Bien, aqui les pongo el segundo capitulo, a lo mejor es un poco pesado, pero explica algunas cosas, ya vendra lo mejor, o eso espero XD, muchas gracias por sus reviews, los agradesco mucho y me ayudana inspirarme XD

Si tuvieran alguna duda pueden preguntar y yo la contestare en el mismo fic o en la notas de autor.

Izzy, Kari, TK y la llegada.

Izzy esperaba la llegada de sus amigos, el junto con Kari y TK seguían en Odaiba¿el por que?, pues muy sencillo, Kari y TK apenas habían cumplido 18 años, y entraban en la emancipación, pero no lo pensaban tan rápido.

Kari no quería dejar a sus padres, ademas su hermano mandaba dinero para que ella estudiara sin ningún problema, no pensaba salir de Japón o de Odaiba mientras estuviera bien, por eso mismo si se quedaba en Japón quería estudiar en la mejor escuela, la Tokyo University, y estudio como nunca, y logro ingresar, ahora estudiaba el primer año de Fármaco bióloga. Y estando ahí había podido conocer gente y ahora trabajaba en una agencia de modelaje algo modesta, pero no trabajaba por necesidad, solo era algo que la llenaba y eso le agradaba, aunque no se lo había dicho a su hermano, por que seguro que pondría el grito en el cielo, sus padres la apoyaban incondicionalmente.

TK, al igual que Kari había llegado a su madurez, y queriendo seguir el ejemplo de Kari ingreso también a la misma universidad, le costo mucho tiempo de dedicación, pero lo logro. El problema fue escoger su carrera, después de ver las opciones, se decidió por Derecho, el por que?, no lo sabia exactamente, pero poder defender a la gente inocente o dañada por la injusticia lo impulsaba en parte, ademas había ingresado en el equipo de basketball, y era su nuevo jugador estrella, eso le ayudo a conseguir una beca, no completa pero era un alivio para su madre, y aunque su hermano le mandaba dinero para ayudarlo en los estudios la mejor universidad de Japón también era la mas cara.

Izzy tenia razones mas fundamentadas para seguir en Odaiba y no haber salido de Japón siquiera, y eso era el estudio del digimundo, desde su aventura había dedicado todo su tiempo libre y parte de su tiempo escolar, en estudiar este fenómeno, ademas de ir estudiando y agregando a sus conocimientos mas conocimientos sobre la cibernautica.

Así que llevaba dos años en la misma Universidad que Kari y TK, dedicado casi completamente a sus investigaciones y estudios. Cursaba la carrera de Ciencias de la Computación, aunque eso podía ponerse en tela de juicio, ya que sus conocimientos eran tan avanzados en temas de computadoras que sus primeros cursos los pasó sin mayor problema, y ahora asistía solo a pocas clases, pero eso no impedía que siguiera siendo el mejor estudiante de su generación. Había descubierto muchas cosas del digimundo, pero ninguna como la más reciente, la cual lo hizo llamar a sus viejos amigos y así poder confirmar más teorías, además de todo tenia una beca del 100.

Pero no se pasaba todo el tiempo estudiando, le gustaba divertirse, sabia que la vida era corta, así que salía con sus amigos, incluso de vez en cuando tenia una que otra cita con chicas de su carrera, claro que ninguna había progresado con el, pero frecuentaba mucho a Kari y TK, y a Joe, pero este recién había dejado Japón, pero eso no importaba el los vería a todos juntos nuevamente.

Izzy se encontraba saliendo de un complejo centro de reuniones, había alquilado una sala de reuniones para su encuentro con sus amigos, era un lugar agradable, lleno de privacidad y contaba con servicio de restaurante, para hacer la reunión mas placentera, después ya podrían verse en cualquier lugar si es que decidían quedarse un poco mas, aunque el estaba seguro que así seria.

Una vez terminado de resolver los puntos principales de la reunión salio rumbo a una cafetería donde sabía que se reunían TK y Kari al salir de clases, quería que todo fuera una sorpresa.

Entro en el local y se dirigió a una mesa junto a la ventana.

