Escuela de Artes Oscuras
Neville empezó a sentir que la felicidad se desvanecía, cayendo en un pozo de tristeza.
Conocía esa sensación: Dementores.
-¡No!- gritó una voz familiar. Mi madre trabaja en el Ministerio, se los digo, ella es una bruja. ¡Suéltenme!
Neville se aproximó a las figuras forcejeantes, empujando a los alumnos que contemplaban la escena mudos, paralizados por el terror y los Dementores.
Seamus seguía luchando pero los Dementores ya estaban consiguiendo dominarlo. Estaba cada vez más pálido y parecía a punto de desmayarse. Dos Dementores lo llevaban arrastrando, ante la mirada complacida de los mortífagos.
-¡¡Dejénlo!!- gritó Neville, con toda la fuerza que pudo reunir, el frío de los Dementores era más notorio a medida que se acercaba.
-Él es sangre mestiza, su madre es una bruja, trabaja para el Ministerio, Finnigan es el apellido de su marido.
Yaxley, que estaba interrogando estudiantes aterrorizados en otras puertas del tren, se acercó y miró fijamente a Neville por unos segundos.
Los Dementores tenían agarrado a Seamus y se lo estaban llevando, seguramente a Azkaban.
-Suéltenlo- ordenó a los Dementores. Esa mujer sí trabaja en el Ministerio. Colabora con nosotros siempre- agregó Yaxley, observando a los otros mortífagos.
-Debe haber algún error en la lista entonces- comentó Travers con indiferencia.
Bueno, Finnigan, por esta vez tuviste suerte- dijo Dolohov, mientras Seamus entraba en el tren, tambaleándose.
Todos se alejaban de él, temerosos de atraer la atención de los mortífagos.
Neville suspiró aliviado y se apresuró a volver a la fila del control. Escuchaba los murmullos de los que estaban cerca, hablando de cómo había desafiado a los mortífagos. Algunos creían que no debería haber intervenido, al fin de cuentas, podrían haberlo enviado a Azkaban también.
El año escolar no se presentaba muy placentero, pensó Neville.
Al subir al tren finalmente, decidió buscar a Ginny para preguntarle sobre Harry. No es que creyera que iba a regresar a la escuela en esta situación pero quería saber cómo estaba, si Ginny tenía alguna noticia.
Se encontraba ocupado en eso cuando chocó con alguien en el pasillo.
-Perdón- murmuró.
Al levantar la vista, observó que se trataba de Draco Malfoy, con una insignia de Premio Anual brillando en su pecho. Privilegios de contar con el favor de Voldemort.
Pero Malfoy se limitó a sacudir la cabeza con aire cansado y prosiguió su camino sin más.
Neville permaneció unos momentos inmóvil en el pasillo. No lo podía creer. Acababa de cruzarse con Malfoy y ni siquiera había aprovechado para lucir su poder como nuevo Premio Anual. Tal vez tener a Voldemort de amo no era nada agradable ni para sus sirvientes.
-Hola Neville, ¿por qué estás parado ahí tan quieto?
Neville se dio vuelta para contemplar a una chica que llevaba la cara cubierta de una especie de crema violeta. Sólo sus saltones ojos azules quedaban a la vista.
-Te atacaron los Nargles, ¿verdad?- prosiguió Luna. Lo que pasa es que con tantos mortífagos se llena el aire de ondas negativas. A mí también me pasa a veces, mi padre dice que sólo tienes que colocarte esta crema que llevo puesta y entonces repelerás esas vibraciones que son tan…
-No, nada de eso Luna. Es que pasó Malfoy por aquí y no me ha insultado. Es la primera vez que me ve y no lo hace. Pero estaba buscando a Ginny, para ver si tenía- Neville miró alrededor y bajó la voz- noticias de Harry.
Luna asintió y comenzó a caminar, indicándole a Neville que la siguiera.
-Ginny me dijo que te buscara. Vamos antes de que alguien nos escuche.
Luna lo llevó hasta el final del tren, donde la mayoría de los compartimientos estaban vacíos. Asientos de estudiantes con sangre muggle, pensó Neville con desánimo.
