Neon Genesis Evangelion: Redención

Capítulo 6: Advenimiento

Escrito por: beamknight87

Historia basada en los personajes creados y con Copyright de Gainax.


Estaba escondida, jadeando tras la persecución. Un juego del gato y el ratón.

Donde el cazador podía convertirse en la presa en cualquier momento.

Atisbé por el borde del edificio en ruinas con el cual que me cubría, preparando el cañón de positrones que sostenía en mi mano derecha mientras lo acoplaba en la pinza del Mastema del brazo izquierdo. Sólo necesitaba un impacto directo, sería más que suficiente para eliminar a mi terrible oponente de un solo golpe.

Percibí el aleteo y el movimiento, sin dudarlo un segundo, salí de mi escondite de entre las ruinas y disparé con toda la potencia del Griffon acoplado al arma multifuncional Mastema. No importa lo que fuera. Nada en esta Tierra sería capaz de salir vivo si recibía esa descarga de energía.

La fuerza con la que me empujó hacia atrás fue brutal, pero pude mantenerme firme durante el disparo, manteniendo la mira fija en mi objetivo antes de que el arma se sobrecalentara y una enorme cantidad de humo y vapor emergiera del cañón, nublando levemente mi vista. Una gran explosión lo iluminó todo en el lugar a donde había dirigido mi ataque, pero me parecía que había fallado. No podía ser tan fácil... El radar no me decía nada, pero agudicé la vista, mis instintos diciéndome que esto no había terminado.

Oí el silbido detrás de mí. ¡Lo sabía!. ¡Una trampa!

Me había distraído provocando un ruido para que me forzara a utilizar el Griffon a todo su poder en un único disparo, creyendo que me tomaría por sorpresa. Muy astuto pero...

Grave error.

A pesar del peso de la Unidad, di la vuelta casi al instante, dejando caer el cañón de momento inútil hasta que se enfriara sonoramente al piso y activé el rayo eléctrico del Impact Bolt, descargándolo momentos antes de dar la vuelta completa.

El sable de energía de color azul con su hoja curvada, la cual lo hacía girar como un boomerang, se estrelló de lleno con la descarga eléctrica, ambas fuerzas encontrándose un momento en el aire y con una explosión, el sable cayó inofensivamente al suelo.

¡Otro señuelo!. ¡Entonces el verdadero enemigo estaba...!

No tuve tiempo de reaccionar esta vez. Cayó encima de mí, derribándome y para cuando abrí los ojos, un rifle de tres cañones apuntándome directo a la cara fue lo que me saludó. Su dedo listo para apretar el gatillo de un arma que, a esta distancia, acabaría conmigo al instante...

"Jaque mate... Asuka", dijo Kaworu por el comunicador, seguramente sonriendo.

El dedo blanco de su Unidad ejerció una mayor presión sobre el gatillo.

Disparó.


La leyenda de 'GAME OVER' parpadeó en mi cabina de simulación a la vez que lanzaba una maldición en voz alta y abría la compuerta de golpe, sólo para encontrarme con el rostro casi siempre sonriente de Kaworu, quien salía evidentemente complacido consigo mismo tras su victoria con la que llegábamos a un empate de diez victorias y diez derrotas cada uno.

Ya habían pasado poco más de dos meses desde que NERV recuperó los restos del EVA-01 y desde que mi Unidad Rouge me había sido regresada.

No había muchos cambios a decir verdad en mi EVA, era el mismo de siempre, sólo que con la armadura experimental del Equipo Tipo F acoplada. Nunca se había usado, y aunque le restaba mucha movilidad y agilidad, el poder de fuego y resistencia que había ganado lo compensaban bastante.

Era todo lo contrario al Weiß de mi compañero piloto, más ágil y ligero, pero Ritsuko insistía en que la razón para ello era debido a que se suponía que las dos Unidades debían trabajar en equipo siempre, compensado sus debilidades la una con la otra al momento de entrar en combate.

Más ahora que esperábamos a nuestros enemigos.

El mismo día que llegó a NERV lo que quedaba del EVA-01, Ritsuko se encargó de examinarlo de pies a cabeza. La autopsia o análisis que ella y su equipo técnico habían realizado al EVA-01 reveló que, como lo había supuesto, la máquina había quedado completamente inservible, al haber sido perforado su núcleo por un arma punzocortante a una temperatura altísima. En las palabras de la científica "ahora sólo era un montón de basura que no tiene sentido ni siquiera preservar". Dado que su examen no aportó nada más, en lo que se había concentrado la doctora había sido en la muestra de sangre sin duda de Shinji que se extrajo de los restos del asiento de la cabina del piloto. No tardó mucho en darnos los resultados, algo inquietantes a decir verdad. La composición genética no había cambiado su base en absoluto, sino que más bien era como si fragmentos de toda esa cadena molecular hubieran sido... recubiertos por el ADN de los Ángeles, aumentado así sus propios genes y llevándolos más allá que los de un ser humano cualquiera. Kaworu sagazmente lo había resumido todo en la palabra 'evolución', pero luego su semblante había cambiado por uno totalmente serio, como pocas veces lo había visto al contarnos lo que según él, eran sus propias suposiciones sobre lo que le sucedió el EVA-01.

Los Shitennō. Su origen, su ambición, su guerra...

Solamente eran cuatro en total, pero su poder estaba más allá de todo lo que pudiéramos imaginar.

El estado en que quedó la Unidad-01 era la prueba más clara de ello.

Uriel, Barakiel, Azrael y Sammael.

La pequeña sala de estar se había quedado en profundo silencio al asimilar las palabras del Quinto Elegido, las cuales por su tono tan fatalista, indicaban que era el fin del mundo... o algo peor.

El silencio cesó cuando Ritsuko salió, diciendo que iba a encargarse de que desmantelaran lo que quedaba del EVA morado para sacar refacciones aún funcionales para las Unidades 02 y 05.

Desde ese día, Misato ordenó que se les diera el mantenimiento requerido de la manera más pronta posible a los dos EVAS funcionales, a fin de terminar de instalarles todo su armamento y equipo, mientras que a Kaworu y a mí nos ordenó sostener simulaciones de combate entre nosotros usando los datos de sincronización y los más recientes de las Unidades.

Misato... aún estaba muy disgustada con ella por sus acciones. Toda su vida había sido llevada por la sed de venganza... vivir una vida tan vacía... y que al final todo se le hubiera vuelto en contra con la forma de quien se suponía iba a cumplir sus anhelos...

Aunque ya la trataba de la manera más civil que podía, nuestra relación nunca volvería a ser la misma. Ya no. Y no es como si nos hubiéramos llevado muy bien desde el principio...

En otras cosas, había sido duro subir de nuevo al EVA-02. Sobre todo por esa... nostalgia tan extraña que sentía cada vez que estaba en su cabina, así como también por todos los recuerdos que me traía, la mayoría de ellos, fracasos enteros.

Pero ahora, tras escuchar la historia de Kaworu y luego de ver que decenas de bases militares eran aniquiladas diariamente por fuerzas desconocidas, me llegaban los ánimos de dar lo mejor de mí, de recuperar ese título que orgullosamente alguna vez llevé como 'la mejor'.

Por eso, practicábamos.

Tenía que decirlo, aunque yo tenía también diez victorias en mi marcador, estaba segura que varias de ellas me fueron concedidas a propósito por Kaworu. Había visto el soberbio informe del Weiß, y era un enemigo muy duro de vencer. Además de que el estilo tan preciso y veloz para pilotear de Kaworu sólo hacía que esa fortaleza aumentara todavía más.

Como me lo acababa de demostrar con sus tácticas de batalla tan astutas.

Esta vez ni siquiera tuvo necesidad de usar su Sistema Operativo Savage Beast.

La única vez que lo hizo fue cuando le exigí a gritos que peleara conmigo como cuando lo hizo con Shinji. Que fuera en serio, de lo contrario, el tonto juego que estábamos llevando a cabo no iba a tener ningún sentido. Kaworu había dejado de tratar de hablar o mantener una charla por la radio durante la pelea. Incluso yo misma me sentí algo inquieta cuando su voz tan melosa se había tornado completamente gélida, sin piedad alguna.

Y con las palabras, "Código Beowulf" había accionado su carta de triunfo.

El Savage Beast.

Me había congelado de terror al escuchar aún si era una simple simulación virtual un rugido muy familiar al que el EVA-01 dio cuando lo vi emerger del Doceavo Ángel, abriéndose camino como un verdadero monstruo.

El solo escuchar ese sonido otra vez me había paralizado de miedo

Que Kaworu no dudó en usar para 'matarme' en esa simulación usando su velocidad y esas garras progresivas que habían surgido de sus manos cuando el Weiß entraba en ese modo de batalla.

Recuerdo que cuando terminó esa simulación, Kaworu estaba algo agitado, sudando a chorros y presa de lo que parecía ser la madre de todas las jaquecas. Al verme, me habló con un tono de excesiva cortesía fingida, diciendo que se sentía indispuesto, mareado por la prueba y se había largado como alma que lleva el diablo a los vestidores, tambaleándose y aún más pálido de lo normal.

Eso que utilizó tan sólo una vez, el arma secreta del Weiß, Ritsuko me había dicho que la habían desarrollado en base a los datos del EVA-01 cuando perdía el control. Literalmente, el Savage Beast activaba de lleno la verdadera naturaleza de la máquina, forzando al piloto a domarla o ser consumido por ella. Un arma de doble filo todavía más peligrosa que el radio de sincronización sin lugar a dudas. El esfuerzo mental que requería para ser usada debía de ser terrible. Eso me había explicado el por qué del comportamiento tan extraño de Kaworu...

Viendo que el muchacho se alejaba lentamente en dirección a los vestidores, decidí hacer lo mismo, sin intercambiar palabra alguna, como ya era costumbre nuestra.

Había sido... rara mi convivencia con Kaworu, dado que desde que lo conocí, parecía que este tipo siempre estaba a toda hora en NERV. Que yo supiera, no tenía un departamento como el mío en la zona habitacional de la superficie de Tokyo-3.

Normalmente me lo encontraba en la cafetería, sentado solo en una mesa, leyendo libros de pensadores clásicos, acompañado de una taza de café y siempre fumando un cigarrillo sostenido elegantemente entre sus dedos. A diferencia de Rei, que simplemente ignoraba toda la vida en el mundo exterior, cada vez que él me veía, dejaba un momento su lectura, me saludaba cortésmente y volvía a sus asuntos.

