El miembro con más talento
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto, mi único fin es jugar con sus personajes, sin lucrarme por ello.
Neji llegó a casa de los Hyuuga a la hora prevista. Había pensado mucho en lo que quería decirle Hiashi-sama, y aunque había hecho mil conjeturas, no sabía cual podía ser la correcta. Al contemplar de nuevo la casa de los Hyuuga, sintió un ligero escalofrío al recordar a su padre. Recordaba aquel día que había visitado junto a él al Souke, con motivo de la celebración del tercer cumpleaños de Hinata. No pensó que aquel niño inocente que sonrió a su prima y tenía ganas de jugar con ella, acabaría intentándola matar años más tarde. Aún se arrepentía de aquel combate, en el que si los maestros no le hubieran detenido, probablemente, habría acabado con su vida.
Neji quería dejar atrás todo aquel odio con el Souke, por eso había aceptado la invitación de Hiashi-sama. Había comprado unos dulces para acompañar al té, tal y como le había dicho Tenten. Finalmente, el chico le contó a su amiga porque había estado tan callado la noche anterior. Neji no tenía demasiados amigos, debido a su carácter frío y reservado, pero siempre había contado con Tenten. Además, el Hyuuga conocía los sentimientos de la chica hacia Lee, por lo que habían establecido una relación de confianza. Aún así, el chico se resistía a contar determinado tipo de cosas, no podía dejar de ser reservado de la noche a la mañana.
Cuando llegó a la puerta de la casa, llamó suavemente con los nudillos. Esperó a que le abriesen, observando la casa de la familia. Sin duda, allí era donde se había criado su padre junto con su hermano, y quizás él, debería recuperar aquella relación con el Souke. Un de las criadas de la familia salió recibirlo.
Bienvenido, Neji-sama – la mujer inclinó la cabeza – Hiashi-sama le está esperando en su despacho. Le llevaré hasta ahí.
Muchas gracias.
La criada le condujo a través de los pasillos de la casa de los Hyuuga. Llegaron ante el despacho de Hiashi, cuya puerta estaba cerrada. La criada llamó suavemente y acercó su boca a la puerta.
Hiashi-sama, Neji-sama ha llegado – anunció con voz clara.
Pasa, Neji.
La criada le abrió la puerta y Neji entró en el despacho de su tío. El hombre estaba sentado en el suelo, con dos vasos de té y unos dulces frente a él. Neji se sentó frente a su tío e inclinó la cabeza en señal de respeto.
He traído estos dulces para acompañar al té – le mostró el paquete – Pero veo que ya tenemos con que acompañarla.
Muchas gracias, Neji – el hombre aceptó los dulces – Ya tendremos tiempo de comerlos. Por favor, bebe un poco de té y come algo antes de contarte lo que te quiero decir.
Neji dio unos sorbos al té y comió un par de dulces, pero no tenía tiempo para comer. Deseaba conocer lo que Hiashi quería decirle. Neji inclinó la cabeza con profundo respeto y miró al suelo.
Disculpe Hiashi-sama – dijo, con voz grave – Quisiera conocer ya lo que desea decirme.
Está bien, Neji – asintió el hombre – Es mejor no hacerte esperar. Verás Neji, desde la muerte de tu padre, has estado alejado de esta casa y de la familia Hyuuga. Tú eres el miembro con más talento del clan, por ello es urgente que vuelvas al seno de la familia Hyuuga.
Hiashi-sama, yo…
Quiero que te instales en nuestra casa – le dijo Hiashi – Yo personalmente me encargaré de entrenarte y enseñarte todas las técnicas del clan. Estoy seguro de que con tu talento, llegarás muy lejos.
Hiashi-sama…
Se que es un decisión difícil de tomar – añadió el hombre – Pero creo que es lo mejor para ti. Si te trasladas aquí, podré enseñarte todo lo que sé, y estoy seguro de que tú descubrirás muchas cosas por ti mismo. Además, me gustaría que establecieras relación con los miembros del clan. Todos sabemos que tú eres sin duda, el miembro con más talento. Por ello, deseo integrarte en nuestra familia de nuevo. Si necesitas tiempo para pensarlo, lo entenderé.
Hiashi-sama, es usted muy amable – inclinó la cabeza – Pero no sé si sería conveniente que yo me trasladarme a su hogar. Después de todo, yo intenté matar a Hinata-sama.
