarlo, cuando aún no era tan fuerte. Casi lo logré, pero se me escapó", explicó, la mirada perdida al evocar esos recuerdos. Continuó. "Luego de eso... se refugió en los desiertos de Norteamérica durante dos años, donde tengo la sospecha de que los usó para entrenar, para acostumbrase a su poder e irlo desarrollando. Aquí en NERV mientras tanto, comenzó el desarrollo del Weiß y del Schild, con la esperanza de que sirvieran para cuando regresara. Y así fue, como viste, Shinji no es capaz de atravesar el escudo, y la finalización del Weiß no tardará ya mucho. Si tomó tiempo, fue debido a la naturaleza orgánica del EVA, pero con su potencial, creo que será suficiente para enfrentarlo en una pelea digna", sentenció, finalmente girándose para ver mi rostro con una expresión muy seria.

Me quedé pensando. Así que básicamente eso era lo que había pasado. Si le agregábamos que desperté poco antes de que atacara luego de dos años de ausencia, la historia estaba completa.

Hasta ahora.

Faltaba por escribirse el desenlace.

Kaworu parecía a punto de decirme algo más al abrir la boca cuando de repente, la alarma de emergencia comenzó a sonar con fuerza, interrumpiéndolo y haciendo que inmediatamente corriera a los vestidores.

¿Otro ataque? No... una... corazonada me decía que esto era algo totalmente diferente...


La tormenta había amainado, por lo que la nieve ya no era un problema para el VTOL en el que iba junto con Misato, Makoto y Ritsuko.

Ante nosotros, se alzaba el escarpado Monte Tsurugi, el cual estaba a unos cuantos kilómetros de distancia de Tokyo-3, los suficientes como para ver el domo azul eléctrico de la ciudad a lo lejos.

En cuanto había sonado la alarma, yo había corrido al centro de mando donde dieron el reporte de lo que pasaba. La MAGI había detectado unos patrones de energía muy fuertes en este lugar, uno de ellos completamente desconocido. El otro, era el de cierto ex-piloto. Y por la sentencia que la supercomputadora daba, una batalla entre ambos se estaba desarrollando.

Misato había ordenado que esperáramos hasta que la actividad se calmara, lo cual pasó casi tan repentinamente como comenzó (aunque con una emanación de energía tan potente que se salía de toda gráfica) y con eso, seleccionó a todo un destacamento junto con el EVA-05 Weiß para que fueran al lugar de los hechos, ella incluida.

Le había dicho que yo también los acompañaría, ante lo cual, la mujer no dio ninguna objeción.

Tardamos casi hora y media en llegar debido al mal tiempo, y la espera se hizo insoportable luego de que Kaworu pasara volando a nuestro lado con su Unidad y una vez en la cima, comunicara que sería mejor que primero llegáramos ahí antes de que él dijera nada.

Ya nos habíamos puesto los abrigos para la baja temperatura del lugar y el VTOL se tambaleó un poco de lado a lado cuando finalmente comenzó a aterrizar. Una vez que se detuvo por completo, la compuerta se abrió y bajé de un salta para ver lo que tanto preocupaba a Kaworu.

Y se me heló la sangre al contemplar la vista.

La cima era... había sido una especie de cueva, la cual al parecer fue volatizada dados los bordes en forma de un círculo casi perfecto que tenía el techo de la roca encima de nosotros. La bóveda se componía de un claro, en el cual, extrañamente, no había mucha nieve acumulada, lo cual resultaba muy raro dada la tormenta que acababa de caer.

Pero ahí, justo en el claro, lo que hizo que me estremeciera en vez del frío, estaba tirado.

El EVA-01... o lo que quedaba de él.

Otros dos VTOL aterrizaron y sus ocupantes bajaron, todos dando un respingo y un jadeo de extrema sorpresa y miedo al ver al gigante destrozado, incluso Ritsuko y Misato se quedaron sin habla mientras nos acercábamos poco a poco al robot destruido.

