Hola, espero no haberme tardado tanto. Este capitulo no contiene nada del Slash de Harry y Draco, pero su relacion irá creciendo a medida que pasen experiencias juntos. Gracias a todos por los reviews y por leer esta pesima historia. Espero que les guste, y que dejen muchos reviews...

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Otro Desertor

El frío de la mañana, se mezclaba con el calor que salía de ambos cuerpos. Para asegurarse más, Malfoy se acurrucó mas adelante, apretándose más contra Harry. Su mentón estaba fuertemente apoyado en el hombro de harry, sintiendo un aroma, un aroma único, a él. Harry no podía concentrarse en el vuelo. Casi choca contra un gran árbol, porque se había distraído con el olor que sentía. Un olor especial, proveniente de atrás suyo. Del chico que lo agarraba fuertemente por la cintura. Pensó tanto tiempo en aquel olor, que le quedó grabado en la mente.

Luego de encontrar un claro, ascendieron y siguieron volando sobre los árboles. Tenían que alejarse de la protección de Hogwarts para poder desaparecerse, porque la Mansión de los Malfoy estaba demasiado lejos como para ir solo volando. Luego de lo que fueron pocos minutos distraído, Harry puedo ver como una especia de globo gigante casi invisible se acercaba a ellos. Harry supo enseguida que se tratada de la protección de la escuela, porque esa parte del bosque era muy grande, y la protección no llegaba hasta el final.

Cuando pasaron la protección, descendieron entre los árboles, con un poco de dificultad, hasta que sus pies tocaron el suelo. Se bajaron de la escoba, y Ron y Hermione bajaron detrás de ellos.

-Tendremos que aparecernos¿no?- preguntó Hermione

-Si- fue lo único que respondió Malfoy.

-Quizás debamos llevar las escobas, podríamos necesitarlas…- dijo Harry –Reducio- y su escoba se redujo al tamaño que cabía en su mano. Hermione imitó el hechizo con la escoba de Ron y se la guardaron en el bolsillo.

-Bueno, vamos- dijo Harry. Se acercó Malfoy y lo tomó del brazo. Hermione del otro lado lo tomó del otro brazo, y Ron apenas lo tomó del codo.

-¿Listos?- dijo Malfoy, y los demás asintieron, y Ron bufó.

Malfoy cerró los ojos, y unos segundos después, todos los árboles se desvanecieron, junto con todo los demás. Harry sintió un tirón en el ombligo, y que era tirado hacia fuera, pero cuando quiso darse cuenta, una imponente Mansión se levantó enfrente de él. Esta era de tres plantes, y su forma se podría decir que era "cuadrada". Era de color verde, debido a unas piedras hermosas que adornaban todo el contorno de las paredes del la casa.

Se encontraban en la vereda de la casa, y justo al lado de ellos, una verja más alta que el tamaño de una persona normal, de color plata, les impedía el paso. Las puntas de la reja de la zona superior tenían una especia de Flecha, de color dorado. Desde la verja hasta la puerta de entrada había una distancia bastante grande. Delante de la casa, en los costados del sendero que conducía hacia la puerta principal, cientos de flores de todo tipo y de todos los colores, les brindaban un olor especial al terreno de la Mansión. Entre esos aromas, Harry pudo reconocer el que Malfoy tenía en su "cuerpo". Era el mismo que había sentido mientras volaba.

-Vamos, rápido- dijo Malfoy.

Tocó uno de los barrotes de la puerta de la reja, y esta se abrió luego de un pequeño chispazo. Los cuatro entraron y avanzaron sobre el sendero.

Lo unido que Malfoy deseaba era que su madre este bien, que este sana y salva. Él la quería con toda su alma, era su madre, la que siempre lo había protegido, la que era capaz de cualquier cosa por él. Y él había tratado de todo para cumplir la misión de Voldemort, pero solo para salvar y protegerla. Miró hacia la casa, y vio algo, algo que no le indico nada bueno. Los tres chicos que venían detrás de él, pararon cuándo él lo hizo.

