Misstake.

Notas previas:

Ya no eres mi vaquero espacial, solo eres un animal más.

Capitulo 14: Destruyendo todo

"Esos amantes sostienen sus manos intentando ocultar el dolor"

Había aprendido que las oportunidades que te regala la vida desaparecen con un parpadeo, y que también si aceptas muchas veces esas oportunidades debes de dar algo a cambio. Algo que la vida se encargará de quitarte con dolor o sin dolor; Pudo ver la mirada traviesa de Yasha al ver como su papá y su mamá estaban desayunando, es decir el lo veía todo. Como el tercer adulto masculino que era podía ver todo, como su papá hacía movimientos para tocar la mano de su mamá y la forma en que la miraba. Estaba feliz de que sus papá hubiera regresado y el le había prometido ir a hacer algo que hacen los hombres y eso era ir a comprar una mesa de billar.

Miró a su tío Souta el cual rolaba sus ojos cada vez que su hermana se detenía para sonreírle a Inuyasha, y como Inuyasha miraba a otro lado fingiendo que estaba sonrojado, hasta daba ganas de vomitar de tanto amor que el estaba presenciando. Su celular comenzó a sonar haciendo que el dejara el tenedor encima de la mesa, todas las miradas se posaron en el perforando su cuerpo sin algún poco de compasión.

Se levanto y se excuso con su mirada, se alejo un poco y los demás continuaron desayunando. Regresó exactamente a los diez minutos, entre sonidos de estar molesto y otros en que intentaba ocultar un sentimiento desconocido, Kagome volteo a verlo en el momento en que Souta colgaba la llamada, Inuyasha iba a preguntar pero Kagome se había apurado.

-¿Quién era?-Preguntó Kagome con una sonrisa, miró su plato y luego vio a Souta. El cual estaba serio y un poco asustado. La garganta de Souta se había secado, y había decidido tomar un poco de jugo esa llamada no eran buenas noticias-

-Kikyou...Al parecer viene de vacaciones y no tiene donde quedarse y me dijo que te iba a decir que va a llegar en cinco minutos-Kagome se quedó viéndolo confundida como si eso fuera una broma pero en el rostro de Souta no había una chispa de broma, los ojos dorados de Inuyasha simplemente se cerraron el estaba conteniendo la respiración y un posible enojo-

-¡No se quedará aquí!-Dijo Kagome mientras se levantaba y comenzaba a subir para lavarse los dientes, Souta se levanto para seguirla y explicarle todo lo que le había dicho. Y ante esto Kagome soltó un "¡Ha!" y luego agrego un vocabulario poco agraciado. Souta sonrió, su hermana era demasiado extrema. Después de que se lavo los dientes bajo, y pudo ver como estaba Kikyou sentada en su lugar mientras desayunaba, Inuyasha la miraba con cara de pocos amigos, y Yasha solo estaba mirándola. Y luego vio a su mamá, y luego a Kikyou-Ki...kyou-Dijo Kagome fingiendo estar sorprendida mientras veía como estaba su hermana levantándose para saludar, y darle dos besos en sus respectivas mejillas-¿Qué demonios haces aquí?-Preguntó bruscamente mientras miraba como Yasha sonreía-

-Pues verás como tu te embarazaste a los dieciséis yo me tengo que casar con algún sujeto...Lo cual no te agradezco-Dijo con honestidad, destilando ese veneno que le producía felicidad-Y ahora me vengo a quedar aquí un par de días, regresare mañana con papá-Volvió a decir tranquila, bebió un trago de café y luego comenzó a preguntar donde estaba su habitación-

-No creo...-Dijo Inuyasha mientras Yasha se levantaba y corría a lavarse los dientes-Que debas quedarte aquí-Habló Inuyasha con voz seria, Kikyou levanto su ceja mientras sonreía-

-Una noche...No me meteré con ustedes-Advirtió mientras sonreía, era difícil saber cuando ella estaba mintiendo o diciendo la verdad. Pero Kagome no era como ella así que le dio una oportunidad-

Fue terrible para todos, ella llegó y se convirtió en la arrimada. Con una pequeña maleta, y una sonrisa entro a su cuarto. Kagome y Souta tuvieron que quedarse en la casa mientras Inuyasha y Yasha iban a comprar la mesa de billar, Souta fue al cuarto de Kagome y comenzó a hablar con su hermana.

