CAPITULO XX: LA ACCION COMIENZA AHORA REALMENTE
Todo el cuerpo de Cao Lu emanaba una felicidad y satisfacción, que estremecía a todos a su alrededor. Se estiró con muchas ganas, tal cual lo hacen los gatos después de dormir y con una, enorme sonrisa dibujada en el rostro, continuó por acomodarse los huesos del cuello, de los hombros y por último, los dedos de las manos; lo que indicaba que se estaba alistando para eliminarlos…
– Espero que estén preparados para morir! – les dijo con mucho regocijo y poniendo su vista en el Príncipe Koenma, mismo que sólo traga saliva; piensa
– Ahora sí que éste es mi fin! – corriéndole gotas de sudor por el rostro
– Mi querido Koenma… quisiera decir que tú serás el primero en morir, pero… – meditando un poco sus palabras – Como ahora es inexistente tu poder espiritual, no sería nada divertido hacerlo; porque no sufrirías en absoluto y con cualquiera de mis ataques, te morirías en el acto… – encendiendo sus ojos con su energía – Por eso, mataré primero a tus amigos, luego a tu mensajera y por último, te desentrañaré y descuartizaré, para así llevarle tus restos a tu padre y ver en su ojos, el horror que sentirá al mirarte de esa forma! – riendo a grandes carcajadas y Junior al escuchar lo que piensa hacer con él, desesperado grita
– YUSUKE… SALVAME! – mismo que al oírlo, enojado y cruzado de brazos, contesta
– No tienes que decírmelo! – y con mucha decisión, clava su mirada en el poderoso demonio – Y… tú sólo esperas que nosotros, nos dejemos aniquilar así como así!?
– Por supuesto que no! – regocijado le responde – Eso no sería nada divertido! – y cambiando radicalmente su expresión – Así que espero que no vayas a decepcionarme… Masoku!
Como era de suponerse, Cao Lu embistió a Urameshi a toda velocidad, mismo que no se amedrentó a pesar de saber, que éste es mucho más poderoso que él. Le tomó por la cabeza y lo estampó contra la pared, haciendo un buen hoyo en el mismo con la silueta del muchacho.
Por su parte, Karol aprovechó para correr hacia donde estaba Kazuma, que parecía seguir en trance…
– Kuwabara… Kuwabara! – tomándolo por los brazos, lo zangolotea un poco, tratando de que éste reaccione; pero no lo logra – KUWABARA! – le grita; sin embargo sigue igual; le da un par de bofetadas con bastante fuerza, sin conseguir que reaccione
– Yukina está en problemas! – ahora es Botan quien grita; no obstante, con todo lo que está pasando a su alrededor, no la escucha muy bien que digamos
– Karol… dile eso y reaccionará! – le indica Koenma
– Pero ella…
– Tú sólo hazlo! – tanto el Príncipe como la Mensajera, le insisten y con un par de cachetadas más, por fin le expresa
– Kuwabara… Yukina está en problemas, te necesita… reacciona! – y antes de que le pudiera dar otras dos más, éste le toma la mano por la muñeca
– Gracias por ayudarme a librarme de su control… – y mirándola fijamente – Pero ya no tienes por qué golpearme! – por lo que ésta sólo sonríe, mientras deja salir una expresión picaresca. En ese momento, el mal encarado sale volando a gran velocidad, en menos de un parpadeo de la detective; que del asombro apenas y pudo llevarse las manos, cerca de su pecho y murmurar
– Dios…
– Despídete de éste mundo cruel! – y justo cuando la mano le iba a cortar la cabeza, es tacleada rápidamente por alguien; mientras ella sólo ve como los dedos del demonio, pasan a pocos centímetros de ella, cortándole unos cuantos cabellos
– Estás bien!? – después de rodar un par de metros, tras su embestida
– Hiei! – muy sorprendida de verlo ahí – Salvaste mi vida! – mirándola fijamente
– Ve rápido por Kuwabara y llévense a Koenma y Botan… – volteando hacia el demonio, que se acerca despacio y peligrosamente a ellos – Yo lo distraeré lo suficiente para que puedan escapar!