De vez en cuando me entraba... curiosidad por saber exactamente qué pensaba, por lo que era común que me sentara en la misma mesa que él para poder... entablar conversación, algo que resultaba en extremo agradable luego de haber convivido con pilotos en extremo antisociales.

Hablábamos de nada y de todo. Discutíamos sobre los autores de los libros que leía, del tiempo que él pasó en Alemania antes de ser enviado aquí cuando aún era un Ángel. Quizás de lo que él mostraba más curiosidad era sobre... el comportamiento humano. Tenía una mente muy analítica, fría y calculadora, pero totalmente perdida en lo que se refería a ser humano. Constantemente hacía preguntas sobre conductas humanas, y lo que más le fascinaba, eran los sentimientos, recordaba en especial un comentario que hizo antes de despedirse de mí una noche luego de una sesión de entrenamiento en la que yo me dirigía al departamento, "Los seres humanos son capaces de sentir tan intensamente. Tanto cosas maravillosas como horribles, en verdad es algo increíble. Creo que eso es lo que en muchos aspectos, los hace superiores a cualquiera de los seres que habitan el Paraíso", había dicho con una sonrisa. Me había quedado algo extrañada, al parecer, quería decir que allá arriba (si es que dicho lugar se hallaba en esa dirección) parecía ser en extremo aburrido como para que este mundo terrenal le fascinara tanto.

Llegué al vestidor y procedí a quitarme el traje de conexión para luego tomar una larga y merecida ducha caliente.

A pesar del sonido de la caída de agua, pude escuchar a Kaworu tararear la Novena Sinfonía.


"Brasil, Canadá, Finlandia e India... devastadas", dijo con un gruñido Misato al ver el informe.

Estábamos en el centro de mando, escuchando el reporte del Mayor Hyuga al referirse que cuatro patrones azules muy poderosos habían aparecido alrededor de todo el mundo hacía dos días, avanzando todos lenta, pero inexorablemente en nuestra dirección.

Mientras iban destrozándolo todo a su paso.

"Los países en donde se detectaron originalmente la presencia de estos... Arcángeles, sufrieron graves pérdidas, sobre todo al ser sus ciudades principales y bases militares completamente devastadas. A lo largo de su avance han seguido el mismo patrón de destrucción. No atacan poblaciones netamente civiles, pero toda aquella base o centro de concentración militar es aniquilado al instante. Lo más... rescatable es la manera en que dichos lugares son destruidos, evocando las fuerzas de los cuatro elementos", explicó el hombre de lentes de montura metálica mientras Maya iba pasando en la pantalla principal del centro de mando las fotos satelitales que mostraban el estado de los blancos de los seres divinos.

Los más llamativos eran aquellos que quedaron completamente encerrados en un hielo negro.

La Comandante dio un suspiro de cansancio mientras se llevaba las manos a las sienes para masajearlas, "¿Cuánto tiempo tenemos?" preguntó con un tono de pesimismo.

"MAGI estima que al ritmo al que van, será un mes antes de que lleguen aquí", contestó Ritsuko, impasible.

"¿La razón para sus acciones?" preguntó de nuevo Misato.

"Desconocida... a menos que cierta persona aquí pueda decirnos algo", dijo astutamente la científica alzando una ceja y mirando de reojo a Kaworu, quien se puso ligeramente rígido y sacó las manos de los bolsillos de su pantalón.

"... Si lo que intentan es llegar aquí, para abrirle el paso al resto de las criaturas del Infierno, es muy probable que quieran aplastar las fuerzas militares de la Tierra para facilitarse las cosas, simple pero efectivo gracias a su poder. Y no ayuda mucho el hecho de que el EVA-01 haya aniquilado gran parte de ese poder militar..." contestó serenamente Kaworu.

"Ya veo... ¿Cómo están los EVAS?" volvió a cuestionar Misato.

"Totalmente terminados, arriesgarse a que sufran nuevas mejoras es una tontería. Un mes no es suficiente. Pase lo que pase, habrá que hacerles frente con lo que tenemos actualmente", dijo otra vez Ritsuko, mirándome directo a mí, quizás debido a mi relativo bajo radio de sincronización. 70 contra los 94 puntos de Kaworu...

"... Está bien... ya... ya pueden retirarse", dijo dócilmente Misato. Se le veía tan cansada...

Todos estábamos haciendo lo dicho por la Comandante cuando la voz de Maya dijo algo que nos detuvo en seco.

"Eh... quizás... deban ver esto", y apretando un botón del teclado de la consola que estaba designada para ella, el monitor principal dejó ver una foto satelital, completamente diferente a las que habíamos visto hasta ahora.

Lo que me llamó la atención era la extensión de color blanco alrededor de lo que parecía ser una montaña. Nieve, me dije.

"¿A qué te refieres, Maya?" preguntó Misato, quien tenía pinta de querer irse a dormir cuanto antes.

"Es una secuencia tomada por un satélite de reconocimiento de Wakkanai, en Hokkaido de ayer a la medianoche", explicó la Teniente, mientras las fotos avanzaban.

Las primeras cuatro no revelaban nada, sólo una montaña abandonada en medio de un páramo cubierto de nieve.

La quinta fue diferente.

En un costado de la montaña se apreciaban una serie de pequeñas explosiones.

Y las siguientes fotos fueron las más interesantes.

La... cima de la montaña había estallado.

Y una... figura humanoide con alas había emergido de ella.

"¿Qué demonios es eso?" pregunté en voz alta, inquietada por la imagen. Era muy pequeña, y apenas y podía distinguirse la silueta...

"Ni siquiera la MAGI fue capaz de dar una respuesta, pero lo único que sabemos es que... sea lo que sea, no es un Ángel ni nada parecido, dado que no emitió ningún tipo de patrón. Al investigar un poco más, descubrí que en Wakkanai existía una base militar de la Stahl, una rama que se creía extinta de la ONU encargada de la fabricación de armas y prototipos para su uso en el combate. El diseño de la Mina N2 corrió a cargo de esa organización", explicó profesionalmente la Teniente.

"... ¿El prototipo de algo?" preguntó Kaworu, frunciendo el ceño y acercándose a la pantalla un poco más para verla mejor.

"En mi opinión personal... sí. Un desarrollo en secreto de una especie de robot totalmente desconocida. Los reportes oficiales indican que un 'Objeto Volador No Identificado' apareció en medio de una sesión de práctica de un escuadrón de cazas aéreos y lo derribó", dijo Maya.

"Y una mierda, esa cosa salió desde adentro de la montaña y no hay prácticas con cazas aéreos en noche cerrada, mucho menos en esa zona del Japón en la actualidad", gruñó Misato.

"Eh... sí. La MAGI pudo codificar la transmisión que emitió dicha base en Wakkanai a su similar en Budapest, diciendo que 'los terroristas se habían robado el Futuro', pero por más que lo intenté, no logré descifrar el significado del mensaje", contestó algo apenada la mujer.

¿El Futuro?. ¿Qué quería decir con eso?

"¿Algo más al respecto?" preguntó la mujer de cabellos morados, queriendo zanjar la discusión de una vez por todas.

La secuencia de fotos siguió, mostrando la manera en que pequeñas explosiones indicaban la destrucción de los cazas aéreos.

"No, señora. Una vez destruido el escuadrón que intentó derribarlo, el objeto se alejó a una velocidad impresionante, ningún satélite fue capaz de localizarlo", terminó Maya.

Con eso, la Comandante salió rápidamente del lugar, arrastrando los pies en señal de cansancio.

Antes de hacer lo mismo, contemplé una vez más la diminuta figura con alas, una palabra resonando en mi mente.

Futuro...


23 de Marzo del 2020.

Un día que se quedaría grabado en mi memoria por el resto de mis días.

Al menos eso fue lo que pensé luego de todo lo que ocurrió en esa fecha.

El avance de los Arcángeles finalmente había llegado hasta Tokyo-3.

La expectativa que tenía al saber que nos enfrentaríamos a esas cosas me había hecho imposible dormir, era como tener mariposas en el estómago. Recordé que a veces me sentía así cuando en la universidad me presentaba para un examen particularmente difícil.

La ansiedad... la tensión...

Y pensar que sentía lo mismo ahora que casi seguro me iba a jugar algo más que la vida dentro de poco.

Me levanté muy temprano luego de pasar la noche en vela por completo, reflexionando y pensando profundamente. Tomé una ducha casi sin darme cuenta y tras vestirme y desayunar comida recalentada en el horno de microondas, procedí a dirigirme a NERV, totalmente ausente a lo demás mientras pensaba en un plan de batalla que pudiera servirnos para lo que estaba por venir.

Llegué al cuartel general a eso de las 7:30am, para ir directamente a los vestidores y ponerme mi traje de conexión.

Cuando iba de camino, Kaworu salió de su vestidor, ya con su traje negro y rojo colocado, avanzando con una expresión muy seria en la cara (como pocas veces la tenía) hacia las jaulas de los EVAS.

Al pasar junto a mí, simplemente me miró por el rabillo del ojo y movió la cabeza en señal de asentimiento. Respondí de la misma manera, sabiendo que para esto habíamos practicado tan duro durante casi tres meses enteros.

Sabiendo que si iba a ser el final, sería un final digno de ser recordado.

Me coloqué el traje de conexión casi sin darme cuenta y solemnemente me dirigí hacia mi EVA, quedándome un rato en la pasarela contemplando su enorme rostro con cuatro ojos.

¿Por qué... sentía esta opresión en mi pecho al verlo?

Toda mi vida había para pilotear esta cosa. ¿No?

Para pilotear... lo que se llevó a mis amigos... a la gente que llegué a apreciar... lo que se llevó tres años de mi vida...

El sonido de la alarma me sacó de mis pensamientos sobresaltándome un poco.

Ya tendría tiempo de ponerme a reflexionar después.

Eso es claro, si tenía un después.


Los sensores indicaban la presencia de los cuatro monstruos, cuya energía combinada se salía de toda gráfica, haciendo imposible dar una estimación de sus poderes.

Para cuando llegué a la superficie, el EVA de Kaworu ya estaba afuera, justo enfrente del escudo de energía del Schild, cruzado de brazos, esperando.

