Atención!!: (después no se quejen ¬¬) este capítulo puede provocar: mareos, perdida de la conciencia, paros cardiorespiratorios, falta de aire, por lo que les recomiendo que tengan un vasito de agua al lado cuando lean, esta muuuy fuerte este cap...

Disfrútenlo!

Días después...

Daniel había ido a visitarla en reiteradas ocasiones, siempre llevándole un ramo de Gardenias, sus favoritas. Un día había ido con su esposa, una joven de no más de veinte años y tenía una pequeña pancita de sólo cuatro meses.

Cristine, así se llamaba la muchacha, le había dicho que sería la mejor abuela que pudiera existir para su hija o hijo y que por lo que le había contado a Daniel debía de ser una excelente madre para él.

Toby ya lo había conocido, al principio estaba reacio a aceptar a Daniel como su otro "hermano", pero Lovett le había dicho que él siempre iba a tener las mejores atenciones por parte de ella y él aceptó.

Al único al cual no le había contado nada era a Todd. Con él guardaba las apariencias y cada vez que le preguntaba el estado de su inminente felicidad ella le respondía que al tenerlo a su lado era la mujer más feliz de todo Londres y el ingenuo pensaba que así era.

Y al fin, su alma esta completa.

Se sentía dichosa, era una persona luminosa, cosa que le gustó a Todd, después de verla más de una semana echa una zombie, este repentino cambio le había venido de las mil maravillas a ambos.

Aquella semana, Lovett no le había tomado en cuenta y él lo había dejado así, pero de la noche a la mañana, literalmente, ella había cambiado su estado anímico. Ahora se le veía sonriente, mucho más que de costumbre, y con una expresión de felicidad alumbrando en su rostro todo el día. Ella era la luz entre tanta oscuridad.

Todd estaba en su barbería pensando, en unos cuantos instantes más Lovett cerraría la tienda de meat pies y justo en ese momento él le pediría que ella fuera su esposa.

Aquella proposición estaba rondando su cabeza desde ya mucho tiempo y no había tenido ni el valor ni el tiempo como para pensar tamaña decisión, y en tan solo minutos él le pediría que fueran marido y mujer, y tal vez formar aquella familia que alguna vez tuvieron.

Un suave tintineo le alertó que su próxima víctima estaba entrando.

Tenía las manos sudorosas hace ya más de tres días y ahora último veía su reflejo distorsionado, los síntomas eran más que claros.

El joven que estaba entrando no tenía más de veintiún años, una pálida tez y unas orbes color marrón, al igual que...

-Buenas noches... ¿Señor...?

-Todd, joven, a sus servicios...-dijo mientras le indicaba la silla-¿Qué desea hacerse hoy?-dijo envolviéndolo con la manta blanca

-Un afeitado simple, señor y después una rociada de colonia francesa, por favor-dijo mientras Sweeney le rociaba con espuma.

Trató de calmar sus instintos, pero le era muy difícil. Al principio le afeitó como si nada, pero ya él deseo era más fuerte en él y necesitaba desesperadamente oír aquel crujido. Sus instintos lo dominaron sin razón.

-Perdóname...-murmuró antes de deslizarle la navaja al cuello y cortarle el cuello, apretó la palanquilla y oyó aquel sonido que le hacía sacer una de sus macabras sonrisas.

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Estaba retrasado en unos cuantos minutos, pero era extraño, él siempre llegaba puntual a su encuentro casi todas la noches.

Se había creado una rutina, pero una saludable, de las que uno espera todo él día. Daniel iba a verla casi todas las noches, le llevaba un ramo de Gardenias y conversaban, hasta altas horas de la noche, tomaban té y hablaban de sus vidas. Una simple rutina que, especialmente ella, esperaba con ansias cada noche.

Sólo tenía unos minutos de retraso, por lo que decidió ir al sótano, había echado unas docenas de pasteles e iría a verificarlos si ya estaban cocidos, simple rutina (que de das vueltas con el tema, ¡anda al grano!....es quetengo que ponerle suspenso jejeje...eres desconsiderada con tus lectoras...¬¬'').

Abrió con fuerza la puerta y un fuerte chirrido resonó por todo el sótano, una ola de calor la invadió, aquel lugar era más templado que la estancia que estaba fría y sin vida...sin Daniel

Se adentró unos pasos hacia el sótano, cuando un bulto que antes no estaba ahí, la alertó.

Un cuerpo yacía inerte cerca de la trampilla donde, antiguamente, Todd desechaba los cuerpos.

Furiosa y muy molesta, por haber roto la promesa con ella, se acercó al cuerpo para deshacer la evidencia.

Sólo había dado tres pasos, cuando se dio cuenta que la persona que yacía ahí no era un mortal común, sino uno muy especial.

