Neon Genesis Evangelion: Redención

Capítulo 9: Redención

Escrito por: beamknight87

Historia basada en los personajes creados y con Copyright de Gainax, así como también hay situaciones y escenas creadas por individuos diferentes al autor.


Nos lanzamos al ataque, ascendiendo rápidamente en el aire nocturno, encima de la ciudad.

A diferencia de lo que hice con Azazel, desde el principio de esta pelea con el líder del grupo enemigo, decidí llevar las capacidades al máximo del mobile suit. Desde que regresé con Mana y Souma a Monbetsu luego de la visita a Tokyo-3, había estado puliendo al máximo mis habilidades como piloto en las simulaciones (que más bien, me recordó mucho a practicar con un juego de video). Se suponía que ya era capaz de manejar satisfactoriamente en combate al Mirai moviéndose a toda velocidad, por lo que no titubeé en pisar hasta el fondo el acelerador.

Había sudado la gota gorda al hacer uso del comando que infiltró Souma en el sistema operativo de los EVAS para desactivarlos completamente y expulsar las cabinas de contacto. Temí desde el principio que la astuta doctora Akagi hubiera descubierto la anomalía y la hubiera eliminado del sistema de la MAGI, pero no fue el caso. El tiempo de activación fue vital y si hubiera demorado un instante más, los dos Elegidos habrían terminado como hielo molido. Ya habíamos anticipado el hecho de que los Evangelions no sobrevivirían a la batalla, y muy probablemente este robot tampoco, pero yo había insistido en que al menos los pilotos deberían de salvarse.

Pero ahora que lo pensaba, simplemente hubiera podido concederle ese privilegio a Kaworu, ya que pasara lo que pasara, él iba a morir a mis manos, sin importar cómo. Asuka, por otra parte... no pude evitar dar una leve sonrisa al recordar su reacción ante mis palabras antes de que Sammael actuara... ella era tan ingenua... tan inocente... tal vez debí dejarla con su madre en la cabina y liberarla de su miseria.

Con tal de evitarle enfrentar la mierda que era la realidad.

Una lluvia de hielo negro viniendo directamente desde encima de mí me trajo de vuelta a la situación en la que estaba. ¡Concéntrate!

"¡No deberías bajar tu guardia así durante una pelea!" gritó Sammael a mis espaldas.

¡Mierda!. ¿Cuándo llegó ahí? Jamás lo vi y ninguno de mis sensores lo detectó.

"¡Probarás la fuerza de la naturaleza!" gritó.

Genial. Hora de las acciones evasivas. Me preguntaba si sería capaz de contraatacar en algún momento...

Debo confesar que tenía miedo... mucho miedo. Sammael (si es que ése era su nombre de verdad) era en extremo poderoso. No sólo había echo pedazos a los dos EVAS con suma facilidad, o como clamaba, era capaz de controlar los cuatro elementos, sino que además había logrado llamar a sus manos a la Lanza de Longinus, pero de nuevo, ya ni siquiera estaba seguro si ése era su nombre. Sammael decía que no, y lo había demostrado al lograr invocar el arma clavada en la Luna, haciendo que la lanza respondiera a su dueño.

Todo mi cuerpo tembló al ver la doble punta. Todas y cada una de mis cicatrices provocadas por sus copias ardieron de dolor súbitamente, como recordando inconscientemente ese dolor más allá de todo lo soportable.

No importaba. Decían que el más tonto era aquél que no sentía ni una pizca de miedo. Quizás era cierto, el miedo canalizado de cierta forma, lo volvía a uno más calculador y consciente de la situación que se lo inspiraba.

Además, si este robot fallaba en su cometido, Mana y su facción ya contaban con su plan B. Ni siquiera me lo habían mencionado, pero había podido atisbar el día anterior a Mana trabajando en el ordenador principal de la base de Hoffnung en lo que sin duda eran los planos de otros mobile suits, los cuales parecían tener la forma de bestias... eran un total de cuatro y se ubicaban bajo el nombre de K-Series...

No quise interrumpir su trabajo, por lo que me alejé sin decir nada, pero por lo visto, esos modelos estaban listos para ser construidos.

Quién sabe. Si salía vivo de esta, averiguaría el resto de los detalles más tarde.

Traté de alejarme lo más pronto posible de Sammael para poder estar listo para su ataque, pero apenas comencé a avanzar, un tornado de fuego lo envolvió todo.

Sobresaltado, me di la vuelta para ver qué estaba pasando.

Sammael había alzado su espada y esta literalmente se había encendido. Un torrente de flamas había surgido de la hoja, envolviéndolo todo a su alrededor. La vista era tal que noté justo a tiempo que Sammael se dirigía hacia mí con esa espada en llamas.

Giró sobre sí mismo agitando la espada. Nada sorprendente la verdad, ya que era un movimiento muy simple. Sin duda era un espadachín muy diestro, pero esto la verdad daba pena.

O eso creí.

Bloqueé su golpe con mi propia espada, pero me sorprendí cuando las llamas que envolvían su arma lamieron gran parte del Mirai a una supertemperatura. Recordé lo sucedido con Uriel, este fuego era tan intenso o más que el del Arcángel del Fuego. Inmediatamente comencé a sudar por el calor. Blandiendo su espada de manera horizontal, extendió por completo los brazos y tomó impulso hacia arriba, la punta rozando parte de la armadura del pecho de mi mobile suit y acabando con el blindaje. ¡Mierda!. ¡Ni el Orihalcon fue capaz de resistir eso!. ¡Y tan sólo me rozó! Si me hubiera golpeado de lleno...

Un pitido en la cabina indicando peligro encima de mí me hizo alzar la vista. Su ataque todavía no terminaba. Lo supe al verlo dar una maroma en el aire, empuñar su espada con ambas manos, lista para clavármela de lleno.

No me iba a quedar como un tarado esperando a que eso sucediera.

Activando al máximo los propulsores del Mirai, alcé la Dream Blade extendiendo los brazos y comencé a hacer que el robot girara sobre sí mismo, como un trompo, a una súper velocidad, a la vez que me dirigía hacia mi contrincante para romper su ataque.

En cuanto las armas chocaron en el aire, un círculo enorme de fuego emergió teniendo como epicentro el lugar del impacto.

"¡Ngghhhh!" gruñó Sammael, al no poder contener la velocidad y el peso del Mirai, no teniendo otra opción más que la de retirarse.

Pero no se lo permití.

Continué maniobrando al Mirai a toda velocidad hacia arriba para luego caer directamente sobre Sammael como un taladro. Para su crédito, recibió la punta de mi arma con la parte plana de la hoja de la suya, resistiendo un momento mi ataque, pero no fue suficiente.

Terminó saliendo despedido a toda velocidad, cayendo contra los restos de la ciudad, estrellándose en uno de los edificios en ruinas que Asuka y Kaworu habían hecho polvo gracias a ese ataque surrealista de sus cañones. Más les vale a esos dos que huyan. No respondo si Sammael o yo les caemos encima.

Inmediatamente descendí, tomando tierra muy cerca del lugar donde se impactó, el polvo todavía alzándose en el punto en que Sammael se estrelló. Pasaron unos momentos sin que sucediera nada. ¿Qué estaba haciendo? No era el momento de hacerse el tonto...

"Vamos, es muy pronto para cansarse. Esto apenas comienza", dije, con las bocinas exteriores encendidas, tratando de hacerlo reaccionar y que se dejara de estupideces. Podía sentir claramente su presencia, la cual no se había debilitado en lo absoluto.

Instantáneamente los escombros salieron volando en todas direcciones, Sammael emergiendo de ellos sin un rasguño. Vaya desgraciado.

"No lo haces nada mal, Ikari", dijo, agitando levemente su espada de ese enfermizo color rojo. "Eres el último de tu estirpe, y como tal, puedo comprobar que aquí la resolución de tu mente y corazón es mayor, mucho mayor", dijo, en ese tono tan fastidioso suyo de no querer compartir un secreto. Me ponía los nervios de punta. Aunque sus palabras no parecían tener la intención de provocarme o desenfocarme, lo enigmático de las mismas tan sólo hacía un momento habían sido más que suficientes.

Di un quejido de frustración.

"¡No estamos aquí para charlar!. ¡Y si tienes pensado hacerlo... al menos habla claro!" exclamé, cargando contra él a toda velocidad. Dando un giro rápido sobre mí mismo, asesté un codazo a mi oponente, para luego impulsarlo hacia arriba con una patada. Estaba cansado de sus fanfarronerías, haciendo menciones a otros... mundos y eventos ocurridos en ellos... ¿Cómo era eso remotamente posible?

A pesar de mi ataque, Sammael dio una risa confiada, indicando que no le había hecho nada, "Como quieras, pero dudo seas capaz de comprenderlo... no, que seas capaz de aceptarlo". Se quedó flotando en el aire, extendiendo por completo esas doce extrañas alas suyas... las cuales eran muy raras, pues tenía entendido que el propio Dios tenía el mismo número y eran el símbolo máximo de su poder y grandeza. ¿Por qué una creación Suya tendría el mismo número?

Sus palabras me pusieron en alerta de nuevo.

"Me doy cuenta de que aprovechas mucho tu velocidad. Apuesto a que debes de estar orgulloso de ella. ¿No es así?" preguntó.

"..." no dije nada, alzando nuevamente mi espada.

"¿Sabes? Es de mala educación no responder cuando te preguntan algo directamente, pero si tanto insistes... acabaré con esa velocidad que tanto aprecias", dijo, su espada ahora sacando cristales de hielo de la punta.

"Eso ya lo veremos", dije, activando el STARDUST, colocando los ocho cañones flotando alrededor de mí, listos para que salieran disparados contra mi oponente, atrapándolo en una telaraña de ataques. No importaba que fuera tan rápido, su velocidad no superaba la de Barakiel y eso era fatal. Un Koutenken cuando tuviera la guardia baja por los rayos de energía sería suficiente para eliminarlo de una vez por todas.

Nos quedamos así, mirándonos fijamente, esperando a que alguno de los dos hiciera el primer movimiento...

Un edificio a medio caer terminó por derrumbarse, siendo la señal para que ambos comenzáramos el ataque.

Lancé mis cañones móviles contra él, en el patrón más irregular e inesperado posible que jamás había podido invocar para que le fuera imposible adivinar la dirección de los ataques. Sin embargo, él contestó de una manera que jamás vi venir.

Esperó hasta que todos los cañones comenzaron a dispararle a quemarropa y entonces, en un instante agitó su espada. El aire frío de una poderosa ventisca saliendo disparado de ella. Dado que me dirigía volando al ras del suelo hacia él, tuve que frenar y subir en vertical para esquivar la ráfaga de hielo, pero me sorprendí al dejar de... percibir las extensiones psíquicas con las que controlaba los cañones móviles. Bajé la vista y lancé una maldición.

El aire frío que arrojó paró en seco los ocho cañones, dejándolos congelados en pleno aire. Todos se detuvieron en el preciso momento en que estaban rodeándolo desde diferentes ángulos como había tenido planeado.

"¿Pensabas sorprenderme con esto? Vi lo suficiente con Azazel como para caer en ese truco", musitó, alzando la mano con la que sostenía su espada. Decenas de estalactitas de hielo surgieron del piso, destruyendo en mil pedazos los cañones congelados. ¡Demonios! Empezaba a sentirme algo escaso de armamento

Tenía que cambiar de estrategia, volé hacia arriba lo más alto y rápido que pude, sin el STARDUST estaba de sobra decir que el poder ofensivo del Mirai se había reducido bastante, sin embargo...

"¡No escaparás!" gritó Sammael. Mierda.

Un tornado de aire frío comenzó a manifestarse alrededor mío, a pesar de la velocidad con la que subía. La temperatura era tan baja que noté que unos cristales de hielo especialmente grandes, como estalactitas, comenzaron a formarse dentro del tornado, todos girando en círculo.

Dejé de contarlos cuando vi más de doce.

¡Diablos! Pensaba atravesarme con ellos.

Me detuve de golpe y esta vez continué volando en picada, esperando confundir a mi oponente en su ataque.

Apenas y funcionó.

En cuanto comencé a bajar, las puntas de hielo se lanzaron de golpe al centro del tornado de aire frío a una velocidad de locura. Si me hubiera quedado un segundo más volando hacia arriba seguramente habrían acabado conmigo, pero al dirigirme en la dirección opuesta, minimicé el daño, pero seguía en seria desventaja.

La cabina se sacudió salvajemente varias veces, con intervalos muy breves de tiempo y la señal de advertencia apareció en los monitores. De pronto, el Mirai simplemente comenzó a caer, por más que trataba de activar los propulsores principales de las dos alas superiores, estos no encendían. Sin ellos, los otros seis eran casi inútiles, pues no podían soportar todo el peso del robot a una altura tan grande.

Un vistazo me confirmó lo que temía. Las puntas de hielo se habían clavado en las dos alas superiores del Mirai, congelándolas por completo, formando un copo de nieve de tamaño familiar en extremo hermoso... el cual estalló, desintegrando la parte afectada de mi robot y haciendo que cayera libremente al suelo.

El impacto fue tremendo, y los sistemas anunciaron un daño moderado en toda la estructura, además de la pérdida de movilidad en más del treinta por ciento. Rayos, el canalla había cumplido lo que se propuso. Desde el principio de su ataque pudo acabar conmigo...

