Hola, bueno vengo con la continuación de está historia, para los fans de la pareja Remus&Tonks agregue más de ellos...

Disclaimer: no soy rica, no tengo publicado nada, no vivo en una mansión y esto lo hago literalmente por amor al arte...así que como pueden ver no soy JK

Espero RR, recuerden que entre más lleguen, las musas se inspiran más y yo actualizo más rapido.


De sangre Black y Licántropos ojos color miel

Capitulo segundo…Viviendo de recuerdos

…"Rosa" solo ubicaba a una Black que tuviera fascinación por ese color y una sonrisa genuina se le formo en los labios y llamo suavemente a la mujer que sufría por el nombre que tanto odiaba "Nymphandora".

Ojos oscuros como boca de lobo lo miraron fijamente- Tonks, Remus, cuantas veces tendré que decírtelo…es Tonks- dijo la metamórfaga con aire triste, lo que hizo que se percatara de que realmente sufría. No había toques de exasperación en el tono de su voz, ni ojos castaños en blanco, solo resignación…como si ya no le quedaran fuerzas para luchar, discutir…no le quedara ni si quiera el deseo de sonreír.

Se acerco, sin decir una sola palabra. Había aprendido que en esos casos un abrazo de apoyo valía mas que mil frases. Sentía el deseo de consolar a la persona de esos ojos azul noche, le hacia recordar una vez…cuando vio ojos del mismo color, con la misma expresión y la misma forma… una lagrima silenciosa surco sus facciones cuando la tomo en sus brazos…los recuerdos afloraban una vez más…

Flash Back

Segundo día en Hogwarts, Remus se encontraba feliz he ilusionado. Había ido a parar en su opinión a la mejor casa, Gryffindor. Compartía habitación con otros tres chicos que conoció en el tren. Se llamaban Sirius Black, el niño que había conocido cuando venia hacia la estación y que le causaba una sensación extraña, le daban unos retorcijones en el estomago que no lograba identificar. Tenia pelo negro, ojos azules como la noche que cuando reía le brillaban como si fuesen rayos de Luna. Él otro que siempre andaba con una mirada traviesa que se camuflaba perfectamente con su cara angelical y los anteojos redondos, que extrañamente brillaba de forma muy particular cuando estaba cerca la chica de cabellos color fuego y ojos verdes esperanza. Claro que todo lo arruinaba intentando llamar su atención, que solo conseguía una mirada desdeñosa de la pelirroja, se llamaba James Potter.

Él otro, Peter, un chico regordete, de cabello rubio y ojos acuosos que le producían desconfianza, aunque se veía simpático y tranquilo…típico niño que no mataba ni una mosca, pero había algo en él, no lo sabia, pero como mami le había enseñado al pequeño Remus "nunca hay que dejarse llevar por las primeras impresiones". Muchos años después, cuando ya fuera un hombre, se arrepentiría de no haberle hecho caso a sus instintos de licántropo.

Caminaba junto a sus compañeros al gran comedor para desayunar y esperar los horarios de sus clases. Sirius se notaba preocupado por algo, mientras caminaba con paso taciturno junto a James, que le murmuraba cosas al oído y Peter que los miraba con admiración.

Llegaron al lugar, el cielo se observaba despejado, con pequeñas motitas blancas en el fondo celeste…se sentaron en unos puestos vacíos, James y Sirius juntos a un lado…. Peter y Remus en el otro, de tal manera que Remus quedaba frente Sirius y Peter frente a James…las lechuzas entraban con el correo matutino y las miradas asombradas de los alumnos de primer año. Una lechuza negra se poso cerca de Sirius, que la miraba aterrado, el pergamino que parecía estar tan firmemente sujeto dando la impresión que a la pobre lechuza le cortaba la circulación fue sacado en un acto de piedad del pelinegro…la abrió lentamente y a medida que leía sus facciones se transformaban. Los rasgos aristocráticos demostraban dolor…termino…se levanto y dijo que se sentía mal, iba al baño y que no lo esperaran…Remus miro a James interrogante, este solo se encogió de hombros y logro balbucear algo sobre la "familia" fue hay cuando su inteligencia pareció querer dar muestra de su presencia.