Daniel estaba muerto.

Y lo peor, sabía muy bien quien era el asesino de su pequeño.

Se abalanzó al cuerpo de su pequeño, mientras caía de rodillas al lado de él y sus orbes derramaban lágrimas de absoluta tristeza.

Lo abrazó en un absurdo intento de traerlo nuevamente a la vida, pero las posibilidades eran nulas

Su pequeño, su hijo, su Daniel yacía inerte entre sus brazos

No, no, no...Esto no puede estar pasando, esto es una pesadilla, una horrible y cruel pesadilla, pensaba mientras mecía a Daniel desesperadamente entre sus brazos y las lágrimas bañaban el rostro de ambos.

-¡¡NO PUEDE SER!!-gritó con todas sus fuerzas, mientras otras mil lágrimas recorrían su marchito rostro y empapaban su vestido.

Un grito desgarrador resonó por todo el lugar, mientras Todd entraba con una expresión de terror en su rostro.

Lo habían descubierto.

-¿Qué ocurre?-preguntó con voz monocorde mientras se acercaba a Lovett, ella le fulminó con la mirada

-¿Q-Qué ocurre?...-dijo levantándose con sumo cuidado, la ira afloraba por cada poro de su piel, Todd sintió miedo en ese momento-¡Mató a mi hijo!-gritó mientras lloraba y se desplomaba al lado de Daniel

¿Había escuchado bien? Sin pensarlo dos veces, reconoció que Lovett le acaba de confesar que tenía un hijo.

-¿Hijo?...-preguntó con asombro-Usted nunca me dijo que tenía un hijo...

-¡Le mentí!-dijo llorando desconsolada-le mentí porque pensé que lo perdería si le contaba que tenía un hijo...le mentí porque quería comenzar una nueva vida, sin los fantasmas que me seguían, el recuerdo de Daniel nunca se fue de mi memoria...

Aquel nombre hizo eco en los recuerdos de Todd...Daniel, había oído hablar o lo había leído en alguna parte ¡sí!, en el diario de Nellie hablaba de Daniel, pero ¿Qué no se suponía que era el "otro"?.

A veces las ideas equivocas y razonamientos precipitados dan para malos pensamientos y en este caso pasó para Todd. Una expresión de temor se posó en su rostro.

-Yo no...-empezó a deshacerse en explicaciones para tratar de remediarlo, pero sabía muy bien que no podía traer a la vida a Daniel, así que las disculpas sobraban en aquel escenario.

-Usted no lo sabía, solo Toby sabía de la existencia de Daniel...-ya era hora de confesarle lo que hace meses debió contarle. Inspiró profundamente antes de comenzar el relato

-"Una noche, hace veintiún años, secuestraron a Daniel. Después de la muerte de Albert era lo único que me quedaba en este frío mundo, la compañía de Daniel, para mí era absolutamente todo, era mi pequeño..."

"Una noche lo secuestraron, en aquellos tiempos de desolación era muy común que raptaran a los hijos de otros, sino era en los hospitales, era en la propia casa. A él lo hicieron pasar por el hijo de una mujer adinerada"...me lo contó el mismo Daniel

-¿Él le contó...?-dijo con un hilo de voz, Nellie no le tomó atención, siguió con su relato

-"La mujer, al cabo de dos años, se dio cuenta que él no era su hijo biológico, pero se había encariñado tanto con él, que le dio lástima mandarlo al orfanato. Daniel creció en un ambiente bueno, estable, de una familia de buenos ingresos, todo lo contrario a lo que yo le podía dar..."

"Hace un tiempo atrás le vi en el St. Dunstan's, fue la primera vez que le vi, después de veintiún años sin verle, fue aquel día en el que me desmayé, señor Todd..."

La expresión de Nellie había cambiado abruptamente, tenía el rostro serio y hablaba pausado y sin prisa. Todd la miró sorprendido...Me ha mentido, pensó.

-"Mandé a Toby a buscarle, necesitaba verle, decirle lo que era de él...-Lovett derramó una lágrimas que secó rápidamente- hace unos días atrás él vino a mi encuentro...-en ese momento se le quebró la voz-le conté toda la verdad, jamás en mi vida he sido tan sincera como lo fui en ese momento ¿Y como me paga él? Diciéndome que era una lunática, que era una vieja loca, un demente... Esa fue una de las peores noches de mi vida..."-dijo limpiándose las lágrimas

Muchas piezas encajaron en aquel puzzle, aquel grito que escuchó sólo hace días, se debía al dolor de haberlo perdido, otra vez.

-"Casi inconsciente tomé la decisión de no vivir más, lo había perdido nuevamente ¿Qué tenía la vida? Nada, aunque lo tenía a usted, eso nunca me bastó para cerrar el dolor permanente de la partida de un ser al cual uno ama toda su vida..."

"Una noche partí en busca de mi tan anhelada muerte, ya no deseaba vivir, la herida era más profunda que antaño y dolía aún más. Caminé hasta la plaza principal donde en el árbol más alto encontraría la muerte, pero por alguna maravillosa razón él también estaba ahí. Me salvó de mi muerte y en ese momento me contó que había encontrado pruebas verídicas que confirmaban que yo era su madre biológica. Le perdoné porque siempre le he querido a pesar de los años y todo por lo que hemos pasado...pero veo que todo lo que hemos hecho se fue por la borda...Todo se ha perdido..."

Todd quedó pasmado, la información se demoró un latido en procesarse en su cerebro, Lovett estuvo a punto de morir pero Daniel le había salvado, ella tenía un hijo del cual se vino a enterar recién y lo peor y más macabro, fue él el que terminó con los sueños de ella. En ese momento no habían palabras de sincera disculpa.

-Sé que esto no tiene perdón...-comenzó Todd, Lovett lo miró con ira

-Bien señor Todd, bien pensado...-dijo con un toque irónico- ¡Usted mató a MI HIJO!-gritó con todo su ser- ¡eso no tiene perdón de Dios ni de nadie!...-respiró profundamente, el aire se hacía cada vez más escaso en sus pulmones, comenzó a llorar- le pido que se aleje de mí...no sé si le vuelva a dirigir la palabra alguna vez...-terminó mientras caía de rodillas al lado de Daniel.

Todd subió la escalera a tropezones, el aire le faltaba y un pitito resonaba en sus oídos.

Por su maldita obsesión había dañado a la persona que amaba, lo que se suponía ser la noche de su vida, terminó siendo todo lo contrario.

Cerró de un portazo la puerta de la barbería, un fuerte grito de furia, ira y todo sentimiento negativo resonó con fuerza por las paredes. En un ataque de ira derrumbó el tocador de Lucy, derrumbó todo lo que tenía a su alcance, pero aún así la ira no se apaciguaba.

¡Él y su maldita obsesión!, golpeó con fuerza la muralla, mientras su orbes poco a poco se cristalizaban. La había dañado y de la peor forma, eso no tenía perdón ni de Dios ni de nadie.

Trató de apaciguar la ira, pero le era casi imposible, haber dañado a la mujer que quería y que le había ayudado no lo dejaba tranquilo.

Las palabras de Lovett resonaban una y otra vez en su abarrotada mente, aquello no le dejaba pensar con claridad, cada palabra era una verdadera navaja en su ser, su impecable coraza de frialdad y rectitud se rompió en mil, dejando aflorar todo sentimiento que no quería volver a sentir.

Las palabras de Nellie eran verdaderos murmullos en su mente, llevándolo casi a la demencia, se dio una vuelta por toda la barbería, y otra, y otra, pero aún así no podía calmarse. La herida abierta era mucho peor de lo esperado.

Sólo le quedaban minutos, lo sabía bien, era mejor decir adiós...

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Toby la encontró en aquel estado, llorando a mares y con la angustia, tristeza y cualquier sentimiento relativo a ello, trato de consolarla, pero fue peor.

Nellie lloraba más, pensando en un abrazo de Daniel.

Toby se quedó estupefacto cuando le contó que Daniel había muerto. Pero no quien lo había matado, eso sería su secreto, otro más, para la cantidad que tenía.

El muchacho trataba inútilmente calmarla, sabía que era imposible, ya que era su hijo biológico.

Palabras de consuelo, poco y nada servían en momentos así, sabía que era mejor dejarla sola unos momentos, pero vigilándola que no hiciera algo estúpido.

Sintió como Toby murmuraba un "iré a ver al señor Todd", pero no le importó, sabía muy bien que no quería verle...

...Pero mentirle al corazón es tan malvado como apagar el Sol, y ella lo sabía muy bien.

No sabía cuanto tiempo estuvo llorando sin gritar, pero las lágrimas caían y caían por su rostro si hacer el menor reparo.

Le amaba, sí, pero después de lo hecho, no sabía que hacer. Su corazón estaba dividido en dos. Una parte le decía que no lo viera más y que lo desterrara de su corazón, pero la otra le decía que le diera una oportunidad y que trataran de "olvidar" lo sucedido.

Pero sabía muy bien que para Sweeney Todd no le era fácil olvidar y menos para ella.

Unos fuertes pasos resonaron por la estancia, una agitada respiración llegó a sus oídos.

-¡Madame...Señor...arriba...!-palabras sin sentido se colaron por los oídos de Lovett, pero debido al tono que usaba Toby en ese momento, la alertaron de que algo no estaba en orden.

Subió rápidamente por las escaleras que daban hacia la barbería y abrió la puerta de golpe. Lo que vio allí le hizo dar un grito de terror.