Comprobando los sistemas, pude levantar al Mirai. Quizás hubiera perdido la capacidad para volar a toda velocidad, pero esto estaba muy lejos de terminar.

"Mph, a pesar de tu desventaja, tienes un espíritu de lucha muy feroz. En verdad lo admiro, pero creo que ya deberías de haberte dado cuenta. Si quisiera, podría acabar contigo en cualquier momento", amenazó, de brazos cruzados en señal de superioridad.

Di una sonrisa torva.

"... Sí, así es. Sin embargo, creo que no lo has hecho por un motivo en especial. ¿Acaso tiene que ver con lo referente a esos... otros mundos?", pregunté con verdadera intriga.

"Eres muy perceptivo, Ikari. Si tantos deseos tienes en saberlo, te lo explicaré con mucho gusto", respondió Sammael, una nota de diversión en la voz.

Alzó una mano y de ella surgieron dos círculos perfectos de hielo negro, los cuales comenzaron a flotar a su alrededor.

"Verás... es muy simple la verdad. Dime. ¿Qué sucede si colocas un espejo frente al otro?" dijo, colocando las superficies pulidas de los trozos de hielo enfrente una de la otra separadas por unos cuantos metros.

No aguardó a que contestara.

"Se crea un efecto de reflejo infinito, en el cual se aprecian ligeras diferencias de perspectiva de acuerdo al ángulo de visión". Sabía bien a lo que se refería, cuando era un niño solía pensar mucho al contemplar ese efecto, pues el reflejo daba más bien la impresión de tratarse de un túnel muy, muy profundo capaz de llevar a otra parte...

Los cristales se desintegraron. "Es así de sencillo. Como este, existen muchos otros universos, miles, quizás millones de ellos, todos con los mundos y existencias equivalentes a sus contrapartes. Infinitamente lejanos, pero a la vez, asombrosamente parecidos los unos a los otros, con ligeras diferencias, tal y como se aprecian al contemplar un reflejo mutuo en un espejo", explicó, sonando verdaderamente apasionado.

"..." no dije nada, tratando de asimilar las implicaciones de su explicación. Eso significaba entonces... que Sammael decididamente no podía ser un Arcángel. Ni mucho menos. Si ni siquiera Tabriz estaba en conocimiento de esto, Sammael se trataba de otra clase de existencia.

Probablemente ajena incluso a Dios.

Soltó una carcajada, "Por ejemplo, en tu caso... hay mundos donde ni siquiera existes... otros donde falleciste durante las batallas contra los Ángeles... otros donde nada referente a los EVAS sucedió y llevas una vida tranquila y normal... otros donde el tan temido Tercer Impacto ocurrió y hay otros... donde lograste salir victorioso a pesar de todos los obstáculos que te presentaron esos seres..." enumeró.

No sé si esperaba alguna reacción mía de cualquier tipo, lo cierto era que si toda esa basura era verdad... no me afectaba en lo más mínimo. En todo caso, yo era el Shinji Ikari de este mundo y nada más.

"... ¿Eso es todo lo que tenías que decir?" dije con irritación.

"¿Qué?" dijo atontado.

"Si eso es todo... la verdad me parece muy aburrido. ¿Mundos donde nada de esto pasó? Francamente no me importa nada la verdad, pero ahora que lo has explicado todo... tú no puedes ser un Arcángel¿Verdad?" dije, tratando de provocarlo.

Sammael se quedó callado por unos instantes, antes de estallar en risas.

" No esperaba la verdad que te sorprendieras por mi explicación, pero..." se puso serio en tan sólo un momento, cambiando su semblante por completo, "Si quieres saber mi verdadera identidad, primero tendrás que vencerme. Sólo así te consideraré digno de saber la verdad", anunció, alzando su espada.

"Será un placer", contesté. Quizás estuviera en dificultades, pero todavía tenía unos ases bajo la manga.

Estaba claro que si peleaba seriamente conmigo, no le ganaría nunca. Él era más fuerte que yo.

Pero desde el principio e incluso ahora, seguía sin usar al máximo sus poderes. ¿Por qué¿Fanfarronearía¿Arrogancia?

"Tanta arrogancia será tu perdición".

Sabias palabras, Nagisa. Quizás pudiera aplicarlas a la actitud de Sammael ahora mismo.

Y así obtener la victoria.

"Ya te he mostrado mi poder sobre el fuego y el agua... creo que es momento de continuar con el siguiente elemento", dijo, una corriente de viento comenzando a manifestarse alrededor de nosotros, concentrándose en su espada.

En cuanto lo noté, separé ni Dream Blade en los sables de energía. Estaba seguro de que sería un ataque muy rápido, y sin la máxima capacidad de los propulsores, un arma tan pesada no me ayudaría a bloquear o contraatacar su siguiente golpe. Los sables eran más ligeros y fáciles de manipular. Los empuñé uno en cada mano, mi pie listo para pisar a fondo el acelerador de la cabina. Aún sin los propulsores principales, esta belleza podía moverse a más de Mach 6 en tramos cortos...

Sammael colocó una pierna el frente, flexionando la rodilla y tomó la postura del clásico samurai a punto de desenvainar su espada de la cintura. Battōjutsu me dije. Mover una espada de esa manera al sacarla de su funda significaba un aumento de hasta tres veces la velocidad normal al agitar el arma, y ahora, una corriente de viento actuaba como la funda de la espada carmesí de Sammael.

"Esquívalo... si es que puedes", susurró Sammael, poniéndose en movimiento.

Yo hice lo mismo, cargando contra él con toda la velocidad que pude alcanzar, cruzando los brazos frente a mí para ejecutar un ataque en cualquier dirección posible con mis armas.

Sólo fue un destello. Nos encontramos frente a frente por menos de un segundo, se oyó el silbido siniestro del agitar de nuestras herramientas y al instante siguiente, habíamos intercambiado posiciones, dándonos la espalda mutuamente.

No parecía que hubiera ocurrido nada, la ráfaga de viento se había apaciguado, y el Mirai no reportaba ningún daño. ¿Habíamos fallado? Me di la vuelta para comprobarlo.

Sammael soltó un bufido, "Eres muy hábil. Tanto como para haber podido contraatacar en ese instante. Si no lo hubieras hecho, habrías recibido todo mi ataque", dijo, y chasqueó los dedos.

En cuanto lo hizo, vi con los ojos desorbitados cómo lo que quedaba de la ciudad era arrasado por una ráfaga de viento tan violenta que arrancó de sus cimientos a varias construcciones, como si un bólido hubiera pasado por ahí. La corriente de aire fue muy breve, pero también en extremo agresiva. En cuanto terminó, los pocos edificios aún en pie habían sido demolidos como fichas de dominó puestas en hilera.

Lancé una maldición en silencio. Si eso había sucedido a la ciudad... yo no pude haber salido ileso.

El tintineo metálico que se oyó a mis espaldas me confirmó ese hecho. El sonido que se escuchó me heló la sangre al darme cuenta de lo que había sucedido.

Las seis alas restantes del Mirai cayeron hechas añicos al suelo. No supe por qué, pero pensé con horror que Souma me haría polvo si regresaba con la máquina así de averiada. Era gracioso como uno pensaba en las cosas más irrelevantes en momentos tan críticos.

Oh no... estaba comprendiendo todo poco a poco. Sammael estaba disminuyendo a propósito las capacidades de combate del mobile suit. Lo único que me quedaba ahora era...

Los cañones Xiphias en las manos del Mirai.

Y la Dream Blade.

Además de la fuente de poder y un propulsor de emergencia apostado en la espalda del robot, oculto normalmente por las alas, ahora sin duda a la vista, pero no me sería de mucha ayuda, no tenía la potencia suficiente para mover a la velocidad necesaria...

Rayos...

Sin darse la vuelta, una de las hombreras de Sammael cayó al suelo, cercenada limpiamente por uno de los golpes que asesté con mi sable de energía en ese instante crucial. Mierda, yo en cambio apenas y lo toqué...

Finalmente se dio la vuelta, dando un leve vistazo a su hombrera rota, esperaba que finalmente se decidiera a continuar con su ataque pero dijo algo totalmente inesperado, "Vaya, parece que el campo de batalla no soportó nuestra escaramuza... en fin... lo mejor será que terminemos con esta farsa en el único lugar propicio. Supongo que tú ya debes de saber cuál es, Ikari", y con eso, alzó el vuelo y bajó en picada hacia el Geofrente, por el enorme cráter producto del ataque de los EVAS contra Barakiel y Azrael, desapareciendo de mi vista.

Me quedé de pie, sin hacer nada por unos momentos, muy sorprendido, demorando en entender a lo que se refería hasta que lo comprendí.

Mierda.

¡Lilith!


Bajar no fue tan sencillo como esperaba.

De la superficie al Geofrente había varios kilómetros de altura, simplemente saltar así nada más era suficiente para destrozar el robot aún con el propulsor de emergencia activado.

Por un momento consideré en replegarme. No tenía oportunidad de ganar.

Pero si lo hacía...

Haría algo con Lilith, probablemente usaría el poder de su espada para destruirla y quedarse con su poder o algo así. La cuestión era que seguramente tendría que ver con un desplazamiento dimensional. ¿De él a otro universo?. ¿O de otro universo aquí?

Todo un dilema, por lo que no tenía más remedio que seguirlo y averiguarlo.

Una transmisión logró pasar por encima del bloqueo de las mismas que había erigido desde el comienzo de la pelea. Parecía que los técnicos de NERV aún no perdían su toque. La voz de Misato se oyó claramente, con tal fuerza que casi me revienta los tímpanos.

"¡Tienes que detenerlo!. ¡Se dirige a...!" no la dejé terminar.

"¡Cierra la boca!" rugí, con toda la autoridad y el enojo que pude invocar. La tensión y frustración acumuladas en mi ser por esta dura pelea fueron más que suficientes en mi voz para silenciar a la Comandante de NERV.

"¡Que yo recuerde, ya no acepto órdenes tuyas, Katsuragi, por lo que si tratas de seguir fastidiando volaré el centro de mando de NERV en este mismo instante!. ¡Conozco como la palma de mi mano estas instalaciones y a pesar del daño que he recibido tengo la energía suficiente para hacerlo!. ¿Te quedó claro?" terminé, el desprecio evidente en mi voz. "Además", añadí, relajando un poco mi tono, "ese canalla no hará nada todavía. Sé a dónde se dirige. Es obvio que me está esperando. El muy desgraciado sólo ha estado jugando conmigo", dije, cerrando el canal de comunicación que habían abierto a la fuerza. Lo que menos necesitaba era oír a alguien en este momento ladrando órdenes como si nada.

Era hora de improvisar una vez más.

Formé de nuevo la Dream Blade y concentré toda la energía en la punta de la espalda, la alcé todo lo que pude y salté por el cráter de cabeza, la espada yendo delante de mí.

Concentrándome, hice que la energía multicolor saliera despedida a toda potencia por la punta de la espada, logrando aminorar notablemente mi caída al grado de casi estar flotando.

Confiaba en poder regresar a la superficie de la misma manera pero yendo en dirección contraria.

Eso claro, si yo el Mirai sobrevivíamos.

No tardé en hallar el cráter que Sammael hizo para bajar aún más, hacia las entrañas de NERV. Donde en antaño estaba la pirámide que volé en mil pedazos, la superficie se había fundido en un único agujero todavía humeante. Conociendo a la perfección el lugar, salté por ahí esta vez, sin necesidad de usar mi espada para aminorar la velocidad.

No tardé nada en llegar al eje principal y poco después a un profundo túnel que llevaba directamente al Dogma Terminal al estar justo encima de él. Por un momento pensé al ver la superficie lisa de las paredes en utilizar el mismo método que usé para bajar desde la superficie, pero mirando más fijamente, atisbé un cable para descender de gran tamaño. Similar al que usaban los propios EVAS y este robot para que el piloto bajara en caso de que el terreno fuera muy accidentado o estuviera muy lejos del piso. Supuse que fue por este mismo túnel y haciendo uso del mismo cable con el que el EVA-00 sacó la Lanza para usarla contra Arael.

No supe por qué, pero en ese momento, una visión fugaz pasó por mi mente.

Esos ojos carmesíes.

"Shinji..." dijo la inconfundible voz aún después de tanto tiempo de Rei

¿Qué rayos fue eso? No era momento para ponerse nostálgico. Sacudí enérgicamente la cabeza para despejar mi mente.

Sujetando el cable, coloqué el pie derecho en la abertura correspondiente y activé el mecanismo del artefacto, con lo cual lentamente comenzó a bajar.

Me pareció que tardaba una eternidad, y lo peor de todo era saber que en cualquier momento también podría llegar a su fin el recorrido para continuar la lucha contra ese monstruo de Sammael.

Creo que podría haberme relajado un poco si esta chatarra hubiera tenido un sistema reproductor de audio. Tal vez, después de todo, debí personalizar más mi máquina...

Finalmente los sensores detectaron el suelo a poco menos de diez metros de altura, por lo que simplemente me solté y continué avanzando por el oscuro pasillo, hundido en las sombras hasta llegar a...

"Las Puertas del Cielo. Esto debe de ser un chiste. Sobre todo cuando lo que hay al otro lado nada tiene que ver con ese asqueroso lugar", Sammael anunció, al parecer, habiéndome esperado pacientemente.