A diferencia de mí, su EVA no portaba ninguna fuente de poder externa, dado que su motor S2 era más que suficiente para darle la energía necesaria. Mi Rouge, por el contrario, aún llevaba en la espalda el clásico cable de energía. El Equipo Tipo F consumía una gran cantidad de poder, y aún con una batería más compacta y rediseñada que me proporcionaba treinta minutos de movimiento sin el cable y diez a toda potencia, era obvio que íbamos a necesitar toda la ventaja posible con tal de salir vivos de ésta. Apreté con firmeza en mi mano derecha el cañón Griffon, dispuesta a usarlo todas las veces que fuera necesario. A menos que el enemigo poseyera un poder defensivo más fuerte que el del Quinto Ángel, esta arma sería completamente inútil.

Finalmente llegué al lado del EVA de color blanco.

"Ya están aquí", dijo Kaworu, su voz sonando muy tensa. Yo misma tragué saliva por el nerviosismo.

Y en efecto, pude verlos a través de la delgada capa de color azul eléctrico del escudo de energía que envolvía a Tokyo-3.

Eran cuatro siluetas que se estaban acercando lentamente, todas flotando en el aire majestuosamente.

Se detuvieron a poco menos de cien metros de distancia del escudo, flotando encima de unas cuantas ruinas de edificios de la ciudad que la barrera no cubría. Se me cortó un momento la respiración al hacer uso del zoom de la cámara de los sensores del EVA-02 para poder verlos bien.

Todos poseían una figura humanoide, a diferencia de la mayoría de los Ángeles que en el pasado habían atacado Tokyo-3. Para mi sorpresa, era más pequeños que un EVA. Eso me extrañó mucho. ¿Una de esas cosas había podido aniquilar a Shinji y su EVA-01? Si tan sólo tenían la mitad del tamaño de un EVA, quizás un poco más...

Al frente del cuarteto, venía un Arcángel que portaba sobre su cuerpo una armadura plateada de aspecto muy grueso, pero que no lo cubría por completo. Las botas que llevaba solamente cubrían la parte inferior de sus piernas, dejando al descubierto sus gigantescos pies, con una piel de color naranja rojizo, llena de escamas, rematados por garras. Sobre su pecho y cintura, llevaba lo que parecía ser un peto y cinturón, el último abriéndose como una falda con tres placas de armadura. La orbe roja que sin duda era su núcleo brillando en medio de la armadura plateada. Pero lo más característico eran sus brazos: portaba unos guanteletes de color dorado enormes, rematados cada uno por un trío de gigantescas garras ligeramente curvadas y cuyo aspecto daba la impresión de ser capaces de atravesar lo que fuera. Unas hombreras de aspecto esférico, también doradas, con una punta rematando su parte superior, daban nacimiento en la espalda a una especie de placa de metal de ocho puntas. Y finalmente su cabeza... también estaba cubierta por completo por un casco de color plateado, el cual tenía en su parte frontal un cuerno largísimo, aunque en su parte trasera, otro par más pequeño salía por los bordes de su cabeza, dándole el aire que tendría un escarabajo. No parecía tener boca, pero sus destellantes ojos dorados brillaban con un fulgor fuera de este mundo.

Detrás de él, venían otros dos volando a la misma altura, la vista que daban era todavía más rara que la del primer Arcángel.

Uno de ellos era completamente negro, al llevar encima lo que parecía ser una... túnica que incluso ocultaba su rostro bajo una capucha. Fuera lo que fuera el tejido, se veía... antiguo, dado que los bordes estaban completamente desgarrados y eran irregulares, dando la impresión de haber sido mordidos por roedores. Noté algo inquietada que dicha túnica... parecía moverse por su cuenta, como si tuviera vida propia. Incluso me pareció notar diminutos puntitos rojos por toda la túnica, como si fueran miles de ojos mirando en todas direcciones. Pero sin duda lo más llamativo de este ser era la gigantesca guadaña que sostenía con una sola mano, recargando el mango sobre su hombro. La hoja curvada y afiliada parecía estar hecha de un material irregular, ya que su coloración plateada no era uniforme, patrones parecidos a los que uno podía hallar en el relieve de una roca común y corriente estaban presentes, dándole el aspecto de estar hecha de granito. El arma estaba en una posición inclinada, pero al parecer, era ligeramente más alta que su mismo dueño.

El otro era completamente blanco, pero su cuerpo era tan delgado y raquítico, que parecía estar hecho de puros huesos. Incluso la armadura o la coraza que lo protegía le daba un aspecto digno de un robot. Símbolos en forma de la cruz cristiana adornaban su cintura, su inmaculado pecho blanco y las cuatro elegantes alas en forma de flor de lis que surgían de su espalda. Lo más raro de él era su cabeza. No tenía ningún tipo de rostro. Donde se suponía debían de estar la boca, nariz y ojos sólo había otra cruz cristiana, colocada justo en medio de su cara. La parte superior de su cráneo adoptaba la forma de un par de cuernos en forma de 'V' y para rematar la vista, una protuberancia muy delgada con forma de un relámpago surgía de su nuca para sostener un aro sobre su cabeza... una aureola amarilla. Como los dos anteriores, también portaba unas armas visibles a simple vista: a los costados de su cintura colgaban dos espadas que por la forma de la funda, intuí que tenían un doble filo, propio de las espadas occidentales.

Al menos no eran tan grandes como esa obscena guadaña...

Pero el que sin duda era el líder de los cuatro... Sammael, venía hasta atrás de la formación. Su sola presencia emanaba una tranquilidad y seguridad abrumadoras, como un aura que rodeaba a los otros tres, brindándoles esa protección.

Era muy diferente a los otros tres. Auque también llevaba una especie de armadura, esta parecía una coraza gótica, cuyo pecho era de color negro profundo, pero las grebas y mitones que llevaba eran de color blanco brillante. Unas hombreras puntiagudas caían levemente sobre los hombros, sosteniendo mediante una especie de broches lo que parecía ser un capa que ondeaba a su espalda. Una tiara cubría lo que era su frente y giraba alrededor de su cabeza, elevándose un poco a los costados, donde estarían las orejas del ser para dar forma a unas pequeñas alas similares a las que se asociaban con las de un dragón occidental, aunque dicho elemento parecía ser para fines ornamentales. La corona bajaba elegantemente sobre su rostro, cubriéndolo como si fuera un antifaz, dejando ver únicamente su mentón y boca que resultaban casi idénticos a los de un ser humano, eso si no fuera por la piel tan pálida que resultaba casi transparente. Toda su armadura presentaba intricados relieves para acentuar todavía más el aspecto de elegancia que daba su traje, el cual pude ver, que con los reflejos de los rayos del Sol, de vez en cuando sacaba tintes rojizos...

Como el rojo de la sangre.

Sin duda en la que esa armadura estaba bañada.

El que estaba hasta el frente fue el primero en hablar, con una voz que se oía joven, fuerte y agresiva. "Nos han estado esperando impacientemente", dijo, casi riendo.

Fruncí el ceño ante su actitud tan presumida.

"Eso parece...", respondió el Arcángel completamente blanco, con una voz muy arrogante y ronca.

"Así es", me sorprendió diciendo Kaworu con tono firme. "Díganme una cosa... los Shitennō... ¿A qué han venido?"

"¡Hmph! Tabriz... no. Tú ya no eres Tabriz. No eres más que un miserable humano, un traidor que se permitió fallar de la manera más patética posible. ¿Por qué habríamos de res...?" fue interrumpido bruscamente el Arcángel con los guanteletes enormes.

"Uriel", dijo llanamente Sammael, silenciando al instante al Arcángel de Fuego. Tenía la pinta de ser el más bocón, y el que hubiera guardado silencio ante el hecho de que Sammael dijera su nombre era la prueba más clara de que no era más que un subordinado para ese Arcángel.

"Ya deberías de saberlo Tabriz... sin embargo... si de verdad quieres saber nuestro deseo... nuestro anhelo... es la verdadera libertad... y el principio para obtener eso está aquí, debajo de nosotros" explicó Sammael moviendo levemente las manos para enfatizar, con una voz tan hermosa... tan melodiosa que era casi imposible no caer bajo el hechizo de sus palabras. ¿Cómo podía ser este el mismo señor del Infierno...?

"... ¿Verdadera libertad...?" preguntó cautelosamente Kaworu.

"Tú mismo deberías saberlo mejor que nadie. El estar sujeto siempre a Sus caprichos, a Sus designios, incapaz de poder andar por tu cuenta, de forjarte tu propio destino. Después de todo, tu situación no es más que una prueba que Él te impuso deliberadamente, siempre jugando con nosotros, como si fuéramos peones en un gigantesco tablero de ajedrez, los cuales fácilmente pueden hacerse a un lado, como... ocurrió con tus hermanos", explicó Sammael enigmáticamente. Volteé para ver la reacción de Kaworu, pero éste no se movió ni un milímetro, por el canal de comunicación observé que tenía la cabeza agachada, el fleco de su cabello cubriendo sus ojos. "Así pues... tenemos que hacer nuestro trabajo aquí, el cual nos acercará un paso más a ese objetivo... a esa meta... así que..." dijo Sammael, mientras alzaba una mano con la palma abierta y un brillo azul muy intenso comenzaba a manifestarse ahí hasta convertirse en una gigantesca esfera de hielo.

Vi la manera en que los otros tres hacían lo propio, Uriel formando una bola de fuego, el que debía de ser Azrael debido a su guadaña concentrando una gran masa de rocas y esquirlas que se elevaban de las ruinas. Barakiel formando un remolino de feroces vientos que sacaban relámpagos de vez en cuando.

Estos sujetos... ¿Eran capaces de manipular los poderes de la naturaleza?

"¡QUE SE HAGA LA LUZ!" gritaron los cuatro al mismo tiempo a la vez que lanzaban la concentración de sus poderes e un único rayo. La combinación de los cuatro elementos dio lugar a un potentísimo rayo de luz blanca, el cual se estrelló con tal fuerza sobre el escudo del Schild que toda la ciudad tembló. Caí de rodillas ante el impacto. ¡Esto era una locura!. ¡Ni siquiera cuando Shinji atacó el escudo con todas sus fuerzas ocurrió algo así!