-¿Qué sucede?- dijo Harry mirando a Malfoy.

Malfoy levantó un brazo, y apuntó a un pequeño candelabro que había en la puerta de entrada, que estaba prendido.

-Mi madre lo apaga cuando amanece- dijo Malfoy

Ellos dos se miraron. A los ojos, como si cada uno pudiera leer los pensamientos del otro. Y como si sus mentes fueran una, empezaron a correr en el mismo momento hacia la casa. Ron y Hermione sin pensarlo, los siguieron, pero el rubio y el moreno corrían demasiado rápido, como para que el pelirrojo y la castaña los alcancen.

-Bombarda Máxima- gritó Malfoy antes de llegar a la puerta. Esta fue derriba por la explosión, y quitada de sus bases. Entraron como rayos, y se detuvieron a mirar alrededor. La luz del sol de la mañana entraba por el gran ventanal que estaba justo delante de la gran escalera que conducía al segundo piso. La escalera era de cómo tres metros ancho, y una alfombra roja aterciopelada la decoraba.

Se encontraban en un Hall, que llevaba por el gran arco de madera de Sándalo de la izquierda a un gran comedor, en donde una inmensa mesa ocupaba aquel espacio. Al fondo del comedor en la pared de la derecha, había una pequeña puerta. El gran arco de la derecha del Hall, llevaba a un gran living, en donde los sillones de un color verde esmeralda y las estampas de flores, hacían juego con las cortinas y los muebles del rededor. Un sillón de tres cuerpos le daba la espalda a ellos y dos sillones de un cuerpo cada uno, estaban a los costados del más grande. Y una gran chimenea de frente al gran sillón. A la derecha de la gran escalera, casi oculto, había un pasillo, que seguramente daba a otras salas. Y a la izquierda de la escalera también casi oculta, otro pasillo, que llevaban a la cocina.

Malfoy se dio vuelta para encarar a los demás. Les habló, en voz baja, como si alguien los estuviera vigilando.

-Tendremos que revisar la casa lo más rápido posible. Tu, Granger, por allá- dijo señalando el pasillo que posiblemente conducía a la cocina.- Tu, ve por allí- le dijo a Ron, apuntando al pasillo del lado contrario- Yo y Harry revisaremos el segundo y tercer piso. Cuando hayan terminado, revisen las demás salas de este piso, y luego esperen aquí, y vigilen la entrada-

Se dieron vuelta y empezaron a correr hacia los lugares asignados. Harry y Malfoy subieron las escaleras. A la derecha y a la izquierda del rellano superior, había otra escalera, más angosta que la del piso inferior, pero aun así seguía siendo grande.

-Revisa este piso, yo iré arriba- le dijo a Harry, y este solo asintió. En segundos, Malfoy había desaparecido por las escaleras. Alrededor del balcón que daba con el Hall del piso inferior, había muchas puertas. Tres puertas en cada pared enfrentándose. Harry debía revisar seis puertas en el menor tiempo posible. Fue por las puertas del lado izquierdo, y abrió la primera con solo bajar el picaporte. Allí se encontraba una habitación enorme, con una cama de dos plazas en el centro. Las sabanas eran de color verde, como casi todo en aquel cuarto y la casa. Un escritorio a la izquierda, una puerta a la derecha, seguramente daba a un cuarto de baño, y un sillón de dos cuerpos de color verde manzana cerca de la cama. La habitación parecía vacía, sin movimiento ni persona alguna.

Salio y cerró la puerta. Fue a la segunda y la abrió con mover la manija. Una enorme biblioteca se encontraba del otro lado. Ese sitio era perfecto para Hermione, seguramente ella estaría muy contenta con una de esa en su casa. No se veía la pared, sino que los estantes con libros cubrían las cuatro paredes. En el centro, se encontraba una mesa rectangular, y más alejado tres sillones de un cuerpo cada uno. Aquí tampoco había señal de movimiento ni lucha alguna. Cerró la puerta y se dirigió hacia la tercera.