Pero en otra habitación, la habitación de huéspedes que estaba en el primer piso estaba Kikyou escribiendo un par de cosas en su libreta. Tachó unas cosas, mientras luego miraba hacia el techo. Iba a destruir a su hermana porque gracias a que se embarazo ahora era feliz, mientras ella tenía que casarse con algún hombre al cual no amaba. Deformó su sonrisa, para convertirla en una mueca de odio, sus ojos cafés eran inexpresivos, sin brillo y con una llama flameante de venganza. Una venganza que jamás iba a saber su motivo.

Paso sus dedos largos y blancos por su cabello negro mientras respiraba de manera repetida, apretó con sus dientes su labio inferior, se quedo acostada por esa tarde en esa cómoda cama. Inuyasha sabría claramente que ella estaría ahí para intentarlo seducir, pero esta vez estaba allí por otro motivo. Y ahí se quedo, viendo televisión y escuchando como su hermana era una excelente modelo. Y la envidia volvió a nacer, y se hizo presente. La envidia y los cejos, le dejaron un mal sabor en su boca.

¡¿Cómo su hermana menor era todo lo que ella quería ser?! Tenía un esposo, un hijo, y un hermano que la adoraban; A ella nadie la deseaba o la quería, era tan hermosa como ella y jamás pudo abrir sus alas para alcanzar sus sueños y lograr sus metas, siempre tuvo que ser 'obediente' aunque se escapara siempre iba a regresar porque cada vez el dinero lo necesitaba tanto como el aire que respiraba. Ambiciosa y de corazón frío, deseando todo lo que a los demás los hacía sonreír. Así era, y sus padres fueron los culpables de ese mal comportamiento. Dándole todo lo que quería ignorando a sus hermanos, sonrió. Al menos era la favorita de sus padres.

Sus ojos se opacaron, jamás podría tener un hijo gracias a un mal aborto que se había hecho a sus diecisiete años, ironía y ella tanto que discriminaba a Kagome por haber sido madre a tan joven edad.

Agitó su cabeza, no era momento en que pensara en sus desdichas personales, debía de pensar en la forma destructiva que tanto deseaba.

Estuvo hablando en su mente sus deseos perversos, y se sorprenderían si pudieran leer la mente de Kikyou Higurashi. Su demencia la estaba segando y la estaba convirtiendo en una persona de corazón oscuro, le iba a dar un regalo de navidad a su hermana. Y a su estúpido sobrino, la forma ambigua en la que arreglaba su cabello era algo que había aprendido desde muy pequeña. Un cepillo que arreglaba su peinado, y un perfume que colocaba en su cuello para atraer a cualquier hombre, se cambió de ropa. Poniéndose ella misma de pretexto que estaba muy ensuciada de sudor su ropa.

Por ese día Kikyou fue la persona más venenosa y terrible que Dios hubiera creado.

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No arruinaría su día por su cuñada Kikyou. Continúo guiando a su hijo por la sala de juegos, ya que eso necesitaba su mansión. Iba a crear un cuarto de juegos para hombres, las mujeres no entraban a ese cuarto hasta que Yasha tuviera dieciséis y la puerta tendría que estar abierta. Nada de música alta, y constante supervisión.

Le estaba pegando sus malas costumbres. El maldecir cuando las cosas no les salían bien a los demás, y también le contagio el "¡Feh!" los dos tenían casi el mismo caminar, solo que Yasha iba a mejorarlo cuando estuviera grande. Las miradas femeninas se posaban en su padre, y debía de admitirlo que unas hasta parecían que iban a rasguñarlo o algo por el estilo; Se sentía orgulloso de su papá a pesar de estar rodeado de mujeres con poca ropa, y demasiado hermosas el ni siquiera las miraba.

