Jack se despertó con un palpitante dolor de cabeza, una boca seca y una mano que le dolía.

Su primer pensamiento fue: "Es extraño. No recuerdo haberme dormido"

Su segundo pensamiento fue: "Mierda, me duele la mano"

Su tercer pensamiento fue: "Este no es la habitación mía/de Chase. ¿Dónde carajo estoy?"

Jack rodó hasta salir de la cama, y miró el extraño cuarto a su alrededor. Era pequeño, escasamente decorado con muebles de madera baratos. Algunos iconos cristianos genéricos estaban colgados o colocados por la habitación.

Frunciendo el entrecejo, el pelirrojo miró su mano izquierda. No era raro que doliera; tenía un anillo encantado adherido a su dedo en la mano izquierda. El anillo dragón que Chase le había dado estaba allí. La piel alrededor de la antigüedad plateada estaba rasguñada e hinchada.

-¿Qué carajo?- Murmuró Jack.

Parecía como si alguien hubiera intentado sacarle su anillo, pero la pequeña pieza de joyería encantada había dado pelea. Spicer era afortunado que los frustrados ladrones no supieran cuánto valía, porque, probablemente, hubieran intentado cortarle el dedo para obtenerlo.

Agitando de mala gana su dolida mano, el adolescente albino se levantó de la estrecha cama. Sus ojos se posaron en una botella de agua colocada sobre una pequeña mesa bajo una ventana. Sin pensar, Jack atravesó el cuarto y sacó el tapón, vertiendo el frío líquido en su reseca garganta. En el proceso, miró por la ventana.

Por un minuto, sólo pudo quedarse ahí. El escenario detrás de la ventana era elegante, pintoresco, un paraíso de la naturaleza que la mayoría de la gente mataría por ver. Jack no estaba entre ellos. El mago de la tecnología se quedó mirando el bosque de pinos medio llovidos y chatos, plácidos lagos, como si fueran de una belleza tan intocable que iba a arremeter contra la ventana y agarrarlo.

-JackBots, no creo que esté más en China- murmuró Spicer.

-No, Jack. ¡No estás más en la solitaria, desolada China!- anunció una animada voz. Jack se giró, con el corazón en la garganta.

De pie en la –ahora- abierta puerta de la habitación, estaba un hombre en la mediana edad tardía. Su peo iba desde el gris hasta un beige que combinaban con su complexión en una forma que debía haber sido aburrida, pero terminaba siendo escalofriante. Unos comprensivos ojos avellana le sonrieron a Jack, detrás de un par de anteojos con armazón de oro. No debía ser posible para la sonrisa estar en los ojos del hombre y no en su boca, pero la mueca de encías desnudas en la cara del hombre se parecía a un rictus de muerte. Sus ropas era una simple camisa de polo y pantalones caqui.

-¡¿Quién mierda eres tú?!- demandó el pelirrojo -¡¿Dónde mierda estoy y que carajo le pasó a mi mano?!-

La sonrisa, o lo que fuera, dejó la cara del extraño.

-Ahora Jack, voy a tener que pedirte que moderes tu lenguaje mientras estés aquí. Soy el Pastor Stephen Dallas, pero quiero que me llames Steve- los ojos del hombre seguían inentendibles –Sé que estas muy confundido ahora…-

-¡Maldición, sí estoy confundido!-

-Pero es por eso que estás aquí, Jack-

-Estoy… ¿qué? ¿Estoy aquí para ser confundido?- pestañeó el adolescente albino.

-No, no. Estás aquí, porque estás confundido-

Jack hizo una pausa e intentó desacelerar su proceso de pensamiento para emparejarlo a las de Steve.

-Escuche; estaba bien en casa. De hecho, lo estaba haciendo mejor que bien; estaba genial. De repente, me despierto en una habitación extraña en un país diferente con un tipo que habla en círculos y por sobre todo, alguien intentó robar mi anillo- Jack levantó su mano izquierda -¡¿Y piensas que estaba confundido en casa?!-

Los ojos de Steve se dirigieron a la mano de Jack y se quedaron allí.

-Bueno sí, Jack, lo hice. Y la prueba de tu confusión es ese anillo-

-¡¿Qué quieres decir?!- preguntó, señalando la parte expuesta del cálido metal.

-Bueno, hijo, tus padres me dijeron que tu novio te dio ése anillo-

-Sí- dijo Jack, sonrojándose. Todavía no podía resistir el actuar como una colegiala sonrojándose cuando alguien mencionaba su relación con Chase.