Apoyó la mano en el picaporte pero este no cedió. Le apuntó con la varita y pronunció –Alohomora- pero la puerta siguió intacta. Apoyó su oído en la puerta, y no escucho nada. Quizás, dentro no había nadie.

Se dirigió hacia el otro lado, y empezó por la puerta mas alejada de la escalera. La abrió con solo apoyar la mano en el picaporte. Una habitación bastante grande, y comparada con toda la casa, era la mas simple y sobria. En el centro, había una cama de una plaza y media, con sabanas seguramente las más suaves que haya. El color para definir todo seria, gris clarito, casi blanco. Las sabanas de color blanco, las paredes de color gris perla, un sillón de un cuerpo con respaldo alto de color gris nube. Un escritorio, y una biblioteca. Aquí tampoco parecía haber nada, ni señales de lucha. Cerró la puerta y se dirigió a la siguiente.

Fue a la siguiente puerta, pero ni siquiera había tocado el picaporte cuando supo que algo estaba mal. La puerta estaba entreabierta y esta estaba rayada como si alguien lo hubiera arañado con sus uñas, en el borde de la puerta. La abrió y dentro se encontraba una pequeña habitación. Una pequeña cama, un escritorio, un sillón, y un caballete. Quizás era la habitación de huéspedes. Corrió su vista al suelo, y vio un jarrón roto en el piso con las flores tiradas a su alrededor. Y fue en ese momento cuando se dio cuenta de todo lo demás. Varios libros rotos en el piso, la puerta de lo que seria el baño estaba rajada en la mitad, y la ventana a la izquierda de la cama, estaba rota. Harry corrió hacia la ventana, y el vidrio rajado le permitía ver hacia abajo, un cantero de tulipanes y narcisos, como un gran colchón, aplastado y machucado.

El fuerte gritó que se escuchó, hizo que Harry pegara un brinco del susto. La voz la reconoció enseguida. Era la de Hermione. Se dio la vuelta y corrió hacia la puerta llevándose por delante el jarrón roto y varios libros. Se dirigió hacia las escaleras, mientras Malfoy bajaba las escaleras del segundo piso. Ambos bajaron hacia la plante baja y Ron se les unió por la izquierda. Fueron hacia su derecha hacia la cocina, entrando por el comedor. Fueron hasta el final de la gran mesa, y al fondo de todo, en la pared de la derecha, se encontraba la puerta que daba a la cocina. La abrieron, y dentro la vieron. Un cuarto cuadrado, y grande, con mesadas en todas las paredes y una pequeña mesa en el centro, y a un costado, una Hermione llorando del susto al lado del cuerpo de un elfo doméstico.

-Shelby- dijo Malfoy y corrió hacia el elfo.

El elfo era bastante parecido a Dobby. Estaba tendido en el suelo, con los ojos abiertos y apagados, sin pestañear. Una pequeña daga de plata incrustada en su pecho, permitía que la sangre fluyera hacia afuera.

-Shelby- dijo Malfoy asustado y triste, arrodillado ante el cuerpo del elfo. Se giró hacia Hermione y le dirigió una mirada asesina, y mientras se paraba se preguntaba.

-¿Qué le pasó?- Hermione se asustó por el cambio de actitud de Malfoy. Dio unos pasos para atrás. ¿Desde cuando Malfoy se preocupaba por un elfo doméstico?

-Yo…Yo no se… ya estaba muerto cuando llegue…-

Malfoy pareció tranquilizarse un poco, se dio vuelta y se volvió a arrodillar. Una lágrima silenciosa salió de sus ojos, y cayó en el inmóvil cuerpo del elfo. Harry se arrodilló al lado de él, y puso su brazo por el hombro de Malfoy.