Estaba tirado de espaldas, toda su armadura presentaba rasguños profundos, como si un trío de cuchillas o de garras lo hubieran atacado. Por el aspecto que tenía la armadura, no le habían dado ni una oportunidad cuando recibió ese ataque. El cuerno tan característico ya no estaba, parecía haberse roto o sido arrancado de la base de donde nacía.

Lo más extraño era el humo, el vapor que aún despedía el EVA. El hecho de que casi toda su armadura estuviera chamuscada insinuaba algo referente a una gran fuente de calor... ¿Pero aquí?. ¿Cómo era posible eso?

El EVA-05 Weiß estaba acuclillado, observando con detenimiento a su similar destruido. El daño se veía tan grave que un vistazo me decía que un intento por repararlo estaba más allá de la imaginación...

Un crujido cuando pisé algo hizo que me detuviera y bajara la vista para ver qué era. Levanté mi pie y vi un pequeño fragmento parecido al cristal, de color rojo brillante, como un rubí, ahí tirado. Mi peso lo había hecho añicos y cuando me fijé en la extensión del suelo donde estábamos, noté una delgada alfombra hecha de lo mismo, cristales tan finos que brillaban como gemas.

Acercándome un poco más al EVA finalmente comprendí la razón de esos objetos, cada vez más inquieta, seguía con la mirada la que sin duda era la herida más grave y la que derribó a la máquina. Justo en el centro del pecho, había un agujero enorme, la armadura alrededor de él completamente derretida. Los restos de una esfera hecha de lo que parecía ser un tipo de cristal rojo, totalmente cuarteada, estaba ahí. El núcleo me dije, el cual seguramente estalló o algo para haber esparcido sus restos así. Y notando la trayectoria que seguía, me di cuenta de que efectivamente, la cabina de contacto también había sido alcanzada, fuera lo que fuera el objeto que atravesó al EVA, había alcanzado al piloto. Una gran mancha de sangre estaba esparcida en los restos del asiento...

Pero del piloto, no había ni rastro.

"¿Pero qué... demonios sucedió?" preguntó incrédula Misato.

Yo misma pensaba lo mismo.

Y seguramente también los demás.

Pero no sabía lo que me daba más miedo.

Si la vista mutilada de la máquina.

O el imaginarme la que tendría el ser que fue capaz de hacer esto.


Kaworu se había negado a decir nada en el viaje de regreso y siguió con esa actitud cuando llegamos de vuelta a NERV. El cuerpo del EVA-01 pronto sería transportado de la cima del Monte Tsurugi aquí para "futuras inspecciones", había dicho Ritsuko.

Era evidente que Kaworu sabía o tenía una idea al respecto de lo que había pasado para que en una batalla el EVA-01 hubiera quedado así, pero no dije nada al respecto. Todo indicaba que él no hablaría sino hasta estar seguro de sus sospechas.

En cuanto regresamos al Cuartel, Misato había ordenado sacar de su cuarentena a mi Unidad-02, diciendo que era hora de someterla a un programa similar al que el EVA-05 Weiß había sostenido, pero para la sorpresa de todos, Ritsuko había dicho que eso no sería necesario, dado que el trabajo ya estaba hecho. "Lo único que necesita es a su piloto", había dicho. Y con eso, me había pedido que la acompañara.

Estábamos sin duda en una jaula de contención para los EVAS, la número 10, pero se encontraba totalmente a oscuras y un olor a... antigüedad flotaba en el aire. Parecía que en verdad nadie había estado aquí en mucho tiempo...

"Espero que estés lista para encontrarte con él otra vez. Te presento al Evangelion Unidad-02 Rouge", dijo la científica y con eso, las luces se encendieron, deslumbrándome un instante.