En ella se encontraba una linda jovencita, bastante linda a decir verdad, con una mirada serena y una sonrisa prácticamente perfecta, su cabellera color chocolate le llegaba a los hombros y su figura seria envidiada por muchas chicas, y sus ojos avellanados que mostraban algo que no podía explicarse de otra manera que con la palabra "luz", simplemente contenían luz, vestida con un pantalón de mezclilla y una blusa de tirantes clara y sandalias.

Junto a ella se encontraba un joven, de cabellera rubia, con un peinado a la moda, corto pero con flequillo, de una estatura considerable, y con una sonrisa bastante alegre, ademas sus ojos negros mostraban a lo que se le podía llamar solo de ana forma, "esperanza", vaya que si. Su comportamiento se veía varonil aunque aun bastante adolescente, usaba unos pantalones deportivos y una playera entallada de tonos verdes y calzado deportivo.

-¿Puedo acompañarlos?.- les pregunto, interrumpiéndolos, un joven de cabellera castaña con tonos rojizos, algo desordenados, pero cortos, y muy lisos. La estatura de este joven era algo normal, poco más alto que el rubio, pero casi imperceptible, aunque más que la chica, que era bajita, su mirada encerraba una forma de ser muy meticulosa, atenta a los detalles, vestía un pantalón de vestir oscuro, aunque era raro por llevar calzado deportivo, ademas una playera café y arriba una camisa abierta de cuadros.

-Izzy, por favor.- contesto Kari

-Amigo, que bien que nos acompañas.- continuo TK.- pensé que con eso de tus investigaciones pasaríamos otro día sin saber de ti.

-Pues ya vez, de vez en cuando salgo al mundo exterior.- dijo bromeando.- sabia que estarían aquí, les tengo una noticia.

-Espero que sea buena.- comento con una sonrisa la bella chica.- algo como que nos llevaras a viajar alrededor del mundo o algo parecido.

-Que bueno seria, pero creo que es diferente, no Izzy?

-Jajajaja, si, aunque es mejor.- les dijo llamando su atención.- pronto tendré una reunión y quiero que ustedes estén ahí.

-Explícate.- dijo Tk algo confundido

-Bueno, es una reunión muy especial, vendrán todos.- Izzy puso énfasis en l apalabra "todos".

-Te refieres a…- dijo Kari un poco incrédula pero con una sonrisa dibujándose en su rostro.

-Si, sus hermanos, Sora, Mimi y Joe, todos estarán aquí hoy mismo, según mis cálculos.- Dijo ante la alegría de sus amigos, por eso quiso decírselos personalmente, le gustaba observar al alegría de la gente.

-Que bien!!!, mi hermano vendrá, no puedo, esperar, tal vez ya este aquí, que gusto.- decía Kari poniéndose de pie.

-Si, es genial, por primera vez en mucho tiempo volveré a ver a mi hermano, es genial Izzy.- Comentaba Tk poniéndose de pie igual.

-Bien, pues si no estoy mal entonces pronto llegaran o tal vez ya lo hicieron, así que mejor vayan a sus casas.- les dijo un sonriente Izzy.- La reunión será mañana, en el complejo de reuniones del centro, solo tienen que llegar, yo estaré esperándolos, a las 12 del día.

Los chicos agradecieron pagaron sus cuentas y salieron corriendo rumbo a sus hogares, mientras Izzy pedía una taza de café, pensaría mas en la reunión y sabia que seria genial.

Mientras en el aeropuerto llegaban vuelos procedentes de todo el mundo, de Francia, de Italia, de España, de Sudamérica.

El primero en llegar fue un hombre alto, de cabellera azulada un poco crecida pero bien peinada, su aspecto era pulcro aunque algo desordenado, vestía un pantalón de excursionista, y una camisa blanca, tenia la barba ligeramente descuidada, obviamente no se había afeitado recientemente, pero su porte era bastante agradable, sus anteojos de armazón pequeño le daban un aire de solemnidad.

Joe disfruto de su regreso al hogar, y tomo un automóvil rumbo a su hogar, lo primero era visitar a la familia.

Eso lo preocupaba un poco, aunque su padre al final había aceptado su decisión no quedaron precisamente en los mejores términos, aunque para el era mejor así, siempre fue el chico bueno que cumplía con las expectativas de sus padres, pero el ayudar a los mas necesitados no era una de ellas, pero si una que quería cumplir para si mismo, así que no lo dudo a pesar de los problemas que esto ocasiono.

Su carrera era algo natural, ya lo había decidido desde hace mucho, desde antes del digimundo, el modo en que la ocuparía y ejercería fue la disyuntiva a los deseos de sus padres, pero al final la familia era lo mas importante, así que zanjar esos problemas era algo necesario, y este viaje se prestaba para todo lo que necesitara, y así lo pensaba el mismo, a sus veintidós años no podía dejar las cosas pasar enfrente de el sin darles solución.

Llego a su viejo hogar, subió lentamente, llego a la puerta, toco y la bienvenida fue mejor de lo que jamás pudo esperar.

-Ya voy.- se escucho la voz de una mujer, al abrir la puerta se sorprendió.

-Hola mamá.- dijo Joe saludando con una sonrisa.

Su madre de inmediato lo abrazo, su padre igual, y sus hermanos no dudaron tampoco, todos estaban felices de la visita, no era el regreso de la oveja negra, sino de un orgullo para la familia, y eso era el mejor inicio de vacaciones que pudo pedir.

Cuando la platica de lo que hacia y que era lo que hacia de visita culminaron y se retiro a descansar a uno de los cuartos, su antiguo cuarto, lo primero que hizo fue revisar el cajón de un escritorio, y de ahí saco su digivaice, había vuelto…

Mientras en otra parte de Odaiba un auto deportivo rojo se estacionaba, del automóvil descendía un joven rubio de cabellera peinada hacia atrás muy lustrosamente, gafas oscuras que ocultaban sus ojos azulados, y de una estatura bastante considerable, ademas de una actitud y carácter que cautivaba a las mujeres. Vestía un traje de corte italiano, color ceniza, y una playera en lugar de camisa.

Subió el cuello de su saco para evitar ser reconocido, se acomodo las gafas y subió al edificio, hacia tanto que no estaba en Odaiba, en el elevador sus recuerdos volaron.

Fue una decisión difícil irse con su padre a Estados Unidos y dejar a su hermano y madre, pero tampoco podía dejar a su padre solo, el era su compañía, así que decidió seguirlo, había decidido tomar un año sabático tras terminar sus estudios medios, para acostumbrarse a su nueva vida y así decidir por que estudiaría, sin embargo el acompañar a su padre a la televisora para la que trabajaba le dio la oportunidad de su vida por así decirlo. En una ocasión acompañando a su padre a trabajar se grababa un programa con alto raiting de audiencia, un actor falto, y vieron a Matt, cumplía con los requerimientos, solo serian dos escenas, o eso pensaron, gusto su personaje y de ahí siguió apareciendo y siendo llamado, ahora era un gran artista, fue una cosa del destino o de la suerte.

Como quisiera que fuese eso lo separo del estudio, sin embargo ya no le parecía tan importante, lo que hacia le gustaba mucho y lo complacía, aunque ello lo separara de su familia de una manera muy significativa, pero incluso con todo ello no tenia muchos cambios en su forma de ser, era casi como lo conocieron sus amigos, solo que mas maduro.

Al llegar al piso buscado toco la puerta y TK salio a recibirlo, lo cual sorprendió a Matt de sobremanera, no tanto por el recibimiento, sino por que su hermano era bastante alto, incluso eran de la misma estatura y TK aun no terminaba su desarrollo.

-Bienvenido.- le dijo su madre saliendo a recibirlo también.-estas muy guapo

-Gracias, vine a visitarlos.- dijo un sonriente Matt.

-Que bueno verte hermano, toma.- TK le entrego algo a Matt, era su digiviece, este lo observo un momento y paso al interior de el departamento la noche no seria algo tranquila, mas bien estaría llena de platicas…

En otra parte una hermosa mujer caminaba por la acera de Odaiba, con una cabellera anaranjada, un poco mas debajo de sus hombros, unos ojos castaños rojizos hermosos, una figura envidiable y deseable por cualquier hombre, vestida con unos pantalones a la cadera, y una blusa lisa de color rosa.

Sora llegaba a su casa, su avión arribo en la mañana, se dirigió inmediatamente a su hogar, tenia mucho tiempo que no veía a su madre, y la verdad la extrañaba demasiado, pero no quería aceptarlo por que su madre le había advertido que vivir lejos de su hogar seria difícil, ella sabia que al final había sido verdad, pero era demasiado orgullosa para aceptarlo, sin embargo a pesar de todo había salido adelante y eso la hacia sentirse orgullosa.

Recordó el momento cuando decidió irse, había culminado sus estudios medios, y sentía la necesidad de valerse por si misma, y la única forma de hacerlo era saliendo del país, y tenia las cosas listo para ello, sus calificaciones eran excelentes y por ese lado no había problema, el problema era que no se había decidido donde ir, ni que estudiar.

Lo único que quería era un reto en su vida, y leyendo folletos de distintas universidades leyó que la carrera de administración era lo ideal para ella y que en Universidad Europea de Madrid era la mejor opción, además era verdaderamente difícil ingresar y vivir en Madrid lo era mas, así que por eso lo decidió, ella seria una gran estudiante y triunfaría.

Y así o hizo, a pesar de su madre que no quería separarse de su hija por fin se fue a vivir a España, ahí tuvo muchas dificultades, primero los estudios eran realmente arduos, y tuvo que buscar 2 trabajos de medio tiempo para poder vivir, uno de mesera en una trampería y otro cuidando niños, eso fue realmente difícil, pero por sus ansias de sobresalir y vencer los obstáculos la hizo vencer, ahora trabajaba en proyectos de empresas, apoyando a empresarios jóvenes que no podían acudir a administradores profesionales, ella los asesoraba y se estaba haciendo una reputación espectacular, había triunfado, quizás lo único que no había podido superar fue la necesidad de las relaciones amorosas, y que le había dado tantos problemas, se había vuelto muy dependiente de el amor de una pareja, y para conservarlas se había hecho sumisa y tonta, pero recordando su niñez se dio cuenta de lo tonta que había sido y eso la llenaba de jubilo, por que ya no caería nunca mas en esas tonterías.

Llego a la entrada de su casa y su madre salia.

-Mamá, vine a verte.- su madre la recibió con lágrimas en los ojos, era algo que siempre esperaba, cada semana, y a Sora la contagio por que sus lagrimas también brotaron, su mejilla se había desinflamado aunque no hacia falta que eso pasara, por que pensaba contarle todo a su madre, se merecía eso por lo menos, observo el interior de el hogar y lo primero que noto fue sus retrato en una mesa de fondo, y junto a el retrato su digivice, no pudo evitar abrazar a su madre con mas fuerza.

Mientras en el aeropuerto Tai Yagami bajaba de su avión, dio un largo bostezo, paso por la salida y en una tienda de recuerdos observo algo que le hizo dibujar una sonrisa.

Eran sus libros, algunos con el logo de agotado, pero no era por su éxito que sonreía, sino por la forma tan extraña en que había llegado a ese punto de su vida.

Era gracioso ver aun hombre como el hincado observando el exhibidor, un hombre de altura considerable, cabellera castaña un poco larga pero peinada perfectamente, una buena figura de deportista y con un encanto en la mirada soñadora, aunque con aire infantil, bestia jeans deslavados con una camisa negra de mangas cortas sin fajar, daba la imagen de un preparatoriano y sus recuerdos volaron, o por lo menos eso se notaba en sus ojos.

Lo primero fue el decidirse a estudiar Literatura, fue algo tonto e infantil, pero agradecía su decisión. Gracias a su gran talento en el fútbol había recibido proposiciones de becas de distintas universidades para jugar en sus equipos, pero la mejor venia de Milán, aunque el hubiera preferido Inglaterra por que tenían un mejor fútbol a su forma de ver, pero una mejor propuesta significaba menos dinero que sus padres gastarían, así que se decidió a vivir y estudiar en Milán, pero lo difícil era su profesión, el solo pensó en el fútbol, pero nunca en lo que estudiaría, pero una idea, bastante infantil, le llego a su mente. El necesitaba dedicarse al fútbol, y para eso requería una carrera fácil de cursar, y se decidió por literatura, por que no había matemáticas, no había física, y solo tenía que leer y escribir, eso le parecía bastante fácil, sin embargo al iniciar sus clases vio que no lo era tanto, él no tenia mucho interés en ello.