Llegaron hasta el penúltimo compartimiento del tren, donde reinaba un silencio sepulcral. Dentro de él, se encontraban dos personas: Ginny, mirando distraídamente por la ventana y Seamus, demacrado y rígido, con los ojos semicerrados.
-Hola Neville- saludó Ginny, sonriendo. Me alegro mucho de verte.
Seamus sólo emitió un murmullo incomprensible. Tenía una enorme tableta de chocolate abierta a su lado pero parecía que no la había tocado aún.
Neville los saludó y se sentó al frente de Luna, en el asiento más cercano a la puerta del compartimiento.
Ella se estaba quitando la crema de la cara y Neville reparó en que también tenía una C de color verde en la frente.
-¿Pasaste un buen verano?- preguntó Ginny.
-Eh… sí. Bueno en realidad no- confesó Neville. Estuve muy preocupado por ustedes y ya saben, por las cosas que están sucediendo…
Neville no completó la frase, no había necesidad, todos sabían muy bien de qué estaba hablando. Aunque El Profeta lo callara, era imposible aquietar los rumores de asesinatos, secuestros y torturas que se expandían por el mundo mágico con tanta celeridad como los Dementores.
-Y, ¿has sabido algo de Harry?- dijo Neville, en voz baja, mirando nerviosamente alrededor.
-No sé casi nada, Neville- contestó Ginny con tristeza. Pero creo que es mejor así, no quiero arriesgarme a que lo encuentren…
-Sí, claro, entiendo- se apresuró a contestar Neville. Intentando cambiar de tema, le preguntó a Luna: ¿por qué te castigaron a ti también?
-Oh, algo sin importancia en realidad. Sólo que cuando me buscaban en la lista, para ver si tenía sangre muggle, ya sabes, les dije a los mortífagos que todos tenemos algún antepasado muggle en alguna parte de nuestro árbol genealógico y que si este antepasado no hubiera existido, nosotros no estaríamos aquí. Parece que no apreciaron eso, todavía no lograron entenderlo- comentó Luna, con indiferencia.
Seamus observaba todos estos intercambios en silencio. De sólo pensar lo cerca que había estado de que lo llevaran a Azkaban. Y que Neville era quien lo había salvado. Nunca lo había creído capaz de un acto tan valiente, normalmente parecía tan inseguro, pensó Seamus.
Además, ya extrañaba mucho a Dean. Este año iban a ser él y Neville solos en el cuarto de Gryffindor y como que nunca habían tenido mucha relación.
-¿Estás bien Seamus? ¿Quieres que te dé un poco para ayudarte a librarte de la mala onda?- dijo Luna, que se estaba terminando de quitar la crema de color violeta.
-Eh, no gracias- contestó Seamus. Estoy bien.
El resto del viaje transcurrió en tranquilidad. Cada uno iba absorbido en sus pensamientos sobre el año que estaba por comenzar y un poco de temor por tener que regresar a una escuela que estaba en manos de Voldemort.
Recién cuando llegó el momento de descender del tren se dieron cuenta de que todos los estudiantes querían saber de Harry Potter y que ellos eran percibidos como la mejor fuente de información. Por eso se subieron rápidamente a uno de los carruajes tirados por Thestrals, ignorando los murmullos y las preguntas de la gente.
Por alguna razón, el castillo de Hogwarts no se veía tan espléndido como siempre. Aunque tal vez contribuía a eso la presencia de los mortífagos en la puerta, que volvieron a controlar a todos antes de entrar.
Neville, Luna, Ginny y Seamus se pusieron en la fila, resignados. Al llegar el turno de Ginny, Travers sonrió desagradablemente.
-Pero miren si aquí tenemos a la noviecita de Potter. ¿Qué sucede niña? ¿Por qué estás sola? ¿Acaso tu novio te dejó? Tal vez decidió que le gustaba más tu hermano- se burló Travers.
-Mi hermano está enfermo, tiene Spattergroit- dijo Ginny, mirándolo a los ojos.
-Puedes estar segura de que lo comprobaremos. Y si es cierto, enhorabuena. Un traidor a la sangre menos nunca viene mal. Muévete, niña.
