Misstake

Notas previas:

Hey has a tu novia desaparecer

Capitulo 17Regreso

"Ven conmigo, prometo no volverme loca"

Las historias comienzan de una manera bonita y terminan desgraciadamente de una desastrosa manera.

Entre más cortes tenga tu corazón, más difícil es hacerlo sanar te repones pero dura demasiado tiempo, sabes que todo esta por empeorar pero decides esperar y ver si todo va a funcionar, jamás hagas eso. Si el destino no quiso que estuvieran juntos, no vuelvas a caer en su juego.

No estaban interesados en palabras, con las miradas se decían los códigos que su corazón escondía. La lluvia hacia que las lágrimas se mezclaran con las gotas, intentaba huir pero ¿Por qué no girarse y abrazarlo? Negó, mientras continuaba caminando de manera pesada con Yasha, perdonarlo sería muy fácil y la herida quedaría ahí. El había llegado tarde, Yasha seguía observando como su papá continuaba ahí, pasmado esperando algo.

Como el juguete más viejo que el podía poseer.

El si estaba entusiasmado, y quería reclamarle todo a su papá. Quería preguntarle porque se había ido, y quería escuchar de la voz de su padre sus motivos, era un niño y por lo general todos los niños perdonaban con demasiada facilidad. Con un escalofrío y con frío es que fue adentrado a su escuela, no deseaba ver como sus padres destruían su propia felicidad pero tampoco deseaba ver a su mamá llorando a altas horas de la noche, con la única compañía de la oscuridad. El sonido imperfecto de las gotas de la agresiva lluvia golpeando la ventana, con la televisión en el nivel más bajo y sus ojos hinchados de tanto llanto.

No, el no deseaba volver a ver eso. Su padre le hizo un ademán con su mano, y Yasha simplemente escondió su mirada evitando tener que ver a su padre, con el sonido de la lluvia hartándolo el corrió a cambiarse. Sango observaba como Inuyasha continuaba ahí parado en la entrada de la escuela, de repente frotaba sus manos y continuaba abrazándose el mismo. Kagome solo evitaba ver a la ventana.

Mordió sus labios, y simplemente tomo una sombrilla apresurada. Kagome la estuvo observando.

-¡Ni se te ocurra!-Dijo cuando intentaba secar a Yasha, Sango simplemente miró de nuevo hacia donde estaba Inuyasha-

-El también es mi amigo-Volvió a decir mientras estiraba la sombrilla, Sango sintió que un nudo en su garganta se le formaba. Le daba lastima ver a Inuyasha sintiendo un terrible frío, y frotando sus manos intentando darse un poco de calor, era como ver a un famoso intentando conquistar por segunda vez a su mujer-

Y era exactamente como era en esos momentos.

Tomo la sombrilla con temor, mientras miraba a Yasha como estaba hablando con uno de sus amigos demasiado entusiasmado.

-Lleva a Yasha luego, tengo una larga plática con ya sabes quien-No tenía ánimos, y tenía la conversación olvidada en su memoria. Jamás había querido saber si iba a volver a conversar con el. ¡Si deseaba verlo! Pero no era el momento adecuado, todavía no. Ahorita era simplemente demasiado, con la sombrilla y la lluvia haciendo contacto y el ruido que la hacía sentir extraña, es que iba caminando hacia el. Derecha, y como si nada estuviera en sus espaldas.-

De hecho no se sentía tan ligera como siempre, se sentía cansada y torpe. Deseo que el no la estuviera viendo, estuvo por detenerse pero posiblemente Yasha la estaba viendo. Las lágrimas ya las había derramado hace pocos minutos, ahora solo quedaba un sabor amargo que la hacía querer tirarse sobre su cama y comenzar a llorar. Entre más cerca estaba de Inuyasha, más ganas tenía de golpearlo.

Mordió sus labios, el quiso decir algo pero ella simplemente lo miró de manera rápida para que la siguiera, tuvieron que compartir la sombrilla. Tuvieron que estar casi tocando sus cuerpos, un contacto que la hacía sentir calor. Aun no se decían nada, la atmosfera entre ellos estaba cargada de palabras del pasado.

Tanto tiempo. Tanta humillación.

