Nota: Robotech/Macross es propiedad de Harmony Gold Studios. Gracias a los que leen este fanfic, espero no defraudarlos con la trama o el mismo fanfic.
Capítulo 2
Kyron despertó aturdido y con un tremendo dolor de cabeza, como si hubiera estado bebiendo por semanas esa bebida que los micronianos llamaban alcohol. Recostado sobre un a camilla, notó que estaba sujeto con correas cuando intentó levantarse.
-¡Maldita sea! –Gritó al no poder liberarse, se movió e intentó de varias formas liberar por lo menos una de sus manos, pero fue inútil.
El ruido no pasó desapercibido y rápidamente llegaron grandes enfermeros que le inyectaron potentes tranquilizantes para controlarlo.
-Era predecible una reacción así –Le dijo Exedor a Gloval.
-Lamentablemente es cierto –Gloval sacudió su cabeza y arregló su sombrero –No podemos mantenerlo sedado de por vida, debería haber algo para que Kyron se tranquilice un poco.
-Mirilla Parino estuvo con Azonia y no hubieron resultados positivos.
El almirante salió de la habitación
-No nos queda más que trasladarlo a la penitenciaría de alta seguridad en las afueras dela ciudad –El almirante comenzó a caminar hacia la puerta –No estoy de acuerdo con esa idea de Mainstroff, pero no tenemos alternativa, el tiempo se agota y si la gente de la ciudad se entera que el causante de sus desgracias está vivo, probablemente quieran su cabeza.
-¿Está diciendo que la población civil no sabe nada acerca de Khyron? –Preguntó Exedor.
-Eso es algo que preferimos mantener en reserva, no queremos ni pensar lo que dirá la prensa sobre el ejército cuando se enteren que el que destruyó ciudad Macross todavía vive.
En eso el almirante Gloval parecía estar equivocado, la prensa de ciudad Macross, desde hacía dos semanas, presentaba titulares sólo referentes al estado de salud de Min Mai, y su adicción al alcohol, y sobre todo el juicio que tenía que enfrentar la estrella por daños y perjuicios al hornato público.
Las noticias del ataque fueron relegadas a la quinta página y sólo se hablaba del tiempo en que las obras concluirían. Nunca se dijo nada acerca de los héroes que lucharon por salvar a la ciudad de la aniquilación total.
En la portada y con fotografías de media página aparecía el automóvil de Min Mai con un encabezado que decía: "Estrella sufre accidente automovilístico, las pruebas de alcoholemia fueron positivas. Juicio comienza hoy".
Min Mai arrugó el periódico y lo botó al cesto de basura junto a su cama en el hospital donde estaba. Llamó a las enfermeras y le pareció que entre ellas murmuraban sobre el inmaduro comportamiento de la caprichosa estrella.
-Si Lin Kyle estuviera aquí ya hubiera demandado a este pasquín por sugerir que yo debería entrara en rehabilitación –Min Mai hablaba mientras se cambiaba para acudir a la citación del juez.
Afuera del hospital un ejército de periodistas y fotógrafos esperaban a la antigua señorita Macross, que ni bien se asomó por la puerta se abalanzaron sobre ella como una jauría hambrienta.
No le fue mejor a la actriz y cantante en el juicio. El juez fue muy severo, intentó dar ejemplo con la joven a quien sentenció a seis meses de libertad condicional y servicio comunitario, por conducir en estado de ebriedad y poner en riesgo la vida de los transeúntes, con la condición de ingresar a un centro de rehabilitación y asistir a las charlas semanales de Alcoholicos Anónimos.
-Consíderelo como una advertencia señorita Min Mai –Dijo el juez –porque usted ni siquiera tiene licencia para conducir.
-Gracias su señoría -dijo la actriz.
-Preséntese mañana aquí a las ocho, se le indicarán sus obligaciones para saldar su deuda con la sociedad a la que le debe tanto –Con un fuerte golpe de martillo el juez hizo abandonar la sala.
