En mi lado del sofá….

El departamento, se había sumergido en un silencio sólo comparable con aquel que se vive en una Iglesia, a pesar de que en las afueras, las personas festejaban sin control, en un ambiente de locura. Así aunado a la emoción y demás sentimientos generados por el acontecimiento de esa noche hacían imposible que Remus y Tonks pudiesen dormir y realmente era algo que no les importaba tanto como la angustia de tenerse tan cerca pero a la vez tan lejos, así que la joven cansada de dar vueltas sobre su cama decidió actuar.

- Remus, sé que estás despierto. Ese sofá es de lo más incómodo y sería un milagro que alguien pudiese dormir ahí.- Dijo Tonks en la oscuridad, aunque aún así podían verse los reflejos de su pijama multicolor.

- Te equivocas, en realidad es muy cómodo.- Respondió Remus, tratando de sonar natural y no sorprendido por verla ahí.

- Si fuera cómodo, ya estuvieras dormido. – Continuó al tiempo que se acercaba hasta llegar a su lado. – Sabes esta noche me siento comunicativa y sociable- siguió.

- ¿Sólo esta noche?- Preguntó Remus sarcásticamente, compartiendo su cobija con ella.

Tonks tomó la cobija e insistió – Habla-

- ¿De qué?

- De lo que quieras. Dejo a tu elección el tema y la forma de desarrollarlo, siempre que se refiera a ti mismo. ¡Vamos!

Remus permaneció callado, observándola en la oscuridad.

- ¿Te has quedado mudo?

Él continuó callado y ella inclinó su cabeza hacia él y lo miró de un modo singular.

- ¿Con que te has enojado?- Comprendo. Me he dirigido a ti en una forma absurda y casi insolente. Perdóname.

- ¿Cómo adivinar lo que te interesa? Pregúntame lo que quieras y contestaré lo mejor que pueda. – Contestó vivazmente para demostrar que no estaba molesto.

- ¿Lo prometes?- Cuestionó Tonks con su carita de niña buena.

-Sí – Afirmó Remus muy convencido

- Muy bien, entonces ¿Por qué nunca has mencionado que conocías a mis padres y que hasta alguna vez cuidaste de mí?- La voz de Tonks no expresaba rencor u algún otro sentimiento negativo, simplemente curiosidad.

Después de una pequeña pausa Remus contestó- Sería una mentira el decirte que no supe quién eras al momento en que Dumbledore te llamó por tu nombre en el Ministerio; pero me pareció que sería lo mejor si no lo mencionaba, creo que no te hubieras sentido a gusto con alguien "tan mayor". ¿Aceptémoslo quién se siente bien con los amigos de los padres?

Tonks hizo una mueca y prosiguió – Tú no eres "tan mayor" como mis padres. Sigo sin entender ¿qué manía tienes con la edad?

- Ninguna. Simplemente soy conciente de nuestras diferencias.

- ¡Hayyyyy no, no pienso discutir eso de nuevo! Además te estás saliendo del tema. Mis fuentes me dijeron que eras un lindo chico y que al parecer en ese entonces eras el único ser capaz de calmar mis ataques. ¿Crees que yo también era una niña linda?

- Nunca fui alguien "lindo". Pero tú sí, recuerdo que tu madre en ese entonces aún insistía en ponerte esos hermosos vestidos de encajes y holanes, que a cualquier niña dan el aspecto de una muñequita de porcelana.

- A cualquier niña menos a mí ¿cierto?

- No, a ti también te sentaban bien, pero no podías aguantarlos por mucho tiempo, y los moños que adornaban tu cabeza salían disparados casi al instante por tus constantes cambios. Eso realmente volvía loca a tu madre mientras que a nosotros nos daba mucha gracia y qué decir de esos holanes, si ya de por sí para ti era difícil aprender a caminar sin ningún obstáculo presente, no quiero ni decirte lo que pasaba cuando pisabas tus vestiditos. – Remus sonrió y no podía creer que ese tierno y regordete bebé de sus recuerdos fuera la misma mujer que ahora se encontraba a escasos centímetros de él.

- ¡Diablos¡Qué pena! No puedo creer que me hayas conocido en tan fatal etapa. Cuando de niña encontré algunas fotos de esos años inmediatamente destruí la evidencia y tú aún me recuerdas como si hubiese sido ayer. ¡Te exijo que olvides esos años!- Comentó Tonks entre apenada y divertida.- Pero aún no me haz comentado lo más importante ¿Cómo conociste a mis padres?

- Bueno, para ese entonces Sirius ya había decidido abandonar la casa de los Black tomando de alguna forma inspiración del escape de años atrás de tu madre. Ella siempre había sido su prima favorita y siendo los dos unos proscritos sus lazos se estrecharon más aún, puesto que el uno para el otro eran su única familia. Así cuando naciste, Sirius temió por ti y por tu madre, puesto que una de tus tías, Bellatrix, las había amenazado de muerte al considérate una….

