Misstake.

Notas previas:

Perdón por la tardanza. (Esta vez no habrá una historia dentro de esta historia.)

Cáp.6 Tiempo.

"Querida ni con la mejor ropa, dejarás de verte vulgar"

Su negoció jamás descendió. Las modelos iban siendo cada vez más y aunque tuviera que odiar admitirlo Sango era bueno modelando, le habían bastado un par de clases sobre como hablar y como poder caminar frente a un millón de cámaras, y por supuesto Miroku le había enseñado, Sango no se podía quejar dentro de las tomas ella pensaba que era el mejor pero cuando su trabajo terminaba se dedicaba a odiarlo por envolverse con esas modelos que creían que eran las únicas.

Ugh, le desagradaba pensar que la primera vez que lo había visto el se le había hecho demasiado guapo; Dejó que el sonido de la cuchara al pegar con su fina tasa la hiciera darse cuenta de que no había estado escuchando en lo absoluto a su querida amiga, se había tomado el día libre así que podía escuchar y decirle lo que fuera a su amiga. Con confianza siguió moviendo su cuchara para responder a sus preguntas y evitar perderse en su mente.

Su amiga con su cabello negro y cortado según a la moda estaba usando un pantalón de mezclilla, con una blusa que había comprado en una venta de pasillo la blusa era de tirantes no revelaba mucho y los colores eran los que estaban de moda según a la temporada, llevaba unas zapatillas de colores que combinaban con su blusa y su cabello estaba suelto. Sango por el contrarió se encontraba usando una blusa de color uva que le llegaba por arriba de su rodilla, con unos vans que hacían combinación con su blusa o vestido al igual que su bolsa.

Simplemente eran dos adolescentes que tenían un trabajo y una vida a diferencia de las otras adolescentes. Ahora algo era diferente, y es que su hijo ya iba a tener dos años, debía de ser sincera se había cansado de cuidarlo y no poder salir con su mejor amiga así que había decidido contratar a una niñera por supuesto para que Inuyasha permitiera esto tubo que haber un trato especial.

Adoraba a su hijo Yasha, pero a veces no sabía que hacer. El sonido de fondo que ese lugar de cafés tenía la tranquilizaba y la hacia olvidar que por un momento pensó que su vida era un completo desperdicio, siguió bebiendo de su té mientras escuchaba a Sango decirle que su trabajo iba de maravilla, escuchó completamente todo lo que su amiga Sango decía, bebió de nuevo un poco de su té mientras Sango y ella reían ante un vago recuerdo de su adolescencia.

Levantó su ceja de manera tranquila no sabía de que hablar con Sango.

-Como va todo con Inuyasha?-preguntó al notar como Kagome se tensaba un poco y entonces dejaba la tasa de té sobre el pequeño plato y entonces dedicaba a poner una pose madura. Su rostro se ensombreció como si eso hubiera sido una pregunta que su amiga hubiera querido evitar desde el principio, pero no había sentido en querer ignorar que jamás había escuchado esa pregunta. Tragó saliva de manera difícil mientras tomaba un suspiro llenando sus pulmones de aire y levantaba sus ojos cafés y cansados para ver a Sango-

-Como siempre, trabajo, trabajo...-dijo mientras levantaba un poco su rostro. Sango admiró a Kagome, con esa pose parecía una perfecta modelo incluso se veía más mujer y madura. Bueno ya tenían dieciocho años y por supuesto que el tiempo e Inuyasha la hacían ver un poco madura. Sango pudo notar como su rostro feliz se convertía en uno totalmente molesto, posiblemente su amiga estaba pasando por algo que no había comentado. Y para que están las amigas?-Ugh! Es horrible, es aburrido...En lo único bueno es en la cama-Rolo sus ojos mientras Sango evitaba reírse y entonces Kagome simplemente se mordía el labio tal vez no debería hablar de esa manera con Sango. Posiblemente ella terminaría diciéndole a Inuyasha, llevó su mano a su frente mientras entonces sentía que el peso en su espalda era demasiado grande-

