Misstake.
Notas previas:
Q.Q odio el words nuevo T.T!!
Cap.4 Recuerdos.
"Una pequeña niña sin magia"
Habia quedado temprano con el dueño del local para cerrar su trato. Al parecer iba demasiado formal, un traje negro que resaltaba que era un poco mayor de edad su cabello bien peinado y se había quitado sus perforaciones, ya que sin eso lo iban a creer un irresponsable. Llegó cinco minutos antes de la reunión y estaba demasiado nervioso su papá le había hecho el favor de mandarle un documento de recomendación en donde remarcaba que era un Taisho.
El sol estaba calentando los cuerpos de las personas, mientras que unas personas a las siete de la mañana se encontraban haciendo ejercicio otras personas simplemente estaban encaminándose a su trabajo. El estaba parado enfrente de un café en donde un señor un poco robusto, con un cabello revuelto y mal arreglado estaba llegando, llevaba ropa playera y parecía no tener indicios de puntualidad o formalidad. Lo miró por breves segundos y el señor llegó a su lado en cuestión de segundos, jaló la silla mientras tomaba asiento y sin dirigirle la palabra llamó al mesero y después que pidió un café con tres cucharadas de azúcar se digno a decir buenos días.
En su mente lo estaba asesinando hacerlo esperar veinte minutos no era algo que a el le gustara. El señor con sus ojos cansados y de color verdes le regalo una sonrisa que mostro las arrugas que ya estaban marcadas alrededor de sus ojos, obviamente Inuyasha todavía no quería ser así de viejo.
De hecho agradecía ser joven.
-Buenos días señor Taisho-dijo cordialmente aquel señor que hizo un extraño sonido con su garganta cuando hablo. Evitó reírse de esa persona mientras fingía que tenía tos y el señor parecía inmune a su pequeño ataque de risa.-Llega temprano, tuve un accidente con mi mujer...Ella insistía en que debía recoger la ropa a la tintorería pero acá entre nos no lo hice-Le regaló un guiñó mientras Inuyasha asentía. A el no le interesaba si tenía esposa, o si tenía que ir por sus hijos en la noche para recogerlos de alguna fiesta pero decidió asentir y regalarle una coqueta sonrisa. Estaba seguro que el señor se puso nervioso porque en cuestión de segundos comenzó a jugar con sus manos, y cuando su café llegó a la mesa mostró que la parte de sus axilas tenían sudor...Inuyasha evitó asquearse de ese señor-
-Lo entiendo-La verdad no, quería largarse de ahí y decirle como había salido todo a Kagome-Sobre el trato...-Intentó iniciar la conversación de su trabajo haciendo que el señor bebiera del café como si fuera algún refresco helado mientras después comenzaba a toser y regresaba el café a la taza, Inuyasha miró a otro lado totalmente avergonzado. Ese señor le daba pena ajena-
-Si, si aquí traigo los papeles y todo-dijo el señor mientras dejaba el café por breves segundos y levantaba su mano para pedir un par de bollos, después en su portafolio decorado de piel atigrada saco un par de papeles. Se los extendió a Inuyasha y le indico donde firmar, Inuyasha le extendió también sus papeles donde indicaba que podía confiar en el y ver que era una persona responsable el señor los miró y de manera indecisa se los regreso. Su pequeña reunión fue muy breve, el señor dijo que necesitaba un tutor y el enseño un documento donde su madre se hacia cargo de todo, el señor pareció satisfecho. Le hizo un par de preguntas, sobre el negocio y sobre su vida personal.-
Aguanto por dos horas a ese señor ridículo, y cuando se iba a ir el muy descarado se había levantado para irse sin pagar su café. Claro todos conocían el apellido Taisho y creían que porque era rico podía afrontar el pago de un café con sus respectivos bollos, gruñó cuando dejo el dinero y le dejaba dinero extra al mesero mientras se desaparecía de ese lugar subiendo a su carro para así ir y a hacer un par de cosas. Su madre le iba a mandar a un decorador para su negocio, y también iba a conseguirle propaganda.
Estaba ansioso por así decir que no estaba nervioso. Ese día fue agitado, ir a recoger a Sango a las diez de la noche en el aeropuerto mientras la escuchaba hablar de cosas tontas y el reía. Al menos compartía momentos con alguien de su edad y podía desaburrirse de su vida como casado.
