Hola, espero que me perdonen por el retraso. Antes de comenzar a leer este capitulo, deberian leer en mi Perfil, los efectos de la Maldicion Revistina, para poder entender este capitulo. Y luego si, a leer este magnifico capitulo. Espero que les guste.


Revisto

Hermione se dirigió rápidamente a los mortifagos, y desmayó a los dos por las dudas de que la pequeña explosión no haya sido suficiente. Estaba siendo un poco malvada, pero si la gente se lo merecía, no debía ser pacifica. Nunca olvidaría quien le dijo esas palabras. "Hay gente que debe pagar. Solo un arrepentimiento de corazón, podría cambiarlo todo".

Volvió rápidamente y buscó a Ron. Este salio de su escondite, y ambos fueron hacia la puerta.

-¿Qué hacemos?- le dijo Ron- ¿Vamos a buscar a Harry?-

-No- le dijo Hermione- ellos rescataran a la Sra. Malfoy, nosotros debemos ver quienes son los que entraron en la Prisión, antes de que lleguen los mortifagos.

Hermione miró dentro de la oficina, y apunto la varita hacia el Mortífago desmayado.

-Incarcerus- dijo y unas gruesas cuerdas mágicas salieron de la varita, volaron por el aire y envolvieron al Mortífago desmayado.-Vamos- Y ambos empezaron a correr, hacia la Sección Omega.

"Siempre la gente comete errores, a veces ínfimos, y a veces irreparables, y muchas veces, no se da cuenta de ellos, hasta que ven las consecuencias. Y Hermione cometió uno. Un error que todos lo recordarían. Su mayor error fue ese, disfrazarse de Mortífago."

Doblaron una esquina, y vieron que una puerta de la derecha se abría, y muchos mortifagos salían de ellos. Destellos verdes se podían ver en la sala. Harry los contó, y eran diez, que pasaron corriendo por su lado. Tuvieron que hacerse aun lado, para que los Encapuchados no los choquen.

-Por Merlín, esto no es bueno- dijo el de ojos grises

-Algo pasó. Vinieron por algo. Esto no es nada bueno- ambos hablaban sin mirar al otro directo a los ojos. Hacerlo, implicaría ver en ellos, lo que no vieron en mucho tiempo. Y ninguno de los dos estaba preparado para hacerlo

-¿Dónde esta la Sección Epsilon? – le susurró Draco al oído de Harry

-No lo se- se llevó una mano al cabello, lanzándolo hacia atrás. Estaba nervioso. Las cosas no estaban saliendo como habían planeado. Y al levantar la cabeza, lo vio. Una pequeña referencia de la Prisión, algo así como un mapa, colocado en la pared de la derecha de Harry. Se acercaron lentamente sin hacer ruido para verlo.

El mapa indicaba que la Prisión era rectangular, dividida en tres partes. Cada parte tenia un pequeño patio en el medio, y las celdas se encontraban alrededor de ellos. Las partes se identificaban por un nombre diferente. La primera eran "Zonas", la segunda eran "Secciones" y la tercera eran "Sectores". Cada parte, las Zonas, Sectores y Secciones, tenían doce pasillos, cuatro por nivel, con seis celdas cada uno.

En la parte que decía, Secciones, buscaron el pasillo con el nombre de Epsilon, y vieron que ellos no estaban muy lejos de allí. Lo que ya habían corrido, los habían acercado un poco. Estaban solo a tres pasillos. Ambos empezaron a correr, hacia el lado contrario de donde se fueron los Mortifagos, bajo la capa de invisibilidad.

Cruzó el patio y alcanzó la puerta del otro lado. Escucho cerrarse la puerta que había cruzado. Por suerte, la puerta que estaba frente a él, que daba con el pasillo Beta, y el Epsilon sobre este, estaba abierta. La cruzó, y esta también la dejo abierta para que pasaran los invisibles que estaban detrás de él. Aunque no sabia que Draco y Harry se habían quedado bastante atrás. Corrió por el pasillo, y subió una escalera para ir a las celdas de los pasillos superiores. El pasillo Epsilon estaba justo arriba del Beta. Termino las escaleras, y se dirigió a la primera celda que vio. Miró por la pequeña rendilla, y esta estaba vacía. Se dirigió a la segunda puerta, pero antes de ver dentro, una explosión, seguido de varios ruidos de lucha, le llegaron a los oídos.

Pero no se inmutó. Debía seguir buscando la madre de Draco. La encontró en la quinta puerta. Vio por la rendilla, a una mujer adulta, tendida en el suelo, hecha un ovillo, con su pelo rubio platinado tapándole el rostro.