El parecía no tener carro, y estaba dispuesta a conseguir un lugar donde pudieran hablar. La humedad que estaba sintiendo no le molestaba, el se sentó en el asiento del copiloto y ella simplemente intento acelerar para así el no pudiera verla bien. Mirando a todos lados, y temiendo de qué las llantas rechinaran.

-¿Cómo has estado?-Preguntó mientras intentaba hacer una conversación entre su esposa y el, ella simplemente hizo una mueca. Era tan típico de el, hacerla llorar, y luego venir como un perro golpeado perdón. Se detuvo porque no tenía en mente algún lugar que pudieran recurrir, detuvo su carro porque esa conversación iba a empezar. Y no sería tan corta como un par de besos adolescentes-

-¿Cómo he estado?-Imitó de nuevo ella, el simplemente asintió viéndola completamente. La ropa en ella se pegaba a su piel, haciéndole creer que tenía otra piel. El sostén se marcaba, y jamás la había visto mejor. Un poco flaca, y ojerosa pero seguía siendo hermosa-

Su corazón estaba latiendo con mucha fuerza, como si quisiera hacerlo querer morir de un paro cardiaco. Se sentía estúpido¿Cómo pudo ir hacia ella sabiendo que ella lo detestaba? Apretó su puño, y sintió que era muy blanco más el dolor le recordaba que ella también había sufrido. Los dos habían sufrido en un juego de mentiras y acertijos que ninguno pudo salir con beneficios.

-Eh estado mal-Repuso con honestidad, iba a lastimarlo con sus pláticas. No iba a aceptar esa mirada tierna que la hacía derretir, iba a hacerlo sufrir una y otra vez. Más y más, hasta que estuviera satisfecha.-Eres un idiota, te odio-Y las lágrimas comenzar a caer con demasiada violencia. El único sonido que el lograba escuchar era el sonido de cuando ella respiraba-

Se le partía el alma cada vez que la veía llorar pero solo podía sentir la falta de sangre en su mano izquierda.

El también quería llorar.

-¡Te odio, te odio, te odio! Esperaba alguna explicación, una llamada. ¿Una carta? Eso no me explicó nada, solo palabras incoherentes ¡TE ODIO!-Dijo mientras se volteaba y comenzaba a llorar, el solo veía como la espalda de ella subía y bajaba, deseaba poder abrazarla pero estaba muy alterada-¡Tu esposa, y tu amiga por varios años! Y solo te largas así como así-Dijo mientras hipeaba nerviosa, quería decirle todo pero el llanto le impedía decir todo lo que sentía-No te quiero cerca, no te quiero... ¡Te odio!-Repitió mientras comenzaba a sentir su corazón aun más roto. ¡Todo venía tan rápido!-

-¡ODIAME!-Gritó mientras la hacía que ella lo viera-Yo no viví bien, no era feliz. Soy feliz a tu lado, soy mejor contigo...Me odio, y deseo morir pero quiero estar contigo-Volvió a decir mientras sus ojos temblaban al mantener contacto visual con Kagome. Los ojos cafés de ella temblaban llenos de lágrimas. Le provocaba un grande deseo de abrazarla-

-No se si deseo estar contigo-Volvió a susurrar mientras agachaba la mirada, el le levanto el rostro, un rostro blanco que estaba cubierto con llanto-

-Si, si deseas estar conmigo de la misma manera en que yo deseo estar contigo-Le susurró haciendo que la frente de el con la de ella se tocaran, un roce que a ella le gusto. Su aliento caliente, haciendo que sus cuerpos encontraran su propio calor, sus corazones intentando localizar ese ritmo tranquilo. Más solo encontraron una tormenta, una tormenta con emociones que estaban por explotar. El odio que poco a poco ella iba sintiendo se estaba evaporando como el agua a altas temperaturas calientes, todo se evaporaba. Las lágrimas aun continuaban cayendo, y quemaban su mejilla. Haciendo que el nudo todavía no desapareciera-He venido para quedarme por mi hijo...Por ti...-Su voz era temblorosa, pero sabía lo que tenía que decir.-

-No...-Dijo ella mientras se apartaba, el entonces comenzó a llorar. Un llanto que ella jamás había visto en el, y que ambos corazones se partían...También el de ella, no sabía en que había fallado...Ya no sabía-Solo nos haremos daño, yo te quiero lastimar...-Dijo ella en confesión mientras el sonreía en su llanto, pero la acerco a el. Lo único que los separaba era casi nada. No había obstáculos y definitivamente solo existía ella-

Ella con su olor canela, emanando la dulzura que el jamás encontraría en otras personas. Ella con sus ojos llorosos y entregándole a el siempre el corazón. Ella simplemente Kagome.

