Hola, siento muchísimo el retraso pero no he podido escribir antes, exámenes, amigos novio, ordenador roto, virus etc...A partir de ahora intentare hacer los capítulos más largos.

Os dejo aquí las parejas con los hijos para que no os liéis.

Un beso a todos y muchas gracias por leerme.

Sirius-Bella: Rose Hellen Black (10), James Sirius Black (8)

Remus-Tonks: Tomas Remus Lupin (12), Mariam Nymphadora Lupin (8)

Bill-Fleur: Ann Fleur Weasley (5), Angel Arthur Weasley (3)

Charlie-Julia: Aretha Jenne Weasley y Cathering Molly Weasley (4) (gemelas)

Percy-Penelope: Arthur William Weasley (3)

George-Katie: Mark Frederick Weasley (6 meses)

Fred-Angelina: (esperando bebe)

Capitulo 7: Cambios

Estaban todos sentados en la mesa de té cuando sonó el timbre.

-Serán Remus y Sirius, voy abrirles.

Y Molly tan rápido como se fue regreso, esta vez acompañada de Sirius, Bella sus dos hijos y de Remus, Tonks y sus hijos.

-¡¡¡Tío Harry!!!-grito James el pequeño de los Black mientras se tiraba a los brazos de su padrino, Harry.

-Hola enano, ¿Cómo estas?-dijo Harry revolviendo el pelo de su ahijado

-Oye yo no soy un enano, ya tengo 8 años y dentro de tres iré a Hogwarts e iré a Gryffindor-dijo orgulloso el niño.

Harry sonrió al oír las palabras de su ahijado, el pequeño era todo Sirius y por siguiente era muy parecido al hombre que le da su nombre, James Potter.

Uno a uno fueron saludando, y hay que destacar que tanto Sirius como Remus le dieron una acogedora bienvenida a Granger estrujándola entre sus brazos ambos hombres. Y el ambiente fue cada vez mas alegre. Todos hablaban de sus cosas y los niños jugaban con los juguetes que les había sacado Molly.

Pero entonces sacaron el tema crucial que Ron había intentado evadir durante todo el día.

-Bueno chicos, ¿y como lleváis la boda?-dijo Penélope dirigiéndose a su cuñado y a su futura cuñada.

-Pues muy retrasado todo porque aquí donde ven, mi hijo se escaquea cada dos por tres-dijo Molly al parecer ofendida.

-Mama, no es que me escaque, es que tengo mucho trabajo y la boda y ahora el departamento que no tiene jefe, y hay muchas cosas-dijo Ron buscando defenderse

-Ya cariño, pero una persona se casa solo una vez en la vida, y no estas disfrutando de preparar la boda-dijo su madre intentando hacer entrar en razón a su hijo respecto a que tenia que estar más atento a los detalles de la boda-además de que Luna no puede con todo, ella también trabaja, y esta bastante agobiada ya que tú no la ayudas mucho.

Entonces Ron miro a su futura esposa como si acabara de caer en la cuenta de que ella también tenía que tener muchas cosas en la cabeza.

-Luna perdóname de verdad, no había caído en la cuenta-dijo Ron muy arrepentido por su actitud.

-Ay Ron, tú no cambias, solo piensas en ti, y no tienes en cuenta a la pobre Luna-dijo Hermione sabiendo que esas palabras harían su efecto en Ron, pero era necesario-Ron a veces tenemos que darnos cuenta que en nuestra alrededor hay algo más que solo nosotros, y que a veces los demás pueden sufrir por nuestro comportamiento-dijo esto último centrado su mirada hacia un punto fijo, como si intentara decirlo al aire y este le escuchara cambiando todo.

-Lo sé y lo siento Luna.

-No te preocupes Ron, sé que has estado muy ocupado, solo que es que necesito un poco de ayuda, ya sabes que nunca fui buena en llevar muchas cosas a la vez. Esa es la especialidad de Herms-dijo Luna mirando a su prometido con una luz en los ojos que denotaban todo lo que lo amaba, y que le perdonaría cualquier cosa.

-Entonces Ron, ¿te comprometes a que vas a estar más atento a la boda?-dijo la menor de los Weasley.

-Si, pero con una condición-todos miraron a Ron como si acabara de decir la mayor barbaridad del mundo, era su boda y tenia la obligación de ayudar, bastante que se lo habían dicho de buenas maneras.

-Pero tendrás morro-dijo Hermione bastante ofendida-es tu boda y tu obligación, bastante que Luna no te ha mandado a la mier...

-Espera, que la condición es necesaria-dijo Ron dejándola con la palabra en la boca, cosa que no agrado mucho a la castaña-la condición es que el jefe de aurores, es decir mi jefe, me deje un poco más de tiempo.

Y todos, excepto Hermione, desviaron su mirada hacia Harry esperando su respuesta.

-Vale esta bien Ron, tienes vía libre, te dejare tranquilo, pero eso no quita que no tengas que hacer una funciones básicas, sabes que bastante tengo con el departamento entero, el subdepartamento P como para también tener que encargarme de todo tu departamento.

-Espera un momento-dijo Hermione sorprendiendo a todos por su tono de voz- ¿TÚ eres el jefe de aurores? ¿Desde cuando? Pero si en el colegio no podías ni con dos trabajos a la vez.

-¿Perdona?-dijo Harry muy ofendido- lo primero de todo decirte que he cambiado, que ya no soy el mismo niñato de antes, he madurado; y segundo en el colegio no podía con dos trabajos a la vez porque un loco maniático intentaba matarme cada dos por tres-dijo Harry acordándose de su época en el colegio.

Hermione le miro por primera vez a los ojos con ¿lastima?, pero al momento desvió su mirada. No quería sentir pena por él, quería odiarlo hasta más no poder.

-Bueno Molly yo tengo que ir yéndome, tengo aún muchas cosas que hacer-dijo Hermione excusándose para salir lo antes posible de ahí.

-Esta bien Hermione querida, espero verte pronto-dijo Molly creyendo la excusa de la ex-Gryffindor.

Hermione se fue despidiendo de todos con un beso y un abrazo, a excepción de Harry que se despidió de él llamándole por su apellido e igual hizo el moreno.

-¡Hermione! espera un segundo-le llamo su antiguo profesor de defensa contra las artes oscuras.

-Dime Remus, ¿sucede algo?-dijo Hermione un poco preocupada.

-No, no te preocupes, solo quería comentarte que si no te importaría mucho pasarte el lunes por mi despacho-dijo el licántropo

-A si, no te preocupes, me pasaré por ahí

-¿Te parece bien a las diez?-pregunto Remus.

-si por mi no hay problemas-dijo Hermione confirmando con su agenda mental de que no tenía nada que hacer.

-OK, pues perfecto, nos vemos allí.

Y Remus le dio un beso en la mejilla a Hermione.

Hermione salió de la madriguera y pudo respirar ya por fin aliviada. Tenía que admitir que el encuentro con Potter le había removido muchas cosas del pasado, aunque ella pensó que sería por que no lo esperaba verlo allí. Aunque se sintió un poco tonta como no iba a estar allí si los Weasley son como su familia, Hermione debiste de imaginar que él esta aquí todos los fin de semanas. Y es que Harry había cambiado bastante, tanto físicamente como por dentro. Era mucho más frió y más calculador, al parece la madurez le había echo darse cuenta de que el mundo es cruel y no siempre hay que ser bueno. Aunque con los suyos seguía siendo igual de amable y amoroso, es más era mucho más cariñoso que antes, quizás gracias a la Molly que le había dado un amor que él nunca pudo disfrutar, el de una madre. Y físicamente estaba de toma pan y moja, y es que el chico había desarrollado sus músculos, sus ojos verdes ya no se veían tapados por esas gafa ya que ahora llevaba lentillas y brillaban como nunca y su pelo revuelto ahora le hacia más sexy aún. Su antiguo amigo había cambiado y mucho. Pero lo que más le impresiono fue su mirada, esa mirada que la había enamorado. Pero ahora no se pondría a pensar en eso, ahora solo quería cenar algo ligero y acostarse.

Hacia mucho que Harry no vivía un sábado tan excitante en la Madriguera como hoy. Y es que ver a Hermione de nuevo le había revuelto el estomago y porque no admitirlo, le había dado un vuelco al corazón al verla. Ella había cambiado mucho, se había vuelto mucho más fría y más calculadora si podía ser posible. Tenía contestaciones para todo, aunque eso antes también, pero ahora sabía contestar de una manera que se te quitaran las ganas de volver a preguntar algo, pero se había dado cuenta que con Ron seguía siendo como su hermana protectora que le abría los ojos porque no quería verle sufrir más de lo que ya lo hacia. Por lo que Harry adivino que seguía teniendo ese corazón gigantesco que no le entraba en el pecho. Y en apariencia física...MADRE MÍA, estaba para comérsela enterita, todo su cuerpo eran curvas, tenía una talla perfecta y como iba vestida se le marcaba su perfecta figura, sus rizos castaños se estaban perfectamente definidos y caían formando ondas a lo largo de su espalda y sus ojos...era lo que más le había impresionado, esos ojos color miel brillaban con luz propio, Harry pensó que si entraba en una cueva oscura podría iluminarla solo con sus ojos.

Y es que ambos habían cambiado, pero había algo que nunca podría cambiar, y es que podrían pensar de distinta forma, tener distinto cuerpo, ser más fríos, más cariñosos, pero los sentimientos verdaderos por mucho tiempo que pase nunca cambiaran. Y eso era lo que ellos no había cambiado: su amor hacia el otro.