-Lo siento- dijo Harry dulcemente al oído de Malfoy

-¿Encontraron algo?- preguntó Malfoy mientras se quitaba una lagrima con la manga de su remera. Ellos se dieron cuenta que estaba preguntando sobre su madre.

-Yo no- dijo Ron

-Una de las habitaciones de arriba esta toda destruida- dijo Harry- O hubo una lucha, o alguien estaba un poco loco, y decidió destruir todo-

Los cuatro se dieron vuelta hacia la pared de atrás, al escuchar la puerta de entrada de la casa abrirse. Malfoy se paró y caminó lentamente hacia la puerta contraria de donde había entrado, que daba al pasillo de la izquierda de la escalera.

-Esperan aquí- dijo Malfoy. Camino hacia la puerta, mientras se secaba la cara con la manga. Harry, Ron y Hermione, pasaron la otra puerta, la que llevaba al comedor. Lo atravesaron, tratando de que la persona que había entrado en la casa no los viera desde la puerta del comedor que daba al Hall de entrada.

-Draco- se escucho la vos de un joven que le hablaba. Esa voz era conocida.

-Blaise¿Qué haces aquí?- preguntó Malfoy. Harry, Ron y Hermione llegaron a la puerta y vieron el chico. Era el Slytherin. Moreno, alto, ojos miel, pelo lacio hacia los costados y corto. Con un físico desarrollado. Sus rasgos eran finos y delicados. Pómulos marcados. Alto y apuesto. Su piel era pálida como la de Malfoy.

-Tu madre-

-¡¿Mi madre?!- preguntó Malfoy- ¿Sabes donde está?-

-Si. Se la llevaron. El Señor Oscuro la quería ver. No se para que. Y tampoco se porque, pero se la llevaron un poco a la fuerza-

-Mentira- dijo Malfoy para si- No quería verla, la tiene prisionera. Me quiere ver a mi¿cierto?-

-Si, he venido a buscarte-

-¿Y sabes para que?-

-Por desertar- dijo Blaise- Mira, Draco, no creo que lo que hiciste sea bueno-

-¡¿Qué?!- dijo Malfoy- ¿Dices que debía seguir sirviendo a ese… asesino, sádico, ambicioso y loco?- preguntó Malfoy un poco en gritos.

-¡No!, claro que no- respondió Blaise defendiéndose- Tu sabes que yo estoy de acuerdo contigo, pero ahora todos los mortifagos te buscan. No se que es lo que hiciste o lo que no hiciste, pero tu madre será quien muera sino te presentas ante Él- dijo Blaise todo de corrido y asustado. Luego cayó y miró su amigo, Draco, durante un largo silencio

-¿Qué fue lo que pasó?- le preguntó Blaise

Draco se sentó en un pequeño sillón que estaba cerca de la escalera, y su amigo se acercó a él.

-Debía matar a Dumbledore, pero no lo hice, y ahora estoy del lado de Harry Potter-

Tres fueron las expresiones de sorpresa y miedo. Blaise Zabini se asustó. Quizás por que su amigo no solo sea desertor, sino que ahora estaba del otro bando, del bando de Harry Potter, o quizás por la misión que debía haber hacho Draco. Y las expresiones de sorpresa de Ron y Hermione fueron muy parecidas. Ellos no sabían que Draco Malfoy era quiena debía matar a Dumbledore.

-¡¿Qué?!- preguntó Blaise- Pero…tú no… él…-

-Si, Blaise, tu deberías hacer lo mismo.-

-No Draco, yo no…- decía Blaise asustado mientras caminaba hacia atrás.

La mano de Malfoy hizo un pequeño ademán hacia donde estaban Harry, Ron y Hermione para que se acercaran. Ellos pasaron la puerta, y se acercaron hacia Malfoy y su amigo. Blaise se asustó, y sacó su varita en milésimas de segundos. Miraba de Harry a Draco exigiendo explicaciones, y negando con la cabeza, como sin poder creer lo que veía.