Sango se veía más entusiasmada que el. Y se veía más mujer, como amigo le dijo que le iba a ir muy bien en esta ciudad. Sango dijo que no iba a ser para siempre pero el decidió no creerle. Conocía a los padres de Sango eran peores que los de Kagome y dudaba que le fueran a perdonar por haber querido hacer sus cosas en un Viernes.
Hablaron de cómo la habían pasado todos. Sango no menciono que los chismes de Kagome habían desaparecido o que todavía había gente que quería hablar de ella porque estaban aburridas de sus vidas.
Después de cansarse al escuchar la voz de la castaña fue que decidió meter su pie en el acelerador y llegar a su casa en menos de quince minutos. Las manos de Sango estaban sudando porque no había visto a su amiga en tanto tiempo, dejo que las maletas las cargara el vago novio de su amiga mientras ella corría por los pasillos para llegar a su departamento, Inuyasha miró la hora y la dejo que tocara y que gritará un "KAGOME ABREME MANIACA" mientras hacia que la azabache se despertara y fuera atender ese pequeño relajo.
Murmuró muchas cosas y como conocía la voz al abrir la puerta ya sabía lo que se esperaba. A una Sango con lágrimas de emoción y con un cabello, que demonios!? Sango tenía el cabello largo y luego de la parte de su flequillo lo tenía corto, y aparte estaba pintada de una manera rara...
-Kagome...-dijo mientras abrazaba a su amiga y entonces veía como la azabache estaba sorprendida aun sin reaccionar. Pero después de breves minutos le regalo una sonrisa a su amiga y decidió corresponderle el abrazo, Inuyasha estaba cargando las maletas mirando como su mujer abrazaba a su amiga y luego a el parecía ignorarlo. Muy bien entendía que estuviera enojada. No había ido a comer, y no pudo llamarla pero si querían tener dinero su mujer necesitaba entender que el estaba haciendo todo lo posible por tener dinero-
-No puedo creer que estés aquí, Qué paso?-preguntó Kagome con su suave voz mientras veía como Inuyasha iba y ocupaba el otro cuarto con las cosas de Sango. Si les iba bien entre los dos comprarían otro departamento para que estuvieran más cómodos ellos dos y su bebe-
-Bueno me da mucha vergüenza decirlo pero...-Sango simplemente jugo con sus dedos un par de segundos y después alzo su vista para sonreírle a su amiga con tanto cariño-tuve un problema con las drogas no se si te dijo Inuyasha-dijo mientras Kagome negaba y entonces veía como su amiga mostraba el dolor mediante su mirada. Su sonrisa estaba hermosa, pero su mirada era totalmente triste...Y eso le preocupaba a Kagome-mis papás me fueron a buscar y entonces descubrieron que me estaba drogando obviamente querían hacer su escándalo, pero...Decidieron correrme de la casa así que no se si regresaré mi mamá se encontraba muy contenta ante la decisión de mi padre-dijo mientras un par de lágrimas caían de sus ojos. Kagome al ver a su amiga llorar se lanzo a abrazarla y entonces pudo sentir como Sango mojaba parte de su pijama, le dio ternura ver como su amiga lloraba. Ya que por lo general ella siempre estaba llorando, jodida Sango si seguía así la iba a hacer llorar-
Sango se descargó Inuyasha salió de su cuarto queriendo saber que tanto chismeaba su mujer con su amiga, y al ver como lloraban decidió que era hora de aparecer.
-Es tarde...-Murmuró mientras escuchaba un "A mi también me corrieron de la casa, que nuestros papás ardan en fuego" y de seguro esa expresión era de su mujer, levantó su ceja mientras se acercaba y veía como luego su esposa y su amiga se lanzaban a abrazarlo y a llorar encima de el-Si...desahóguense...-Murmuró mientras escuchaba breves murmullos por parte de Sango y luego Kagome que decía un "Que se pudran" y hacia un sonido gracioso, Sango por accidente babeo la blusa de Inuyasha ya que cuando Sango lloraba tendía a llorar con la boca abierta ya que sus fosas nasales se tapaban y no podía respirar.-
Y ahí se quedo hasta las dos de la mañana a escuchar a Sango y a decirle que todo iba a estar bien. Pero Sango decía que como todo iba a estar bien si el dinero se le iba a caer y el le decía "Ya perdón, no soy bueno dando consuelo confórmate con eso" y Sango se quedaba callada para abrazar a Kagome y Kagome simplemente negaba totalmente exasperada de la sensibilidad de su esposo.