Todd se había suicidado.

Un grito desgarrador se escuchó por toda la barbería, mientras el líquido carmesí bañaba el piso de madera, se acercó a él con cuidado.

Todd tenía las muñecas ensangrentadas, ambas abiertas con un profundo corte, en una de sus manos tenía una de sus navajas llena de sangre, mientras un charco de sangre cubría la mano izquierda, donde una cajita de color azul reposaba en su mano...

Caminó con precaución, mientras tomaba la cajita. La abrió.

Un anillo de compromiso reposaba en aquella caja.

Lovett rompió a llorar desconsoladamente, Toby decidió dejarla sola, la perdida de sus dos seres queridos la dejaron peor.

Se acercó a la silla donde antiguamente Sweeney afeitaba, una solitaria lágrima cayó por su rostro, acompañada de otras mil. Se sentó mientras sollozaba fuertemente y apretaba sus labios para contener más lágrimas.

Todd le había comprado un anillo de compromiso, seguramente, para que se casaran y formaran la tan ansiada familia que ella siempre quiso. Pero cada deseo, anhelo y ansia que tenía para aquel proyecto de vida, todo se derrumbó en una noche.

Miró la habitación, estaba hecha un desastre, el tocador en el piso, el espejo roto y todo lo demás esparcido por el piso, era un paisaje verdaderamente desolador.

Fijó su mirar en el cuerpo inerte de Todd, pero un gran vuelco en su corazón no le permitió verlo más, el dolor y la llaga dolían más que nunca.

Miró por el gran ventanal de la barbería, tratando de que el paisaje que este ofrecía fuera de calma para ella, pero el efecto era todo lo contrario. En el alfeizar de la ventana se encontraba un papel blanco, reposando tranquilamente en todo aquel paisaje.

Lo tomó y vio que la letra pertenecía a aquel que yacía inerte en esa misma habitación.

Las lágrimas la inundaron otra vez, con las manos temblorosas abrió con cuidado la misiva.

"Nellie:

Realmente siento todo lo que ha pasado en este momento, no sabía que usted tenía un hijo, pero sé que no hay palabras para expresar todo el dolor que usted debe de sentir en este momento.

Le ruego que me perdone, sé que cuando usted esté leyendo mi carta yo estaré en un lugar mejor, no sé si estaré con los arcángeles o en compañía de Lucifer, pero en el lugar que esté será mejor para ambos.

Sé que en estos momentos debe de estar odiándome por lo que le hice pero las situaciones a veces no salen como uno quiere...

Mi extraña obsesión a degollar me llevó a matar a su hijo, y aunque yo no sabía quien era, desde un principio pensé que era algún familiar suyo, tiene sus ojos.

Lo siento desde lo más profundo de mí...

Le quiere y le ama

S.T"

Rompió a llorar amargamente, aquellas fueron las últimas de su querido y amado Sweeney. Ahora ya nada tenía sentido...

No sabía si podía pasar un día más viva. Las fuerzas poco a poco la abandonaban de su cuerpo y su respiración poco a poco se iba haciendo más lenta.

En su última visión vio a Todd y a Daniel esperándola con lo brazos abiertos...

Y ella fue a su encuentro, con una sonrisa alumbrando su, ahora, juvenil rostro...

FIN...

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¿el fin? ¿ES EL FIN?...sipiz, el triste y doloroso fin. Bueno doy mis explicaciones ahora antes de que me maten...

Cuando se me ocurrió esta idea el final venía incluido, no quise modificarlo o hacer uno feliz, por que la trama desde un principio era así y ponerle uno feliz no es mucho mi estilo.

De verdad perdón si no les agradó el final, pero es algo extraño, mis dedos en ese momento se descontrolaron y empezaron a teclear solos...de verdad mil perdones.

Millones de gracias a las que me dejaron RR durante toda la historia, millones de besos a

Anyra-Luna, The charming Mrs Todd, Mrs Sweeney Lovett Todd, contradictionisbalance, LucyBeCrazy, NellieLovett, megumisakura, Ly-Draco, Consu.Lestrange y a los que me pusieron en favorite author, story alert, etc...les agradezco por todo mis pequeñas

Play: Requiem- Mozart (canción perfecta para este final, me inspire con esa canción para escribirlo)

Pd: los que me agregaron a Facebook, me dejan un mensaje diciéndome que son de FanFiction y su Nick... (Me buscan como: Marta Cristina Madiña Ruz)

Pd2: antes que se me olvide! Dejen preguntas, comentarios en este cap, después los contestaré todos, si tienen alguna duda la ponen en el RR que esperaré :D (quiero muuchos RR para este cap)

Besos desde el invierno de La Serena, Chile

Srta. Insensible