"Por fin llegaste. Esperaba que tardaras un poco más, pero ya que estás aquí... continuemos con el espectáculo", exclamó sin darse la vuelta. Lanzó una cuchillada de energía roja de su arma hacia la puerta, derribándola de un solo golpe y revelando su contenido.

Ahí, crucificada todavía pero regenerada por completo, estaba Lilith. Sus siete ojos increíblemente antiguos y perezosos mirando fijamente a la nada, sus gigantescas piernas hundidas en el enorme lago de LCL.

Pude sentir en mi interior pugnar las energías de Adán... Una voz en el fondo de mi mente rezando por algo llamado la "Unión Prohibida".

Lo lamento amigo, pero yo estaba a cargo aquí.

Además... ya tenía a alguien especial por quien tratar de salir vivo de esta como para tratar de regresar con tu novia de hace unos cuantos milenios.

"Shinji..."

¡Esa voz otra vez!. ¡Sonando en lo más profundo de mi mente!. ¡Qué estaba pasando!

"Vaya, vaya... parece que te está llamando. Deberías de sentirte halagado, Ikari. Después de todo, ella es alguien tan caprichosa que no se toma a la ligera sus decisiones para mostrarle afecto a alguien", dijo con saña.

¿Qué?

¿Él también había oído la voz?

"... ¿De... de qué rayos hablas?" pregunté, tartamudeando un poco por la sorpresa y lo extraño de sus palabras.

Sammael se rió un poco, adentrándose más en la gigantesca estancia, la cual no ofrecía más que penumbras en dirección al techo y cuyo suelo estaba compuesto por una única y gigantesca plataforma circular. Lentamente lo seguí.

Sammael se paró enfrente de Lilith, mirando directamente su rostro oculto por esa máscara en forma triangular. Se quedó contemplándola un rato hasta que siguió, "No tienes por qué sorprenderte... después de todo, conozco todo acerca de la Primera Elegida, Rei Ayanami", dijo lentamente.

"¿El qué?. ¿Qué ella era un híbrido de Ángel y humana con muestras de ADN de mi madre? Eso no es nada nuevo", contesté irritado.

"¿Entonces supongo que debes de saber que el alma con la que envistieron a la entidad conocida como Rei Ayanami era nada más y nada menos que la de la misma Lilith?" preguntó de vuelta.

Eso era nuevo.

"¿... Cómo dices?" dije con un jadeo.

"La actitud tan retraída e ignorante de lo que llamarías la vida común siempre fue un rasgo muy peculiar de su parte. ¿No es así? Pero jamás se trató de una pura casualidad, a pesar de la forma en la que fue... criada. Teniendo en cuenta que Lilith estuvo aquí, encerrada desde mucho antes que la humanidad como tal se asentara, era más que obvio que al salir al mundo exterior no sabría cómo comportarse adecuadamente... o en todo caso, ni siquiera entendería sus propias emociones al conocerlas. Ese es el resultado del proceso de transferencia de un alma: todo lo que aprende en su... 'vida pasada', lo olvida", explicó tranquilamente por encima de su hombro, para luego volver a dirigir su vista al gigante crucificado.

No supe qué decir, pero algo en mi interior me decía que toda la explicación de Sammael era verdad. Todo encajaba, eso terminaba por resolver el rompecabezas que siempre fue Rei Ayanami. Su inocencia tan grande... su desconocimiento por casi todo lo referente a las emociones pero a la vez, su familiaridad con ellas...

Mi padre... ¿Incluso para sus estupideces se había atrevido a hacer algo así? Condenar a una existencia tan miserable una vida. Mi odio hacia él logró incrementarse todavía más aún después de tanto tiempo. En ese momento estuve más seguro que nunca de haber hecho lo correcto al acabar con su vida de una forma tan apropiada para él.

"Lástima, querida... mi intención era al menos ayudarte a evitar que terminaras así, soy de la opinión de que Miguel Ángel se excedió contigo, pero antes de que yo pudiera hacer nada vino Su intento por joderme y por un descuido mío, terminé atrapado en el "Infierno" ", dijo Sammael, como si tratara de excusarse ante Lilith.

Alcé una ceja ante ese comentario.

"¿Un... descuido dices?"

Los hombros de Sammael comenzaron a agitarse, dando a entender que estaba riendo otra vez, pero a diferencia de las veces anteriores, esta vez sus risas estaban cargadas de recordó, desprecio y odio.

Me recordó un poco a mí cuando escapé de NERV con el EVA-01.

"¿No creerás realmente esas estupideces que te dicen los Ángeles que consumiste, verdad?. ¿Qué yo junto con ese trío de inútiles fuimos 'exiliados' por la mano de Dios al 'Infierno'? Eso no es más que una maldita mentira. Si acabé ahí, fue por un error mío, al hacer uso de mi máximo ataque para poder librarme de Sus hordas de fracasados, pero estaba exhausto debido a mi pelea con Él, la cual no miento al decirlo, pude haberla ganado a pesar de que Él hubiera sellado gran parte de mis poderes, por lo que al ejecutarla, perdí el control y el desplazamiento espacio temporal me hizo terminar en ese agujero del cual ya no pude escapar... hasta ahora", se dio la vuelta, sacándome escalofríos con su mirada. "Vamos, continuemos con esto, eso es claro, si quieres saber el resto. Este escenario ya fue digno una vez de una gran pelea entre tú y Tabriz, quizás podamos ofrecerle algo de ese calibre o incluso superior" anunció, tomando una posición de ataque, sin duda alguna para ejecutar un movimiento con el elemento de la tierra.

¿Una pelea aquí con Tabriz? Me permití una sonrisa. Si así fue el caso, el 'yo' que participó en ella no pudo haber perdido.

De ninguna manera.

Apreté firmemente los controles, el semblante de Sammael se veía más siniestro que en la superficie y no era debido únicamente a la falta de luz en este lugar. ¿Pelearía por fin en serio?. ¿O sólo subiría un poco de nivel la pelea? Era hora de descubrirlo.

Esta vez no se movió tan rápidamente para acercarse a ejecutar su ataque, pero demostró que mi suposición de él de ser un experto espadachín resultó muy acertada.

Más bien, creo que me quedé corto.

Atacaba de manera muy elegante pero a la vez violenta, con intervalos de tiempo muy cortos entre cada golpe con su espada. Las chispas de nuestras armas al chocar iluminaban levemente el oscuro lugar, resaltando lo siniestro de la apariencia que había adquirido este sujeto. ¿Acaso recordar su pasado lo había puesto así?

No tuve más remedio que quedarme a la defensiva, esperando una abertura en su guardia para poder contraatacar, pero eso no sucedía. A pesar de lo rápido que me movía en círculos hacia atrás, Sammael parecía seguirme el paso deslizándose por el suelo.

"¡Si te sigues defendiendo nada más será tu fin!" gritó, su espada moviéndose más rápido de lo que era capaz de seguirla para bloquearla. ¡Rayos!

Con un giro rápido de su muñeca, golpeó el par de sables unidos que servían de empuñadura a mi Dream Blade, haciendo que esta escapara de entre mis dedos, dejándome completamente indefenso y listo para ser víctima de su ataque. Lo único que pude hacer antes de que comenzara fue canalizar toda la energía de la fuente de poder al sistema defensivo de la armadura del Mirai.

Necesitaría una fuerza tremenda para quebrar el blindaje, pero la verdad, para este sujeto parecía no haber imposibles.

Apenas dejé listo el sistema, un aura de color púrpura rodeó el cuerpo de Sammael, expandiéndose rápidamente como un torbellino el cual, literalmente, tenía tal potencia que me levantó en el aire. Me preguntaba qué sucedería pero no tardé mucho en averiguarlo. Sammael había tomado un gran impulso para simplemente saltar en el aire y propinarle al robot una secuencia de golpes tremenda, subiendo junto conmigo con cada estocada, como si el agitar de la hoja de su espada fuera a la vez la hélice de un helicóptero para evitar que la gravedad hiciera lo suyo.

Finalmente ascendió velozmente, tomando impulso al apoyar un pie en el Mirai para descender rápido como un rayo sobre mí, esa cuchillada en particular sonando especialmente cerca de la cabina, la cual se había estado sacudiendo violentamente durante toda su danza con la espada.

Apenas y me di cuenta de cuando toqué el suelo y por un momento pensé que eso era todo.

Qué equivocado estaba.

Sammael había llegado al suelo antes que yo cuando bajó en diagonal con esa última estocada. Propinó otro sablazo al castigado Mirai, que literalmente se había convertido en su saco de golpear, haciendo que saliera despedido varios metros de él. Creí que por el impacto simplemente saldría derrapando por toda la plataforma hasta caer en el lago de LCL, pero estrellarme con una pared que no debería de estar ahí me hizo tratar de averiguar qué había sucedido.

Cuando traté de mirar al frente para encontrarme con otra pared finalmente lo entendí.

Sammael había manipulado la tierra hallada en este lugar para alzar parte de las rocas y el metal del suelo a mi alrededor, dejándome prácticamente encerrado en una pequeña celda de concreto, pero podía oír que se acercaba rápidamente...

Un crujido y las rocas se hicieron polvo, producto del impacto de su espada, el cual sacudió una vez más al Mirai, las alarmas internas sonando desesperadamente ante el aumento tan severo del daño.

Finalmente su ataque más salvaje de todos los que había recibido terminó, me quedé tirado de espaldas en el suelo, incapaz de hacer reaccionar al robot, además de tener una horrenda sensación de náuseas. Sentía como si me hubieran sacudido en una licuadora...

A pesar de mi desorientación, escuché un tintineo metálico... indudablemente de algo al romperse en pedazos. Pero el sonido no venía de mi máquina.

Giré la cabeza mirando en las pantallas de las cámaras exteriores que aún funcionaban para localizar a Sammael. Quién sabe, con un poco de suerte quizás hubiera sido su espada la que se quebró.

Lo encontré, pero para mi decepción, no era su arma la que se había roto.

Sino parte de su armadura, al parecer, incapaz de soportar la secuencia de movimientos que realizó.

Sus guanteletes blancos se habían hecho polvo, revelando finalmente lo que ocultaba debajo de esa armadura de aspecto tan pesado, pero debo confesar que me sentí bastante perturbado al ver de qué se trataba.

Sus manos estaban compuestas por una especie de... luz orgánica. De un color blanco amarillento en extremo brillante, con los dedos largos y puntiagudos, similares a garras, los cuales estaban cubriendo...

Su rostro...

Las máscara que portaba también se había roto, al haberse partido por la mitad, cayendo al suelo.

"¡Ha! Parece que estar fuera de Su yugo hace que estas ataduras finalmente poco a poco estén perdiendo su efectividad", musitó en voz alta, bajando las manos, la derecha con la palma abierta, como si la examinara después de tanto tiempo, con lo cual logré por fin ver su cara.

"¿Qué rayos...?" jadeé, al verlo bien, haciendo un zoom con la cámara.

El tono blancuzco de lo que cuando lo vi por primera vez parecía ser la piel de su rostro había desaparecido, en su lugar, una cara afilada, sin rasgos, estaba presente. Estaba compuesta de la misma materia luminosa que sus manos, dándole así el cómico aspecto de ser un foco en este lugar tan oscuro. Un... cabello erizado y alborotado cubría la parte superior de su cabeza, como un ser humano común y corriente, sólo que hasta donde era capaz de atinar, parecía hecho de la misma materia luminosa, sólo que de un tono azul muy profundo, casi negro. Unas cuencas vacías de toda expresión, completamente de color entre rojo y rosado fosforescente, eran sus ojos.

Dirigió esos ojos hipnotizantes hacia mí. "Todavía estás vivo, pero parece que esa chatarra tuya ni siquiera es capaz de sostenerse en pie. Y eso que me contuve para no dañarla demasiado", dijo, con un tono de decepción, su voz habiendo ganado ahora un eco casi fantasmagórico.

"Canalla... ¿Esa es... tu verdadera apariencia?" dije, tratando de accionar los controles para levantar al Mirai, pero este se negaba a moverse.

"Tu voz tiene las mismas energías que desde el principio de la pelea. A pesar de todo el daño que ha recibido, esa máquina no ha permitido que sufras ni un rasguño. No cabe duda de que quien la construyó se tomó muy en serio su pasatiempo", dijo con un tono de sarcasmo, caminando lentamente hacia mí... Diablos...

Se detuvo finalmente a escasos metros de mí, contemplando la figura caída del Mirai, mirando atentamente el rostro del robot. "Parcialmente", dijo como respuesta, "sin embargo, debo agradecértelo. Es gracias a ti que las ataduras que me tienen bajo Su control finalmente han comenzado a sucumbir... haciendo que mis poderes regresen poco a poco. Pronto estaré listo de nuevo para encararlo una vez más y darle el escarmiento que se merece", anunció, con voz soñadora. "Sin embargo..." alzó levemente su espada, seguramente para dar el golpe final, "no creí que esto acabara tan rápido. Quizás me equivoqué contigo", bajó su espada de nuevo, la doble punta de ella recuperando la forma que tenía cuando era la Lanza de Longinus. Tragué saliva, sólo verla tan de cerca me producía escalofríos.

"Puedo sentirlo. Siento tu miedo. Impregna todo el aire a nuestro alrededor. ¿Tanto temor te produjeron esas copias de esta arma?" preguntó, sin embargo, no respondí. No podía hablar, estaba paralizado.