– Te matará! – muy asustada le dice, por lo que él a escucharla decirle eso, sólo siente como le brinca el corazón, al darse cuenta de que se preocupa por él
– No te alarmes… él no lo hará! – sin quitar la vista de él al expresarlo; es en ese momento, que Cao Lu ya está a poco más de un metro de distancia de ellos; la mira de reojo – Hazlo… ahora! – y con su katana lo ataca con brío, para darle oportunidad a la muchacha de cumplir con su parte de plan
Entre tanto Yusuke, había perdido el sentido después del breve enfrentamiento que tuvo con Cao Lu. No pasó un poco más de un minuto, cuando se dio cuenta de que era ahora Hiei, el que luchaba con Cao Lu y debido a la sorprendente velocidad del Dragón Negro, que podía resistir ligeramente más a los embistes de ese; no obstante en ese instante, el muchacho de negro, fue impactado contra el muro y antes de que el demonio pudiese matarlo, Yusuke decidido…
– Sí mi Reigun no le hizo nada, talvez mi Jogan logre dañarlo aunque sea un poco! – afinando su puntería lo dispara justo a tiempo, tan sólo para darse cuenta, que lo único que consiguió hacer con ello, fue más que un pequeño rasguño; sin embargo, fue lo suficientemente necesario, para que éste se distrajera el tiempo necesario, para que Hiei escapara de sus garras
– Con que aún no has muerto! – muy satisfecho de verlo dispuesto a seguir peleando – Esto se pondrá mucho mejor de lo que esperaba!
– Hiei… estás bien? – le grita, corriendo hacia éste
– Idiota… – frunciendo el seño, sin dejar de ver a su oponente – Por supuesto que estoy bien… no soy tan débil como otros! – a pesar de estar ocupado con sus asuntos, la voz de Kazuma no se hace esperar, al comentario hecho ahí
– Oye!? – mostrando todos sus dientes, como le es costumbre – Cómo te odio!
– Kuwabara, deja de estar perdiendo el tiempo y ya libéranos! – le exige Koenma con mucha furia en la voz
– Ya voy! – y utilizando su Espada Espíritu, rompió en un segundo las cadenas que los tenían cautivos y así de una vez, abandonar la cueva juntos
– Lo siento! – una suave pero firme voz los detiene – No puedo dejar que se vayan… al menos aún no!
– Anya! – expresa Karol con coraje, al recordar las palabras de Jin, con respecto al ausente pelirrojo
– Así que al fin apareces!? – con mucha rabia y con su mirada clavada en ella – Me alegra que lo hayas hecho, así no tendré que ir a buscarte y vengaré la muerte de Kurama!
– Tú… Kuwabara; jamás podrás siquiera ponerme un dedo encima! – con cierto aire de soberbia y maliciosamente sonríe
– Eso lo veremos! – y antes de que el joven realmente pudiese lanzarse contra ella, con una pequeña explosión, lo hizo volar a varios metros, lejos de los sus compañeros
Entre tanto…
Hiei y Yusuke atacaban alternadamente a Cao Lu, sin lograr hacerle un verdadero daño; más que ensuciar sus ropas y piel. En cambio ellos, sí que estaban recibiendo mucho maltrato por parte de éste…
– Qué es lo que esperan? – pregunta el Dragón, al percatarse que todavía siguen sus compañeros en la cueva y ellos, partiéndose el alma para que escapen
Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos del Masoku y del chico de la Flama Negra, Cao Lu tiene demasiada ventaja sobre ellos; porque no sólo está utilizando su propio poder, sino también el que extrajo de los amigos de Raizen, Mukuro, Yomi y del mismo Shura; que quedó atrapado al igual que el resto de los otros entes mencionados; por tal motivo Yusuke y Hiei, están siendo arrasados por éste poderoso demonio…
– Cómo quisiera que estuviera ahora con nosotros Kurama!? – expresa Urameshi
– Idiota… aunque él estuviera aquí, las cosas no cambiarían y de igual forma, moriremos… – a pesar de no quitar la vista de Cao Lu, ligeramente la desvía para ver como Karol, ahora está frente a Anya
– Cómo puedes decir eso? – molesto de escuchar la resignación en la voz de su amigo – Acaso es que ya te has dado por vencido?