-Estoy seguro que habrás notado que es el dedo de tu anillo de boda-

Jack sonrió ampliamente como un idiota, con su sonrojo haciéndose más profundo en intensidad.

-¡Sí!-

-Jack, tu amante masculino te dio un anillo de compromiso-

Jack no pudo hacer nada; se rió por lo bajo.

-¡Lo sé! ¡La primera vez que dijo que estaría a su lado para siempre estaba tan feliz que lloré!- Spicer llevó sus brazos a su alrededor, retrocediendo un poco cuando su dedo fue forzado -¡Todavía tengo la piel de gallina!-

-Jack. Eres un hombre. Estás comprometido con otro hombre. ¿No ves nada malo en eso?- incitó Steve.

Jack Spicer consideró la pregunta con cuidado, tocando su anillo.

-Bueno… -

-¿Sí?-

-Va a complicar un poco al boda- dijo el pelirrojo al final –Siempre organizan ésas cosas por "lado de la novia" y "lado del novio", y tendremos que intentarlo con "lado del novio" y "lado del otro novio". Quiero decir, probablemente no sea una ceremonia muy ortodoxa de todas maneras, ¿pero debería caminar solo por el pasillo, ir los dos juntos o qué? Y si voy solo, ¿quién va a entregarme, de todos modos? Quiero decir, mi papá todavía quiere matarme por ser homosexual, supongo que podría preguntarle a Wuya; ella es la responsable de haberme metido en el círculo Heylin- continuó el adolescente gótico, sin prestar atención a Steve, quien había llevado su cara a sus manos -¿Debería invitar a mis padres? Como dije, papá quiere verme muerto, y no estoy seguro si podría invitar sólo a mamá. Tenía los ojos llenos de lágrimas cuando encontró ésas fotos de mí y Chase de todos modos. Y entonces está qué usar… -

-¡Jack!-

-¿Sí?-

-El casamiento es una santa institución reservado para un hombre y una mujer. Cualquier tipo de relación sexual entre hombres es antinatural, desagradable, y pecaminosa- dijo Steve, rotundo.

Jack le dio una mirada que habría enviado al cachorro apaleado promedio de vuelta a su cucha (1), derrotado.

-¡Eso es una cosa horrible para decirle a una próxima novia! Quiero decir, ¡novio!- se lamentó el pelirrojo.

-Ahí es de donde viene tu confusión. Estoy seguro que sé cómo sucedió: pensaste que nunca serías popular con las chicas, entonces este hombre mayor quien te trató con respeto, quien te escuchó, quien te dijo cuán atractivo eras entró en tu vida. ¿Y entonces empezaron las introducciones sexuales? Antes que supieras qué estaba pasando, estaba haciéndote el compañero sumiso en su sodomía, incluso pensando que estoy seguro que no buscabas eso. Y ahora que te ha quebrado, quiere atarte a él mediante un casamiento fraudulento, Estoy seguro que ahora te está diciendo que nadie más te querrá, y su respeto y afecto habrán caído de repente. ¿Verdad?-

Jack lo miró fijo.

Pensó acerca de su historia con Chase Young; del abuso verbal e intentos sin ganas de su vida en los primeros días, hasta la oferta de Jack de placer físico, y ahora la parte oculta de Chase que lo mimaba y malcriaba.

-Wow. Tan errado como es posible-

-Vamos a ayudarte, Jack- continuó Steve como si no hubiese hablado –Aquí en el Campamento de la Pureza, curaremos tu enfermedad por medio de la fe y el poder de la oración-

El pelirrojo lo miró fijo, con un nudo frío formándose en su estómago-

-Pero el primer paso para mejorar es admitir que estás enfermo-

La mano de Spicer fue hacia su anillo, para protegerlo. El movimiento no pasó desapercibido.

-Lo siento por lo de tu dedo, Jack, pero el Hermano Jason estaba decidido a sacarte el anillo. Cuando te cures, estoy seguro que te liberarás deshaciéndote del anillo tirándoselo a la cara de tu novio, y diciéndole: "¡me curé de la homosexualidad y tú también puedes!"

-¿T-tú quebraste mi dado tratando de sacarme mi anillo?-

-De nuevo, lamento eso, ¡pero merecerá la pena para cuando te cures!-

-¡¿Curarme?! ¡No quiero ser curado! ¡No pueden curar la "homosexualidad"! ¡¿Mis padre me enviaron a algún campamento cristiano anti-gay?! ¡Ni siquiera creo en Dios!-

Jack empujó al ministro y echó a correr por el vestíbulo.

Steve suspiró y se giró hacia un intecomunicador fuera de la habitación de Jack.

