Misstake
Notas previas:
Recuerden que Inuyasha conoce a Kikyou, y sabe de TODO lo que es capaz! (:
Y sabía perfectamente que el hecho de que dejo a Kagome fue por su bien.
Capitulo 15: Sigue adelante
"Hubo miedos que me persiguieron,
Y esos miedos se unieron y me formaron a mi"
Débil, cansada y fatigada.
Las horas era un infierno que iba a acostumbrar a sobrellevar, la soledad no la aturdía tanto como esperó; Vio pinturas en un museo de arte, y no pudo encontrar su belleza por más tiempo que las observo.
Yasha había preguntado por su papá y obviamente ella no supo que decirle, con ojeras y el pelo alborotado evitó verlo durante las dos primeras semanas. Souta le había dicho que se había ido a un trabajo y que no sabía cuando iba a volver, al pequeño no le afectó tanto porque tenía todavía la creencia de que su padre iba a regresar lo estaba alentando a no destruirse.
Navidad fue un desastre total, solo sonreía para complacer a Souta. Le compro miles de juguetes, y aquella mesa que Inuyasha compró la arregló en el cuarto de juegos que el había creado.
No podía vivir en la misma casa donde el fantasma de el la acechaba, donde en las noches deseaba llorar hasta poder quedarse plenamente dormida. Todo lo hacía sola, y jamás imagino que iba a depender de el emocionalmente, jamás pensó que iba a sufrir.
El huyó, y la dejó. Y si volvía ella no lo iba a recibir, escaparse con su hermana fue algo muy bajo.
Cerró sus ojos para así evitar llorar un poco, no había sentido un desastre de su vida desde el día en que se entero de que estaba embarazada de Yasha, no sintió un desastre incluso cuando su padre la regañaba. Souta la había consolado, y se había ofrecido en ayudarla en todo lo que podía.
¿Qué iba a decir¿Qué se suponía que iba a hacer? Sigue tu vida se decía ¿Cómo seguirla cuando sientes un vació en tu corazón? No iba a poder, iba a quedarse en la mitad de su camino que imaginariamente recorría.
Se baño porque olía mal, dos días atrás no se había bañado y se había quedado acostada todo el día. Aliso su cabello con sus manos, y se miró en el espejo. Con su mano quitó lo empañado, haciendo que quedarán marcados sus dedos, se observó un semblante pálido y poco sonrojado estaba presente en ella; Hebras negras de su cabellera se pegaban a su frente, su manager había anunciado que por su embarazo se iba a retirar por un tiempo, y de eso se hablaba en los medios. ¿Y ella de que hablaba?
Evitó llorar¿Para que llorar? El llanto no iba a regresarle a su hombre.
Salió del baño, para cambiarse. Sentirse bella y deseaba iba a ayudarle, pero decidió ponerse una pijama demasiado grande, y acostarse. Abrazando la nada, y siendo acompañada de sus pensamientos. La locura iba a florecer algún día, y la cordura se marcharía por la ventana con una valija llena de pensamientos. Y solo quería dormir y esperar a que ese día llegara.
Esperar es ver el tiempo pasar, ver como crecen mientras tu sentado continuas esperando, sentir que la esperanza no te ha abandonado para continuar esperando. Souta y Yasha dormían, uno de ellos creyendo que al día siguiente su padre le iba a hablar. Cerró sus ojos, deseaba fuerza. Paciencia y paz.
Deseaba dormir y despertar tomada de la mano de Inuyasha; Una lágrima cayo haciendo que la almohada la secara, iba a darle vida a un ser a cambio de que Inuyasha no estuviera con ellos.
Sintió que en sus sueños que estaba en un bar, un bar de mala muerte. Con un cantinero que limpiaba los vasos de cerveza con un trapo, mientras el humo del cigarro flotaba frente a su visión. La vista no era clara, era un poco gris. Una música demasiado vieja tocaba aquel aparato con luces a su alrededor de color fosforescente, todas las miradas estaban en algún perdido. A excepción de un par de personas que gritaban, y jugaban cartas. Pero ella o lo que ella creía que era, estaba en la barra con una tarra de cerveza, la espuma de la cerveza estaba por sus manos. Sabía que debía parar pero no podía hacerlo, su cabello era suave pero estaba ya horrible.
