Neon Genesis Evangelion: Redención

Capítulo 8: Catarsis

Escrito por: beamknight87

Historia basada en los personajes creados y con Copyright de Gainax.


Terminé de dar la última brazada jadeando pesadamente, necesitando con desesperación llenar mis pulmones con oxígeno tras el esfuerzo.

Me sostuve del borde de la piscina de NERV durante un largo rato, recuperando el aliento tras una dura sesión de mis ejercicios de rehabilitación para tener de vuelta la movilidad total de mis piernas.

Considerando que había pasado tres años enteros tumbada en un cama de hospital, podía ver por el lado bueno que este era un excelente modo de recuperar parte de ese tiempo perdido. Mi programa de rehabilitación estipulaba dos horas diarias de rigurosos y ejercicios de natación en la piscina para fortalecer mi cuerpo luego de semejante letargo.

Dado que siempre fui una excelente nadadora, la idea al inicio me había entusiasmado, quizás pasaría lo mismo con las demás personas, después de todo, una piscina normalmente significa diversión y relajamiento, pero la verdad dos horas continuas de nadar realmente la dejaban a una exhausta, pero pronto recuperaría mi condición como para no terminar tan agotada tras cada sesión.

Pronto...

Eso es claro, si había un pronto hipotético que pudiéramos asegurar una vez que le plantáramos cara a Sammael y compañía y (aún más teóricamente) conseguíamos vencerles.

Sólo dos días más y nos jugaríamos el todo por el todo de una buena vez.

Habiendo tranquilizado mi respiración y sintiéndome demasiado cansada como para intentar dar otra vuelta a toda velocidad en el agua, me recosté perezosamente y me dejé llevar de espaldas, impulsándome levemente en la superficie líquida, contemplando el alto techo del lugar y pensado en los acontecimientos de anteayer, cuando Shinji finalmente se nos presentó con toda la calma y naturalidad del mundo.

Todavía no me podía quitar de encima la sensación de escalofrío que sentí por la forma con la que me miró en el vagón del tren.

Traté de recordar detenidamente qué había pasado. Estaba tan cansada y distraída que pensé que se trataba de un simple sueño luego mi extenuante sesión en la piscina y las aún más agotadoras pruebas de sincronización con el EVA-02 Rouge ahora que se le había instalado a toda prisa el motor S2 de Uriel.

Creo que desde la aparición de ese robot misterioso que acabó con ese ser ya tenía mis sospechas sobre de quién lo piloteaba, pero el que así como así le haya cedido a NERV algo tan valioso como la fuente de energía del Arcángel había despertado mis dudas.

Ese día, una vez que regresamos al Cuartel General, Misato y Ritsuko no habían perdido el tiempo para ladrar órdenes con tal de analizar la "muestra" obtenida de Uriel, para acoplarla a la Unidad-02. El proceso demoró menos de un día y por fortuna, no ocurrió nada como en Norteamérica donde por experimentar con lo mismo, una rama entera de NERV desapareció en la nada.

Seguí meditando en el incidente. Había salido por fin del Cuartel General con Kaworu siguiéndome sin apenas decir palabra dado que la ruta para regresar a su domicilio era la misma que por fuerza yo debía de tomar, sólo que él se encontraba a una menor distancia del Cuartel, por lo que no me acompañaba durante todo el viaje de regreso. Rayos, estábamos agotados, al punto de casi tambalearnos al caminar. Ritsuko y su equipo de técnicos nos habían tratado peor que esclavos al hacer simulaciones una y otra vez ahora que la Unidad-02 contaba con su fuente de poder propia, por lo que una vez que había subido al vagón del tren ni me molesté en buscar un asiento. Simplemente subí, me sostuve de un pasamanos y recargué la cabeza contra el brazo a modo de almohada, esperando no quedarme tan dormida como para dejar pasar mi parada.

Kaworu por una vez lo había visto sin su sonrisita y se había desplomado sobre un asiento vacío, haciendo el intento al menos de ocultar el descaro con el que estaba roncando al cubrir parcialmente su rostro con una mano.

Y entonces al llegar a una estación... había sentido el hormigueo en mi... mente. Como si algo me hubiera estado llamando. Cuando alcé los ojos... lo vi. Una figura embozada de pies a cabeza de negro, con unos lentes oscuros sobre su rostro. Pero el perfil de su cara lo reconocí casi al instante.

Cuando deslizó levemente los lentes sobre el puente de la nariz y vi sus ojos me quedé de piedra. Tenía que ser un sueño. Para empezar... él estaba muerto... además de ser un psicópata. Él jamás pondría un pie en esta ciudad como si se tratara de una persona común y corriente.

Pero la leve sonrisa que dio antes de su tren comenzara a marchar fue lo que me sacó de mi estupefacción.

Traté de acercarme lo más rápido posible a la ventana con tal de abrirla (creo que derribé a un anciano por el codazo que propiné para abrirme camino), a pesar de no tener ni la más mínima idea de qué decirle, pero ya era tarde, el tren comenzaba su marcha y el mío también, en direcciones contrarias.

Me puse como loca. ¿Qué debía hacer? No tenía ni la más mínima idea de a dónde se dirigía o con qué razón había venido a la ciudad...

O al menos eso pensé.

Por todo lo que me habían contado y yo misma había visto, Shinji Ikari se suponía que era un monstruo sediento de sangre, lleno de rencor y odio contra el mundo, pero aún así... quería creer que parte del Shinji que yo conocí aún estaba latente bajo esa nueva impresión.

Quizás fue por un impulso tonto. O quizás una corazonada. Todavía no lo sé. Lo cierto es que sólo pude pensar en un único lugar al que se dirigiría y no podía ser NERV.

Sin dudarlo, sacudí a Kaworu de su asiento para despertarlo y tomando mi celular, marqué automáticamente el número personal de Misato. Definitivamente todavía tenía mis diferencias con esa mujer y dudo que algún día pudiéramos entendernos del todo. Nuestra relación ahora se limitaba estrictamente a lo profesional. Quizás en el pasado hubiera tomado el rol de ser nuestra tutora. De intentar ser una madre. Pero ella nunca tuvo las cualidades necesarias para ello y fracasó miserablemente. Shinji era la prueba más clara de ello. No es que yo pudiera hacer un mejor trabajo, diablos, si yo había tomado la decisión de jamás tener hijos era para evitar precisamente esta mierda, traer al mundo una vida inocente condenada al sufrimiento por mi propia culpa...

Misato contestó a los tres timbrazos, su voz se oía algo cansada pero no podía culparla, al igual que yo, dudaba que hubiera podido descansar mucho a lo largo de la semana.

"¿Qué pasa, Asuka?" una voz somnolienta al otro lado de la línea dijo.

No me anduve con rodeos.

"Escúchame bien, Misato. Quiero que vayas al cementerio de la ciudad. Ahora. No hay tiempo que perder", ladré, con todo el tono de autoridad posible que pude invocar. Varios pasajeros se me quedaron mirando raro, incluido Kaworu, quien incluso tenía el ceño fruncido en mi dirección en señal de molestia por haberlo despertado. Lo siento cariño, pero agradece que al menos no te arrojé al suelo para despertarte.

"... ¿Qué?. ¿Por qué?. ¿Qué sucede?" gimoteó Misato, el sueño en su voz habiéndose disipado.

"Es Shinji. Se dirige hacia allá. Acabo de verlo en la estación", contesté llanamente y colgué. No aguardé a Misato, quien seguramente habría tratado de sacarme más explicaciones al grado de interpretarlo todo como una alucinación.

Golpeé rítmicamente el suelo del vagón con un pie, en señal de impaciencia por que llegara a la siguiente estación para abordar otro tren en la dirección contraria. Hacia donde suponía que Shinji se dirigía.

En cuanto llegamos, salí disparada por la puerta para pasar el desnivel hacia las vías en la otra dirección y pude colarme de milagro en el tren antes de que sus puertas se cerraran. Vi que Kaworu me había seguido también a toda velocidad pero sólo pudo llegar al vagón posterior. Bien, no quería hablar con nadie en ese momento.

Sorprendentemente, el tren no paró más de la cuenta en ninguna estación durante el trayecto. Era una molestia el que a veces al para en una estación se quedara detenido por más de cinco minutos. Si eso hubiera sucedido no lo habría soportado. Estaba tan fuera de mí que seguramente hubiera corrido a la cabina para sacar al conductor de su lugar y yo misma ocupar su puesto.

Al llegar a la estación correspondiente, de nuevo subí corriendo las escaleras, el temor de que las piernas me fallaran y cayera y me rompiera algún hueso completamente inexistente en mi mente. En cuanto salí de la estación vi el Alpine azul de Misato, como siempre, conduciendo a toda velocidad poniendo en riesgo a los peatones. La mujer de cabello morado opaco nos indicó con señas que subiéramos para ir más aprisa hacia nuestro destino.

Me sorprendí de que no me cuestionara ni me hiciera preguntas de ninguna índole.

Tardamos menos de quince minutos en llegar al cementerio. Ante lo cual nos apeamos rápidamente para ir a toda velocidad al lugar. Si alguien nos hubiera visto definitivamente nos habría creído un trío de locos. Un cementerio es el lugar al que menos desea ir nadie, y nosotros dábamos la impresión de estar desesperados por llegar.

Y ahí, finalmente, los vi a los dos.

Shinji de alguna manera había sobrevivido y había visitado la ciudad, pero no por nosotros, sino por un viejo amigo suyo de su grupo de los Tres Chiflados. Touji... fue una pena lo que le sucedió. No es que realmente no me cayera bien, pero esa actitud de retrasado suyo me cabreaba mucho. Pero luego me enteré de que aceptó pilotear la fatídica Unidad-03 únicamente con tal de que su hermana recibiera mejores cuidados médicos. En ese entonces no supe qué decir.

Recuerdo que Hikari quedó destrozada. No lo mostraba, pero era obvio que el dolor de la pérdida la rasgaba por dentro y siendo yo su amiga no pude ni confortarla. Me sentí muy mal en ese entonces.

Pero ya no supe nada de ella desde el Quinceavo...

Me les acerqué pasando a través de las tumbas y demás efigies del lugar en memoria de los fallecidos, reconociendo a Mana en ese momento. Esa sí que fue una mayor sorpresa. No creí que Shinji fuera acompañado, pero el que lo estuviera por alguien quien se suponía estaba muerta...

Eso sí que evitaba que abrieras la boca muy precipitadamente.

La examiné atentamente. Mana... o "Riku", tenía una sonrisita divertida y presumida en los labios. Como si se riera de mí al poner en evidencia que era ella y sólo ella quien estaba al lado de él.

La tensión en mí frente a ellos se iba acumulando más y más, a punto de explotar.

No ayudó mucho el hecho de que Kaworu se lió a puñetazos con Shinji y Misato optó por tratar de pegarle un tiro, detonación ante la cual di un gemido de sobresalto.

Por un momento pensé que nos mataría luego de la demostración de sus... habilidades, pero no fue así. Simplemente se limitó a... saludarnos, explicarnos con pelos y señales la situación tan dura en la que nos encontrábamos y hacerle a Misato una propuesta de una alianza temporal con el Mirai para poder salir del aprieto.

Misato había aceptado a regañadientes, luego de que Shinji mencionara que era mejor que tratar de llevar a cabo la llamada Instrumentalización. Previamente Kaworu me había contado todo lo que sabía al respecto de ello. Resta decir que me sentí... asqueada y horrorizada ante la meta en la cual yo era nada más que una herramienta. Un sueño vacío decía Shinji. Verdaderamente así era.

Luego de eso ya no pude contenerme, "¡Por qué!" había gritado, insistiendo en saber de sus labios exactamente lo que le había pasado, y así fue. Me lo contó todo. Con una indiferencia admirable al relatar su asesinato y el deseo de venganza que lo corrompió con la fuerza suficiente como para volver de entre los muertos. Sin embargo, había algo diferente en él a cuando lo vi el día que atacó Tokyo-3. La locura de su ojo sano parecía haberse extinguido, para ser reemplazada por una resignación infinita, además de una... fría cólera al mirar a mis acompañantes. Era evidente que él nunca, nunca los perdonaría y terminaría asesinándolos... pero al menos ya no trataría de involucrar a más gente inocente en su camino.

Habló sobre el robot que nos salvó el pellejo contra Uriel, el Mirai. Y luego, al referirse a Mana... hablaba de ella como alguien en extremo especial para él. No necesitaba ser un genio para saber que "algo" había pasado entre ellos dos. Lo bastante profundo como para reparar sus crímenes. No pude evitar sentirme ligeramente... celosa del amor que le profesaba mi antiguo compañero de cuarto a Mana. Su padre, Gendo Ikari demostró ser un hombre capaz de amar muy profundamente, lo bastante como para tratar de destruir el mundo con tal de ver a su mujer una vez más. Si esa cualidad era genética en verdad Mana podía considerarse muy afortunada.

Shinji y Mana... vaya par... más aún considerando cómo se habían conocido con el fiasco del TRIDENT, en el que esa resbalosa se le había acercado de más todo con tal de conseguir información sobre el EVA-01.

Qué... celos (sí, ya era capaz de admitirlo), sentí en aquella ocasión, al ver cómo Shinji caía como un corderito ante los encantos de una total desconocida que lo consideraba "lindo" cuando yo habiendo vivido tanto tiempo con él no se había dignado a siquiera decirme un cumplido o tener la iniciativa sugerir al menos el salir juntos.

Siempre disculpándose y pidiendo perdón por todo.

Tampoco es que yo le haya dado mucha oportunidad pero...

Ahora... tras haberlo visto nuevamente luego de tanto tiempo, todo indicaba que realmente, ese Shinji que conocía, se fue... para siempre y que yo... lo había perdido.

Ese pensamiento me había dejado un poco consternada durante breves momentos. Realmente nunca había tenido lo que podía calificarse como una relación amorosa con ninguna persona. Kaji simplemente no contaba, ya tenía la suficiente madurez como para comprenderlo. Shinji podía decirse que era lo más aproximado a eso, pero durante nuestro tiempo juntos ninguno de los dos hizo lo posible por comenzar algo de esa naturaleza.

Kaworu... mejor ni lo menciono, el tío era un completo subnormal...

No pude evitar sentirme de repente terriblemente sola.

Pero este no era el tiempo para preocuparse por ello. Las últimas palabras que Shinji dijo antes de despedirse eran las que más me preocupaban, "Vi su pelea con Uriel... no tendrán muchas posibilidades aún con sus EVAS modificados a menos que comprendan de dónde viene el verdadero poder de esas máquinas. Esas creaciones tienen corazón y mente, y a menos que sean capaces de comprenderlo a la perfección, nunca lograrán que brillen con todo su potencial".

Eso era lo que había dicho.

¿Pero a qué se refería?

Había tratado de hacer que Kaworu me respondiera, pero él simplemente se había alejado de mí, diciendo que era algo que yo tenía que descubrir por mi cuenta con mi Unidad.

