Misstake
Notas previas:
"Sujete su cuerpo el cual estaba inconsciente, tartamudee su nombre con temor. No abrió sus ojos. No pude ver sus ojos verdes ni siquiera por cinco segundos. Clave mis labios sobre los suyos sintiendo como poco a poco ella intentaba moverlos de la misma manera.
Mujeres, hacen lo que sea con tener cualquier cosa."
Cáp.7 Seducción.
"Su llanto desesperado hizo que mi corazón se paralizara"
Ante la fuerza de las cosas por venir. Lo peor viene poco a poco causando malestar y desagrado en las demás personas, cruzó sus piernas mientras observaba como estaba su esposo y ella viéndose simplemente.
Los ojos dorados estaban totalmente molestos, y ella no podía decir que se encontraba demasiado contenta. Cruzó de nuevo su pierna mientras miraba a su esposo como si hubiera contado el peor chiste, y aunque su chiste hubiera sido malo ella de seguro se hubiera reído. Ahora que observaba su hogar, todo lo que había en ese lugar no le pertenecía, solamente le pertenecía su hijo y su ropa. Quiso entrar a su cuarto y aventar todo.
Calma. Calma. Era lo que se repetía en su mente femenina.
Inuyasha no sabía que era más peligroso si la intuición de una mujer o simplemente su forma de mostrar "calma" ante las situaciones aunque en realidad se estaba muriendo de rabia. Se estaba volviendo loco con ver esas piernas cruzar y descruzarse, era una completa tentación. Conocía cada parte del cuerpo de su esposa, la vio que estaba sujetando una paleta que le iban a regalar a su hijo.
Era como si estuviera sola en tiempo y en espacio y eso le molestaba un poco. Estaban esperando con paciencia a que su hijo saliera de la consulta del psicólogo. El corazón de Kagome era como una tarta podía derretirse y acabarse en cualquier momento. Necesitaban decirse palabras, pero no querían lastimarse así que preferían no decirse nada.
Qué tanto cambia las personas en días, semanas, meses o años?
La respuesta a esa pregunta en que cambian demasiado, un día se encuentran contentas y aduladoras mientras que al otro son unas completas arpías vengativas. Eso les pasaba a ellos dos.
Su amor comenzaba a apestar.
La forma en que las caricias eran más falsas y poco creativas ante la forma en que deberían amarse, la pasión podía gastarse en una noche en el hotel más barato y aun así la sensación de Inuyasha de querer estar con su esposa no podía escapar al momento en que estaba con otra. Mientras que Kagome compraba el cuerpo más caro para tener un poco de compañía, quería que cada caballero con el que se veía se escribiera su nombre en su cuerpo.
Demostrarle a Inuyasha que una mujer también tenía derecho a engañar.
Todo lo de ella y todo lo de él. Pero siempre era lo mismo con ellos dos, buscaban personas simplemente para abusar de ellas, y no podía haber otras circunstancias que demostraran reflexiones en sus actos, se daban su veneno cuando hablaban y con la mirada.
Así era su vida. Un verdadero infierno.
Eran egoístas y mal agradecidos.
Se mataban, se empujaban mientras hablaban. Una conversación normal no podía existir, ella siempre traía a su mente malos recuerdos mientras que el disfrutaba verla llorando algo huraño y cobarde que según Jankotsu debía aprender a quitar en su lista de virtudes, se estaba desesperando esa mujer era el diablo. Queriendo que se tirara o aventara hacia ella y la tocara mientras veía como cruzaba sus piernas.
Tortura. Vil y pura Tortura.
Pudo sentir como pasaba su lengua por sus labios mientras el miraba a otro lado totalmente asqueado, aunque en realidad pensaba que era la tentación y la tortura más grande que debía evitar en cualquier momento.
-Señores Taisho-dijo la doctora al salir y ver la tensión que había entre la pareja. Decidió ignorar eso mientras dejaba que un niño de seis años saliera totalmente cansado del cuerpo de la psicóloga-La sesión ha terminado-dijo mientras el niño iba con cuidado acercándose a sus padres. No sabía a que lado ir, si al lado de su madre o al lado de su padre-
-Escuche doctora, temo decirle que yo creo que no encuentro demasiado interesante que mi hijo venga todos los días en este lugar-dijo Kagome de manera fiera mientras tomaba la mano pequeña de su hijo y entonces Inuyasha se acercaba para rolar sus ojos levemente molesto, lo estaba haciendo otra vez. Haciendo decisiones que no le correspondían, cuanto odio y deseo podía causarle esta mujer?-
-Bueno la decisión de traerlo es suya-decía la doctora levantando su ceja mientras entonces Kagome sonreía y daba media vuelta y comenzaba a caminar con su hijo a su lado.-
El tiempo la había convertido en una excelente modelo promocionaba la ropa de un tal Naraku mientras mostraba su excelente cuerpo y dejaba a cargo de otras modelos a su hijo, ellas lo arreglaban y le enseñaban a tener actitud. Inuyasha no estaba de acuerdo con eso, habían decidido que no se iban a separar el niño merecía que estuvieran juntos y que fingieran que había un poco de cariño.