"Cuéntame tus problemas" Escuchó la voz del cantinero, levanto su vista cansada. Cansada de la espera y de maldecir, se sintió perdida y entonces todo ese cansancio desapareció. Enfrente a ella estaba Inuyasha sonriéndole, parpadeo y se formó una sonrisa, y cuando dejo de parpadear Inuyasha había desaparecido. "¿Por qué?" le respondió después de meterse en la cabeza de que Inuyasha no era el cantinero. "Porque te vez horrible" Le susurró otra voz a su lado, ella volteo a ver a la persona, para estar bebiendo un vaso completo de tequila lucía demasiado sobrio para ella, y de nuevo se sorprendió era Inuyasha.
"¿Te sientes bien?" Le preguntó de nuevo el cantinero, la locura comenzaba a florecer en su cuerpo. Su mente ya no sabía la realidad o la demencia, no conocía que estaba exponiéndose ante sus temores. Inuyasha era lo que veía, todas las personas tenían cara de Inuyasha. En sus sueños todos eran Inuyasha. "¿Quieres que te cuente mis problemas?" Había gritado mientras tiraba la cerveza y con ese ruido lograba hacer que todos desaparecieran, y estando ella completamente sola. Un vació y ella, ella y nadie más.
Ella...Sin ruido, rin luz, sin color. Ella en blanco y negro. ¿Se estaba volviendo loca?
No lo sabía, pero todo era blanco y negro. Sus pensamientos aparecían escritos frente a ella.
-Ma...-Dijo una pequeña voz despertándola, haciendo caer en cuenta que todo lo que había descrito en sus pensamientos y plasmados en sus ojos. Que todas esas sensaciones de locura habían desaparecido porque solamente fue un sueño, un sueño. Un tormentoso sueño.-Tío Souta no esta en su cuarto¿Puedo dormir contigo?-Kagome asintió mientras veía como el subía a su cama y comenzaba a acomodarse cerca de ella-
Lo abrazó, al menos la noche ya no era tan sola. Ya no era tan fría o oscura; Todo gracias a su hijo que se acostó cerca de ella y continuo teniendo ese sueño ligero.
El tiempo jamás te sanara la herida, no señor. El tiempo hará que te acostumbres a ella, hará que vivas día con día esa mísera vida. Hará que entiendas lo que sufriste al momento en que sacaste tu corazón de tu cuerpo, y estiraste tu mano para dárselo a la otra persona. Aprenderás también que con el tiempo todo puede ser un infierno si te intentas poner en su contra. ¿Cómo paso todo eso? Quería responderse. ¿Por qué a mí? Porque tu y el no estaban destinados.
Porque tu y el cometieron pecados que deben ser castigados. Un pecado que estaba creciendo, un pecado que dormía cerca de ella. Lo abrazó aun más, ignorando que el era un pecado. El no era ningún pecado, era el hijo que compartía con Inuyasha.
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Tres meses después.
¿Tres meses, eh? Bueno Souta había entrado a la preparatoria normalmente era tratado con respeto ya que sabía tocar la guitarra, y su forma de peinarse era a la moda. También era popular porque su hermana era modelo, y el trabajaba con las modelos tomándoles fotografías; Souta era de que apenas estaba saliendo, a veces llevaba a sus amigos a que hicieran tarea de equipo otros solamente iban a ver a Kagome y eso hacia sentir un poco molesto a Souta.
Jamás recibió llamadas de Inuyasha, la verdad no deseaba hablar con el. Su corazón anhelaba todavía su regreso, pero su mente se hacía la idea de que estaba mejor con Kikyou que con ella.
Su vientre había crecido, y ya sentía esas traviesas patadillas que daba su querido bebe, el ginecólogo le había dicho que iba a ser una niña. Lo que adoraba porque así tendría a la parejita. Su corazón se aceleraba cada vez que los días se acortaban, seis meses de embarazo. No era un vientre exagerado, era pequeño y redondillo. Yasha siempre lo estaba acariciando, y cuando ella fingía que dormía lo escuchaba hablarle a su estomago. Le había dicho que su hermanita escuchaba todo lo que decían, el primer mes fue terrible. El ginecólogo la había regañado por tener la presión alta, y un terrible dolor en su vientre pero la simple idea de que no quería perder a su bebe la hizo sentirse mejor en esos dos meses.
A veces llamaban al teléfono durante altas horas de la noche, y se entusiasmaba tanto que contestaba. Levantaba el teléfono, dijo un "hola" y no escucho algo a cambio. Vació y una respiración, su corazón escapo dos latidos. Sabía quien era y se concentro con el teléfono en la mano intentando descifrar su rostro, claro que jamás iba a admitir esto. Ya que era tan noche que a veces creía que era un simple y escurridizo sueño.
Seis meses, la emoción se notaba mucho en sus ojos; Sango incluso le había mencionado que en lugar de estar jodida estaba más rejuvenecida. Sango estaba muy molesta, obviamente los motivos de Inuyasha para dejarla no eran tan validos, y no había querido mencionar algo de Kikyou porque la última vez Kagome se exalto demasiado, cuando tuviera a su hija ella personalmente iba a hablar con Kagome.
No se aparecía en su empresa, había perdido contacto total con ellos. Todo era un desastre total. Y eso creía Sango.
-¡Amo tu barriga de embarazada!-Anunció Sango mientras bebía un poco de café y entonces miraba de manera traviesa a Kagome, esperando profundamente que su amiga le preguntara el motivo de su entusiasmo-¿No tienes algo que preguntarme?-Preguntó interesada sonriendo mostrando dos huequillos graciosos en sus mejillas, Kagome la miró notando que se había quedado pensando en algo idiota-
-¿Por qué estas tan feliz? Normalmente siempre maldices a Inuyasha-Dijo Kagome intentando dándole un poco de humor a sus palabras, Kagome simplemente soltó una pequeña carcajada y continúo estirando su brazo, para ser específicos el brazo derecho, moviendo sus dedos. Para querer enseñar un...-¡Un anillo¿Con quien te vas a casar?-La curiosidad de Kagome estaba haciéndose enorme, cada vez que veía el anillo de Sango sentía una sensación de tranquilidad-
-¡Pff, claro que no!-Dijo Sango estallando un poco molesta mientras luego ponía su mano en su pecho-Mi mamá me envió este anillo...Voy a salir con un modelo-Dijo divertida mientras mordía sus labios y entonces Kagome se le quedaba viendo confundida-Sale en una revista muy conocida, o eso dijo el-Y comenzó a morder sus labios-Solo lo hago para darle celos a Miroku, obviamente tengo que hacerle ver que conmigo no es de andar de jueguitos-Dijo de manera madura. Se sorprendía de que estuviera teniendo estas pláticas con su amiga, cuando hace un par de años hablaban sobre quien era más bonita o quien era más fea-¡Es un idiota¿No se fija en mi?-Explotó Sango mientras Kagome simplemente contenía su risa, a veces su amiga era demasiado seria-
-Sedúcelo...-Dijo como si eso respondiera todas las dudas de Sango-Hazlo dudar, y déjalo tonto...-Tomo un poco de su café, mientras mantenía esa sonrisa maliciosa. Una sonrisa que no había mostrado desde que conoció a Inuyasha; Obviamente ella supo que clase de hombre era el, un jugador de mujeres. El que creía que las mujeres podían ser como la ropa interior. E hizo todo lo posible para tenerlo, aunque lo perdió lo tuvo. Y eso era lo que contaba-
Se había dejado el cabello suelto, mostrando un poco su cuello. Usando faldas, y blusas no tan escotadas de color rojo. El color favorito de Inuyasha, un perfume de aroma embriagante para que el la tuviera en la mente, y cada vez que fuera a una tienda y aspirara ese aroma pensará en ella, le había hablado con tranquilidad sin mostrar un poco de confusión. Los sonrojos aparecían después de cada acto que el hacía, así que el obviamente no los veía.
El se creía el bueno en todo, y creía que ella era buena en todo. Así que por eso se hicieron uno, porque los perfectos siempre iban juntos. Pero no eran perfectos, cuando pasaron esa línea de la intimidad hubo cosas diferentes, discusiones que a veces terminaban con un beso.
Discusiones bobas que ella extrañaba.
Una vez lo escucho decir "posiblemente el este más bueno que yo, pero el no es tan bueno en todo como yo" duró con esa frase durante siempre. Y al final el la tuvo, y aunque no estuviera allí el la seguía teniendo. Sus ojos seguían brillando del entusiasmo, no se arrepentía de nada.
-A Miroku le gustan las facilillas, hazte la facililla y la difícil...Sedúcelo, y déjalo con ganas...Date a desear, ignora un poco sus llamadas, no actúes como tonta...-Le dio un par de consejos, Sango estaba sorprendida. ¿De cuando acá era Kagome la que le daba consejos?-Pero no seas una perra, te conozco demasiado...-Volvió a decir entusiasmada-
-¿Eh?-Murmuró simplemente Sango y eso hizo a Kagome reír. Las dos rieron, ante sus locos pensamientos-
Un hombre, la persona más simple. Querían lo inalcanzable y cuando lo tenían lo dejaban, no bajaban el asiento del baño, bebían del cartón de leche. Para que usar vasos, ellos eran "machos". No usaban otra blusa a cambio de que su blusa oliera mal, peinaban mil veces su cabello otros lo dejaban como fuera, y cuando halagabas su peinado duraban días en cambiarlo.
Les gustan las fáciles, pero luego descubren que para un matrimonio no es bueno casarse con la persona divertida.
-¿Divertidas?-Preguntó Souta mientras llegaba interrumpiendo su pequeña hora del café, las dos comenzaron a reírse-
-Souta tu eres hombre ¿Qué busca Miroku en las mujeres?-Preguntó Sango mientras Souta simplemente llevaba su mano a su mentón de manera graciosa, fingiendo ser algún filosofo posiblemente-
-Gracias por descubrir que soy un hombre-Anunció primero y luego continuo pensando-Miroku solo busca una vagina en la que no haya podido usar con anterioridad, así que eso es lo que busca...Una nueva amiga con derecho...-Volvió a anunciar mientras comía un poco de muffins que habían preparado-
-Honestidad...Mucha honestidad-Repitió Kagome mientras Sango rolaba sus ojos, a veces deseaba tanto que Miroku cambiara. Recordó momentos agradables que pasaba con el, al menos sus platicas no eran tan pervertidas o estúpidas. Y cuando hablaba con seriedad era como si fuera algún asesino. ¿Qué prefería? Un Miroku serio o un Miroku normal...Pregunta capciosa-
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En un lugar lejano.
No escribía para perder la costumbre, tenía un cajón lleno de cartas que jamás había enviado.
Llamadas que hacía y que jamás contestaban; Miseria era lo que lo acompañaba, Kikyou quería más de lo que el podía ofrecer. Escapó y ahora estaba atascado entre Kikyou y sus absurdas promesas, el hecho de que tenía vigilada a Kagome en cada movimiento que daba, lo asustaba demasiado, por eso el era un miedoso porque primero su familia y después el.
Ella estaba bien a lo que había escuchado decir a Kikyou, pero últimamente sonreía más que antes.
Y algo bueno no podría pasar en esa sonrisa o mente.
En esos momentos de soledad en el que estaba, levanto su celular mientras comenzaba a marcar unas teclas de su celular que ya estaban un poco gastados de tanto marcarlos, esperó el tono y cuando por fin contestaron.
Sintió que el aliento le faltaba, y que todo le hacía falta.
-No puedo decir nada, pero escúchame...Te extraño, algún día entenderás-Y al decir esto colgó la llamada, antes de apagar su celular borró el número que había marcado y volvió a administrar algunas cuentas de Kikyou-
Era su esclavo sexual. Ella solo lo quería para llenar sus necesidades.
Recordaba cada palabra que ella había dicho, un pacto que había cambiado a su conveniencia y algo que a el lo estaba matando poco a poco.
'La buscas, le hablas, mínimo contacto con ella y tu asqueroso hijo y juró Inuyasha Taisho que haré cosas perversas. Tenme miedo, la marca que te hice el otro día no es nada...Te marcaré matando a mi propia hermana y a tu hijo...'
Lo había marcado una noche que intentó escapar, le había clavado una navaja en el pecho. Los doctores llegaron a tiempo y la mentira de que unos ladrones lo intentaron matar fue lo primero que a Kikyou se le ocurrió. Kikyou estaba demente.
Odiaba a Kikyou. Se odiaba a si mismo. ¿Algo más que quisiera odiar? Su poca valentía.
Continuará
Se me ocurrió una nueva historia.
Acabo histeria y me lanzo con la otra historia.
Más no estoy segura.
"Ugh, me muero de ganas por poder morir
Y conocer el mundo en el que el vive"
Atte:
Willnira