Mi cabeza chocó levemente con el otro extremo de la piscina. Saqué de mi cabeza esos pensamientos y decidí que ya era hora de salir del agua. Nadé un breve tramo hacia las escaleras de la piscina para salir fácilmente. Tomé una toalla para secarme antes de dirigirme a los vestidores.

Casi era hora de otra prueba de sincronización y simulación.

¿Encontraría la respuesta a las enigmáticas palabras de Shinji referentes al EVA?

Eso esperaba, de lo contrario, era obvio que estaría totalmente jodida para el día de la batalla.


"¡Concéntrate, Asuka!. ¡Intentémoslo una vez más!" oí decir a Ritsuko.

Faltaba un día para que la tan temida fecha llegara finalmente y aquí estaba, realizando pruebas de sincronización, debido a que hasta ahora, todo indicaba que no era capaz de hacer uso al cien por ciento de las capacidades de mi EVA.

En resumen, si salía así a pelear, no sería capaz de hacer mucho, no con un radio de sincronización que a duras penas pasaba de los setenta puntos.

Di un suspiro de resignación, tratando de relajarme antes de tener que empezar de nuevo con otra prueba.

Desde muy temprano en la mañana había tenido que estar realizando estas pruebas, todo con el objetivo de lograr un radio de sincronización estable que llegara más allá de los noventa puntos, pues según los datos del equipo técnico de NERV y del mismo Kaworu, sólo a ese nivel podría ser capaz de hacer el uso efectivo del motor S2 que se le había instalado al Rouge, par así poder canalizar y manipular la energía infinita a mi antojo.

De camino, había escuchado los altavoces por toda la ciudad solicitando que los habitantes y demás civiles evacuaran de inmediato. Los transportes a diferentes ciudades saliendo cada treinta minutos. Para estos momentos calculaba que más de la mitad de la gente había puesto pies en polvorosa para largarse cuanto antes.

Sólo nosotros, los idiotas de NERV nos habíamos quedado para nuestro posible entierro.

Antes de haber comenzado la pruebas, realmente había llegado muy desanimada, pues no esperaba realmente lograr una mejoría en el control del robot. Al salir de los vestidores con mi traje de conexión puesto, arrastrando lo pies, noté que Kaworu estaba recargado contra una de las paredes del pasillo, mirando al techo. De no haberme fijado, ni lo habría visto, su presencia era tan silenciosa como la de un gato.

Me detuve, mirando al frente, sin girar la cabeza para verlo.

"Oye... lo que nos contó Shinji el otro día..." dije, sin atreverme a terminar.

"¿El que los EVAS tienen corazón y mente?" contestó.

"Sí..." dije en un susurro.

"... suponía que después del relato que la Comandante Katsuragi y yo te comentamos al respecto de Shinji poco después de que... despertaste, lo que ocurrió con él y el EVA-01, ya lo habrías comprendido", dijo, sin nunca bajar la cabeza.

"Algo así... pero siempre que subo al EVA siento... algo... otra presencia muy familiar y que me provoca una gran nostalgia... sin embargo... tengo miedo. Tengo miedo de saber qué es lo que hay dentro de mi... EVA..." dije, en voz muy baja, sintiendo un escalofrío y por alguna extraña razón, recordando lo que me hizo ver el Quinceavo.

Kaworu dio un suspiro de cansancio, que me indicó que él sabía más que yo al respecto, después de todo, durante un tiempo él usó mi Unidad ¿Verdad?

"¿Tú... tú lo sabes, verdad?" dije, finalmente girándome para verlo.

Kaworu desvió sus ojos de los míos, quedándose callado. Pensé que no me diría nada y por lo tanto, comencé a caminar, sin embargo, tras unos cuantos pasos, habló.

"Mientras no abras tu corazón y tu mente completamente al EVA, no lograrás manejarlo por completo... y mientras no lo hagas... no sabrás la verdad que se oculta en esa Unidad. No puedo decirte más. Es algo que tú misma debes descubrir por tu cuenta", dijo, sin moverse de su lugar y quedándose en silencio.

Tras esas palabras, me había dirigido a la jaula de contención del EVA-02 para comenzar las pruebas y aquí seguía.

¿De qué manera podía abrir mi mente y mi corazón a este gigante?

Si no lograba hacerlo, sólo sería una carga para los demás. Y si había algo que detestaba era ser precisamente eso. Ya lo había sido en la guerra pasada con los Ángeles, el eslabón más débil. No podía permitir que ocurriera de nuevo.

El patrón multicolor iluminó una vez más la cabina, indicando nuevamente el inicio de otra prueba.

¿Qué era lo que debía hacer?. ¿Qué debía hacer para... purificar este miedo que sentía de mi Unidad?. ¿Para lograr una catarsis de todas las dudas y temores que me aquejaban cada vez que sentía esa... nostalgia en el EVA?

Cerré los ojos y me concentré con todas mis fuerzas, tratando de evocar la imagen en mi mente que más se acoplara a ese sentimiento que me transmitía el EVA, bloqueando todo lo demás fuera de mi mente. No quería distracciones.

Me sentía cada vez más... ligera... como si todo mi cuerpo estuviera flotando en medio de la nada.

Y de pronto, un sonido, rítmico. ¿Qué era?

El olor de la sal me lo dijo.

El mar.

¿Cómo era posible? Esto debía de ser un sueño. Para cuando me di cuenta, estaba en medio de un bosque y por el olor y el sonido del mar, muy cerca de una playa. Sin saber muy bien por qué, comencé a caminar en dirección a donde escuchaba el sonido, como si algo me estuviera llamando.

Avancé por entre la vegetación hasta comenzar a sentir el peculiar tacto de la fina arena en los pies y contuve un jadeo al contemplar la vasta extensión del mar de un precioso color turquesa muy brillante, el cual infundía de inmediato paz y serenidad.

"Es una hermosa vista. ¿Verdad?" la voz despreocupada de una mujer se oyó a pocos metros a mi derecha.

Instantáneamente giré la cabeza para mirar a la persona que había hablado, mi boca abriéndose de par en par al verla.

No importaba cuánto tiempo hubiese pasado, era inconfundible.

El cabello a la altura de los hombros, de un rojo idéntico al que veía yo todas las mañanas en el espejo. El corazón me dio un vuelco a saber de quién se trataba, un cúmulo de emociones amenazando con desbordarse de mi ser. Era tal la emoción que sentí mis ojos llenarse de lágrimas.

"Vamos, vamos, ya estás lo bastante grande como llorar. ¿No lo crees?" dijo nada más y nada menos que mi madre, con un ligero tono de fastidio.

Me enjugué rápidamente las lágrimas ante de empezar a derramarlas, tratando de que la voz no se me entrecortara, "Ma... mamá..." tartamudeé. "¿Cómo...?. ¿Por qué?" traté de decir, seguramente sonando como una completa estúpida al no poder hablar claramente.

"Me ocurrió algo muy similar a lo que pasó con Yui", dijo simplemente, con una sonrisa, al parecer, disfrutando mi reacción.

Respiré profundamente para tratar de tranquilizarme y actuar debidamente, ya no era más una niña pequeña como para no poder controlarse. Sí, era una situación en extremo rara, pero nada que no pudiera manejar tomando en cuenta todo por lo que ya había pasado antes.

"Entonces... ¿Siempre has estado... aquí?" susurré, comprendiendo a lo que se refería.

"Así es, desde que te convertiste en la piloto de la Unidad-02, hemos estado juntas, pero nunca antes habíamos podido... contactarnos así. Quizás se deba al motor S2 que le otorgaron a la máquina", explicó mi mamá, mirando otra vez hacia la visión (eso tenía que ser) del mar.

Me llevé una mano al cuello, recordando claramente ese apretón de sus finas manos.

"Si has estado aquí desde ese entonces... ¿Quién...?" no pude terminar la frase, el recuerdo siendo demasiado doloroso como para explicarlo.

"... En verdad lo lamento, pero ni yo misma estoy segura de lo que ocurrió. Cuando hice la prueba de activación, mi... conciencia me fue arrancada a la fuerza, para ser colocada en la EVA, para que así fuera capaz de moverse. Lo que quedó fue un... recipiente vacío. Únicamente con impresiones de mi ser", explicó, sonando en verdad muy avergonzada. "Por favor... perdóname por no haber nunca estado a tu lado cuando más lo necesitaste", dijo.

"No... está bien. No tienes por qué disculparte. Es sólo que... siempre temí que si sabía la verdad sobre lo que había ocurrido, esos recuerdos me habrían... atrapado para siempre. Pero sé que ya los superé y que debo seguir adelante. Tres años es demasiado tiempo por recuperar como para detenerse únicamente por ello", dije, recuperando mi confianza.

Ella asintió. "Han pasado muchas cosas durante ese tiempo. Creí que todo sería el fin con el Quinto Elegido. Desde que subió al EVA supe de quién se trataba en realidad. Y cuando llevó a cabo su tarea... pensé que sería el fin de todo. No fui la única sorprendida al ver en lo que se convirtió el hijo de Yui... de verdad estas... cosas sólo fueron capaces de traer sufrimiento a todos aquellos a su alrededor. No obstante, parece que la situación es todavía más crítica, tanto, que el propio Ikari Shinji está de nuestra parte una vez más".

Asentí, al parecer, no era necesario que se lo explicara. ¿Era porque nuestras mentes estaban unidas?

"Qué remedio. A decir verdad, Asuka... me gustaría que no tuvieras que pelear con él en el futuro. Estoy segura de que sería algo muy doloroso para ambos a pesar de todo lo que puedas pensar. Quisiera creer que después de todo lo que ha pasado, al menos eso jamás suceda. Como tu madre, lo que menos quiero es verte sufrir", explicó tranquilamente.

El sentimiento era mutuo, pero... "Mamá... ¿De verdad crees que nosotros todavía tenemos... un futuro? Dentro de poco, todo podría terminar para nosotros, para todos..." dije, recordando el poder de los Ángeles, de Uriel, de Shinji...

"El Mirai", dijo sencillamente.

"¿Eh?" dije, sin saber a que se refería.

"Ese es el nombre del robot nuevo de Shinji ¿No? Sin embargo, estoy segura de haber... percibido la esencia de Yui en él. Ese robot... creo firmemente que como su nombre lo indica, representa ese futuro para todos nosotros en el planeta, un símbolo de la esperanza que nunca muere. Puede que su piloto haya hecho cosas horribles, pero me parece que ha... recapacitado y planea hacer algo al respecto de sus errores. No obstante, él sólo no podrá sobrevivir al poder de los Arcángeles", explicó seriamente.

Asentí, "Lo sé".

"Y ahí es donde tenemos que hacer nuestra parte", dijo, acercándose lentamente hacia mí. "Sé lo que crees, que tú sola no puedes hacer ninguna diferencia, que crees que solamente le estorbarás a los demás al no poder brillar como antes", una sonrisa divertida se formó en sus labios. "Pero nada de eso es cierto, hija mía. Sólo tienes que creer en ti misma, confiar en ti misma. Después de todo, el poder del corazón humano tiene un potencial infinito, ya que en él, está la fuerza para hacer milagros", dijo con tal convicción que era imposible no creerle.

"¿Qué es lo que debo hacer?. ¿Para ser más fuerte?" pregunté, notando que incluso yo era ligeramente más alta que la imagen de mi madre que estaba viendo en estos momentos.

Tendió una mano para que la tomara, "Sólo cree en ti misma, eso es todo lo que tienes que hacer", contestó simplemente.

Me quedé viendo su mano por unos momentos, para luego yo misma sonreír y tomarla con las mías. En cuanto hicimos contacto, todo a mi alrededor comenzó a desvanecerse poco a poco. Parecía que ya era hora de irse.

"Ya veo", dije, sintiendo una alegría inmensa al haber podido verla una vez más, a mi verdadera madre, sintiendo su calor, sus sentimientos fluyendo hacia mí, dándome eso que me faltaba para brillar como piloto una vez más desde que mis habilidades comenzaron a decaer hacía ya tres años. "Gracias, mamá", dije, mirando una vez más su rostro, sin importarme ya derramas unas cuantas lágrimas.

Noté divertida que mi madre también estaba llorando.

"Una vez más, perdóname", fue lo último que la oí decir.

"... oyes, Asuka!. ¡Responde!" oí la voz de Misato por el comunicador.

Abrí de golpe los ojos, sintiéndome algo desorientada y percibiendo una calidez en ellos. Me pasé un dedo por ellos para contemplar adheridas al guante de mi traje unas cuantas lágrimas.

Así que no había sido un sueño.

"¿Qué sucede, Comandante?" contesté. No sabía cuánto tiempo había pasado.

La transmisión tardó un rato en responder, y esta vez quien habló fue Ritsuko, "... ¿Puedes mantenerte a ese nivel de sincronización?" preguntó llanamente.

No entendí a lo que se refería, pues a diferencia de las anteriores pruebas, no estaba haciendo el más mínimo esfuerzo por concentrarme, "Sí", contesté.

"... Muy bien, ya puedes salir", dijo la científica. La verdad, no me sorprendí cuando al dirigirme a los vestidores me informaron que había logrado llegar a noventa y tres puntos de sincronización.

Pero al regresar por el pasillo, vi a Kaworu en el mismo lugar de cuando hablé con él hacía unas cuantas horas. Al acercarme a él, solamente me sonrió.

"¿Por fin encontraste lo que buscabas?" preguntó llanamente, con una expresión serena.

La misma alegría que sentí al ver a mi madre iluminó mi corazón, "Sí", contesté simplemente antes de continuar caminando para tomar una ducha.

Finalmente lo había descubierto.

Y no podía evitar sentirme en extremo feliz al haber descubierto la verdad.


29 de Marzo del 2020.

11:50pm

La espera se había hecho interminable hasta este punto. Era una sensación parecida a la que se tenía cuando salías de viaje a un lugar muy lejano. La ansiedad por conocer cosas desconocidas pero a la vez temerles hace de la travesía un tormento que se te figura eterno.

Y ahora... la sensación era muy parecida. Ni siquiera cuando aguardamos al Décimo Ángel que amenazó con caer con la fuerza suficiente para estallarlo todo me había sentido así, y eso que el plan en aquella ocasión había sido una completa locura...

Todo debido al mensaje enviado a primera hora de esta mañana por la organización de Mana avisando que habría que estar preparados desde el primer minuto del día siguiente, pues la falta de estipulación de una hora para el ataque sería decisiva en caso de que el enemigo llegara y nadie estuviera listo.

Fiel a su promesa, Mana había incluido en su mensaje (encriptado de manera minuciosa y virtualmente imposible de descifrar para cualquier computadora del mundo) una gran cantidad de datos e información sobre el arma móvil denominada mobile suit.

La MAGI había trabajado incesantemente casi todo el día para descifrar la información, la cual, a decir verdad, daba todo lo necesario para hacer que la producción de esos robots pudiera comenzar en cualquier momento. Sin embargo, los problemas y dificultades persistían. Uno era que no se mencionaba nada de la fuente de energía requerida por el robot, lo cual significaba que era evidente que no se trataba de nada convencional, o al menos, no era así el caso del denominado Mirai.