Cuando mi visión se aclaró, finalmente pude ver al ocupante del lugar. No había duda, era mi EVA-02, sólo que... algo modificado. Parecía que llevaba encima la armadura del Equipo Tipo F pero por lo demás, estaba tal y como yo lo recordaba. Seguro que di la impresión de una niña en una juguetería al contemplar boquiabierta mi máquina. Rouge, 'rojo' en francés. Me agradaba el nombre. Más aún el que a diferencia del Weiß, parecía que ya había sufrido toda una serie de mejoras, como insinuó Ritsuko.

"¿Te sientes lista y capaz de subir a él de nuevo?" preguntó llanamente la mujer con su bata blanca, ante lo cual me limité a asentir con débil "Sí", por la emoción. Creo que las lágrimas se acumulaban en mis ojos, pero no me importó. Verlo de nuevo me trajo tantos recuerdos, muchos buenos, muchos malos.

Pero que aprecié enormemente al recuperar otra parte de mí que se había ido en estos tres años.


Notas del autor: Muchas gracias a Theblacksun y a BurningFlower por ayudarme con su trabajo de prelectores para este capítulo, el cual, a decir verdad, me salió mucho más largo de lo que yo esperaba. Vamos, había muchas cosas qué contar (y siento que faltaron) y sabía que iba a ser largo, pero no tanto, total...

Ok, varias cosas. Primero, para esta historia tomo como referencia los eventos del manga, Asuka mató ella sola al Sexto Ángel, mientras que Touji murió en el incidente del EVA-03. El llavero que menciono que Shinji lleva lo vemos por la mitad del volumen 6 del manga.

Tal vez noten una que otra referencia a LADC, como lo es en cierta forma el domo sobre Tokyo-3, las alas negras de Tabriz, pero meh, no son algo intencionado... creo...

No sé si los personajes estén muy fuera de sí o no, después de todo, Kaworu no es tocado mucho en el anime o en el manga y Misato... bueno, no es un personaje que haya trabajado mucho, pero creo que ahí hago el intento de hacer su retrato en un momento en extremo difícil y vamos, a ver cómo los desarrollo a lo largo de esta historia.

La escena de Misato y Shinji en la pasarela la saqué de la línea que dice Misato en el volumen 3 de RE-TAKE cuando apunta a Shinji con su arma y le exige que pilotee, aunque claro, fue de mi mente de donde saqué todo ese discurso tan pesimista que el Tercer Elegido le da.

La escena de la metamorfosis y escape de Shinji, como dije antes, la idea me vino de ver "The Ultimate Enemy" de Danny Phantom, y eso está inspirado en la escena en la que el Vlad Masters del futuro le cuenta a Danny cómo es que terminó convirtiéndose en ese psicópata luego de haber asesinado a su mitad humana... sólo agregué unos cuantos detalles pero en esencia, quería que la escena fuera con ese estilo.

Por otra parte, no profundicé mucho en lo referente a las batallas dado que creo que ya se pueden imaginar cómo estuvo el asunto y también porque prácticamente ya las escribí en LADC, y me parece una verdadera tontería volver a escribirlas otra vez en este fic...

Finalmente... los EVAS Rouge ("rojo" en francés) y Weiß ("blanco" en alemán)... ya les había dicho antes que no pensaba dejar a los EVAS 02 y 05 sin hacerles modificaciones, en un futuro las verán y sobre el EVA-01... sí... fue pérdida total, completamente destruido y más allá de cualquier reparación. ¿Significa esto el fin de Shinji y de su poder latente? Ya lo verán... por cierto, el aspecto que tiene cuando lo encuentran fue inspirado del que tiene el Strike de Gundam Seed cuando Cagalli lo encuentra destruido junto con Athrun Zala.

Agradezco los comentarios de Bairon, yukino chan, nairelena y Darklight ultimate (aunque tengo que decirle a este último que esto no es un SxA ni mucho menos, de hecho, es la pareja que menos podría funcionar en esta historia), siempre son bienvenidos así como lo de cualquier otro lector que desee decir algo. Así pues, hasta el próximo capítulo.

Comenzado el 2 de Enero del 2007

Terminado el 4 de Enero de del 2007