Misstake.
Notas previas:
No, no le queda mucho a este fic n.n! Actualizo rápido.
Iba a ponerle cáncer a Inuyasha pero eso sería en verdad trágico y esto es como una novela, juega con los actores pero que te divierta.
No se preocupen, el drama siempre pasa. O eso es lo que les voy a hacer creer (:
Capitulo 18:Relájate
"You're not as bad as me, don't try to tease me
'Coz you might get burn"
Los rayos cálidos del sol hacían del día algo demasiado agradable, su hijo en medio abrazando a su mamá protegiéndola de cualquier mal. Y su esposo abrazando a su hijo como si así le dijera que jamás se iba a marchar.
Tuvo pesadillas sobre el sufrimiento que Kikyou pudo haber experimentado pero ¿Lo hacía una mala persona el querer su libertad?
¿En verdad era malo por simplemente querer estar con la mujer que amaba más en este mundo? Si era malo entonces debería morir, porque por asesinos como el es que la gente inocente muere día con día, que lo despertaran de su pesadilla porque solo temblaba en ella y se escondía. Con las paredes pintadas de blanco, el estaba flotando sintiéndose todo menos un hombre. Y al fin despertó, abriendo sus ojos dorados, llevaría en su mente la culpa que apenas aparecía.
Llevaría en su mente todos los recuerdos. Cerró sus ojos y siguió sintiendo la respiración de su hijo, y cerró sus ojos cuando vio despertar a Kagome. Y ella se levanto para hacer un par de llamadas, no entendió casi nada ella hablaba en francés y desgraciadamente el francés jamás fue de su agrado.
Vio como ella colocaba sus lentes, y como estaba diciendo algo de manera furiosa. Posiblemente no era algo tan malo, entro al baño y fue cuando el se irguió un poco pero Yasha giro y lo hizo volver a agacharse después de quince minutos salía Kagome con ropa interior, se cambio y luego procedió a maquillarse un poco.
La estaba observando entretenido, hasta que Yasha despertó y se adapto a la luz del día. Se levanto de la cama y fue hasta donde estaba Kagome.
-¡Ma!-Dijo mientras Kagome lo volteaba a ver-Tengo hambre...-Dijo haciendo que Kagome simplemente asintiera-
-Dile a tu padre que te prepare algo de comer, mamá tiene que ir otra vez a trabajar-Dijo con una sonrisa mientras Yasha iba con su papá a despertarlo, Inuyasha fingió que no sabía nada de hecho no despertó, luego Kagome escuchó como sus hijas comenzaban a llorar posiblemente todavía no debería de irse a trabajar-
Se apresuró a llegar a ir con sus hijas pero Yasha estaba aferrándose a su pierna.
-¡Mamá!-Dijo molesto mientras comenzaba a dejarse caer al suelo, evitándole a Kagome poder ir con sus hermanas los ojos dorados de Yasha comenzaban a hacerse llorosos-
-Yasha tengo que ir con tus hermanas-Decía mientras intentaba dar un paso más no podía-Yasha-Dijo mientras Inuyasha se levantaba y cargaba a su hijo para así llevarlo a desayunar, Kagome le susurró un gracias mientras comenzaba a ir con sus hijas-
Con un silencio apresurado, y el sonido de sus hijas con el llanto matutino ella iba caminando apresurada. Estaba viendo como lloraban, y ella solamente estaba apresurando a llegar a su lado.
Las bebes al no poder ver aun bien a su madre, podían sentir como su mamá con sus ojos cafés las estaba observando y con sus sedosas manos las acariciaba y las cargaba. Era como si fuera una escena digna de ser puesta en algún cuadro, una madre viendo con cariño a sus hijas y Yasha que había dicho que había olvidado algo pero solamente estaba observando entre la abertura de la puerta a su madre.
¿Así lo había visto a el?
Y se sintió que de ese loco mundo, el estaba participando con su triste y miserable personaje haciendo una interpretación de un típico niño rico que no estaba de acuerdo con su vida; Siguió mirando a lo lejos a su madre, como miraba a sus hermanas. El no quería que ellas fueran observadas de esa manera, fue como un flechazo a su corazón de pura traición.
Por supuesto que siempre había creído que el iba a ser el único, más la vida le había hecho una jugada muy grande al tener una edad muy pequeña.
Fue con su papá sintiéndose demasiado tonto. Por supuesto que si le decía algo a su papá el iba a defender a su mamá, gruñó mientras tomaba asiento en el banco. Inuyasha había notado su malestar pero espero a que su hijo quisiera hablar de eso, un desayuno para dos grandiosos hombres.