Y segundo, el sistema operativo llamado Enlace Directo Motriz y Psíquico. Si bien en principio era muy similar a la sincronización del piloto con el EVA, había diferencias vitales, comenzado por el simple hecho de que el piloto en cuestión requería de cierta armonía de ondas psíquicas casi en su totalidad desconocidas por el equipo técnico de NERV. Ni siquiera nuestra científica número uno sabía mucho al respecto... o al menos eso aparentó, pero por la expresión que dio al ver toda la información me pareció que ella debía de saber algo de importancia, pues incluso nos dio una fugaz mirada de reojo a mí y a Kaworu.

A pesar de ello, Ritsuko fue capaz de emitir su opinión, en la que constaba que ese tipo de máquinas muy pronto serían el armamento convencional para todo el mundo dada su versatilidad, superioridad y relativo bajo costo de construcción a comparación de un EVA, el cual era miles de veces menor.

Lo que estaba claro era que no importaba qué tanto se invirtiera o investigara, ningún modelo de producción en serie que se creara le llegaría jamás a los talones en lo que a capacidad se refiere al prototipo de Shinji. La información que Hoffnung envió no mencionaba absolutamente nada referente al Mirai, su construcción, fuente de poder, nada. Lo único claro era que se trataba de una bestia.

En estos momentos me encontraba de pie con todo el armamento del EVA-02 listo para el combate entre varios de los edificios armados hacía ya mucho tiempo fuera de función. Kaworu se mantenía en al aire con su Weiß cruzado de brazos vigilando atentamente los alrededores.

Dirigí la vista al cielo, donde una Luna en cuarto creciente nos dirigía una sonrisa macabra. Como si supiera por anticipado el desastre que ocurriría. Me recordó un poco al gato que aparecía en ese cuento de fantasía occidental... ¿Cómo se llamaba? Alicia en no sé dónde...

En fin, al menos la ciudad había sido completamente evacuada desde las 5pm, por lo que no tendríamos que preocuparnos por posibles bajas civiles.

El reloj en mi cabina indicó las 11:54pm. Di un suspiro que sacó un chorro de burbujas en el LCL. Esto era desesperante.

Y entonces...

"¡Detecto un objeto que se aproxima a toda velocidad!" oí la voz de Maya, sacándome de mis pensamientos y haciéndome tomar los controles para estar lista en caso de un ataque sorpresa. La mujer indicaba por su voz que parecía haber estado a punto de quedarse dormida.

Mirando mis propios instrumentos en la cabina del EVA-02 comprobé lo que Maya informaba. Un punto se acercaba a una velocidad simplemente desquiciada hacia nosotros. En tan sólo cuestión de segundos llegaría y seguramente se trataba de...

"¡No... no puedo creer que exista algo capaz de moverse así!. ¡Es incluso más rápido que cuando apareció en la batalla pasada!" gimoteó la técnica, habiendo identificado (al igual que todos los demás) al objeto en cuestión.

Parpadeé, y al instante siguiente, flotando en el aire justo en medio de Kaworu y yo, el Mirai hacía acto de presencia. Un leve resplandor blanco brillando por los propulsores de sus alas, la leve luz plateada de la Luna bañando su armadura púrpura que emitía reflejos como de amatista. Rayos... creo que Maya tenía razón, se había movido incluso más rápido que cuando nos salvó el pellejo.

Una pantalla de comunicación se abrió y pude ver el rostro de Shinji, oculto por el mismo casco negro que había lucido la vez pasada. Su voz, mullida por el mismo artilugio se escuchó, indicando que indudablemente se trataba de él.

"Disculpen la tardanza. Pero la máquina requirió de unos cuantos ajustes más de último momento que requirieron más tiempo del previsto", dijo muy confiado. Dios, en verdad no se parecía para nada el Shinji que yo recordaba.

"Llegas tarde", se limitó a contestar Kaworu, con cara de pocos amigos.

"Au contraire, mon ami", replicó Shinji, en un perfecto francés. Fruncí el ceño, parecía que el haber absorbido a varios Ángeles le había proveído no sólo de un conocimiento histórico muy detallado, sino también literario y cultural. Quién sabe, quizás literalmente tuviera una enciclopedia universal en la cabeza. "Alguien de tan buenos modales como tú debería de saber que es preciso presentarse a una cita en el momento justo. Un hombre nunca llega antes o después, sino cuando es necesario, pero ya que estás tan acomedido con el tiempo... me gustaría que nos dieras a todos el plan que has ideado para esta situación. Si has estado marcando tanto el tiempo deberías de haberlo aprovechado en algo útil. ¿No crees?" dijo sarcásticamente.

"¿Qué dices...?" susurró Kaworu peligrosamente, las garras de su EVA sobresaliendo muy levemente de sus manos.

"¡Ya basta!. ¡Compórtense de una vez!. ¡Les recuerdo que de momento debemos estar unidos!. ¡Después habrá tiempo para que ajusten cuentas!" grité, cansada de lo presuntuoso de ambos. Por favor... parecían un par de críos... el problema era que también era un par de subnormales que no dudarían en incluso saldar sus asuntos así fuera a puñetazo limpio.

"Mph... está bien. Pero yo sólo decía las cosas como son en realidad", se apresuró a continuar el piloto del Mirai, dando por zanjada la discusión. "Muy bien... Comandante Katsuragi", dijo con desprecio a través de un canal universal de comunicación, "¿Qué sugiere como una de sus brillantes estrategias?" preguntó, una nota burlona en la voz, dando muestras de que él sabía más del comportamiento de nuestro enemigo que el resto de nosotros.

"... Ninguna", contestó llanamente Misato, con voz cansada.

"¡Qué!" grité.

"Lo que oyeron... la ciudad entera está vacía. Considerando además las capacidades que demostraron esos monstruos al ir destruyendo lo puntos militares alrededor del globo, creo que es obvio que sólo resta atacarlos directamente. No tengo nada más que decir. Buena suerte", y con eso, el canal de comunicación del centro de mando se apagó.

¿Acaso se habían resignado?. ¿Así nada más?. ¿Dejándolo todo a nuestra suerte?

"No tienes por qué sorprenderte, Asuka. Después de todo, ya me esperaba una respuesta así. Parece que esa mujer por fin se da cuenta de lo insignificante que en verdad es, aún así, lo que dijo es cierto. Ninguna estrategia que ideemos será capaz de detenerlos. Es hora de que aprendas a confiar en la... improvisación", dijo, los cañones de ambas palmas de las manos de su robot centelleando fugazmente. "No obstante... no deberían de pensar en esos sujetos de esa manera. Ellos tienen honor y orgullo y estoy seguro que los defenderán a toda costa durante la pelea. Lo más probable es que quieran un duelo de uno contra uno a la vez, pero seamos honestos, individualmente a duras penas ustedes serán capaces de hacer nada. Percibo que de alguna manera han incrementado sus capacidades, pero tras ver cómo manejaron a Uriel..." dijo, sin terminar la frase, con la nota de decepción más que evidente.

"No nos subestimes", gruñí. No iba a limitarme a seguir aceptando insultos y burlas por su parte. De acuerdo, él estaba un paso más allá de nosotros en la escala evolutiva, poseía poderes con los que nosotros sólo podíamos soñar y estaba al mando de una máquina de última generación. ¿Y qué? Tal y como él mismo lo había dicho, el corazón humano es lo más importante, fue gracias a él que Shinji se convirtió en lo que era ahora, aún si en su caso fue por un cúmulo de emociones negativas.

Yo en cambio...

Sabía lo que estaba en juego. Daría mi vida si era necesario con tal de cumplir mi misión. Después de todo, nuestro trabajo era salvar al mundo ¿No? Eso era con lo que había soñado desde muy pequeña y ahora tenía en las narices la oportunidad y obligación de lograrlo.

Y juntas lo lograríamos.

¿Verdad... mamá?

"Está bien, está bien, pero sugiero que ustedes peleen juntos contra Barakiel y Azrael. Sí, ese par peleando en conjunto representa una mayor amenaza... pero eso también va para ustedes", sentenció Shinji.

Me quedé de piedra un momento ante la insinuación de sus palabras. ¿Acaso él...?

"... ¿Deseas encargarte de Sammael?. ¿Tú sólo?" preguntó Kaworu, alzando una ceja de admiración. Así que él también se había dado cuenta...

"... ¿Se te ocurre algo mejor? Él está en otro nivel, y de nosotros tres, soy el único que tiene una posibilidad mínima de enfrentarlo. Además... será mejor que lo haga yo solo, si ustedes intervienen... no esperen que mueva un solo dedo para salvarlos. Sólo me estorbarían. ¿Quedó claro?" dijo, en un tono que no supe si era de amenaza o de resignación.

"Ya verás como te tragarás esas palabras, Ikari. Tal vez te parezcamos poca cosa y al enemigo también, pero ese será su mayor error", dije, con una mueca. ¿Improvisación, eh? Ya verían la improvisación que les iba a dar.

"Así se habla, Asuka, la clave es la confianza en uno mismo", dijo, pero no supe si eso era un halago o no. "Me encantaría seguir charlando con ustedes pero... ya llegaron", dijo Shinji con una nota de nerviosismo en la voz, a la vez que su mecha se giraba en dirección al norte.

"Patrones azules: confirmados tres en total a las doce en punto", anunciaron por el comunicador.

Mierda, finalmente era la hora. Justo a la medianoche. Vaya puntualidad de estos tipos.

Kaworu aleteó levemente sus alas para ponerse a flote junto con el Mirai, mirando en la misma dirección. Yo me desplacé debajo de ellos, lista también para el enfrentamiento. Pude verlos, las tres siluetas surcando el cielo nocturno silenciosamente hacia nosotros.

Finalmente, los Shitennō que quedaban se detuvieron a unos treinta metros de nosotros, todos flotando en el aire. Si era posible, se les veía más siniestros que la última vez que estuvieron aquí.

Hubo un silencio sepulcral hasta que...

"Ya sabía yo que no se podía confiar en ese torpe de Uriel. Lo dejamos solo un momento y miren lo que pasó. Ni siquiera pudo cumplir bien su primer encargo y el mismo Murasaki terminó asesinándolo", murmuró Barakiel, su voz escuchándose por todos los alrededores.

"Sí, tienes razón. Creo que fue un terrible descuido de mi parte. Pero no importa... se ve que nos han estado esperando ansiosamente y antes de ir por nuestro objetivo real, podremos entretenernos un rato y vengar su muerte. ¿Qué les parece?" dijo Sammael con su hermosa voz. Ahora que lo notaba bien, la parte de su rostro que podía apreciar parecía más bien... ¿Luz?

"..." el Arcángel con su guadaña gigantesca no dijo nada, simplemente se limitó a hacerla girar expertamente entre sus manos y colocarla en posición amenazadora. El silbido letal al cortar el aire dándome escalofríos.

"Será todo un placer", contestó Barakiel, desenvainando sus armas. Tal y como pensé la primera vez lo que vi, eran espadas de doble filo, sin embargo, sus hojas eran de color amarillo... no, más bien, dorado...

Pensé que se lanzarían los tres al ataque, pero la voz de Shinji proviniendo de los altavoces exteriores de su máquina impidió que así fuera.

"Antes que nada, Shitennō. Quiero que me digan realmente qué es lo que desean. ¿Con qué motivo han venido hasta aquí?", dijo, con voz tan dura y fría que recordé por un momento al viejo Comandante de NERV...

"Uriel ya debió de habértelo dicho, Murasaki. Verdadera libertad, es todo lo que queremos, y la llave para ello es Lilith. Deberías comprenderlo mejor que nadie ¿O no? Después de todo, tú también ansiaste eso en algún tiempo... concretamente cuando dejaste al pobre Tabriz más indefenso que un cachorrito al arrancarle su otra mitad a la fuerza. Debería darte vergüenza, Ángel del Libre Albedrío, unir fuerzas con el mismo sujeto que te dejó en un estado tan lamentable y ridículo... pero vamos, siempre fuiste así de raro. ¿Con qué nos sorprenderás luego?. ¿Formando una familia humana? Qué horror", dijo con una carcajada el Arcángel completamente blanco. "Pero nada de eso importa, porque ninguno de ustedes sobrevivirá", sentenció, girando juguetonamente las armas en sus manos.

Shinji dio un suspiro, y las palabras que dijo a continuación estoy segura que sorprendieron a todos los presentes, "Vaya, pues qué le vamos a hacer... Si de eso se trata... ustedes empezaron esto... así que hay que darles su merecido", dijo, sonando bastante entusiasta.

Y tras esas palabras, desenvainó ágilmente con maestría los sables que colgaban de su cintura y haciendo el mismo movimiento de girar sobre sí mismo que nos mostró cuando enfrentó a Uriel, formó esa katana gigantesca. El pálido brillo de la Luna reflejado sobre el filo de la misma iluminando el rostro del Mirai.

"Sammael... yo seré tu oponente. ¡Prepárate!" rugió. El sistema móvil de ataque de las alas en la espalda de su robot separándose apenas de su lugar, en señal de estar listo para dar una lluvia de ataques como la que acabó con el Arcángel de fuego en cualquier momento.

"¿Qué dices, insecto?. ¡Jamás tocarás al señor Sammael a menos que pases primero sobre nosotros!" amenazó Barakiel, poniéndose enfrente de su señor, Azrael haciendo lo mismo.

"¡Hey!. ¡Ni crean que nosotros sólo estamos como adornos aquí!. ¡Tú y tu amigo de la hoz gigante pelearán con nosotros!" dije, levantando el Mastema en posición de ataque, Kaworu sacando su sable de energía azul eléctrico de una de sus hombreras.

"¡Ha!. ¿Hablas en serio, humana?. ¡Basuras como ustedes no durarían ni cinco segundos contra nosotros!" respondió en son de burla ese Arcángel bocón.

"Me parece bien", fue la respuesta de Sammael.

"¡Qué!. ¡Pero, mi señor...!" dijo con voz ahogada el Relámpago de Dios, en extremo sorprendido.

"¿Piensas desobedecerme, Barakiel?" dijo el líder del grupo con voz amenazadora.

Barakiel se encogió inmediatamente, "N-no, yo sólo..." tartamudeó patéticamente.

"De acuerdo, Ikari Shinji. Si tanto lo quieres, pelearé contigo. Claro está, después de que me hayas dado otra demostración de tus grandiosas... habilidades. Y tengo lo justo para ponerte a prueba. No es que menosprecie lo que le hiciste a Uriel, pero esto creo que incluso a ti te dejará satisfecho", dijo en tono enigmático Sammael. Tragué saliva. ¿A qué se refería?. ¿Acaso aparecería otro de esos monstruos?

Confirmando poco a poco mis temores, Sammael se alejó levemente de sus compañeros y de pronto, una luz azul apareció en sus manos, y con trazos elegantes y veloces, dibujó un círculo con un pentagrama en el centro, rematado por toda una serie de extraños símbolos en la periferia.

"¡Laden!" gritó y de pronto se desencadenó una tormenta. El círculo pareció adquirir volumen, ensanchándose poco a poco. Una serie de rayos eléctricos emergiendo por la metamorfosis de la materia, fuertes ráfagas de viento azotando nuestras caras.