"¡Responde!" gritó de manera delirante, clavando el arma de doble punta en el ojo izquierdo del Mirai, provocando que mi ser perdiera todo el control.

Creo incluso ahora que se trató de algo psicosomático. No hay otra explicación. No a sabiendas de que el Mirai era enteramente mecánico y no transmitía ningún dolor a su piloto.

Sentí de nuevo mi ojo izquierdo estallar de dolor. De la misma manera que cuando enfrenté a esas harpías. Grité como nunca lo había hecho, el resto de mis cicatrices ardiendo de dolor al recordar muy bien la sensación de esas armas. Algunas incluso simplemente comenzaron a sangrar abundantemente en señal de recordar por sí mismas el dolor.

La rabia.

La impotencia.

La humillación.

Todo lo que sentí en el momento en que... morí, regresó de nuevo a mí. Pero no había comparación entre aquella vez y lo que me sucedió contra Sammael.

Esto era miles de veces peor, con una potencia inaudita.

Y fue gracias a eso que finalmente reaccioné.

"¡MALDITO!" rugí.

Ni siquiera me di cuenta cuando los puños del Mirai se cubrieron de energía multicolor. O que el propulsor de reserva estaba emitiendo el mismo tipo de luz, formando un par de alas de todos los colores del arcoiris en la espalda del robot.

Mucho menos supe cómo fue que me logré incorporar para darle una golpiza brutal con las manos desnudas del robot. Esa sed de sangre que había sentido al pilotear libremente el EVA-01 por el mundo, esa locura destructiva que me había inundado... todo eso regresó como por arte de magia, una velo rojo enfrente de mis ojos. No era capaz de pensar en más que exterminar a este ser lleno de arrogancia que me había hecho revivir la que seguramente sería experiencia más abominable de toda mi vida.

¡Matar!

¡Matar!

¡Matar!

¡Matar!

¡Matar!

¡Matar!

¡Matar!

¡Matar!

"!AAAAAAHHHHH!" un derechazo directo en la cara en extremo sorprendida de Sammael después de una cadena de decenas... quizás centenas de golpes, lo mandó a volar hasta el otro extremo de la plataforma circular.

Por un instante estuve a punto de saltarle encima para continuar con mi ataque, pero poco a poco fui recuperando el raciocinio.

¡Contrólate!. ¡Por esto mismo Uriel casi acabó contigo! me dije, jadeando pesadamente. Sammael no caería tan fácilmente ante un acceso de rabia como ese. Si lo hubiera seguido así sin más, probablemente me hubiera matado en el acto.

Lo más rápido que pude, recuperé mi espada que estaba tirada en el suelo. Ya había sido suficiente, el próximo ataque sería el último. No iba a perder. ¡No contra un desgraciado como él!

Tal y como lo esperaba, Sammael se incorporó lentamente en el otro borde de la plataforma, cubriéndose parte del rostro con una mano, clavando la espada en el suelo para usarla a manera de apoyo, una mirada de desconcierto en sus cuencas magentas.

Di una sonrisa torcida, para luego citar sus palabras, "Puedo sentirlo. Siento tu miedo. Impregna todo el aire a nuestro alrededor", dije con unas carcajadas histéricas, quizás hasta le sonaron dementes, pero luego hablé finalmente lo más serio que pude, habiéndome tranquilizado lo suficiente, "No te conviene subestimarme. Ya he burlado la muerte en varias ocasiones, y te puedo asegurar que mi deseo por vivir y evitarla de nuevo es más fuerte que nunca. Por eso... por eso... ¡Tú serás el perdedor!" grité, sacando aún más energía de la fuente de poder del Mirai, iluminándolo todo con la cálida luz multicolor.

Sammael finalmente se incorporó, el tono de satisfacción en su siniestra voz, "Lo has hecho muy bien, Ikari. Eso debo reconocerlo. No me esperaba la verdad una reacción así de tu parte. Pero esto se acabó. ¡El portal para poder cumplir finalmente mi tan merecida venganza se abrirá una vez que destruya a Lilith y ni tú, ni nadie me lo van a impedir!" gritó, expulsando todo su poder, lanzando al aire su arma. ¿Qué demonios iba a hacer?

"Eso está por verse", contesté, haciendo caso omiso a las alarmas en la cabina que nuevamente se habían activado al poner en funcionamiento otra vez el robot. Exclamaban que más del setenta por ciento del Mirai se hallaba ya en el límite. ¡Vamos!. ¡Sólo un poco más!. ¡No me falles por favor! imploré en silencio.

Su espada cayó suavemente enfrente de él, casi flotando y cambió de forma nuevamente. Transmutó rápidamente, convirtiéndose en una especie de... ¿Cilindro?

Lo que yo conocía como la 'Lanza de Longinus' quedó suspendida de manera horizontal en medio de las manos de Sammael, cuyo rostro de luz irradiaba una malicia casi palpable.

"Ahora... probarás mi mejor carta, la máxima técnica que me permitió acabar de un solo golpe a las hordas de Ángeles que fueron enviadas para exterminarme. Cuando la usé por última vez en ese entonces no fui capaz de controlar tanta energía debido a que estaba débil tras combatir legión tras legión de Ese canalla y fue por ello que no sólo perdí esta arma, sino que la distorsión me hizo quedar atrapado junto con esos otros tres inútiles en Su Infierno", susurró, evocando con desprecio sus recuerdos. "Te advierto que ha pasado mucho tiempo desde entonces y ni yo sé bien cuál será el efecto que tenga en ti. ¿Te sientes con suerte, Ikari? Podrías terminar en otra dimensión como fue mi caso o también podría ocurrir que toda tu existencia, la prueba de que hayas estado en este mundo, simplemente desaparezca para siempre", dijo Sammael amenazadoramente.

Tragué saliva. Esto se veía mal. El cilindro o lo que fuera parecía estar acumulando más y más energía, llegando a un punto crítico. Lo más extraño era que el interior del arma parecía ofrecer una vista a otro... mundo o dimensión como insistía, al contemplarse una negrura que poco a poco fue siendo sustituida por una luz púrpura y blanca, que sacaba destellos verdes de manera intermitente y adquiría la forma de... ¿La espiral de una galaxia?

"¡Infinity Cylinder!" gritó Sammael, su arma alargándose aún más, comenzado a sacar relámpagos por la energía acumulada.

La Dream Blade no me iba a servir de nada para lo que sería sin duda nuestro último golpe. Opté simplemente por desactivarla por completo y colgar las empuñaduras de los sables de energía en la cintura del robot y alcé los cañones de las manos del Mirai, enfocando al máximo la energía para contestar con un disparo tan poderoso como pudiera dar, sin embargo, mi mente seguía repasando las palabras del maldito.

¿Infinity Cylinder? El mismo nombre guardaba una relación muy estrecha con la teoría del Cilindro de Tipler. Era algo que recordaba vagamente al hojear una serie de libros de textos abandonados durante mi tiempo vagabundeando por Tokyo-3 luego de lo de Armisael. No conocía los detalles, pero se suponía que la construcción de un cilindro de longitud infinita permitiría doblar la continuidad del espacio-tiempo para permitir el viaje libremente a través de él...

Y si lo que decía este tipo acerca de incontables universos era cierto...

Oh mierda.

"¡Ahora, regresa a la nada, en medio de esta luz inextinguible!" Sammael estaba a punto de disparar.

Si se trataba de una manipulación espacio temporal masiva con lo cual se explicaría el por qué quedó atrapado en ese Infierno...

Sólo me quedaba una alternativa. No sabía si esto funcionaría o no pero era mi única oportunidad. Canalicé toda la energía del Reactor del Agujero Negro en solitario al máximo en los cañones Xiphias. Sin la armonía del motor S2 era probable que el Mirai no soportara la presión por la energía negativa, pero ¿Un agujero negro también era una puerta ya fuera a otra dimensión o a otro punto en una misma debido a la distorsión espaciotemporal o no? Sería lo único en mi arsenal para contrarrestar un ataque tan irreal como este.

Hasta donde sabía, en teoría un agujero negro de no tanta masa e intensidad también podía ser un agujero de gusano del mismo universo, el cual simplemente conectaría una posición con otra de manera casi instantánea a pesar de la distancia física que las separara. Un agujero de gusano debería poder conectar cualquier punto por plegamientos espaciotemporales, permitiendo viajar en menor tiempo del que tomaría hacer el viaje a través del espacio normal.

Si la teoría era correcta, tendría una oportunidad para escapar del letal ataque de Sammael. Sería algo en extremo arriesgado y aún si lograba crear con el reactor del agujero negro lo que me proponía, sería una oportunidad entre mil. No, más bien, entre un millón o más.

De todas maneras no tenía tiempo para confirmarlo.

Al menos me permití una breve sonrisa. Si esto funcionaba, les ahorraría años de investigación a Souma y a Mana.

La máquina vibraba cada vez más y más. Los monitores me indicaban con alarmas de peligro que el reactor se estaba sobrecalentando más allá del límite. También cabía la posibilidad de que esta chatarra estallara y se cargara absolutamente todo en kilómetros a la redonda, incluido Sammael.

Pero ese simplemente no era mi estilo.

"Vamos... vamos... resiste un poco más... no me falles ahora..." musité, suplicando por que el robot soportara lo que tenía pensado hacer.

Y entonces...

"¡Ain Soph Aur!" gritó Sammael, liberando finalmente la descarga brutal de energía de su arma con forma de cilindro. Un rayo relampagueante y brillantísimo, de color verde fue expulsado del interior del objeto.

Yo disparé al mismo tiempo, expulsando de la mano derecha del Mirai un rayo de energía negra brillante como la obsidiana, mientras tenía completamente en horizontal con la palma abierta la otra, esperando crear algo justo a mi lado...

Ambos rayos tardaron tan sólo un instante en encontrarse de frente, provocando un fenómeno extrañísimo y casi inexplicable.

La potencia y grado de atracción de ambos era tal, que inmediatamente la plataforma se sumió por la presión. Las lozas de de concreto y metal fueron arrancadas de su lugar. Incluso todo el LCL del estaba gravitando alrededor de la descarga energética, como un sistema solar en miniatura, mientras que Lilith lo observaba todo desde su lugar, impasible como siempre.

"¡Aaaahhhh!"

"¡Oooohhhh!"

Ambos estábamos dando todo en este golpe.

Por un momento pensé que nos quedaríamos así. Que el ganador sería a quien se le acabara la energía primero pero...

Unas extrañas partículas, girando alrededor del rayo verde como átomos, salieron del arma de Sammael, convertida en cilindro, avanzando lentamente a través de él. Cuando llegaron al punto donde mi propio rayo hacía contacto con el suyo, inmediatamente la presión aumentó, el Mirai retrocediendo inexorablemente.

Así como mi propio ataque.

Comencé a sudar frío, no sólo me golpearía ese extraño rayo verde que podría o mandarme directo a otra dimensión o atraparme en un continuo espacio-tiempo para borrarme de toda existencia como había dicho Sammael al no tener todos sus poderes y poder controlarlo a la perfección, sino que me regresaría de lleno mi propio ataque y los efectos quizás fueran el doble de efectivos.

Era obvio que no viviría para contarlo si toda esa energía me golpeaba.

Traté de aumentar mi concentración todavía más, pero a pesar de estarle otorgando al Mirai toda la potencia que era capaz de generar el reactor del agujero negro, el ataque de Sammael poco a poco estaba ganando terreno de forma irreversible.

Y entonces... justo enfrente de mi mano izquierda, surgió finalmente lo que esperaba. Un agujero negro del tamaño suficiente para que entrara el Mirai había surgido. Su centro era de un absoluto color negro, mientras que entre más se acercaba a la circunferencia tomaba un tono morado oscuro. Unos cuantos relámpagos emergían de su interior.

Perfecto.

Sin embargo, Sammael se dio cuenta de mis intenciones.

"¿Estás loco?. ¿Piensas saltar ahí para esquivarlo?. ¡Si nunca has intentado la manipulación del espacio tiempo podrías quedar atrapado en el limbo para siempre!" gritó, haciendo escuchar su voz por encima del estruendo de nuestro ataques.

"¡Después de los EVAS series ya estoy acostumbrado a tener las apuestas totalmente en mi contra!" contesté gritando y con eso, dejé de sacar energía por la mano derecha, la retiré del ataque de Sammael y salté al agujero negro que había creado.

El resultado fue algo muy difícil y extraño de comprender y explicar, más aún dado que todo ocurrió en cuestión de unos instantes.

En cuanto entré al agujero, pude sentir cómo este se cerraba. No tenía ni las más mínima idea de qué hacer a continuación, pues como había dicho Sammael, el Mirai poseía este poder, pero jamás lo había usado, por lo que los resultados podían ser desastrosos.

El espacio se trataba de una negrura eterna, con toques púrpuras y violetas en todas partes, donde era incapaz de decir arriba o abajo, izquierda o derecha. A pesar de ello, no se me ocurrió sentir miedo, no tenía tiempo para eso. Tenía en la mente enfocado el lugar exacto a donde debía de salir, esta vez usando ambas manos del Mirai para crear otra puerta.

Que apareció de inmediato, sólo que ahora en vez de negro, el agujero era de color blanco, con relámpagos azules en su interior. Sin dudarlo, me lancé hacia él para atravesarlo.

De alguna manera, el Mirai pasó sin problema alguno a través del túnel creado por el reactor del agujero negro de manera satisfactoria, con lo que logré aparecer justo detrás de Sammael, quien aún no se había dado cuenta de ello, además de que aún no había anulado su ataque con ese cilindro infernal.

¡Era mi oportunidad!

"¡Desaparece!" grité, formando y activando la Dream Blade en un tiempo récord, tan sólo décimas de segundo, lo más rápido que jamás lo había hecho. Agitando salvajemente mi espada en un único golpe, puse todas mis esperanzas en ese ataque, "¡Warp Koutenken!"

Increíblemente, Sammael canceló su ataque en el último momento y su arma recuperó la forma de espada, dándose la vuelta para tratar de detener mi ataque.

Tenía que darle crédito por ello, eso está claro.

Pero a pesar de esfuerzo, yo fui más rápido.

Asesté mi ataque en diagonal a lo largo de todo su pecho, esperando crear el agujero multicolor que terminaría por aniquilarlo, pero una vez más, el maldito había demostrado su superioridad.

Comprendiendo en el último instante que no lograría bloquear mi ataque, simplemente se hizo ligeramente para atrás, únicamente la punta de mi espada perforando ligeramente su armadura. Sammael dejó escapar un jadeo de dolor, antes de que una fisura apareciera en toda la coraza de su pecho, liberando esa... luz blanca y amarilla por entre ella.

Y en ese momento, antes de que pudiera intentar volver a atacarlo, el tiempo mismo se detuvo.

O eso creí, porque la detonación con una luz cegadora hasta el otro lado de la estancia se llevó toda mi atención.

¡Nuestros ataques de energía!

Una explosión tremenda se escuchó, seguida inmediatamente por un poder de atracción que dejaba en vergüenza al resultado de los ataques de mi Dream Blade. Vi por el rabillo del ojo que incluso las gigantescas piernas de Lilith se agitaban en el aire, la fuerza de succión siendo capaz de mover algo tan grande y pesado como eso. Yo mismo estaba siendo succionado en esa dirección a una gran velocidad, y ni se diga Sammael, quien salió volando con el cuerpo totalmente inerte directo hacia el centro de gravitación que lo atraía todo en el cuarto, desapareciendo como un punto en medio de la brillante luz. ¿Era este el resultado del impacto total de nuestros poderes? Ahora me alegraba de haber hecho esa locura con el agujero negro.

Haciendo acopio de toda mi energía, clavé la Dream Blade en el suelo hasta la empuñadura, con tal de crear un punto para sostenerme firmemente ante la fuerza de atracción.

Todo a mi alrededor temblaba y se sacudía por el fenómeno, y por un momento temí que un mecanismo de los brazos del Mirai fallara y provocara que fuera tragado por lo que sucedía, pero afortunadamente, eso no pasó.

Tan de pronto como comenzó todo, terminó. El resplandor extinguiéndose de golpe, dejando una sensación de que... algo faltaba en el lugar.

Claro, gran parte de la materia simplemente había desaparecido. Para empezar, el lago de LCL ya no existía y un agujero enorme en donde en antaño estaba una pared y parte del suelo estaba presente, como si simplemente hubieran pasado el borrador encima.

Lentamente me incorporé, examinando los alrededores.

Y lo vi.

Sammael estaba ahí tirado, al parecer, inconsciente. El muy desgraciado. Parecía que simplemente había corrido con toda la suerte del planeta o mejor dicho, del universo, pues todo indicaba que el fenómeno de atracción había cesado justo antes de que se lo tragara. Acabar en otra dimensión o ser borrado de toda existencia... se había salvado por los pelos de ese destino.

Me acerqué lentamente al cuerpo inerte de Sammael, alzando la espada para clavarla de una vez por todas en el centro de su pecho y ponerle fin a esta locura pero...

La máquina de pronto se detuvo por completo, mi enlace psíquico con ella siendo cercenado de golpe. Vi con un horror la advertencia en una de las pantallas con la leyenda de 'Sistema y flujo de energía sobrecargado'.

¡No!

¡No ahora!

Jalé inútilmente los controles y revisé los sistemas rápidamente, pero todo indicaba que haber usado a tal magnitud el reactor del agujero negro en solitario había jodido si no es que toda, sí gran parte de los sistemas del Mirai, dejándolos fritos, la leyenda del sobrecalentamiento del sistema todavía parpadeando en las pantallas, dejándome únicamente con la energía auxiliar para saber qué pasaba afuera.

Intenté reiniciar el sistema, pero sin resultado alguno. Los sistemas aún no se enfriaban.

Y de pronto.

El cuerpo de Sammael se movió.

Se me heló la sangre.

Más aún cuando se incorporó lentamente, mirando alrededor hasta localizarme y comenzar a caminar hacia mí.

Esta vez sí sería mi fin, pensé con amargura. Estaba completamente indefenso.

Además...

¿Olvidé mencionar que esta cosa no tenía un sistema de eyección de la cabina para escapar?

"Eso es para maricas", decía Souma. ¡Maldición, viejo!. ¡Tu creación estuvo a punto de acabar con este miserable!

Siempre podía simplemente tratar de salir de la cabina y al menos esperar mi muerte dignamente, quizás hasta pudiera sorprenderlo hiriéndole un ojo con mi Campo-AT.

Que sin duda aplastaría sin el menor esfuerzo.

Di un suspiro de resignación.

Estaba acabado.

Sammael finalmente llegó a pararse enfrente de la figura erecta e inmóvil del Mirai, su rostro completamente inexpresivo.

Alzó una mano y colocó la palma justo enfrente del rostro del robot, la cual comenzó a sacar un resplandor.

Pensé que me destruiría pero...

Algo muy extraño sucedió.


Fue como si todo a mi alrededor de pronto se hubiera vuelto de cristal y roto en mil pedazos. Sentí que caía y caía sin poder detenerme, en medio de una eterna oscuridad. Por reflejo instintivo, cerré con fuerza los ojos.

Y de pronto, todo se detuvo. Suponiendo que aún estaba vivo, me atreví a abrirlos.

Y quedé impactado por lo que vi.

"Pilotea el EVA", ordenó Misato, apuntando con su pistola a alguien hecho ovillo en el suelo. Era la Misato de hace ya tantos años, aún con su insignia de Mayor y su cabello lustroso y brillante. La persona no se movió a pesar de la amenaza.

Era alguien a quien yo conocía muy bien...

Un... yo más joven, con mi misma apariencia de cuando tenía catorce años estaba ahí, con la mirada ausente, al parecer, sin ganas de hacer nada. Dándome cuenta de que estábamos...

"¿Qué...?. ¿Qué es esto...? Así no fue como sucedió..." susurré, al darme cuenta de la situación en la que me encontraba.

"Esto no es tu mundo, ni las personas que están aquí son las que tú conoces. Sin embargo, a pesar de las diferencias, su esencia es la misma. Ya te lo había explicado con la metáfora de los espejos. ¿Acaso no lo entendiste? Universos y mundos infinitamente lejanos los unos de los otros, pero a la vez, infinitamente parecidos. Esta sólo es una visión de un universo especialmente interesante, donde creíste que todo fue un sueño desde lo de Leliel hasta el... fin, y trataste de evitar ese futuro maldito pero... bueno, míralo por ti mismo", Sammael a mis espaldas dio una leve risa. Noté que sus dimensiones eran las mismas que las de un ser humano normal, aunque su apariencia era la de cuando peleamos, a excepción de sus doce alas, ocultas ahora por esa capa.

Intuí que no me atacaría, por lo que me limité a volver a poner toda mi atención en lo que se desarrollaba frente a mis ojos.

Esto era...

La invasión a NERV, pero esta vez... parecía que el plan del que se le informó a Tabriz, usar la JSSDF, se llevó a cabo. Traté de alcanzar a uno de los presentes, pero mis dedos pasaron a través de ellos como si fueran fantasmas.

¿O yo era el fantasma?

El Shinji ahí sentado en el suelo giró la mirada, viendo fugazmente a Maya, quien por alguna razón estaba ahí. La tímida Teniente desvió la vista y miró avergonzada al suelo.

"Patético", dijo la voz de una chica, justo detrás de mi otro... yo, sentada, recargándose contra su espalda.

Una Asuka de catorce años, vestida en su traje de conexión y con sendas vendas sobre su ojo izquierdo y brazo derecho había aparecido ahí de la nada. Pero el sólo oír su voz me hizo recordar a mí mismo, con ese tono de rencor y desprecio perpetuo luego de lo que me pasó con los EVAS series...

¿Acaso esos vendajes suyos...?

No.

Imposible...

Pero... los portaba exactamente en los mismos lugares de mis cicatrices...

La Asuka de la... visión (si es que eso era) siguió hablando, "Esta gente te ve sólo como una herramienta. Es tan obvio", dijo con ironía en la voz, para luego usar un tono más duro y fuerte, "Especialmente esta mujer", dijo, refiriéndose a Misato, quien empuñaba su pistola en un momento así. Al menos eso no era tan diferente de aquella vez en la pasarela de la jaula del EVA-01...

"Lo pilotearé", dijo mi versión más joven, con voz desganada.

"¿Qué?. ¿Estás idiota? Si salvas a estas personas, entonces tú también desaparecerás", dijo Asuka, girando un poco la cabeza. Debo confesar que no tenía ni la más mínima idea de a qué se referían...

"Esa 'yo' de ahí ya ni siquiera sabe quién eres. Ella no se alegrará por ti", continuó la pelirroja con esa voz venenosa, gesticulando a... ella misma. O al menos a otra versión de sí misma que no había notado. Mi capacidad para detectar a las personas se daba por el hecho de percibir la actividad de sus mentes. La Asuka con su largo cabello completamente libre y vestida con un camisón que estaba a pocos metros del par discutiendo estaba completamente en blanco... como si estuviera ausente de sí misma. Noté con perturbación que estaba jugando con una muñeca de trapo, como si se tratara de un bebé.

La Asuka con vendajes continuó, "Aún si no estuviera así, ella no le daría las gracias a un Ángel como tú". Vi por el rabillo del ojo que Misato se quedaba con una cara de intriga, lo mismo que yo. ¿Un Ángel?. ¿Eso era el Shinji de este... mundo?

A pesar de ello, al fin lo comprendí.

Esa Asuka que estaba con su traje de conexión no podía verla ni Misato, ni Maya, ni nadie más. Sólo el Shinji de ahí... y al parecer, para poder contemplar esta escena, yo mismo y Sammael.

El que una Asuka que sin duda estaba muerta pudiera verla el Shinji aquí presente indicaba sin lugar a dudas lo jodido que realmente estaba...

"Ya nadie se preocupa por ti. No tienes ninguna razón para pelear", siguió Asuka queriendo desanimar por completo a mi otro yo que poco a poco se estaba incorporando. Lo que de verdad me dio miedo... era que ella estaba diciendo las cosas que pasaron por mi mente cuando me enfrenté a Misato, poco antes de salir para ser masacrado por los EVAS series...

"Sí", dijo mi otro yo, dándole una dulce sonrisa, a pesar de lo cruel y sin duda, verídico de sus palabras. "Pero tú te preocupas por mí¿No es cierto? De lo contrario, no me estarías diciendo todo esto", contestó, dejando a Asuka de piedra. Su ojo sano abriéndose como un plato. "Lo siento... por 'esa' vez, Asuka", dijo, caminando lentamente a su otra versión en el piso con una muñeca en sus brazos. Al llegar frente a ella, se acuclilló.

La Asuka de los vendajes trató de 'desanimarme' una vez.

"No hay manera en la que puedas ganar. A diferencia de antes, la Unidad-01 ni siquiera tiene un motor S2", dijo. Auch, si eso era cierto... no duraría nada contra esas bestias. Estaba condenado.

"Eso tal vez sea verdad..." dijo mi otro yo, acariciando tiernamente la mejilla derecha de la Asuka que más bien parecía un recipiente vacío. "Pero estoy vivo".

"Vivo", repitió ausentemente la Asuka con una muñeca en brazos.

"Si no vivo diligentemente, no puedo morir", dijo el Shinji de este mundo, con una extraña sonrisa, finalmente poniéndose de pie, tras acariciar los cabellos rojos de la Asuka en camisón a modo de despedida.

Encaró a la Segunda Elegida de los vendajes con una determinación férrea, algo que yo no había tenido a esa edad y mucho menos, en ese momento, "Por lo tanto, pelearé. Aún si... no tengo ninguna oportunidad de ganar. Aún si... en ese lugar... No hay un futuro para mí..." dijo Shinji, alejándose por el pasillo, en dirección a la jaula del EVA-01.

"Suficiente", dijo Sammael, chasqueando los dedos y haciendo que todo se congelara y se pusiera en blanco y negro, recordándome en cierta forma a un manga.

Me giré para encararlo, listo para lo que fuera...

"¿Qué demonios me hiciste?. ¿Dónde estamos?" pregunté, tratando de sonar amenazador, pero este tipo ni se inmutó.

"Tranquilízate. Sólo quiero demostrarte un poco a la verdad a la que me refería hace rato. Como puedes ver, lo que pasó aquí fue muy distinto a tu situación, y debo decirte que hay muchos ejemplo más así. Todos ellos provocados por los caprichos absurdos del mayor fracasado en la historia, a quienes ustedes conocen como 'Dios', un personaje que en cada mundo, tomó acciones para modificar el curso de sus vidas. Tal vez no debas sentirte tan mal por este, después de todo, las cosas terminaron relativamente bien para ti", dijo con una sonrisa, volviendo a tronar los dedos y haciendo que el escenario cambiara.