- Vergüenza para la familia- Terminó Tonks al ver que a Remus le costaba terminar la frase- Soy la primera y la única "Black" por así decirlo, con abuelos muggles, lo sé. – Terminó y animó a Remus a continuar se relato.

- Pues así Sirius empezó a visitar a tu madre más seguido con cualquier excusa, sólo para asegurarse de que estaban bien. – Tonks al oír estás palabras no pudo evitar sentir un sentimiento de agradecimiento y ternura por su "tío" del cual no guardaba recuerdos y al que todo mundo consideraba un asesino. – Para ese entonces también James y Lili empezaban su relación y como toda pareja sólo querían pasar la mayor parte del tiempo juntos, así que para concederles toda la privacidad deseada y no dejarme sólo, Sirius me pidió que lo acompañará a visitar a su prima; yo al principio me negué por sabía muy bien que era la única oportunidad que tenía Sirius de expresar abiertamente con alguien sus sentimientos hacia su familia y no quería invadir tampoco esa relación, pero rara vez puedes negarte a Sirius , es un niño caprichoso que siempre consigue lo que se propone.

Debo admitir que me sentía muy nervioso de conocer a tu madre. Con las historias que se contaban sobre Bellatrix y Narcissa , era muy difícil saber cómo sería Andrómeda. Evité hacerle preguntas sobre ella a Sirius, pues éste siempre comentaba que era muy parecida a él y sinceramente no podía imaginarme a su versión femenina, aunque por supuesto quedaba claro que sería muy hermosa; pero cuál sería mi sorpresa, al ver que cuando nos abrió la puerta lo que llamó más mi atención no fue ella sino la pequeña que cargaba o por lo menos eso intentaba en sus brazos. Llorabas muy fuerte y ella claramente se veía desesperada, así que sin ni siquiera pensarlo te tomé en mis brazos y no sé qué pasó pero al instante te calmaste, tus cambios cedieron y dormiste profundamente toda la tarde hasta que nos fuimos. Andrómeda al ver esto, se sintió profundamente agradecida y desde ese momento "me adoptó" como a un primo más y exigió a Sirius no volver a verla sin mí. – Concluyó Remus, mirando tiernamente a Tonks.

- ¿Así que te convertiste en mi "niñero" mientras ellos conversaban?

- Algo por el estilo. Siempre era un placer verte, eras muy dulce y al parecer los dos nos sentíamos muy a gusto cerca del otro. – Confesó Remus, sintiéndose protegido por la oscuridad de la habitación.

- Lo dices en pasado. Yo aún me sigo sintiendo muy pero muy a gusto a tu lado. ¿Acaso tú no?- Lo cuestionó Tonks , acercándose cuidadosamente más a él.

- Sí, tienes razón, yo también me siento muy a gusto estando a tu lado. Vaya quién lo diría que nos re-encontraríamos y ahora los papeles se invertirían.

- ¿Soy una buena niñera?- Preguntó Tonks juguetonamente.

- Corrección, eres una excelente Guardiana. – Contestó Remus muy seriamente, pues el término de "niñera" no le era muy agradable.

- Cuando me miras¿Sigues viendo a esa pequeña niña o a alguien más?- Lo cuestionó muy seriamente la joven.

- De la pequeña niña, conservas mucho, sigues siendo: decidida, curiosa, compasiva, sincera, y cualquiera que esté a tú lado debe ser muy afortunado.

- La única persona que está a mi lado eres tú. – Respondió Tonks, aminorando aún más la distancia entre los dos. – pero ¿aún sigo siendo una niñita para ti?

- No. A primera impresión puedes parecer alguien infantil, pero por dentro eres un ser muy maduro. Pareces agradarle a todo mundo, me gustaría tener esa cualidad.

- ¿Qué dices? No sabes de qué hablas. Soy un ser extraño. No me cohíben los desconocidos y a menudo me caen mejor que las personas que conozco; pero esto es porque no me gusta abrirme a fondo con las personas, me cuesta trabajo. Eres la primera persona con que puedo ser yo completamente, sin máscaras. Creo que en eso somos iguales ¿no?

- Cierto. ¿Quién lo diría? -Y tus padres ¿saben lo nuestro?

- No. Se supone que es una asignación "secreta". Nada de lo que haga en el Ministerio pueden saberlo. Son las reglas.

- Es sólo por eso o ¿tienes temor a que ellos sepan que estás tan cerca de un licántropo?

- Es sólo eso. Contrario a lo que crees mis padres estarían encantados de saber que estoy contigo.

-¿Con quién creen que estás ahora en este instante?

- Con algún novio, supongo.

- ¿Por qué pasar Navidad conmigo y no con algún "novio"?

- Ja pensé que quien hacía las preguntas era yo. Aún así te contestaré. Conozco a los chicos: Nunca me han mirado más allá del físico. Todos los que he conocido han fingido ser mis amigos para ganar mi confianza, y en cuanto me fió un poco en ellos, se lanzan a meter mano y a pedirme que me convierta en su actriz favorita para satisfacer sus deseos. Todos fingían que querían colaborar con mi entrenamiento o en lo que a mi me gustara en ese momento para atraer mi atención. Pero en cuanto yo me negaba a cumplir sus fantasías, perdían el interés por mi deseo de ser Aurora y en la música muggle. Tú no eres así, lo sé, y no trates de negarlo, es por eso que no quise estar con nadie más que no fueras tú.

Remus no supo que decir, su pregunta más que incomodar a Tonks lo había terminado por acorralarlo en todos los sentidos. Ella se dio cuenta de esto y no dejo pasar la oportunidad de ver a Remus tan susceptible.

- Eres alguien muy inteligente Remus, así que me sorprendería que aún no lo supieras….

- ¿Qué?

- Que me gustas mucho. – Sonrió y continuó- ¿Yo te gusto?

Remus guardó silencio, un silencio total. Cerró los ojos por un momento para después abrirlos lentamente y poder comprobar que no era un sueño. Tonks realmente estaba ahí mirándolo con esos grandes ojos ansiosos de respuestas. Eran lo único que brillaba en la oscuridad.

- No, no me gustas. Declaró concretamente- te dije que contestaría lo mejor que pudiese a tus preguntas y no, no me gustas. Me puede gustar pasar las tardes comiendo chocolate mientras leo un libro, me puede gustar ver las estrellas recostado en el prado, me puede gustar el olor de la lluvia en la tierra. Pero estar contigo no se puede comparar con eso.

- Gracias por ser sincero. Es lo que siempre espero de ti. No quiero que te sientas mal por la respuesta. ¿Por qué habría que gustarte?- Contestó nerviosa y un tanto desilusionada.

- No, no me siento mal por la respuesta. No me gustas, porque estar contigo supera en todos los sentidos a todo lo que normalmente me gusta, por lo tanto, lo que siento por ti está más allá de un simple gusto. Sé que esto está mal, y no sé a dónde pueda llevarnos pero esta noche prometí ser sincero y no pienso mentirte.

Tonks lo miró a los ojos y sin decir más lo abrazó lo más fuerte que su fuerza le permitía quedando sobre él. Respiró profundamente y rozo delicadamente sus labios al tiempo que enrollaba uno de sus dedos en el cabello de Remus.

- Recuerdas lo único que podía calmarme era estar entre tus brazos. Espero que aún funcione.- Cerró sus ojos y se acomodó en una posición para dormir.

Remus no dijo más y dejó que ella hiciera lo que quisiera, a fin de cuentas era lo mismo que él también deseaba.

Permanecieron toda la noche así abrazados, hasta que lentamente amaneció y los primeros rayos de sol lo despertaron a la realidad y contrario a lo que pudiera pensar la noche anterior no había sido un sueño pues ahí estaba él, respirando, latiendo, con el peso de ella sobre su cuerpo, la cabeza de ella descansando en su pecho, los brazos y las piernas de ella sobre los suyos.

Una enorme ola de felicidad lo invadió e instintivamente apretó más el cuerpo de ella hacia él ; pero pronto su razón se hizo presente y aterrado ante lo acontecido separó su cuerpo con sumo cuidado del de Tonks, y en un solo movimiento cambió sus ropas, tomó su maleta y salió del departamento.

Y en ese instante, como si lo supiera todo, ella lo dejo marcharse; puesto que sí algo había aprendido en su entrenamiento de Auror era que de las treinta y seis formas de evitar el desastre, salir corriendo siempre es la mejor. Esta noche habría luna llena, de cualquier forma él tendría que marcharse, pero pronto, pronto tendrían tiempo para hablar.


Nota de la autora:

No, no me maten por favor. Sé que no debí dejar el capítulo así  pero es lo mejor por ahora. Sean buenos y vean que he actualizado en una semana exacta!!!!! Sin atrasos. Espero que les haya gustado, porque para mí ha sido uno de los capítulos que más me he disfrutado escribir.

Como siempre el título hace referencia a una canción y si no me equivoco es la primera vez que ocupo una canción en español de referencia. La canción se llama "En mi lado del sofá "y la tocan La Oreja de Van Gogh. La escogí porque refleja muy bien la posición de Tonks respecto a Remus y ja porque si no lo notaron toda la acción de este capítulo se desarrolla en un sofá.

Ahora sí como siempre me despido agradeciéndoles todos sus comentarios que son mi fuerza vital para escribir esta historia. Espero tener tiempo y actualizar sin falta la próxima semana.

"Yo sin tu amor, soy un montón de cosas menos yo. Me duele tanto el corazón"

Besos.