Ahora que se acordaba, Sirius era de una de las familias más clasista, elitistas, ricas e influyentes del mundo mágico. Aunque la palabra que mejor la definiría, pero ni ellos mismos la entenderían sería narcisista. En ese aspecto Remus se percataba que tenía sus ventajas ser sangre mestiza…todo los miembros de esa familia, o por lo menos la mayoría fueron a Slytherin y se sentían orgulloso de eso…un Black en Gryffindor era raro y que más encima estuviera contento con la decisión era un milagro. Pero suponía que no todo debía ser tan perfecto para Sirius. No debió agradarles mucho la idea a sus padres y lo pusieron en manifiesto en esa carta. Sonrió irónico (a pesar de su corta edad ya había sufrido en carne propia el cinismo, los prejuicios y el rechazo de la gente) Pensando que lo más probable fuera que la carta no debió ser en buenos termino, ni cariñosa…y que por lo único que no fue un vociferador, era que en esa familia lo más importante es "el que dirán".

La intuición que era bastante desarrollada en él, le dijo que Sirius estaba en el dormitorio de los chicos y probablemente se perdería algunas clases (aunque lo conocía poco, ya se había dado cuenta que le gustaba desafiar a la autoridad) también su instinto le decía que necesitaba consuelo.

Se dirigió rápidamente hacia allí, mientras que se perdía encontraba un pasadizo secreto que lo conectaba en la mitad de tiempo al retrato de la dama gorda. Tomó nota mental del lugar exacto y como llegar…un par de años después dejarían plasmados al papel todos esos conocimientos del grupo que tendrían su propio apodo y dejarían un recuerdo en los profesores perdurable en el tiempo.

Llego a la sala común, subió la escalera de caracol que daba al cuarto de los muchachos. La puerta con un letrero que rezaba "primer año", abrió y entró en la habitación…lo vio sentado en su cama, con las manos tapándole el rostro y agarrándose los cabellos de la frente…la carta tirada en el piso…le dirigió una mirada… ojos azul cielo con tintes de gris, que evidenciaban su tormenta interior…hinchados y enrojecidos aunque no había ningún rastro de lagrimas por su rostro, había conseguido contener el torrente…Remus solo tomó la carta, pidiendo una autorización silenciosa, él solo asintió débilmente con la cabeza y leyó solo las primeras líneas:

"conseguiste lo que querías…pero no te voy a permitir que pongas en vergüenza a toda la familia por tus entupidos caprichos, no quiero a otra escoria en la familia como Andrómeda, compórtate como lo que eres, un Black…no un maldito amante de sangre sucias…"

No pudo continuar, notaba el rechazo de esas palabras y él había vivido eso desde demasiada temprana edad, pero no se quería imaginar que sentiría Sirius. Era mil veces peor que todo lo que había pasado antes, porque a pesar de todo, siempre había tenido el apoyo y el aprecio de su familia. A lo único que atinó Remus, fue acercarse y darle un abrazo, de esos que hacen que toda la angustia salga afuera y desaparezca. Él había aprendido que esa era la mejor manera de reconfortar a alguien, más que insultos, palabras de consuelo, frases cliché…a veces el silencio es el mejor compañero.

Sirius al notar esos brazos rodeándolo, la miradas entrecruzadas, las lagrimas saliendo sin ningún tapujo, por primera vez se sintió aceptado, sin que se le exigiera nada a cambio y lloró como nunca se había dado el lujo de hacerlo, se mostró vulnerable y seguro entre el aroma a chocolate y miel del casi rubio.

La escena que se encontró James cuando fue a ver, porque no habían ido a clases, y que lo dejo anonadado, fue la de un niño sollozando con todas sus fuerzas y otro simplemente dándole consuelo. Él se unió a animar a su amigo, eso fue lo que forjó la amistad casi a toda prueba entre los tres. Lo que nunca sabría Remus que gracias a eso fue que se decidieron a aceptarlo cuando supieron su condición, ya que a ambos se le vino a la cabeza esta escena y produjo que los prejuicios fueran olvidados.