"¡Contemplen... desde lo más profundo del Infierno, encerrado en las regiones del Cocytus por sus crímenes... a Azazel!" exclamó, y de pronto, un poderosísimo resplandor lo iluminó todo, el círculo abriéndose finalmente por completo.

¿Qué rayos había hecho?. ¿Acaso había abierto... una especie de portal al Infierno?. ¿Era eso para empezar remotamente posible?

Se oyó un golpe seco que produjo un estruendo, como si algo extraordinariamente pesado hubiera caído.

En efecto, así fue. Cuando pude abrir mis ojos ahora que ese brillo cegador ya no estaba, vi una nube de polvo alzándose, cubriendo nuestro rango de visión, pero también oí... una respiración agitada, muy escandalosa... y el susurro de algo poniéndose de pie.

Alcé una ceja de suspicacia a la vez que poco a poco alzaba la cabeza. El ente que había caído pesadamente al suelo hecho un ovillo comenzó a erguirse... veinte... cuarenta... sesenta metros de altura... quizás un poco más calculé. Tuve que colocar la cabeza en posición casi completamente vertical para contemplar la punta de su cabeza.

Era muy parecido a Barakiel al dar más bien la impresión de ser más un robot que algo orgánico, pero era enorme, de un color blanco... no sé cómo decirlo... corrupto, era la única palabra que me vino la mente al verlo. Ese blanco de su cuerpo no tenía nada de puro ni de noble como era el caso de Barakiel. Su torso y sus piernas parecían estar fundidos en una única estructura como un tanque, por lo que no parecía probable que pudiera al menos intentar separar los pies. Una cintura raquítica unía esa gigantesca sección de su cuerpo con un pecho igual de ancho, en cuyo centro se encontraba una cruz cristiana... sólo que colocada al revés, totalmente de cabeza. Unos brazos enormes, que casi rozaban el suelo colgaban inertes a sus costados. Poseía en sus manos unos dedos enormes, similares a garras y de los codos, surgían un par de... cañones o algo similar, tan altos que quedaban en posición vertical más allá de su cabeza, no obstante, un sinfín de pesadas cadenas y grilletes impedían cualquier movimiento de sus extremidades. De su espalda cuadrada, un total de seis alas tan diminutas que quedaban ridículas y cómicas se agitaban torpemente.

Finalmente, su cabeza era lo más extraño. Era muy similar a la de Barakiel, sólo que en forma de cono y de su parte trasera una aureola surgía, la cual quedaba totalmente en vertical. En vez de rostro también poseía una cruz vuelta de cabeza... así como una boca monstruosa plagada de filosos dientes y por la que escurría una asquerosa saliva.

Nadie dijo nada por unos momentos, todos contemplando al ente examinando sus alrededores, gruñendo y babeando como un animal salvaje, haciendo un tremendo escándalo.

"...Es Azazel, 'La cabra del emisario', un Ángel caído que siempre estaba en compañía de Lucifer. Se dejó llevar por la belleza de las mujeres terrenales además de enseñar a los hombres a forjar las armas de guerra. Por eso, Dios lo encerró en las tinieblas, en Cocytus, el Infierno de hielo, el lugar más profundo de ese agujero", explicó Kaworu, iluminándonos con su sabiduría. Sammael por su parte dio una leve risa.

"Ese torpe de Lucifer... siempre queriendo hacerse pasar por mí... pobre tonto... pero en efecto, Tabriz, Azazel ha pasado tanto tiempo en ese mundo congelado que como pueden ver, perdió toda su capacidad de raciocinio debido a la tortura a la que fue sometido como castigo. Les advierto que es muy agresivo y..." chasqueó sus dedos, haciendo que las pesadas cadenas que contenían el poder del ente se desintegraran con un gran estrépito, ante lo cual el Ángel respondió de inmediato, rugiendo a todo pulmón. Era tal el ruido que me tapé los oídos. Pensé que me reventarían los tímpanos.

"Atacará a lo que sea que esté en su camino", terminó Sammael, alejándose prudentemente de lo que acababa de invocar al igual que los otros dos Reyes. "¿Y bien?. ¿Qué te parece, Ikari Shinji?" preguntó expectante.

Vi fascinada cómo Shinji, sin inmutarse, tomaba el rifle que colgaba en la parte trasera de su cintura y lanzaba un único disparo con él, el cual se impactó de lleno en la boca del monstruoso Ángel, volándole unos cuantos dientes y haciendo que cayera estrepitosamente de nuevo al suelo, el humo saliendo en grandes cantidades de la cavidad atacada.

Los Shitennō dieron la impresión de haberse quedado de piedra al ver cómo el monstruo derribado guardaba silencio, totalmente inmóvil, sin embargo, en unos cuantos momentos después comenzó a rugir de nuevo, poniéndose de pie.

"Hace demasiado escándalo", dijo con nota de irritación Shinji, el cañón de su rifle aún sacando humo. "Pero si tanto insistes... ¡Asuka, Kaworu!. ¡Ustedes encárguense de los otros dos como lo acordamos! Yo me ocuparé del grandote", y con eso, el Mirai salió disparado en dirección al gigante.

¡Momento!. ¡Nosotros no acordamos nada!

Casi al instante, vi cómo Barakiel y Azrael se separaban de inmediato de Sammael y se dirigían hacia nosotros con todas las intenciones de atacar.

Un poderoso CLANG se escuchó y casi pierdo el equilibrio por el impacto. El Arcángel blanco había lanzados sus armas contra mí, pero logré bloquearlas justo a tiempo con las pinzas del Mastema. Por el rabillo del ojo vi a Kaworu en una situación similar con el Rey encapuchado de negro y su gigantesca guadaña.

Finalmente, había comenzado.

Lo que decidiría el destino de la Tierra y sus habitantes.

Y no nos estaba permitido perder.

De ninguna manera.


Los estruendos de la pelea retumbaban en mis oídos, pero no tenía el tiempo como para apreciar lo que Kaworu y Shinji estaban haciendo, ya que en esos momentos, me veía en una situación muy difícil. Barakiel estaba haciendo honor al significado de su nombre, pues era tan veloz que sólo podía confiar en mi intuición y mis reflejos para esquivar y bloquear sus ataques sin cesar, pues apenas lanzaba uno desaparecía de mi campo de visión para aparecer detrás o a un costado mío.

El que el Rouge fuera tan pesado debido a la Armadura Tipo F no ayudaba mucho.

Sentí el sudor frío bajando por mi rostro.

Me permití una sonrisa torva. Sin duda era el más veloz de los cuatro.

Pero... si lograba detenerlo aunque fuera un momento, usaría ese instante decisivo para atacar.

"¿Qué sucede?. ¿Eso es todo lo que puedes hacer?" amedrentó mi oponente al verme a la defensiva todo este tiempo, tratando de provocarme, pero no me iba a permitir caer en su trampa.

Sin decir nada, logré repeler otro de sus golpes e inmediatamente saqué una de las Dagas Progresivas, blandiéndola en mi mano derecha, para estar en igualdad de condiciones en lo referente al número de armas, pero al verla, el Arcángel redobló sus esfuerzos y la agresividad de sus ataques.

No iba a durar mucho. Sólo tendría una oportunidad.

"¡Desaparece de mi vista!" gritó el ente blanco, tras una estocada que me hirió en el hombro, con lo cual aprovechó para moverse justo a mi retaguardia, creyendo que me tenía.

¡Ahora!

Me giré lo más rápido que pude, logrando atrapar sus armas entre las pinzas del Mastema y usando la Daga a modo de palanca, para evitar que las retirara. Estaba segura de que se llevó una gran sorpresa, pues los tirones que daba por liberarse eran inútiles y hasta cierto punto, desesperados.

"¡Tú serás el que desaparezca!. ¡Toma esto!" grité, activando el Impact Bolt a toda potencia, disparándole el rayo eléctrico a quemarropa. Si el Arcángel hubiera tenido ojos, seguramente le habrían quedado desorbitados por la sorpresa.

Sonreí al ver cómo la poderosa descarga eléctrica cubría por completo el cuerpo del Arcángel y la fuerza lo mandaba a volar contra uno de los edificios, derribándolo y quedando oculto debajo de los escombros.

"¡Ha!. ¡Después de todo, estos tipos no parecen la gran cosa!" exclamé en voz alta, satisfecha de mi trabajo, pero la voz de Shinji me borró la expresión de alegría de la cara.

"Tonta, fíjate bien. Ni siquiera lo rasguñaste", me regañó, antes de continuar con su propio asunto, por el rabillo del ojo lo vi volar alrededor del gigantesco Ángel, tratando de desorientarlo. De Kaworu y el otro Rey no había ni rastro.

El edificio derribado por el impacto de Barakiel literalmente salió disparado en todas direcciones, al haberse incorporado el Arcángel, efectivamente, sin el menor rasguño. Unos cuantos rayos eléctricos circundaban todo su cuerpo...

"Mph... eso fue muy refrescante, pero totalmente inútil. ¿De verdad pensabas electrocutarme?. ¿A mí?. ¿Al señor de los relámpagos y las tormentas? Te demostraré lo que es una verdadera descarga", amenazó, cruzando sus espadas gemelas enfrente de él a manera de 'X'.

Uh-oh.

Creo que eso me iba a doler.

Activé al máximo el Campo-AT del EVA. Aunado al sistema defensivo de la armadura, virtualmente era imposible que nada lo traspasara, pero los enemigos para los que esta máquina se había creado siempre eran capaces de hacer posible lo imposible, y casi seguro que esto no sería la excepción...

"¡Recibirás el ataque que me ayudó a exterminar a hordas de Ángeles!", gritó, alzando ambas espadas cargadas de electricidad al cielo, para luego bajarlas de un rápido movimiento, "¡Raihoo!" gritó.

Inmediatamente salí disparada hacia atrás, un hormigueo terrible recorriendo mi cuerpo. ¿Qué fue eso? Su técnica fue tan rápida que no me di cuenta si pude defenderme o no... Utilizó la electricidad... realmente... materializó un rayo...

Caí pesadamente en el suelo, atontada y temí perder el conocimiento. Si eso sucedía, habría perdido y estaríamos en seria desventaja. ¡No!. ¡No me estaba permitido... perder!

Logré incorporarme, tambaleándome todavía, pero aún muy lejos de ser vencida.

"¿Sorprendida? No deberías de estarlo, después de todo, los truenos son un fenómeno natural que se origina por la fricción de las partículas que hay dentro de las nubes cargadas de agua. La humedad presente en este lugar es tan alta que ni siquiera me veo en la necesidad de manipular el viento como para crear un cúmulo de nubes", explicó, lanzando otra descarga al agitar una de sus espadas, sin embargo, no me moví, pues el rayo esta vez dibujó un círculo a mi alrededor. Era de tal potencia la descarga que dejó una profunda fisura por donde pasó, encerrándome en un círculo perfecto. Mierda, el canalla sólo estaba fanfarroneando.

Pero sus palabras me pusieron a pensar, desde la explicación que Kaworu nos había dado hasta las demostraciones de poder de estos seres que destruyeron el domo de la ciudad. Las flamas de Uriel... y ahora esto...

Ambos utilizaban el poder de la naturaleza a la perfección, con un dominio total. Eso explicaría el por qué de su fuerza, después de todo, los cuatro elementos se encontraban en abundancia en todas partes a nuestro alrededor, por lo que eran capaces de manipular el suyo a su antojo, lo cual era un punto a favor muy grande de su parte.

¡Piensa, Asuka!. ¡Piensa! Me dije. Los humanos también habíamos logrado controlar a la naturaleza, la prueba misma era el que después de tantos desastres siguiéramos aquí. No te graduaste tan pronto de la Universidad como para ser una total ignorante en estos momentos.

"Bueno... ahora que ya pasamos la lección sobre electricidad... continuemos", dijo Barakiel. Era obvio que trataría de hacer uso de su control sobre la electricidad para atacar otra vez... si así era el caso... sonreí... tenía el contraataque perfecto para él.

"¡Te dejaré frita con esto!. ¡Raihoo!" exclamó, agitando sus armas.

Perfecto.

Justo lo que quería.

Lancé inmediatamente al aire mi Daga, lo más alto que pude y con todas mis fuerzas, a la vez que me desplazaba lo más rápido posible hacia mi enemigo, acortando la distancia.

El temido rayo jamás cayó, lo cual dejó desconcertado a Barakiel, permitiéndome atacarlo directamente. No le iba a tener piedad.

"¡Te tengo!" grité, y usando las pinzas del Mastema, lo sujeté por el raquítico torso y haciendo uso de una fuerza descomunal lo levanté, apretando con todas mis fuerzas, con la intención de triturarlo y partirlo en dos. Gritó de dolor, ante lo cual di una mueca torcida de satisfacción y lo azoté contra el suelo, para luego arrastrarlo en esa posición varios centenares de metros hasta que lo alcé de nuevo y lo estrellé con toda mi fuerza en un edificio cubierto de acero reforzado. El impacto fue tal, que la superficie metálica por entero se llenó de grietas. Al tenerlo sujeto y completamente indefenso, vacié la carga de la ametralladora del Mastema, a la vez que usaba su rayo de energía activándolo y desactivándolo una y otra vez, a modo de taladro.

Una vez que se terminó mi munición, de un portentoso salto retrocedí prudentemente, siempre atenta a mi oponente. Oí un estruendo detrás de mí y los... chillidos de varias cosas... como murciélagos. Una fugaz mirada a mi espalda me lo confirmó, varios edificios atrás se alzaba una cortina de esas... cosas, para luego ser borradas por un rayo de energía.

Oí la voz de Kaworu por el comunicador, "¡Así que esa es tu verdadera forma!"

No tenía ni idea de lo que estaba pasando con él y Azrael y la verdad de momento no me importaba. No podía distraerme.

Regresé la vista a mi oponente. Barakiel cayó al suelo y se quedó inerte por un momento ahí tirado, lo cual me permitió el tiempo justo para prestar atención a la señal de advertencia que comenzó a parpadear en la cabina, anunciando que el Mastema había sufrido un daño moderado.

¿Qué?

Levanté el arma para verla y noté incrédula que las pinzas se habían cuarteado. ¿Éste era el resultado de tratar de destruir su armadura de Orihalcon?

"Nngggh, veo que hice mal en subestimarte", gimió Barakiel, incorporándose lentamente, colocando una mano sobre su pecho, el cual presentaba una serie de fisuras. Bien, había logrado lastimarlo. "¿Por qué mi Raihoo no funcionó? Debiste haber quedado carbonizada por él", dijo con rencor.

"Je, fue muy sencillo, simplemente convertí la Daga que lancé al aire en un pararrayos", expliqué con una sonrisa.

"¿Qué cosa?" contestó sin poder creerlo Barakiel.