Estuvieron viendo miles de mesas, los compradores decían lo mismo 'entre más cara era más buena' pero Inuyasha no deseaba que su hijo supiera que solo por que era cara debía de comprarlo, así que fue buscando una mesa adecuada con un precio normal.

Levanto su ceja, al ver la mesa normal al estilo moderno. Yasha simplemente se levanto de puntitas para poder alcanzar a ver por encima, a su hijo le iba a faltar crecer un poco más para poder aprender.

-Esta-Dijo Inuyasha con su voz tranquila mientras le indicaba a Yasha que no se perdiera, Yasha corrió para ir al área de los juguetes e Inuyasha fue a pagar la mesa de billar-

Con su corazón latiendo apresurado Yasha fue a ver los juguetes, posiblemente su papá le iba a comprar alguno. Y luego se puso a pensar que su papá no compraba las cosas cuando ya había comprado algo, regresó de nuevo con su papá y lo vio anotando un par de cosas. No entendía mucho, todos los papás de sus amigos eran más adultos, según había escuchado la mamá de uno de sus amigos tenía treinta y cinco, y eso que sus papás tenían menos de treinta.

Eso lo ponía a dudar, regresó a casa después de tres horas. Su papá lo había hecho caminar demasiado y aparte andar sonriendo. Entró cansado a su casa, mientras corría a la cocina por un poco de agua se sorprendió de ver a esa señora tomando un poco de agua, decidió ignorarla y pasar por su lado sin importarle su existencia pero la mujer lo cargó y lo subió a la barra. Los ojos dorados de Yasha por un segundo mostraron temor, pero después su astucia le indico que ella estaba checando si alguien entraba a la cocina. Y eso lo hizo sospechar.

No quería a esa mujer, porque sus ojos revelaban sus claras intenciones cosas que los niños entendían.

-Yasha...-Murmuró con su 'hermosa' voz haciendo que Yasha sintiera un brutal escalofrío en su cuerpo, su corazón bombeo con fuerza solo esperaba no caer en su juego. Su papá le había advertido que no hablara con ella sola, si ella tenía algo que decirle a el que se lo dijera enfrente de sus papás y su tío Souta.-¿Se siente feo que tus papás te odien?-Preguntó con inocencia haciendo que Yasha solamente levantara la ceja y sonriera. Se levanto en la barra de la cocina, mientras bajaba su rostro para ver a esa mujer. No la toleraba y sentía que se iba a asfixiar de solo estar con ella-

-Mis papas no me odian a mi, ellos te odian a ti-Siguió diciendo con una linda sonrisa haciendo que Kikyou se molestara y comenzara a agarrar por el brazo a Yasha esto lo hizo pisar mal y caer justo encima de Kikyou, por autodefensa el aruño el hermoso rostro de Kikyou, los ojos de Kikyou brillaban del coraje, quiso arrancarle la cabeza a Yasha. Pero sin embargo sonrió para comenzar a irse, ya tenía su venganza perfecta-

Se apresuró a correr hacia donde estaba Inuyasha, esperó a que estuviera solo en su oficina y fue cuando ella entró. Cerró la puerta con seguro y sonrió de una maligna manera. Inuyasha levanto su mirada y vio a Kikyou. No tuvo miedo, pero estaba leyendo claramente sus intenciones, aunque sabía lo que tramaba el la iba a rechazar como siempre.

El sol estaba brillando como si nada malo fuera a pasar, pero a veces esos días brillantes son los peores que las personas suelen tener. Decepción era lo que mucha gente podría sentir al despertar en un hermoso día y al día anterior hubieran rezado y gritado que Dios simplemente los matara. Pánico de que ese día sus relaciones sexuales fueran acabar.

Coraje de que en un día tan hermoso tuvieras tumores por todo tu cuerpo. Un día hermoso en el que un entierro puede ocurrir en ese momento y en alguna parte del mundo. Deseo fingido que sometes con tu pareja solo para complacerla o complacerlo.

Obviamente para no todas las personas eran felices en un día tan soleado y tan hermoso.