Y de repente, mientras todo se sacudía, vi horrorizada la manera en que las torretas colocadas alrededor de toda la ciudad se sobrecargaban, incapaces de contener tanta energía. Una explotó por completo y luego otra... y otra... y otra... una reacción en cadena inevitable tomando lugar mientras por el comunicador oía los gritos frenéticos del centro de mando, exigiendo saber qué estaba pasando.

El domo de energía azul eléctrica del Schild se disipó por completo, permitiéndole acceso libre a los cuatro Arcángeles.

Era nuestro fin.

Ante semejante muestra de poder, jamás tendríamos una oportunidad, seguro que uno solo de ellos superaba por completo... y eran cuatro...

"¡Despierta, Asuka!. ¡Este no es el momento para que te des por vencida!. ¡Esto apenas empieza!" la voz de Kaworu me gritó, trayéndome de vuelta a la realidad. Tenía razón, apreté firmemente mis controles. Como me había dicho antes, si esto iba a ser el fin, que fuera uno digno de recordarse.

"Tiene razón tu compañero, esto apenas comienza", dijo peligrosamente Uriel mientras alzaba sus garras.

Apreté firmemente el Griffon en mi mano, lista para comenzar la lucha. Cuatro contra dos... no eran buenas probabilidades, pero no podíamos hacer nada más...

O eso pensé.

"Bien... la barrera ha caído. Uriel, encárgate de esto. Nosotros tres iremos a hacer los preparativos correspondientes, en una semana... regresaremos", ladró Sammael y de inmediato, los Arcángeles blanco y negro salieron volando en direcciones opuestas.

¿Qué?. ¿Acaso éramos tan débiles que uno solo de ellos bastaba para eliminarnos?. ¡Qué humillación pero...!

Las posibilidades acababan de mejorar.

Sin embargo, cuando Sammael estaba por lanzarse en otra dirección, se detuvo y habló nuevamente, "Más te vale que tengas... cuidado. Mantente alerta y por ningún motivo bajes la guardia".

"¿De verdad crees que estas moscas pueden lastimarme? No tienes por qué preocuparte tanto, Sammael", dijo burlonamente Uriel mientras nos observaba, acechándonos.

"... Tal vez... pero... aún así, vigila tus alrededores. Algo me dice que... podrías llevarte una sorpresa", y con eso, el 'Veneno de Dios' se fue.

"¡Bah! Sammael siempre con sus presentimientos... bueno no importa. Creo que al menos podré divertirme un poco con ustedes", dijo despectivamente Uriel al ver alejarse a los Arcángeles hasta que no fueron más que puntos en la distancia. "Por cierto", dijo, mientras se llevaba una mano a la parte trasera de su cinturón y extraía algo. Por un momento pensé que se trataba de un arma, pero no era así. Apreté los dientes en frustración al ver lo que era.

El cuerno del Evangelion Unidad-01, lleno de grietas, sostenido como si se tratara de un trofeo en las manos de Uriel.

Lo apretó con tanta fuerza que el material simplemente no resistió y se deshizo en millones de pedazos, dispersándose en el aire por una ráfaga de viento.

Así que él era el que había matado a Shinji. Tenía sentido... con esas garras... tragué saliva.

"Quizás ustedes, a quienes tantos deseos de matar tenía ese tonto iluso, puedan ofrecerme algo mejor", dijo riendo, el Weiß de Kaworu y mi Rouge poniéndonos en guardia. "Ahora... ¿Quién quiere ser eliminado?" amenazó, moviendo sus ojos de Kaworu a mí continuamente hasta que...

"Primero... ¡Acabaré contigo!" gritó, y se lanzó en picada contra Kaworu. Era rápido, pero en nuestras prácticas, los datos recolectados sobre el EVA-01 demostraron que Shinji lo había sido mucho más, por lo que el Quinto Elegido no tuvo problemas en reaccionar.

Alzó el vuelo y se lanzó al ataque con su copia de la Lanza de Longinus, su arma chocando con las poderosas garras de su oponente.

"Una copia de la Lanza del Destino... no creí que fueras capaz de caer tan bajo", musitó Uriel.

"Piensa lo que quieras, pero pase lo que pase, tú no pasarás de aquí", contestó Kaworu con una sonrisa torcida.

"¿De verdad crees que tú y tu inútil compañera son capaces de detenerme? Ni siquiera el sujeto que tantos problemas te causó fue capaz de hacerme un rasguño... ¿Por qué podrían derrotarme ustedes dos?" preguntó el Arcángel.

"... Porque nosotros tenemos... ¡Una razón para pelear!" gritó, y con eso, logró lanzar hacia atrás a su oponente, el cual se sorprendió ante la demostración de fuerza del Weiß. Dicho movimiento era el comienzo para ese ataque unísono que tanto habíamos practicado. Para que Kaworu decidiera utilizarlo tan pronto... quería decir que deseaba acabar lo más pronto posible con esto...

No le di ni una oportunidad, sobrecargando el Griffon al acoplarlo a la pinza del Mastema, disparé la descarga de positrones, tan potente como para haber barrido de la faz de la tierra, según las estimaciones de Ritsuko, a cualquiera de los Ángeles que aparecieron con anterioridad en Tokyo-3.

El rayo atravesó el Campo-AT de Uriel y lo envolvió por completo en una cegadora luz amarilla, antes de que la brutal explosión detonase. No fue ni la mitad de lo que los Cuatro Reyes provocaron en conjunto, pero si fue algo para tomarse en cuenta. Envuelto por la detonación, Kaworu aprovechó el momento para arrojarle su Lanza con todas sus fuerzas, para abrir otra abertura en el Campo y arrojarse él mismo, el puño derecho alzado dispuesto a soltar un demoledor golpe.

El impacto se oyó aunque no lo vi debido a la nube de polvo que los cubría, pero lo siguiente que vi fue un borrón plateado y dorado que se estrelló en el suelo. Era la señal para el último ataque.

Aceleré para llegar justo arriba del cráter, el Weiß haciendo lo mismo y extrayendo de dentro de sus alas el par de rifles para formar su cañón de positrones Garuda. Abrimos fuego con todo a quemarropa, él usando su rifle de positrones, yo el rayo eléctrico del Impact Bolt apostado sobre los hombros del Rouge gracias al Equipo Tipo F.

Una explosión más detonó, y la aprovechamos para retroceder. Esperando. Aguardando. Se suponía que nada, nada en esta Tierra era capaz de salir con vida luego de un ataque así.

Y sin embargo...

Las risas de Uriel se hicieron escuchar por todo el lugar.

Una garra se clavó en la superficie mientras emergía del cráter su dueño, presentando en toda su armadura nada más que ligeros rasguños. En su guantelete derecho estaba clavada la Lanza de Kaworu. Una de sus dos puntas se había roto y la otra estaba llena de grietas. ¡No era posible!. ¡Esa arma ni siquiera lo tocó!

"¡Nada mal!. ¡Nada mal!. ¡Creo que no me equivoqué al saber que podría divertirme un rato con ustedes!" rió Uriel. Apreté con fuerza los dientes... maldito...

"... Lo sabía..." musitó Kaworu, muy tenso, distrayéndome un poco.

"¿De qué estás hablando?" le reclamé, nerviosa. Después de todo, el enemigo había salido con un mínimo de daño luego de semejante ataque.

"Esa armadura... es Orihalcon", dijo, el Quinto Elegido.

"Correcto. El material más resistente que existe en este universo. La armadura de los Shitennō está forjada con él. Es capaz de resistir cualquier ataque, haciéndonos prácticamente invulnerables a lo que sea. Además, en mi caso, donde todo mi cuerpo es un arma, mis cuchillas también están hechas de él. Un solo rasguño de mi parte y será el fin para ustedes", explicó, con mucho orgullo Uriel. ¿Orihalcon? Se suponía que era un material mítico... inexistente...

"Entonces... primero tenemos que destruir esa armadura antes de acabar contigo", sentenció Kaworu, sacando su sables de energía azul de la hombrera derecha.

El Arcángel arrancó la Lanza de su guantelete y se la arrojó dócilmente a Kaworu, quien la tomó con la mano derecha, blandiéndola a pesar de estar dañada.

"Claro... si es que pueden. No es tan gruesa como la de Azrael, pero sus ataques no podrán hacerle nada. Necesitarían al menos repetir lo anterior cien, no... mil veces para poder hacerme una grieta, después de todo, sus materiales no son más que mantequilla para el Orihalcon. Y dado que ya me mostraron lo que sin duda debe de ser su mejor ataque... ni crean que habrá una segunda vez... además, Tabriz. ¿Cuánto tiempo más podrá seguir el ritmo tu compañera? Si corto ese cable, esa copia infame se moverá solamente unos cuantos minutos... y quedarás tú solo. ¿Aún crees que tienen una oportunidad de vencer?" dijo burlonamente Uriel, pero ¡Rayos!. ¡Tenía razón! Ni la copia de la Lanza que se suponía podía atravesar lo que fuera le había hecho nada...

"Eso no lo sabremos sino hasta que lo intentemos", dijo el muchacho de cabello gris con una sonrisa tensa, y se lanzó nuevamente al ataque.

Me pareció un acto completamente suicida dado que Uriel alzó sus garras, listo para despedazar a mi compañero, pero al parecer, subestimaba mucho al que fue un Ángel. En el último momento, torció el cuerpo para escapar del alcance de las garras, tan sólo por unos cuantos metros, pero fue suficiente. Blandió la Lanza en su mano derecha con tal de clavarla en el pecho del Ángel con todas sus fuerzas, pero tal y como me lo esperaba, no funcionó.

Un crujido atronador resonó y la Lanza se desintegró, dejando tan sólo un pequeñísima marca en la brillante armadura del Arcángel. Había sido inútil...

O eso parecía.

No perdió ni un instante, a pesar de que Uriel le propinó un rodillazo en le estómago, Kaworu clavó su sable de energía en el mismo punto, el arma de luz distorsionándose sobre la armadura del ente, pero logrando crear esta vez una fisura. Era tan pequeña que seguramente Uriel ni se había dado cuenta, muy distraído en golpear a Kaworu, pero ahora comprendía su plan.

Si lográbamos aunque fuera arrancar un trozo de esa coraza, tendríamos una oportunidad de ganar.

El EVA de Kaworu salió volando tras recibir un codazo tremendo en el pecho por parte de Uriel, por lo que procedí a seguir con el ataque. Guardé el Griffon al colocarlo en mi antebrazo derecho y extraje las Dagas Progresivas de los pilones de las hombreras del Rouge.