-Hey Yasha-decía Kagome de manera cariñosa mientras se agachaba para acercarse al rostro de su hijo y le daba un beso en la mejilla-mañana iras a tu primer escuela-dijo totalmente entusiasmada mientras Yasha entonces miraba hacia el suelo totalmente preocupado. Kagome lo miró por un par de segundos, verlo triste hacia que todo el sufrimiento con el que ella vivía era poca cosa comparado con el sentimiento de ver a su hijo miserable-
Bajó por el elevador mientras Inuyasha le seguía el paso y ella se apresuraba a que el no entrara en el elevador, le despreciaba tener que hablarle y tocarle.
Después de diez minutos el apareció en su carro de ultimo modelo, el tiempo lo había hecho más arrogante, creído y le había inflado el ego con todos los halagos que recibía de la gente y de su hijo.
-Inuyasha vamos a llevar a nuestro hijo a comprar una nieve-decía mientras sacaba de su bolsa un par de monedas y entonces Inuyasha se estacionaba cerca de un parque, Kagome y su hijo bajaron buscando una nieve-Sabes, siempre me dijeron que la nieve es como el sabor que olvidan tus penas-Sango le había dicho eso, y cuando terminaba con algún novio terminaba con la cucharada y el litro de nieve en su cama y estaba toda fodonga mientras veía novelas de amor que le recordaban al noviazgo que jamás iba a tener-
Se quedo observando como Kagome se subía a su hijo en su espalda y como reían y se divertían. Al menos ella llenaba un espacio en el pequeño, a diferencia de el que no sabía como hablarle o hacerlo sentir bien.
Le gustaba ver a Kagome y a su hijo hablar mientras reían de cualquier cosa.
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Solamente por curiosidad bebió un poco de vino su hijo estaba durmiendo mientras observaba como su esposo estaba acomodándose la corbata mientras miraba por el espejo a su esposa, nunca perdía su postura. Alta, y con la copa de vino tinto que la hacia ver aun más elegante, una pulsera extraña andaba en su muñeca mientras que el elegante vestido que portaba la hacia ver más sensual de lo normal.
El aroma de aquel perfume que ella había comprado lo estaba mareando, pudo notar como se sentaba en la cama y continuaba viéndolo. Esperando paciente a que el hiciera algún movimiento.
-Vas a verte con ella?-preguntó de manera altanera mientras veía como el entonces se giraba para verla profundamente. Sus miradas estuvieron conectadas y esta segura que había algo que habían perdido, había algo diferente en esta mirada. Algo que le gusto y que hizo que su cuerpo pidiera a gritos estar con él-
Pero su orgullo era tan grande que no iba a ser fácil.
-Hasta ahorita te pones celosa?-preguntó burlesco mientras entonces ella se acercaba para mirarlo profundamente, dejo de acomodarse la corbata y entonces dedico a ver por el reflejo los hermosos ojos de su esposa-
-Querido, ninguna mujerzuela competirá conmigo-se señalo mientras el la miraba como demostraba con arrogancia mientras cruzaba sus brazos. Desgraciadamente su mujer tenía razón, ninguna mujerzuela como ella las llamaba competiría con esa mujer que se encontraba en su cama. Y aun no entendía como ella no notaba que lo volvía loco, que cada cinco minutos quería tocar, besar su cuerpo-
Quería hacerle entender que con ella pasaba los mejores momentos, pero su esposa simplemente no se daba cuenta de eso. Solo pensaba en ella, ella y ella.
Podía ver sus ojos color canela encenderse y luego mirarlo profundamente, le estaba dando la espalda ya que si la miraba de frente iba a perder la poca cordura que cargaba, no necesitaba otras mujeres pero porque ya no era todo como antes?
Antes ella lo abrazaba, le hacia la comida y le decía en sus peores momentos que todo iba a estar bien, eso simplemente fue el peor chiste irónico que pudo escuchar ahorita nada estaba bien, tenerla y no tenerla era una verdadera tortura que lo estaba aniquilando poco a poco. Sus ojos dorados tampoco paraban de brillar, pero su mujer sabía como torturarlo. Mujeres como ella solo enviadas para torturar a los hombres y al mismo tiempo hacerlos rebozar de placer.
-Entonces, a donde vas tan arreglado?-preguntó de nuevo. Su voz sonó por todo el cuarto, se levanto de manera modesta mientras ese tirante recorría con rapidez su hombro bajando de manera apresurada ella parecía inmune a saber que parte de su piel estaba descubriéndose. Eran las once y media y si ella seguía interrumpiéndolo no podría salir de ese lugar-
-Eso no es de tu incumbencia, o si?-preguntó levemente irritado mientras volvía a arreglar su corbata pero de nueva esta quedaba totalmente mal hecha. Argg, se estaba hartando, iba a llegar tarde con ella-
-Dios, no se si soy estúpida o que-decía divertida mientras con un par de ojos tristes miraba a su esposo y lo ayudaba a arreglarse la corbata-No puedes hacerla esperar-decía mientras al final de terminar de arreglarle la corbata le regalaba una falsa sonrisa-Recuerda, si alguien se entera de que engañas a la famosa modelo-Inuyasha simplemente la siguió observando. Se había quedado a una corta distancia, observándolo. Podía agarrar su cuerpo y acercarlo aun más y saber que tanto se podía acercar-
-No te das cuenta!?-decía molesto mientras la tomaba de los hombros y la alzaba un poco. El agarre que el le hizo no fue muy fuerte a comparación de cómo agarraba a los idiotas que le buscaban problemas. Sus ojos dorados se hicieron más intensos y fieros-
Ella simplemente tragó difícil y en un acto desesperado de que no se fuera, lo rodeo con sus brazos mientras lo besaba de manera desesperada. No quería ir, quería que ella lo detuviera. Quería que el le dijera un "te amo, no te vayas"
Sus manos quitaron ese vestido, mientras que su esposa continuaba subiéndose encima de el. Era exactamente perfecta para el, la cargo mientras con desesperación y por mala calculación terminaba pegándola en la pared con brusquedad. Marcó su cuello, succiono mientras ella entonces comenzaba a resbalarse tal vez ella debería de mostrar lo que podía hacer, le quito la corbata que ella había hecho mientras le desabotonaba con brusquedad la blusa, no supo si era con malestar o desesperación que lo fue empujando con besos, y pisadas torpes hasta la cama.
Tenía un hermoso cuerpo que podía ser visto por el publico, el tenía el cuerpo que más se codiciaba... Continuo estando encima de el, dejando que su cabello negro se desparramara con facilidad mientras continuaba marcando, lamiendo y besando. El la hizo levantar su rostro mientras besaba sus labios con más ímpetu, no sabía cuando pero los labios de ella ya no eran infantiles. Paso sus manos por el sostén mientras lo desabrochaba. Cubrió con sus manos los senos mientras ella lo acercaba hacia ella para continuar besándolo.
Eran esas caricias desesperadas, que solo dos amantes que quieren de nuevo volver a empezar algo pueden darse. Rodaron por la cama, mientras ella sonreía y continuaba jugando con el.
No supo cuando pero el la había penetrado con mucha facilidad. Sus cuerpos hicieron movimientos rítmicos, subiendo y bajando y cada vez el necesitaba que eso fuera más rápido.
Habia logrado caer en los encantos del enemigo por tercera vez.
Gimieron hasta quedar completamente cansados. Callaron sus propios gemidos con orgullo y con besos, sus cuerpos empapados con el poco calor que ellos solos se habían provocado estaban un poco agitados, Kagome sonrió obviamente que había preferido estar con ella que con su amante. Rolo sus ojos al momento en que notó que estaba en los brazos de su esposo, estaba recostada a su lado mientras el descansaba y la abrazaba al mismo tiempo.
Inuyasha era tonto, no sabía que las mujeres podían hacer cualquier cosa para que no se fuera. Subió un poco su pierna para abrazarlo con ella, mientras intentaba dormir un poco.
Sus cuerpos desnudos al momento de dormir se fueron tocando, mientras ella despertaba a primera hora de la mañana para meterse a bañar, limpió su rostro mientras dejaba que el agua cayera sobre ella un par de minutos después salió del baño y se puso una ropa que no la hiciera ver ridícula en el primer día de su hijo, tomo un pantalón de mezclilla hasta la rodilla, mientras usaba una blusa un poco larga, con un par de accesorios que había aprendido a combinar debido a la industria de la moda. Unas zapatillas para hacer juego, mientras tomaba su bolsa y comenzaba a ir y ver que su hijo ya se encontraba desayunando y estaba totalmente nervioso.