Eso forma parte del pasado, Neji – el hombre lo miró serio – Sé que todo ese odio que tenías hacia mi hija era por mi culpa, por no haberte contado la verdad Pero ahora estoy seguro, de que eso jamás volverá a trabajar. Además – esbozó una sonrisa – Mi hija me contó como la salvaste el otro día.
¿Qué? – el chico enrojeció ligeramente – Yo…
Te estoy muy agradecido, Neji – Hiashi sonrió – Por eso quiero recompensarte ofreciéndote mi casa y mis dotes como ninja. De corazón espero, que tu respuesta sea afirmativa.
Necesito tiempo para pensarlo, Hiashi-sama – se levantó – Me gustaría reflexionarlo tranquilamente.
Como quieras, Neji – accedió el hombre – Cuando tengas la respuesta, solo ven a verme.
Muchas gracias por todo, Hiashi-sama – se despidió.
Neji salió de la estancia y se encaminó hacia la salida de la casa. ¿Qué debía hacer? Por un lado, la oferta de Hiashi-sama era tentadora: volver a casa de los Hyuuga y se entrenado por su tío. Así, podría aprender todo tipo de técnicas y recuperar el contacto con su familia. Pero por otro lado, tenía ciertas dudas. Al doblar un corredor, se encontró con Hinata, que llevaba un bonito kimono rosa y unas flores en la mano.
Buenas tardes, Hinata-sama – saludó Neji, educadamente.
Neji-onisan – la chica lo miró sorprendida – Buenas tardes.
Los dos chicos se quedaron quietos, sin mirarse, pero sin dar un paso adelante. Neji no pudo evitar pensar, lo bella que estaba su prima con aquel kimono. Entonces, la chica le entregó una de las flores y miró a otro lado, con las mejillas sonrosadas. El chico la miró perplejo, un poco sorprendido por aquella reacción.
Muchas gracias por salvarme el otro día, Neji-onisan – puso la flor en sus manos.
No fue nada, Hinata-sama.
¿Te gustaría tomar el té conmigo? – Hinata lo miró con timidez.
Si – asintió el chico.
Hinata lo condujo hasta el jardín, sin decir ni una palabra. Neji miraba a su prima intrigada, ella nunca se había mostrado demasiado comunicativa con él. La chica se sentó en un bando, donde había una bandeja con dos vasos de té verde. El chico se preguntó si aquello era o no una coincidencia. Neji se sentó junto a su prima, tomando el vaso de té entre las manos. Observó las ondas que describía el té al moverlo en el vaso y miró de reojo a Hinata. La chica también parecía inquieta por estar a solas con su primo, miraba al suelo con aspecto nervioso.
Neji-onisan, ¿has hablado ya con mi padre? – le preguntó, sin levantar la vista.
¿Qué? – la miró sorprendido – Yo…
Mi padre me dijo que iba a pedirte que vinieras a vivir con nosotros – le explicó a su primo.
Si, ya he hablado con él – dio un sorbo a su té.
¿Y qué vas hacer? – le preguntó, mirándole al fin.
Tengo que pensarlo – respondió el chico – No es una decisión fácil de tomar.
Espero que aceptes – Neji la miró, y la chica se dio la vuelta, sonrojada – Sería bonito que volvieras a la casa de los Hyuuga.
Hinata-sama…
Tú eres el miembro con más talento de los Hyuuga – ella seguía sin mirarle, pero a Neji le hubiera gustado que eso lo dijese mirándolo a los ojos – Espero que lo pienses, Neji-onisan.
Gracias por su interés, Hinata-sama – terminó su té y se levantó – Tengo que irme. Muchas gracias por el té, estaba delicioso.
De nada, Neji-onisan – esbozó un tímida, pero dulce sonrisa – Vuelve pronto.
El chico se volvió para mirar a su prima y supo cual iba a ser su repuesta a la propuesta de Hiashi. Abandonó la casa de los Hyuuga y recorrió las calles de Konoha, aspirando el suave aroma que desprendía la flor que Hinata le había entregado. Aquel aroma se parecía mucho al que emanaba, un olor dulce y embriagador.
Cuando llegó a su casa, Neji puso la flor en un pequeño jarrón y la contempló unos instantes. Su corazón se aceleró unos instantes, al recordar lo bella que estaba su prima con aquel kimono azul. Sin pensárselo dos veces, Neji comenzó a recoger sus cosas. Estaba seguro de que el traslado a casa de los Hyuuga, iba a traer muchos cambios en su vida.
