Capítulo 2: Confesiones a Naoko.
Yuichi llegó a su casa lo más rápido que le permitieron sus piernas para evitar la discusión que tendría con su madre. Cuando llegó sentía como si su corazón se saliera de su pecho, se había esforzado demasiado por llegar a tiempo.
-Lo siento, he venido lo más rápido posible – dijo Yuichi jadeando, intentando desesperadamente respirar todo el aire que le era posible.
-Está bien Yu, pero que no vuelva a ocurrir, si tu hermana no descansa lo suficiente no estará muy fresca para su examen- dijo su madre.
Yuichi descansó unos minutos mientras su madre preparaba la cena, cuando se calmó, decidió ir a ver cómo estaba su hermana, en los días de diario se veían nada más que para las horas de comer.
Llamó con los nudillos un par de veces a su habitación y Naoko desde el interior le indicó que pasara.
-Hola Nao-chan ¿estudiando para variar? –bromeó Yuichi a modo de saludo.
-Ya te he dicho miles de veces que no me llames así Yu -contestó sin dejar de mirar su libro de texto.
-Muy bien, pues entonces no me llames Yu, sabes que no me gusta- dijo mientras se sentaba en la cama de su hermana.
-Pues lo mismo te digo con mi nombre- Naoko cogió un rotulador y empezó a subrayar sus apuntes.
-Pero si te gustaba antes, de hecho eras una pesada, hasta que no empecé a llamarte así no me dejaste de dar la vara.
-Como quieras entonces- dijo Naoko con indiferencia.
Transcurrieron unos instantes de silencio y Yuichi se veía incapaz de concentrarse en algo. Aún seguía pensando en esos ojos oscuros que le miraban sin perder el contacto visual ni un segundo, rara vez se había sentido así mirando un chico, y mucho menos se había sonrojado.
-Muy bien, ya que no tomas iniciativa la tomaré yo ¿qué te pasa?- esta vez Naoko dejó sus cosas y giró su silla para ver a su hermano.
-¿Pasarme a mí? No, nada, estoy bien- Yuichi notó que esa contestación era forzada, no le había salido tan natural como quería.
-Te conozco incluso mejor que tu mismo hermanito, y se que no vienes a molestarme a menos que sea para sentirte comprendido- Naoko hablaba como si recitara algo que se supiera de memoria.
De hecho así era, siempre que Yuichi no se sentía bien, le gustaba ir a ver a su querida hermana para recuperar la calma. Su hermana era demasiado persuasiva para su edad, y no digamos la intuición…siempre le había calmado hablar con ella, era la única persona con la que hablar a un alto nivel sentimental en aquella casa.
-Te aseguro que no me pasa nada- Yuichi empezaba a ponerse nervioso, porque sabía lo que venía a continuación.
-Con que esas tenemos, lo siento pero voy a tener que recurrir a mis técnicas de convicción.
Dicho esto Naoko se levantó de su silla y se dirigió caminando lentamente hacia su hermano mayor, se inclinó justo delante de él para quedarse a la altura de sus ojos y con un esfuerzo enorme para soportar la risa, puso una cara seria y terriblemente adorable.
-¿No me lo vas a contar?, con lo poco que hablamos, yo siempre te cuento de todo y tu a mi casi nada… no es justo- Naoko adoptó un tono de reproche.
Yuichi se moría de vergüenza, su hermana siempre le hacía la misma jugada porque sabía que Yuichi nunca se resistía a sus encantos, esa cara…esos ojitos…era tan…mona.
-Vale, vale te lo diré, pero deja de mirarme así- exclamó Yuichi visiblemente turbado.
-Buen chico Yu- dijo Naoko satisfecha de su victoria. Simplemente utilizando una de sus monerías lograba hacer de Yuichi lo que quisiera.
-Digamos que he tenido un encontronazo en el supermercado con… - Yuichi se detuvo unos momentos para pensar. ¿Sería conveniente decirle a su hermana que era un chico?, bueno, su hermana era liberal y comprensiva, pero de momento…no diría mucho hasta que se decidiera.
-¿Con…?- interrogó Naoko con curiosidad.
-Con una persona a la que nunca había conocido antes. El caso es que atropellé con el carro a esa persona y cuando hemos hablado me he sentido un poco…extraño-Yuichi volvía a sonrojarse a recordarlo.
Pasaron unos momentos de silencio y ninguno de los dos articuló palabra alguna, de pronto, como si acabara de ver lo ocurrido Naoko se levantó, se volvió a situar enfrente de su hermano y comenzó a reír lo más abiertamente posible, Yuichi se sintió un tanto avergonzado por esa actitud.
-¡Que gracioso, jajajajaja, me va a dar algo!-Naoko se tumbó en su cama y comenzó a dar vueltas.
-No es para ponerse así, además…si quieres reír ahora mismo te doy un motivo…
Dicho esto Yuichi comenzó a hacer cosquillas a su hermana, sabía que era su punto débil conocido al menos.
Unos golpes en la puerta les hicieron parar de jugar cuando escucharon la voz irritada de su madre.
-Llevo llamándoos unos diez minutos ¿se puede saber qué hacéis?,¡bajar de una vez!
Ambos hermanos bajaron a cenar riendo como nunca y durante la cena se lanzaban miradas de complicidad, pero Naoko no se conformó con quedarse callada, ahora vendría su venganza por las cosquillas.
-Bueno Yu, así que te has retrasado comprando, ¿no será que te has encontrado con alguien?
Yuichi enmudeció en el acto, no se esperaba tal comentario, así que contestó lo más natural que pudo para eludir las miradas interrogantes que provenían de sus padres.
-N-no, que va, es sólo que me distraje buscando las cosas, todo aquello está muy mal organizado…
-Ya, ya- fue la respuesta que dio Naoko.
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La noche transcurrió tranquilamente, pero como todos los días, la rutina mañanera se encarga de despertar a los adolescentes para ir al instituto. Como de costumbre, Naoko se encargaba levantar a su hermano que dormía más profundamente que un lirón.
Tras zarandearlo un buen rato optó por hacer lo único que despertaba a Yuichi, pero que le ponía de mal humor. Le quitó la manta, levantó la persiana gritando.
-¡¡Arriba perezoso llegaremos tarde por tu culpa y te recuerdo que tengo examen a primera horaaaaaaa!!
-Tú y tu examen, a ver si me dejáis de dar la lata de una vez- dijo bostezando volviéndose hacia arriba en la cama, mirando el techo de su habitación.
Naoko al ver que no se levantaba, se subió encima de su hermano en una postura un poco comprometedora.
-Te dejaré en paz cuando lleguemos a clase, ahora arriba-dijo con insistencia.
Yuichi no quería levantarse, había pasado toda la noche soñando con Kyou, un sueño en particular le hizo más difícil aún abandonar el mundo de los sueños. Notó entonces algo horrible, su hermana se había subido encima de él, pero cierta zona de su cuerpo había reaccionado acorde a la edad como todas las mañanas, y encima ese sueño… Naoko no podía enterarse de su pequeño problemilla.
Como si su cama fuera de clavos Yuichi saltó fuera lanzando a su hermana al otro lado del colchón
-¿Pero qué haces, te crees que no me he dado cuenta o qué?-dijo Naoko con calma.
Yuichi sintió que se le helaba la sangre.
-¿Darte cuenta…de qué?-preguntó más pálido que nunca.
-De tu reacción- dijo Naoko misteriosamente- está claro, pero me parece un poco grotesco teniendo en cuenta de que no tengo cinco años Yu.
-Bueno, verás son cosas que pasan y…
-Ya lo creo, si te duermes pensando en esa persona de la que hablaste ayer, normal que sueñes con ella y…quieres quedarte en la cama para recordarlo.
Yuichi tubo que sentarse para recuperarse del susto, ¿entonces no se había dado cuenta?, o esa respuesta…Yuichi asintió, sonrió a su hermana y fueron ambos a prepararse.
De camino al instituto, Naoko siempre iba escoltada de su hermano. Lo llevaban haciendo desde la mañana en que un grupo de chicos de otro centro intentaron lo que no debían con Naoko, así que Yuichi no volvió a dejarla sola.
La mañana se presentó soleada y agradable, pero hubo algo que llamó la atención de Yuichi en el instituto de al lado.
El centro de estudios de Yuichi y Naoko estaba unido por la cancha de fútbol a otro instituto, únicamente estaban separados por una valla metálica. Mientras entraban en su instituto Yuichi vio un estuche en el suelo. Lo recogió preguntándose de quién sería cuando escuchó una voz terriblemente familiar.
-Lo siento, mis amigos son unos pesados con esto de jugar con estuches y mira luego a donde lo mandan ¿me lo devuelves?- dijo sonriendo- anda, pero si tú eres…
Yuichi incapaz de articular sonido alguno, se sometió de nuevo a esa mirada fija y penetrante. No podía ser…
-¿K-Kyou? –dijo mientras una ráfaga de calor se subía a sus mejillas.
Hime-sama: jeje bueno perdón por la espera, estoy de exámenes de fin de evaluación y tengo un poco difícil eso de sentarme a continuar la historia. Espero que os haya gustado aunque se me están planteando serias dudas de adentrarme en el mundo que supone escribir un lemon. Confieso que nunca he escrito uno, pero parece fácil y difícil a la vez a la par que tentador, si me decís si queréis lemon o no, (vamos, que se líen y haya sexo, amor también claro XD), me ayudaréis a decidirme… en fin, nada más que añadir opiniones sinceras quiero si dejáis un comentario XDXD kisses!! Y para los que sepan japo (como yo)XD matta kondo, tsugi no sho, yonde kudasai!!