-Perdóname...-Dijo Inuyasha mientras le tomaba las manos y entonces las comenzaba a besar, ella intento apartarlas pero el también las estaba agarrando con un poco de fuerza-yo te amo, te prometo que esta vez será mejor-Volvió a decir mientras Kagome se separaba aun más furiosa y se pasaba al asiento de atrás-

-¿Por qué escapaste con Kikyou?-Preguntó Kagome por primera vez, no quería escuchar pero se estaba muriendo de la curiosidad. Si al menos el decía un poco ella iba a descansar demasiado-

-Fue por-Y el estaba dudando en decirle o no, si le decía ella entonces haría un gran problema. Pero si no le decía, no la volvería a ver-

Tantas letras en el vocabulario y muy pocas palabras que el alcanzaba a formar. Sentía que era muy débil a su lado, lo era. Débil y tonto por ella.

-Porque fui un idiota, pero quiero estar contigo hasta mi último día de muerte-Susurró mientras veía por el espejo retrovisor como ella miraba por la ventana viendo la hermosa lluvia, y la oscuridad que ya comenzaba a abarcar por toda la ciudad-

Es gracioso como puedes romperte, es decir romperte y caer al vacío y después esperar de manera desesperada por un poco de ayuda.

Sedúcelo, le estaba diciendo la atmosfera en ese momento. Olvida todo, le susurraba también su corazón. Perdónalo, le decía su mente. Pero no quería hacer eso, quería simplemente esperar el movimiento de el.

¿A el le importaría si leería su mente? Porque ella era todo un caos y no estaba segura si sus pensamientos estaban coordinados o sincronizados.

Que el leyera su mente, pero siguiera viendo sus labios. Porque ella no brillaría si el no brillaba, después ella desearía que el le dijera que había encontrado en su retorcida mente. ¿Algún pensamiento infiel?

Negó mientras continuaba sintiendo que sus lágrimas quemaban.

El tomo un grande suspiro, no deseaba dar malas noticias pero iba a dar la verdad. Parte de ella.

-Escucha Kikyou me dejo ser libre por una cosa-Dijo con un susurro, el también salto a la parte de atrás del carro separado de ella porque no sería capaz de controlarse si sus cuerpos tenían un roce mínimo. Ella estaba interesada en escuchar esa parte-Estoy enfermo-Expulsó mientras esperaba alguna reacción por parte de ella. Un show a la media noche, el show de todos los corazones rotos.-

El sabía lo que ella quería, ella quería algo con el. Su cuerpo se lo decía, pero su mente no sabía si actuar o dejar que ella hiciera el primer movimiento, leería la expresión corporal de ella. Necesitaba algo que lo hiciera sentir vivo, y feliz.

Ella se preocupo sintiendo aun más su manzana de Adán¿Eva saborearía la manzana? Porque ella la estaba saboreando.

Porque todo lo que sabe bien te provoca algo mal. El fumar en exceso te causa cáncer, el alcohol te da cirrosis. Las palomitas de maíz, con su grasa y su no proteína te provocaban enfermedades después de tanta grasa.

El amar a una persona te la puede quitar con un parpadeo. Por eso era necesario hacer movimientos rápidos, y no esperar a los demás. A veces, las estrellas también lloraban de lamento por la vida tan pesada de las otras personas.

-Tengo neumonía, dicen que me puedo salvar pero...-El estaba mintiendo, y ella no le estaba creyendo se podía ver claramente en Inuyasha que estaba mintiendo. Ella lo conocía muy bien, sabía perfectamente que el mentiría por varias razones. No sabía en que parte de su enfermedad estaba mintiendo, el siempre fue muy saludable. Siempre ella era la que se enfermaba, sus ojos continuaron derramando lágrimas-

Con el tiempo esas lágrimas podrían ser deseos, pero en ese momento las lágrimas continuaban siendo sufrimiento y dolor.

¿Por qué dolor? Porque la vida era cruel, y no deseaba que estuvieran juntos; Todos estaban juntos hasta la muerte, pero ¿Por qué ellos no? Las lágrimas caían con más facilidad, se había quedado en silencio todo. El esperando alguna respuesta, lo que fuera. Un golpe, pero ella simplemente lo abrazo, fue como si quitara cualquier peso de resentimiento y odio. Lo tenía enfrente de el, la venda de sus ojos fue como si hubiera desaparecido, si estaba con ella era porque posiblemente tenían una oportunidad...Tan siquiera una.

Las lágrimas aun no dejaban de caer, y los dos jamás habían estado tan asustados. En el abrazo, cuando las luces de todas las calles de la ciudad estaban en su punto más alto de luminosidad era como el le susurraba todas esas cosas bonitas que a una mujer le gusta escuchar. Le susurró perdón, y aunque no deseaba revelar mucho de su enfermedad sabía que poco a poco Kagome se daría cuenta.

Los dos amantes se encontraban llorando, el no temía de que lo vieran llorando. Era un hombre y en todos los lugares del mundo hay un hombre que llora en los brazos de su esposa. Estrechó aun más el cuerpo frágil y delgado de su esposa, sintiendo como ella comenzaba a activar su cuerpo para corresponderle. No habían sabido como habían terminado en el asiento de atrás, con sus ojos viéndose a cada momento y el interior del carro cargado de muchas emociones que no se lograban leer. El la acomodo cerca de el, solo había una oportunidad.

Solo una. No dos.

Con su cuero masculino encima del de ella, y sus ojos viéndose a cada momento. Una lágrima resbalo por los ojos de Kagome haciéndola ver más tierna, el cuerpo azabache de Kagome estaba esparcido por todo el asiento negro de piel, el aroma de los dos se iba impregnando en cada pequeña parte del carro con la que tenían contacto. Ella desprendía olor a canela, y el a menta.

Un olor que combinado era delicioso. La dejo entre el asiento que sostenía ambos cuerpos, y su cuerpo que evitaba que ella se levantara. Ella no se apartaba, estaba ahí. Viéndolo creyendo que toda esa discusión y ese ataque esquizofrénico simplemente fue un sueño. Los vidrios del carro se comenzaban a empañar, con el calor que ellos estaban expulsando. La deseaba tanto que no quería que el deseo se extinguiera en esos momentos.

Ella estaba tocándole el pecho, y no hacía el esfuerzo suficiente como para moverlo y aunque lo quisiera quitar, no podría el era demasiado fuerte como para sujetar las dos pequeñas muñecas de ella con una sola mano. Y eso que estaba molesta, sus ojos cafés estaban brillando por la excitación o por el coraje.

Intentando hacer que el cuerpo de Kagome se moviera un poco, no estaba segura de si quería dejarlo continuar. Pero tampoco quería quedarse así, sola y con frío. El fuego que estaba dentro de su cuerpo fluía por todo su cuerpo haciendo que casi le quemara la piel, los labios de el por fin se posaron sobre los de ella aunque no deseaba que el la manipulara tan fácil, y aunque no deseaba caer tan fácil era imposible resistirse ante algo que tu cuerpo te estaba pidiendo de manera exagerada, ese beso fue más eléctrico que todos los demás. Eran dos rocas que mientras más se frotaran iban a sacar más chispas.

El tenía la chispa adecuada, y ella estaba lista a encenderse no le importaba ya si se quemaba. Rió cuando sintió como el estaba poniendo sus manos sobre todo su cuerpo, solo eran pequeños roces que hacían que su cuerpo se revolcara en todos lados. Esto solo iba a saber el paraíso, porque el paraíso sabe todo.

Ambas bocas estaban haciendo un contacto que te haría llorar si los vieras, sus respiración se iban agitando y no duro demasiado tiempo en que el dejara de sujetar las muñecas de Kagome para que no escapara, de hecho tampoco paso mucho tiempo para que Kagome le correspondiera todas las caricias, por las ventanas del carro se veía claramente todo lo que pasaba al exterior pero para ellos la manta del cielo era simplemente un dibujo, y todas las personas que pasaban ignorando el carro apagado bajo la lluvia. Solo eran ellos dos las personas reales en esos segundos, lo demás eran dibujos que estaban haciéndoles compañía.

Todo siempre empieza con un beso, y después reacciones y preguntas ¿Cómo pudo suceder todo esto? No pienses nada, solo actúa. Se una señorita, besa a todos los hombres que quieras. Inuyasha seguía besándola, aun insatisfecho de todas esas noches horribles que había vivido. Cada caricia que el le regalaba a Kagome hacia que el cuerpo de ella se estremeciera, moviendo su cintura apresurando casi todo. La ropa de Kagome se estaba deslizando por el asiento del carro hasta el suelo del carro. Ella no quiso hacer nada, así que se levanto un poco, comenzando a quitarle la camisa a Inuyasha, iba a darle algo que no había dado en ese tiempo que estaban separados.

Le creía todo lo que el dijera, le creería si dijera que ya no la amaba. Le creería incluso que el jamás se escapo con Kikyou y que siempre estuvo a su lado.

Le creería todo y mucho más, con su cabello negro revolviéndose aun más y el tocándolo hundiendo sus dedos dentro del cabello negro de Kagome, halándolo un poco para poder besar su cuello. No había ni un pequeño rastro del peinado que ella se había encontrado usando, con las manos de Kagome rasgando un poco la espalda de Inuyasha y sintiendo como los labios de su esposo tocando su espalda y su vientre. Besaba con mucho ímpetu, entregando toda su alma en un beso. Ahora le toco a ella estar encima de él, beso su cuello demostrándole que el no solo era demasiado bueno en excitar a una mujer.

El también se levanto, quedando frente a frente a Kagome, besándola haciendo que ella cerrara sus ojos cafés. El estaba disfrutando como ella parecía hacerse la fuerte y tratar de no derretirse en sus brazos, se sentía como su primera vez. Insertando su pene en alguna zona desconocida, a ella pareció dolerle un poco, acomodándose de una manera en que le provocara placer y el dolor evitara sentirse tanto. Para su cuerpo era la primera vez, pero ya habían pasado tantas veces de hacer el amor, se estaba desmoronando poco a poco ante cada embestida, su cuerpo poco desnudo, se estaba moviendo al compás de cómo ella iba marcando la velocidad.

Eran dos animales que estaban apenas intentando conocerse más de lo que ya se conocían, a ninguno de los dos les gustaba esperar. Con sus corazones latiendo al mismo tiempo como si fueran uno, las dos únicas melodías que ellos dos "lograban" escuchar era el sonido del asiento al momento en que ambos cuerpos comenzaban a moverse al compás de la fuerza de sus gemidos. Las lágrimas procedían a secarse lentamente, todos sabían un poco de algo en esos momentos. La oscuridad no evitaba que ellos dos pudieran ver sus propios cuerpos.

Ella sabía el nombre de Inuyasha lo cual era bueno porque solamente eso iba a estar gritando durante toda la noche.

Al principio fueron gemidos, el era más audaz. Y algo entro a su mente, algo que jamás se había preguntado...Quería saber todo, y mucho más. Quería tener todo el conocimiento para no sentir algún extraño sentimiento que le amargara la vida.

-¿También así lo hacías con Kikyou?-Preguntó de manera celosa, Inuyasha detuvo su movimiento incapaz de contener sus propios fluidos. Y fue entonces cuando el gritó, estaba apretando demasiado los brazos de Kagome, los ojos dorados brillaban aun más. Y esta vez fue más salvaje, lo que había comenzado como algo más tierno había comenzado a ser más rápido e incluso violento-

-NO-Gritó en lugar de gritar el nombre de Kagome, mientras intentaba darle más placer.-

La cadena que ella le había regalado hace tres años, estaba moviéndose constantemente sincronizando con ambos movimiento que los dos hacían, el sonido de la respiración de Kagome sobre su oído lo incitaba a querer dar aun más a su pareja. Quería escucharla gemir más, frunció el entrecejo al sentir como todo su cuerpo se tensaba. Ella podía verle el torso a su esposo, como se movía. Y por primera vez pensó en lo sexy que era. Su cuerpo que estuvo mojado ahora estaba sudando, las chispas estaban apareciendo otra vez entre ellos.

Termino agotada, sentir esos movimientos bruscos que le fascinaron dentro de ella.

¿Cómo olvidar a una persona cuando la has conocido por mucho tiempo?

¿Cómo olvidar a Inuyasha si dejaste a tu familia por un embarazo que el acepto?

Le creía porque estando a sus brazos recordaba todas esas cosas que el hacía por ella, se casaron a una temprana edad y estaban ahí juntos.

-te amo...-Susurró el jadeante mientras el la acostaba encima de ella, abrazándola y cubriéndola con su propia ropa. Queriéndola más para el-

Los gemidos fueron el sonido del amor.

Exploto sus fluidos dentro de ella una vez más.

El tuvo que regresar...Había mentido.

El sabía todo, y ella no sabía nada.

El hombre que regreso...

-Kikyou, tenemos que hablar-Le había dicho mientras la besaba y la comenzaba a tirar violentamente a la cama, jamás la había tocado y ella estaba sedienta de placer-

Cada gemido no era música para el, justo cuando la tuvo debajo de el. Uso su fuerza masculina y comenzó a usar una almohada a su favor, hundió esa almohada sobre el rostro de Kikyou. Estaba encima de ella, así que el iba a ganar en esa batalla.

-Te odio-Le dijo al cuarto lleno de oscuridad, mientras continuaba haciendo presión sobre ella. Poco a poco ella fue perdiendo esa batalla-

Los niños ricos jamás entenderían esto, los diseñadores podían crear las joyas más el pudo crear su propia libertad asesinando a la hermana de Kagome, para estar con su amor.

No se arrepintió, no pudo regresar antes porque tuvo que enfrentar a la policía.

Sonrió, mientras la cargaba para llevarla a la tina en donde ella estaba, fue un suicidio. Ya que el lo había planeado, movió la mano de Kikyou para que dijera "Adiós", tuvo que hacerle un par de cortes con las huellas de Kikyou. Porque el simplemente no tuvo nada que ver.

La policía le hizo muchas preguntas, y el simplemente dijo que ya la había visto llegar llorando, más ella lo insultaba. El dijo que estuvo con ella porque Kagome se lo pidió, la policía le creyó. Atontados de la forma tan bien en que Inuyasha Taisho tomo la noticia de Kikyou con calma.

¿Por qué lo había hecho?

Porque la vida esta llena de errores que la gente comete, este no fue un error. Fue algo planeado porque se estaba hartando. Asesino a Kikyou Higurashi porque no la soportaba, una vida como la de ella no iba a necesitarse.

Y de el jamás sospecharon.

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Yuki y Yaki. Los nombres de las dos de sus hijas gemelas, sus ojos simplemente no lo podían creer, Kikyou les había hecho tantas cosas pero Kagome sufrió aun más. ¿Un embarazo sola? El jamás se había enterado de eso, las estuvo admirando aun no se sabía a quien se parecían. Con sus pequeñas manitas sujetando uno de sus dedos pequeños. Yasha estaba viéndolas igual que el, la culpa en su mente no estaba en su mente.

-Te amo chiquillo-Le dijo Inuyasha mientras Yasha se hacía un poco hacia atrás-¿Qué¿Tu padre no te puede decir que te ama?-Lo regaño mientras veían los dos como llegaba Kagome al cuarto y veía como estaban los dos hombrecitos de la casa jugando con las bebes. Había encontrado a Inuyasha picándole la nariz a una de sus hijas, y Yasha apretándole la mejilla. En pocos segundos las bebes iban a llorar-

-Cuando tu estés viejo-Se refería a Inuyasha-Espero que andes en sillas de ruedas y ellas te avienten de la calle más alta...-Dijo Kagome de manera bromista, Yasha pudo distinguir como su mamá sonreía aun más estando cerca de su papá. Y le fascinaba todo eso-

Pero todavía estaba la duda de Inuyasha. ¿En verdad estaba enfermo?

Lo amaba mucho. Y no quería dudar.

Si el se volvía a ir desearía que el le leyera la mente para saber que había encontrado.

Las noticias jamás le llegaban a ella, porque ella ya no pertenecía a la familia Higurashi ahora era una Taisho por segunda vez. Los cinco estaban juntos.

Continuará

N/A:

Les gusto Les aburrió DIGANME TODO xD

Uh, este capitulo me gusto. O.O hahaha espero que sigan leyendo mis otras historias ;

Ya bye

LOS QUIERO. Mi viernes estuvo bien padre :B

Hahaha

DEJEN REVIEWS!

"Before we have a breakdown,

Just come here and lie down"

By: Willnira.

Ps: Dear friend, I'm in love with your boyfriend and don't put a face full of surprised you know the love is just easy as an ABC.

Ps: Saturday, I'm going into you. (: