El perdón de Hinata-sama

Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto, mi único fin es jugar con sus personajes, sin lucrarme por ello.

Hinata despertó y vio que estaba tumbada en la cama del hospital. Le dolía un poco el pecho, pero no se encontraba mal. Se incorporó suavemente y con esfuerzo, le habían vendado el pecho. La habitación estaba vacía, la chica esperaba que su primo estuviese allí. ¿Acaso no había sido él quien la había llevado hasta allí? Supuso que había sido él, porque era la última persona a la que había visto. La verdad es que no podía recordar nada. Lo último que recordaba era que estaba entrenando con Neji, y de repente, había sentido un dolor enorme en el pecho.

- Ya has despertado, Hinata-chan – dijo un voz, desde la puerta – ¡Cuánto me alegro!

- ¿Lee-kun? – la chica vio que el Cejas Encrespadas entraba en su habitación – Etto…

- Te he traído un poco de agua – colocó una jarra y un vaso encima de la mesilla – ¿Cómo te encuentras?

- Bien – le miró extrañado – No quiero incomodarte, pero ¿qué haces tú aquí?

- Bueno – el chico se mordió el labio – Verás Neji…

- ¿Neji-kun? – la chica lo miró buscando una respuesta – ¿Dónde está mi primo?

- No lo sé – se encogió de hombros – Tenten y yo estábamos con él hace un rato, pero luego ha salido y ya no le hemos vuelto a ver. Tenten me dijo que viniera a vigilarte mientras ella iba a buscar a Neji.

- Arigato – le agradeció, tímidamente – ¿Cuánto hace que Neji se ha marchado?

- Dos horas más o menos – tanteó el chico, mirando el reloj de la pared – Que raro que Tenten todavía no le haya encontrado, espero que esté bien.

- Lee-kun, etto... – Hinata quería hacerle una pregunta, pero no sabía como – ¿Tenten y Neji…?

- ¡Nooooo! – negó escandolasamente – ¡¡No salen juntos!!

- Va-vale – miró al chico que se había sonrojado – ¿A ti te gusta…?

- ¿A mí? – su cara parecía a punto de arder – Bueno, yo…

Lee empezó a balancearse adelante hacia atrás, rojo como un tomate. No sabía por qué, pero Hinata se sentía más aliviada al saber que no había nada entre Neji y Tenten. Siempre había tenido la sensación de que a Neji le gustaba su compañero de equipo, pero por como se había puesto Lee, supuso que no era así.

Permanecieron un rato en silencio, mirando ansiosos el reloj. El tiempo pasaba y no había rastro ni de Neji ni de Tenten. De repente, Lee se levantó bruscamente y alzó el brazo de forma heroica.

- ¡Voy a buscarles! – gritó firmemente – Están tardando mucho.

- ¿Puedo acompañarte? – le pidió Hinata.

- Pero no estás bien – el chico la miró preocupado – Además, si nos pillan saliendo del hospital a los dos, nos matarán.

- Pero…

- Yo ya estoy mucho mejor – hizo un estiramientos – Pero a ti te acaban de ingresar. Si salimos, a lo mejor te pones peor.

- Por favor, Lee-kun – le pidió, sin mirarle a la cara – Neji…

- De acuerdo – aceptó el chico – ¡Vamos allá!

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Tenten había buscado por toda la aldea a Neji. Había mirado en la mansión Hyuuga, cerca de la academia, en los locales de comida, en las tiendas, los parques, en su casa, en la casa de Lee, en la casa de Gai-sensei, pero no había encontrado nada. Hasta que finalmente, fue al claro del bosque donde el chico había estado entrenando para el examen de Chuunin. Fue allí donde lo encontró, golpeando un árbol y lanzando kunais a diestro y siniestro. Neji parecía muy alterado, Tenten nunca le había visto tan nervioso. La chica se acercó a él cautelosamente, no quería alterarle más.

- ¡Neji! – le llamó suavemente – Te he buscado por todas partes.

- ¡Tenten! – se sorprendió el chico – ¿Qué haces aquí?

- Pues venir a buscarte – la chica parecía impaciente – ¿Por qué te has ido de repente? Lee y yo estábamos muy preocupados. Dijiste que ibas a salir un momento y ya han pasado tres horas.

- Necesitaba pensar – lanzó un kunai contra un árbol – Siento haberos preocupado a ti y a Lee.

- ¿Qué ocurre, Neji? – se interesó la chica – Tú no sueles hacer cosas como estas.

- ¿Y qué? – se lanzó furioso contra un árbol – ¡Soy un idiota!

- ¿Es por lo qué le ha pasado a Hinata? – le preguntó la chica – Ha sido un accidente, Neji. Tú no querías hacerlo.

- ¡Podía haberla matado, Tenten! – le gritó el chico fuera de sí – No te puedes hacer a la idea de cómo me siento.

- Tú no querías hacerlo – intentó razonar la kunoichi – Ha sido un accidente, ella lo entenderá.

- Solo de pensar que le podía haber pasado algo grave – se llevó las manos a la cabeza – Ojala estuviese yo en su lugar.

- Lo que tendrías, es que estar con ella ahora mismo – se enfadó la joven – ¿Cómo se te ocurre irte de esa manera?

- Déjame en paz, Tenten – le dijo el chico con frialdad – Quiero estar solo.

- ¡De eso nada! – la chica se cruzó de brazos – Tú vienes conmigo al hospital, he dejado a Lee haciéndole compañía Hinata. Él también está muy preocupado y cuando Hinata despierte, también lo estará.

- No entiendes nada, Tenten – el chico notó que las lágrimas le abrasaban – No entiendes como me siento.

- Lo sé perfectamente, Neji – le dijo la chica – Lo supe desde el primer día que te vi después que te trasladases a la casa de tu tío.

- ¿Qué quieres decir? – le preguntó, volviéndose bruscamente.

- Que estás…

- ¡¡Neji!!

Los dos chicos se volvieron al oír la voz, para luego ver a Lee que cargaba con Hinata. El chico dio un último salto y aterrizó en el suelo, en el medio de sus dos amigos. Cuando Neji miró a Hinata, notó que el corazón le latía con violencia.

Menos mal que os hemos encontrado – Lee respiró entrecortadamente – Me he vuelto loco pensando en los miles de lugares donde podíais estar.

- ¿Por qué la has traído? – le preguntó Neji, con furia contenida – ¿Por qué la has traído hasta aquí?

- Neji, yo…

- ¿No sabes que está enferma? – Neji se lanzó sobre Lee y le dio un puñetazo – ¿Y si le hubiese pasado algo?

- Yo solo…

- ¡Eres un inconsciente! – le dio otro puñetazo – ¡Idiota!

- ¡Basta ya, Neji! – se interpuso Tenten – ¡Deja en paz a Lee!

- Neji-onisan, yo le pedí que me trajera.

Neji miró a su prima, que estaba sentada en el suelo, mirándole. El chico miró a Lee, que se frotaba donde Neji le había pegado, con Tenten rodeándole los hombros. Neji se agachó y cogió a su prima en brazos. La chica apoyó la cabeza suavemente en su hombro, podía notar su respiración en el cuello.

- Lo siento, Lee – se disculpó el chico – Gracias por cuidar de Hinata.

- No hay de que – sonrió amablemente – Creo que deberíamos volver al hospital. Cuando se enteren de que no estamos en la habitación, nos van a matar.

Neji se elevó con Hinata en brazos y salió hacia el hospital. Lee y Tenten le seguían, el chico se apoyaba en la kunoichi. Hinata miraba a su primo dulcemente, cosa que ponía al chico muy nervioso. ¿Cómo podía mirarle de aquella manera después de lo que le había hecho? La joven era demasiado buena, Neji se sentía muy afortunado de tenerla a su lado. La apretó más contra su pecho, a partir de aquel día, la protegería siempre.

Llegaron al hospital y se colaron por la ventana de la habitación de Hinata. Neji tumbó a Hinata en la cama, sintiéndose terriblemente vacío. La quería tener en sus brazos, le gustaba el calor que ella le daba. Lee y Tenten se sentaron en el sillón que había en la habitación, cogidos de la mano. Neji quería que se marchasen para estar a solas con Hinata, quería pedirle perdón.

- Creo que deberíamos ver si ha llegado Tsunade-sama – le dijo Tenten a Lee – Te dijo que te curaría el brazo.

- Pero si ella, no…

- ¡Baka! – le pegó un puñetazo en la cabeza – ¡Que mala memoria tienes!

- Pero…

- ¡Ya nos veremos! – se despidió Tenten, con una sonrisa – Es que el pobre Lee, tiene la memoria de un pez.

- Pero…

Lee y Tenten salieron de la habitación, con Lee todavía protestando. Neji se sentó en una silla junto a la cama de Hinata, evitando mirar a su prima. Se sentía terriblemente mal por lo que había pasado, por nada del mundo quería hacerle daño a Hinata. Quizás si en el pasado, pero no ahora. Notó que Hinata le cogía la mano y le acariciaba suavemente el dorso. El chico la miró, notando como sus mejillas se enrojecían. Hinata le sonrió dulcemente, era preciosa.

- No te sientas culpable, Neji-onisan – le dijo la chica, suavemente – Ha sido un accidente.

- ¡Pero le he hecho daño! – el chico la miró arrepentido – Hinata-sama, lo siento muchísimo. Espero que pueda perdonarme.

- No me he enfadado contigo – le sonrió con cariño – Además, te agradezco mucho que estés aquí conmigo.

- Es lo menos que puedo hacer, Hinata-sama – dijo el chico, educadamente – Me quedaré con usted, hasta que salga del hospital.

- No hace falta que molestes, Neji-kun – negó la chica con la cabeza – Tienes que volver a casa y descansar. Además, tú tampoco tienes muy buen aspecto. ¿Te has hecho daño cuando estabas entrenando?

- No pasa nada – se apartó la sangre que le caía de la frente – Solo es un pequeño corte, estoy bien.

- ¿Lo has hecho porque te sentías culpable, Neji-kun? – le preguntó la chica, incorporándose – Dime que no ha sido así.

- Si – asintió sin mirarla – Yo solo…

- No tenías por qué hacerlo – besó su mano suavemente – No pasa nada.

- Yo…

Los labios de Hinata seguían besando su mano, Neji sentía que el corazón se le saldría del pecho. No fue capaz de soltarse de Hinata, quería estar con ella. La miró a los ojos y le sonrió, era lo más bonito que había conocido en su vida. No quería separarse de ella nunca y si hiciera falta, la protegería con su vida.

Hinata tuvo que quedarse toda la noche en el hospital y Neji no se separo de ella en ningún momento. Cogido de su mano, durmió sentado en la silla y con la cabeza apoyada en el borde de la cama. No es que fuera demasiado cómodo, pero no le importaba. Estar con Hinata-sama, era suficiente comodidad para él. Al día siguiente, el sol que entraba por la ventana, le despertó. El chico notó que su mano no estaba cogida de la de Hinata y abrió los ojos para buscarla. Efectivamente, la chica no estaba en la cama. Neji se levantó rápidamente para buscarla, pero antes de que le diese tiempo para ponerse nervioso, la chica salió del baño. Ya se había puesto su ropa y le sonrió tímidamente cuando le vio.

- Buenos días, Neji-onisan – le saludó la chica – ¿Qué tal has dormido?

- Bien, gracias – inclinó la cabeza educadamente – ¿Se encuentra mejor?

- Si, me han dado el alta – se peinó el cabello – No he querido despertarte, parecías dormir muy a gusto.

- Si, bueno – el chico se sonrojó – Entonces, ¿volvemos a casa, Hinata-sama?

- Si, tengo ganas de volver – suspiró cansada.

- No teneos que esforzaros – le dijo el chico, al ver que le costaba caminar – Subiros a mi espalda, os llevaré a casa.

- No es necesario, Neji-onisan – la chica enrojeció – Puedo andar.

- No me importa – sonrió – Es más, insisto en ello.

El chico la cogió y la cargó en su espalda. Notó un golpe de calor, al notar el cuerpo de la chica pegado a su espalda. Salieron del hospital y luego Neji emprendió el camino hacia la mansión de los Hyuuga. Las manos de Hinata rodeaban suavemente su cuello, sin apretarle, pero sujetándose bien a él. Neji tomó un camino más largo de lo necesario, quería estar a solas con ella. Aunque no pronunciaran palabra durante todo el camino, el chico se sentía muy a gusto. Cargar con su preciosa prima a la espalda, nunca hubiera pensado que fuese tan placentero y satisfactorio. Finalmente, llegaron a la mansión Hyuuga, que estaba silenciosa y tranquila como siempre. Hinata bajó de la espalda de su primo y los dos entraron en la casa. Caminaron juntos hasta sus habitaciones y cuando llegaron frente a la puerta de Hinata, los dos separaron.

- ¿Puedo hacer algo más por usted, Hinata-sama? – preguntó Neji, educadamente.

- No, gracias – la chica sonrió – Muchas gracias por quedarte toda la noche a mi lado, Neji-kun.

- No importa – el chico se inclinó – Descanse, nos veremos a la hora de la comida.

- Espera, Neji-kun – le retuvo cogiéndole de la mano – Quiero darte algo.

Neji se quedó algo perplejo, no sabía que esperar. Entonces, la chica le abrazó, rodeándolo por el cuello y le dio un a suave y tierno beso en la comisura de los labios. El chico enrojeció por completo, pero rodeó a Hinata de la cintura. Se quedaron un rato abrazados, era una sensación muy agradable. Luego Hinata se soltó y sonriendo una última vez a su querido primo, se metió en su habitación. Neji se llevó la mano al corazón, aquella chica había conseguido lo que nunca antes nadie había hecho: atrapar el corazón de Hyuuga Neji.


Notas: A pesar de haber tardado tanto en subir un nuevo capítulo, no he abandonado la historia. Seguiré escribiendo este NejiHina, pero tardaré en subir capitulos. El próximo capítulo "Una foto llena de recuerdos" hace referencia a un one-shot que he escrito sobre los primitos Hyuuga, llamado "Dulce infancia". Os lo recomiendo leer, para saber un poco mejor de lo que irá el próximo capítulo. Chao.