– No… – con ese aire de soberbia que lo caracteriza – Pero nuestras posibilidades bajan a cada instante, que ésta pelea se alarga…
– Tiene razón! – para sí mismo, el exdetective dice – Aún así, no retrocederé, mientras tenga vida! – por fin le hace ver a su compañero
– Ataquemos al mismo tiempo! – propone Hiei y con sólo un asentimiento, lo hacen
Al mismo tiempo el Impacto de Dragón se une al Jogan, proyectándose hacia éste de una forma tan peculiar por estar juntos. Cao Lu piensa que no será ningún problema detenerlo y aunque así fue, representó un poco más de trabajo del que él esperaba, por lo que alcanza ligeramente a rasguñarle la cara, enfureciéndolo más. Al sentir sutilmente el calorcito de la sangre sobre su mejilla; con el dorso de la mano, se limpia para checar de qué se trata y al darse cuenta…
– Esto sí que lo pagarán muy caro! – encendiendo sus ojos – Ya estuvo bueno de juegos. Los mataré en éste preciso instante!
– Veamos sí es que puedes!? – responde Hiei al reto de su oponente
Primero ataca a Urameshi con un par de reveces y patadas, hasta que con una bola de luz, lo proyecta al techo de dicha cueva; haciendo un buen hoyo no sólo con su silueta, sino lo suficientemente grande, como para que el chico, pueda entrar a la misma, cuando viniese de regreso al suelo.
Por su parte Hiei, intenta de nuevo con su En Satsu Koku Ryu Ha; no obstante no es lo suficientemente fuerte, por toda la perdida de energía que ha tenido, desde que lo lanzó por primera vez. Por tal motivo, Cao Lu después de destruir el Dragón de Hiei, lo embiste con gran rapidez, no dejándole más salida que luchar con su katana, que termina por romperse como una simple vara de un árbol seco. De la misma manera que con el Masoku, el poderoso demonio, ataca al poseedor del Jagan con una buena esfera de luz, que lo manda a romper la pared, que da hacia la cámara donde todos los demonios que sucumbieron ante él, están encapsulados.
Por su lado Karol, está parada frente a Koenma y Botan, con la intención de protegerlos, en caso de que Anyanka quisiera matarlos…
– Qué pasa… por qué no ataca? – sin quitarle la vista de encima, la Detective se dice a sí misma
– No tienes por qué estar tan tensa… – guardando su distancia, pero sin dejar de observar a su oponente – No seré yo quién los mate! – agrega
– Entonces déjanos ir! – le exige la Mensajera
– No puedo hacerlo!
– Por qué no? – el Príncipe cuestiona – Sí no vas a matarnos, por qué es que nos retienes en éste lugar!?
– Las cosas empezaron aquí… y es aquí mismo donde deben de terminar! – responde y volteando a ver lo que sucede; ya que en ese mismo instante, es cuando Urameshi sale volando de la cueva
– Yusuke! – gritan al unísono el joven y la chica peliazul
– No entiendo!, cómo es que pudiste traicionar así a Kurama?, después de todo lo que pasaron juntos!
– Hay cosas que tú aún no sabes; así que es mejor que no me juzgues, Detective Espiritual! – con verdadero enojo en su voz y mirada
– Hiei! – grita ahora ella, al ver como el muchacho del Jagan, es proyectado hacia aquel lugar
– Ahora sí es nuestro fin! – con miedo y algo de desconcierto y a la vez desesperación, Koenma les hace notar a su par de acompañantes, tras notar como acabó con sus amigos y el turno de ellas, había llegado…
Por un momento, Yusuke Urameshi, sintió como si flotase en el aire y una espesa niebla, lo envolviese completamente, al igual que la había en todo su derredor…
– Qué es lo que pasa? – se pregunta al no saber exactamente lo que está ocurriendo – Estoy muerto? – mirando de nuevo hacia todos lados
La neblina se va dispersando levemente y de entre ella, se va dejando ver la silueta de una persona, que camina lentamente hacia él
– Eres una vergüenza!
– Esa voz… – murmura – No puede ser… – y al ver de quién se trataba – Tú… pero estás muerto!?
– Y sigues siendo el mismo! – le dice – Con tanto poder que tienes y ese, te está causando tantos problemas! – con mucha seriedad y su voz gruesa
– De qué estás hablando maldito anciano? – enojado le responde – Apenas te apareces y ya me estás sacando de mis casillas!
– Yusuke… tú eres mi hijo… y aunque tienes mis genes, no eres como yo! – la sorpresa en los ojos de Urameshi, al recordar escucharlo decirle de nuevo esas palabras, se hace presente; por lo que le grita
– Eso ya lo sé!, pero a qué viene todo esto?