Arrojé la primera en el mismo punto, pero Uriel ni se molestó es esquivarla. Como esperaba, mi arma se clavó y se hizo pedazos, pero ya tenia la mano libre para usar el Mastema a corto alcance. Clavé la segunda daga, la cual también abrió un poco más la fisura a costa de desintegrarse y al mismo momento, sentí un impacto terrible en el pecho, dado que Uriel me había asestado un golpe con uno de sus guanteletes. Noté alterada que las garras habían logrado atravesar casi toda la armadura del Equipo Tipo F, pero no me había tocado en absoluto, sonreí.

"¡Qué!" exclamó en sorpresa mi enemigo al ver el resultado nulo de su ataque.

"¡Si no nos tomas en serio desde el principio, te aseguro que te saldrá muy caro!" grité, y usé la pinza del Mastema para sujetar a Uriel por el pecho, justo en el punto donde la fractura era visible y apreté con todas mis fuerzas.

Aprovechando la masa superior del Rouge dado el peso de su armadura, di un salto con todas mis fuerzas, sujetando al Arcángel durante el proceso. No me elevé mucho, tan sólo unos veinte o treinta metros, pero fue suficiente para permitirme colocar de tal manera que al caer al suelo, tuviera el brazo izquierdo extendido y el Arcángel recibiera no sólo el impacto de la caída, sino también todo mi peso.

El concreto se hizo añicos ante el impacto, donde hundí por completo mi brazo y finalmente dejé ir a Uriel. Retrocedí un poco, esperando ver el resultado.

Una columna de fuego se alzó desde donde estaba tirado el Arcángel, la superficie prácticamente evaporándose mientras Uriel se alzaba flotando en el aire. La corona de ocho a su espalda brillando como un Sol en miniatura. La orbe roja que era su núcleo S2 siendo más visible que antes, dado que el agarre de la pinza y la caída con la que lo estrellé al suelo lograron quebrarle esa parte de la armadura, dejando ver parte de su escamosa piel naranja.

"Tengo que reconocer su esfuerzo. Hacía mucho tiempo que nadie lograba causarme algo de daño como ustedes lo acaban de hacer. Por lo tanto..." dijo, alzando sus guanteletes, "Yo también me pondré a pelear en serio", exclamó, ya no sonando burlón, sino completamente serio.

Y de repente, las garras de sus armas cambiaron de color, volviéndose de un rojo brillante.

Como si fueran de magma.

Se lanzó contra mí, decidido a acabarme con esas cosas, apenas y tuve tiempo para esquivar la estocada a tiempo, las garras de fuego cortando el metal de la armadura al rozarlo como si fuera simple papel. Incluso la temperatura a mi alrededor subió a tal grado al estar tan cerca de Uriel, que el LCL de mi cabina empezó a burbujear, por lo que asestando un golpe en la cara del enemigo con las cuchillas del Mastema, retrocedí, alzando el Griffon ahora que el periodo de sobrecalentamiento había pasado.

Disparé una única vez. El rayo no fue tan potente como el que disparé al inicio de la pelea, pero habría bastado para borrar del mapa un bloque entero de la ciudad.

Uriel agitó sus garras y la onda de energía salió desviada hacia arriba, antes de estrellarse a las afueras en una colina.

Diablos...

Volvió a agitar sus garras y un arco rojo salió de ellas, tomándome por sorpresa por su ataque a distancia. Salté para esquivarlo, pero una de las medias lunas rojas cortaron el cable de energía.

¡Mierda! Lo expulsé para facilitarme el libre movimiento, pero al menos tenía treinta minutos y no cinco como antes...

Me quedé acuclillada, inmóvil, Uriel haciendo lo mismo de pie, cada uno de nosotros esperando el siguiente movimiento. ¿Qué podía hacer? Un ataque de frente parecía la única respuesta... si tan sólo pudiera disparar los dos misiles N2 que el Mastema portaba y el Griffon a toda potencia al combinarlo con la pinza, el impacto seguramente podría destrozar esa maldita armadura.

Pero para hacerlo, tendría que exponerme de lleno a esas letales garras, ya ni digamos que no podría escapar de la explosión al estar tan cerca, y dudaba que mi Campo-AT incluso a toda potencia a pesar de estar reforzado por el Equipo Tipo F pudiera resistir mucho tiempo...

"¡Ooohhhhh!" el grito de Kaworu a mi espalda nos distrajo. Vi al Weiß acercarse volando a toda velocidad a ras del suelo, disparando su rifle de positrones sucesivamente, cada ataque siendo desviado por Uriel y sus guanteletes. De repente, arrojó el rifle al suelo y haciendo un giro de barril a tan pequeña altura y semejante velocidad, sorprendió a todos, incluido el Arcángel, dado que un error de cálculo y el golpe probablemente habría decapitado al EVA-05. Aprovechando su atrevido movimiento, golpeó de lleno en la cara al Arcángel de fuego justo en la cara, un poco más abajo de su enorme cuerno frontal, mandando al enemigo a estrellarse contra unos edificios en ruinas.

Por el comunicador pude oír que Kaworu estaba jadeando, y lo siguiente que dijo me dejó estupefacta.

"Código Beowulf. Activando Savage System", susurró.

Los reclamos y advertencias desde el centro de mando no tardaron en hacerse escuchar, dado que ese sistema aún era experimental y nunca había sido probado en un combate real.

Pero... no teníamos otra opción.

Lo siguiente que se oyó fue un rugido atronador, muy similar a los que daba el EVA-01 cada vez que perdía el control. Incluso mi canal de comunicación con el EVA-05 presentó pura estática durante esos interminables momentos en los que me estremecí de pies a cabeza.

Cuando la imagen volvió, el rostro de Kaworu había cambiado mucho. Tenía una mirada seria y amenazadora, resaltada por sus pupilas contraídas hasta ser únicamente un punto en sus ojos, dando la impresión emanar un luz roja por su cuenta.

De cada dedo del EVA-05, una garra progresiva surgió e incluso sus alas, parecidas a las de un ángel, erizaron sus plumas, tomando el aspecto propio de un demonio.

La tierra comenzó a temblar, y de los escombros donde había aterrizado Uriel, un remolino rojo surgió, el cual se lanzó directamente contra el Weiß, cual si fuera un tornado. Sorpresivamente, Kaworu solamente alzó sus manos y plantó firmemente los pies en la tierra y atrapó el remolino con sus manos desnudas.

Inmediatamente comenzó a retroceder, pero no cedió, y poco a poco, el tornado se detuvo, revelando que se trataba del mismo Uriel, al haber juntado sus guanteletes al extender sus brazos sobre su cabeza y girar sobre sí mismo. Tenía una expresión de sorpresa, que aumentó más cuando el Weiß lo alzó y lo azotó en el suelo con todas su fuerzas, para después saltar sobre él y proceder al dejarle caer una lluvia de zarpazos con sus temibles garras. La velocidad y fuerza que aplicaba eran tales que ambos contendientes se hundían poco a poco en el suelo.

Por un momento pensé que podría ganar.

Por un momento lo pensé.

Pero de repente, Uriel dio un grito de rabia y de un macizo golpe en el cara, hizo a un lado al EVA blanco, para después proceder a propinarle un castigo similar con sus propias garras de fuego, dejando marcas y zarpazos profundos en la delgada armadura del Weiß, Kaworu gritando de dolor durante todo el proceso.

Sin embargo, el Quinto Elegido no estaba acabado. De alguna manera logró sobreponerse al dolor que debía de estar sintiendo y alzó un brazo para bloquear uno de los guanteletes con el antebrazo, sorprendiendo al Arcángel. Haciendo uso de un movimiento digno de un practicante de artes marciales, dio una voltereta en vertical para darle una patada en el mentón al Arcángel, lanzándolo de nuevo hacia atrás para estrellarse contra otro edificio.

El Weiß cayó de rodillas agotado, su piloto jadeando pesadamente, seguramente no sólo por el dolor físico, sino también por el mental que implicaba controlar ese sistema con el que estaba equipado su EVA.

Antes de que pudiera decir nada, Uriel se levantó otra vez, elevándose en el aire. Kaworu al notarlo, se incorporó dolorosamente, adoptando una posición defensiva con sus garras, listo para atacar otra vez.

"De verdad me sorprende que me hayan hecho llegar a estos límites. Me han hecho enojar como no tienen idea. Y por eso... los acabaré de una buena vez por todas. Se terminó el juego", anunció, su voz llena de odio y amargura.

Alzó los brazos.

Y de entre sus manos, una diminuta esfera de fuego se formó.

La cual creció en un instante más de cincuenta, no... cien metros de radio. Una esfera de magma puro que el muy desgraciado tenía intención de arrojar contra nosotros.

Me atreví a disparar con el Griffon a la esfera pero fue inútil. La masa absorbió a los positrones, aumentando incluso más su tamaño.

"Di... ablos..." susurró Kaworu, frunciendo el ceño, evidentemente frustrado. No podía culparlo, yo me sentía igual.

"¡Desaparezcan!" gritó Uriel, y tomó impulso al echar sus brazos hacia atrás, para arrojarnos la esfera con todas sus fuerzas.

Justo cuando creí que sería nuestro fin, cuando esa gigantesca bola de fuego saldría disparada contra nosotros por las manos del Arcángel, lo increíble sucedió.

Un rayo de energía blanca atravesó la esfera justo en el momento en que Uriel la dejaba escapar de sus manos. La esfera de magma puro se deformó al ser perforada y detonó un segundo después, la tremenda explosión haciéndose escuchar y provocando que su creador diera un grito de sorpresa.

"¡Qué!" gritamos Kaworu y yo, a la vez que los radares y sensores de los EVAS detectaban a un objeto aproximándose a una velocidad simplemente inverosímil.

Alcé la vista para tratar de ubicarlo, pero fue en vano. Sólo fue un borrón, ni siquiera supe de qué color era dado que pasó tan rápido encima de nosotros al dirigirse de lleno a la nube de gas que se estaba formando en el lugar donde explotó la enorme esfera de fuego. La figura se internó y luego se escuchó un golpe tremendo que resonó por todo el lugar. Lo siguiente que vimos fue al Arcángel salir disparado contra el piso, estrellándose con fuerza en las ruinas de edificios que rodeaban el lugar, haciendo añicos las estructuras derrumbadas de acero y concreto.