-Vamos somos amigas...-dijo mientras Kagome entonces mostraba una sonrisa a medias-

-Es celoso, soy celosa...Mi vida es un infierno-dijo mientras decidía acomodarse su flequillo, Sango entendía a su amiga o intentaba entenderla.-

Siguieron conversando, principalmente fue Kagome la que se expresó como nunca en esas dos horas. La verdad había otras cosas que aborrecía en esos momentos, el hecho de que quería ser modelo pero no podía serlo gracias a su hijo y a su esposo, así que tenía que ir a trabajar y a ayudar a ver como esas sucias modelos le coqueteaban y como intentaban darle de comer. Y el no había nada para impedirlo, si posiblemente el tenía razón y había dejado de ser divertida pero mientras el trabajaba ella se estaba jodiendo alimentando a su hijo, llevándolo al hospital cuando se enfermaba y ayudándole a cantar para que pudiera dormir. Y estaba harta.

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No podía dejar de pensar en su esposa, se tomaba las cosas demasiado enserio, ayer se había atrevido a abofetearlo solo porque había llegado un poco borracho. Soltó un bufido mientras se encargaba de terminar de cerrar el papel que su nuevo socio iba a firmar, habían avanzado demasiado con su pequeña empresa. Ahora era un edificio con más de doce pisos, seis ya estaban siendo ocupados y los demás apenas se iban a terminar de construir así que ya tenían un lugar más eficiente para trabajar. Las modelos tenían a sus agentes, y tenían cualquier servicio dirigido hacia ellas. Habían mejorado como nunca.

Y todo gracias a su esfuerzo, pudo ver como a su oficina entraba un rostro familiar y el se quedaba observándola encantado. Su cabello negro caía como cascada mientras quitaba sus lentes para acomodarlos en su cabello, mostraba una falda muy corta y unos ojos que harían derretir cualquier tipo de hielo, sus piernas largas, blancas y torneadas eran el producto del gimnasio, su busto había aumentado y eso lo había notado porque se encontraba mirándola. Se regañó mentalmente mientras apartaba su mirada y dejaba de ver a su cuñada.

-Inuyasha, tanto tiempo...-dijo la muchacha que era parecida a su hermana. Pudo escuchar que de su voz, su nombre sonaba totalmente agradable y hasta había un poco de picardía al pronunciarlo.-

Según la recordaba siempre fue más fea e inteligente que Kagome, siempre fue el orgullo de su familia y había obtenido cualquier halago. Levanto su ceja mientras veía como ella cerraba la puerta y entonces se sentaba en la silla para poder platicar con comodidad.

-Kagome es suertuda al tenerte...Que ha sido de ella?-preguntó con malestar. Podían ser hermanas pero siempre odio a Kagome, teniendo al mejor hombre y teniendo mejor dedos para poder tocar el piano. Le desagradaba saber que a veces la confundían como gemelas, había decidido ser como ella, ser más libre y desobedecer a sus padres, había intentado ser como ella pero jamás iba a conseguir serlo-

Jamás se había atrevido a mirar a Kikyou, es decir era la hermana de su esposa aunque entre ellos hubo algo desde hace mucho. Pero no quería recordarlo, esta mujer era veneno puro. Un veneno que estuvo encantado en probar. Pero la había dejado porque encontró al amor de su vida y Kikyou se lo había tomado demasiado personal, bueno la pobre siempre había pensado que había algo especial. Lo único especial que había era que el se acostaba con ella simplemente por diversión. Kikyou siempre fue diversión.