No durmió hasta las tres de la mañana cansado de escuchar todas esas cosas femeninas y de andar limpiando llantos ajenos. Llegó a su cama y lo único que puso hacer fue quedarse en calzones y dormir, totalmente cansado de su día.
Soñó que se casaba y no de la forma en que era, si no que tenía una espada de star wars y luego la muchacha con la que se casaba pasaba vestida como yoda y luego el la mataba. No entendió esa parte y decidió no entenderla. Soñó tantas cosas en tan poco tiempo, y cuando se dio cuenta ya era hora de hacer aquellas citas.
Kagome quería participar en el trabajo ya que ella se encargaría de las fotografías, Sango haría los primeros modelajes mientras luego promovían a las modelos. Pero principalmente iban a ir los del trabajo, se despertó a las diez de la mañana gracias a su esposa embarazada, y Sango había hecho el desayuno a modo de recompensa por haberla aceptado en su departamento, esas lágrimas habían quedado en el pasado ahora tenía que ayudar a su amiga en todo lo posible no iba a dejar que sus problemas afectaran el embarazo de su amiga/hermana.
El día en que conoció a Kagome fue como muy extraño no fue en la escuela. Fue por prácticamente celos, y fue en secundaria...Para ser exactos en primero de secundaria...
Y la verdad le fascinaba recordar la historia.
-Flash Back-
Era un hermoso sábado, y posiblemente no tenía nada que hacer solo que si tenía algo que hacer según sus amigas su ex – novio iba a tener una cita a las dos semanas de haber terminado su relación. Y por cizaña sus amigas le habían dicho que debía impedir esa cita, así que iba a impedirla. Tomo su bolsa de la hello kitty mientras le pedía a su chofer que la llevara al cine donde iban a ir. Sonrió cuando había llegado y entonces pudo notar como estaba una muchacha con sus amigas hablando, a ninguna de ellas las conocía pero al que si reconoció fue a su ex que estaba llegando con sus amigos obviamente cada quien iba a tener su pareja. Los siguió hasta la sala y cuando pudo ver que una de pelo negro estaba con su ex, fue que se lanzó al ataque.
La habían dejado sola al ir al baño y ahí aprovecho para agarrarla.
-Tu eres la que anda con John!?-preguntó la castaña mientras veía a la adolescente como hablaba por teléfono y luego colgaba la llamada para voltearse y verla directamente a los ojos. Su mente se vio nublada ya que la muchacha era realmente hermosa para ser una niña sin senos y tonta, fue así como la clasifico a primera vista-
-Con John el perdedor!? Hahaha no...Al principio me gusto pero me dio asco, tiene un extraño lunar en su ojo...-decía mientras sentía una extraña sensación al hablar así de su pareja-Y estaba hablando con mi chofer para que me recogiera es terriblemente malo sacando platica-dijo mientras Sango se quedaba perpleja. Le estaba contando a una desconocida que odiaba a su pareja. Y la verdad ella también se río, se burlaron de su pequeño lunar del muchacho del ojo y después Kagome lo rechazo diciéndole que no le gustaba y que parecía que tenía dos ojos-
Tal vez fueron demasiado malas con el. Y se volvieron a ver en una clase de ballet, que por cierto dejaron de asistir al decirles que estaban gordas...
Y su amistad continuó hasta que tenían diecisiete años.
-End of flash back-
Iba en el carro recordando todo eso, mientras veía como estaba Kagome peleando con Inuyasha por la estación del radio hasta que ella se levanto un poco y le pido al número tres en donde pasaron la canción que había estado escuchando al momento en que sus padres la había cachado consumiendo drogas. Y la verdad le fascinaba esa canción. Esa fiesta fue un paso a su maduración y a su libertad. Ignoró que Inuyasha y Kagome estaban cantando, sonrió de esa forma tierna mientras observaba a sus amigos.