Me quedé literalmente con la boca abierta al ver lo que había pasado, y seguramente el centro de mando estaba igual dado que algo totalmente desconocido acababa de ser capaz de derribar a Uriel de un único golpe, algo que a Kaworu y a mi nos había costado mucho trabajo tras toda una serie de ataques.

Lo mejor que nosotros habíamos podido hacer fue lastimarlo levemente, pero nada más, esa portentosa armadura suya resguardaba a Uriel de casi todos nuestros ataques.

Comenzó a temblar ferozmente. Los escombros en donde aterrizó Uriel se incineraron al instante a la vez que una poderosa flama surgía de ahí, más grande que la anterior, calcinando todo a su alrededor. La temperatura subiendo brutalmente en la atmósfera.

"¡Quién rayos eres!" rugió el Arcángel incorporándose rápidamente, mientras la nube comenzaba a disiparse, revelando al recién llegado, el cual aún seguía en el aire sin haberse movido un solo milímetro.

Una ráfaga de viento sopló y se llevó por completo lo que quedaba de la nube, mostrando por completo a lo que fuera que nos acababa de salvar la vida a Kaworu y a mí.

No era un EVA, de eso estaba segura al instante en que pude verlo.

Era un robot con forma humanoide, sin duda alguna mucho más pequeño que un EVA, con una armadura de un profundo color morado, casi negro, con toques amarillos, blancos y rojos en sus hombreras, pecho, brazos y piernas. La otra seña particularmente distintiva que poseía era un símbolo pintado en las hombreras, conformado por las letras 'H' y 'F' entrelazadas de manera elegante en cursivas, de un color plateado resplandeciente. ¿El logotipo de su nombre quizás o del grupo al que pertenecía? Era probable.

En su cabeza refulgían unos brillantes ojos verdes y justo arriba de ellos, en su frente, una antena de color amarillo en forma de "V" surgía, haciendo muy llamativo el rostro del robot. Al contemplar mejor su figura usando el zoom de las cámaras de mi Unidad, pude ver que portaba algo parecido a un rifle en la parte trasera de la cintura, así como dos... cilindros de color blanco, muy similares al mango del sable de energía del EVA de Kaworu, los cuales colgaban a los costados de dicha sección.

El otro rasgo característico que poseía eran esas alas con las que seguramente se mantenía a flote y le permitían volar, ya que podía apreciarse un pequeño resplandor surgir de la parte inferior de cada una de ellas, se trataban de propulsores sin duda alguna. Eran ocho alas en total, con forma triangular muy puntiaguda, casi como las de un ave de caza dado su aerodinámico diseño, aunque al mirar con más detenimiento pude ver que en la parte inferior de cada ala había algo similar a dos ó tres extensiones que parecían poder plegarse o extenderse según fuera el caso. Desconocía la razón de ello, quizás cambiaran ligeramente de forma al momento de volar, no lo sabía.

Creo que mentiría si dijera que yo era la única persona en espera de oír algo, lo que fuera por parte del recién llegado, pero nada sucedió. Uriel seguía ardiendo literalmente de furia, la corona de fuego a su espalda volviéndose más y más brillante, pero el robot no pareció inmutarse.

Otro hecho extraño era que los sensores de mi cabina y los datos que recibía de la MAGI en el centro de mando simplemente marcaban al nuevo cuerpo en el campo de batalla con la leyenda de 'Desconocido', al no emitir ningún tipo de patrón reconocible para nuestros sistemas. Nada que se asemejara en lo más mínimo a un Campo-AT.

Fuera lo que fuera, esa cosa era enteramente mecánica.

¿Era un robot o máquina creada por alguna facción totalmente independiente de NERV?

De repente pensé en las fotos satelitales que Maya nos había mostrado hacía casi un mes en el centro de mando. El prototipo de Hokkaido... ¿Era éste?

Aún si así lo fuera, si eso no podía usar un Campo-AT, jamás le ganaría a Uriel.

Pero ya había sido capaz de atacarlo directamente...

El robot púrpura alzó de repente sus brazos, en cuyas palmas abiertas pude ver un par de agujeros que se asemejaban a los cañones de un arma de fuego. ¿Pensaba disparar?. ¿Contra el formidable Campo-AT de Uriel? Imposible, si nosotros a duras penas fuimos capaces de atravesarlo no importaba el tipo o cantidad de munición que usara, no tendría efecto.

O eso pensaba yo.

Un rayo de color blanco y otro de color negro surgió de los cañones apostados en sus manos a gran velocidad. Fue una sorpresa, dado que pensé que utilizaría munición sólida, pero el ataque era puramente energético. A pesar de ello, pensé que los rayos simplemente rebotarían en la pared impenetrable del Arcángel pero...

Para sorpresa de todos, los rayos perforaron limpiamente el muro naranja que el monstruo había alzado, impactándose de lleno contra Uriel, quien nuevamente dio un quejido de sorpresa y dolor.

"No puede ser..." oí susurrar a Misato por el comunicador. Seguramente estaban viendo todo gracias al monitor del centro de mando y la expresión de estupefacción completa la Comandante y de Ritsuko no era para menos. ¿Qué rayos había sido eso? Perforó el Campo-AT del enemigo como si nunca hubiera estado ahí...

Me distraje tanto contemplando a Uriel retorcerse de dolor que para cuando volví a voltear en la dirección desde donde abrió fuego el robot, ya no había nada... simplemente percibí por el rabillo del ojo el mismo borrón que indicó su llegada a la batalla dirigirse de lleno contra el Arcángel de fuego.

El robot aminoró levemente su vuelo cuando casi se estrellaba contra el Arcángel, tomándolo desprevenido gracias a su velocidad. Rápidamente, la máquina llevó las manos a los cilindros que colgaban de su cintura, los tomó y los agitó salvajemente contra su enemigo, un rayo de luz negra y otro de luz blanca surgiendo de los extremos, como si fueran sables de energía.

Para crédito del Arcángel, éste logró bloquear los ataques con sus enormes guanteletes provistos de garras. Se quedaron forcejeando varios momentos, chispas gigantescas surgiendo por la fricción de sus armas hasta que la máquina nuevamente tomó la iniciativa y retrocedió, sacando ligeramente de balance a Uriel.

"¡No me importa quién rayos seas, pero morirás igualmente!" gritó el Arcángel, expulsando todo su poder, un aura tremenda de color roja y blanca rodeándolo por completo. Cruzó sus brazos enfrente de él y las garras de cada una de sus armas adquirieron un tono de color rojizo aún más intenso que antes.

Kaworu jadeó, "Diablos... ¿Acaso aún no había mostrado toda su fuerza?", dijo por el comunicador. Odiaba tener que admitirlo, pero dado que el monstruo nunca las usó contra nosotros, se volvió obvio que se la pasó jugando con nosotros, sin tomarnos completamente en serio. ¡Rayos! Pero intentar resumir la pelea ahora sería inútil, sin mencionar casi un suicidio gracias a esas garras, la pregunta era¿Ese robot podría esquivarlas?

Uriel se lanzó a toda velocidad contra el robot desconocido, el cual lo enfrentó saliendo a la carga de frente con sus sables listos para agitarlos. Se encontraron un momento en el aire, en cual se oyó el silbido de las cuchillas rasgar el aire, Un segundo después, se habían separado, quedando de espaldas el uno con el otro, sin moverse un milímetro.

La hombrera derecha del robot fue cortada limpiamente y cayó a al suelo, dejando irreconocible el símbolo "HF" que estaba pintado ahí. Un leve cortocircuito se presentó en el lugar afectado, pero parecía ser solo un daño menor. La cara del robot miró un momento la zona afectada antes de girarse para enfrentar de nuevo a su enemigo.

Uriel estaba sonriendo. "Eso sólo fue el principio. La próxima vez, cortaré el torso", amenazó el Arcángel en voz baja, enfatizando sus palabras al alzar nuevamente sus garras, dispuesto a lanzarse al ataque una vez más.

Por un momento pensé que el robot púrpura se daría la vuelta y saldría huyendo a toda velocidad en vista de la agresividad y del deseo de matar casi palpables de su enemigo. Seguramente lo lograría, dado que por la manera en que se había movido durante el escaso tiempo que llevaba aquí, podía estimar que superaba por mucho la velocidad de Uriel...

Pero eso no sucedió.

Desactivó sus sables de energía, los rayos de luz que surgían de ellos apagándose al instante, y luego, activó a toda potencia los propulsores de sus alas mientras giraba sobre sí mismo. Tomando los mangos de sus armas, los unió en uno solo, para luego tomarlo con ambas manos y detenerse en seco, mirando fijamente al Arcángel.

De súbito, de uno de los extremos surgió... algo, muy rápido pero que no tardó en adoptar una forma bien definida. Se trataba de la hoja de una espada, con la forma de una katana gigantesca. Sólo fue un instante, pero juraría que el metal o lo que fuera que salió de los sables era líquido, antes de solidificarse por completo, resplandeciendo bajo la luz del Sol.

¿Qué diablos fue eso? Había unido los sables de energía para que formaran la empuñadora de un arma aún más grande y que se veía mucho más agresiva. Con su nueva espada sostenida por ambas manos, la agitó levemente en el aire, el macabro silbido que produjo otorgándole la satisfacción que necesitaba para nuevamente ir al ataque al activar los propulsores de sus alas.

Se encontraron frente a frente, un poderoso CLANG retumbando por toda la ciudad al chocar la espada contra los guanteletes, ningún arma sufriendo daño alguno a diferencia de lo que ocurrió con la copia de la Lanza de Longinus que Kaworu le arrojó.

"Ya veo... Nuestras armas están hechas del mismo material, así que te va a costar trabajo lastimarme", musitó Uriel, ejerciendo tanta presión con sus guanteletes, que esta vez fue el robot el que salió despedido hacia atrás, recuperando el equilibrio al desplegar levemente sus ocho alas.

¿El mismo material?. ¿Orihalcon? Esta pelea presentaba cada vez más interrogantes en vez de respuestas. Nadie sabía de dónde había salido el robot capaz de hacerle frente él solo al Arcángel. Su piloto era desconocido, sus razones para pelear aquí también y toda su construcción también era un misterio al utilizar un metal prácticamente mítico en un arma que había aparecido de forma casi mágica.