Ahora estábamos en el Geofrente, ante una vista que reconocía muy bien.

Los EVAS series, esas malditas lagartijas blancas, sin embargo, eran lo único familiar del paisaje.

Una maltrecha Unidad-02 parecía haber estado haciéndoles frente hasta que se quedó sin energía. Pero ese no fue su fin.

Un EVA negro... la Unidad-03 había quitado del camino de una copia de la lanza arrojada al EVA rojo, recibiendo el impacto de lleno en su hombro izquierdo. Noté que en una mano, la Unidad-03 llevaba un cable de energía de repuesto, seguramente para el EVA de Asuka.

No lo creía. ¿Touji piloteaba esa cosa? Todos mis instintos me decían que sí. Entonces... él no murió en este mundo...

Más raro aún me resultó ver muy cerca de ellos a un EVA plateado... la infame Unidad-04 que se había tragado una rama de NERV entera apoyando a sus dos compañeros en la batalla contra los nueve demonios.

Antes de que pudiera preguntar qué pasaba , una enorme cruz de luz emergió de la pirámide de NERV, volándola en pedazos y el eco de un rugido se oyó, como si una puerta al infierno se hubiera abierto, lista para consumirlo todo.

Di una leve risa. Eso sí me era muy familiar, pero a la vez, muy diferente. El EVA-01 no tenía tanto poder como cuando yo hice lo mismo.

El par de alas de luz dorada aparecieron en la espalda del EVA morado. De la pirámide no quedaba nada, sólo unos cuantos escombros. Daba la impresión de haberse tratado de un huevo que se quebró por la resurrección del Evangelion.

En un instante, saltó sobre dos EVAS blancos, arrancándoles sus corazones y dejándolos efectivamente fuera de combate permanentemente.

Sammael dejó escapar un bufido detrás de mí, "Ese hombre... Kaoru Miyazaki... Tengo que admirarlo, logró reírse de Él en su cara al lograr lo imposible, cambiando la historia... al menos, la de su mundo", susurró Sammael, mirando en dirección al EVA plateado, aunque no sabía bien a qué se refería, seguí contemplando la escena que a todas luces, me resultaba espectacular, pero las palabras de Sammael nuevamente me sacaron de la estupefacción.

"Yo en tu lugar no esperaría demasiado... esta pelea la perdieron tú y tus compañeros... aunque en esa derrota ganaron más de lo que esperaban", dijo con tono enigmático, todo congelándose y tomando un color gris otra vez, el paisaje cambiando a uno más... pacífico y tranquilo.

Lleno de paz.

Parecían las afueras de una ciudad.

La única construcción consistía en una pequeña casa, equipada con un huerto lleno de cultivos listos para ser cosechados, un invernadero más al fondo para comenzar la siembra de los vegetales y un par de cobertizos que sin duda servían como almacén para los productos y recursos del lugar.

Esto era... ¿Una granja?

Pero había algo extraño en el ambiente... una especie de... ausencia muy grande, y no me refería a que la casa estuviera vacía, sino que no se percibía nada en muchos kilómetros a la redonda...

"¡Aki!. ¡Vamos, sal de ahí!. ¡No es el momento para jugar a las escondidas!. ¡Cuando terminemos de recolectar la cosecha te llevaremos a la playa!" la voz de una mujer se oyó muy cerca del invernadero. A juzgar por el sonido de las pisadas, dos personas se acercaban a mi campo de visión.

"Oye... luego tú eres la que insiste en no mimarla demasiado..." una voz con tono ligeramente sarcástico se oyó. Era de un tono profundo y maduro, probablemente de un hombre cerca de la veintena. Quizás un poco más.

"¡Oh, cállate!. ¿Quién es el que siempre le trae 'recuerdos' y 'regalos' con cada visita a la ciudad, eh?" la voz gruñona de la mujer calló al patético comentario.

El tono usado por la mujer me era muy familiar.

Cuando finalmente los vi, realmente no me sorprendí tanto como con la primera escena que me mostró Sammael. No había duda, éramos Asuka y yo... pero un poco más maduros. Quizás por un año o dos. Vaya, vaya. ¿Era este otro mundo en el cual terminé a su lado? Menuda tontería...

Entonces el nombre de Aki se refería a...

Los dos extraños se pusieron a mirar los alrededores del huerto y arbustos cercanos a los que sin duda era su hogar. Tratando de hallar lo que ya me esperaba.

"¿A dónde se habrá ido esa pequeña...?" musitó la pelirroja en voz baja, hasta detener su mirada en un arbusto próximo a los cobertizos. Seguí su mirada escrutiñadora. De la copa del pequeño arbusto sobresalía una mata de color castaño que definitivamente no iba ahí.

Asuka sigilosamente se acercó, mientras que el 'yo' de ese mundo daba una tonta sonrisa.

"¡AJÁ!" exclamó al tomar entre sus brazos a la personita que debía de ser Aki, quien dio una serie de risitas alegres al haber sido descubierta por fin y dar vueltas en los brazos de su madre. Era una niña de aproximadamente unos cuatro años de edad, con el cabello de un tono rojizo como el de Asuka, pero bastante más oscuro, casi llegando a café y un par de ojos azul oscuro, muy parecidos a los míos.

Bueno, a los 'míos' de ese mundo.

Sin duda una vista encantadora, capaz de derretirle el corazón a cualquiera...

Pues vaya lástima, porque yo no era un cualquiera, por lo que no me inmuté al ver a la... hija del Shinji de este mundo.

"Te encontré", dijo Asuka, poniendo a la niña en el suelo, dando la impresión de haberse mareado un poco por dar vueltas tan rápidamente, aunque la niña no daba muestras de sufrir ningún malestar. "Anda", continuó, "¿Qué tal si nos traes una cesta para comenzar a juntar los vegetales? Así terminaremos más rápido para poder ir a donde te prometí", dijo Asuka, en un tono en exceso dulce, el cual jamás la había oído usar en mi propio mundo.

"¡Zí!" dijo la pequeña con voz pequeña llena de alegría, corriendo con graciosos pasitos hacia uno de los cobertizos.

Mi otro yo se acercó a su mujer, pasándole una mano por encima de los hombros y recargando ligeramente su cabeza contra la de ella a modo de afecto. "Verla así de feliz... sin ninguna preocupación... casi podría decir que crecerá como una niña normal", murmuró.

Asuka puso una mano sobre la de Shinji, asintiendo en afirmación con él, pero su voz se oyó triste, muy triste, "Sí... casi podría creer eso... pero este mundo... no creo que tenga mucho futuro por delante¿O sí?" unas cuantas lágrimas comenzando a acumularse en sus ojos.

"Sshhh", trató de tranquilizarla mi yo más mayor. "Ya verás como todo se solucionará. Sólo debemos conservar la esperanza, después de todo, la segunda oportunidad para este mundo recae en nosotros. Puede que sea nuestro reto más grande hasta ahora pero... con todo lo que ya hemos pasado, lo superaremos. Estoy seguro de eso", terminó con una sonrisa.

"Sí. Tienes razón", murmuró Asuka, y todo se volvió de color gris nuevamente.

"Otro mundo lleno de desastre", exclamó Sammael con decepción en su voz.

"¿A qué te refieres?" pregunté ingenuamente, pero las últimas palabras del yo de ese mundo me habían provocado una sensación de pesadumbre.

"Este en particular fue presa del Tercer Impacto aproximadamente unos 5 años y medio atrás en el tiempo. Los únicos sobrevivientes fueron tú y la Segunda Elegida. Como pudiste ver, ambos se consagraron y formaron una encantadora familia... pero no durará mucho, no en un mundo sin futuro como ese. Tal y como tu yo ahí lo dijo, tendrían una segunda oportunidad... ¿Pero aceptarán su precio por ella?" dijo Sammael en tono de expectación, como si él mismo no supiera la respuesta a esa pregunta.

Conque nadie había sobrevivido. ¿Eh? Eso explicaba la sensación de ausencia tan espantosa que sentí en esa visión. Era un mundo marchito, sin futuro... realmente lo sentía por esos dos y la pequeña. Lástima por ellos, pero no albergaba el espacio suficiente en mi corazón como para preocuparme por ellos, yo ya tenía mis propios problemas.

Como salir de aquí.

Y saber por qué Sammael me estaba mostrando estas visiones.

El paisaje nuevamente cambió, dando lugar a uno todavía más espectacular que cualquiera de los anteriores. La sola presencia de energías de alto poder poniendo mis sentidos en alerta inmediatamente.

Un ente gigantesco, probablemente de varios kilómetros de altura, hecho de pura luz, con diez alas en su espalda, se alzaba en un castigado Geofrente.

Sin embargo, a pesar de la aparente omnipotencia de la que era dueño, parecía estar temblando de miedo ante algo enfrente de él.

"Mira con atención", dijo Sammael. No era necesario que lo dijeras.

No ante lo que se desarrollaba frente a mis ojos.

El EVA-01 estaba sosteniendo la Lanza de Longinus en sus manos, un total de doce alas surgiendo de su espalda.

De pronto, la Lanza se desintegró, las partículas de un rojo muy brillante reuniéndose muy rápidamente en el puño derecho de la máquina, concentrándose en un solo punto, formando una luz increíblemente intensa.

El ente, por cuyas energías que despedía reconocí como la unión entre Adán y Lilith, gritó de forma histérica. ¡TE ARREPENTIRÁS DE ESTO!. ¡ESTOY SEGURO QUE TÚ Y LOS TUYOS SERÁN CONDENADOS POR LA FURIA DEL SEÑOR!, rugió, mientras alzaba las manos con las palmas abiertas y disparaba toda una ráfaga de rayos de energía, como si se tratara de una ametralladora.

Pero el EVA no sufrió el menor rasguño. El Campo-AT que estaba proyectando era soberbio. Invencible.

"¡Entonces también me enfrentaré a Él si ese es Su deseo!. ¡Prepárate!" gritó mi voz, viniendo del EVA, a la vez que desplegaba sus doce alas, extendiéndolas por completo y se lanzaba a toda velocidad contra el gigante blanco, dejando una estela de luz dorada detrás de él.

El enorme Ángel siguió atacando con ráfagas de energía al diminuto EVA, pero con resultados totalmente nulos.

"¡HASTA NUNCA!" gritó el Tercer Elegido a la vez que su EVA daba otro poderoso rugido. La Unidad-01 asestó un puñetazo con su mano derecha justo en el centro del corazón del Ángel, donde todo el brillo cegador y refulgente provocado por la concentración de poder de la Lanza de Longinus se encontraba. El poder era tal que el núcleo del gigantesco ente no ofreció ninguna resistencia.

Continué observando.

El EVA-01 atravesó por completo la enorme esfera roja del ente de luz, haciéndola un millón de pedazos y atravesando su cuerpo por completo hasta salir por la espalda, dejando una estela de luz dorada que surgía de sus doce alas del mismo color.

El rostro del Ángel mostraba una incredulidad infinita, incapaz de creer que esto había sucedido.

Pero ahí no terminó todo.

El EVA-01 se dio la vuelta para encarar la espalda perforada del ser, por cuya herida parecía derramarse de manera líquida su luz. En cuanto lo hizo, la cabina de contacto salió despedida de la misma espalda del gigante púrpura, dejando una estela de humo blanco que marcaba la trayectoria del precioso objeto.

En cuanto fue expulsada por la máquina, esta perdió las dos primeras alas (que eran las más grandes) e invocando toda su fuerza, generó un Campo-AT poderosísimo, dándole forma cilíndrica, envolviendo con él al ser que estaba a punto de detonar.

En cuanto el muro se levantó, una explosión tremenda detonó. Calculé que la energía despedida por el ente al morir habría sido suficiente para provocar un estrago diez veces mayor al ocurrido en la Antártida por el Segundo Impacto.

Pero con el Campo de un EVA con el mismo poder o incluso superior a su alrededor, los efectos se vieron disminuidos hasta ser casi nulos, por el simple principio del choque de dos fuerzas iguales en direcciones opuestas.

Una enorme explosión en forma de cruz de color blanco partió los cielos, despidiendo una energía tremenda, casi infinita, como una columna brillante hecha de una luz cegadora.

¿Era esto a lo que se refería Sammael acerca de usar la Lanza para acabar con Adán y Lilith? Todo volvió a detenerse y a adquirir ese tono grisáceo, pero estaba seguro de que así fue.

"Bastante impresionante. ¿No lo crees? Por tan sólo un instante tú y el EVA-01 en esos momentos alcanzaron un poder mucho más allá del mío y por supuesto, también más grande que el de Él", dijo Sammael con una leve risa de admiración. "Bien, demos paso a la última demostración", dijo chasqueando otra vez los dedos y haciendo que todo cambiara nuevamente.

El sonido del mar comenzó a escucharse.

Pero de la misma manera, que en la escena de esa granja, había una ausencia increíble en el aire.

Un vistazo al cielo me recompensó con una estría roja como la sangre surcando el cielo.

Y al ver el mar...

Sentí una repulsión inimaginable...