Y esa felicidad a Inuyasha se le iba a acabar con una mala respuesta, y una mala actitud; Los ojos brillaban de deseo por parte de Kikyou, la excitación recorría con ferocidad todo su cuerpo. Una excitación que era producto de sus celos, y venganzas. Saco su lengua y la paso lentamente sobre sus labios, obviamente ya no sentía dolor era inmune a todo. Eso creía ella. Ella se creía un ser superior cuando era el ser más bajo que Dios pudo haber creado.

Un ser deseando causar mal para sentirse feliz.

-Te tengo una propuesta-Antes de que el pudiera rechazarla ella se adelanto hablando, diciendo lo bonita que era su casa y lo feliz que se veía Yasha con Kagome; Su sonrisa no desaparecía y eso torturaba a Inuyasha.-Solo debes decir si, pero no antes de escuchar mi propuesta-Y guiñó su ojo haciendo sentir desesperación en Inuyasha-Si te fugas conmigo puedes evitarle una perdida mayor a Kagome...No hablo de ti o de Souta-Levanto su ceja oscura para continuar observando de manera centrada a Inuyasha. Su mente retorcida trabajaba en cada palabra que ella disparaba con facilidad de su boca-Así es, fúgate conmigo y Yasha será un niño normal, con padres aunque sin ti porque estarás conmigo-Inuyasha carcajeo sin creer lo que escuchaba-

-Le pones un dedo a mi hijo encima y estarás muerta-Y el tampoco bromeaba, seriedad era lo que sus ojos dorados estaban expresando. Y mucha sinceridad, el no se andaba con rodeos y no le gustaba que la gente también se fuera de un punto a otro-

-Los accidentes ocurren, si no aceptas incendio esta casa con Kagome, Souta y Yasha encima...Y te dejare a ti vivir para que sientas más dolor-Dijo mientras cruzaba sus brazos y tomaba asiento en una de esas finas sillas-¿Aceptas?-Preguntó mientras sonreía con ternura. Inuyasha tragó con dificultad.-

Si decía que no, posiblemente esa mujer iba a incendiar la casa y a crear algún malentendido. Algo para arruinarlo.

Soltó un suspiro mientras asentía, ella se levanto y sonrió para lanzarle un beso en el aire.

-Te espero a las doce en uno de tus mejores carros...Ah, si dile algo tierno a Kagome una palabra y tu hijo amanece muerto-Volvió a decir mientras salía de la habitación. La frustración lo estaba haciendo ver mal, su cabeza palpitaba del coraje que contenía. Tiró la lámpara que estaba en su escritorio, y comenzó a sentirse muy mal. No triste, angustiado. Sintió que iba a dejar una herida que jamás iba a curar pero ¿Lo mejor para sus seres queridos?-

Iba a obedecer y en cuanto pudiera iba a escapar de Kikyou para regresar con Kagome.

A Kagome no le molestaba ya que Kikyou estuviera cerca, no la veía y eso le daba gusto. Esa noche se iba a ir y no tenía planeado despedirse de ella, abrazó a Yasha para comenzar a acariciarle el cabello, Yasha no había dicho algo de su encuentro con Kikyou ya que no deseaba preocupar a su mamá. Su papá todavía no salía del despacho y su tío Souta estaba bañándose dijo algo de que Kikyou lo había tocado y podía contagiarle alguna enfermedad.

-¿Te sientes bien, niño?-Preguntó Kagome mientras le cambiaba a la televisión y entonces Yasha asentía abrazando aun más a su mamá. Jamás daba abrazos a desconocidos, pero a su mamá la abrazaba porque no quería perderla-

Todo transcurría bien. Inuyasha continuaba encerrado en su habitación. Y Souta estaba descansando, diciendo algo de que Kikyou con su presencia le había agotado las pocas energías que tenía. Inuyasha entro al ver como estaba Kagome abrazando a Yasha, sentía que algo iba a salir mal pero no era psíquica para predecirlo; Sus dedos acariciando el cabello de su hijo, y sus ojos cafés posados en los ojos de Inuyasha.