– Tú no comes humanos y como te lo dije antes, esa parte de los Masoku ha mutado, sin embargo… el resto sigue intacto; así que déjate de tonterías y acaba con ese demonio! – con su voz bastante tétrica e imponente
– Pero cómo rayos crees que voy a poder vencerlo!? – después de haber sufrido esa última embestida, que lo dejó fuera de combate en menos de un parpadeo – Sí es mucho más fuerte de lo que tú eras… – resignado a que ésta vez, sí está todo perdido; cuando siente un muy buen golpe por parte de Raizen, en su cabeza hueca
– Estúpido… – muy enojado de oírlo decirlo – Tú eres un Masoku… y el hijo del Dios de la Batalla! – con gran decisión y orgullo
– Pero él es mucho más poderoso a cualquier otro oponente, al que me haya enfrentado antes… – con voz serena – Incluso juntando todo el poder que tú y todos tus amigos tenían, no sería suficiente para acabar con él!
– Entonces en verdad No eres mi hijo!
– Déjate de estupideces maldito anciano! – con ese tono que suele utilizar, cuando se enoja por algo – Cómo demonios quieres que lo venza, si nisiquiera pude ganarte; aún cuando estabas a punto de tocar las puertas del más allá!? – refunfuñando como siempre
– Entonces será el fin para todos… tus amigos, tu maestra, tu madre y esa chica, a la que tanto amas y deseas proteger! – eso le cayó como cubetada de agua a punto de la congelación; porque sintió un frío horrible, que le calaba los huesos y lo más profundo y recóndito, de su médula espinal
– Pero cómo puedo acabar con él?
– Tú no estás solo… – le responde – Y él poder que tienes ahora, no es toda la fuerza que un Masoku, puede alcanzar! – de nuevo la neblina se vuelve más densa; tal como al principio y sintió por unos instantes, como sí hubiese estado flotando y que ahora el encanto, se terminó; por lo que su caída libre se hizo inevitable
– Ahhhhhh! – moviendo sus bracitos como tratando de que con eso, pudiese volar por los cielos, como libre pajarito…
Había pasado apenas un escaso par de minutos, pero parecía que había sido toda una eternidad; ya que toda la plática que sostuvo con su padre, le pareció bastante larga y a la vez reveladora, para sus propósitos.
Cao Lu había esperado apaciblemente el regreso de Yusuke a la cueva, para que cuando al fin lo hiciera, pudiera terminar con él; destruyendo su cuerpo y sepultándolo aún más, en las de por sí, ya profundidades del Mundo del Mal.
Cuando por fin se estampó contra el piso, el demonio caminó tranquilamente hacia éste; saboreando cada último instante, que le restaba al Masoku; quien tras unos segundos, primero tose algo de sangre y al abrir los ojos, trata de reconocer en dónde es que se encuentra…
– Así que aún no has muerto! – con mucho regocijo en el tono de voz – Nisiquiera creo que Raizen, habría podido soportar tanto como tú! – y sonriendo maléficamente – Despídete… que éste sí, que será tu fin y de los Masoku's también! – y preparado para aniquilar al muchacho, que apenas y logra medio incorporarse; cuando – Ahhhhhh! – todos sorprendidos de ver que éste, se está tomando la mano y unas gotas de sangre, caen al suelo – Pero qué demonios? – expresa y volteando hacia donde una figura, se entremezcla con la oscuridad de la entrada a esa cámara. Tras una breve pausa dramática, en la que todos están en completo silencio; es cuando esa persona, al fin da un par de pasos hacia el frente y dejar ver a todos, de quién se trata
– Kurama… estás vivo!? – muy alegres y al unísono, expresan; porque para ellos él en ese momento, significaba una luz de esperanza, para vencer a Cao Lu; mientras que para Anyanka, el ver la frialdad y crueldad, que su mirada refleja, representaba el fin de su historia…
Nota: Sí recuerdan, en el torneo del Mundo del Mal, cuando Urameshi se enfrenta a Yomi, él utiliza su Reigun pero con energía demoníaca; por lo cual Koto la zorra animadora, le llama Jogan.
Hello, hello!
Ya sé, ya sé que me tardé mucho en continuarlo, pero esperaba que me dijeran algo ahora que lo continué al fin... T.T pero qué feos son!! Buaaaaa buaaaaaaaaaaaa buaaaaaaaaaaaa buaaaaaaaaaaaaaaa!
Espero que continúen leyendome y me dejen comentario.
De antemano Domo Arigato!
Salu2 a tochos morochos!
Tschüs! ;D