La razón por la que se había consolidado como autor de libros y tener éxito radico básicamente en un problema con un profesor. El lo llamo inútil y bastante torpe para lograr terminar o entender alguna tarea de las que dejaba, eso lo enfureció bastante y lo reto, le dijo que el acabaría su próximo trabajo y cuando lo leyera seria el mejor que jamás hubiera leído, y se dedico a eso exclusivamente, incluso dejo algunos entrenamientos con el equipo, pero se dedico a ese trabajo y a cerrarle la boca a su profesor, y ese trabajo fue el proyecto de una historia original base para una obra literaria, el no solo hizo eso, sino que termino en ese entonces su primer libro.

Logro que su profesor le reconociera como un excelente escrito, aunque con mal humor, y animado por esto lo vendió a una editorial, ahí logro su primer éxito, y se dio cuenta de que no le desagradaba tanto el escribir, una vez que se entregaba a una idea podía escribir lo que en ella venia, y así continuo, siguió siendo la estrella en el equipo de fútbol, incluso ese año irían por el campeonato de universidades, pero ahora lo mas importante y lo que mas lo llenaba era sin duda escribir…

Recordaba esto viendo la tienda de recuerdos y sus libros cuando una mano se poso en su hombro y volvió la vista.

Una preciosa chica le sonreía, su cabellera castaña larga, a media espalda, sus ojos avellanados lo observaban con mucha curiosidad, vestía una minifalda azul, y un top, su hermosa piel del abdomen estaba descubierto.

-Hola¿Cómo estas?-le dijo la hermosa chica, el la observo una segunda vez y la reconoció.

-Hola, Mimi, cuanto tiempo.- Mimi le sonrió por que esperaba que la reconociera.

-Que bien que me reconociste, te mato si no lo hubiese hecho.- bromeo Mimi

-Jaja, yo mismo no me perdonaría¿acabas de llegar?.- pregunto con interés.

-Si, justo iba a ver a mis padres, pero pensé en llevarles algo y te vi.- Mimi no tenia mucho que contar, había sido muy distraída siempre, y a veces centrada solo en ella misma, había tomado un año sabático, y apenas hace un año empezó sus estudios de comunicaciones, ser periodista se le había hecho una obsesión, sin embargo ya llevaba dos años en Italia, otro capricho mas que sus padres le complacieron, mientras estudiaba para su ingreso a la universidad, quería conocer gente y nuevas formas de vivir y pensar, y aunque había tenido que trabajar para no dejarle todo los gastos a sus padre los visitaba con mucha frecuencia, pero parecía que cada vez que se iba de Odaiba olvidaba el digimundo una y otra vez, no tenia muchas cosas nuevas que contar a sus amigos, siempre les mandaba mails, aunque nunca los veía en persona, y a la vez nos había mucho sobre ellos.

-Vas a tu casa entonces.- pregunto Tai.- si quieres podemos tomar el mismo taxi, mi casa esta de camino.

-Me encantaría.- contesto alegremente Mimi

Ambos abordaron un taxi, y cada uno llego a su destino, en casa de mimi ya la esperaban y la recibieron como en cada visita, sin embargo en el hogar de Tai que un acontecimiento, lo recibieron con una gran cena, el se sintió alegre de haber vuelto, y triste por que no lo hacia solo por esos momentos, sino que tuvo que ser algo mas para hacerlo volver, sin embargo deshecho esos pensamientos y disfruto de el poder estar con su familia, al igual que Mimi tomo su digiviece cuando tuvo tiempo.

Mientras todos dormían placenteramente en sus respectivos hogares los digivices brillaron al unísono, sin embargo nadie lo noto, solo uno de los ocho.

-Por fin todos reunidos una vez mas, que alegría.- comentaba Izzy con su digiviece en la mano y tecleando algo en su pc…

Bueno, abandone todos mis demas proyectos por esteXD, cuando empeizo algo lo trato de dejar bien sembrado y luego continuo con lo demas, espero que les guste y haya gustado este capitulo, tratare de mejorar enla narrativa. hasta la proxima

gochujin sama