Capítulo 2
Algo está ocurriéndome.

Esa noche no quería volver a conciliar el sueño, temía tener el mismo nuevamente, así que se preparó un tazón de café cargado y continúo revisando las pruebas de sus alumnos hasta que su vista se nubló finalmente del cansancio.

-¿Fue ella siempre la que aparecía en mi sueño? o inconcientemente hice que cuadrara con la mujer que vi la primera vez…- se preguntó mientras sus ojos se cerraban poco a poco hasta que por fin se durmió.

Esta vez soñó con el lugar vagamente, veía a Hermione pero no pudo decirle nada, el sueño resulto muy borroso y confuso.

Ese día domingo fue como cualquier otro, lo único diferente era que dormir no lo había recuperado en lo más mínimo, sentía sus músculos adoloridos, tenia los ojos rojizos y sutilmente habían aparecido un par de pequeñas ojeras.

Sin saber por qué se detuvo afuera de la habitación de su padrino, respiro hondo y giró el pomo de la puerta.

El interior seguía igual desde que Sirius había sacado un pie de ese lugar, la gran cantidad de libros en las repisas, los afiches mal pegados de algunos medicamentos nuevos en las paredes, su cama sin hacer como siempre, su ropa desordenada por todas partes, pero el típico olor se había ido junto a él, ahora reinaba una atmósfera tétrica y un desagradable olor a encierro.

Harry se acercó a una gran fotografía de Sirius junto a su padre, James Potter, ambos los mejores amigos del mundo como le había mencionado en alguna ocasión su padrino. Él no lo recordaba ni a su madre ya que ambos habían muerto en un accidente de auto a los pocos meses de su nacimiento, Sirius por ser el padrino se encargo de Harry, ya que no poseían más familiares vivos cercanos ya que ambos habían sido hijos únicos.

Entró a la habitación, no quiso abrir las cortinas, comenzó a recoger las cosas que había en el suelo.

-Siempre fuiste un desordenado sin remedio…- pensó mirando otra fotografía de Sirius sobre su moto. Luego de recoger todo y dejarlo en su lugar se sentó en la cama.

-Sé que estarías encantado estudiándome, he tenido el mismo sueño una y otra vez, yo nunca creí que algo así fuese posible…lo que estábamos investigando, es real…- le dijo a la fotografía y deseo con toda su alma recibir algún consejo.

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Recibió otro llamado telefónico, era Luna pidiéndole algunos apuntes.

-Parece que estuvieran controlándome…- pensó un poco molesto ya que todos los días recibía por lo menos una llamada de uno de sus amigos.

Su domingo fue igual de aburrido que siempre, continuo escribiendo su tesis, nada coherente solo ideas vagas pero escribía todo para luego desarrollarlas.

-Cuando esté inspirado haré el resto…- se prometió mientras se ponía el pijama y se acostaba.

---OoO---

Podía sentir su corazón latiendo con fuerza, le faltaba el aire y se estaba mareando, el lugar estaba sumido en una completa oscuridad.

-¡Hermione!- la llamó desesperado, solo veía negro por todos lados movió sus manos a tientas buscando la pared, intentando ubicarse sin éxito.

-Harry…- sintió como una mujer lo llamaba, pero no sabía de donde provenía la voz.

-¡¿Hermione eres tú?!- gritó moviendo la cabeza en todas direcciones.

-Si…- fue lo último que escuchó antes de aparecer en su habitación, maldijo por despertarse.

---OoO---

-¡Que mierda ocurre con este sueño!- pensó mientras se mojaba la cara con rabia, se dio una ducha más que rápida y ordenó su bolso, con las pruebas que había revisado y con sus cuadernos. Luego se fue sin desayunar y tomó un bus hasta el subterráneo y continuó en él hasta la Universidad.

-Hola Harry…- lo saludó Luna mientras caminaba por el pasillo que iba hacia el departamento en que se especializaba Harry.

-Buenos días Luna- le respondió intentando esbozar una sonrisa que no logró, se detuvo y registro su bolso sacando una carpeta pequeña.

-Gracias, le sacaré un par de copias y te la devuelvo- le dijo la rubia guardándola en su mochila y haciéndole un gesto con la mano se fue.

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Harry no tenia pensado entrar a clases ese día, camino directo a la oficina del profesor Dumbledore, necesitaba hablar con alguien sobre sus sueños y pensó que él le podría dar una respuesta.

Golpeó decidido la puerta y lo invitaron a pasar desde adentro.

-Harry… pensé que tenias clases ahora- le comentó el anciano profesor desde su escritorio mientras se acomodaba los lentes.

-Si, pero tenia que hablar de algo importante con usted- le respondió mirándolo a los ojos y tomando asiento.

-Cuéntame…-

-Profesor… estoy agotado…-

-Eso lo puedo apreciar a simple vista hijo- le confeso serio.

-Ocurre que estoy teniendo un sueño recurrente…- al ver la expresión de sorpresa del anciano agregó – y como todo el mundo sabe, yo no creía que pudiese ocurrir, ni siquiera le creí a mi padrino cuando comenzamos a investigar sobre del tema-

-Y debiste creerle, tú sabes que Sirius era un experto en sueños y llevaba años investigando sobre ese tema, sus tesis fue magnifica, aún la recuerdo-

-Si, pero el investigador es terco y hasta de mente cerrada, usted lo sabe mucho mejor de lo que cree- el anciano sonrió ante el comentario.

-Y cuéntame sobre qué trata tu sueño Harry-

-Estoy en un lugar igual a una estación de metro, es un largo pasillo, las luces son débiles y se apagan a veces, la segunda vez que soñé con el lugar, vi de lejos la silueta de una mujer, solo pude observar con claridad su cabello castaño dorado y rizado. La tercera vez que soñé la vi de cerca y descubrí que era alguien que en realidad ya conozco, pero lo extraño es que cuando soñé con esta mujer la primera vez yo no conocía aún a esta chica…-

-Y ahora que lo piensas bien, siempre fue esa mujer ¿no?- completó sabiamente el anciano con las manos entrelazadas y expresión concentrada.

-Exacto y no encuentro la lógica, como pude soñar con ella si nunca en mi vida la había visto- se preguntó más a si mismo que al profesor.

-No le veo la lógica en lo absoluto, Harry, lo que yo opino es que tienes demasiado en la cabeza, y si, es lógico que estés cayendo en un cuadro depresivo y paranoico , no lo digo para asustarte tu sabes mejor que nadie que un cuadro así significa que estés pediendo la cordura o algo por el estilo, solo estoy advirtiéndote; estas esforzando los procesos de tu mente, está trabajando demasiado y aunque no quieras escuchar esto; lo de Sirius desató algo de todo lo que te esta ocurriendo ahora, además de la perdida de un documento muy importante como era tu excelente trabajo de tesis-

Luego de su conclusión se puso de pie y miró por la ventana dándole el tiempo necesario a Harry para que procesara todo lo que le había dicho.

-Profesor…estoy totalmente de acuerdo¿qué cree usted que debo hacer ahora?- le preguntó confiando totalmente en la opinión del anciano.

-Te voy a recetar un par de antidepresivos y un somnífero, todos estos medicamentos están catalogados como drogas, quiero que tengas mucho cuidado y que no salgas muy lejos de tu departamento- se acercó a un estante con llave y saco tres pequeñas botellitas entregándoselas al chico.

-¿Qué va a ocurrir con mis clases?- le preguntó preocupado mientras guardaba los medicamentos en su mochila.

-Yo mismo te voy a reemplazar¿confías en que lo puedo hacer bien?- le pregunto sonriendo.

-Por supuesto que si…y ¿por cuanto tiempo debo ausentarme?-

-No te quiero ver en una semana, duerme, come bien, júntate con amigos y no trabajes ni estudies…yo hablaré con tus profesores así que no te preocupes- le prometió mientras ambos se ponían de pie y se acercaban a la puerta.

-Muchas gracias profesor…-

-De nada y Harry… cuídate por favor- le pidió dándole una fraternal palmadita en la espalda.

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Ya de regreso en su casa, sin ganas de comer decidió que dormiría, ya no se podía el cuerpo del cansancio. Buscó los medicamentos dentro de su bolso y los miró un rato.

-Quién diría que yo terminaría tomando estas cosas…- pensó angustiado por su situación.

Sacó una pastilla de cada botellita y se las tomó, el somnífero era tan fuerte que al minuto comenzó a sentirse mareado y cayó en un
profundo sueño.

---OoO---

El lugar era el mismo pero su aspecto ahora era muy diferente, las paredes parecían viejísimas y estaban cubiertas de algo que parecía sangre, se acercó temeroso y las tocó comprobando que era sangre seca un escalofrió lo recorrió de pies a cabeza.

-¿Qué demonios?...-

Las luces estaban más débiles que lo usual, el suelo estaba en mal estado y cada vez que daba un paso terminaba tropezándose. Lo más gracioso de la situación era su estado conciente de que estaba durmiendo, no entendía como eso podía suceder.

-Este lugar está que se cae en cualquier momento…- pensó curioso de que le pasaría a él en el caso de que eso sucediera.

Se sentó en el suelo y sintió como avanzaba el tiempo¿minutos u horas? No tenia noción alguna del tiempo de pronto un ruido lo hizo levantarse.

-¿Quién anda ahí?- preguntó extrañado. – ¿Hermione?-

Vio como una puerta que no sabia que estaba ahí se abría de golpe apareciendo dos grandes perros ¿rojos?.

-¡Oh mierda!- gritó asustado al ver que los perros corrían en su dirección ladrando como locos se volteó y comenzó a correr con todas sus fuerzas cerró los ojos intentando despertar pero fue inútil.

Continúo corriendo con fuerza mirando inconscientemente las paredes hasta que notó una manilla, sin pensarlo dos veces la abrió con agilidad e ingresó a la habitación.

Tenía los ojos cerrados y temblaba de pies a cabeza, nunca había sentido tanto miedo junto, los abrió lentamente y observó la habitación igual de tétrica que el pasillo, una señora estaba sentada en una silla dándole la espalda.

-Hola, yo soy Harry Potter…- la saludó educadamente, pero no lo pareció ya que con el miedo que sentía dijo las palabras atropelladamente.

La señora se volteó y Harry soltó un grito ahogado, su cara tenia aspecto cadavérico, era muy delgada y en la cabeza se le notaba una contusión muy grave, sostenía a un bebé en sus manos, lo poco que vio del bebé fue que su piel era casi azul y estaba como congelado pero vivo.

-Tú también vienes a… ¿ayudarme¿eres amigo de ella?- le preguntó con voz agudísima pero agradable.

-¿De ella?... ¿de Hermione?- preguntó sin pensarlo.

-De esa muchacha que nos ayuda- respondió con tristeza la señora.

-¿De cabello rizado y castaño claro?-

-Si y unos hermosos ojos color miel… ¿eres amigo de ella?- volvió a preguntarle.

-Si, la conozco…y estoy buscándola¿sabe usted donde está?-

-Prometió ayudarme, sé que está en eso…- dijo sin contestar la pregunta del chico, de pronto rompió a llorar. –Necesito descansar junto a mi bebé- dijo entre lagrimas y sollozos.

-Muchas gracias por su ayuda…- le agradeció antes de salir de la habitación. Ni siquiera pensó en los perros que supuestamente estaban afuera, lo único que sentía era la necesidad de dejar en paz a esa señora y a su bebé.

Ya en el solitario pasillo se sentó otra vez en el suelo y abrazó sus piernas en una pose que muchas veces le pareció de desequilibrado mental, comenzó a mecerse de atrás hacia delante, sintió que el frío lo envolvía y sin poder evitarlo sus ojos se cerraban de a poco.

---OoO---

Despertó en la mañana del siguiente día con frío ya que toda la ropa de cama estaba en el suelo. Miro el reloj y descubrió que eran las ocho de la mañana, había podido dormir diecisiete horas aproximadamente soñando pesadillas pero algo era algo.

Decidió salir a trotar para despejarse, hacia mucho que no lo hacia, aún así tenia un físico mas que normal y totalmente envidiable como le decía Ron. Se vistió con ropa deportiva y salió del edificio caminando en dirección a una gran plaza que había cerca, al llegar al lugar comenzó a trotar y por el camino se percató de que había alguien conocida trotando un poco mas lejos, aceleró el paso y la alcanzó.

-Hola Harry…- lo saludó al verlo a su lado.

Verla fue difícil, y estar junto a ella mucho más, sin saber por qué se sintió un poco asustado.

-¿Como estás?- le preguntó mientras daba pequeños saltitos.

-Bien, aquí… intentando… despejarme un poco- le respondió sin disminuir la velocidad y sin mirarlo a los ojos.

-Yo también…- le dijo sincero. Trotaron por veinte minutos los cuales se le hicieron eternos al ojiverde y luego descansaron sentados en el pasto.

-No te había visto aquí nunca…- le comentó la castaña.

-Es que no vengo muy seguido… ¿y tú vienes siempre?-

-Si, casi siempre-

-¿No tienes clases o algo?-

-Doy clases un par de días a la semana en la mañana y preparó mi tesis, nada más…- respondió mientras habría una botella de agua.

-¿Nada más dices? Yo hago eso mismo y me acusan de loco paranoico…-pensó Harry mientras bebía agua de su botella.

-¿Y tú?-

-Yo hago lo mismo que tú y tomé un par de electivos, pero ahora tengo toda una semana libre…- le comentó mirando para otro lado para que la chica no le preguntara el por qué.

-Yo hoy tengo libre… vivo a un par de cuadras de aquí ¿te apetece que vayamos a tomar desayuno?- lo invitó regalándole una sonrisa que a Harry le pareció agradable.

El chico asintió y se fueron caminando al departamento de la castaña.

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Era un lugar muy ordenado y acogedor, del tamaño de su propio departamento aproximadamente, vivía en el cuarto piso a diferencia de él que vivía uno más abajo.

La chica entró a la cocina que estaba separada del living solo por un mesón parecido a una barra de bar, Harry se sentó mirando a Hermione y apoyándose ahí. La chica preparó leche con chocolate, le sirvió galletitas y un par de rebanadas de pan.

-¿Qué estudias?- le preguntó al ver un cerro de espesos libros y papeles desordenados en un pequeño escritorio.

-Historia…- le contestó dándole una mascada a una trocito de manzana.

-Ah y ¿cómo va tu tesis?…-

-Pésimo…- le respondió perdiendo toda su energía de un momento a otro, parecía igual de agobiada y agotada como lo estaba él –No logró concentrarme más de quince minutos-

-Me pasa igual, pero en mi caso no logro más de dos minutos- le comentó intentando hacerla sonreír sin éxito.

-Como la haré reír si no lo hago ni yo mismo…-

-Se siente pésimo, pero tengo fe de que todo estará bien…- respondió con mirada de sabia y ojos cansados de recorrer tantos libros profundos a la luz de la lámpara de noche.

-¿Conoces a Ginny hace mucho?- le preguntó cambiando de tema para alegrar un poco el ambiente.

-Hace un año más o menos, tomó las dos clases que yo dictaba el año pasado y ahí nos hicimos buenas amigas-

-¿Y te juntas con Malfoy también?- le preguntó sin querer.

-Eh… si, a veces, a pesar de que él estudia psicología tomó mis asignaturas como electivas y estoy muy orgullosa de sus avances- respondió con satisfacción la chica.

-¿Vives con alguien?- otra pregunta cambiando nuevamente el tema.

-No, una vez hace tiempo compartí el departamento con una compañera pero no resulto- contestó terminando su leche. -¿Y tú?-

-También vivo solo y estoy bien así-

-¿Y tú familia?…-

-No existen- le respondió un poco cortante. Hermione prefirió no seguir insistiendo con eso.

Luego de ayudarle a lavar y a guardar las cosas que habían ocupado se despidieron y Harry se fue a su casa un poco incomodo por haberle contestado de mala manera.

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-Supiera que sueño con ella…ni siquiera me gusta, no entiendo por qué aparece ella y no otra…- pensó mientras se duchaba, sentía los músculos de las piernas levemente adoloridos.

Pasó el resto del día viendo televisión, en la noche volvió a tomarse los medicamentos.

-Sin soñar por favor- pidió mirando las botellitasy cayó dormido al poco rato.

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Estaba en el mismo pasillo, ahora la sangre de las paredes estaba seca, el piso seguía destrozado y esta vez no vio ninguna perilla cerca.

-Hasta cuando me va a pasar esto…- pensó angustiado y se apoyo en una pared dejándose caer hasta quedar sentado.

-Sirius ayúdame…- le pidió a su padrino, cerró los ojos esperando verlo o algo por el estilo, estaba en todo su derecho de creer que pudiese ocurrir ya que estaba en un sueño y como dicen ahí todo es posible.

-Harry…- le dijo una suave voz de mujer y sintió como una mano lo movía de un lado a otro suavemente, dio un respiro y abrió los ojos intentando mantener la calma ya que no sabia que esperar.

-Hermione…- era ella, le estaba sonriendo como si se alegrase profundamente de verlo.

-Rápido sígueme…- le dijo mientras comenzaba a caminar, el chico se puso de pie rápidamente y la siguió.

-Siento que estamos escapando…- comentó el chico casi trotando atrás de la castaña.

-Harry, estas en lo cierto, estamos escapando-

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Ya van ocurriendo más cosas jiji.
Tuve solo tres reviews en el chap anterior... ¡que pena!, me da la sensasion de que ya no quedamos fans H/Hr en el mundo xD
Uff espero que eso no ocurra nunca. Prometo no pasarme de la raya con las actualizaciones.

Agradecimientos:

Percy: Gracias por leer, espero que este chap sea de tu agrado. Petakiita: Ay nena, me encantó tu review y en efecto, ya has leido otra historia mia, pero para ser sincera no recuerdo cuál, que rico que mi fic te parezca prometedor, ojala te haya gustado este chapter tmb¡besos!. Jane Black: Jajaja picadisima te queria dejar, tranquila, la historia se va a mostrar poco a poco y gracias por el cumplido sobre mi ortografía y redacción (siempre me esfuerzo mucho en que todo sea coherente), creo que es una de las cosas más importantes en lo que respecta a una historia, ojala mi trama te encganche, besos.

¡Saludos!
Yuna Granger

D..E..J..A...T..U...R..E..V..I..E..W.. plz xD