-Te lo dije Blaise, ellos son mis amigos ahora- dijo Malfoy- ven tu también, y dime donde esta mi madre-

Este negaba con la cabeza, -no, no, no, no- salía de sus labios, mientras caminaba hacia atrás, hacia la puerta de salida. Una lagrima salia de los ojos del moreno, mientras apretaba los dientes.

-Draco¿Cómo pudiste?- dijo Blaise

-Por favor-

-¡No!- se dio vuelta y corrió hacia la puerta. Draco se paró y le habló al asustado moreno.

-¡Blaise!- lo llamó- ¡Puedes ocultarte, y tu madre estará a salvo también!- Blaise se detuvo, con la mano en el picaporte, sin darse vuelta. –Por favor, Blaise- le suplicó Malfoy- Hace tiempo que queríamos esto. Tú solo quieres proteger a tu madre, y no quieres ser como ellos-

Se escucho un sollozo proveniente de Blaise Zabini. Quitó la mano del picaporte y se dio vuelta lentamente. Su rostro estaba bañado en lágrimas.

-Si…- dijo Blaise- eso es lo único que quiero-

-Solo debes venir, y podremos proteger a nuestras familias-

Blaise se puso las manos en los bolsillos del pantalón. Dio un gran suspiro, y corrió la mirada hacia un costado para no mirar a Draco a los ojos.

-¿Donde está mi madre?- preguntó Malfoy

Blaise miró a Harry, inspeccionándolo.

-Dinos donde está la madre de Malfoy, y podremos ocultarla, y luego podremos buscar a tu madre y ocultarla también-

-¿Y que si no quiero estar de este bando?-

-Yo se lo que quieres, Blaise- dijo Draco

-Si eso es lo que quieres, solo vete- dijo Harry

Hubo un silencio. Silencio tortuoso.

-Ella esta presa en la Celda de Nerohearts- dijo Blaise.

-¿Que es eso?- dijo Ron

-¿Dónde queda esa celda?- dijo Hermione

Ambos hablaron luego de mucho tiempo sin hacerlo, mas precisamente desde que salieron del Bosque Prohibido.

-Es una celda que quien-tu-sabes creó para sus presos- explicaba Malfoy, un poco sorprendido de que Granger y Weasley le dirigieran la palabra sin rencores.-Se encuentras en el Norte de Europa, muy escondida-

-¿Cómo podremos llegar allí?- preguntó Harry

-Solo se puede ir- empezó Blaise- con Translador o Apareciéndose, pero no sabemos su ubicación-

Harry estaba hundido en sus pensamientos. Pensaba en como llegar a esa nueva celda y como rescatar a la madre de su nuevo amigo. Ahora no solo rescataría a Narcissa Malfoy, sino también a la madre de Blaise Zabini

Draco pensaba en su madre. Solo quería que esté bien. La muerte de Shelby lo había puesto mal. Él siempre había menospreciado a los elfos, pero este elfo era diferente, este elfo había ayudado a Malfoy en muchas cosas, y no solo eso, sino que este elfo sabía muchos de los secretos de Draco, pero que ahora se los había llevado consigo a la tumba.

Blaise estaba confundido. Él con su amigo, Draco, desde hacia mucho tiempo habían sido amenazados por Voldemort de que sus madres y familias iban a morir si ellos no le servían. Y ellos solo querían no servirle, ser libres y vivir feliz con sus familias. Pero siempre habían pensado que eso seria imposible, que nadie podía llegar a tener una vida feliz, con una pareja a quien amar y que esta le corresponda el amor. Solo querían eso. ¿Acaso eso era mucho pedir? Y allí se encontraba, su oportunidad de cambiar, su oportunidad de salvar a sus familias y de luchar por lo que verdaderamente querían. Estaba confundido por la bondad de Harry Potter. Había escuchado de ello, pero nunca lo había conocido así. Él lo había aceptado de su bando como si nada. Quizás Potter quería darle una oportunidad a todos aquellos que la quisiesen.