Sus papás siempre le dieron atención pero esta vez los había desconocido, la había abofeteado primero su madre su padre intentaba calmarla pero como su mamá era la del dinero terminó su madre corriéndola de la casa. Claro que Sango era de esas personas que decían las cosas, te regresaba cualquier cosa simple que le dijeras. Al llegar vieron como ya había empezado todo y como estaba aquella persona que le cortó el pelo a Inuyasha.
-Kagome, Sango el es Jankotsu-Las chicas estaban sorprendidas, el sujeto era terriblemente apuesto. Con unos ojos extravagantes y una piel sedosa. Parecía una mujer a excepción de que no tenía senos, y que pues era muy alto pero si que era hermoso. Si fuera heterosexual posiblemente ellas dos se hubieran enamorado de el.-
-Inuyasha, gracias por este trabajo...Y quiero presentarte a mi amigo-dijo mientras las chicas se miraban confundidas, Jankotsu trajo de la mano a un muchacho posiblemente de unos veinte años. Sango fue la primera en notar como se quitaba sus lentes de marca y dejaba ver unos hermosos ojos azules. Kagome se quedo sorprendida que bueno que estaba casada y que amaba a Inuyasha-El es Miroku Moshi-dijo sonriendo mientras el tomaba la mano de ambas muchachas y las besaba-
-Si, si...-dijo Inuyasha molesto de ver como miraba a Kagome y luego a Sango. Sango para el era como una hermana, y no aprobaba la conducta de ese tal Miroku al momento en que besos sus adoradas manos-
Se hicieron las presentaciones e Inuyasha explico lo que iba a hacer, no estuvo mucho tiempo con Kagome ya que tenía que ver lo que se iba a necesitar y para eso estaba Jankotsu que era el que más sabía de eso. El estudio o tal vez pequeña empresa se llamaba "Fashion Revolution" eso le había dicho Kagome y el al no tener ideas para eso estuvo de acuerdo. Kagome sería la segunda al mando, Sango por el momento sería su primer modelo, Miroku se encargaría del vestuario y Jankotsu de pintar a las modelos. Por el momento solo Sango.
Las cosas iban dándose poco a poco, ya que Roma no se construyó en un día. Ese tal Miroku mostraba interés en cada mujer, y Sango lo odiaba pero para Kagome era divertido ver como el intentaba sacar de casillas a Sango.
Estaba haciendo el diseño de su logotipo, por ahora se le ocurría una niña de cabello negro y alborotado, con ojos delineados de color negro tomándose fotos por ella sola. Daba a entender que para ser modelo no se necesitaba la mejor postura, la mejor religión, la mejor forma vestida. Ya que para eso estaban Miroku y Jankotsu. En menos de dos meses el lugar estaba completamente construido, y había llamado la atención de la gente. Habia invertido dinero en todo eso, había comprado los mejores productos de belleza y había contratado a una fotógrafa llamada Ayame, fue difícil encontrarla pero según Kagome ella era muy buena. Llamó la atención de Kagome porque usaba ropa extraña que podía o no podía combinar y ella seguía siendo hermosa. Y, según en su perfil decía que amaba tomar fotografías.
Se la encontró en el Internet, en un myspace. Trabajó para el periódico pero debido a un problema personal fue corrida de ese lugar y ahora simplemente buscaba trabajo. Podía verse que solo tenía dieciocho años. Se mostró muy tranquila y agradable y accedió adicionar para esas fotografías y lo que le agradó a Inuyasha fue que llegó diez minutos antes de su encuentro, sacó su cámara negra mientras Sango se encontraba posando. Esa sesión fotográfica no duró menos de quince minutos. Y cuando las fotos fueron rebeladas en la computadora dejo muy sorprendido a Inuyasha. Ayame no había simplemente tomado esas fotos porque no era buena o había mentido, había tomado esas fotos como con sentimiento. Comparada con las fotos que Kagome sacó prefería a las de Ayame.
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Busco asociarse con una revista, la cual no accedió. Pero basto con una llamada de Izayoi para que Inuyasha tuviera su primer negocio conseguido; Exactamente a las doce de la noche, un suceso que Kagome había estado esperando por nueve meses paso. Un suceso que iba a cambiar mucho su vida, gritó mientras despertaba a Inuyasha y a Sango...
El la cargó en brazos, y mientras Sango conducía la llevaron al hospital. Inuyasha estaba muriéndose de nervios, estaba volviéndose a tronar esos dedos que ya había tronado, su pierna se movía constantemente y sus pensamientos no estaban tranquilos. La habían llevado al quirófano inmediatamente...La fuente se le había roto a Kagome.
Los nervios de Sango e Inuyasha eran muy grandes, el tiempo era muy lento...Nadie sabía nada, y eso lo estaba torturando.
No podía beber el café que Sango le había comprado ya que su mano se movía con rudeza y dudaba de que pudiera sostenerlo.
El doctor duraba demasiado, seis horas...Ya había amanecido desde hace más de dos horas y ellos todavía no sabían nada.
Fue hasta que al fin a las doce, el doctor salió con sus guantes y llegaba con una cara que denotaba preocupación.
Las buenas noticias siempre eran fáciles de decir pero que pasa cuando hay una mala? Inuyasha se asustó mientras miraba al doctor, llamarón a sus conocidos. El no dudó en levantarse acompañado de Sango.
-Señor Taisho, el bebe nació en buenas condiciones-Inuyasha pudo sentir como el pasar la saliva le dolía. Al fin iba a saber lo que era ser padre, y debía de...Ser más responsable, apretó su puño sin saber si estaba contento o molesto de nuevo consigo mismo-la señora se esta recuperando, fue algo difícil ya que sus caderas son muy pequeñas, y-al ver como el muchacho se preocupaba dejo de darle una explicación para así sonreírle. Jamás le había tocado dar una noticia buena, por lo general el daba las noticias de "tiene cáncer en la matriz"-En fin, su esposa se esta recuperando, ha tenido un hermoso niño-dijo mientras intentaba forzar una sonrisa. Inuyasha se quedo sorprendido y Sango automáticamente lo abrazó-
No se fue del hospital hasta que por fin vio a Kagome estar amamantando a su hijo, ella se sonrojo y le pidió que los dejaran solos pero el le saco la lengua y se quedo observando a Kagome. La enfermera le indicaba lo que tenía que hacer, y Kagome obedecía. Un grande ramo de flores rojas había llegado envidas nada más y nada menos que de Jankotsu y de Miroku. Es sorprendente lo fácil con lo que te puedes encariñar con la gente, incluso la madre y padre de Inuyasha habían viajado solo para ver a su nieto. Al parecer el papá de Inuyasha estaba en ciertas juntas de negocios.
-Y, que paso con mis papás?-preguntó Kagome mientras hablaba a solas con la señora Izayoi, ella revelaba mucha elegancia. Mucho glamur. Su cabello siempre cambiaba de acuerdo a las tendencias de la moda que su empresa imponía, los colores en ella lucían siempre con vida y sus ojos siempre resaltaban gracias a las sombras-
La señora Izayoi guardó silencio. Mientras sonreía. Pero Kagome sabía que cuando alguien sonríe, o mejor dicho conocía que su suegra cuando sonreía mentía. Pero esto no lo sabía apenas. Así que decidió ignorar esto.
Flash back.
Cuando caminaba sus tacones hacían un sonido por el piso elegante de la familia Higurashi. Sus ojos estaban posados en los del señor y dueño de la casa. No estaba de acuerdo en la visita de la mujer cuyo hijo indujo en un mal camino a su propia hija, si el hubiera sabido que su hija iba a arruinar sus negocios de esta manera jamás hubiera permitido que ella tuviera a ese noviecito.
Todavía lo tenía atravesado. La traición y la irresponsabilidad de su hija.
-Señor Higurashi, me habló Inuyasha diciendo que ya somos abuelos-Y no toleró el cinismo de aquella mujer al haber nombrado a su hija menor de esa manera. Su rostro se desfiguro y aunque intentaba parecer calmado no le resultó poner esa mascara de "nada pasa" cuando obviamente era su hija pequeña-
-Señora Taisho, no quiero sonar grosero pero...Kagome ya no es mi hija desde el día en que se acostó con su hijo...-dijo de manera molesta e irritada haciendo que la señora Izayoi se sintiera incomoda y avergonzada ante tal situación-Y, si va a formar parte de ese acontecimiento le pido amablemente que se retire, ya que...Para mí lo importante es la responsabilidad-dijo mientras acomodaba la chaqueta de su traje y comenzaba a levantarse ignorando si la mujer tenía otras cosas que decir.-
Cuando el señor se fue dejando a la señora Izayoi totalmente sorprendida, apareció la esposa de aquella bestia. Una señora totalmente delgada, con un rostro totalmente apenado. Sus ojos estaban a punto de estallar, y tenía entre sus manos un pequeño objeto de mucho valor para ella.
