Conversaciones a la media noche
Doce campanadas se escuchaban en el interior de Hogwars , doce campanadas que indicaban que era media noche y hora de dormir para la mayoría del personal y digo la mayoría porque el nuevo Profesor de Defensa contra las Artes Oscuras se encontraba en el inició de una conversación con su Guardiana y todo parecía indicar que no se iría a la cama muy pronto.
- Humm ….. son muchas preguntas, pero empecemos con la primera que ¿cómo me ha ido?, No me puedo quejar, el viaje fue tranquilo bueno a excepción del Dementor que atacó el vagón en donde viajaba y que puede combatir gracias a tus advertencias pero sabes no estuvo tan mal porque gracias a eso tuve la oportunidad de conocer a Harry Potter.
- WoW en verdad conociste al "Niño que sobrevivió", bueno anteriormente me habías dicho que conocías a sus padres así que supongo que fue más un rencuentro ¿no? – Preguntó la joven que se mostraba muy interesada por la plática de Lupin y que sin saberlo hacía que éste último disfrutará de una manera muy extraña contarle lo sucedido.
- Sí, tienes razón. Pero fue como si lo viera por primera vez, ya que la última vez que pude convivir con él tenía unos 9 meses de haber nacido. Es sorprendentemente parecido a su padre con excepción de los ojos……… son de su madre- Recalcó este último detalle con gran melancolía y Tonks no pudo dejar de notar la pausa y el nudo en la garganta que se le formó al recordar a la Madre de Potter y sin proponérselo se sintió sin saber por qué un poco molesta y prefirió cambiar el tema.
- Y los Dementores¿no te asustaron?. Yo tuve la oportunidad recién entre a la Academia de Aurores de estar a metros de uno en una visita a Azkaban y debo confesarte que me costo mucho trabajo mantenerme de pie. Realmente te admiro por tu hazaña en el tren.
Remus se sintió muy apenado y halagado por el comentario pero no podía dejar que la joven viera que se estaba sonrojando así que se movió un poco para quedar fuera de la vista de la chica (aunque desde su posición él sí podía verla muy bien ) y poder continuar la charla sin preocuparse de cometer algún error que delatará su nerviosismo.
- ¿Qué dices?, no fue nada considerando que en alguien como yo no encontrarían muchas memorias felices que robar. Ralmente sería muy mal alimento.
Tonks se sintió conmovida por estas últimas palabras y se recordó asimisma la promesa de hacer de Remus el primer hombre lobo con una vida normal y ejemplar. Por otra parte aún la quemadura que había sufrido a penas hace a penas unas horas aún le causaba molestias y continuamente se rascaba lo cual le provocaba una enorme pena así que agradeció el que Remus se hubiera cambiado de posición así podía disimular un poco sus extraños movimientos.
- ¡ No seas tonto, nunca vuelvas a subestimarte de esa forma que me haces enojar. Tú eres mucho más especial de lo que crees! – Gritó Tonks a través de las flamas.
A Remus se le hizo un nudo en la garganta, hace tiempo que nadie lo regañaba de esa forma y menos una apenas conocida. La última que lo había hecho era Lily quien siempre lo hacía sentir bien cuando más lo necesitaba.
Lupin sin querer se había sumergido en sus pensamientos creando un momento de silencio ya que Tonks no se atrevía a hablar hasta que su compañero respondiera su comentario., pero no contaba con que su estómago la traicionaría provocando un estruendoso ruido en protesta por no haber recibido alimento alguno.
- ¿Estás bien? – Preguntó un sobresaltado Remus.
- Sí, lo siento, fue mi estomago ja es que no he tenido la oportunidad de comer nada- Contestó una muy apenada Tonks.
- ¿Podrías esperar unos minutos? Te aseguró que valdrá la pena.- Preguntó Lupin
- Sí, pero ¿Qué vas a hacer?
- Espera y lo verás. No tardo y abre tu ventana por favor.
Remus bajo las escaleras de su oficina y corrió hasta la lechucería de los profesores tomó la primera lechuza y le ató una bolsita que iba llena de los panecillos y dulces que había tomado del gran comedor. Ese detalle era perfecto para agradecerle a Tonks sus palabras de aliento y su preocupación.
- Vamos , llévaselo a Nymphadora Tonks y no tardes es muy urgente.- Le ordenó Remus a la lechuza junto con una palmada y en cuanto la vio alejarse regreso al despacho.