Su mamá había entrado a la cocina, con un rostro totalmente desencajado y unos ojos cafés llenos de pintura. Se veía más hermosa que de costumbre posiblemente debido a la palabra "amor". Hablarle a su madre en esos momentos era como intentar quitarle una estrella a la constelación; Con sus ojos dorados y cansados continuo observando como estaba apresurada recorriendo toda la casa, era como si tratara de desvestir su casa para tratar de conseguir algo que posiblemente no encontraba. No importaba si se estaba sintiendo solitario, porque hasta el rey con millones de sirvientes puede sentirse solitario...Ahmm, después de todo debía dominarse un rey.
Inuyasha simplemente estaba desayunando cereal. La leche cayendo como una hermosa cascada proveniente de Canadá. ¿Su mamá ya no le contaría esas historias que lo hacían sentir como si estuviera ahí, siendo uno de esos personajes que tanto le fascinaban? Y se entristeció porque de seguro ya no iba a contarle esas historias, sin embargo su papá se los iba a contar.
Su mamá aun continuaba dando vueltas por toda la casa, posiblemente no deseando irse todavía. Entro a la cocina, y vio a su papá todavía desayunar con calma observando el periódico en lugar de observar a Yasha.
-Me voy-Anunció mientras comenzaba a meter sus cosas de nuevo a su bolsa roja, Yasha continuaba mirando comiendo su pan tostado con mucha calma. Posiblemente cuando fuera grande ya comería de manera más veloz, pero ahora no tenía ganas de comer-Nos vemos-Y al decir eso, le dio un beso en la mejilla a Yasha y otro a Inuyasha. Los dos hicieron el mismo gesto de reproche, más Kagome los ignoro y comenzó a irse creyendo que iba a ser imposible que Yasha fuera más como Inuyasha que como ella y deseando internamente que sus dos hijas gemelas fueran más como ella. Ya Inuyasha había enseñado a Yasha a ser como el, así que ella iba a enseñar a Yuki y Yaki.-
Yasha no observó como se iba su mamá al contrario vio como su papá iba a despedirla y luego el regresaba para mirarlo. Dos pequeños cerditos inconscientes en una casa grande ¿Qué podían hacer?
Primero hicieron algo que los hombres siempre hacen, anduvieron descalzos por toda la casa mientras escuchaban alguna banda alocada que su padre solía escuchar y la forma divertida en que bailaban antes. Para Yasha eso era mágico, cantando cosas absurdas mientras sentían la forma agresiva en que su padre bailaba, jamás se había imaginado que su papá fue uno de los fans de "the Beatles" o "the crash". Pero nunca sabemos con una mirada que clase de grupos musicales pueden gustarte.
Después hicieron comida que no iban a terminar, y a las dos horas llegó Souta para unirse a su diversión de andar en bóxers por toda la casa, y caminar como si fueran los reyes de la casa. Aunque prácticamente lo eran.
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Regresar al trabajo fue algo que ya necesitaba. Su cuerpo necesitaba de nuevo entrenamiento y necesitaba acostumbrarse a la forma tan estresante en que podía ser su trabajo. Las horas largas en que el ensayar puede resultar, no descanso y la única motivación que tenían las modelas era un redbull que solamente alteraba tu energía para así no hacer que te durmieras, le indicaron de un proyecto en el que iba a participar.
Iba a trabajar de ocho a dos, y por ser una excelente modelo iba a tener que solamente posar, sonreír y actuar como si la cámara fuera su mejor amiga. Noto que esta vez había más adolescentes entrando a la industria y con sus amigas modelos susurraban si iban a lograr poder seguir el ritmo en que iban a necesitar trabajar. Eran bonitas más un poco creídas porque solamente habían logrado entrar a la industria, el representante de las modelos las estaba criticando de pies a cabeza tal y como lo habían hecho con las modelos que tenían más tiempo en la industria.
Su representante llego con un par de papeles, leyó los papeles mientras luego los firmaba el representante de nuevo procedió a irse y de nuevo estaba rodeada entre la luz y las múltiples manos que se movían para tratar de hacerla más hermosa de lo que ya era, la pusieron sobre una plataforma mientras otras modelos se unían a ella. Dos eran nuevas y las otras tres eran sus amigas.
Tres eran rubias, y dos eran morenas.
Y ella era la azabache que resaltaba más por estar en el medio, llevaban solamente un par de bikinis con el que iban a promocionar una nueva marca que algún diseñador iba a promocionar dentro de un mes, pero el ya estaba necesitando la propaganda.
Salió posando como siempre, como si fuera una adolescente doblando un poco su pierna mientras tomaba de las manos a las que tenía a su lado. Las dos morenas estaban en las esquinas, poniendo su mano sobre su boca mientras reían de manera ilusa. Después de todo tenían que sacar una buena pose, el fotógrafo pidió un cambio de fotografías algo más vivo y que fuera más real.
Kagome alentó a sus dos amigas mientras las incitaba a actuar como locas y a sentarse como si estuvieran en la arena tomando el sol incluso en varias usaron una pelota playera de utilería. Siempre Kagome resaltaba porque incitaba a las otras modelos a hacer cosas descontroladas, en ese momento las estrellas eran ellas. Al fotógrafo le gusto cada fotografía resaltando la libertad que podían expresar ellas en el estudio donde su único fondo para trabajar era una manta en la que haría todos los arreglos.
Salió de su trabajo después de las cuatro de la tarde, en su estomago solo había un poco de café. Tomo asiento en la recepción mientras tomaba grandes bocanadas de aire, sentía que se estaba sintiendo un poco mal. La forma rápida en que todo había sucedido, se levanto mientras les regalaba unas sonrisas a sus compañeras. El guardia le dio su carro mientras ella tomaba asiento. Transito por las grandes calles de la ciudad donde vivía, encontrando rostros alegres que paseaban tomados de las manos con sus seres queridos. Mujeres que se detenían en alguna tienda de joyería admirando algún collar más sin atreverse a comprarlo pues el precio simplemente era un poco alto.
Mientras más aceleraba más cansada se sentía, su visión se nublaba y procuraba tomar grandes bocanadas de aire para así intentar llenar su estomago con algo. Algo grande iba a pasar.
Deseaba frenar pero todo se estaba haciendo como cansado, su visión continuaba nublándose. Sin más fue como freno y los demás carros apresurados se estrellaron contra el suyo, perdió la conciencia y sintió que todo giraba demasiado para su gusto.
Todo se hizo negro, y fue como su rostro termino encima de la bolsa para choques del carro; Fue como si su cuerpo se hiciera hacia delante y de nuevo hacía atrás, la gente intentaba alejarse más otros deseaban ver que había pasado, menos mal que no había terminado cayendo de un precipicio. Todo continuaba estando negro, y las demás personas intentaban sacarla de ahí. La sangre brotaba de su frente, y solo escuchaba el eco de los gritos.
No supo como todo había pasado, muchas personas tomando fotografías y las personas de adelante intentando avanzar al igual que las personas que estaban atrás de ella.
Todos salían de sus carros pero ella no, llegó un policía mientras intentaba buscar una ambulancia, los otros carros habían terminado heridos. Unos estaban doblando su cuerpo del dolor más sin embargo había reaccionado, pero ella se había quedado dormida con un golpe en su frente.
El policía había pedido permiso a las personas para que se alejaran y fue cuando abrió la puerta descubriendo el rostro de la mujer totalmente oculto entre la bolsa. Y cuando abrió ella cayo hacia su izquierda, el policía la había sujetado mientras la dejaba con cuidado en el suelo. Muchos estaban viendo eso, como los reporteros llegaban de último minuto.
-¡ES KAGOME HIGURASHI! POR DIOS SANTO, KAGOME HIGURASHI-Repitió gritando una reportera mientras le indicaba a su camarógrafo que se acercará a grabar todo. La ambulancia llegó para recogerla a ella, mientras esperaban los demás pacientes por los demás heridos. La llevaban con oxigeno y la estaban revisando-
La suerte de una persona puede cambiar tan rápido, un minuto te encuentras bien y al siguiente puedes estar siendo apuñalado por un asesino. O siendo apuñalado por otro carro, y después quedar inconsciente.
Jamás había descansado tan bien como esa vez, con la luz del sol dando a todo lo que podía y los gritos de las personas. El policía estaba encargándose de todos los trámites, siendo un personaje extra en esta historia donde los errores son tus peores enemigos y pueden dejarte en la ruina.
Pero también por esos grandiosos errores puedes tener un paraíso para ti solo de manera egoísta y egocéntrica.
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Su teléfono no paraba de sonar, y de manera molesta contesto.
-Señor Taisho, lamento informarle que su esposa ha tenido un accidente se encuentra en el hospital de la calle 385-Jamás se había esperado eso y tenía que asimilar todo. Se puso un pantalón, con una blusa que posiblemente no combinaba con sus tenis pero sin embargo el continuo saliendo. Importándole muy poco si la noche lograba ser muy fría-
-Souta cuida a los niños, algo le ocurrió a Kagome-Le susurró mientras Souta comenzaba a preocuparse, Inuyasha le dijo que se tranquilizará y después fue a ver a su adorada esposa-
Su suerte no estaba de su lado, todas las calles estaban atascadas de tráfico. Y el estaba desesperándose, después de media hora logro llegar al hospital viendo como la ambulancia aun continuaba trayendo varios heridos. Entró corriendo, sintiendo que el alma se le iba a salir de un momento a otro.
La enferma fue demasiado ruda y le indico que tomará asiento y que esperara al doctor. Se quedo esperando, mientras le informaba a Miroku y a Sango lo que había ocurrido en esos momentos era simplemente un sujeto con pésima suerte rezando porque su esposa estuviera bien, el sonido del hospital era la melodía más triste que el pudo escuchar de hecho dudaba si lograba escuchar las voces de las personas el solamente estaba preocupado por Kagome. Rezando y rezando por su bienestar.
Sango llegó primero que Miroku mientras hacia miles de preguntas, el contesto todas con un "no sé" y eso hizo desesperar a Sango la cual fue a investigar por su propia cuenta. Justo cuando iba a entrar a otro pasillo, vio llegar a un doctor con un rostro serio, ella dio un par de pasos hacia atrás para dejarlo pasar y ella continúo viendo si Kagome estaba bien.
-¿Familiares de Kagome Taisho?-Preguntó mientras Inuyasha y Sango se acercaban a el de manera apresurada a el-
El doctor era alto, y delgado con una cara demacrada y ojos grises que podían ser azules más con el tiempo se fueron haciendo más claros. Su cabello era blanco como la inocencia, Inuyasha deseaba respirar de la esperanza porque la fe se le estaba acabando.
-Tuvo un accidente, es muy rápido para saber que tiene pero les agradecería que tomaran asiento y esperaran-Dijo mientras Inuyasha y Sango comenzaban a tomar asiento. Aun incapaces de querer saber que es lo que le había pasado a Kagome-
No sabían que clase de accidente Kagome había tenido, solo sabían que un doctor de piel oscura la estaba atendiendo.
Y su espera fue eterna, Miroku se disculpo diciendo que no iba poder asistir.
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Dentro de la sala ella había comenzado a reaccionar, sintiendo que lo que respiraba era demasiado pesado para sus pulmones. No sabía donde estaba, no sabía casi nada. Había muchas manos en sus ojos que apenas intentaban adaptarse a la luz, y muchas personas con cosas en sus bocas que la estaban observando. Sentía por todo su cuerpo como el lugar era demasiado frío para su gusto, no recordaba que le había pasado.
Las voces las escuchaba distorsionadas.
Intento mover sus manos más estas no le respondían, contenía la respiración porque lo que le estaba entrando a la nariz era algo que no toleraba. Ni tampoco que tantas personas se movieran a su alrededor, la luz era demasiado blanca y sentía como si estuviera muerta.
Deseaba decirles en silencio que debían de callarse. Escuchaba ese ruido molesto de alguna asquerosa canción que esa persona tenía para su concentración.
Quería gritar ayuda pero no sabía si era muda o tenía voz. Deseaba gritar ayuda y que alguien viniera a salvarla, y de nuevo fue quedando dormida gracias a que una enfermera subió la dosis del somnífero.
Y ella de nuevo continuo durmiendo como la bella durmiente.
Su sueño era su único escape de esas crueles manos que esculcaban su cuerpo intentando encontrar un tesoro.
Cuando despertó fue estando sola, mientras se incorporaba. Tenía todavía algo en su nariz, ella estaba nerviosa. Su cuerpo estaba sudando, y sus ojos trataban de mantenerse abiertos.
Había una persona de blanco, que estaba escribiendo algo y un hombre con una mujer su rostro se lleno de confusión deseaba gritar algo pero algo no se sentía bien.
-Doctor, creo que quiere decir algo-Dijo mientras todos la miraban centrando sus ojos en ella. Apenas y podía abrir sus ojos, y apenas y podía mantenerlos abiertos estar ahí era una tortura algo le molestaba en su brazo y al ver que era intento no entrar en pánico. Primero iba a aclarar sus dudas-¿Quieres decir algo?-Preguntó esa mujer mientras sus ojos llorosos la continuaban viendo-
-¿Dón...Dónde estoy?-Alcanzó a preguntar haciendo que su cabeza le doliera y se sintiera aun más cansada, por suerte no tenía que respirar. El aire le llegaba a su nariz de manera mecánica y era más fácil-
-¿No sabes?-Preguntó el doctor sorprendido mientras sacaba una pequeña linterna para inspeccionar sus ojos-¿Nombre?-Ella simplemente alcanzo a leer en la bata el nombre del doctor-
-¿Yukino?-Preguntó mientras el señor daba un par de pasos, las otras dos personas estaban creyendo que era broma-Enfermera-Dijo mientras dejaba a la paciente sola con los dos desconocidos. Inuyasha y Sango estaban confundidos-
-¿Kagome?-Preguntó Sango mientras la muchacha volteaba a verlos un poco asustada-¡No, no te vamos a hacer daño!-Y fue como Kagome logró sonreír sus ojos cafés se posaron en los ojos dorados del acompañante de esa muchacha, posiblemente eran algunos amigos y estaban casados. Evitó mirarlo mientras veía como el doctor comenzaba a llegar con más doctores y enfermeras-
Todos hacían preguntas, de personas normales se convirtieron a bestia.
-¡YA!-Gritó mientras comenzaba a alejarse de todos, arranco la aguja que perforaba su piel, y simplemente los miró a todos furiosa empujando a quien fuera necesario para simplemente salir corriendo, el doctor comenzó a perseguirla pero Inuyasha fue el que se encargo de eso. Una mujer con una bata de papel corría por el hospital, una mujer que no sabía su nombre-
-Kagome-Susurró mientras la agarraba en un cálido abrazo, ella intento separarla-
-¡DEJAME!-Dijo mientras intentaba separarlo de ella, esos brazos se le hacían conocidos pero jamás los había visto. Era como si despertará de algún sueño, no tenía nada en su cabeza. Las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos, se estaban desesperando y todo estaba volviéndose confuso. El la cargo en el momento exacto en que ella había dejado de pelear contra el, la regresó a su habitación-
Posiblemente un fontanero era más feliz que el.
Su corazón se hizo trizas con el simple hecho de que ella había perdido la memoria, pero quedaba aun la luz de que con el tiempo todo regresaría a la normalidad. ¿Por qué no la detuvo? El iba a decirle que no fuera, con cuidado la puso en la cama. Era un hombre destrozado en ese momento, estaba desarmado.
El doctor o mejor dicho las enfermeras volvieron a ponerle todo. El doctor les dijo que le iban a recomendar a un buen psicólogo para que la hicieran recordar todo, intento ser muy sinceros con ellos.
No tenía idea de cuando ella iba a tener sus recuerdos de vuelta.
Siguió viéndola dormir. Era totalmente igual solamente que diferente, sin recuerdos. Soltó un suspiro, deseaba mil veces que eso le hubiera pasado a el.
¿Por qué ella?
¿Cuál fue su pecado?
Apretó su puño mientras continuaba viéndola dormir.
¿Qué hizo mal?
¿Por qué ella?
Miles de preguntas flotaban en su mente. No podía esperar para el momento en que ella despertará, le iba a decir algo corto y breve sobre ella...
Era volver a empezar, volver a enamorarla...
Era volver a hacer todo pero esta vez sin errores de los que se pueden arrepentir.
El doctor volvió a entrar, esta vez con una sonrisa más amplía.
-Felicidades su esposa lleva un mes de embarazo-Y al decir eso se retiro, normalmente a el no le gustaba dar buenas noticias pero era lo mínimo que necesitaban después de esa tragedia-
El solamente cerró sus ojos. ¿Acaso no tenían televisión?
Gruñó, un bebe más. ¿Y si ella no lo aceptaba?
Siguió apretando su puño hasta que se hizo blanco. Y se culpó de lo que estaba pasando.
Continuará...
N/A:
Si mi viernes rlz! (:
Hubiera ido a la fiesta de una amiga pero no iba a conocer a nadie además en el sumbawa se puso bien padre (con poca gente y ke! Tuve a todos los uchachos de intercambio para mi solita hohohoho).
DEJEN REVIEWS!
Ya pues :B machin padre!
"We can go, to a paradise of joy and love.
Destination unknown"
BY: WILLNIRA!
Playin': Destination Calabra♪