-Señora Taisho, pido disculpas por el comportamiento de mi esposo-dijo mientras intentaba que una de sus delicadas lágrimas salieran de sus ojos. Lo cual fue algo muy difícil debido a la situación tan bochornosa para aquella pobre mujer Higurashi-Si ve a Kagome, quiero que le de un beso de mi parte-dijo mientras pasaba con cuidado su mano por su ojo izquierdo limpiando una escueta lágrima-Y, quiero que el bebe de Kagome tenga esto-abrió sus manos dejando ver una pulsera de oro blanco. Y tenía un grabado que decía "Higurashi"-
Era sabido que por tradición que crearon los abuelos de los abuelos de la señora Higurashi. Darse alguna pulsera con el apellido de la familia hacia el primer hijo que sus hijos tuvieran. Y así fue que era por el momento una muestra de cariño que podía darle a su nieto.
La señora Izayoi le iba a estar informando de todo lo que supiera.
End of Flash Back.
Los primeros días eran los peores, escuchando al bebe llorar por cualquier cosa. Haciendo que los nervios de Kagome se destruyeran y su paciencia se agotará, Sango tubo que mudarse a un departamento desocupado que estaba arriba del de Kagome, mientras que Inuyasha iba a ver las cosas de su trabajo dejando en reposo a Kagome completamente sola. Suspiró cansada mientras veía a ese bebe cansado. Su nombre era Yasha Taisho. No se cansaba de verlo, posiblemente iba a ser guapo...
Ojala sus padres pudieran verlo, hizo aun lado su flequillo mientras veía como su hijo se movía un poco entre sus sueños. El color de sus ojos todavía no se decidía ya que casi siempre dormía por los días.
-Sabes Yasha...-Dijo mientras acercaba su mano para acariciarle su pequeña nariz-Tu papá hace un grande esfuerzo al momento de trabajar...-Menciono como si estuviera diciendo un secreto-Cuando crezcas prometo que te llevaré todos los días para que lo veas...-dijo mientras continuaba sonriéndole. Se enderezó para ir a prepar la cena de su esposo. Cada vez llegaba más tarde, sabía que su negocio iba muy bien. Ahora tenía doce modelos, y en verdad le agradaba pero también existían su hijo y ella...-
Doce y media, se fue a sentar en el sofá mientras veía un poco la televisión. Sabía que lo que cocinaba no era algo difícil, así que había intentado hacer un par de platillos decentes para los días festivos, pero casualmente en todos fracasaba...La televisión cada vez pasaba programas más aburridos, cerro poco a poco sus ojos mientras se recostaba en ese sofá de piel y se dormía con sus piernas un poco dobladas.
Inuyasha llegó a la una con veinte minutos, estaba un poco tomado, pero estaba consiente. Se tropezó un poco y gracias a eso pudo ver como estaba su Kagome acostada en un sofá que posiblemente era incomodo, dio la vuelta para llegar a su lado y con cuidado y ternura la cargó como la princesa que era e iba a ser por siempre. La llevó a su cama mientras la arropaba como si fuera su pequeño tesoro.
Un par de lloriqueos hizo que el rápido atendiera al pequeño que le había huido desde que nació, ahora que lo veía bien y con calma. La ebriedad se le bajo de golpe, lo tomo con cuidado entre sus brazos, podía aspirar su olor natural mezclado con el de Kagome. Regresó a su hijo ya que todavía no estaba listo para decir a sus amigos un "hey, tengo un hijo"...
Que alguien le diera fuerzas para poder ver a su hijo con orgullo y no mirarlo como si fuera nada. Lo que no entendía es como poder estar rechazando algo que ya ibas aceptando. No entendía eso.
Continuará...
N/A:
Fuck Him, I know I'm awesome...
:l ahhh machin cura viernes y sabado x)! haha domingo dia de hacer tarea :/
Puta tarea...puta scuela -.- argg!
Ya bye (:
Hahaha LOL
"Yeah, Voldemort was my bitch..."
Atte
Willnira sabe rapear como eminem