Tonks por su parte aprovechó para cambiar su aspecto de nuevo ya que cada vez que lo hacía el dolor de la quemadura disminuía un poco y a la vez intentaba ver cada detalle de la oficina, pero no logró ver nada extraño excepto por unos libros que estaban en el escritorio y que ella conocía muy bien ya que todos trataban sobre los "Metamorfomagos" y su madre al enterarse de su condición los había comprado todos en un intento de ayudarla a controlarla mejor sus habilidades
Ja con que también tú me estás investigando pensó para sí misma y antes de poder acercarse más para ver el resto de las cosas se vio sorprendida por un extraño ruido proveniente del fondo de la habitación.
-¿Remus eres tú?...
Pero nadie le contesto y los ruidos continuaban (y estaba más que segura que no se trataba de su estómago) desgraciadamente no podía ver más allá de lo que el espacio de la chimenea le permitía y eso le molestaba
-¿Remus?- Volvió a pronunciar con esperanza de que el Profesor ya hubiera regresado, pero de nuevo no obtuvo respuesta alguna y los ruidos continuaron por lo que decidió ir en busca de algo que la ayudará a ver mejor.
- He regresado ¿Sigues ahí?
- Sí , sí estoy aquí sólo que fui por mi catalejo.
-¿Catalejo¿ Para qué lo quieres?
- Para poder ver a lo lejos de tu oficina
- Y para qué quieres hacer eso- Preguntó Remus muy intrigado.
- Pues por los ruidos – un tanto molesta suponiendo que Remus entendía la situación, cuando ni siquiera sabía de qué hablaba.
- Qué no era tú estomago
- Esos no ( dijo apenada), los provenientes de tú oficina.
- Cuáles yo no escucho nada, no quiero ofenderte pero creo que son producto de tu hambre.
- No, escucha, no estoy bromeando.
Tonks se llevó su dedo índice a los labios , indicándole a su compañero que guardará silencio pero después de varios minutos nada logró oírse excepto de nuevo el gruñir del estómago de ella.
- Te lo dije, lo que oíste es producto de tu estómago.
- No, te juro que no fue eso, bueno este último ruido sí, pero cuando tú saliste oí otra cosa y siempre se murmuró que esa oficina estaba maldita.- Comentó Tonks con algo de resentimiento y vergüenza, odiaba que la gente no le creyera y su cabello que en ese momento era color lila rosado se volvió negro y largo.
- Disculpa no quise molestarte.
- No te disculpes, tenías razón es mi tonto estómago y no una maldición, así que olvidemos el asunto sí.
- Perfecto, entonces todo está bien de nuevo.
- Sí.
- Ahora porque no te asomas por tu ventana, tú sorpresa ha de estar por llegar.
- ¿Tú lo crees?
- Sí, anda ve.
Remus esperaba que la lechuza que mandó estuviera ya por llegar ya que era de las mejores puesto que a los profesores se les asignaban las lechuzas más veloces y los pastelillos de seguro alegrarían a Tonks de nuevo y así fue a lo lejos pudo a su joven amiga - ¡ Pastelillos¡Dulces!
- Creo que eso contesta otra de tus preguntas. Si sirvieron pastelillos y dulces en el banquete.
Tonks se acercó de nuevo a la chimenea y ahora su aspecto era otro completamente su cabello era rosa chicle y su cara tenía una enorme y hermosa sonrisa aún con la boca llena de dulces le contestó a su compañero.
- ¡Remus Lupin Te amo! Pensé que moriría de inanición y gracias a ti no lo haré. ¡ Eres genial! Desde que salí de Howgarts no había tenido la oportunidad de probarlos de nuevo. Si estuvieras aquí definitivamente te besaría.- Concluyó la aprendiza de Aurora quien continuó comiendo desesperadamente y al parecer no notó el sonrojo que sus palabras provocaron a Lupin quien sentía que su corazón se le iba a salir del pecho y no encontraba forma de ocultar tal reacción.
Remus qué te pasa, no debes sentirte así. Ella dijo eso en broma, nunca podría ser cierto. Cómo podría amarte si apenas te conoce y eres demasiado viejo , demasiado peligroso y pobre para ella Pensó el Profesor mientras veía a la joven comer los dulces aún no podía explicar de dónde o cómo la chica podía hacerlo tan feliz con tan mínimos detalles.
- Ja, no tienes porque hacerlo, es mi forma de agradecerte todo lo que has hecho por mi hasta este momento.
- Pues no dudes en seguirme agradeciendo de ésta forma ja. Sabes no había año en el cual no me enfermara del estomago en Halloween por comer en exceso en el banquete, pero no podía evitarlo los dulces, chocolates y pastelillos son mi debilidad.
- En eso coincidimos yo disfrutaba juntos con mis amigos de esos banquetes y debo de admitirlo el chocolate también es mi debilidad, pero desde que salí de Howgarts, la guerra y otra serie de circunstancias me hicieron olvidarlo hasta que tú me lo recordaste dándome aquel en la estación.- Al momento sacó de la vieja bolsa de su sacó otro dulce de los que guardó del Banquete y se lo comió para acompañar a su compañera en tan dulce cena.
- Intentar ser Auror es pesado y es lo único que me da energía, la mayoría de mis compañeros prefieren el café u otras sustancias para mantenerse alerta pero a mí nunca se me ha dado eso. Por cierto ¿estás nervioso por el día de mañana?
- Para ser sincero, debo admitir que sí. Esta noche en el banquete la mayoría de los estudiantes pusieron una cara de decepción al verme que me hicieron dudar de la decisión de Dumbledore de ponerme al frente de la clase.
- ¿ QUÉ ¿ESTÁS LOCO? YO HUBIERA MATADO POR TENER COMO MAESTRO DE DEFENSA CONTRA LAS ARTES OSCURA AL QUE HA CONSEGUIDO EL MÁXIMO PROMEDIO EN EL EXAMÉN DE INGRESO DE LA ACADEMIA DE AURORES.
Gritó Tonks en una forma muy emocionada y con ganas de ahorcar a todos aquellos que se atrevieran a menospreciar a su protegido.
- Pero ¿tú cómo lo sabes?- Le preguntó Remus sorprendido hasta los huesos por el comentario. Eso era parte de su pasado a decir verdad un muy doloroso pasado y más que enorgullecerle le causaba melancolía y cierto rencor hacia él y otras personas involucradas.
Tonks estaba a punto de contestarle cuando su respuesta fue interrumpida de nuevo por aquel horrible ruido proveniente del fondo de la oficina.
- A ese ruido me refería, ves ¿no estaba loca?- Dijo Tonks señalando el fondo de la oficina.- Creo que deberías ver de qué es lo que es.- Recomendó Tonks un tanto preocupada ya que los ruidos se hacían cada vez más fuertes.
- Sí, tienes razón, creo que provienen del viejo armario que está cerca de la puerta y creo saber de qué se trata.
- Ten cuidado
Tonks vio como la silueta de Remus se alejaba de la chimenea y al poco rato sólo pudo escuchar sus pasos que bajaban por las escaleras dirigiéndose hacía donde provenía el ruido y casi al instante escucho a Remus pronunciar un hechizo.
- ¡ Riddíkulo!
- ¡ Un Boggart! Era un Boggart ¿cierto? – Preguntó Tonks que no podía ver nada desde la chimenea.
- Sí – Gritó Remus quién ya estaba subiendo las escaleras y se acomodaba frente a la chimenea – Parece que hemos resuelto el misterio de la "Maldición de la oficina" Aunque me sorprende que los otros profesores no se hayan desecho de él es tan sencillo. Estoy bastante acostumbrado a ellos por lo regular donde llego a vivir siempre me topo con alguno.
- De pequeña uno se introdujo en mi casa y me asustaba cada noche, estaba dentro de mi tocador y cada que me veía al espejo sólo podía ver una masa de carne sin forma y de varios colores. No tienes la idea de lo traumante que fue ya que en ese entonces estaba aprendiendo a controlar mis cambios. Mi mismo miedo no me dejaba decirle a mi mamá para que no se preocupara así que lo aguante por una temporada hasta que mi papá una noche me escuchó llorar y descubrió todo. Había olvidado la experiencia hasta que en la academia los utilizaron para hacernos pruebas y de nuevo volví a ver esa horrible masa de carne.
- ¿Cómo lograste alejarlo?
- Lo convertí en un enorme pastel multicolor y ¿tú?
- ¿Yo? Pues creo que mi temor es algo obvio. Lo que más me asusta es la Luna llena, me aterroriza en lo que me convierto. No soporto la idea de perder el control y poder lastimar a alguien.