"Un pararrayos es un instrumento cuyo objetivo es atraer un rayo y canalizar la descarga eléctrica de tal modo que no cause daño alguno. Además, los rayos caen principalmente en los objetos más elevados y el principio del funcionamiento del artefacto para contrarrestarlos consiste en que la descarga electrostática sigue preferentemente un camino de menor resistividad eléctrica, por lo cual un metal se convierte en un camino favorable al paso de la corriente eléctrica. Lo único que hice fue lanzar al aire la Daga, la cual esta hecha de metal, de manera que fuera ella la que recibiera la descarga, pero antes de eso, la rodeé con mi Campo-AT, de tal manera que la descarga no saliera descontrolada en todas direcciones una vez que tocara tierra", expliqué, satisfecha de mí misma al haber ideado el plan en tan poco tiempo. "Puede que manejen el poder de la naturaleza pero... realmente no me parece la gran cosa", dije, en son de burla.

"Mph, veo que en verdad eres una persona muy astuta e inteligente. No puedo hacer menos que elogiarte por haber neutralizado tan fácilmente mi ataque. Sin embargo..." agachó la cabeza, y un fuerte viento comenzó a soplar desde su dirección. "¡No te conviene subestimar así el poder de la naturaleza!" gritó, desapareciendo totalmente de mi vista.

Apreté los dientes en frustración. ¿Ahora qué?

Un borrón blanco pasó enfrente de mí, y luego otro, y otro... y muchas veces más, cada vez más rápido. El Arcángel estaba volando a mi alrededor a una velocidad sorprendente. ¿Qué estaba haciendo?. ¿Por qué no atacaba?

Consideré por un momento coger el Griffon y tratar de dispararle pero sería inútil, a esa velocidad jamás le atinaría.

No fue sino hasta muy tarde que me di cuenta de sus intenciones. "¿Al señor de los relámpagos y las tormentas?" había dicho.

Un trozo de edificio del tamaño de un auto pasó flotando frente a mi cara, antes de salir disparado girando de forma circular a mi alrededor, en la misma dirección en la que el Arcángel había estado volando.

Como si estuviera siendo tragado por un tornado.

"¡Mierda!" grité, pero aunque traté de moverme, fue inútil, estaba completamente paralizada y en unos cuantos segundos, el EVA comenzó a elevarse en el aire, debido a la poderosa corriente de viento que Barakiel había creado al girar en círculos. Logré mover a duras penas la cabeza hacia arriba y lo comprendí.

¡Estaba inmovilizada justo en el ojo de un tornado!

Me mareé, el EVA estaba dando vueltas y vueltas cada vez más rápido, prácticamente sentí como si me hubiera convertido en un trompo. ¿Qué rayos me iba a hacer? Pensé por un momento aterrada en las posibilidades. Si el tornado seguía aumentando su velocidad el EVA no lo resistiría y terminaría siendo destrozado por la presión.

Quise cerrar los ojos y esperar a que todo pasara, pero sabía que eso sería inútil, por lo que traté de fijarme hacia arriba en espera de una oportunidad para escapar del torbellino.

Pero me di cuenta que no sería así.

Barakiel estaba justo encima de mí, lanzándose en picada con una espada al frente, cubierta por su propio Campo-AT, listo para atravesarme con ella. Venía a una velocidad tremenda y si a eso le sumábamos mi desorientación no iba a poder escapar.

"Vamos, mamá... si nos quedamos así nos acabará", susurré, casi creyendo que la máquina al oír mis súplicas se movería o haría algo. No supe por qué lo hice, quizás por el nerviosismo, pero lo cierto es que el EVA de pronto se sintió más ligero y aunque no recuperó la movilidad total, si obtuvo la suficiente como para tratar de moverse unos cuantos metros.

Me moví ligeramente justo a tiempo.

"¡Te demostraré la furia del viento mortal!" gritó Barakiel al abalanzarse sobre mí con su arma. Por la trayectoria la clavaría directamente en mi cabeza, pero gracias a que el EVA reaccionó para moverse ligeramente, la herida la recibí en el hombro, la espada atravesándolo por completo. Jadeé por el dolor, el cual fue muy intenso, pero más me sorprendí al notar que en cuanto me clavó su arma, el torbellino se detuvo por completo.

"¡Bah!. ¡Lo esquivaste, pero mi ataque apenas comienza!", dijo, apoyando un pie sobre el EVA para extraer su arma, pues la había clavado con tal fuerza y velocidad que pensé que no la podría sacar. Otra punzada de dolor detonó en mi cuerpo cuando extrajo la hoja, pero no era tiempo de distraerse por él. En cuanto la retiró, se alejó del centro del tornado ascendiendo en un parpadeo gracias a su magnífica velocidad y comprendí a lo que se refirió con que su ataque todavía no terminaba.

La diferencia de presiones provocada por el torbellino y la detención tan súbita del mismo creó una acumulación de oxígeno tremenda, sólo necesitaba una chispa para estallar...

La cual salió del hombro de mi EVA perforado.

En cuanto vi el resplandor rojo de la brutal explosión, activé al máximo mi Campo-AT, esperando que fuera suficiente para soportar el brutal ataque. Si lograba sobrevivir a esto, sorprendería al maldito con algo que lo dejaría al menos, muy lastimado.

El calor fue insoportable, pero no tan intenso como las flamas de Uriel, por lo que supe que lograría sobrevivir, aunque el EVA quedaría moderadamente dañado. No importaba. Si aprovechaba la cortina de humo para sorprender a Barakiel lograría herirlo de gravedad.

Detecté por el radar que todavía estaba flotando en el aire, por lo que necesitaría mucho impulso y velocidad para atraparlo antes de que se moviera, de lo contrario, escaparía de mi alcance con esa velocidad.

Pero para eso, necesitaba que el EVA fuera más ligero.

No dudé.

Activé el control en la cabina para expulsar de golpe la Armadura Tipo F, dejando únicamente el recubrimiento de las hombreras para no perder mis armas y el Mastema. El resto cayó por completo al suelo.

Hacía mucho que no sentía a mi EVA tan ligero...

Colocando el Campo-AT en los pies, lo usé para dar un poderoso salto, atravesando la nube de humo y fuego como un torpedo, en dirección a Barakiel, quien se encontraba flotando.

Evidentemente no se esperaba algo como esto.

"¡Te acabaré!" dije, lanzando la pinza del Mastema hacia delante, con la intención de repetir mi anterior ataque. Para crédito del Arcángel, logró apartarse justo a tiempo.

Pero no del todo.

Logré sujetarlo del brazo izquierdo y usando mi peso superior, lo arrastré en la caída al suelo, para luego alzarlo e inmediatamente ejercer toda la presión posible en un único apretó. Por fortuna, las pinzas no se quebraron a pesar de su armadura de Orihalcon, pero en ese punto, el metal era más delgado. El Arcángel dejó escapar un chillido de dolor cuando mi apretón literalmente le pulverizó el brazo prisionero, con su arma incluida, convirtiendo la extremidad en un muñón sanguinolento.

"¡Qué tipo tan frágil eres!" grité, asestándole otro golpe con el costado de mi arma para alejarlo de mí. Si bien no lo derribé, se quedó en cuclillas sujetando la extremidad dañada, la cual sorprendentemente, había dejado de sangrar. Sin duda ya se estaba regenerando.

"¡Ma-Maldita!" gritó, lleno de rabia.

A pesar de estar separados por varios cientos de metros, me puse en guardia. Ahora sin la armadura mi EVA era más ágil, pero sus capacidades defensivas habían disminuido mucho...

Antes de que ninguno se moviera, entre nosotros pasó volando al ras del suelo el Weiß, con el Savage Beast activado y su copia de la Lanza de Longinus en mano. A pesar de la velocidad con la que iba, se giró y arrojó su arma de doble punta, en contra de su rival, el cual, en cuanto apareció, me dio un susto de muerte.

Al parecer, los murciélagos que vi volando conformaban todos juntos la túnica vieja y raída del silencioso Rey. Recordé los cientos de diminutos puntitos rojos en ella la primera vez que lo vi. Sin embargo, dicha túnica ocultaba debajo de ella a un ser de aspecto en extremo agresivo.

Su armadura tenía una tonalidad verde pardusca, con toques de negro. Una armadura gótica puntiaguda y de cuerpo completo resguardaba al Ángel de la Muerte. Un par de ojos completamente rojos muy brillantes destacaban en su negra cabeza, la cual tenía en su parte superior, dos crestas muy similares a las alas de un murciélago. Finalmente, dos alas de la misma naturaleza emergían de su espalda, plegadas en ese momento debido a la velocidad con la que se desplazaba.

Alzando su guadaña, Azrael asestó un golpe con ella a la lanza que iba en su dirección, destrozándola, evitando así disminuir la velocidad de su persecución.

Kaworu lanzó una palabrota y desapareció entre el laberinto de edificios, seguido peligrosamente de cerca por Azrael.

"Je, parece que tu amigo está en serios problemas. La hoja de la guadaña de Azrael está compuesta de Zol Orihalcon, un material forjado al ejercer una presión de un millón de atmósferas en el metal. Es la sustancia más dura que existe. Para cuando Azrael termine con él, de Tabriz no quedará ni el recuerdo. Pero será mejor que te preocupes únicamente por ti misma, porque después de lo que me hiciste, ten por seguro que te haré pedazos", amenazó.

"Ya veremos quién destroza a quién", respondí, pero volvimos a ser interrumpidos.

La enorme masa que era Azazel aplastó el edificio justo detrás de Barakiel y de no haberse quitado el Arcángel, el sirviente que había sido invocado lo habría hecho papilla. Dado que yo también estaba en la trayectoria, me alejé prudentemente.

De momento, los cañones móviles de las alas del Mirai estaban danzando alrededor de Azazel, disparando infinidad de rayos de colores blanco y negro, pero ninguno parecía surtir efecto. El propio Mirai estaba volando alrededor del enemigo con sus propulsores ahora emitiendo una luz dorada, portando su rifle en la mano izquierda, disparándolo y su espada en la derecha. Estaba esquivando los potentes zarpazos del Ángel, al parecer, buscando una apertura para ejecutar su...

"¡Koutenken!" gritó Shinji, lanzando finalmente una cuchillada con su espada multicolor brillando al máximo. Esperaba que una vez que el golpe conectara, ocurriera lo mismo que le pasó a Uriel, pero no fue así.

Un poderoso CLANG se escuchó al haberse impactado la espada del Mirai con la cuchilla que emergía del codo derecho del ser. Al parecer, Shinji se sorprendió del resultado, pues demoró mucho en reaccionar cuando el Ángel le dio una acometida con su monstruosa boca. Apenas y pudo escapar, pues perdió el rifle que sostenía en su mano izquierda, el cual literalmente fue devorado por el Ángel.

El Mirai retrocedió, los cañones móviles de sus alas regresando a su lugar en la espalda.

Azazel dio un poderoso rugido de triunfo ante el resultado nulo de los ataques de Shinji. Si desde el principio de la pelea esta era su situación, y tras ver la persecución de Azrael y Kaworu, deduje que hasta ahora, quien había tenido más éxito en la pelea había sido yo.

"¡Ha!. ¿Pensabas quebrar la armadura de Azazel con esa espada raquítica? Eso es algo casi imposible incluso para la guadaña de Azrael. El hielo eterno de Cocytus reforzó por completo el cuerpo de ese Ángel caído. Incluso el Zol Orihalcon tendría muchos problemas para atravesar esa coraza", dijo burlonamente Barakiel, desde el techo de un edificio, contemplando el duelo de Shinji, aún sosteniendo su brazo herido.

Shinji lo ignoró por completo, sin prestarle atención, "Mmm... no importa cuantos golpes o ataques dirija contra él, nada parece afectarle. Las armas de energía apenas y logran rasguñarlo", dijo, pensando en voz alta. Hey, tú y el gigante interrumpieron mi pelea. De pronto, la cabeza del Mirai se giró en mi dirección, "Mira con atención, Asuka. A esto es a lo que me refería con la... improvisación", dijo con voz presumida, desactivando su espada. ¿Qué tenía pensado hacer al guardar su arma más poderosa? Esa bestia seguía sin recibir daño alguno...

Para mi sorpresa, Shinji separó los mangos de sus sables de energía levemente, sólo lo suficiente para unirlos con una... cadena de energía blanca. Daba la impresión de haber formado unos chacos. Agitándolos levemente, activó de nuevo los cañones móviles de su espalda, los cuales se movieron en espiral, todos uniéndose de la misma manera en cadena, formando un total de ocho eslabones. Uno de los extremos de esa unión de los cañones de sus alas móviles se acopló a uno de los sables con otra cadena de energía y en cuanto eso sucedió, los ocho eslabones se cubrieron de una energía multicolor.

Parecía que hubiera formado un látigo.

Agitando nuevamente su recién formada arma, ésta quedó totalmente rígida, tomando la forma de una especie de espada muy, muy grande, por lo menos del doble de tamaño del Mirai...

"¿Qué está haciendo?" preguntó incrédulo Barakiel. Yo misma quería saberlo.

Activando al máximo sus propulsores, se lanzó en picada contra Azazel, la enorme espada al frente. El Ángel alzó un gigantesco brazo como para tratar de asir el arma y a su dueño para aplastarlos pero no lo logró.

La espada multicolor se clavó en la palma de la mano del gigante, quedando detenida por un segundo nada más. Luego, una fisura se apreció en la mano y la espada atravesó la extremidad como mantequilla, cercenando el brazo limpiamente a la mitad. Azazel dio tal grito que me tapé los oídos, el escándalo que hacía era espantoso. El Mirai siguió así hasta llegar al torso del Ángel, hundiendo profundamente su arma hasta la empuñadura y entonces...

"¡Koutenken Variante!" gritó Shinji, y agitando con una sola mano su arma, ésta recuperó la flexibilidad de un látigo. Todo ocurrió en un segundo, pero los cañones de las alas, cubiertos de esa extraña energía multicolor, cortaron desde adentro al Ángel, literalmente haciéndolo pedazos.

El extraño fenómeno de atracción multicolor que había acabado con Uriel apareció de nuevo, sólo que muchas veces más grande, probablemente debido al tamaño del látigo del Mirai. El efecto de succión ocurrió otra vez, más fuerte que antes. Clavé el Mastema en el suelo y dirigí todo el poder del Campo-AT hacia el arma para fortalecer su agarre.

¡Qué locura¡ Era como si se hubieran encendido una aspiradora gigante justo encima de mí.

Noté con saña que Barakiel trataba de escapar volando lo más rápido posible para alejarse del agujero multicolor que estaba succionando todo lo que podía... rocas, escombros, unos cuantos autos abandonados...

Hasta que desapareció tras un minuto entero, llevándose consigo los restos por entero del monstruoso Ángel.

"¡No existe nada que esta Dream Blade no pueda cortar!" dijo Shinji, los cañones de sus alas regresando a su lugar y formando de nuevo la espada multicolor normal.

"...Ese canalla... exterminó a Azazel como si hubiera sido un insecto... ¿Cómo rayos lo hizo?" dijo con voz ahogada Barakiel.