-Papá no me va a llevar?-preguntó rompiendo ese silencio mientras Kagome negaba y entonces notaba la hora que era. Tenía quince minutos para que su hijo lograra terminar su desayuno y después que se lavara los dientes y así llevarlo, el apresuró a tomar su desayuno mientras iba a lavarse los dientes y después iba a tomarle la mano a su mamá en señal de que ya podían irse a la escuela-
-Sabes mamá, me gusta más que tu me lleves así todos notaran que eres la mamá más hermosa de todas-Kagome no necesitaba que le dijeran eso, prácticamente ella lo sabía. Le regaló una sonrisa a su hijo mientras comenzaba a ver el tráfico que comenzaba a formarse a esas horas-
Al fin pudo llegar a la escuela mientras se bajaba del carro y veía como algunas mamás comenzaban a despedirse de sus hijos. Ella notó como Yasha bajaba de su carro y entonces hacia el saludo que habían practicado por mucho tiempo mientras entonces ella le desordenaba el cabello y dejaba que su hijo entrara a su escuela, una maestra comenzó a acercarse a ella al ver lo elegante y hermosa que se atrevía a aparecer una madre con su hijo.
-Usted debe de ser la mamá del niño nuevo, Yasha Taisho-decía la mujer al sentirse completamente fea a su lado-
-Si, es un poco...-No hallaba que palabras decirle a la maestra de la forma de ser de su hijo-Bueno lo estuvimos educando en la casa, así que constantemente va al baño y tiende a enojarse si alguien le pide sus cosas, pero no es un mal niño de hecho es muy bueno platicando-decía Kagome levemente nerviosa de que el carácter de su hijo fuera a causar problema alguno-
-Estará bien, hay niños más difíciles la hora de salida es a las doce y media-decía la maestra totalmente entusiasmada mientras ella asentía y comenzaba a retirarse-
Al regresar a casa no encontró nada más que a su esposo todavía durmiendo. Se acercó mientras le pellizcaba los pezones y entonces veía como Inuyasha al fin parecía despertar, hablaron de poco y a la vez de nada.
-vas a salir?-preguntó Inuyasha mientras se levantaba dejando ver completamente que seguía desnudo-
-Vístete no quiero ver tus miserias a esta hora de la mañana-dijo mientras continuaba arreglándose frente a la espejo-
El sonrió de manera picara mientras se acercaba y entonces la abrazaba por la espalda para comenzar a besarle el cuello, y poder seguir bajando para seguir besando su piel. Ella simplemente rió mientras lo apartaba de ella y le sonreía con maldad.
-Solo fue una noche Inuyasha-decía Kagome mientras le regalaba una sonrisa coqueta y entonces el la detenía para besarla de manera furiosa. Mordió, saboreo y dejo que ella poco a poco contestara pero eso nunca sucedió. Maldita mujer, había jugado con el-
Que atrevida y que agresiva.
La adoraba.
La apartó de el al notar que ella no contestaba sus besos mientras entonces la miraba con enojo.
-Que quieres de mí? Me quede contigo-dijo exaltado mientras se giraba y entonces tomaba sus bóxers para ponérselos y no humillarse aun más estando frente a su esposa-Dime!-decía mientras golpeaba la pared con total desesperación, Kagome simplemente sonrió-
-No se Inuyasha-decía levemente mientras entonces el desesperado se acercaba para aventar a Kagome a la cama con brusquedad. Le iba a demostrar lo que era ser usado, le iba a demostrar. Le quito la furia en los intentos de ella por detenerlo, pero simplemente recibió un empujón hacia la cama totalmente fuerte, el se postro encima de ella impidiéndole que se moviera. Sus ojos cafés estaban llenándose de enojo y furia así que lo rasguño y lo pateo para que se quitara de encima, pero eso jamás sucedió-
Solo se quedo ahí encima de ella contemplándola.
-No se que tengo que hacer para que me notes-decía cansado mientras agachaba su mirada y entonces dejaba que ella lo viera de esa manera tan detestable. Se sintió mal de hacer sentir mal a su compañero, apretó sus ojos mientras entonces lo miraba y lo abrazaba-
-Yo tampoco Inuyasha...-Murmuró mientras continuaba abrazándolo por su espalda-
No sabían que hacer. Su situación en estos momentos no era favorable.
Continuará.
N/A:
Chanchanchan!
GRACIAS X SUS REVIEWS. (: mi fin de semana empieza desde hoy.
Una cosa en mi mente: Fiesta:D
"Dormiría todo lo necesario para
Estar contigo en mis sueños"
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