-Sra. Malfoy- la llamó Blaise en voz baja- Sra. Malfoy-

Ella pareció escuchar, pero solo se movió un poco. En ese momento Blaise se acordó que tenia el hechizo de voz ajena. Se apuntó con la varita a la garganta y dijo –Finite Voce-

Volvió a llamar a la Sra. Malfoy, y ella al escuchar una voz conocida, levanto la cabeza rápidamente quitándose el cabello del rostro. Pero aun seguía sin creer muy bien lo que veía, porque Blaise aun tenía la Poción Multijugos.

-Sra. Malfoy, soy yo, Blaise-

-¿Zabini?- dijo Narcissa incrédula

-Si, soy yo, venimos a buscarte-

-¿Venimos?- repitió incrédula- ¿Vino Draco?-

-Si, él…- se dio vuelta, y no vio nada. Bueno, se suponía que no tenia que ver nada, ellos eran invisibles pero ya tenían que haberse quitado la capa.

-Draco… Draco- lo llamó Blaise en voz baja pero nadie respondía-Estaban aquí- se volteo de nuevo a la puerta y le apuntó con la varita

-Bombarda Maxima-

Narcissa dudó en ir a por el Mortífago que tenía enfrente, con la voz de Blaise, que decía venir a ayudarla. ¿Y si era una trampa?

Se paró y se dirigió lentamente hacia la puerta. Miró a la persona que tenia en frente a los ojos. Eran los del Mortífago, pero tenían el mismo reflejo conocido del amigo de si hijo.

-Si alguien viene, solo disimule- le dijo Blaise

Ambos empezaron a caminar, en dirección a las escaleras.

Doblaron la última esquina, y un pequeño cartel en la pared les indicaba que estaban en el pasillo Beta, y que en el segundo nivel estaba el Epsilon. Cerca de ellos había una escalera, igual a la que se encontraba al final del pasillo. Escucharon que alguien bajaba por la escalera más alejada, y ambos, el moreno y el rubio, subieron la otra escalera, la que estaba más cerca de ellos.

Terminaron de subir las escaleras, y vieron el pasillo Epsilon. Estaba destruido, o al menos eso les indicaba todos los escombros que se encontraban en el suelo, y una puerto destruida en medio. Se acercaron corriendo a la segunda celda que estaba sin puerta, y miraron adentro, y nadie allí se encontraba.

-¿Habría estado aquí?- le dijo Harry

-Creo que si- contestó Draco mirando dentro de la celda.- Alguien vino y quiso sacar a la fuerza al prisionero-

-¿Será tu madre?-

-Quizás Blaise llegó primero-

Ambos se miraron, no a los ojos, sino cerca de ellos. Y como si ambos se transmitieran los pensamientos, empezaron a correr, hacia las escaleras del otro lado, por la que ellos supusieron que Blaise había bajado.

Hermione se había memorizado el mapa de la Prisión, ya que había un pequeño mapa en la oficina de Kyrtos. Se encontraban a solo dos pasillos del Omega. Los ruidos de la lucha se podían oír fácilmente. Su corazón le latía rápidamente. ¿Quiénes habían entrado en la prisión? Pensó en la Orden del Fénix, pero quitó la idea de la cabeza rápidamente.

Un rayo morado cruzó por su rostro, proveniente de atrás. Se volteó rápidamente con la varita en mano y vio a Ginny con Luna a su lado, apuntándoles.

Ron y Hermione se sorprendieron. Si sus corazones se podían parar, lo hubieran hecho. ¿Por qué los habían atacado?

Ginny y Luna se sorprendieron mas al ver a Ron corriendo, huyendo con un Mortífago.

-¡Maldito!- le dijo su hermana.- ¡y tu que me decías a mi traidora¿Quién es el traidor ahora?- le gritaba sintiéndose dolida y traicionada.

Luna miraba a Ron, a su Ron, mejor dicho, a su ex Ron. ¿Por qué él le había hecho eso? Ella movía la cabeza negando, y diciendo –no, no, no, no, -

-Ginny, no es lo que tu crees, no es un Mortífago…- decía mientras señalaba a Hermione-

-¡Cállate!- lo frenó su hermana. Una lágrima se podría ver por los ojos de ella.- Desmaius-

Ron no pudo hacer nada. Se había quedado paralizado por la reacción de su hermana. Y tampoco pudo hacer nada cuando el as de luz blanca se acercaba a él.