"Je... ese Ángel tenía la mente tan atrofiada que ni siquiera era capaz de usar su Campo-AT. Por lo tanto, era natural que si usaba toda la energía a mi disposición en único punto, lograría perforarlo, sin importar qué tan fuerte fuera su armadura. El resto fue nada más coser y cantar... tú podrías ser el siguiente en probar el filo de esta arma, pero tu pelea sigue pendiente, Barakiel", dijo Shinji alejándose levemente del lugar.

"¡Acaso piensas huir!" le reprochó el Arcángel, tratando de amenazarlo, pero más bien era él el que sonaba asustado tras ver el exterminio del enorme Ángel.

El Mirai se detuvo encima de un edificio en pie, aterrizó en el techo y clavó su espada, sosteniéndola por la empuñadura con ambas manos, luciendo como todo un samurái esperando pacientemente.

"No digas estupideces. Simplemente estoy aguardando a que mi siguiente oponente se digne a pelear", dijo, gesticulando con la cabeza del robot a Sammael, quien no se había movido de su lugar en el aire desde el comienzo de la batalla.

"¿Eso es lo que harás?. ¿Esperar? Te advierto que si no ayudas a tus amigos, Azrael y yo acabaremos con ellos y tendrás que vértelas con nosotros juntos antes que con Sammael", contestó el ente blanco, sonando algo nervioso.

"¿Ah sí? Si ese es el caso, entonces con gusto acabaré con ambos como ya lo he hecho con los últimos dos que me desafiaron. Además, les advertí antes a mis... 'compañeros', que en esta pelea no movería un solo dedo para salvarlos", dijo tranquilamente Shinji. Sus palabras vinieron acompañadas por un estruendo muy cerca de nosotros y el respectivo grito de dolor de Kaworu.

"... Ya veo... entonces vas a verlos morir aquí mismo", dijo Barakiel con una leve risa.

Nuevos estruendos se oyeron por los alrededores. Fuera lo que fuera que estaba pasando, Kaworu estaba pasando un muy mal rato.

Las siguientes palabras de Shinji me hicieron abrir mucho los ojos.

"Si mueren aquí... será porque Kaworu Nagisa y Asuka Sohryu Langley... jamás fueron fuertes", sentenció neutralmente.

"Ja. Así se habla, Murasaki... Me agrada lo que dices. Vas a abandonarlos. Verás cómo mueren ante tus ojos...", dijo Barakiel, regocijándose mientras alzaba su arma restante y me miraba. Al parecer, por fin reanudaríamos nuestra pelea, no obstante, me di cuenta del significado de las palabras de Shinji.

¡Era todo lo contrario!

Si dijo esas palabras era porque se trataba de nosotros. Las personas que Shinji creía que enfrentaría a muerte después de que superáramos esto. Por eso no tenía que protegernos. Sobre todo a Kaworu. Él era el único que había sido capaz de... acabar con Shinji. Por eso confiaba ciegamente en que saldríamos con vida de esta batalla. Para que fuera capaz de ajustar sus cuentas pendientes con nosotros.

No me agradaban mucho sus intenciones, pero el saber que al menos tenía toda su confianza era un punto a favor.

De pronto, otro estruendo se oyó y un objeto salió disparado directamente hacia mí desde el frente. Me hice a un lado justo a tiempo antes de que me golpeara, dando un silbido siniestro a poco metros de mi cabeza.

Cuando me giré para ver qué era, noté que se trataba de la gigantesca guadaña de Azrael.

"¡Ooohhhhh!" el grito de batalla de Kaworu se oyó, seguido de un golpe tremendo, y lo que siguió inmediatamente después de donde había venido la guadaña fue su dueño. Venía a tal velocidad que no sería capaz de detenerse antes de estrellarse de lleno con el filo de su arma...

Azrael clavó un brazo en suelo para desviarse lo más posible de la trayectoria en la que estaba su arma, pero no lo lograría, iba demasiado rápido.

Fue ahí cuando usó sus poderes.

Sus extraño ojos emitieron un brillo macabro y de pronto, del lugar donde estaba clavada arma, un cúmulo de tierra y rocas se alzó, elevando la guadaña para minimizar el daño cuando se impactara con ella.

Toda el ala derecha le fue cortada de golpe, al haber escapado por los pelos de ser cortado a la mitad. Sentí una gran decepción al ver que el Arcángel había sobrevivido. Terminó ahí tirado, en medio de una calle, sin moverse durante unos momentos, hasta que se incorporó lentamente, al parecer ignorando el dolor que debía de estar sintiendo.

"¡...!"

Vaya, este tipo en verdad debía considerar seriamente trabajar como mimo. Nunca decía nada.

Alzando el brazo derecho, la guadaña salió disparada de su lugar para regresar directamente a su mano, mirando fijamente el callejón oscuro desde donde había salido volando.

Una serie de pasos rítmicos y pesados indicaron que el Weiß se acercaba lentamente.

"Oh... parece que Tabriz no está completamente indefenso como pensábamos..." murmuró Barakiel, al verlo acercarse al lugar donde estábamos todos reunidos.

Se le veía bastante mal. Varios cortes muy profundos estaban presentes a lo largo de todo el pecho, además del resto de magulladuras y heridas en el resto del cuerpo. El Savage Beast aún estaba activado, lo cual debía de ser una gran carga para el piloto. Noté que de las garras en sus manos, un total de tres se habían roto por completo, seguramente por el enfrentamiento que estaba teniendo contra Azrael, sin embargo, la voz de Kaworu al hablar indicaba que todavía se encontraba bien.

O al menos, relativamente bien.

"Lo escuché todo por el comunicador. No tienes por qué pedirle a Ikari que interfiera en nuestra pelea, Barakiel. Nosotros somos más que suficientes para terminar con ustedes", dijo con una sonrisa confiada.

Barakiel bajó al piso, colocándose a un lado de Azrael. "¿Oíste eso, Azrael? Creen que pueden ganar esta pelea", dijo, muy divertido.

Kaworu finalmente llegó a mi lado, "Prepara el Griffon", me susurró, sin decir más.

Me le quedé viendo algo extrañada, pero obedecí, alcanzando la gigantesca arma con el brazo derecho para ajustarla al Mastema, aunque realmente no sabía para qué. Esta arma era muy lenta, el lograr darle a uno de esos dos sería por pura suerte.

Noté por el rabillo del ojo que Kaworu preparaba el cañón Garuda de su propia Unidad.

"Seremos francos con ustedes... es la primera vez en mucho tiempo que nos divertimos así, al tener como oponentes a enemigos excepcionales. Sin embargo... hemos llegado demasiado lejos como para permitirnos ser eliminados por ustedes. Nuestra libertad está muy cerca, y no vamos a perder la oportunidad de obtenerla después de tanto tiempo de espera", dijo muy seriamente Barakiel, al parecer, finalmente tomándose en serio esto. Vaya halago de su parte.

Azrael comenzó a girar rápidamente su enorme guadaña encima de su cabeza, provocando un efecto extraño.

Todo lo que estuviera hecho de o poseyera un recubrimiento de metal comenzó a ser atraído directamente encima del Arcángel negro. Era tal la concentración de masa a la que llegó en poco tiempo que pensé que si todo ese material caía, aplastaría a ambos de una vez por todas.

"¡Probarán el máximo poder de la naturaleza, cuando Azrael y yo combinemos nuestros poderes!" gritó el Arcángel blanco, él mismo convocando todo un cúmulo de nubes sobre la masa enorme de metal. Varios truenos gigantescos retumbaron allá arriba y entonces, un único rayo tremendo cayó en toda la estructura de metal, fundiéndola, convirtiéndola en...

Metal líquido, el cual se concentró directamente en la hoja de la guadaña de Azrael, la cual por increíble que pareciera, no aumentó para nada de tamaño.

"Escúchame bien, Asuka. Esos dos tienen pensado arrojarnos todo ese material, seguramente convertido en un súperconductor al combinar el dominio de la tierra y los metales de Azrael con el viento y los relámpagos de Barakiel. Su ataque será devastador y no importa si huimos o no, debido a la naturaleza del elemento, serán capaces de usarlo para perseguirnos sin importar dónde estemos", dijo, con la voz ahogada, explicando lo que intentaban hacer nuestros enemigos.

"¿Qué propones que hagamos?" contesté, sonando muy nerviosa. Esperaba que por favor tuvieras un plan...

"Atacarlos directamente con toda nuestra potencia de fuego. Combinaré el Garuda con el Griffon para que efectuemos un único disparo. Concentraremos todo el poder de los EVAS en los cañones. Debería de ser un ataque al menos ocho veces más poderoso que un disparo en solitario de estas cosas", dijo gesticulando las armas. "Pero..." se quedó con la voz en el aire, sin terminar.

"¿Pero qué?" lo apresuré a que terminara de decir lo que tenía en mente.

"No creo que tu EVA resista tanto poder, no sin la Armadura Tipo F. Lo más probable es que el retroceso provocado por el disparo te arranque el brazo y eso sería lo que al menos debería de pasar ¿Lo entiendes? Es incluso probable que el disparo parta en dos a tu EVA", dijo, sonando en extremo ansioso.

Tragué saliva. Ya antes había sufrido la pérdida de extremidades del EVA mientras lo piloteaba. Dolía mucho. Pero no era para tanto si lograbas ignorar el dolor. Podría soportarlo.

Siempre y cuando continuara de una pieza durante nuestro ataque. Después de eso... sólo podría confiar en mi maldita suerte.

"Sí. No importa. De todas formas, a menos que hagamos algo nos matarán aquí mismo", dije, tratando de sonar lo más segura posible.

Kaworu dio una sonrisa. "Bien, siempre supe que eras alguien admirable", me dijo a modo de halago, aunque era obvio que este no era el momento para ellos. "Finalmente", añadió, "yo me colocaré al frente de nuestra formación y usaré el Kagami del Weiß como protección extra. Si tenemos suerte... podremos regresarles parte de su ataque además de toda nuestra descarga", dijo, esta vez sin sonar tan seguro de sí mismo.

"¿Estás demente?. ¡Si lo que dices es cierto ese rayo te matará!" le reproché. Tenía que admitir que hasta ahora su plan era bueno, pero con ese agregado me sonaba a desastre total.

"No tenemos otra opción. Tanto tú como yo ya no estamos en condiciones para continuar una batalla cuerpo a cuerpo contra esos dos. Son muy fuertes. Esta es nuestra única oportunidad para acabar de un solo ataque con los dos. Pase lo que pase, concentra toda la energía en tu cañón y no dispares sino hasta que yo te lo diga. ¿Entendido?".

Acepté a regañadientes.

"¡Nosotros también les tenemos algo especial!" gritó Kaworu, ante la acumulación de energía de los dos Arcángeles. Tomando su cañón con ambas manos, lo colocó enfrente del mío, acoplándolos en uno solo, formando algo obscenamente grande. Tal y como me lo explicó, me concentré para poner toda la energía de mi EVA en el dispositivo, el cual comenzó a emitir un zumbido y a vibrar cada vez más y más fuerte.

El Weiß de Kaworu desplegó por completo sus alas maltrechas, a modo de escudo para defendernos mientras él también acumulaba toda su energía en su arma.

La tensión del momento era insoportable, Barakiel estaba justo detrás del otro Arcángel, alimentando de electricidad la guadaña, mientras que el último tenía alzada su arma para en cualquier momento bajarla de golpe, asestando el temido ataque que liberaría todo el metal.

"¿De verdad creen poder detener nuestro ataque?. ¡Les mostraremos lo ingenuos que son!" gritó Barakiel. Al parecer ellos ya estaban listos. Nosotros... creo que también.

La guadaña estaba rebozando de energía eléctrica al máximo. En cuanto Azrael la agitara, desatarían su furia de una vez por todas.

El arma empezó a bajar.

En mi nerviosismo jugué con el gatillo, acariciándolo, mi respiración muy irregular por el miedo y el nerviosismo.

"Aún no..." susurró Kaworu, tratando de tranquilizarme.

"¡Aquí vamos!. ¡Tomen esto!. ¡Elecbang!" gritó Barakiel, a la vez que Azrael finalmente agitaba su temida arma.

Aún no logro comprender cómo fue que sucedió. Fue como verlo todo a cámara lenta. En cuanto Azrael agitó su arma, un gigantesco tornado de metal líquido salió disparado de ella, un tremendo relámpago corriendo alrededor de toda la masa metálica. Se acercaba cada vez más y más...

"¡Aún no!" decía Kaworu. Sólo eran segundos antes de que esa cosa nos alcanzara.

Un resplandor nos cubrió y comencé a sentir el hormigueo de la electricidad, muy parecido a cuando recibí el Raihoo de Barakiel, sólo que muchas veces más fuerte. La vibración era cada vez más fuerte y las señales de peligro parpadeando en rojo en mi cabina me ponían cada vez más nerviosa...

"¡Aún no!" dijo Kaworu, cerrando sus alas a modo de capullo, con el ancho suficiente para apneas protegerse él y a mí. El resplandor del ataque me lastimaba los ojos, pero pude ver que las armaduras de nuestros EVAS comenzaban a fundirse rápidamente. No lo lograríamos...

Y de pronto, el Weiß desplegó al completo sus alas, creando con ellas el efecto de un espejo para el ataque de los Arcángeles. El rayo se detuvo por completo, quedándose detenido justo enfrente de nosotros. Me sorprendió que las endebles alas del EVA de Kaworu resistieran, parecían a punto de fundirse...

"¡AHORA, ASUKA!" gritó Kaworu. No creo que haya sido suerte que ambos apretáramos el gatillo al mismo tiempo.

Tal y como me lo dijo, el retroceso del arma fue tremendo, brutal. Creí que saldría volando hacia atrás por el poder tan tremendo, pero logré mantenerme firme, viendo lo que sucedía.

Nuestro ataque de energía tomó un color naranja brillante y... empujó de regreso en su trayectoria el ataque tan poderoso que los Arcángeles nos habían lanzado, el metal líquido circulando de regreso directo a ellos.

"¡Qué!"

"¡...!" exclamaron patéticamente los Arcángeles, antes de que el ataque los alcanzara de lleno, engulléndolos en una luz tremenda. Un grito de dolor apenas y se escuchó debido al rugido de nuestro cañón.

No sé cuánto tiempo logré mantener el control de tanto poder. Lo cierto es que de pronto oí una explosión y sentí un dolor sordo tremendo en el brazo izquierdo. Una mirada me lo confirmó: el Mastema literalmente había estallado al no poder con tanta presión, cargándose el brazo izquierdo del EVA también. La explosión creó una reacción en cadena que destruyó los cañones Griffon y Garuda, mandándonos a volar a mí y a Kaworu en direcciones diferentes.

Al aterrizar besando el concreto, creí que todo había terminado, pero al abrir los ojos, vi con horror que la detonación de nuestro rayo, en conjunto al haber regresado el metal líquido electrificado, apenas comenzaba.

Fue una explosión tremenda, tanto, que levantó al EVA como si fuera una pluma al mandarme a volar. Grité presa del miedo y del pánico, incapaz de creer que hubiéramos sido capaces de crear algo así.

Volví a estrellarme contra el suelo y fui arrastrada un largo trecho, creyendo que el infierno que se había desatado no terminaría nunca, hasta que tan de súbito como comenzó todo, se acabó.

Me logré incorporar a duras penas, abriendo lentamente los ojos y cubriendo la herida de mi hombro al faltarme un brazo con el otro, jadeando por el dolor. Vi el EVA de Kaworu a un lado mío, pero al dirigir la vista al frente me quedé de piedra.

Literalmente el rayo que lanzamos vaporizó por lo menos media ciudad de Tokyo-3. Sólo unas cuantas ruinas y escombros quedaban más o menos tangibles en medio de la devastación.

Todo lo demás había desaparecido.

El mismo suelo se había fundido, creando una especie de túnel por donde hubiera pasado un topo justo en la trayectoria en la que pasó el rayo. El resto de la ciudad, engullida por la explosión, había desaparecido, llevándose consigo incluso todas las placas de armadura del suelo, dejando una buena vista del Geofrente al descubierto.

No pude evitar comenzar a dar unas cuantas risitas que seguramente se oyeron histéricas.

Eso por simple lógica debía de haber borrado de toda existencia a esos dos. No importaba de dónde demonios hubieran salido, ese ataque habría acabado con cualquier ser vivo.


Tanto Kaworu como yo estábamos jadeando. Era de esperarse, dado el esfuerzo que habíamos hecho, pero habíamos ganado. Habíamos vencido a nuestros oponentes.

"Tal y como tú mismo lo dijiste Shinji... una vez que acabemos con estos sujetos... tú y yo saldaremos cuentas finalmente", amenazó Kaworu, señalándolo con su EVA maltrecho.

Por favor... ¿Sólo podía pensar en eso? No tuve ni las fuerzas para decir nada, el dolor sordo por haber perdido el brazo izquierdo del EVA me estaba matando. Dijeran lo que dijeran, y aunque era duro admitirlo, yo ya no podía continuar con la pelea...

"Por supuesto, Kaworu... ten por seguro que nosotros terminaremos ese asunto pendiente... pero deberías de hacer ese tipo de declaraciones sólo una vez que hayas acabado con el enemigo que tienes enfrente de manera decisiva", explicó tranquilamente Shinji.

"¡Qué dices...!" exclamó, una nota de pánico en su voz.

Un estruendo se hizo escuchar de entre los pocos escombros que quedaban después de la devastación y Azrael y Barakiel emergieron tras haber recibido nuestro tremendo ataque. Los restos de metal y rocas salieron volando en todas direcciones, los Arcángeles maltrechos luciendo increíblemente furiosos.

No podía ser... ¿Cómo...?. ¿Cómo pudieron sobrevivir a ese ataque?. ¡No era posible!

Ambos estaban jadeando pesadamente, pero no era mucho consuelo para mí. Kaworu y yo estábamos en condiciones igual de deplorables. Nos iban a matar...

O al menos eso pensé.

Mentiría si dijera que la sangre no se me heló al ver que el pecho de ambos entes era atravesado brutalmente por unos dedos envueltos en una armadura blanca, curvados a manera de garras.

Se oyó un ruido espantoso cuando sus corazones les fueron arrancados de su lugar, la espesa sangre manando a borbotones de ambos Arcángeles.

Y quien lo hizo no fue otro sino...

"Sa-Sammael... ¿Por... por qué?" alcanzó a preguntar de manera agonizante Barakiel, girando la cabeza para tratar de ver a su asesino. Azrael no tuvo mejor suerte, su cabeza ya había caído hacia delante como la de un muñeco roto, sin vida. Ya estaba muerto.

¿Su propio líder se atrevió a aniquilarlos?. ¡Por qué!

"¿Preguntas por qué? Mi querido Barakiel... no importa que tú y tu hermano se hubieran incorporado... era obvio que los ganadores de la pelea fueron ese par de humanos... y yo no puedo tener por compañeros a unos incompetentes como ustedes... atravesaron todo ese sufrimiento en el Infierno sólo para demostrar aquí que no se trataban más de que simples fracasados. Qué lástima me dan. Por lo tanto... ¡Adiós!" gritó con crueldad.

"¡Mal-maldito!. ¡Entonces tú... nos engañaste!" pudo decir Barakiel antes de que su asesino destrozara los motores S2 de un poderoso apretón, haciéndolos polvo. Retiró sus manos y los cuerpos inertes de los dos Arcángeles cayeron inofensivamente al suelo.

"¿Se... se atrevió a asesinarlos...?", susurró Kaworu, su voz temblando de miedo.

Yo misma tenía los ojos desorbitados. Los había desechado como si fueran...

"Basura", exclamó Sammael al caer con todas sus fuerzas sobre los cuerpos y literalmente desintegrarlos al convertirlos en escarcha negra. "Cuando alguien pierde su vida, éste se convierte en basura", dio una mirada de desdén a los fragmentos de hielo dispersos en el aire que habían sido sus compañeros. "Y la basura no es digna de luto. ¿No es así, Ikari?", dijo, en actitud desafiante.

Para mi sorpresa, Shinji dio una leve risa. "Sí, así es", dijo, concordando con el Arcángel.

"¿Cómo puedes ser capaz de decir eso?" le reproché. "¿Es eso lo que significan los muertos para ti?. ¿Después de tantas vidas que has tomado?. ¿Es eso lo que representa Touji para ti?" grité, sin importarme mucho de momento la situación en la que nos encontrábamos.

Un silencio se plantó entre todos nosotros, aguardando la respuesta a tamaña pregunta.

"... Una de las razones por las que aún sigo aquí de pie y con vida, a diferencia de muchos otros ante mí... de pie como yo mismo, Shinji Ikari, es porque muchas otras personas pagaron el mayor precio, entre ellas, mi viejo amigo Touji. Ese es el camino que elegí, a pesar de que a veces me parezca tan irreal... Pero no debo pensar en eso. Se supone que yo deba actuar, no pensar más allá de lo que me concierne. Hacerlo provoca dudas, crea confusión en la mente y el corazón, lo cual no es nada más que un estorbo. Soy un sobreviviente, y como tal, tengo la obligación de seguir adelante, eso es todo", explicó, con una nota de cansancio en la voz.

No podía creerlo.

"¿Cómo puedes decir eso? Entonces si eres un sobreviviente. ¿No debería de ser tu obligación recordar a las personas que dieron su vida por ti?. ¿A las personas a las que le arrebataste ese precioso regalo?" estallé, incapaz de creer sus palabras.

Shinji me contestó inmediatamente, sin titubear, "A ellos no les importa lo que uno haga. Recuerda bien estas palabras, Asuka, porque sólo las diré una vez, tenerle lástima a los muertos es la arrogancia de los vivos", dijo, cortante.

"Tenerle lástima a los muertos es la arrogancia de los vivos", esas palabras retumbaron en el fondo de mi mente, y dudo ser capaz de poder olvidarlas algún día, al haberme sacudido en lo más profundo de mi ser.

Sammael otorgó unas cuantas palmadas ante las palabras del piloto del Mirai, "Bien dicho, Ikari. Veo que somos muy parecidos tú y yo... quizás más de los que incluso tú llegues a pensar. Esa es la filosofía por la que he regido toda mi vida, sobrevivir, seguir adelante sin mirar atrás", dijo con alegría. Vaya idiota, nadie pidió tu opinión.

"Lo que me dije ante la tumba de Touji... más bien esas eran las palabras que quería decirme a mí mismo, nada más. Todo para así quitarme de encima las dudas que podrían aquejar mi corazón y mi mente. Para tener mi meta clara: continuar siendo un sobreviviente y para eso, tengo la obligación de ganar esta batalla y después de esta, seguramente muchas otras más", dijo, mirando fugazmente al EVA blanco de Kaworu, insinuando el encuentro que tendría con él.

"Bien, ahora que has terminado el discurso. ¿Podemos empezar?" dijo Sammael, acercándose lentamente hacia nosotros, devolviéndonos a la realidad.

A pesar del estado en el que se encontraba, Kaworu se alzó en el aire, activando el Savage Beast nuevamente, listo para caerle encima. Yo misma usé el brazo restante de mi EVA para sacar la Daga Progresiva que me quedaba.

Estábamos listos para tratar de hacerle frente, pero la voz de Shinji nos lo impidió.

"Ni se atrevan. Jamás podrán con ese tipo. Es demasiado poderoso". Hablaba con demasiada tranquilidad pero ahora que lo decía... era cierto. La sola presencia de Sammael le ponía la carne de gallina a uno... y después de lo que acabábamos de ver...

"¡Pero...!" traté inútilmente de protestar. No quería que alguien tan... bajo fuera el que terminara derrotando a este ser tan cruel. Prácticamente no habría diferencia alguna entre quien ganara de esos dos ¿O sí? A pesar de que Shinji se hubiera... reformado al lado de Mana, las palabras tan crueles que dijo hacia un momento me indicaban otra cosa.

"Si son lo bastante imbéciles como para querer cometer un suicidio espectacular, adelante, nada ni nadie se los impide", continuó explicando Shinji tranquilamente, sin siquiera haber movido al Mirai de su posición, el cual continuaba sentado con ambas manos en la empuñadura de su Dream Blade, la cual estaba clavada firmemente en el techo del edificio donde estaba. La luz de arcoiris palpitó levemente en la hoja antes de que siguiera hablando.

"Seré honesto contigo, Asuka. Los felicito porque unas basuras como tú y Kaworu lograron superarse y llegar muy lejos. La victoria que obtuvieron sobre Azrael y Barakiel es la prueba de ello. Pero el oponente que queda es muy difícil, más allá de su imaginación. Y en el estado en que se encuentran no durarían ni un segundo contra él", explicó fríamente.

Sentí una pesadez en el estómago...

"Entonces... ¿Dices que sólo somos una carga...?" susurré, incrédula, pero sabiendo que era la verdad. Un ataque frontal en nuestro estado contra ese tipo que había invocado a un Ángel caído como si nada sería un suicidio. Pero...

"No eres la única que se siente así", Kaworu dijo a regañadientes, sobresaltándome. "Date cuenta... de que en esta pelea desde el principio arriesgamos nuestras vidas a una apuesta muy alta pero relativamente factible, como era derrotar a Barakiel y Azrael. Pero lo que Shinji dice es cierto... Es humillante pero debemos aceptarlo... simplemente no tenemos la fuerza para siquiera desafiarlo... No tenemos más remedio... que confiar en él", con eso, Kaworu relajó a su EVA, dando muestras de que ya no tenía sentido alguno que nosotros tratáramos de seguir peleando.

Hice lo mismo, dejando caer mi arma al suelo, dando media vuelta y dirigiéndome a una de las catapultas cercanas para descender al Cuartel, oyendo al Arcángel hablar a mis espaldas.

"Me alegra que se hayan dado cuenta de ello pero... no confío en ustedes los humanos, sobre todo en ti Kaworu. Te conozco muy bien y un ataque sorpresa de tu parte mientras esté distraído sería algo de lo más natural de tu parte. Quiero que esto sea una pelea justa entre Ikari y yo, y para ello, me temo que tendré que acabar con sus juguetes", dijo Sammael con una leve risa.

... ¿Qué cosa?

¡Oh no!

Me di la vuelta pare ver lo que sucedía. Un torbellino rebosante de copos de nieve de color negro apareció a su alrededor, cubriéndolo por completo. Su aura de azul negruzco era tan fría que muy pronto comencé a tiritar. El comunicador con un canal del centro de mando finalmente se abrió por primera vez después de toda la pelea, "¡Asuka, Kaworu!. ¡Qué están haciendo!. ¡Huyan de ese lugar ahora mismo!. ¡Es una orden!" ladró frenética Misato, con miedo en la voz. Al parecer, se había dado cuenta también que el Arcángel tenía intenciones de matarnos.

"¿Saben lo que es el frío infernal de Cocytus? Es una tundra helada golpeada perpetuamente por un cruel viento helado, como un cuchillo que penetra en lo más profundo de tu ser incansablemente. A ese lugar se supone que llegan directamente todos aquellos que se atrevieron a rebelarse en contra de... Dios", dijo con desprecio. "Para ustedes, los pilotos de los Evangelion, la herejía suprema, creo que es un lugar perfecto. ¡Permítanme darles una demostración del sufrimiento del que serán presa ahí por toda la eternidad!" gritó, sus manos cubriéndose de hielo negro.

Era el fin... ya no tenía la fuerza para esquivar algo así.

Me iba a matar...

Es extraño, a pesar de saber algo así, mi mente y corazón estaban tranquilos. Sabía que había dado lo mejor de mí y logrado cumplir mi meta. Di un suspiro de resignación, preparándome para el impacto. ¿Qué se sentiría al morir? Me pregunté.

Y en ese momento, una pantalla de comunicación con el rostro ceñudo de Shinji apareció. Se había quitado el casco, revelando su rostro muy serio. Una gota de sudor le caía por la frente.

No importaba lo que fuera a decir o hacer, nada nos salvaría. Peor aún, me sentiría muy mal conmigo misma si alguien de tan poca moral nos volvía a rescatar...

Apenas fue un susurro, pero lo oí claramente de sus labios.

"Tetractys Grammaton". ¿Era... hebreo lo que dijo?

Tardé un segundo en comprenderlo, sólo una vez que todos los sistemas de mi EVA se desactivaron, incluida la sincronización.

Shinji nos había traicionado.

Y gracias a eso, nos había salvado la vida.

Justo en el momento en que mi cabina salió disparada por el sistema de escape que se accionó automáticamente, sentí un frío terrible y oí un gran estruendo. Fue tan súbita la baja de temperatura que temí que el LCL terminará solidificándose y me ahogara ahí mismo.

Por fortuna el paracaídas de la cabina de contacto funcionó a la perfección y en cuanto supe que había aterrizado, abrí de inmediato la escotilla para salir y ver lo que había ocurrido.

Jadeé al contemplar la escena.

Sammael había congelado en gigantescos bloques de hielo negro a los EVAS. Por el rabillo del ojo noté la cabina de Kaworu, escapando seguramente al igual que yo, en el último momento antes de que el hielo negro lo cubriera.

Sammael tomó la palabra de nuevo, "Conmovedor... así que infiltraste un programa en el sistema de estas máquinas para salvar a sus pilotos. Aún cuando a uno de ellos deseas matarlo con tus propias manos", estalló en risas. "No cabe duda... siempre es igual, a pesar de que aquí seas tan diferente, tu esencia es la misma", dijo, sus palabras con un tono sumamente enigmático.

¿De qué rayos hablaba? Más importante. ¡Por qué nos había salvado!. ¡Por qué!. ¿Acaso no quería que termináramos siendo... basura? pensé con desesperación.

"... ¿Aquí?. ¿... Mi esencia?" preguntó Shinji extrañado por sus altavoces, al parecer, él también sorprendido por las palabras del Arcángel, pero sin decir el por qué de sus acciones para rescatarnos del ataque congelante.

Sammael daba muestras de disfrutar enormemente de un chiste que sólo él conocía. "Si quieres saber de qué hablo... tal vez te lo cuente mientras peleamos, pero antes de eso, debo encargarme de estas aberraciones", dijo, refiriéndose a los EVAS.

Me congelé ante sus palabras ¿Pensaba destruirlos?

¡No!

¡Mamá!

De su mano derecha formó lo que parecía ser una espada de hielo negro y la arrojó con todas sus fuerzas hacia el bloque del EVA-02.

Fue como verlo todo en cámara lenta. Con tal lujo de detalle que lo recuerdo perfectamente. Al impactarse la punta de la espada, el bloque estalló en millones de pedazos. Miré con las lágrimas fluyendo por mis ojos horrorizada los últimos instantes del titán rojo, el cual prácticamente se desintegró en conjunto con el hielo, convertido en un fino polvo rojo que caía lentamente sobre todos nosotros.

El único consuelo que tuve en ese momento fue esa voz que creí haber escuchado en el fondo de mi mente, "Adiós, hija mía", había dicho.

No, no había sido mi imaginación.

Había estado segura de haber escuchado la voz de mi... madre.

Caí de rodillas por la impresión.

No pude evitar sentir al menos un poco de alegría al saber que finalmente había sido liberada de esa bestia. Pero también tristeza, al haber visto su fin y no teniendo mucho tiempo de saber que ella siempre me había estado... cuidando, vigilándome desde ahí.

No tenía ni idea de ello cuando lo piloteé durante la guerra con los Ángeles. Jamás se me cruzó por la cabeza el saber que estaba tan cerca y a la vez tan lejos de mi verdadera y única madre...

"Uno menos... sólo resta el de Tabriz", dijo con satisfacción ese desgraciado. Sentí una impotente rabia terrible que se adueñó de mí. Apreté mis puños con todas mis fuerzas.¡Ese canalla!

El Mirai finalmente se había incorporado y aunque Shinji no dijo nada tras contemplar la destrucción de mi EVA, empuñaba su espada con ambas manos, las alas desplegadas a su espalda, listo para salir volando en su dirección. Sammael se giró para verlo, "En verdad esa es una magnífica arma, aplastaste a Uriel y a Azazel con ella... quizás deba mostrarte mi propia espada, apuesto a que un encuentro entre ellas resultará... interesante", sugirió el Arcángel, alzando totalmente en vertical un brazo, "Sólo demoraré un momento en llamarla, después de todo, se encuentra clavada en el cuerpo que orbita alrededor de este planeta", explicó sencillamente.

Abrí mucho los ojos ante esas palabras.

¿No podía ser que se refiriera a...?

"¿Acaso hablas de...?" dijo con voz ahogada y muy nerviosa Shinji.

Dirigí la vista hacia la Luna.

Y en efecto, lo vi.

Un diminuto punto carmesí brillando en esa dirección, dirigiéndose hacia nosotros a una velocidad sorprendente.

"La Lanza de Longinus..." susurró Shinji, con temor.

Dicho artefacto llegó volando en un instante hacia la ciudad, hasta que la poderosa arma se quedó flotando enfrente de Sammael, quien la tomó firmemente con ambas manos.

"Longinus... ja... se quedó con ese nombre únicamente por lo que ocurrió con Cristo, pero la verdad es que esta arma me perteneció a mí desde un principio, pero al hacer el salto que nos llevó al... llamado Infierno, la perdí... y al parecer, se multiplicó una infinidad de veces, después de todo, no hace mucho tú mismo la usaste en otro lugar en conjunto con el EVA-01 para destruir a Adán y Lilith..." susurró con un tono enigmático.

"¿Qué cosa dices?" preguntó Shinji, verdaderamente sonando desorientado, bajando incluso por un momento su espada. Yo misma tenía esa duda. ¿De qué hablaba este sujeto? Era como si contara cosas que hubieran ocurrido...

En otro mundo.

"Oops, creo que hablé más de la cuenta, pero no importa, ahora que de nuevo está en mi posesión es hora de que recupere su forma original", dijo el Arcángel.

No comprendía ni una palabra de lo que estaba diciendo. ¿Saltar?. ¿Originalmente suya?. ¿Qué estaba pasando aquí?

Efectivamente, la lanza sufrió una metamorfosis... Se acortó, el mango y la doble punta encogiéndose más y más hasta que...

Noté que había adquirido las dimensiones aproximadas de la espada del Mirai. Sólo que ésta era un arma enteramente de color carmesí, de doble filo, pues la punta de la lanza doble se había convertido en la hoja de una espada, con una ligera separación justo en medio, un remanente del hueco que quedaba entre las dos puntas. Un aura de color negro enfermizo rodeaba por completo el arma, dándole un brillo sobrenatural.

"Hagamos una demostración de su poder", susurró Sammael, girándose hacia el bloque de hielo que mantenía atrapada a la Unidad-05. Blandiendo su espada roja expertamente, dio varios tajos al objeto en cuestión de segundos.

Parecía que no hubiera ocurrido nada pero de pronto...

El bloque entero cayó cortado en pedazos, lo mismo que el EVA blanco. Había sido rebanado en decenas de rodajas, me recordó absurdamente a un pescado antes de ser cocinado. Pero ahí no terminó todo, Sammael alzó su mano libre, pues la otra la estaba usando para sostener la espada contra su hombro, provocando que los trozos de hielo se alzaran todos en fila de manera horizontal, formando un círculo a su alrededor. Tomando de nuevo la espada con ambas manos, giró sobre sí mismo, en un único golpe hacia los trozos de hielo y del EVA, los cuales literalmente se pulverizaron.

"Je, hacía tiempo que no la tenía en mis manos, pero como dicen, lo que bien se aprende nunca se olvida... Estoy listo... ¿Qué me dices tú, Ikari Shinji?" preguntó juguetonamente el Arcángel después de su breve demostración... Shinji no bromeaba para nada... este tipo estaba más allá de toda nuestra imaginación. Había destruido a los dos EVAS con suma facilidad.

"Cuando quieras", contestó Shinji con voz neutral, listo para hacer cualquier movimiento.

"Eso es lo que quería oír, sin embargo... ni creas que soy como el resto de inútiles que eran mis seguidores. Pobres tontos, limitados únicamente a controlar un elemento", dijo con lástima.

"... ¿Qué fue lo que dijiste?" susurró apenas Shinji con incredulidad, nuevamente sorprendido por las palabras de su enemigo. Yo también me encontraba en ese estado. Este Arcángel salía con cada giro que costaba poder creerlo.

"Lo que oíste... verás, realmente yo tengo...", dijo alzando un dedo y provocando que una columna de rocas emergiera del suelo. Jadeé. Tierra.

"... a mi disposición..."

Un cúmulo de nubes se formó sobre él, generando una pequeña tormenta de feroces vientos. Aire.

"... todo el poder..."

La diminuta tormenta emitió un relámpago que cayó justo en la punta de su espada, creando una diminuta flama. Fuego.

"... de la naturaleza".

La flama se congeló en una orbe de hielo negro que cayó al suelo y se hizo añicos. Agua.

¿Tenía bajo su control el poder de cada elemento de la naturaleza?. ¿De los cuatro?. ¿Por qué? Este sujeto resultaba ser cada vez más extraño y totalmente diferente a lo que esperábamos ¿Qué no solamente era capaz de controlar el agua en el ambiente?. ¿Cómo podía dominar los elementos de los otros tres Reyes que ya habían muerto?

Había más preguntas que respuestas, de hecho, ahora que lo pensaba, no teníamos ninguna respuesta...

"Tú... ¿Quién rayos eres?" preguntó Shinji, al parecer, sospechando principalmente de la verdadera identidad de su rival.

Sammael dio una risotada, y de pronto, un aura blanca rodeó su cuerpo, la capa ondeando a su espalda disipándose para dar paso a algo espectacular.

Doce alas surgieron de su espalda, pero eran en extremo... peculiares.

Las seis de la derecha eran las alas de un Ángel, hechas al parecer de una luz de un blanco inmaculado.

Las seis de la izquierda eran las alas de un Demonio, compuestas de una luz con una negrura insuperable.

Las aleteó poderosamente, como para acostumbrarse al cambio en su espalda. ¿Esa era su verdadera forma?

"Esa es una excelente pregunta, que todo ser viviente con una conciencia propia se plantea a sí mismo alguna vez a lo largo de su vida. Yo mismo me la he hecho infinidad de veces y aún no he sido capaz de encontrar la respuesta. ¿Tú ya tienes la respuesta a esa pregunta, Ikari Shinji?" cuestionó directamente el Arcángel.

"Entonces... los Shitennō son..." dijo con voz ahogada el piloto del Mirai.

"Una patraña. Nada más que una mentira que se creó para ocultar la verdad. Una verdad que si se supiera, pondría en juego el equilibrio de al menos, este mundo en todas sus variantes dimensionales..." dijo peligrosamente.

No quería creerlo, pero por sus palabras, poco a poco estaba comprendiéndolo. ¿Eso significaba que Sammael era capaz de...?

"... comienzo a comprenderlo todo... pero es algo muy difícil creer... Aún así, francamente no me importa, ya que mi obligación en este momento es acabar contigo", y con eso, el Mirai finalmente despegó del techo del edificio donde se encontraba, lanzándose directamente con su oponente.

Las espadas de ambos chocaron con un poderoso estruendo que retumbó en todos los alrededores, sin embargo, a pesar de la velocidad con la que se había movido, Sammael no había retrocedido ni un milímetro del lugar donde se encontraba plantado.

"¿Dices que no te importa? En realidad tú deberías de ser uno de los más interesados en el tema, ya que eres uno de los mayores afectados por los caprichos inútiles de Él, después de todo, lo que te sucedió pasó únicamente por simple... entretenimiento", tras esas palabras repelió al Mirai con un contraataque de su espada, obligando al robot a retroceder bruscamente.

"Yo poseo las respuestas a todas tus dudas Ikari, aunque la realidad es que la verdad del Universo... sea una verdad que jamás seas capaz de aceptar..." murmuró el Arcángel, siendo esta vez quien alzó el vuelo para dirigirse contra Shinji.

Dos enormes brillos se encontraron en medio de la noche.

Un carmesí negruzco.

Contra un arcoiris brillante.

¿Podía ser que esa verdad a la que se refería fuera...?

Si era cierto... ¿Quién rayos era en realidad Sammael?

¿De verdad era un llamado 'Arcángel'?

¿O era posible que se tratara de un... viajero?

A pesar de mis deseos por constatar todas esas dudas que aquejaban mi mente, ya no fui capaz de hacerlo, pues la pelea entre ambos gigantes se había elevado muy alto, impidiéndome oír nada.

Lo más extraño era que, después de todo lo que habíamos pasado, sentía un extraño vacío en mi interior, algo carcomiéndome por dentro, diciéndome que todo esto...

Jamás había tenido el menor sentido.


Notas del autor:

Un capítulo más, y sin duda, el más largo de toda la historia... en fin, qué se le va a hacer... Agradezco a Theblacksun y a BurningFlower por su función como prelectores, saben que este trabajo no sería posible sin ellos.

Creo que dejé ver lo suficiente como para hacer obvias las insinuaciones de 'Sammael' y todos puedan comprenderlo, pero si no es así... para el siguiente capítulo tocaré todo eso para dejarlo lo más claro posible.

Azazel, tomado del diseño del Ángel del mismo nombre que aparece en el volumen 30 de Shaman King, aunque lo modifiqué un poco para que se acoplara a la idea de la historia, en cuanto a la palabra de Sammael para invocarlo, "Laden", sacado de Chrono Crusade, es la palabra que usa Satella Harvenheit para convocar a sus criaturas de las joyas y gemas que posee, después de todo, "Laden" en alemán viene siendo algo así como "invocar".

"Raihoo", sacado de la técnica de Ren Tao usada contra Yoh Asakura en el volumen 29 de Shaman King, su Bushin Yuchi Raihoo, el cual efectivamente, es un descomunal relámpago, aunque no es su técnica más poderosa.

El ataque del torbellino usado por Barakiel contra Asuka, inspirado de un movimiento usado por el Vysaga, súper robot piloteado por Lamia Loveless en Super Robot Wars Original Generations, con el cual crea un tornado alrededor del enemigo, le cae encima con su espada deteniéndolo en seco y se eleva rápidamente, pues una explosión se manifiesta para terminar de rematar al enemigo. Por otra parte, la manera en que Asuka derriba a Barakiel tras despojarse del Equipo Tipo F fue sacado del ataque de nombre "Stag Beetle Crusher", ejecutado por el mecha de nombre Wild Wurger, piloteado por Arado Balanga de Super Robot Wars, con el cual, utiliza la pinza de su brazo derecho para triturar al oponente.

El látigo del Mirai... inspirado por la Chain Rod que usa Zero en Megaman Zero 2, la cual es una especie de cadena de energía.

Creo que ya lo había mencionado antes, pero el modelo de Azrael, sí, la capa que lo cubría resguardaba su forma real, la cual la imagino como algo muy cercano al Dis Astranagant de Super Robot Wars Alpha 3, el mecha quizás más poderoso en existencia debido a sus características.

El ataque de la combinación de rifles del Rouge y el Weiß fue inspirado por el HTB Cannon, un ataque combinado entre el R-Gun y el SRX de Super Robot Wars, donde el primer mecha adquiere forma de cañón para que el otro robot lo utilice literalmente como un rifle gigante, a grandes rasgos, sólo es la idea de la combinación, nada más, cuyas secuencias de animación siempre lucen espectaculares.

Las palabras de Shinji para desactivar a los EVAS y expulsar las cabinas de contacto, "Tetractys Grammaton", son las mismas que dice Cobray Gordon, piloto del Dis Astranagant en Super Robot Wars Alpha 3, antes de desatar el máximo ataque del robot, cabe destacar que se trata de un mecha con una gran cantidad de referencias al Kabbalah.

Finalmente... la forma de la Lanza de Longinus al convertirse en la espada de... Sammael... lo tomé de la forma de la espada Soul Calibur.

Mickeymalote: lol, sí, el capítulo anterior fue más bien de transición para todo éste, en cuanto a la actitud de Shinji... jeje, ya veremos cómo cumple su venganza posteriormente.

Blue Bragon: agradezco tus comentarios, aunque quizás lamentablemente para ti (y el resto de los lectores que se han molestado en tomar parte de su tiempo para leer esta historia) el fin está muy cerca...

kai akamatsu: supongo que sí, lo de "pagar por los pecados cometidos" es un cliché que ya he visto no solamente en Rurouni Kenshin, sino en una infinidad de animes, mangas y juegos... meh, ni modo.

Bueno, sólo un poco más... y más me vale que me apresure a terminar esto, pues la próxima salida del SRWOG's para el PS2 el 28 de Junio me dejará completamente enajenado. Si eres fan de los rpg's y tienes un PS2, recomiendo mucho que cuando puedan, se hagan de este título (a pesar de que esté en japonés y lo hagan por vías... ejem, "extralegales" como el internet), simplemente se ve espectacular.

Comenzado el 17 de Mayo del 2007

Terminado el 31 de Mayo del 2007