Se acercó para ver como estaba su hijo calmado sintiendo las caricias que su madre le estaba proporcionando, quería quedarse con una perfecta imagen de una familia. La familia que el había creado por un error y que ahora más adoraba.

Los errores se aceptan y se logran apreciar, se utiliza la sabiduría de la experiencia para no cometerlos otra vez. Jamás sintió que Kagome le había mentido al decirlo que estaba embarazada de hecho se sintió feliz, la mujer que amaba iba a tener un hijo suyo. Jamás podrían separarse por eso, que equivocado estaba. Ella había sufrido más que el, había sufrido el rechazo de su padre, y la falta de dinero que en ocasiones habían experimentado antes de que Yasha naciera. Ella no tuvo la boda de sus sueños. La boda que el se imaginaba de pequeño fue casarse con una espada de Star Wars, mientras peleaba con su amigo. Algo infantil y diferente a lo que ella se había imaginado, la libero de la jaula en la que ella había permanecido.

Con un poco de ayuda ella logró escaparse, y enfrentarse a los horrendos regaños que su padre le daba. También fue ella sola que aprendió a vivir. Jamás había contado la historia de cómo se conocieron.

Fue en vacaciones de verano, el iba a cumplir dieciséis exactamente el día en que la conoció, ella al parecer cumplía un mes después que el. Fue algo demasiado obvio, el al ver en su fiesta un rostro nuevo decidió acercarse a conocerla, quedo encantado ante su forma tranquila y respetuosa con la que hablaba, la volvió a ver dos semanas después, fue la química que hubo entre ellos.

La musa de la inspiración se encargo de hacer sus corazones latir ante el primer beso que el se atrevió a robarle después de haber salido más de dos semanas seguidas, ella le explicó con seriedad que posiblemente se iba a ir unas semanas de vacaciones con su familia. Y el estuvo como un perro solitario esperando a que su celular sonara, o simplemente se adelantaba y le enviaba mensajes. Y la llamaba.

Los padres de Kagome siempre lo vieron como un vago que deseaba robar la decencia y virginidad de Kagome, ya que según como Sango una de sus más cercanas amigas le había dicho que Kagome podría ser muy agradable, y platicadora con las personas pero respecto a su vida era un poco reservada. Siempre escucho que ella era una chica bien, con las que no podrías usarla para una noche de diversión, era una de las chicas que sus amigos deseaban para tenerla siempre. Obedecía a sus padres y a veces a el le tocaba escucharla como se expresaba mal de su padre e incluso de su madre. Escuchaba atento, siendo un amigo que ella deseaba. Y cuando terminaba de expresarse siempre le daba un beso en la mejilla.

Todo empezó rápido, de repente ella quiso romper las reglas de su casa. Escapando de noche para ir a pasear con sus amigos, y a veces llegaba tarde. Otras veces no tenía suerte de escaparse.

Y fue lo prohibido que le gustaba de ella. El hecho de que el podía tenerla pero sabiendo que era prohibida.

Cambio todo por ella, su carácter aventurero y peligroso que muchas veces le gusto experimentar dejo de fumar porque a ella nunca le agrado el olor al cigarro, y dejo de beber más de dos cervezas porque ella no deseaba tener que cuidar ebrios.

Vivieron muy buenos momentos, experimentando los celos. Y a veces las inseguridades.

Ella se entregó a el dos veces, y fue la segunda vez cuando quedo embarazada a veces despertaba y ya no la tenía a su lado. Lo que era horrible, la sensación de plenitud de unas horas antes se reducían a las horas de vació que tenía que experimentar después.

Y todo eso iba a acabar en ese momento, quedarían los recuerdos. Los buenos momentos, los malos, sus sueños y sus ansias de querer pasar más tiempo con ella. Todo eso quedaría tatuado en su piel, ella iba a sufrir la traición pensando que se había fugado con Kikyou. Pero no deseaba que lo odiara. Pero ninguna mujer era tan comprensiva, ninguna mujer iba a esperar tanto tiempo. Ninguna mujer.