Fin de flash back

¡Malditos recuerdos! Pensó mientras ahora una lágrima estaba a punto de surcar sus ojos y sentía un delicado y pequeño cuerpo entre los brazos. Justo ahora tenía una Black entre sus brazos, y sentía la tentación inconciente que se abría paso por su mente turbada y nostálgica. Besarla para saber si podría tener un amago de él, pero todavía estaba a control de sus pensamientos y recupero la cordura cuando sintió su hombro mojado por las lágrimas que derramaba y el puño apretándole con fuerza la túnica. Sus manos eran pequeñas y su voz más aguda que la de su primo…seguramente cuando la nostalgia y la ausencia se hicieran más presentes quizás caería en el autoengaño.

Ojos azules con brillos de luna que le daban una extraña tonalidad gris, dando muestra de necesidad.

Ojos dorados mirándole con ternura y ciertos vestigios de pasión.

Tonks inconcientemente empieza a modificar sus labios, para que no los pueda resistir besar el licántropo, a apoyarse en su pecho intentando modificar las formas femeninas.

Tonks siempre había sentido curiosidad por saber a que saben esos labios delgados, verlos curvándose pícaramente para ella, esos ojos mostrándole descontrol, romper su serenidad. Que gimiera en sus brazos… ¡Oh Díos! como le gustaba ese licántropo de ojos dorados, con olor a chocolate y miel, las mariposas en el estomago…incluso ahora en el dolor era capaz de hacerla olvidar de todo.

De las heridas sangrante, tanto físicas cono síquicas… del que murió, del miedo que sintió…de la desesperación. Sirius estaba muerto y jamás volvería a hacerla reír con sus comentarios fuera de lugar, ni le advertiría de que ni siquiera intentara quitarle al hombre que ahora la tenia en sus brazos, que por mucho que le gustase, Remus llevaba nombre y ese era Sirius Black.

El había muerto, Remus no podía estar el resto de su vida llorándolo…debería intentar ser feliz con alguien más y esa persona tendría que ser ella. Fue entonces que se dio cuenta de lo que había hecho de forma autómata, se percato de la reacción del cuerpo con el cual chocaba y una sonrisa maliciosa se poso en sus labios. Tenía mucho en común con Sirius, era una Black y metamórfaga… una voz, masculina, suave, persuasiva (extrañamente con el mismo tono que la de Sirius) decía que no era buena la idea, que se estaba engañando ella y a él…no presto atención.

Formas mutando, labios transformándose, cuerpo perdiendo voluptuosidad…ojos azules con brillo de pasión, pelo negro hasta media espalda, facciones adquiriendo aires masculinos…fue entonces cuando tomo la decisión.

Lo beso, sintió el sabor a chocolate y miel en sus labios…el contacto estaba adquiriendo tintes cada vez más hambrientos, hasta que Remus se separo, como si ella le quemase. La aparto de un empujón, sin ninguna delicadeza. La observo con cara espantada y se largo dejándola con una sensación fría en el pecho, pero su cabeza funcionando a mil…se decía "conseguí que me besara, descontrolarlo, seguramente algún día conseguiré que me ame"

Remus notaba como ella se transformaba en sus brazos, adquiriendo la forma de Sirius y el impulso de besar esos labios que ya extrañaba se hacia insoportable…hasta que los sintió sobre los suyos y perdió todo su autocontrol, fue haciéndolo más intenso, metiendo lengua y pasando sus manos a su cintura, mucho más gruesa. Pero no tenía ese sabor característico de tabaco y whisky de fuego, ni el olor a hierba recién cortada. Ni tenia la fiereza que los caracterizaba, se estaba dejando llevar por un espejismo y eso no era lo correcto. Se separo de ella empujándola, si era más sutil no seria capaz de dejar sus ojos.

Él ya no podía vivir de recuerdos, desde que murieron James y Lily no había hecho otra cosa, tenía que aceptar por mucho que le costara, que la muerte se los había arrebatado, a ellos y Sirius…

Aunque parecía que él tenía una no muy sana debilidad por los Black, la sangre de ellos lo cautivaba y al parecer ellos eran completamente vulnerables a los licántropos de ojos color miel y buscaban con desesperación la serenidad y el sabor a chocolate y miel.