Kikyou se levanto de su escritorio, iba a probar la fidelidad de su cuñado. Se levantó y camino como si ella sacudiera al mundo para acercarse y levantarlo con su corbata, Inuyasha la miró aburrido. Se había quedado sorprendido al verla entrar a su oficina, no podía negar que había cambiado pero no había nada en ella que no hubiera visto...Pudo ver como ella lamía su mejilla, y luego con pasión se acercaba a besar los labios de Inuyasha. El no correspondió el beso, simplemente se rio y aparto a Kikyou de su regazo y se acercó en cuestión de segundos a la puerta.

-Kikyou, tengo una esposa que es mil veces mejor a ti, así que lárgate-dijo mientras abría la puerta levemente molesto-

Kikyou se fue totalmente molesta, miró por última vez la puerta de Inuyasha. Ese desgraciado se las iba a pagar, sonrió mientras bajaba por el elevador y decidía dejar esto en paz por poco tiempo.

Inuyasha iba a ser suyo. Con un par de trucos, y un par de engaños pero el sería suyo. Le iba a quitar a Kagome lo único que la "apoyaba". Sonrió con maldad mientras aceleraba.

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Habia ido a una de esas fiestas formales a las que Inuyasha acostumbraba a llevarla, su hijo estaba con la niñera en aquella casa que habían comprado hace más de seis meses. Usaba un elegante vestido de color negro que mostraba su cuerpo de mujer, e Inuyasha debía admitirlo ella se veía hermosa estaba hablando con Miroku y con otro de sus amigos que se había unido a su empresa de manera desesperada, Kouga Wolf tenía un par de años más que Inuyasha y tenía más experiencia en esto de los negocios así que era una grande ayuda para Miroku y para Inuyasha.

Les habían tomado un par de fotografías más a ella que a el. Sango usaba un vestido café que combinaba con su cabello y sus ojos; Las dos estaban hablando de algo relevante y también de lo aburrida que era esa fiesta, la música era demasiado lenta para su gusto y sus zapatillas la estaban matando.

Después de haber quedado embarazada, el cuerpo fue regresando a su forma normal. Habia hecho ejercicio e incluso por un par de semanas una dieta para mantenerse en forma y el resultado valía la pena, sosteniendo un Martini estaba platicando con Sango y después al ver como una mujer de cabello extravagante de color rojo se acercó para sonreírle y entonces sacar una pequeña pluma con un papel y comenzar a hacer preguntas. Después se distraía y les sacaba otro tipo de plática.

-No pareces una reportera-dijo Kagome de manera seria mientras la muchacha simplemente sonreía y guardaba de nuevo sus cosas y entonces decidía robar una pequeña copa para soltar un suspiro que había guardado, la verdad se había asustado de hacer este trabajo. Principalmente porque era novata en eso de los reportajes y aparte se ponía nerviosa al intentar hablar otro idioma, ser reportera era un asco.-

Kagome dejo su Martini mientras veía como Inuyasha no dejaba de verla, estaban peleados y estaba platicando con otra persona, una adolescente de un año menor a ellos que estaba disfrutando de su carrera al modelaje, la odiaba.

La fiesta fue un poco aburrida, Miroku se acercó para sacarla a bailar y fue algo muy normal. No hizo algo inapropiado o tan propio de el, simplemente bailaron con el ritmo de esa lenta melodía y después de dos bailes regresaba a acercarse para saber si su esposo estaba adorando la compañía, se quedo en silencio por breves segundos, hasta que el decidió ofrecerle su mano.

-La prensa va a pensar mal si no bailamos-dijo Inuyasha haciendo que ella solamente levantara su ceja y se quedará admirándolo. En verdad tenía un grande ego y un grande orgullo, le concedió ese pequeño capricho. Accedió a bailar un poco con el, y aunque se dijo mentalmente que iba a ser poco termino bailando más de la cuenta, escuchaba como el corazón de Inuyasha latía con fuerza y posiblemente el se daba cuenta de que el suyo también latía a prisa como si estuviera intentando ganarle al corazón de Inuyasha-

Querían escuchar la más triste melodía? Porque no escuchaban la de su propio corazón. Habia momentos en su vida donde posiblemente iban a volverse locos, y cuando perdieran su camino y que lo demás perdiera esa esencia que hacia las cosas únicas posiblemente iban a estar mal pero había algo sorprendente que los iba a motivar a seguir hacia el camino de la luz.

Estaban tensos, y no estaban cómodos. Así describiría el momento en que bailo con el, escondía algo lo conocía bien pero no quería descubrir que era lo que escondía. Kouga se fue acercando hacia donde estaba Sango preguntándole descaradamente sobre aquella mujer con su cabello extravagante, Sango sonrió otro que caía bajo los encantos de una mujer.

-Es reportera, puede hacer tu vida un infierno o un paraíso querido amigo-dijo Sango mientras sonreía y entonces iba por otra bebida podía notar en el rostro de Kagome que su pequeño baile no iba a durar mucho así que fue por otra bebida para Kagome, se sorprendió de ver como estaba Ayame hablando con exageración por el teléfono y al verla simplemente continuaba hablando al menos ella si mostraba el coraje para enfrentarse a quien fuera-

-Es la modelo que quiere ser como nosotras, solo porque su jefe es joven..Ni imaginar como habrá conseguido su empleo-murmuró alguna empresaria que tenía más de treinta años y hablaba con veneno con sus amigas se quedo completamente sorprendida al escuchar eso, miró de manera fulminante a esas mujeres que al verla solo alzaron su copa con total hipocresía. Se acercó a esas mujeres mientras sonreía con delicadeza-

-Eso piensan de mí? Si eso es lo que creen, entonces cuiden a sus maridos puedo querer conseguir otro empleo cuando se me antoje-

Ayame colgó esa conversación diciendo un "váyanse al diablo" mientras se acercaba con la única persona que estaba sujetando una bebida y esa era Sango.

-Que le ven? Solo porque tiene los senos perfectos la envidian, váyanse al diablo ancianas-les dijo Ayame mientras le robaba su bebida y entonces sonreía como si hubiera dejado de hacer algo malo y entonces bebía con cuidado la bebida que Sango había cuidado para Kagome. Fue a pedir otra bebida al ver como Kagome dejaba de bailar con Inuyasha y se separaba de el como si nada hubiera pasado, Sango estaba confundida dos mujeres enojadas y estaban con ella. Ella se unía eran tres-No lo puedo creer en un momento mi jefe me envía aquí para conseguir entrevistas y al siguiente estoy despedida por culpa de un bromista-rolo sus ojos mientras entonces llegaba Kouga y se recargaba cerca de Ayame-

-Señorita escuche que no tiene trabajo, las puertas de la empresa de mi mejor amigo están abiertas para usted, y también espero que usted abra su...-Ayame simplemente se le quedo viendo totalmente molesta-

-Ugh! Miedo-dijo mientras lo dejaba de ver para girarse a platicar con sus nuevas amigas-

Kagome se despidió de Inuyasha iban a ir a un bar a beber el peor vino, Inuyasha parecía interesado hablando con sus socios mientras la música llenaba con armonía y aburrimiento esa terraza. Habia tanta gente que era imposible notar si alguien estaba desaparecido.

Iban en el carro de Ayame en donde estaban arreglando su maquillaje, y lo mejor de todo es que gracias a las amistades de Ayame iban a entrar gratis a un club. Llegaron gracias a la ansiedad de Ayame por querer ponerse totalmente ebria por haber pedido su empleo (mejor dicho haber mandado al diablo a su jefe) y pensar que así encontraría un mejor lugar donde no la mandaran a hablar con gente tan refinada que simplemente mostraba sus mejores sonrisas y luego se iba hablando mal de otras personas.