Los EVAS series de nuevo... crucificados ... fosilizados ahí en la lejanía del líquido amarillento que componía la extensión marítima. Sólo pude ver a cinco, pero estaba seguro de que los otros cuatro debían de estar también por ahí.

Y dominándolo todo, en el horizonte de ese macabro mar, la gigantesca cabeza partida por la mitad de una Rei blanca como la nieve, con una extraña sonrisa en los ojos y en sus labios.

"El Tercer Impacto", simplemente anunció Sammael.

"... Qué asco", fue todo lo que pude musitar ante una vista tan espantosa. ¿Era este el resultado de lo que querían cumplir mis padres y esos vejetes de SEELE? Más que nunca me alegraba de haberlos matado a todos ellos.

Sammael comenzó a dar una serie de fuertes carcajadas, cuando todo volvía a disolverse, pero esta vez el color negro predominó en todo. "¿Qué es tan divertido?" dije, exasperado.

Tardó unos cuantos momentos en calmarse lo suficiente como para poder hablar, "Nada, nada... es sólo que esas palabras que dijiste... bueno, no importa. Es hora de regresar", dijo, chasqueando los dedos, todo quebrándose en mil pedazos.

Por fin.

Regresábamos a la realidad.

Pero... algo me decía que la pelea ya había terminado.

Me encontré de nuevo en la cabina del Mirai, ligeramente desorientado y perturbado por lo que había visto, pero la sensación pasó de largo, debido a que todo indicaba que los sistemas estaba listos para reactivarse una vez más.

En cuanto lo hice, vi a Sammael aún frente a mí, pero toda esa hostilidad y deseo de lucha había desaparecido de su presencia. ¿Era un truco? No estaba seguro...

Alce cautelosamente mi espada, en caso de que así fuera, pero sus palabras se hicieron escuchar.

"Ya no es necesario que hagas eso, la pelea terminó", exclamó. Hasta ahora noté que tenía una mano cubriendo parte de la herida en su pecho que le provoqué al aparecer justo detrás de él...

"... ¿Cómo puedo confiar en ti?" pregunté, siendo brutalmente honesto.

Sammael dio una risa, comprendiendo a qué me refería. "Míranos, tú ya no estás en condiciones de pelear y la herida que me hiciste me afectó bastante más de lo que pensé. Ganaste. Puedo reconocértelo. Lo que hiciste fue una completa locura... pero funcionó. Debo decir que tienes una suerte tremenda, casi irracional. Pero... no me gustaría perder la vida aquí, no teniendo todavía mucho por hacer".

Bajé mi espada, no pudiendo hacer más que confiar en su palabra. Su explicación tenía sentido, además... ¿Yo había ganado? Eso sí que era irreal.

Nos quedamos un rato callados hasta que rompí el silencio otra vez.

"¿Por qué?. ¿Por qué me mostraste todo eso?" pregunté.

Sammael me miró directamente, sin contestar por un rato, como si lo pensara, hasta que...

"Eso sólo fue una demostración de las diversas variantes de las que tú y tu mundo fueron presa en otros universos. Sólo para que te des una idea de todas las tonterías que Él provocó únicamente como pura diversión", dijo con desprecio.

"¿Qué?"

"Lo que oíste... ¡Ha! Si supieras cómo es en realidad. Es un pobre crío que trata de actuar como adulto, pero una vez que sus desastres se le escapan de las manos... los destruye, no queriendo afrontar las responsabilidades. Bueno, al menos casi siempre... no pudo hacer lo mismo con la humanidad", explicó, ganándose toda mi atención.

Continuó.

"Verás... la realidad es que el ser al que ustedes conocen como Dios no es para nada omnipotente ni nada de esas patrañas que se empeñan en hacerles creer. El universo no es nada más que un sistema, que para mantenerse en funcionamiento encadena a sus miembros, les roba su libertad y la capacidad de mantenerse sobre sus pies. Gobierno... religión... la sociedad... ¡Incluso Dios y el Diablo no son más que herramientas diseñadas para mantener ancladas a las personas al sistema!. ¡No existen!"

"Yo... yo... ni siquiera sé qué o quién soy yo. Lo primero que recuerdo es la negrura del espacio. Al haber despertado en medio de la nada, pero consciente de mi poder para viajar a través de las distintas dimensiones. Al principio lo usé para tratar de averiguar quién era, o de dónde venía, pero nadie era capaz de darme una respuesta. Peor aún, entidades similares a las de tu 'Dios', encargadas de otros mundos y civilizaciones, se escandalizaron tanto al verme cuestionar sus orígenes, que me persiguieron sin descanso, como el 'pecador' y 'hereje' que era.

"Por lo tanto, muy pronto perdí mi interés por descubrir la verdad... entreteniéndome con ver las similitudes y diferencias de los distintos mundos, llegando incluso a interactuar en sus conflictos como un personaje encubierto. Debes entender que resulta muy aburrido tener que vagar varios años luz sin toparse con nada. El universo es grande, mucho más grande de lo que cualquiera podría creer".

"Y entonces me topé con Él. Un ser idealista con la intención de crear una vida nueva en un planeta relativamente reciente y deshabitado, pero con todo lo necesario para permitir el florecimiento de la vida. Decía que necesitaba de ayudantes, de un equipo encargado de mantener y organizar Su plan. Me ofreció formar parte de eso, con la propuesta de ayudarme a cambio a encontrar las respuestas a las preguntas que desde el principio siempre me planteé. Fue algo que no pude rechazar. Qué ingenuo y torpe fui".

"Lo que yo no sabía era que Él llevaba mucho tiempo vigilándome, celoso de mi capacidad de moverme entre las distintas dimensiones a voluntad. Cuando acepté ser Su servidor por un tiempo, creí que sería como otro trabajo cualquiera que había llevado a cabo, pero no fue así. Inmediatamente por el contrato, fui envestido con esta... armadura", dijo, gesticulando la pesada coraza que lo cubría.

"Por ella, mis poderes como viajero quedaban restringidos del todo y con Él siendo respaldado por Su ejército de Ángeles, no tuve más remedio que someterme como un perdedor a Sus caprichos. Él sabía de mis intenciones para escapar, o incluso, vengarme de él, por lo que usándome como muestra, creó una serie de copias imperfectas, que resultaron ser los Arcángeles Uriel, Barakiel y Azrael. Más que un equipo a mis órdenes, parecían Sus espías, siempre atentos a mis movimientos".

"Cumplí cada capricho Suyo, sin recibir la menor compensación por mucho, mucho tiempo, por lo que al final ya no pude más. Tras ver cómo Lilith salía del Edén por su propio pie, maquiné en secreto junto con ella todo lo referente a esa basura de Adán, Eva y el fruto del conocimiento. Era la forma perfecta para comenzar mi venganza, corrompiendo a Sus creaciones más queridas. De alguna forma, se enteró, Lilith fue capturada y encerrada aquí desde entonces", hizo señas en dirección al gigante blanco que continuaba con la mirada perdida. "Mientras que yo... bueno, cuando iba de regreso a mi puesto me encontré con un escuadrón entero de Sus fracasados, pidiéndome por favor ir con ellos. Los eliminé y comenzó el desastre. Legión tras legión de Ángeles venía por mi cabeza, pero a pesar de mis capacidades interdimensionales selladas, ninguno era rival para mí, además, el poder de mi arma era capaz de extinguir sus almas por completo, haciendo incapaz que resucitaran a voluntad".

"Avancé lentamente hasta Su trono, donde lo confronté, fui acusado de traidor, pero yo lo llamé mentiroso y farsante, pues le había hecho creer a Su creaciones, hombres y Ángeles que Él y sólo Él era el responsable de la creación de todo el universo. Al informar de eso, muchos Ángeles se quedaron inmóviles, sin saber a quién creerle. Los que titubearon fueron aniquilados por Su propia mano, por lo que no tuve más remedio que pelear contra Él y Sus ejércitos, desesperado por recuperar mi libertad".

"Fue una pelea dura, muy dura. Él y yo estábamos muy parejos, pero sus Ángeles eran miles, por lo que poco a poco fui siendo reducido. Hasta que aparecieron esos tres... defectos, porque compartían inconcientemente mi deseo de ser libre de nuevo. Para mi buena suerte comenzaron a pelear a mi lado, emparejando un poco la balanza pero no fue suficiente, eran demasiados. No teniendo más opción que arriesgarme, usé mi Ain Soph Aur, esperando acabar con todos de un golpe. Así fue, pero con mis poderes sellados, perdí el control del arma, y un portal similar al que acabas de ver me tragó, junto con el trío de inútiles a otra dimensión, que Él denominó 'Infierno', diciendo que yo era el rey de ese lugar y que los pecadores en contra de Él terminarían conmigo, donde sufrirían eternamente. Pero qué mentira más descarada".

"El lugar a donde llegamos... era muy extraño... y frío. Habitado por seres inimaginables, que se mataban salvajemente los unos a los otros. No tuvimos más remedio que exterminarlos por nuestra propia seguridad. Ahí... fue ahí donde juré el nombre que portaría hasta vengarme, Sammael, 'El Veneno de Dios', porque eso fue a lo que me dediqué: a envenenar a Sus creaciones para que se dieran cuenta de lo que realmente era Él, pero lamentablemente, no tuve mucho éxito que digamos..."

"Extrañamente, el lugar corrompió a Uriel, Barakiel y Azrael, poniéndoles finalmente bajo mis órdenes absolutas. Una pequeña ventaja tras toda la mierda que me pasó. Aguardamos durante mucho tiempo, miles de años tal vez, no lo sé la verdad, encerrados en ese agujero debido a que Él había colocado un sello para evitar que escapáramos. No había más remedio que esperar un descuido suyo. Que finalmente sucedió".

"La guerra con los quince Mensajeros", respondí de inmediato, atento a su fascinante relato.

"Así es, al ver el desastre que ocurrió contigo, Él se descuidó un momento, sólo el suficiente para debilitar el sello, pero que aproveché para mandar a Uriel a través de él. Debo decir que te consideré en ese entonces una amenaza potencial que frustraría mi plan, por lo que no tuve más opción que pedirle a Uriel que te matara, pero... obviamente fracasó. Con Uriel fuera, le pedí que se dirigiera a otros puntos en la Tierra con inestabilidades dimensionales, tales como el llamado Triángulo de las Bermudas o Stonehenge, para crear una puerta que nos permitiera salir finalmente de ese agujero".

"Era el principio de mi plan. Aún tenía dudas de las lealtades de esos tres, por lo que únicamente los engañé, creando el juego de acabar con las fuerzas militares terrestres, cuando en realidad yo iba por el mundo en busca de más puntos dimensionalmente inestables, colocando marcas y sellos a fin de que una vez que encontrara a Lilith, la cadena que creé me llevara directamente con Él otra vez, para darle su merecido. Y el resto, como dicen, es historia, Uriel fue exterminado y finalmente llegamos a esto".

El silencio nuevamente reinó en el lugar. Sus palabras... habían sido muy sinceras y debo confesar que me sentía verdaderamente impactado por ellas. Entonces... ¿Cuál era la verdad del Universo? Si... ¿Él no era nada más que un niño caprichoso celoso de los demás?

"Sé lo que te estás preguntando, pero no tengo la respuesta a eso. Quién sabe... ¿Tan difícil es creer que el universo simplemente existe y ya?. ¿Es necesario creer forzosamente en la existencia de algo superior a nosotros que nos otorgó la vida? En todo caso... es probable que haya una voluntad afectándonos..."

"¿Una voluntad?"

"Sí. Probablemente no somos más que ratas de laboratorio perdidas en un laberinto, y una vez que cumplamos nuestro propósito... Je, bueno, tal vez sea el fin, tal vez no", dijo alegremente, antes de volver a mirarme fijamente. "Como puedes ver, realmente tú y yo no somos tan diferentes, tu Dios nos traicionó a ambos, haciéndonos sufrir, plantando esa venenosa semilla de la venganza en nuestro interior. Tú deseas acabar con quien te provocó lo que eres, yo pienso vengarme de Él por haber osado usarme como un miserable objeto capaz de tirarse a la basura cuando se le antojara. ¿Qué me dices, Ikari?. ¿Me ayudarás en mi cometido? Ten por seguro que le daré tus saludos una vez que lo encuentre", dijo, su voz sonando muy tentadora.

Si todo eso era cierto... si por culpa de un ser caprichoso toda esa mierda había ocurrido...

Apreté los dientes en frustración.

"Dime... qué tengo que hacer..." contesté.

Sammael se giró, encarando a Lilith, alzando su espada.

"Ella es la clave de todo. Es la primera de los humanos, no mancillada por el fruto del conocimiento. El poder y la energía que alberga en su interior es unos de los últimos vestigios puros que quedan de Él. Si liberamos toda esa energía de golpe con un ataque..." su espada brilló intensamente de rojo, "aunado a los sellos que he ido colocando por el mundo, el portal debería de abrirse directamente en donde está Él. Para eso, necesito de tu espada, el poder del Koutenken es la última clave para asegurar que la distorsión espacial sea lo suficientemente poderosa como para crear el agujero que lleve al lugar indicado y no a una dimensión equivocada", terminó resoluto.

"¿Estás diciendo que... tenemos que tomar su vida?" pregunté, un hilo en la voz.

Sammael me dirigió una mirada muy desagradable, con la cual sentí que me leyó como un libro abierto.

"Sé lo que piensas. ¿Ya cuántas veces la existencia que tú conoces como Rei Ayanami ha perdido la vida al verse involucrada con tu familia maldita? Este sólo es una muestra del resultado provocado por Su irresponsabilidad. Sí, para crear el portal debemos tomar la vida de Lilith y por lo tanto...", sus palabras me cayeron como un balde de agua fría encima, "... extinguir también su alma de una vez por todas. Con todas las veces que fue traída a fuerza a la vida en intervalos tan cortos, dudo que su ser haya sido capaz de resistirlo. No es nada más que una... muñeca. Por eso... deberías recordarla como quien se sacrificó contra Armisael para salvarte. Esa fue su propia decisión, el único momento en el que logró romper las cadenas que la ataban bajo el dominio de tu padre. Recuérdala únicamente como era en aquél tiempo. Lo que tienes enfrente de ti... no es ni siquiera el recuerdo de ella", dijo Sammael, con un tono muy duro en la voz.

Tragué saliva. Rei... ya la había visto morir tantas veces, una de ellas incluso a mis manos. Si todo esto era únicamente por... diversión de un ser caprichoso e irresponsable... cooperaría para evitar que otra tragedia como la de su existencia se repitiera. Alcé la espada y la luz multicolor bañó la hoja.

Cerré los ojos.

Y pude ver a Rei, la Rei Ayanami que conocí al llegar a esta asquerosa ciudad.

Dio una sonrisa, esa hermosa sonrisa tan preciosa y única suya.

Adiós, Rei. Que esta vez sea para siempre. Si alguien debía librarte de esa existencia tan cruel, quería que fuera yo. Cargaría con la culpa de ese crimen en mis hombros, pero estaba seguro que eso sería algo que no podría redimir nunca, a pesar de todos mis esfuerzos por pagar mis pecados.

La verdad es que tú fuiste...

Mi primer amor.

Cargando a toda velocidad y con toda nuestra fuerza, Sammael y yo cruzamos un momento nuestras armas, alimentándolas mutuamente de sus energías y lanzamos el letal golpe.

Escuché un suspiro de alivio cansado... muy cansado e incluso, aliviado viniendo de parte del gigante blanco, el cual, simplemente desapareció en una columna de luz gigantesca y muy brillante, la cual seguramente llegaba hasta la superficie e incluso más allá.

En el suelo, justo donde Lilith había desaparecido, un anillo de luz blanca apareció, con toda una infinidad de patrones y símbolos muy extraños. Creí reconocer algunos del tipo hebreo, pero el resto eran incomprensibles y desconocidos, aún para Tabriz y Adán.

"La Puerta está abierta... bien... creo que esto es mi despedida", dijo Sammael, girándose hacia mí por un momento. "Pero antes de eso, te diré algo: Te he estado observando y sé muy bien lo que sientes en tu interior. La culpa te carcome por todos los errores que has cometido y crees firmemente que debes hacer algo para corregirlos... pero no sabes realmente por qué. Te diré esto... con el único con quien debes excusarte... es contigo mismo. La conciencia que los humanos tienen... fue algo que Él no planeó del todo en su creación, pero que me parece terminó siendo un rasgo muy positivo para ustedes. Así pues... sólo haz lo que tu corazón te dice. Ese es el camino correcto... para que encuentres tu redención". Con eso, se adentró en el pilar de luz. Dejándome estupefacto al haberme quitado con simples palabras la niebla que me impedía saber qué hacer para poder hallar ese perdón que buscaba, para que mi alma dejara de atormentarme.

Sin embargo, antes de entrar por completo en la luz, Sammael se detuvo y me miró nuevamente, "¡Ah!. ¡Es verdad, casi lo olvidaba! Tú... estás decidido a pelear hasta el final, llevando tu propio sufrimiento como carga para tratar de reparar tus pecados... está bien, pero... te recomendaría que no dejaras que tu espada se oxide. Como mencioné anteriormente, hay muchas otras civilizaciones en el universo... y una en particular tiene los ojos fijos en la Tierra... Lo resumiré en una palabra: Zukunft", dijo, en un tono de advertencia. Eso último quedando grabado en piedra en mi mente.

"Así pues... hasta que nos volvamos a ver", dijo e internándose de lleno en el pilar de luz, desapareció.

Todo regresó a la normalidad... si considerabas normal el grado de daño y destrucción en el Dogma Terminal y el que Lilith y el lago de LCL ya no existieran.

Como señal para dejar de quejarme, el brazo derecho del Mirai sufrió un desperfecto grave y cayó hecho pedazos. Así que ni siquiera el Orihalcon fue capaz de resistir tantas veces el Koutenken.

Di un suspiro, había sido una noche agotadora, era hora de regresar.

Tenía muchas cosas que contarle a Mana y a Souma en Monbetsu.

Algo me decía que era hora de comenzar a reclutar a esos Psychodrivers que Hoffnung había estado vigilando.

Porque que los días de batalla del Mirai apenas comenzaban.


Notas del autor:

¿Quién es en realidad Sammael? Tal y como él mismo lo estipula, se trata tan sólo de un viajero, quizás tan antiguo como el propio universo al no recordar absolutamente nada antes de haber obtenido la conciencia, flotando en la espacio exterior y estar al tanto de sus capacidades, las cuales le permitían viajar a través de distintas dimensiones. A pesar de saber las implicaciones y potencial de su poder, únicamente lo utilizaba con el motivo de entretenerse y observar el desarrollo de los seres pensantes en cada uno de esas dimensiones, llegando incluso a interactuar con vida inteligente. Eso fue hasta el momento en que lo conoció a Él, quien le ofreció la oportunidad de ver todos y cada uno de esos mundos a cambio de sus servicios... sin saber que gran parte de sus poderes le serían sellados por completo, por temor de Él de que Sammael quisiera ocupar Su lugar, cosa que el ente que se ganó el título de Arcángel jamás deseó.

Aceptando ingenuamente la treta de la que fue presa, Sammael quedó sujeto por completo a Su voluntad, cumpliendo Sus caprichos y mandatos hasta que sin poder soportarlo más, hizo todo lo posible por romper sus cadenas que lo hacían prisionero, pero el precio que pagó fue muy caro, terminando en una dimensión conocida como el Infierno, sin la posibilidad de volver a viajar nunca más para recuperar su antigua libertad antes de haber sido engañado. Desde ese entonces, Sammael, como optó por llamarse a sí mismo una vez que cayó al Infierno, juró vengarse, haciendo todo lo posible por envenenar a Sus creaciones, para ponerlas en Su contra al hacerles ver lo que realmente era Él.

A grandes rasgos, Sammael me vino a la mente tras reflexionar un poco sobre dos personajes en extremo interesantes de Super Robot Wars Original Generations. Uno de ellos es Gilliam Yagger, el "vagabundo dimensional" (o al menos así me gusta decirle). Se trata de un hombre que fue capaz de viajar a través del espacio tiempo en diversas ocasiones, todas con la intención de regresar a su hogar, pero fallando rotundamente en cada ocasión, a tal grado que ha aparecido en 3 universos distintos de la saga de Super Robot Wars. Actualmente está estancado en el Original Universe de Kyosuke Nanbu y compañía.

El segundo, y quizás el más importante para la creación de este personaje es nada más y nada menos que Ingram Prisken, un hombre lleno de misterios tanto en el Alpha Universe como en el Original Universe. Fundador y cabecilla original del asombroso SRX Team, Ingram traiciona a sus compañeros y a la propia Tierra a favor de los primeros invasores alienígenas de la armada Balmar, los llamados Aerogaters. La realidad distaba mucho de ser una simple traición. En algún momento anterior a la guerra, su voluntad fue sometida al control total de Yuuzes, dirigente de una nave Balmar principal de batalla y de reconocimiento de la Tierra de nombre Shiv'a, que tan sólo era la primera de siete que se involucrarían en la guerra contra la Tierra en el Alpha Universe. Es por ello, que para liberarse del control de Yuuzes y retomar su rol como Time Diver, una entidad cuyo único propósito es mantener el balance de todas las dimensiones, fundó al SRX Team y planeó todo su desarrollo, desde la selección de sus miembros hasta los planos originales del temible SRX Altered Banpreios, para así lograr acabar con el Imperio Balmar y ponerle fin al conflicto que amenazaba la dimensión en la que se encontraba presente. Piloto del increíble Astranagant (el "Ángel Negro" como se le bautizó como nombre clave), un mecha que si bien no es el más poderoso del Imperio Balmar, es sin duda un oponente formidable al combinar muchas capacidades y características del resto de robots participantes en la guerra, entre las cuales destaca por supuesto, la capacidad de moverse entre las distintas dimensiones a voluntad para llevar a cabo su tarea.

Habiendo introducido a estos dos, puedo decir con certeza que solamente decidí combinar un poco sus historias y torcerlas de acuerdo a mi guión para poder crear a Sammael, un viajero encadenado en contra de su propia voluntad, que tan sólo busca regresar a como era antes, ser libre, cumpliendo de paso, la venganza que durante tanto tiempo planeó contra Él... ¿Lo logrará?

Los ataques elementales de Sammael fueron inspirados del reciente juego para PS2, Tales of Destiny. El primero, el de fuego, es la ejecución a medio realizar del Gouma Kaijinken (業魔灰燼剣) de Stan. El segundo, el de hielo, es el Embrace End (インブレイスエンド) de Rutee. El siguiente, de viento, es el Zekkazan (刹華斬) de Woodrow. El último es el Majin Rengokusatsu (魔神煉獄殺) de Lion, movimiento simplemente para quedarse con la boca abierta.

La apariencia real de Sammael... sacado del R-Gun Rivale, piloteado por Ingram Prisken en el Original Universe, un mecha bastante duro de vencer por cierto.

La forma en que Shinji baja de Tokyo-3 al Geofrente usando su espada al ya no poder volar, sacado del movimiento usado por Yoh Asakura de Shaman King con su Oversoul, "El Espíritu de la Espada", que utiliza para impulsarse en el aire al no poder volar. Su "atajo" con el agujero negro, inspirado del Granzon, piloteado por Shu Shirakawa, súper genio proveniente del mundo de La Gias, cuyo robot utiliza una fuente de poder de antimateria, que le permite crear agujeros negros a voluntad para desplazarse más eficientemente, además de proporcionarle a la máquina la energía suficiente para enfrentar a 65,536 enemigos y obtener la victoria...

Su último ataque, el "Infinity Cylinder", es el del Dis Astranagant, con las mismas palabras que dice Cobray Gordon al ejecutarlo, sucesor de Ingram en el Alpha Universe para ser el nuevo Time Diver (es curioso en el juego de SRW Alpha 3 ver que al realizarlo, la silueta de Ingram aparece detrás de él, e incluso su cabello blanco se torna de un azul profundo). Las palabras Ain Soph Aur vienen siendo algo así como "luz infinita" en hebreo, palabras tomadas del Kabbalah que se usan para describir la creación del Universo. En general se refieren a la antigua idea mística del Big Bang.

Las escenas "vistas" por Shinji, cortesía de Sammael, estoy seguro de que son capaces de reconocerlas todas (o casi), pero si no es el caso, se las enumero: las páginas finales de RE-TAKE 3, el famoso doujinshi de Evangelion que tanto revuelo provocó recientemente; una de las últimas escenas de Higher Learning, grandioso fic de Strike Fiss; algo referente a The Second Try de Jimmywolk; Las Alas del Corazón, escrita por su servidor; y finalmente, la escena final de The End of Evangelion.

Gracias a Theblackun y a BurningFlower por su trabajo como prelectores para este capítulo, que salió el doble de largo de lo que originalmente planeé...

Blue Bragon: agradezco tus comentarios, a ver si te animas a intentar escribir tus propias batallas como mencionas, para deleite de nosotros los lectores. Te contesté en un PM, pero ya que estamos en esta sección... el Mirai es un Real Robot dadas sus especificaciones. De la saga de juegos Super Robot Wars he jugado los 4 Alpha, el MX, y los OG 1 y 2. Mis robots favoritos son el SRX Altered Banpreios, Dis Astranagant, Shin RyuKoOh, Shin KoRyuOh y el Cybuster. Es probable que el OG's salga en América dado que los juegos para el Game Boy Advance sí llegaron aquí y sí, he visto el Another Century pero no lo he jugado.

Death Mask: agradezco tu comentario, a ver qué te parece este nuevo capítulo.

slayer0x0: gracias por tu comentario, no, Sammael no tiene nada que ver con lo que le pasó al EVA-01 al final de LADC.

Veamos... últimamente no escribí al ritmo de siempre al estar clavadísimo en el Super Robot Wars Alpha 2 que conseguí recientemente además del Disgaea 2 (lo recomiendo muchísimo, es un juego en extremo cómico pero a la vez, un excelente RPG). También ando feliz dado que finalmente llegó mi encargo de un model kit de Gundam para armar... pero al parecer hubo un error en el envío, pues pedí el MG de escala 1/60 del Freedom y en vez de eso recibí el MG de escala 1/60 del Strike Freedom Full Burst Mode... no me quejo (de porsí es el doble de caro y se ve aún más espectacular), pero vaya error que cometieron. A empezar a armarlo, pero se ve que va a ser un trabajo de varios días... en fin, hasta la próxima.

Comenzado el 31 de Mayo del 2007

Terminado el 7 de Junio del 2007