El sol se ocultaba con sus emociones, el sol que una vez brilló por la mañana le recordaba que no iba a ser feliz por más que intentara.

El fin iba a desenterrarse del suelo, y lo iba a tomar sin sorpresa. Lo iba a tomar desprevenido de una despedida; Ella movió sus piernas, intentando hacer sincronización con el. Se acercó al verse idiota por quedarse sumergido ante sus viejos recuerdos, se acostó mientras abrazaba a Yasha y a Kagome. No deseaba que lo viera marchar, porque eso podría matar a cualquier amante.

Sumergió sus labios sobre los labios de Kagome y descubrió de nuevo ese sabor que no iba a encontrar en otra mujer, desde antes de nacer habían estado destinado. Se moría de ganas de llorar, pero mordió su lengua y continúo estando allí. Saboreando ese ultimo momento.

Para ella el tiempo era eterno, un minuto parecían años. Para el un minuto era menos de un segundo. Ella se levanto para ir por algo de comida, mientras sonreía y comenzaba a marcharse, Yasha se lanzo encima de el y continuo haciéndole cosquillas a su padre. ¿Qué haría ese niño sin un padre¿Qué iba a hacer el sin su felicidad?

-"Destrúyeme a mi, pero no a ellos"-Pensó mientras continuaba riendo de manera falsa para no ver un rostro serio de Yasha. El sería un buen muchacho, y el no iba a estar allí para verlo.-"Cantame una canción de cuna para recordar tu dulce voz que una vez me hizo llorar"-Desgarraba versos que salían de su corazón, siempre fue bueno en la poesía. Siempre fue bueno escribiendo, Kagome regreso aun sonriendo-"Porque cada vez que estamos por igual, siempre hay alguna herida marcada"-Volvió a pensar.-

Pensar, guardar su dolor en su mente. El dolor que jamás iba a acabar.

"Nos vemos antes del final de nuestra relación,

Las locuras que cometimos juntos,

Aniquilan todo mi ser.

Los poetas podían contar historias con un tinte doloroso en su voz,

El vino aunque sea el más fino no sabrá igual,

La música será simplemente ruido que no podre disfrutar,

No hay que decirnos adiós en un momento así.

Siempre sufre uno, siempre sufren dos.

Siempre hay un perdedor y ese perdedor soy yo,

El cielo que era perfecto,

Y el destino que crea locuras perfectas.

Recuérdame en todos esos momentos,

Recuérdame el dolor que te cause,

Para así lastarme aun más,

El tiempo pasará y el dolor prevalecerá,

Siento que así será

Verte después del adiós,

Vernos en nuestros sueños,

Cuando la pasión entre los dos ya se extinguió,

Cuando el perdedor fui yo"

Las horas eran rápidas, no había algo que no fuera rápido. Sentía que veía todo moverse frente a el y el estaba inmóvil queriendo detener todo. La segunda obsesión iba a ser una grande perdición, los alfileres que estaban clavándose en su corazón hacían que la sangre se derramara más dentro de su cuerpo. Iba a sufrir más que ella y esa era una promesa.

¿Cómo te sientes?

¿Cómo estas?

No quería responder algo así, quería llorar y ser consolado. Quería canciones hechas del corazón que taladraran su corazón y lo atiborraran de dolor. La forma agresiva en la que miraba encendía la pasión de Kagome, Yasha durmió antes de las siete y el lo cargo por ultima vez para llevarlo a su cama. Las despedidas eran dolorosas pero en esa ocasión no iba a ser necesaria alguna despedida.

Tendría que ver su corazón, aun no se había marchado y ya estaba sufriendo de perdición. Cada vez se intoxicaba más de dolor, cada vez todo dolía más.

Quería despertar de esa pesadilla; No se atrevía a besar los labios de su esposa porque dolía. Pero iba a seguir porque no iba a desperdiciar esos minutos, la desnudo con lentitud saboreando y disfrutando que ella era suya por última vez. Lamió su cuerpo, y lo gravo en su mente como si fuera alguna película, ella jugaba muy bien en hacer el amor. Ella clavaba sus uñas cuando el hacía algo mal. Hacía caras graciosas que el guardaba en su mente, besó su vientre y le susurró que iba a ser hermoso, le dijo que la amaba. Una vez, dos veces, hasta más.