Hermione, en ese momento, lo único que pensaba era en como llegar a la Celda de Nerohearts. Nunca había escuchado de ella, eso si que era extraño. Todavía necesitaba la explicación de cómo Harry y Malfoy se hicieron amigos, pero suponía que el moreno tenía suficientes motivos como para pedirles a ella y Ron que lo ayuden. Y luego estaba el otro chico. Blaise Zabini. Ella creía que todas las serpientes eran iguales. Pero ese día había conocido a dos serpientes diferentes. Dos serpientes que lo único que querían, a diferencia de las demás, era tener a sus familias consigo y sanas y salva. ¿A quien se le negaría eso? El chico Sly moreno, era muy diferente a como Hermione lo imaginaba, si uno lograba conocerlo bien, y este decidía abrirse a ella.

Ron estaba confundido. Sus amigos, Harry y Hermione, siempre habían odiado a las serpientes con todas sus almas, pero en es momento estaban teniendo una especie de "Charla civilizada". ¿Acaso estaban todos locos? No sabia porque, pero desde esa mañana, ninguno de ellos, había lanzado un insulto ni alguna maldición a alguno de otra casa. Y él no lo hacia y ayudaba a las serpientes solo porque Harry se lo pidió.

-¿Algunos de ustedes saben hacer un Translador?- preguntó el pelirrojo

-Yo se como se hace, pero no creo poder hacer uno para que nos lleve hacia allá- dijo Hermione

-También podemos ir por polvos Flú. Será mas peligroso pero mas seguro- dijo Blaise. Se expresión era seria, y dispuesta.

-¿Por qué?- dijo Harry

-Porque la única chimenea de la Celda de Nerohearts es la que se encuentra en la oficina del Mortífago encargado- dijo Draco

-¿Y como iremos?- preguntó Hermione

-Tengo una idea, no se si funcione- explicaba Blaise –Yo puedo ir, diciendo que tengo ordenes del Señor Oscuro de…- calló un momento- de hablar con uno de los encargados de las celda, porque pronto tendremos un nuevo preso-

-¿Y quien será el nuevo prisionero?- dijo Draco

-Podrías ser tu- contestó Blaise –yo puedo ir y vaciar la oficina

Hubo un pequeño silencio. Todos pensaban en la situación. Era peligrosa y podrían salir mal. No tenían ningún plan, solo como llegar. Los únicos que parecían que conocían la Celda eran Blaise y Draco. Dependían de ellos.

-Bueno, creo que ya podemos ir. Solo debemos asegurarnos de que todo salga bien- dijo Hermione

-Si, creo que si- dijo Draco –Vamos

Los cinco chicos fueron hacia el living de la derecha, y pasaron los sillones. En la pared del fondo había una gran chimenea, y sobre esta una repisa con recipientes y dentro polvos de diferentes colores. Un recipiente con polvos verdes, otros con polvos rojos y otro con polvos azules. Se acercaron a la chimenea. Harry miró los colores de los polvos, extrañado por lo colores y ante de que pregunte Hermione le contestó.

-Todos son polvos Flú. Pero se usan distintos colores según la distancia del destino. Para viajar por cualquier parte de Inglaterra, solo necesitas los Verdes, pero para ir a Estados Unidos, debes usar los rojos. Aunque es ilegal ir a otro país por polvos Flú, se debe hacer por trasladares legales.-

-Bueno, yo iré primero. Draco, tu conoces un poco la celda. En diez minutos vengan ustedes. Yo estaré rondando las celdas de la Sección Delta- dijo Blaise mientras se metía en la chimenea. –Usen hechizos desilusionadores- tomó polvos de color Rojo. Pronunció -Celda de Nerohearts- y lanzó los polvos a sus pies.

Los otros cuatro solo debían prepararse, esperar diez minutos en el living de la Mansión Malfoy, a que la Oficina de la Celda de Nerohearts, sea despejada.

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Espero que les haya gustado. Nos vemos en la proxima...