-Hermano Jason, tenemos un fugado-

.-.

Chase Young estaba listo para cometer asesinato. El eterno señor del mal se había perdido eligiendo ropa para Jack por horas, imaginando cómo una línea de piel atisbaría con frialdad fuera de un cinturón, o cómo pelo escarlata se desparramaría por un brocado verde. Casi se había sentido al lado de Jack, esperando su regreso, sólo para darse cuenta que el genio gótico debería haber regresado a la montaña por ése entonces.

Irritado, pero sin querer arrastrar a Jack de vuelta para jugar a vestirse, Chase empezó su rutina de entrenamiento, y se calmó a sí mismo con meditación. Los monjes intentaron penetrar su castillo por alguna razón inútil u otra, y Chase se divirtió con atormentar a Omi por un rato.

Para cuando Chase llegó a la conclusión que la única razón por la que Jack no había regresado a sus brazos por ahora era que algo estaba mal, el joven había estado fuera de su guarda por casi veinticuatro horas.

Sin molestarse en usar el Ojo de Águila, Chase se teleportó directamente dentro de la guarida maligna del pelirrojo. Al instante supo que algo estaba terriblemente mal. El Jet que Spicer había volado hasta el duelo todavía estaba estacionado en el medio de la guarida, con la puerta de la cabina del piloto abierta de par en par. El pelirrojo era casi neurótico acerca de mantener todo en su lugar; no dejaría el vehículo en un espacio abierto por casi un día. Las sospechas del guerrero fueron confirmadas cuando vio el Bastón del Mono, el Velo de Sombras, y los lentes de Bi Shi colocados sin protección alguna sobre la mesa de trabajo de Jack. Había otras cosas en la mesa también; Chase frunció el entrecejo cuando vio las fotografías esparcidas por el escritorio y el suelo. El señor dragón se detuvo justo cuando su pie estaba descendiendo sobre una. Se agachó para inspeccionar la foto.

Las cejas de Chase se elevaron cuado tomó la imagen de él mismo y Jack envueltos en un tierno abrazo, sus labios sobre la frente del joven albino. El antiguo guerrero estudió las fotos en el suelo, notando que todas eran de él y Jack. Las poses variaban desde "rozando la pornografía" hasta "estamos aburridos, pero todavía necesitamos tocarnos el uno al otro"

Chase Young se congeló. Algo más en el suelo captó su atención. El señor dragón reptó unos pocos pasos para juntar el objeto.

Era un pedazo de vidrio.

Más importante, era un pedazo de lente amarillo con una raya naranja.

Los lentes de Jack.

Levantando la mirada cuando la realización se asentó, los ojos de Chase vieron una línea de sangre a lo largo de un lado de la mesa de trabajo de Jack.

El señor dragón luchó contra el aplastante impulso de matar algo. Su amado había sido tomado por la fuerza: eso estaba aparentemente claro. De todos modos, Chase todavía no sabía quién lo había hecho o dónde habían llevado a Jack, o exactamente en cuántas piezas debería rasgarlos durante cuántas horas.

Enderezándose, Chase llevó la guarda de su brazo alrededor del brazo izquierdo. Tiró de su guante negro y lo empujó hasta que un anillo muy parecido al del pelirrojo quedó al descubierto en el dedo del anillo de su mano izquierda. Se parecía al del joven albino en el diseño, la banda era mucho más delgada y fina. El metal era negro, con delgadas líneas de plata antigua. En vez de un diamante por mística perla del dragón, una gema negra pulida hasta el punto de parecer líquida, en la suave luz de la guarida. Los ojos negros del dragón del anillo eran obsidianas.

Chase Young se quedó mirando a la pieza de joyería por un momento, como si estuviera confundido.

-¡¿Por qué no haces nada?!- demando al final, al adorno -¡Tu compañero se ha ido! ¡Debes encontrarlo!-

Los que eran sensitivos a esas cosas habrían sentido una presión cuando el anillo se esforzó por cumplir. Y luego no hubo nada.

-Santidad… - Chase gruñó la palabra como si le dejara un mal sabor de boca –Bloquearon el hechizo con las bendiciones de un dios-

Ése era el problema con ser malo: te deja susceptible a las cosas más inútiles, sólo porque eran buenas.

Por suerte, Chase conocía a alguien que existía fuera de tales distinciones como el bien y el mal. Alguien que podría ser obligado a cumplir sin importar si le gustaba o no

.-.

-¡¿Jack?! ¡Jack! Ahora, en serio, ¡estoy preocupado que no puedas dejar el edificio!- llamó Steve, apurándose detrás del pálido adolescente. El pastor no se apuró demasiado; el campamento tenía todo un arte de sistema de seguridad. Esos chicos estaban tan confundidos; sólo necesitaban que les mostraran el camino, Steve frunció el entrecejo cuando descubrió la puerta.

La puerta abierta de par en par.

La puerta abierta de par en par con el panel de seguridad que estaba roto y con los cables en cortocircuito.

-¡Oh, no! ¡Oh, no, hermano Jason!- Steve se apuró hasta el próximo comunicador, que estaba al final de la sala –Hermano Jason, ¡el chico nuevo está fuera del edificio! ¡Manipuló los cables de alguna manera y ahora está perdido!... ¿Qué quieres decir, no uno más?-

.-.

Chase Young se paró frente a la puerta de una monótona casa suburbana, que empezaba a caer en el descuido. Mantuvo bajo control su impulso de echar abajo la puerta para entrar, sacudiendo a los habitantes por sus cuellos cuidadosamente disimulados. Desafortunadamente, los servicios que buscaba no podían obtenerse por la fuerza bruta; debía fingir cortesía.

Eventualmente la puerta fue abierta por un Phooka recién salido de la cama. El hada carnívora estaba usando sólo un par de boxers cortos y su pelo negro estaba hecho una maraña de rizos.

-¿Chase?- gruñó, sacándose el sueño frotándose los ojos -¿Tienes alguna idea de qué hora es?-

-Local, son las diez en punto de la mañana – respondió el señor dragón con frialdad. Su desaprobación era evidente.

-Matty y yo no volvimos a casa sino hasta las siete. ¿Qué quieres?- respondió Phooka después de unos momentos. Su mano se movió de sus ojos hasta su pelo, y empezó a rascarse el punto donde salían sus cuernos cuando cambiaba de forma.

-Alguien se llevó a mi Jack. Requiero tu asistencia para encontrarlo- anunció Chase, odiando admitir su inutilidad.

Phooka paró de rascarse y pestañeó hacia Chase por un momento. Entonces, como las hadas están habituadas a hacer, de repente perdió el interés. Cerró la puerta con firmeza en la cara de Chase Young.

Chase estaba esperándose eso. Tenía un plan alternativo de acción, pero el saber que Phooka estaba volviendo a la cama para abrazarse con su pequeño y dulce niño tiró todo pensamiento racional por la ventana.

El hada se giró cuando la puerta fue arrancada de sus goznes.

-¡No hagas eso! ¡La madre de Matty tendrá un ataque!- chilló Phooka.

Chase tiró los restos de la puerta a un lado y avanzó hacia el hada, con un vicioso gruñido en su cara.

-No me importa nada Matty o su madre, y no me importa nada de ti. El único que me importa me fue arrebatado y escondido bajo la bendición de un dios. Eso quiere decir que necesito a alguien quien tenga el poder de encontrarlo, que no esté limitado por las definiciones de bien o mal. Alguien que simplemente es- Chase paró con su propia nariz a tres centímetros de la de Phooka.

Para el mérito del kelpie, Phooka no retrocedió ante el amenazante asecho. Sus verdes ojos hallaron los dorados de Chase y le sostuvieron la mirada.

-¿Alguien como una manifestación pagana de los peligros del elemento del agua?- sugirió el goblin de agua.

-Alguien así- confirmó Chase.

-Mmmm. Explicaste con claridad por qué me necesitas, Chase Young. Ahora, ¿por qué exactamente debería ayudarte? La última vez que nuestros caminos se cruzaron como hombres libres, terminé encadenado a una viga de hierro desde el pecho hasta las rodillas y terminé siendo poseído por un pequeño muchachito llorón quien no pudo tener suficiente del amor griego-

Por toda la vida inmortal de él, Chase no pudo evitar la sonrisa maligna que cruzó su rostro.

-¿El joven Matthias significa mucho para ti? ¿O sólo extrañabas hundir tus dientes entre las sábanas?-

-¡Buena suerte encontrando a tu juguete, Chase!- escupió Phooka, girando y alejándose.

Casi se encontró con Matty, quien justo había salido de un corredor que, era de presumir, iba hacia los dormitorios. El hermoso joven sólo llevaba un suelto par de pijamas decoradas con lo que parecía ser una esponja de cocina habladora.

-¿Qué pasa?- preguntó.

-Nada. Volvamos a la cama- ladró Phooka, intentando llevar a su amante mortal por donde había venido.

-Buenos días, Matthias- dijo Chase con amabilidad.

-¿Qué está haciendo Chase aquí? ¿Dónde está Jack? ¿Qué le pasó a la puerta?-

-Jack me fue arrebatado. Vine a Phooka por ayuda, pero se rehúsa a asistirme. Ahora mi amor se ha ido- respondió el guerrero, sintiendo una gran satisfacción en la mirada de puro odio que le lanzó el kelpie –Me disculpo por la puerta-

-¿Qué?- preguntó Matty.

Phooka se encogió. Una de las cejas de Chase se elevó con el veneno en la voz del mortal. Los ojos azules de Matty se volvieron fríos cuando miró hacia su hada cautiva.

-Jack es mi amigo. ¡¿Con quién carajo voy a hablar acerca de tener un monstruo inmortal como novio?! ¡Él dijo que podía estar en la boda!- gritó el rubio en la cara de Phooka -¡Si no ayudas a Chase a encontrarlo, voy a clavar clavos de acero en tu cuerno!-

Una segunda ceja se unió a la primera. Chase había venido con la idea de decirle al adolescente unos cuantos trucos para castigar a Phooka. No se esperaba que el picado joven, quien siempre le traía a la mente a un cocker spaniel, todavía tuviera algunos vicios más de los que Chase quería compartir.

Por la mirada en la cara del kelpie, había llegado al difícil temperamento de Matty antes, y no había disfrutado el viaje.

-¡Bien, bien! ¡Tendré un hechizo de localización listo!- chilló Phooka, levantando sus manos -¡Pero no voy a arreglar la maldita puerta!-

El hada pisó fuerte mientras caminaba de vuelta al dormitorio, murmurando por lo bajo cosas sobre no dormir, molestos señores dragones, y metal.

.-.

Jack odiaba la naturaleza. Bueno, eso no era cierto del todo. Le gustaba la naturaleza con tal que estuviera desnuda y cubierta de nieve. El pelirrojo siempre había amado el invierno; la mordedura de la escarcha y la nieve parecían hacer que todo fuera mucho más ordenado que el caos aleatorio en que la vida salvaje parecía operar.

Aquí no había ni un poco de escarcha o nieve en ninguna parte, pero había mucho barro, insectos, y hedor. Jack había escapado del campamento y se había retorcido bajo un cerco de cadenas. Ahora estaba corriendo, pero no tenía idea hacia dónde. ¡Ni siquiera sabía dónde estaba! Dado el hecho que el pastor era estadounidense, se arriesgaría a suponer que estaba en algún logar de los EEUU. Pero eso era lo más lejos que podía llegar.

Spicer desaceleró su precipitado escape por el bosque. Encontró un polvoriento sendero y empezó a seguirlo.

¿Cómo habían podido sus padres llevarlo por medio mundo sin que Chase lo notara? ¿No se suponía que el anillo lo protegería del daño? Haciendo una mueca, Jack tocó el grabado que mantenía el hechizo sobre su dedo. Quizás el predicador había puesto algún tipo de exorcismo en él. ¿Cómo funcionaría eso? ¿Acaso la bendición cristiana podría incluso con la magia de Chase?

Una picazón familiar corrió por la parte posterior del cuello del pelirrojo.

El joven albino paró abruptamente. Reconoció ese sentimiento más que nada por su ausencia; era el sentimiento de lo sobrenatural. Jack estaba acostumbrado a estar rodeado de él, acunado cuando estaba con Chase. Antes de eso había sido Wuya constantemente colgándosele del hombro. Ésos días habían sido acerca de cuán aburrido y mundano era el mundo cuando había partido de su estilo de vida sobrenatural.

Pero Jack sentía ése sentimiento ahora, lo que querían decir que las cosas iban a ponerse raras. Quizás incluso más raras.

Había algo extraño en el camino frente al pelirrojo. Lo que parecía ser un pequeño, diminuto diablo del polvo y el humo en el medio del camino, estaba a metro y medio en frente de él. Jack frunció el cejo y miró al fenómeno. De hecho, no se parecía a un demonio del polvo; parecía como si alguien estuviera pateando el polvo del camino, pero no había nada ahí para ver.

Jack estaba levantando su pie para mirar más de cerca cuando una voz sonó desde los árboles.

-Si das un paso más, vas a morir-

.-.

.-.

(1) Cucha: en Argentina, nombre que se le da a la casa del perro.

Nueva organización, como dije antes; una semana fanfics propios, otra semana traducciones, salvo ocasiones especiales. Llegué a tiempo porque es corto y ya lo venía preparando desde que terminé la tanda anterior, así que gracias a la Diosa lo tienen aquí.

Nos leemos

Nakokun