De pequeño me preguntaba por qué la Luna no podía ser un gran globo que pudiera romper o desinflar antes de que adquiera su forma completa así nunca me transformaría y en eso es lo que pienso cuando el boggart se me aparece.
Tonks de nuevo vio en sus ojos como la melancolía se apoderaba de él , en esos momentos le parecía más grande de lo que era y por alguna razón sintió un sentimiento casi maternal de poder abrazarlo pero desgraciadamente no lo podía hacer así que se le ocurrió algo mejor.
- y ¿qué piensas hacer con el boggart?
- No lo sé , supongo que deshacerme de él en el Bosque Prohibido.
- Tengo una idea mejor
- ¿cuál?
- Úsalo mañana en tu primera clase. Eso será el hit entre tus estudiantes. Aparte será muy útil que aprendan a derrotarlos.
A primera instancia la idea le pareció algo loca, pero pensándolo mejor las clases en las qué más había disfrutado eran aquellas en las que lo dejaban practicar las cosas y no sólo estar pegado a los libros.
- Tienes razón, aparte creo que me ayudará a romper el hielo.
- Qué dices, si lo haces serás el profesor más popular ja apuesto que las muchachas querrán algo contigo ja.
- ¡Tonks! – Reclamó un muy apenado Remus.
- Calma , sólo bromeaba. Imagínate no digo que esté mal, pero son menores de edad y pues eso sería una falta grave en el Ministerio y tendrían que bueno tú sabes enviarte directo a Azkaban y pues de paso a mi también me encerrarían por ser tu Guardián por lo tanto procura que éstas ya sean mayores de edad ja.
- Nymphadora
- Pero vaya que eres necio cuántas veces tengo que decirte que no soy Nymphadora soy sólo Tonks ¿comprendes?
- Comprenderé cuándo tú dejes de insinuar que tendré algo que ver con el alumnado.
- Ok , ok calma sólo bromeaba pero lo que si puedo asegurarte es que te convertirás en el mejor profesor que ha dado clases de Defensa en contra de las Artes Oscuras.
- Ya veremos
- Ya verás que tengo razón, siempre la tengo ja .
- No hay que asegurar las cosas.
- ¿ Me estás retando?
- No
- Te apuesto un centenar de chocolates a que en mi primera visita , la cual será dentro de dos semanas ya te habrás convertido en el profesor más popular.
- No me gusta apostar.
- Tienes miedo de que tu salario se vaya en mi adicción a los dulces.
- No eso no me preocupa, me preocupa más la cuenta que tendrás que pagarle a tu dentista.
- Entonces estás aceptando que voy a ganar.
- No, no estoy asegurando nada.
- Claro que sí, porque si yo gano tú me darás muchos dulces y por lo tanto me saldrán caries y tendré que ir al dentista el cual me cobrará hasta el alma. Ves estás asegurando que ganaré.
A este punto de la conversación ninguno de los dos podía ocultar la felicidad que le provocaba estar juntos. Para Remus hacía exactamente ya casi 13 años que no encontraba a alguien que le diera tanta confianza y pudiera llamar realmente "amigo" y es más fuera de Lily nunca había tenido una amiga como Tonks quien a pesar de ser muy abierta con las personas era la primera vez que establecía tan rápido una amistad tan pura y desinteresada con un hombre ya que la hasta el momento todos los que se habían cruzado en su camino eran unos tontos que la veían más como un juguete que como a una persona.
Las campanas del reloj de Howgarts volvieron replicar esta vez indicando las 4:00am. Los se quedaron mirando ninguno podía creer lo rápido que el tiempo había pasado.
- Las cuatro
- Sí , no puedo creerlo tú mañana empiezas con las clases y yo tengo que estar en las mías a las 7 ja.
- Creo que es todo por hoy.
- Sí ,pero sólo por hoy, mañana a la misma hora?
- Un poco más temprano no estaría mal.
- Perfecto, recuerda te mando toda la suerte del mundo.
- Gracias.
- Buenas noches o días.
- Las dos cosas supongo.
- Hasta mañana.
- Hasta mañana.
Así los dos con el toque de su varita apagaron sus respectivas chimeneas, se pusieron sus pijamas y a pesar de su cansancio ninguno podía dormir pensando en el otro.
Mañana será otro día, mañana lo volveré a ver
Mañana será otro día, mañana la volveré a ver
CONTINUARÁ………………