No paro de decirlo y de gemir su nombre.

Sudor, gemidos y placer. Una combinación que estaba experimentando en su cuarto, la apegó más a el sin querer dejarla ir, todo entraba en ella. Y todo salía de ella, salir de ella era como regresar a la realidad, su cabeza giraba de placer. Su mente estaba acalorada.

Nos vemos antes del final, los rostros que estaban viéndose fijamente. Los dos se metieron a bañar, el deseaba quitarle sus marcas. Sus caricias y borrarle la memoria de que alguna vez lo conoció a el, más era imposible. Las lágrimas de el se mezclaron con las gotas de agua que caían con brusquedad y en forma de cascada en su baño. Ella salió primero y el pegó su frente al mármol frío, mientras sentía el humo calentar un poco su rostro, salió y se puso algo para dormir. Menos de dos horas para su partida, menos de ella que iba a descubrir.

Cada vez era menos. Todo era menor y diminuto.

Ella durmió y el simplemente escribió algo en una hoja. Llevó su mano a su cabeza y pensó en algo.

Querida Kagome:

Esto no es el destino, si lo fuera yo le hubiera preguntado ¿Por qué? Y el me hubiera respondido "porque no merecían estar juntos" la ultima vez que me verás, porque yo de aquí desaparece.

Cada invierno será más helado sin ti, cada otoño será más triste que lo normal, adiós antes de la despedida. Cada paso que damos a alguno de los dos e va a doler, sigue, sigue, sigue porque yo no me detendré. Regresaré pero no se cuando, recuérdame que te cause dolor. Recuérdame para castigarme y reprocharme porque estoy dejándote ir. Yo perdí no te supe cuidar, no supe como responder.

Me perdí entre la multitud, me perdí tanto que ya no supe como resaltar. Eres mi necesidad especial, pero por un motivo me tendré que marchar. Esto rima, las rimas de dolor que desgarre contigo de puro amor. Mis respiros serán el alimento que de ahora en adelante yo tendré.

Recuerda que yo seré el único que soñaré contigo, no dejaré de pensar en ti. La desesperación y la anciedad van a acabar conmigo, tu acabaras conmigo. Hunde mi recuerdo en un baúl que jamás abriras.

Te amo, te amo, te amo. Siempre fui un perdedor, siempre fuiste alguien de quien se puede hablar. Lo siento, eso te diré. Las palabras escritas de perdón no valen tanto, mordí mi lengua antes de poder terminar así. No quería soltar lágrimas pero las solté, tuve un tiempo donde me comportaba mal¿Sabes quien me ayudo? Tu, tu aprendiste a quererme. A valorarme y a cuidarme.

Te amo, te amo, te amo. Y por eso seguiré adelante, con tu recuerdo en mi mente y con mis manos en mi corazón. Un corazón que solo late para ti, y que es tuyo. Olvídate de mí sin olvidar.

A Yasha lo amo con todo mi corazón, y a ese pequeño que engendramos los dos pero no puedo estar en dos lugares a la vez. Diles algo para que me odien, ódiame tu también ya que si lo haces pensarás en mi. Y no dejarás de amarme.

Te amo, los amo.

Atte.:

Inuyasha Taisho.

Y colocó esa carta cerca de ella, y así Inuyasha Taisho desapareció con una mujer que poco a poco se volvería loca por la venganza y los celos.

Así se destruyo todo.

Continuará

N/A:

ME HAGO CHIZ xD

Hahahaha

DEJEN REVIEWS, Y DIGANME COMO QUEDO

Fuckin' Kikyou pero eso le faltaba al fic, DRAMA.!

Ese poema que esta ahí es TOTALMENTE MIO :D

Hahaha en fin, ya adiós.

"Las sombras emergieron del suelo,

Tomaron mi alma y mi corazón.

Me dejaron con un anhelo..."

By. Willnira's a bitch. (: