-…y entonces aterrizaron con orgullo en la tierra con el verdaderamente hermoso cabello vuelto hacia la bruja y dijo: "Te quiero, chica; eres mi mejor amiga. Así que te voy a dejar un poco de mi príncipe" Y ella abrió el ropero en el que mantenía encerrado al príncipe. La bruja tomó un último trago y dijo "¡Bueno!" y se sacó toda la ropa. El príncipe le dio una mirada al asqueroso, arrugado trasero, e invocando toda la fuerza que le quedaba, se tiró por la ventana. Terminó esparcido por toda la muralla de espinas en la base de la torre, fertilizando las hierbas mágicas con su sangre y huesos, tal y como los otros príncipes antes que él.
"Entonces la bruja y su obesa hija se encargaron de esparcir más rumores acerca de la belleza encerrada en la torre y las "hierbas mágicas" que eran mil veces mejores que el opio y la marihuana. Y siguieron atrapando, molestando y asesinando príncipes hasta que el exceso de realeza en la tierra fue asesinado cuando los campesinos se volvieron una colectividad autónoma. Después de, quizás, treinta años de feliz homicidio, ambas murieron cuando algo duro y pesado y medieval se les cayó en las cabezas. Y todos los que no fueron comida de gusanos vivieron felices para siempre. Fin-
Jack yacía en su litera, hecho un firme ovillo. Sus manos estaban presionando su cara, pero las líneas de rimel manchaban las lágrimas entre sus dedos. Rápidos jadeos le estremecían el delgado cuerpo. Después de unos minutos, pudo dejar salir una frase estrangulada.
-És-Ésa fue la mejor… versión de… Ru… Rapuncel… que jamás he oído-
JB se rió por lo bajo.
-Contar cuento siempre fue uno de mis talentos-
El par fue interrumpido por el clic de la cerradura. Jack se levantó, llevando sus pies al suelo. Johnny Betty se levantó, con un codo en su rodilla.
La puerta se abrió y el reverendo Dallas entró, seguido por dos ayudantes muy musculosos.
-¡Bueno, Jack! Te hemos preparado una habitación para ti- dijo el predicador, forzando otra extraña sonrisa.
-No, quiero quedarme con JB. Ella es genial. Y cuenta los mejores cuentos para dormir-
-Preferiría compartir mi litera con Jack antes que con ésa mierda que intentó empalarme la última vez- gruñó Johnny Betty -¡Y denme un sombrero!-
-Ustedes dos… ¡no pueden ser compañeros de cuarto!- gimió Steve.
-¿Por qué no?- preguntaron la chica y el pelirrojo al mismo tiempo.
-¡Porque! ¡Sería coeducativo!-
-¿Y?- lo incitó Jack.
-Ustedes dos deberías tener sexo-
-¿Y ese es todo el punto de este sitio?- preguntó Johnny Betty.
El pelirrojo se rió con disimulo. Los dos ayudantes parecían divertidos, pero el enojo tiñó la cara del pastor.
-¡No queremos dos menores teniendo sexo en el Campamento Puerza! Nosotros-sólo…-
-¿Quieren que queramos tener sexo entre nosotros?- sugirió el albino.
-Bueno…-
-Miren, eso funcionaría, también, porque vivir en cuatros cerrados con una chica probablemente abra mis ojos hacia el atractivo del sexo opuesto- Jack miró a la adolescente sentada en la litera opuesta –Bien, quizás… Supongo-
Antes que el pastor pudiera replicar, el joven albino se tiró de lleno en su colchón, para evitar la almohada que iba hacia su cabeza.
-¡Como si quisiera revolcarme en el heno con un poroto verde como tú!- gruñó JB -¡Me gustan los hombres con un poco más de carne encima!-
-¿"Poroto verde"? ¡Chase dice que soy encantador y delgado!-
-Johnny Betty, sólo diciendo que te gustan los hombres no me va a convencer que has sido curada- la cortó Steve.
Si las miradas mataran, el predicador estaría esparcido por toda la habitación, hecho pedazos.
-¿No? ¿Qué tienes que hacer para salir de este basurero?- preguntó Jack.
El Hermano Justin entró en la habitación y susurró unas frases apresuradas en la oreja del pastor.
-¿De verdad? Oh, ya veo. Jack, tú y Johnny Betty podrán "quedarse" por un poco más. Probablemente tengamos que mudarlos a otro lugar- dijo el reverendo Dallas.
-¿Qué? ¿Por qué?-
-Tus padres llamaron. Al parecer, hubo una amenaza en su casa… Al parecer de tu… amante masculino-
La cara de Jack se parecía a un árbol de Navidad.
-¡Chase! ¡Chase vendrá y me rescatará!- chilló.
Los empleados del campamento miraron mal al joven y dejaron el cuarto.
.-.
-Tú lo recuperarás, Phooka. Ésos lugares bendecidos me dan migraña- gruñó Chase, frotándose la frente.
Phooka siguió hasta la señal detrás del puente del Campamento Pureza. Las letras actuales eran enormes cosas de madera pintadas, levantadas desde el pizarrón de la señal. A su alrededor había decoraciones desconcertantes; tallas y formas de piedra y metal retorcido. Parecía que alguien había intentado hacer un collage, pero nunca había visto uno.
-¿Lastimará también a Phooka?- preguntó Matty, colgado del brazo de su amante.
-No te preocupes annsachd (1)– dijo el hada –Chase tiene problemas con lugares bendecidos porque él es inherentemente malo; vendió su alma a las fuerzas malignas por poder y vida eterna. Yo, por otro lado, simplemente soy una manifestación Pagana de las amplias y variadas formas de morir con el agua. Una protección cristiana no será un problema para mí-
El kelpie dejó un beso en las mejillas del joven rubio, y atravesaron la verja.
Un momento después estaba boca abajo en el sucio camino, ahogándose y gimiendo.
-¡Phooka!- chilló Matty, corriendo a su lado.
El hada chilló muy alto y cambió de forma.
El femenino joven gimió con dolor, sintiendo como un hombre de cincuenta y tres kilos y medio cambiaba a un animal de quinientas cuarenta y cuatro kilos (2).
Phooka se forzó a ponerse de pie en su forma de caballo galopó de nuevo hasta salir de la entrada, rondando en los alrededores de Chase.
¡¿Qué pasó?!- se lamentó Matty, yendo con él -¡Dijiste que no te lastimaría!-
Phooka frenó despacio y bajó su cabeza. Para alguien bien instruido en manejo de caballos, parecía como si estuviera fatigado por hacer algo. El hada intercambió una sobresaltada mirada con Chase.
-No puede cambiar de forma- dijo el guerrero.
-¡¿Qué?! ¡Él es un hada!- dijo Matty, abrazando a Phooka por la nariz -¿Dijiste que las protecciones cristianas no funcionarían en él!-
Chase llevó su mirada de nuevo al signo sobre la puerta. Mientras estudiaba la masa de letras embrujadas clavadas alrededor de las letras, algo le vino a la mente.
-Las protecciones cristianas no funcionan contra él. Pero las protecciones paganas sí- dijo el antiguo guerrero, señalando el signo –Alguien clavó una herradura de hierro en el signo. Con kelpies que tuvieran un fuerte lazo con formas de caballos, una herradura tendría un efecto extremadamente potente en él. Está atrapado en ésa forma-
-¿Por-por cuánto tiempo?- preguntó el rubio, con sus ojos azules muy abiertos.
-Tres días es el lapso general de tiempo-
Phooka resopló en irritación, con su cola azotándose como un gato chiflado.
-¿Tres días?-
-¡Infelices, ignorantes insectos! ¡Cuando haya recuperado a mi Jack, arrasaré este campo entero hasta los cimientos!- gruñó Chase -¡Migraña o no, yo...!-
El guerrero se cortó en seco cuando se dio cuenta que Matty estaba caminando fuerte a través de la verja, con toda su conducta irradiando enojo. El delgado joven levantó un puño y golpeó con fuerza en la puerta del frente.
Chase y Phooka intercambiaron otra mirada.
-¡Abran, malditos mentes-estrechas! ¡Rompieron a mi novio!- gritó el rubio.
Phooka agachó la cabeza de nuevo, esta vez un gesto decididamente humano, y empezó a ir tras su amante. El kelpie dudó ante la puerta, entonces dio un rodeo, galopando rápido, y salto la verja.
Rechinando los dientes, Chase fue tras ellos.
.-.
-Ven Jack. Tenemos otra sucursal en Wisconsin en la que pensamos que estarás mejor- dijo Steve mientras el hermano Justin agarró a Jack de los pies y lo arrastraba a través de la puerta.
-¡No! ¡No me quiero ir! ¡Chase está viniendo por mí! ¡JB! ¡¿Qué parte de "guardaespaldas no entiendes?!-
Johnny Betty permaneció estirada en su litera.
-No profieras amenazas, Jack- pronunció la muchacha con lentitud –Todo estará bien-
Mientras el joven albino desparramaba protestas, los empleados del campamento lo arrastraron fuera del cuarto seguro, hasta el vestíbulo.
La chica de pelo oscuro suspiró en silencio mientras la puerta fue cerrada con llave de nuevo y la dejaron sola.
JB contó hasta trescientos.
Entonces se levantó, se estiró con cuidado, y arrancó la puerta de sus goznes.
Jack debía de estar fuera, cerca de un medio de transporte por ése entonces. Debería dar lo mejor de sí en su nuevo trabajo.
.-.
El reverendo Graham Christiansen no podía considerarse un hombre malo, de ninguna manera. De verdad intentaba escuchas a los jóvenes bajo su tutela, y hacer absolutamente lo mejor para entender sus problemas. Desaprobaba algunas de las tácticas de mano dura usadas en el campamento. Creía que nadie podía ser curado hasta que quisiera ser curado. Siempre les decía a los jóvenes a su cargo sobre su propia experiencia con la homosexualidad y cómo el programa del campamento lo había ayudado.
Lo hizo, más que nada, para ser un buen cristiano.
Lo que en realidad hizo injusto que él fuera quien le abrió la puerta a Matthias Conway.
-¡Oh! ¡Buen día!- dijo el Reverendo Christiansen, abriéndole la puerta principal -¿Cómo puedo…?-
-¡¿Quién MIERDA te dijo que podías poner una herradora sobre la puerta?!-
Graham se inclinó hacia atrás por la fuerza de la exclamación, con sus ojos abriéndose. Pestañeó por el impacto de ver un caballo muy grande en el porche, al lado de un hermoso hombre chino, quien estaba agarrándose la cabeza con dolor.
-¡Te hice una pregunta, descarga sifilítica!-
La boca del religioso cayó impactada, y al fin pudo concentrarse en su interlocutor… Gritador… La persona que se dirigía a él.
La abrió un poco más al ver el brillante pelo dorado, hermosa piel y ojos azules que ardían como fuego frío.
El reverendo Christiansen sabía que su problema con la homosexualidad no había terminado.
El vistoso joven señaló con un dedo la puerta del frente.
-¡Clavar una herradura de la suerte es un ritual pagano! ¡Éste es un campamento cristiano! ¡Si van a elegir una maldita tradición, no se descuiden! ¡Si hay algo que odio es el descuido!-
Matty se acercó furtivo mientras gritaba, forzando al ministro a retroceder. El hombre al final fue atraído hasta una cama. Matthias paró a centímetros de la cara del clérigo.
-¡Ya es suficientemente malo que ustedes… homofóbicos(3) vayan por ahí confundiendo a ésos pobres chicos, diciéndoles que ser homosexual es malo y retorcido, pro ahora empiezan a cazar hadas inocentes con sus aproximaciones al diseño de sus puertas!
-¿H-hada? ¿Eres homosexual?- logró balbucear Graham.
Los ojos de Matty se estrecharon rápido, notando el repentino sonrojo en las mejillas del ministro y el calor en sus ojos avellana.
-¿Por qué?- preguntó el rubio con voz suave -¿Quieres cogerme(4)?-
Graham lloriqueó.
-¡Matthias! ¡Pregúntale dónde está Jack!- ordenó Chase.
-Hhhmmmf- gruñó Matty –Hay un chico albino aquí; ojos rojos, pelo rojo, usa un poco mucho delineador; ¿le suena familiar? Díganos dónde está-
-¡No puedo hacer eso! ¡Ni siquiera deberían estar aquí! Bueno, quizás deberías ser uno de nuestros chicos, pero…- tartamudeó el religioso.
-¿"Uno de tus chicos"? No soy un niño. Tengo diecinueve años. Llevarme a donde sea contra mi voluntad constituye un secuestro-
-¿Tienes diecinueve?-
-Así es- la voz del rubio tornó a un cálido, rico tono –Soy adulto. Podemos hacer cualquier cosa que queramos juntos. ¿Te gustaría eso, predicador?-
Graham tragó con dificultad.
Matty le dedicó una mueca maligna.
-Así que no me sale la amenaza "golpéalos a todos" muy bien. ¿Qué te parece esto?: Si no me dices dónde está Jack Spicer en éste momento, voy a bajar hasta arrodillarme, sacarte los pantalones y chuparte tu pene (5)-
La cara del predicador se volvió escarlata.
-Pero no te dejaré venirte en mi boca. No te dejaré venirte del todo. No, no, aquí tengo a Chase, quien te sujetará y entonces te chuparé hasta que estés al borde, justo cuando puedes sentirlo bien profundo en tu próstata, y entonces te dejaré así. No serás capaz de acabar por ti mismo; quedarás atrapado ahí con tu pene en el aire-
Graham hizo un sonido ahogado, e hizo algo que no había hecho desde que tenía catorce años.
Matty pestañeó y bajó la mirada a la ingle del ministro.
-Santa frustración sexual, Batman- dejó caer el rubio con una sonrisa maliciosa, mirando por sobre su hombro al hombre y al caballo que estaban en el porche -¡Acaba de venirse! ¡Sólo por hablarle! ¡Debería ser un operador de sexo telefónico!-
-¡Jack!- señaló Chase con un gruñido.
-Oh, sí- Matthias se volvió hacia el ministro. Para su asombro, el reverendo Christiansen estaba llorando, con ambas manos cerradas sobre la mancha húmeda en sus pantalones.
-No puedo-no puedo-He sido tan bueno… -
-¡¿Ves lo que pasa cuando niegas lo que eres, reverendo?!- siseó el rubio en su oído –Crece y crece hasta que no puedes controlarlo más, y entonces explota, y si no me dices dónde está mi amigo ahora mimo, voy a empezar a tocarte-
Graham gimió.
-¿Cuán sensibles son sus pezones, Padre?- ronroneó Matthias en una voz que podría hacer caer a los santos.
-¡J-Jack Spicer estaba en el distrito de los problemáticos, p-pero van a llevarlo a Wisconsin! ¡Acaban de llevárselo al muelle de botes!-
Chase gruñó y corrió hacia la puerta, más que listo para irse de ese lugar santo y el dolor que le traía. Phooka empezó a seguirlo, pero se paró unos cuantos metros del porche, mirando de nuevo hacia la puerta abierta.
Graham abrió la boca sobresaltado cuando un cálido, delgado cuerpo se presionó de repente contra el suyo. Ojos azules que brillaban como los pecados de los ángeles estaban a sólo centímetros de los suyos.
-Sigue mi consejo, Padre- murmuró Matty en una voz que irradiaba lujuria –Ve y encuentra alguien para coger. Incluso si tienes que pagarlo. De verdad es tan bueno como has oído-
La húmeda lengua rosada del rubio emergió para darle una probadita a los lóbulos del ministro, entonces se apartó y salió corriendo por la puerta.
Phooka volvió sus ancas hacia el porche y Matty se lanzó, asegurándose ambas manos en el anca del kelpie, para avanzar por la espalda del caballo.
Phooka salió disparado por la puerta, atrapando a Chase casi al instante.
En la distancia, el sonido de un motor fuera de borda empezó a sonar.
.-.
-¡No pueden hacer esto! ¡Esto es como secuestro y lavado de cerebro, y si tuviera mis JackBots, todos ustedes serían picadillo!- rugió Jack, intentando liberarse del agarre de hierro del hermano Justin.
-Ahora Jack, esto de verdad es por tu propio bien. Sé que no estás de acuerdo ahora, pero sólo tienes diecisiete; tus padres todavía tienen autoridad para decir qué es lo mejor para ti- dijo el reverendo Dallas con ternura –Te veré hasta el próximo muelle, entonces serás llevado al campamento Serenidad-
-De hecho- dijo JB, poniendo un pie en el muelle –Yo y Jack vamos a irnos de aquí. Gracias por tenernos el bote listo-
Jack miró a sus alrededores para mirar a la muchacha.
-¡Ya era hora!- ladró.
El hermano Justin lanzó al pelirrojo a los brazos del reverendo Dallas, y se volvió hacia la chica.
-¡¿Cómo saliste de tu habitación?!- lanzó –No deberías combatirnos así, Jhonny Betty. Estamos tratando de ayudarte-
-¡Necesito su ayuda tanto como necesito a un hombre sentándose en cuclillas con mis espuelas puestas! (6)- declaró JB.
El hermano Justin quiso agarrar a la adolescente, pero ella esquivó la estocada con maestría y le dio un puñetazo al hombre, tan fuerte que su mandíbula sonó.
El reverendo Dallas empujó a Jack sin más ceremonia y buscó la llave. Johnny Betty pateó al gritador hermano Justin al agua y empezó a subir a la lancha al mismo tiempo que Steve arrancaba la máquina y mandaba la nave al centro del lago.
Jack, teniendo mucha experiencia con los súper poderosos patea traseros, se tiró en la popa y se hizo un ovillo, con las manos sobre la cabeza.
-¡¿P-por qué estás haciendo esto?!- se lamentó el reverendo Dallas –¡Sólo estamos intentando ayudarte! ¡¿No quieres ser normal?!-
-¡No hay nada que pueda llamarse normal!- declaró JB.
-¡¿Llaman a esto ayuda?!- graznó el pelirrojo.
-¡Pero sólo estás confundido…!-
-Estoy harta de escuchar esto- gruñó la chica, asechándolo mientras avanzaba.
La adolescente agarró al ministro por el frente de su remera y lo llevó con esfuerzo a la parte posterior del barco. Después de mirarlo forcejear, la chica de piel oscura lo tiró de cabeza a aguas abiertas.
-¡Bien, zambúlleme en chocolate y tírame a las lesbianas!- le gritó la chica -¡Creo que somos libres!-
Jack le dio una mirada.
-Zambullirte en… ¿Y te gustan los chicos con carne en los huesos? Sé de alguien a quien tienes que conocer-
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El hermano Justin se debatió al borde del muelle, intentando respirar con el insoportable dolor en su mandíbula. Pudo agarrarse del borde del muelle y colgar allí por unos momentos. Algún tipo de instinto le picó en el fondo de su mente y el hermano Justin miró hacia arriba.
Había un caballo parado en el muelle. Un gran caballo negro con demasiada melena lo miraba sin ganas. Mientras el hermano Justin miraba, la cara de un hermoso hombre chino apareció en medio de una interminable melena.
Chase se sentó con comodidad en la espalda del kelpie, con Matty montándolo detrás de él.
-¿Dónde está mi Jack?- preguntó con engañosa suavidad.
El hermano Justin sólo le pudo responder con un sonido de dolor.
-No creo que pueda responder, Phooka. Por consiguiente, no tiene utilidad alguna para mí. Pero no creo que hayas comido hoy, ¿verdad?-
.-.
El reverendo Dallas se debatió en el medio del lago. ¿Cómo había podido Johnny Betty tirarlo tan fácilmente? Era imposible; ésas cosas no pasaban. Sólo Dios podría poner tales poderes en un mero mortal.
Dios… o Satán.
Steve tosió agua mientras intentó congelarse por el impacto.
Un caballo estaba corriendo sobre la superficie del agua hacia él. Sabía que era por la superficie del agua, porque se zambulló bajo el agua y pudo ver las huellas del caballo en la superficie.
Eso era imposible; era absoluta y completamente imposible.
El jinete de la imposible bestia parecía haberlo notado, y el caballo fue hacia él.
-¿Dónde está mi Jack?- preguntó el hombre.
-Padre-padre nuestro que estás en el cielo…- empezó Steve.
El caballo estaba de pie sobre él, con sangre goteándole de la boca de la criatura. El reverendo supo por instinto que no era la sangre del caballo.
El jinete retrocedió con rapidez ante la oración del Señor.
-¡Phooka, me está dando dolor de cabeza!- gruñó Chase.
La última cosa que vio Steve Dallas fue un casco de plata descendiendo hacia su cara.
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-¡¿Te das cuenta que no te pagaba si yo moría?!- resopló Jack mientras la chica de piel oscura manejaba la lancha -¿Dónde carajo estamos? ¡Parece como si estuviéramos en el medio del océano!-
JB le dio una mirada aburrida.
-Ni siquiera estuvieron cerca de matarte, y perdimos al grupo del Campamento Lava cerebros, así que… - Johnny Betty se cortó en seco cuando miró sobre su hombro –Uh… ¿Ésos son amigos tuyos?-
Jack se arriesgó a atisbar sobre la maquinaria. De inmediato estuvo parado, saltando y saludando muy excitado.
-¡EsChaseEsChaseEsChaseEsChaseEsChase!- chillo el mago de la tecnología.
Era Chase, galopando hacia el bote sobre un magnífico caballo negro. El caballo confundió a Jack por un momento, pero varias pistas se juntaron para obtener la respuesta rápido. La belleza imposible del caballo, ojos azules, y el hocico salpicado de sangre le indicaron que no era un caballo normal. El hecho que estaba galopando sobre la superficie de un mar insular era más que una pista algo evidente.
-¡Oh, está montando a Phooka! ¡Nunca creí que estaría feliz de decirlo!- chilló el pelirrojo -¡Estoy aquí, Chase-bebé!-
Phooka se incorporó al lado del bote, haciendo una aparatosa cabriola. Matty estaba montando detrás de Chase, peor para ser honestos, el kelpie podría haber llevado una orquesta de tres piezas tocando el aria de la ópera "La reina de la noche" y Jack no lo hubiera notado.
No cuando Chase estaba ahí.
Chase, su Chase, su dios oscuro, su príncipe maligno, el Sol negro en su malvado cielo. Jack se lanzó hacia delante, con los brazos abiertos, sólo para ser tirado de nuevo al barco cuando Chase lo encontró a medio camino.
-¡Chase! ¡Chase!- gimoteó el pelirrojo, dándole cálidos besitos mordedores en los labios y la barbilla del guerrero antiguo.
-¡Jack, mi Jack! ¡Jack-mascota!- gruñó Chase, devolviendo mordida por mordida y beso por beso.
Los dos hombres se enroscaban uno alrededor del otro, como si quisiera ser un literalmente. De algún lugar en el medio del apasionado agarre, sus bocas se conectaron y, de inmediato, se derritieron en el otro. Por unos minutos, no había ningún sonido salvo el sonido del agua sobre la cubierta y los sonidos de besos y lamidas. Chase al fin despegó su boca de la de Jack para respirar.
-Fuiste robado de mi lado- gruñó –Pero he venido a reclamarte-
-¡Nadie puede sacarme de tu lado, Chase!- dijo el pelirrojo fervientemente –No, de ninguna forma podrían-
El festejo fue interrumpido por un gruñido equino de disgusto. El guerrero le dio al kelpie una mirada maligna. Matty palmeó los hombros del caballo.
-Haz silencio- lo reprendió el rubio -¡Es tan dulce!-
Phooka dejó escapar un largo suspiro de sufrimiento y miró hacia otro lado cuando Chase y Jack compartieron otro profundo beso.
-¿Mis padres todavía están vivos?—preguntó el pelirrojo cuando se apartaron. No parecía que le importara la cuestión, sólo era mera curiosidad.
-¿Son los responsables de esto?- preguntó el guerrero –Están vivos. Por el momento-
Distraído por pensamientos acerca de oscuros asesinatos futuros, Chase llevó una mano hacia abajo para tomar la de Jack, y la apretó, sin notar el artilugio metálico en el dedo de su amante. Jack gritó de dolor. Chase liberó al instante su mano, mirando el dedo impactado.
-Intentaron sacar mi anillo- dijo Jack simplemente –Quebraron mi dedo tratando de sacármelo-
Chase resopló con odio, deseando que los responsables de ésa acción estuvieran presentes así podría matarlos de nuevo.
-Y ése idota predicador rezando bajo el puente como si estuviera limpio- conjeturó Chase, estudiando el hechizo –Eso bloqueó el hechizo protector-
El señor dragón tomó con cuidado la cinta, entonces la miró con sorpresa cuando un perverso cuchillo de bolsillo le fue ofrecido. El señor dragón miró a la adolescente agarrándolo como si nunca la hubiese visto antes, y en la prisa de su dragón interno por salvar a su compañero, no la había notado antes.
-Si el hechizo es malo, córtalo- dijo con simpleza la chica.
-Oh, esa es Johnny Betty. Es algo así como mi guardaespaldas ahora- dijo Jack.
-¿Cómo te va?- dijo JB con educación.
Chase no dijo nada, sólo tomó el cuchillo que se le ofrecía y cortó la venda. El guerrero antiguo tembló cuando vio las heridas negras y azules, la piel hinchada y deformada que cubrían el largo y artístico dedo de Jack.
-No los matamos lo suficientemente despacio, Phooka- anunció Chase.
Phooka sólo lamió las líneas de sangre de sus labios y masticó. El señor dragón juntó sus dos manos sobre el dedo herido y los presionó con gentileza hacia sus mejillas.
-Mi amado- susurró mientras una luz negra empezó a brillar entre sus manos.
Jack siseó con cautela cuando la calidez se extendió por el dedo, en el borde del dolor hasta que Chase lo soltó de repente. Jack flexionó su nueva y perfecta mano, sonriendo.
-Chase, te extrañé- murmuró el pelirrojo –Te extrañé mucho-
Chase levantó una elegante ceja ante la nota de hambre en la voz de su amante. Sin una palabra, llevó al joven hacia su pecho, besándolo profunda y apasionadamente. Jack se derritió en el beso, tocando el pecho y los hombros de Chase como si quisiera escalar al guerrero. En vez de eso, se encontró retrocediendo por sobre la cubierta de la maquinaria y siendo tratado con más pasión.
Los otros tres se quedaron en silencio hasta que el pelirrojo cayó y empezó a tironear la faja de Chase hasta soltarla. Johnny Betty dejó escapar una suave y deliberada tos.
Chase levantó una mano y chasqueó sus dedos.
Chase, Jack, Phooka, Matty, Johnny Betty, la lancha, y una parte significativa de agua del lago se materializaron en el salón principal de la guarida de Chase. Phooka se tambaleó ante el súbito cambio de la superficie en la que estaba, causando que Matty cayera de su espalda. JB fue arrojada a un lado de la lancha cuando encalló de repente, dejándola de lado en la llana superficie. El sonido de ella golpeando de repente el suelo, seguido por una cadena de maldiciones sureñas, resonaron por los muros de rocas.
Los únicos que no estaban muy pendientes eran Chase y Jack.
Se miraron profundamente a los ojos, compartiendo una furtiva, sexy sonrisa. Chase levantó su mano una vez más y chasqueó sus dedos, teletransportado sólo a él y Jack lejos de allí.
-Deben estar en el dormitorio- declaró Matty, levantándose –No los veremos de nuevo por hoy-
.-.
.-.
(1) Así estaba en el original.
(2) 118 y 1200 libras en el original, y una libra 453,59 gramos. Aunque, como Phooka-humano es algo grande para pesar sólo 53 kilos, creo que la autora quiso decir 180 libras, o sea, 81,6 kilos.
(3) Aquí decía "hatemongers", lo cual quiere no tiene traducción literal al castellano, al meno no de forma coherente con el contexto. Pero homofóbicos calzaba bien y así quedó.
(4) En Argentina y México (si no me dijeron mal) es una forma coloquial y algo grosera de referirse a tener relaciones sexuales.
(5) Es lo más similar en castellano al tono y lenguaje que utilizó Matty.
(6) Así estaba en el original, aunque no entiendo los refranes vaqueros de JB del todo.
Después de mucho esfuerzo, logré promocionar la más maldita de las materias de mi carrera (a fin de año, donde hay muchos parciales, por lo que no me quedaba tiempo para actualizar) Para festejar –y enmendar el largo período sin actualizaciones- les traigo nuevos capítulos de todos los fanfics que llevo.
Pensé que no llegaba a traducir este capítulo a tiempo, pero al final llegué. Lo que no sé es si este fanfic termina aquí, o si la autora piensa seguirlo, por lo que empezaré con otro fanfic de RedLioness. Se aceptan sugerencias.
Nos leemos
Nakokun