El cuerno del casco de Uriel adquirió un tono rojizo, muy similar al que tenían ahora sus garras. Parecía que quería arremeter a su oponente con un portentoso cabezazo, cuyo cuerno lo haría pedazos. Sin perder un segundo, avanzó de lleno contra el robot.

No tendría escapatoria, no ante todas esas cuchillas capaces de cortar lo que fuera, Orihalcon o cualquier otro metal, Uriel y su poder harían trizas al recién llegado.

O eso creí.

Aunque el robot se había quedado quieto, en el último momento simplemente desapareció de nuestra vista...

Y también del radar.

"¡Qué!" Misato gritó por el comunicador, ladrando órdenes a los Tenientes para que localizaran al robot.

"¡Canalla!. ¡A dónde se fue!" gritó Uriel tan o más perplejo que todos nosotros, al ver que su oponente simplemente había desaparecido justo un instante antes de golpearlo con sus garras de fuego, incluso la corona de llamas de su espalda parecía haber disminuido la intensidad de su brillo por la sorpresa y el desconcierto.

¿Cómo era posible? No había dejado ningún rastro, como si nunca hubiera estado aquí. La única prueba de que el robot había peleado era el enfurecido y confundido Uriel, el cual estaba volteando en todas direcciones, tratando de localizar a su escurridizo enemigo. ¿Dónde rayos estaba?

"... ¿Será que...?" oí decir a Kaworu, el canal de comunicación mostrando una expresión ceñuda y pensativa en su rostro, sus ojos habiendo vuelto a la normalidad lo mismo que su Unidad. Unas gotas de sudor le bajaban por la cara.

"¿Qué tienes en mente?" dije, ansiosa por saber si este idiota tenía idea de qué está pasando.

"No creo que esa máquina haya escapado, al contrario..." musitó, reflexionando.

"¿A qué te refieres?" dije. ¿Acaso insinuaba que esto sólo era parte de una estrategia de ataque? Tenía sentido, eso claro, si no se hubiera desvanecido literalmente en el aire.

"Un cuerpo al alcanzar cierta velocidad simplemente se vuelve imperceptible a la vista y desaparece. ¿Por qué no habría de suceder lo mismo para otros instrumentos?" respondió inocentemente el Quinto Elegido.

"... En teoría puede ser verdad, pero para que ni siquiera la MAGI sea capaz de localizarlo, debe de estarse moviendo a una velocidad simplemente extraordinaria, más allá de un Mach 6 como mínimo. Ninguna máquina con esa fisonomía es capaz de alcanzar tal velocidad, ya ni digamos lo que le sucedería al piloto..." contestó Ritsuko por el comunicador. La científica tenía razón, dado que ningún material en este mundo sería capaz de soportar tal velocidad pero...

¿Y si el mismo robot estaba hecho con aquello de lo que se componía su espada?

¿Orihalcon? Con el diseño de esas alas y la resistencia de ese material, podría ser una posibilidad entre millones, pero al menos era una. Los gritos de Uriel me trajeron de vuelta a la realidad.

"¡Dónde estás, miserable!. ¿Tanto miedo me tienes que te escondes de mí?" rugió Uriel, tratando de sonar amenazador, pero me dio la impresión que de poder, estaría sudando por el nerviosismo.

Y de pronto, tan súbitamente como desapareció, el robot fue registrado por los sensores de mi EVA, indicando que estaba justo a un lado del Arcángel.

Un fuerte CRACK se escuchó. El sonido del metal siendo destrozado al haber sido perforado.

Al mirarlo, me quedé asombrada de lo ocurrido.

La máquina había clavado su espada gigantesca a las espaldas de Uriel justo en su pecho, perforando su armadura hasta entonces impenetrable en el mismo punto que Kaworu y yo habíamos atacado desde el principio de la pelea, la hoja de la espada teñida ligeramente por manchas de sangre de color azul oscuro.

El Arcángel estaba dando jadeos entrecortados, seguramente por la sorpresa y el dolor productos del ataque por parte de su enemigo, el cual por primera vez desde que llegó al campo de batalla, emitió una transmisión.

"Realmente no. Es sólo que no quería matarte de un solo golpe. Pero... ni siquiera pudiste seguir mis movimientos. ¿Tan rápido fui?. ¿Cómo para que uno de los Cuatro Reyes Celestiales ni siquiera me haya visto? Creo que no fue muy considerado de mi parte", dijo la voz, simplemente irreconocible dado que se oía... mullida, como si tuviera puesto un casco.

"D-desgraciado...", gimió Uriel, a la vez que lanzaba el cuerpo hacia delante para escapar de la mordida de la espada, varios trozos de su armadura cayendo al suelo. Se llevó una mano a la herida, tratando de contener la hemorragia un poco, dado que la sangre manchaba buena parte de su en antaño brillante coraza. "¡Te mataré!. ¡Juro que te mataré por haber osado lastimarme así!. ¡Suplicarás que acabe contigo ante el sufrimiento que te voy a hacer experimentar!" gritó, su aura de fuego cubriéndolo por completo, como nunca antes. Noté sorprendida que las placas de acero de los edificios en ruinas comenzaban a fundirse y el LCL de mi cabina nuevamente mostraba burbujas.

"Vaya, así que el Arcángel de fuego resulta ser también el más explosivo. Dejas que tus emociones te dominen... y eso será tu mayor error. Aunque ya deberías de saberlo. ¿No?" dijo la voz que provenía del robot, con un tono de... reconocimiento. Casi como si le resultara familiar hablar con el ser.

Pero Uriel ya no estaba escuchando, se estaba arrojando con todas sus fuerzas contra la máquina, con intención de matar. Nuevamente el recién llegado se quedó inmóvil pero en el último segundo...

"¡ESTÚPIDO!" gritó el piloto de esa cosa, y mostró otra habilidad igual o aún más extraña a la que había resultado ser su gigantesca katana.

Alzó el vuelo de forma vertical y de pronto, sus ocho alas se desplegaron por completo y se separaron, revelando debajo de ellas unas... alas de luz, de color dorado que brillaban intensamente, pero lo más extraño fueron los cañones que aparecieron en las puntas de cada ala que se separó, flotando todas alrededor del robot, casi como... extensiones del mismo.

De súbito, todas comenzaron a moverse en patrones que me parecieron erráticos, impredecibles, debido a que cada ala se movía casi en zigzag a la vez que disparaban en conjunto una red de rayos de energía blancos y negros. Me pareció simplemente imposible esquivar semejante telaraña de ataques.

Pero Uriel logró esquivar y bloquear con sus guanteletes varios de los rayos de energía, dando fe de unos reflejos excepcionales, pero un rayo que se impactó en su espalda y provocó una pequeña explosión fue más que suficiente para dejarlo totalmente indefenso debido a lo sorpresivo del ataque. Una tormenta de rayos de energía que cada vez se movían más y más rápido, girando en todo su alrededor, llovieron encima de él, provocando explosiones por todo su cuerpo, desintegrando para nuestra sorpresa poco a poco su armadura, dado que los rayos golpeaban siempre el mismo punto una y otra vez. Uriel gritó de dolor con todas sus fuerzas durante el proceso, mientras en el cual se veían de vez en cuando los destellos de la poderosa espada del robot púrpura, el cual no era más que un borrón nuevamente debido a la velocidad con la que estaba girando también alrededor del Arcángel, blandiendo su elegante arma una y otra vez.

Y de pronto, todo se detuvo, la tormenta llegando a una calma inusual, dado que las ocho alas regresaron a la espalda del robot y se acoplaron de nuevo, mientras que Uriel se tambaleaba en el aire, casi a punto de ser derribado, toda su armadura llena de grietas. ¿Cómo era posible esto? Cada ataque se impactó en el blanco, ignorando por completo el Campo-AT del monstruo.

"Ah... ack..." pude oír decir al Arcángel, incapaz de articular palabra alguna o siquiera moverse debido seguramente al dolor que estaba sintiendo. No era para menos, daba la impresión de que hubiera recibido toda una lluvia de meteoritos.

Un zumbido me distrajo, el cual provenía del robot, cuyas manos estaban brillando mientras empuñaba con ambas su arma, la derecha de blanco, la izquierda de negro, concentrando su poder. La hoja de la espada que sostenía reaccionó, al parecer siendo alimentada por la energía, pero lo extraño era que la hoja refulgía con una hermosísima luz multicolor, un arcoiris bellísimo brillaba a lo largo de toda la hoja de la katana.

"Bueno... alguien tiene que hacerse cargo de la basura del universo. Te mandaré directo de vuelta al Infierno, a donde perteneces. ¡Prepárate!" amenazó la voz del piloto del robot mientras alzaba su espada y se preparaba para dar lo que parecía ser el golpe final.

"A-aún... no estoy acabado. Por mi vida... por mi honor y nuestra misión... ¡No puedo perder!. ¡No aquí contra ti!" gritó Uriel, mientras alzaba sus garras una vez más, totalmente llenas de grietas, pero aún brillando como si estuvieran hechas de magma.

"No te preocupes... ten por seguro que una vez que termine contigo, tus otros tres amigos no tardarán en acompañarte", musitó la voz irreconocible, y con eso, ambos se lanzaron al ataque.

"¡Koutenken!" gritó el piloto desconocido, mientras asestaba un golpe en diagonal con su espada multicolor y Uriel hacía lo propio con sus garras de magma.

Todo ocurrió en un segundo, nuevamente se encontraron en el aire, y se separaron a pocos metros el uno del otro, totalmente inmóviles hasta que...

Un corte de luz multicolor surgió en diagonal en el torso del Arcángel, una grieta enorme abriéndose a partir de la sección perforada de su armadura, cortando todo el pecho del Arcángel, la coraza cayéndose a pedazos mientras la espesa sangre azul manaba como si se tratara de un río por el corte.

"¡No existe nada que mi Dream Blade no pueda cortar!" sentenció el piloto desconocido.

"Ma...ma...ma... maldito... ahora veo, pero... se suponía... que tú... estabas muerto..." gimió el Arcángel, evidentemente agonizando.

"Estaba. Pero ni siquiera en el Infierno fui bienvenido", contestó con un tono sarcástico el piloto del robot y de pronto, la hoja de su espada desapareció, al retraerse el... metal líquido en la empuñadora. "Regresé... solamente para acabar contigo... ¡Y con los otros tres Reyes también!" gritó ferozmente el piloto. Separó los sables y tomando uno en cada mano, se dio la vuelta muy rápidamente, agitándolos varias veces en un parpadeo.

En un destello, las cuatro extremidades del Arcángel fueron cercenadas de golpe, un mar de sangre cayendo como cascada a la vez que los restos de Uriel caían inofensivamente al suelo. Lo más extraño era el corte multicolor del pecho, parecía aumentar la fuerza con que brillaba...

Y de pronto, antes de caer al suelo, detonó. Una especie de... agujero negro se formó teniendo como origen dicho corte. Ejercía una fuerza de atracción tan tremenda que tuve que clavar las pinzas del Mastema en el suelo para no verme arrastrada por él. Vi que el EVA de Kaworu a mi lado hacía lo propio con los dedeos de sus manos y se aferraba al suelo con ellos, sus alas encima de él a manera de escudo.

La luz multicolor resplandecía como si un rayo de Sol estuviera pasando a través de un prisma gigantesco. Al oír un crujido a mi costado, pude ver cómo varios edificios de las ruinas eran arrancados de cuajo del suelo y salían disparados contra el agujero, debido a su brutal fuerza de atracción, donde simplemente... desaparecían. ¿Qué diablos estaba pasando?

Y sin previo aviso, todo se calmó, la luz tan extraña extinguiéndose. Vi que el robot púrpura seguía flotando en el aire como si nada hubiera pasado. Debajo de él había un cráter enorme en el suelo, pero tan... vacío, tan cargado de nada... que era como si la materia misma que ahí había estado momentos antes nunca hubiera existido.

Incluido el Arcángel.

No quedaba ni rastro de su existencia.

Excepto por...

El robot púrpura sostenía en su mano derecha una orbe muy familiar...

¡No era posible!. ¡Cuándo le arrancó el núcleo S2 al Arcángel!

El robot nos estaba mirando, o eso parecía, dado que se volvió para dirigir la vista en nuestra dirección.

Apreté con fuerza los controles.

¿Amigo o enemigo?

Dependiendo de sus acciones, sería la respuesta que nos daría.

Después de haber visto lo que fue capaz de hacer, era obvio que esa cosa podría matarnos muy fácilmente... pero la voz de la lógica en mi mente me decía que de haber querido, ya lo habría hecho.

Abrí un canal de comunicación buscando la frecuencia adecuada para hablar con el piloto. Tras varios segundos de estática, lo logré, la pantalla mostrando a alguien portando (como me lo esperaba) un casco de color negro, cuyo visor polarizado abarcaba casi toda la cara y me impedía ver su rostro. Noté que en la parte superior del casco, el mismo emblema que portaba en las hombreras del robot estaba presente, una 'H' y una 'F' entrelazadas elegantemente, de un color plateado.

Podía ver además la parte superior de su cuerpo, envuelta por una especie de traje especial para pilotear. No tenía nada que ver con los ligeros trajes de conexión, al ser también de color negro, con toques amarillos sobre unas hombreras muy pronunciadas y parecer más bien una armadura que un accesorio para pilotear su robot.

Tomando en cuenta las velocidades a las que se movía, seguramente era para la protección del piloto.

"... Identifícate. No me interesa que nos hayas ayudado, pero más te vale que nos digas los motivos por los que estás aquí", dije, amenazándolo, jugueteando con el gatillo del Griffon.

Pasó un momento en silencio, casi como si estuviera pensando qué contestar a eso.

"... Siendo yo el que acaba de salvarlos deberían de mostrar un poco de agradecimiento ¿No creen? Además, es muy pronto como para tranquilizarse, después de todo, apuesto a que ya han visto a sus otros tres amigos. ¿No es así?" preguntó el desconocido.

Apreté los dientes de frustración, si se me ocurría hacer algo imprudente lo más probable era que esa cosa saliera volando de aquí en un parpadeo... o acabara conmigo con la misma rapidez.

"Así es. ¿Qué sabes de ellos?" la voz de Kaworu me distrajo. Me quedé sin habla un momento por su intromisión pero el desconocido volvió a hablar.

"... Lo suficiente. Pero... volverán en muy poco tiempo, más ahora que uno de ellos ha sido eliminado..." susurró el piloto enigmáticamente.

"... Una semana... eso es lo que Sammael dijo", dijo llanamente Kaworu.

"¡Nagisa!. ¡Nadie te dio la autorización para compartir esa información!. ¡Mucho menos a un desconocido!" rugió Misato por el comunicador, lastimándome los oídos con sus gritos.

El piloto enmascarado dio una leve risa. "Su Comandante... tan energética como siempre..." y de pronto, los propulsores de sus alas se activaron, parecía dispuesto a largarse aquí en un santiamén...

No se lo iba a permitir.

Alcé el cañón y abrí fuego tres veces consecutivas, preparando el Impact Bolt en caso de que los esquivara.

"¡Asuka!. ¡Qué estás haciendo!" gritó muy alterado Kaworu. Sonreí levemente, era raro verlo así.

El robot tal y como lo esperaba, esquivó los disparos y se acercaba rápidamente a mí.

Pero cuando me disponía a disparar el rayo eléctrico, había desaparecido de mi campo de vista. Un crujido a mis pies me hizo agachar la cabeza para darme cuenta de que el robot había logrado llegar al suelo, acuclillado y ahora estaba lanzando un puñetazo directo a mi rostro.

¡Qué velocidad!. ¡Se había movido incluso más rápido que cuando peleó con Uriel!

Cerré los ojos, esperando el impacto.

Pero el dolor jamás llegó.

Se oyó un estruendo a mis espaldas, y atreviéndome a abrir los ojos, vi que su brazo había pasado a escasos metros de la cara de mi EVA.

¿Falló? No, lo había hecho a propósito.

"... Aprovéchenlo... de lo contrario, jamás podrán ganar", y con eso, se elevó en los aires, virando al este para comenzar a volar en esa dirección, pero la voz de Kaworu lo detuvo.

"¡Espera!. ¡Quién eres!. ¡Por qué viniste a ayudarnos!" gritó... casi desesperado por obtener una respuesta.

Creí que el robot lo ignoraría, pero para mi sorpresa no fue así. Giró la cabeza para ver al EVA blanco antes de responder.

"¿Tanta importancia tiene un nombre? Si así te parece... llámame Murasaki", dijo con una risa ahogada. "Y la razón por la que estoy aquí... es la misma por la que ustedes pelean, nada más. Al menos... por ahora", y con eso, salió volando a una velocidad increíble, desapareciendo del campo visual y de todos los sensores.

"¡Espera!" gritó Kaworu, alzando él mismo el vuelo para tratar de seguirlo, pero desde el principio fue inútil, el Weiß no podía ser capaz de alcanzarlo.

Estaba por decirle a Kaworu que regresara cuando un leve brillo rojo detrás de mí captó mi atención. Me volví y contemplé su origen.

Allí, incrustado en la pared del edificio, estaba el órgano S2 de Uriel. Me quedé sin habla. "... Aprovéchenlo... de lo contrario, jamás podrán ganar", había dicho el piloto. ¿Acaso lo había dejado a propósito¿Para... incorporarlo a mi EVA-02? Después de todo, era el EVA que no tenía una fuente de energía inagotable... De hecho, el contador de energía restante marcaba ahora mismo 14:56:28.

Lentamente, alcé una mano y tomé la orbe roja, mirándola fijamente, la cual parecía palpitar como un corazón. Sonreí levemente al darme cuenta de lo que representaba esta esfera.

Poder. Un poder con el cual sería capaz de pelear y cumplir mi misión, para vencer a esos Arcángeles, que habían hecho su advenimiento el día de hoy.

Pero... no pude evitar pensar de nuevo en el piloto y su máquina desconocida. Fruncí el ceño en reflexión.

Esas alas de luz dorada... una cierta resemblanza a los movimientos y manera de pelear...

Pero no podía ser... él estaba muerto...

¿Verdad?


Notas del autor: No sé por qué, pero durante la aparición de los Arcángeles, me la pasé escuchando del OST de "Shaman King", "Melody of the Spirits" el track de 'Seigi no shisha', o por si no lo reconocen, el tema que ponen en la serie cuando los X-Laws aparecen.

Bueno, pasando a lo relevante, los diseños de los Arcángeles. Ya conocen a Uriel, quien es una mezcla del Alteisen Riese piloteado por Kyosuke Nanbu de SRWOG2 y Wargreymon de Digimon. Azrael está basado en el subjefe de la Stone Tower del Zelda Majora's Mask, el Gomess (ya verán por qué) y en el Dis Astranagant, piloteado por Cobray Gordon de SRWA3 (otro mecha ridículamente poderoso). Para Barakiel tomé el diseño básico de los ángeles que usa Hiroyuki Takei en Shaman King, principalmente Miguel Ángel (el espíritu que manipula Marco) y Zelel (el espíritu manipulado por Lyserg). Para Sammael no tuve un diseño en concreto la verdad, pero es obvio que siendo el líder de los cuatro, su poder aún está muy lejos de ser revelado...

Para la pelea entre el Mirai y Uriel escuché durante la realización el tema del Black Selena III de "Nadesico: The Prince of Darkness", un mecha bastante peculiar piloteado por el endurecido Akito Tenkawa. También sale en SRWMX, pero no es una unidad muy poderosa que digamos (de hecho, solamente es su Aestivalis rosa con una armadura negra encima).

Bueno, falta poco para que esta historia termine (tres capítulos y un epílogo, así que será mucho menos larga que el LADC). Agradezco mucho los comentarios de Maclegar, luminos, nairelena, Mickeymalote, klasnic y darkwolf, así como a Theblacksun y a BurningFlower por su función como prelectores del capítulo.

Bien, dejaré descansar esto un rato, para seguir la otra traducción pendiente de UAI, por lo que sí pasará un buen rato para ver el capítulo 7 de este fic, pero mientras, les dejo un brevísimo adelanto:

Reencuentro

La reunión de los Elegidos tras años de haberse separado, cada uno habiendo escogido su propio camino, dos de ellos incluso habiendo intercambiado papeles. Verdades y promesas, recuerdos y heridas que nunca se borrarán. Una tregua. Un acuerdo antes de la batalla final.

Que lo decidirá todo.

Comenzado el 16 de Enero del 2007

Terminado el 27 de Enero del 2007