Esos lugares no eran para ella. Llegaron a un lugar donde decía algo en alemán y entonces se metieron sin hacer fila primero que nada fueron al baño y arreglaron sus ropas, por ejemplo Sango intento hacer su vestido más corto y lo había conseguido creando una forma de usar la pinza que usaba en su cabello para que se viera más sensual.

Kagome simplemente se acomodo su vestido y parte de su escote. Esta noche era de chicas, diablos estaba casada.

Pidieron una cubeta donde venían ocho cervezas, y que la fiesta comenzara porque iba a regresar tarde a casa y que Inuyasha la esperara porque le iba a hacer sus fantasías realidad.

La música era muy moderna la cual te hacia mover todo el cuerpo y querer estar siempre en la pista, cuatro muchachos se acercaron al ver que ellas estaban bailando cerca de su mesa, era un club la gente normal suele bailar en donde sea. Las doce y el club ya comenzaba a llenarse haciendo que el aire acondicionado ni se sintiera y el humo del cigarro provocara que les ardieran los ojos a pocas personas delicadas.

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Tarde, ebria y con su apariencia desordenado así se había presentado a las tres de la mañana a su casa en donde pudo ver como estaba su esposo esperándola. Su rostro cansado por haberla esperado la conmovió, se acercó con pasos tambaleantes mientras le daba un beso en su mejilla, luego en su cuello y por fin comenzaba a quitarle la corbata, los ojos dorados de su esposo se abrieron y simplemente pudo notar el deseo pronunciado que su esposa emanaba por sus ojos. Las manos de su esposa se metían entre su camisa, y el intentaba quitarle ese vestido.

Suspiros y gemidos mezclados, una combinación que hacia que marginara la clase de cosas que ella habría podido hacerle en su ausencia. Mantuvieron el contacto físico, el olor de alcohol que ella emanaba le hacia saber que ella había estado tomando. Se sentía bien pero necesitaba sentir que el podía dar más, no era necesario si no iban a dar el cien por ciento en este acto. Iba a decirle algo, pero ella se apresuró para arrebatar las palabras de sus labios y entonces el comenzó a ver como el le quitaba ese difícil vestido.

Totalmente orgulloso de hacer eso, la cargó de manera desesperado sin perder ese lazo que daban con sus bocas mientras introducía su lengua conociendo un poco más su lengua, cubrió con su pecho los senos que su esposa tenía mientras ella como niña pequeña lograba llegar a su cama gateando, se mojo con su lengua sus labios haciéndolo temblar de deseo.

Necesitaba más de un latido para estar bien y poder continuar, se subió encima de el mientras escuchaba el corazón de su esposo latir con vehemencia eso necesitaba, el puso sus labios sobre su cuello mientras entonces los papeles se intercambiaban ahora el estaba encima de ella, no supieron que hicieron solo que el estaba encima de ella haciéndola gemir de un placer que no habían experimentado. Estaba ebria, sudada y aun en esas condiciones sabía todo.

Las luces de la ciudad se habían encendido para ella solamente por esa noche, toco sus senos, los lamio y decidió que quería probar aun más su piel. El fuego en sus ojos se notaban y tenía a una excelente mujer debajo de el, ella era suya.

Fue la cosa más sensacional que había experimentado, lento rápido ella mandaba en estos momentos.

No miró las estrellas, simplemente las toco con el; Quedo agotada pero aun así podía besarle su cuello y esperar a ver como sus ojos se cerraban poco a poco debido al cansancio. Un nuevo día lo esperaba y no quería dejar a su esposa sola, en cuanto el despertó se coloco sencillamente unos bóxers, y entonces fue a preparar el desayuno y notar como su querido hijo se encontraba llorando.

Gracias a dios no era mujer, si no hubiera preferido estar más con su mamá.

