Chase Young miró a su amado Jack yaciendo en las sábanas rosa pálido, dormitando contento. El joven albino estaba exactamente donde pertenecía; feliz y saciado y seguro en la cama de su amante. Chase retiró unos cabellos rojos de la frente de Jack y besó la piel pálida como la Luna allí.
Jack era suyo.
Su amante, su seguidor, su consorte y pronto sería su esposo. Chase poseía el cuerpo y el alma de Jack.
Ahora era un buen momento para tratar con los necios que se habían atrevido a cuestionar ese hecho.
Chase Young consideró sus opciones por un momento. Una idea empezó a formarse en su mente. Una sonrisa maliciosa, mortal, empezó a tirar de uno de los bordes de su boca. Gentilmente, para no molestar a Jack, el guerrero antiguo rodó fuera de la cama y fue hacia uno de los muchos armarios mágicos que infestaban su palacio. Uno no encontraría ningún portal a mágicos mundos, pero encontrarían cualquier ítem de vestir jamás concebido en la mente de meros mortales.
Chase Young imaginó que deseaba usar y empezó a vestirse.
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Johnny Betty hizo una pausa en el vestíbulo cuando el señor del feudo se le acercó. Dos tigres flanqueaban a Chase. La adolescente los miró con cautela. Después que uno hubiese fijado su atención en Matty, sólo para ser pisoteado hasta el borde de la muerte por Phooka, ella los trató con un saludable sentido de desconfianza. Sin embargo, JB era una mujer heterosexual y sintió que sus ojos eran arrastrados hacia Chase de vuelta.
Por alguna razón, el señor del mal estaba vestido a la usanza de los jinetes ingleses; breaches (1) apretados de piel gris, camisa sin mangas de cuello alto, y brillantes botas Jodhpur (2) hasta la rodilla. Parte de la anatomía de Johnny Betty, la mayoría de ellas en su parte baja, hizo flip flop ante la vista de toda esa belleza masculina desplegada con tanto descaro.
-Tú. Mestiza- gruño Chase.
Las fantasías formadas a medias murieron enseguida. En dos palabras, Chase ilustró cuan poco pensó acerca de la chica de pelo oscuro en frente de él. Era estúpido seguir babeando; Chase tenía a Jack e incluso si no lo tuviera, Johnny Betty no tendría nada de lo que buscaba en verdad.
-Eres la guardaespaldas de Jack. Él duerme en mi recámara. Asegúrate que nadie intente robarlo de nuevo-
-No soy nativa americana- dijo JB con petulancia.
Una ceja negra se arqueó con elegancia.
-¿Qué?-
-Me llamaste mestiza. No soy nativa americana-
Chase le dio una larga, deliberada mirada. Se las arregló para convencer al señor dragón de repensar a la serpiente frente a él, que era tan increíblemente estúpida de ir tan lejos hasta el punto que no podía decirle ni hola. Para su mortificación, Johnny Betty sintió un humillante sonrojo en sus mejillas.
-Sin duda- murmuró –Ve a proteger a mi Jack-Mascota-
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Phooka estaba disfrutando un baño en uno de las piscinas decorativas en el piso principal de fortaleza de Chase. Desde la casi errada cercanía de Matthias con un ávido leopardo, el hada no perdía de vista a su maestro. Todavía atrapado en su forma de caballo, el hada permanecía con la barriga en el agua profunda. Matty, vestido en totalidad, pero mojado, estaba metido en la piscina hasta el pecho también. El joven había encontrado una jarra antigua que podría haber comprado un pequeño país y estaba echándole agua en los lisos flancos del hada.
-…y el agua debería hacerte sentir mejor; deberías ser capaz de volver a tu cambio de forma regular para esta noche. Y cuando lo hagas, bebé, te haré las cosas más obscenas…- murmuraba el joven.
-Esperaba pedir prestado a Phooka mientras todavía fuera un caballo- anunció Chase, apareciendo en el borde de la piscina.
Matty abrió la boca y se acercó al flanco negro de Phooka. El kelpie en forma de caballo miró fijo a Chase, con una oreja hacia atrás y la otra hacia delante parta indicar su escepticismo.
-Oh, creo que la salida te hará bien, Phooka. Puede haber una muy buena comida allí para ti-
Ambas orejas fueron hacia atrás con rapidez por un momento, luego Phooka movió su cabeza y acarició el brazo de Matty.
-No, Matthias no se nos unirá- dijo Chase.
Phooka le dio una mirada de desconfianza, entonces acható sus orejas y bajó su cabeza con agresividad a los dos tigres que flanqueaban a Chase.
-El intento de ataque anterior fue un error. En la prisa por estar a solas con Jack, olvidé decirles a mis guerreros que eran libres de estar en el palacio. No volverá a suceder-
Phooka chasqueó su cola con obstinación, y parecía decididamente no convencido.
El señor dragón suspiró con pesadez.
-Dejé a la mestiza cuidando a Jack; Matty puede unírsele y estar a salvo. ¿Eso cuenta con tu aprobación?-
Phooka alzó su cabeza y movió sus orejas hacia delante, señalizando su acuerdo.
-Excelente- ronroneó Chase.
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La Tierra de Ninguna Parte no estaba densamente poblada. Los animales que eran nativos a la región tendían a ser extrañamente mutados desde la precipitación mágica que emanaba de la guarida de Chase, y evitaban el contacto con el castillo. Entonces, no hubo ningún sorprendido cuando el señor de la tierra emergió de su fortaleza a horcajadas sobre un fino caballo negro.
Era el tipo de semental por el que la mayoría de los jinetes venderían felizmente su alma, y arrojarían las almas de su esposa e hijos para calzarse las botas. Músculos perfectamente formados bajo un pelo negro satinado. Una melena negra de seda caía en cascada hasta más abajo del hombro del caballo, imbuida con un natural rizo leve. La cola del caballo actualmente se arrastraba un poco por la tierra.
O al menos debería si la bestia estuviera caminando.
El fino corcel arremetió hacia delante en brincos cortos, con ligera educación en cada zancada. Incluso Chase Young, con toda su gracia y habilidades sobrenaturales, luchaba con las riendas, esforzándose en mantener el caballo bajo control.
El lenguaje corporal de Phooka no decía nada acerca de lo que había en su mente, pero Chase podía prácticamente sentir los pensamientos emanando de la cabeza del hada.
Sólo porque te dije que podías montarme no quiere decir que te lo haga fácil.
Chase no pudo resistir la línea correcta.
-Reaccionaste con mucho más brío y encanto la última vez que te monté, Phooka. Creo, si la memoria no me falla, que no eras un caballo entonces-
Orejas un poco zorrunas desaparecieron entre la sedosa cabellera cuando Phooka aplastó sus orejas en puro odio. Con el grito de un semental enfurecido, el hada cargó hasta el fin de la plataforma en frente de la guarida de Chase y cabalgó en el vacío.
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La seguridad había sido reforzada en la mansión Spicer. No menos por cuatro en hombres en trajes oscuros con ningún sentido del humor en absoluto estaban estacionados alrededor del terreno. Observaron con sorpresa cuando un hermoso hombre chino vino a medio galope en el largo camino en un igualmente hermoso caballo negro.
El joven montaba con gracia sin esfuerzo; sus movimientos estaban tan conectados con su montura que era difícil decir dónde terminaba uno y empezaba el otro. El caballo iba a medio galope con la elevación justa y saltando en sus pasos para acentuar su acción, pero no tanto que pareciera forzado.
La imagen de los dos a medio galope haría caer de rodillas a un juez de alta costura y lloriquear porque nunca, jamás, verían algo tan hermoso de nuevo.
El cuadro de la perfecta unión entre el hombre y el caballo sólo era arruinada por el constante mordisqueo de la brida del semental, que resultaban en baba espumeante que goteaba de la boca del animal y se esparcía sobre el césped bien cuidado.
El jinete ignoraba esto, llevando al animal a detenerse enfrente de la casilla de guardias.
-Estoy aquí para ver a los Spicer- le dijo al hombre.
-¿Tiene una cita?- preguntó un hombre –Los Spicer están recibiendo visitas sólo por cita, por el momento-
-Ellos me recibirán- dijo Chase –Dígales que Chase Young está aquí para discutir sobre su hijo-
El hombre retrocedió unos pasos y habló en un pequeño micrófono en el cable del artefacto en su oreja.
-¿Está bien ese caballo?- preguntó otro guardia.
Phooka estaba haciendo mucho ruido, intentando forzar la brida fuera de su boca con su lengua.
-Está bien- gruñó Chase, dando grandes tirones a las riendas –Simplemente no está acostumbrado a usar una brida-
El primer interlocutor volvió, habiendo recibido instrucciones precisas desde el interior del aparato de su oreja.
-¿Señor? Los Spicer lo recibirán. Por favor sígame-
Chase se apeó con facilidad y le dio las riendas el guardia que había preguntado por la salud de Phooka.
-No comas demasiado- le instruyó al hada.
El guardia palmeó el cuello del caballo con gentileza.
-Qué hermoso animal- murmuró.
Detrás de ellos, Chase Young era escoltado en la propiedad Spicer.
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-Te dije que no deberíamos haberlo enviado a ése campamento- dijo Cecilia, sirviéndose un trago.
-¡No lo hiciste! ¡Dijiste que si íbamos a hacer algo, deberíamos hacerlo lejos!- retrucó Jonathan.
Ambos abrieron la boca para defenderse, pero pararon de repente cuando hubo un golpe seco en la puerta.
Jonathan fue rápido a sentarse detrás del gigante escritorio de caoba que dominaba el cuatro. Cecilia se paró a su lado, la viva imagen de la esposa a favor.
-¡Entre!- llamó Jonathan.
La puerta se abrió y el amante de su hijo entró en la habitación, escoltado por un solo guardia. El Sr. Spicer captó un ruido de sorpresa de su esposa, rápidamente sofocado. Por un solo segundo, se sintió sorprendido también.
Chase Young era hermoso.
Las fotos en la mesa de Jack no le habían hecho la más mínima justicia. La cara de Chase era lisa, sin defectos y desesperada, cruelmente hermosa, como si hubiera sido tallada por un ángel excitado. Su cuerpo era igualmente perfecto, moviéndose con un sutil control para flexionar y estirar esos perfectos músculos. El apretado traje de jinete que usaba sólo acentuaba cada curva o plano en una forma que era prácticamente obscena. Más aún con la mirada, había un aura de alocada sexualidad que parecía rodear a Chase y llenar el cuarto con su presencia.
Chase Young podía cometer acoso sexual por sentarse el silencio en la siguiente habitación.
-Disculpe mi desgreñada apariencia- ronroneó Chase, gesticulando hacia su traje de jinete sin defectos –Mi caballo estuvo muy inquieto hoy-
-Ah… ¿su caballo?- tartamudeó el Sr. Spicer.
-Sí Salí a dar un paseo y pensé que era una excelente momento para dejarme caer por aquí y discutir mi relación con Jack-
-Jack está perdido- dijo Cecilia, al fin recordando cómo formar palabras –Fue secuestrado de un… campo de jóvenes en los estados-
Chase deliberadamente llevó su atención hasta la madre de Jack.
-Temo que esté equivocada, Madam- dijo el guerrero con frialdad –Jack no está perdido. Está en casa-
Cecilia Spicer sintió cómo si de repente alguien le hubiera echado agua helada por su columna, pero no podría decir con exactitud por qué.
-¡Jack no está aquí!- resopló Jonathan.
-No- de nuevo, el tono de Chase era extremadamente deliberado –Él está en casa. Él me lo aseguró unas horas atrás, entre medio de los temblores de tierra, con su mente estallando sexo. Él estaba exactamente donde pertenece; en mi-nuestra casa, en nuestra cama. Y allí es precisamente donde quiero mantenerlo-
-¿Qu-? ¡Tú lo sacaste del campamento! ¡Dijeron que dos de los consejeros fueron asesinados! ¡Y otro de los chicos aún está perdido!- se ahogó Cecilia -¡También dejaste ésa amenaza en el piso!-
Jonathan colocó despacio sus manos aplastando el papel secante verde en el escritorio. Entonces, con la misma lentitud, sus dedos se curvaron. Sus uñas rasgaron líneas a través del material como si fuera una esponja.
-¿Quién demonios- gruñó con furia –se crees que es? ¡¿De dónde ha sacado que puede venir a esta casa, corromper a mi hijo, y amenazarnos porque nosotros vimos cómo arreglar el desastre en que usted lo ha vuelto?!
Chase levantó una elegante ceja, sonriendo con malicia.
-Yo- dijo con calma –soy Chase Young. Y tu hijo es brillante y hermoso y no tiene ni una falla, así que no se atreva a hablarme de su "corrupción". Pude haber elegido a cualquier persona del mundo, pero elegí a Jack Spicer. Será adorado por siempre y protegido en mi guarda. Le permití regresar a su casa para buscar algunas cosas y fue narcotizado, lastimado, y entregado a un grupo de fanáticos religiosos quienes casi destrozan su dedo intentando remover su anillo de compromiso- los ojos del guerrero se estrecharon peligrosamente.
-Y en caso que haya sobrepasado su sutil capacidad, se lo haré más claro. Si mi Jack va a estar mejor sin sus entrometidos padres, quienes buscan dañarlo y robármelo, entonces sus vidas están terminadas-
Cecilia se puso muy pálida. Algo en el fondo de su mente, se preguntó cómo este Chase Young sabía acerca de su casual búsqueda de cosas valiosas en el laboratorio de Jack.
Jonathan se puso de pie y golpeó sus palmas en el escritorio –Todos ustedes hablan de "para siempre"… ¡bah! ¡Eres un cochino pervertido, depredando a hombres jóvenes que son lo suficientemente mayores para ser funcionales pero demasiado jóvenes para aprender a tenerte miedo! ¡Vas a usarlo y entonces lo desecharás y nos dejarás a nosotros esperando aquí para decir "Te Lo Dijimos"! ¡No lo voy a permitir!-
Extendiendo la mano, levantó el teléfono inalámbrico de su mesa.
Cecilia dio un respingo y agarró su brazo -¡Jonathan! ¿Qué estás haciendo?-
-¡Estoy llamando a la policía! ¡Ellos mantendrán a este pedazo de basura detenido mientras vamos a buscar a nuestro hijo y lo traemos de vuelta a donde pertenece! ¡Sólo porque ésos pastores fallaron de mantener a Jack bajo control no quiere decir que es un caso perdido! ¡Por supuesto que no pudieron mantenerlo alejado de los problemas! ¡Él es un Spicer! ¡Él no es una oveja! ¡Él es…!-
La unidad de teléfono en la mesa empezó arder abruptamente en llamas y se derritió.
El receptor en la mano de Jonathan lo siguió un momento después.
Ambos Spicer retrocedieron alarmados, mirando impactados.
La malicia en la sonrisa de Chase era casi palpable.
-No creo que usted entienda la situación- se rió por lo bajo. De repente, las sombras se hicieron más profundas y más largas, prácticamente tragándose la luz artificial. Parecían agruparse y bailar alrededor de Chase Young, con sus ojos brillando en un amarillo maligno.
-No tengo idea de dónde obtuvo Jack su instinto para lo sobrenatural con padres como ustedes. No podrían ser más mundanos. Jack me habría descubierto por lo que soy en el instante en que atravesara la puerta. Quizás antes. Si yo fuera el único afectado por esto, ustedes dos ya estarían muertos. Pero amo a mi Jack-Mascota y sé que él los ama, así que les estoy dando una última chance para vivir. Si eligen desperdiciarla… Mi Jack es muy pragmático sobre ésas cosas-
Jonathan retrocedió horrorizado ante el arruinado pedazo de plástico y metal en su mesa, y luego al hombre todavía sentado en la silla oponiéndosele.
-¿Qué eres tú?- susurró, incapaz de hablar más rápido. Era un instinto reactivo; no hablar nunca cuando hay monstruos alrededor. Solo hará más fácil que te encuentren y te coman.
Cecilia se aferró a su marido, demasiado aterrorizada para hablar.
Chase sonrió con malicia, mostrando sus colmillos.
-Soy muchas cosas. Soy un guerrero, un hechicero, un dragón, un monstruo, un genio de gran renombre y pronto seré su yerno. Si respetan la elección de Jack de estar conmigo, su habilidad de elegir por sí mismo, y la seriedad de nuestra relación, es posible que puedan vivir para ver el día en que nos unamos en matrimonio. Si continúan pensando en él como un "corrompido" o un "desastre"… -
La forma humana de Chase se hinchó de forma obscena, para ser arrojada a un lado como un disfraz barato de Noche de Brujas, revelando su forma de dragón, vestido sólo en sombras y susurros.
-Las autoridades nunca encontrarán suficiente de ustedes paras considerarlos más que perdidos-
Las rodillas de Jonathan se rindieron. Se preguntó si podría considerarse afortunado o desafortunado que su corazón no se rindiera.
Mientras él colapsaba en su silla, mirando fijo en un torpe trauma a la bestia hablando frente a él, su esposa colapsó en el suelo, desmayada.
-Mi… mi hijo…- graznó a través de sus labios y lengua secos como algodón –Él… ¿Acaso él…?-
-¿Sabe?- ronroneó el dragón-demonio –Oh sí. Él sabe. De hecho, ésta forma es tan placentera para él como la otra… estética y físicamente- el dragón se rió -¡Oh, la mirada en su rostro! Sí, Jonathan Spicer, me refería sexualmente. Jack adora ser penetrado por mí cuando uso esta forma-
Desvalido, Jonathan se dobló hacia delante, vomitando sobre sus pantalones caros, su silla de oficina, y el piso jaspeado.
Chase se rió de nuevo, encantado por completo.
-¿Cómo pudo Jack florecer de algo tan invertebrado y estúpido como usted? ¿Está seguro que él es su hijo del todo?-
Las puertas dobles de la oficina se abrieron y el caballo negro entró en la habitación, con sangre goteando se su hocico.
A medio camino de la habitación su forma cambió y se movió, y allí había un hermoso hombre de pelo negro en la habitación.
-¿Cómo encontraste los guardaespaldas?-
-Demasiado magros. Un buen jaspeado de grasa realmente resalta el sabor, ¿sabes? Oh, los Spicer todavía están vivos- Phooka declaró esto de forma tan casual como cualquiera diría que está lloviendo afuera.
Jonathan retrocedió del doble horror en la habitación, y sólo logró volcar su silla hacia atrás, y él terminó aterrizando sobre su inconsciente esposa.
Escuchó las oscuras, frías risas de los matones y descubrió, para su horror, que estaba a punto de llorar.
-Así que, Sr. Spicer… ¿hemos aprendido nuestras lección sobre tratar a su hijo como un adulto y no como un caballo mal educado que necesita ser enviado lejos para entrenar?- preguntó Chase, ladeando un poco su cabeza para asomarse hacia la pila de humanidad que eran los Spicer.
El dragón-demonio se acercó, mirando con intensidad al tembloroso hombre.
-Jack vivirá conmigo ahora. Se quedará a mi lado, en mi hogar. Si él decide volver aquí, cosa que dudo que haga, sólo será para visitarlos y será acompañado por su guardaespaldas. Si llega a mis oídos alguna palabra acerca de cualquier agravio vergonzoso de su parte, dejaré muy, muy claro cuán decepcionado estoy-
De repente, la forma de dragón destelló como una luz estrambótica y la guapa, sexy forma de Chase Young había vuelto.
-¿Entiende la situación ahora?-
Algún pequeño resabio del orgullo de Jonathan Spicer resurgió y se preparó para escupir ácido en la cara de la bestia.
-S-sí- tembló perdiendo su tono, temblando y desapareciendo al mismo tiempo que el pequeño resabio muriera antes de poder completar su misión auto impuesta.
Una fría, burlona mirada –Excelente. Estoy feliz que hayamos tenido esta pequeña charla. ¿Le molestaría informarle a su esposa acerca de la gravedad de la situación? Sin más, debe decirle que no sólo soy el hombre más saludable en el planeta… pero puedo ver con facilidad que ella pasará el resto de su vida como una mendiga sin dinero; así que destitúyala, de tal forma que ningún sin techo la acoja-
Una pequeña, pequeña fracción de los sentimientos de Jonathan admiraron la habilidad de Chase Young para saber con precisión dónde golpear para que doliera más.
-Bien- dijo silenciosamente –Se lo diré. Sólo… váyanse. Por favor-
Una sonrisa maliciosa cruzó los rasgos de Chase.
-Muy bien, papi. Lo dejaré por ahora. Recibirán una invitación para la boda, pero por favor no asuman que la atención es compulsiva-
El guerrero antiguo se volvió para mirar a Phooka.
-Ni siquiera piense en eso, Sr. "no conozco para qué son las riendas". Mi mandíbula va a ser una pena por horas después que me dieras tantos tirones así. Puedes teletransportar tu feliz trasero a casa-
Demasiado complacido con el terror que había logrado en los padres de Jack, Chase no pudo hacer menos que reír. Sólo lo hizo, con Phooka tirándolo a través de las corrientes mágicas.
Con una sonrisa maligna en su cara, Chase se materializó en su propio dormitorio. Phooka se deslizó por la realidad detrás de él un latido de corazón después. El señor dragón se dio vuelta hacia su cama, esperando deleitar sus ojos con la visión de Jack durmiendo pacíficamente.
En vez de eso, vio a Jack y Matty juntos en la misma cama en la que dormía el pelirrojo.
Los ojos dorados de Chase se agrandaron.
-Oh, mierda- murmuró Jack –Esto no es lo que parece-
La montaña se sacudió con el gran rugido de rabia y dolor.
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(1) Se refiere a los clásicos pantalones de jinete.
(2) Es un tipo de botas de Rajasthán, Rayastán o Rajastan, geográficamente, el mayor de los estados del noroeste de la India. Limita con Pakistán al oeste, Gujarat al sudoeste, Madhya Pradesh al sudeste, Uttar Pradesh y Haryana al nordeste y Punjab al norte.
De golpe y porrazo, apareció este capítulo. Y se los traigo a uds., como manda mi deber de traductora, como ya es costumbre, un sábado. Aunque creía que la historia terminaba en el capítulo anterior, la autora decidió seguirlo, así que agradézcanle a ella.
Y ya saben, la próxima vez que actualice RL, su servidora les tendrá el capítulo recién traducido y calentito. Ahora sí puedo decir que no termina aquí, sino que va a continuar.
Nos leemos
Nakokun