Ginny caminó velozmente hacia el Gran Salón, conteniéndose con todas sus fuerzas para no contestar. Reaccionar ante sus provocaciones no es una buena forma de luchar contra ellos, se recordó a sí misma Ginny.
Las mesas de todas las Casas, a excepción de Slytherin, se encontraban semivacías. Ginny buscó un lugar alejado de la mesa de los profesores, donde ya se estaban algunos mortífagos y Snape y se sentó.
La conversación de los estudiantes después del verano era menos intensa que lo habitual pero siguió hasta que se escuchó una fuerte explosión.
-Silencio-ordenó fríamente un mortífago sentado a la mesa de los Profesores.
Acto seguido entraron los alunnos de primer año, que conformaban un grupo muy pequeño. Algunos parecían asustados aunque un par de ellos caminaban con una arrogancia que hacía pensar que eran dueños del lugar. Probablemente estarán relacionados con los mortífagos, pensó Ginny con amargura.
En ese instante, el Sombrero Seleccionador empezó a cantar:
Las Casas de Hogwarts tienen muchas cualidades especiales
Pero antes de nombrarlas debo decirles
Que todas son igualmente importantes
Ninguna supera a la otra…
El Sombrero se quedó quieto y enmudeció. Los estudiantes se movieron en sus asientos, mirando extrañados alrededor. Snape estaba de pie con la varita levantada. La Profesora McGonagall le dirigió una mirada de odio helado por un instante y luego dijo:
-Que comience la Selección.
Había silenciado la canción del Sombrero, pensó Neville. Seguramente planeaban imponer la idea de la superioridad de Slytherin y una canción acerca de la igualdad de las Casas no era lo más conveniente.
Uno a uno, los alumnos fueron llamados y seleccionados. Neville notó que solamente cuando un alumno era colocado en Slytherin, Snape y otros dos mortífagos aplaudían. Ya no era necesario esconder los favoritismos.
Después de concluida la Ceremonia, con Zetha, Lukas siendo seleccionado para Ravenclaw, Snape se dispuso a dar su discurso.
-Debo advertirles que quienes quebranten las reglas serán severamente castigados. Los tiempos de escasa disciplina en esta escuela han, por decirlo de alguna manera, muerto el año pasado-susurró Snape, con una sonrisa cruel.
Ginny miraba a Snape sin verlo, pensando en Dumbledore y en el lugar que había sido suyo por tanto tiempo.
-Espero no tener que repetirlo. Quedan avisados. Ahora, debido a la renuncia por falta de competencia de la anterior profesora de Estudios Muggles, el puesto será ocupado por la profesora Alecto Carrow, que dará a la asignatura el enfoque adecuado.
Algunos aplausos de la mesa de Slytherin cortaron el frío silencio.
-La asignatura de Defensa contra las Artes Oscuras será dictada por el profesor Amycus Carrow, que hará todo lo posible para mantener el nivel al que estaba siendo dictada el año pasado.
El mortífago se paró y contempló el Gran Salón con expresión de inmensa satisfacción mientras era vivado por los Slytherins.
-El resto de los anuncios y nombramientos los haré después de la comida- finalizó Snape. Llevarán algo de tiempo y quiero asegurarme de que todos- su mirada se detuvo en la mesa de Gryffindor- los comprendan.
Y dicho esto, el banquete se materializó en los platos de oro.
-Bueno, por lo menos eso no ha cambiado- suspiró Neville, sirviéndose jugo de calabaza y tarta de melaza.
-Sí-dijo Ginny, pensativa. La comida se ve tan deliciosa como siempre. Pero, ¿se imaginan lo que será tener a dos mortífagos de profesores?
-Sera como una Escuela de Artes Oscuras- murmuró Seamus sombríamente. Y los demás estuvieron de acuerdo en que no le faltaba razón.
Nota: Muchas gracias a quienes me dejaron reviews!! Me gusta mucho saber qué piensan de esta historia :).
En el próximo capítulo empiezan realmente las aventuras del ED. ¿Quieren leer más? Dejen reviews. Saludos .