A ese pequeño nadie lo iba a inducir por el lado del...Bueno el iba a hacer que fuera idéntico a el, en cuanto lo vio su hijo dejo de llorar para decir un "Papá" y luego reír como si hubiera hecho una travesura, y vaya travesura que había hecho. Hizo su mejor esfuerzo cambiándole el pañal, y le hacia caras para que riera y así despertara a su dormilona mamá, cuando estuvo listo lo dejo que caminara o que hiciera algún juego divertido que un niño de un año hacia.

-Awuuu-decía su hijo mientras apuntaba hacia la recamara de sus papás y entonces su papá sonreía de manera malvada y le abría la puerta-

-awuu?-Ni siquiera sabía lo que significaba pero su hijo solía decir eso muchas veces. Posiblemente era un "ábreme" ya que cada vez que necesitaba que le abrieran algo decía "awuu" y también cuando quería que cerraran y cuando tenía hambre, se rendía no tenía la mínima intención de viajar por la mente de su hijo-

-Yasha-su hijo se le quedo viendo con sus ojos dorados mientras Inuyasha sonreía al haber hecho que su hijo lo mirara completamente, entonces sacó de su cartera una foto vieja de su papá mientras entonces lo miraba para cargarlo y sentarlo en la cama. El desayuno se estaba preparando así que iba a meterle palabras sucias a su hijo en su boca. Iba a enseñarle a ser como el-El joto-decía mientras su hijo se tapaba su boca y entonces Inuyasha intentaba que el dijera eso-

-Joto-decía señalando a su papá y a su abuelo-

-no, no...Joto-decía señalando solamente a su papá pero su hijo simplemente reía y señalaba a el y a Kagome. Que más daba que así les dijera a todos los hombres que quería-

-Yasha...-dijo Kagome viendo como estaba su mamá despertando y se encontraba cargándolo para darle besos sobre su estomago-Que te enseño tu papá?-Inuyasha miró a otro lado totalmente sonrojado de haber sido descubierto-

-joto-y señalo a su papá. Las palabras no le salían aniñadas como a todos los niños, sus palabras le salían normales mientras luego subía a su cama mientras comenzaba a brincar y a brincar haciendo que Inuyasha se diera cuenta de su desayuno y trajera el desayuno preparado para su esposa y para su hijo-

En verdad Inuyasha la sorprendía, venía la hacia enojar y ahora estaba con ella como si nada. No recordaba nada, pero al menos tenía ropa puesta, lo último que recordaba era haber estado vomitando cerca de la playa, mientras luego Inuyasha la besaba y besaba muy bien y después había despertado.

-maaa-dijo el pequeño mientras entonces comenzaba a abrir y a cerrar sus manitas como si estuviera aplastando algo. Feh! Inuyasha estaba divertido viendo como su esposa se acostaba mientras se ponía a su hijo sobre sus piernas que estaban al aire y comenzaba a jugar con el. Era divertido, es decir era gordito y todo cachetón. Quería cargarlo decirle cosas tontas y darle vueltas para que le vomitara a su esposo-

-En la madrugada es tu hijo-dijo Kagome mientras Inuyasha murmuraba un "Feh"-

-Esto me recuerda al rey león-dijo Inuyasha mientras pensaba en su pelicula favorita-Mufasa...-Y Kagome decía un "dilo de nuevo, dilo de nuevo" mientras Inuyasha lo volvía a decir y ella reía mientras al mismo tiempo temblaba del miedo. Obviamente Yasha también se río totalmente entusiasmado de ver a sus papás reír-

Aun no sabía de sus problemas, ya que cada niño recuerda su infancia como algo mágico. Y por eso Inuyasha y Kagome siempre iban a estar sonrientes para su hijo, aunque fuera su peor momento.

Continuará.

N/A:

Estare bien? Regresando de una fiesta y yo me encuentro escribiendo las dos ultimas líneas del capitulo. Bah! Mañana dormiré hasta que

Se me hinche la barriga y se me quite la resaca n.n

"No eres el primero, y no serás el último

Así que no me preguntes cuantos más he tenido"

Atte:

willnira