-Destiro- dijo Hermione apuntado al as de luz blanca, desviándolo y este termino en una pared, haciendo un gran hueco, y los escombros cayeron al piso.

Ron seguid sin moverse. Miraba a su hermana sin pestañar. En los ojos de ella se podía ver muchas cosas. Odia, ira y rabia, pero también se podía ver incredulidad y las lágrimas que recorrían su mejilla hasta la comisura de los labios, igual a la rubia de tes porcelánica, que estaba a su lado.

-Ginny, soy yo Hermione- le dijo Hermione sin poder creer que su amiga no les creyera. En ese momento hubiera dado todo por saber que pasaba por la mente de su "amiga".

-¡Callase maldito Mortífago del diablo!- le dijo Ginny- No se porque lo hiciste Ron, pero esto termina aquí- y se vieron dos ases de luz proveniente de las varitas de la pelirroja y de la rubia hacia la castaña y el pelirrojo. Hermione estaba tan estupefacta que cuando quiso desviar el hechizo, ya era tarde. Su cuerpo como el de Ron, caían al suelo desmayados.

La pelirroja se acercó a su hermano. Lo miró con asco, con repugnancia. ¿Por qué los había traicionado? Ella que siempre había pensado lo contrario, y todo eso le demostraba su mayor miedo. Escupió a la cara del cuerpo de su hermano, y salió de aquel pasillo, tomada del brazo de su amiga, y escupiendo odia y tristeza por los poros de su cuerpo.

"Pero ninguna de las dos sabía, que el Mortífago desmayado, no era uno, sino alguien disfrazado de él, y nada más ni nada menos que si amiga Hermione, y tampoco sabían lo que pasaba por la mente de Ronald. Pero mucho menos sabían, que hay errores, que son tan drásticos, que no se pueden remendar, y que dejan heridas abiertas por siempre."

Blaise, al ver una pequeña lucha en el pasillo Omega, decidió esquivarla. Cruzó una puerta que daba al patio, seguido de la madre de su amigo, y luego se paró de golpe.

Un hombre morocho adulto estaba frente a ellos.

-¿A dónde crees que vas, Kyrtos?- le dijo Kingsley

Blaise no sabia que hacer. ¿Habrían venido ellos a salvar a Harry, y por consiguiente a Draco, y a la madre de este¿Debía decirle que tenía Poción Multijugos? Si, debía hacerlo.

-No soy Kyrtos, soy Blaise Zabini. Tengo Poción Multijugos-

-Dame solo una razón para no matarte-

-Solo no lo hagas- intervino la Sra. Malfoy- Ellos vinieron a salvarme, con Draco-

Pero Kingsley aun no les creía.

-Es en serio. No se donde están Draco y Potter…- empezó Blaise, pero la Sra. Malfoy lo cortó

-¿Potter¿Qué hace el aquí?-

-Vino a ayudar a Draco a salvarte- la Sra. Malfoy quedo sin palabras ¿Potter¿El mismo Harry Potter¿El niño-que-vivió vino a rescatarla con su hijo?

-Pero esto no es muy creíble Kyrtos-

-No soy Kyrtos- y terminó de hablar, para darle lugar a la destransformación. Pareció doloroso, pero solo unos diez segundos después, un chico moreno se encontraba en el lugar donde Kingsley creó que estaba Kyrtos.

La Sra. Malfoy lo miró, y ahora si estaba segura que era el amigo de su hijo. Blaise miraba a Kingsley, para pedirle ayuda, pero no quería dar un movimiento en falso. Estaba seguro de que Kingsley sabia que él en un futuro iba a ser Mortífago, en contra de su voluntad, y Kingsley tendría excusas suficientes para no ayudarlos.

-Solo los ayudo porque fue la petición de Harry- dijo Kingsley- Vamos-

Y los tres empezaron a correr hacia el pasillo donde se encontraban Hermione y Ron desmayados.

"Pero ninguno de los tres sabia que estaban por cometer el mayor de sus errores. Ellos no sabían que Kyrtos seguía en su oficina, y que quien estaba en el pasillo desmayado, era uno falso"

Harry y Draco estaban por entrar al pasillo Omega. Pero antes de llegar a la esquina, pararon.

-¿Qué pasa Draco?-

-Quitémonos la capa, para poder pelear mejor- los sonidos de la lucha del pasillo siguiente, eran atroces. Gritos y ruidos de personas sufrir por maldiciones, le crispaban la piel. –Finitofijo- y la capa se despegó de sus cuerpos, y ellos se la sacaron, y fueron visibles.

Harry se guardó la capa, y ambos fueron hacia el pasillo siguiente, corriendo mejor, ahora que estaban separados.

Lo que vieron no se lo esperaba. Todo el pasillo estaba destruido, escombros por todos lados, muebles provenientes de Merlín sabe donde, destruidos por todo el pasillo, y Mortifagos y los que parecían aurores, batallando unos con otros. Harry pudo identificar a Lupin, y más al fondo a Tonks. A un costado, Ginny y Luna peleaban juntas, contra Mortifagos notoriamente más grande que ellas.

Lupin y su contrincante, dejaron de atacarse, para minar a Harry y Draco. El Mortífago echó huno al verlos, se volteó de nuevo a Lupin y le lanzó un hechizo que hizo que Lupin chocará contra la pared y cayera desmayado, con un hilo de sangre saliendo de su sien.

-Tu, maldito traidor, morirás justo aquí- Escupió el Mortífago, dirigiéndose a Draco. Estaba llenó de rabia, y con una risa sádica y malvada en su boca. Apuntó la varita y lanzó un rayo morado hacia Draco.

Ambos, Draco y Harry, lanzaron un –Destiro- hacia el rayo de luz morada, haciendo que este se desviara hacia el techo, provocando un derrumbe.

Ambos se agacharon para cubrirse del techo que se desprendía. Una gran cantidad de polvo quedó en el ambiente. Harry vio un rayó de color ocre pasar cerca de su rostro. Eso no era bueno.

Levantó la cabeza y buscó en todo el polvo, la cabeza rubia de Draco. Ahora no le importaba todo lo que había creído de Draco, o mejor dicho, lo que el rubio le había hecho creer, solo deseaba que todos puedan salir salvos de allí. Quizás pedir que también salgan sanos era mucho.

Pero le costaba mucho buscarlo. Debía quitar toda la polvareda. Sacó su varita y apuntó hacia el techo, diciendo –Dissashes- y todo el polvo del aire desapareció dentro de la varita de Harry. Nuevamente pudo ver la lucha más allá, a Draco bajo unos escombros, y al Mortífago apuntándole a Draco.

-Los traidores deben morir- decía el Mortífago sádicamente- pero de la peor forma-

Harry sabía lo que significaba eso. No era nada bueno. Debía evitarlo.

-Revisto-

-Expelliarmus-

Dijeron Harry y el Mortífago a la vez.

La maldición del Mortífago le dio a Draco en el pecho, y el desarmador de Harry en el pecho del Mortífago, justo en el memento que lanzó la maldición.

Harry corrió un momento la vista hacia Draco, y sabía que ese era el fin. La Maldición Revistina, era una de la perores. Un veneno mortal para la sangre.

No pudo evitar que una lágrima saliera de sus ojos. Corrió nuevamente la vista hacia el Mortífago desarmado, con expresión de odio. Nunca sintió tanto odio. Sabía que ese era el final de Draco, pero no quería pensar en eso, no quería que sucediera.

-¡Maldito!- le dijo Harry escupiendo fuego de la ira, y con los dientes apretados.-¡Pagaras por eso!-

El Mortífago solo reía sádicamente. Estaba desarmado, pero parecía satisfecho por haber echo pagar a Draco Malfoy.

-Si eres tan valiente, mátame- le dijo el Mortífago tratando se hacer enojar a Harry, pero Harry ya estaba enojado.

-¡Si! Te mataré. Claro que lo haré- decía Harry mientras varias lágrimas salían de sus ojos, y de su cuerpo que temblaba ligeramente.

-Avada Kedavra-

Un as de luz verde brillante salió de la varita de Harry, y el odio de este fue suficiente para hacer que el Mortífago cayera muerto.

Harry se volteo a mirar a Draco. Sus ojos estaban apagados, sus rostro mas pálido de lo habitual, su boca entreabierta, sus parpados pesados.

Harry se acercó a Draco, y se agachó junto a él. Se olvidó de la batalla que se libraba mas allá, se olvidó de lo que Draco le había hecho pensar de él. Solo estaba Draco y él, de la misma manera que hace mucho tiempo.

-Draco… Draco…- dijo Harry con la voz temblándole, mientras las lagrimas salían incontrolablemente de sus ojos, como cascadas de aguas rápidas.- Por favor Draco…qued, quedate con migo-

-Harry- dijo Draco pesadamente, como si le costara mucho hablar-Harry, el veneno hace rápido su trabajo¿no?- dijo el rubio tratando de hacer una broma en su lecho de muerte, haciendo poner peor a Harry.

-¡No! Draco, por favor- decía Harry mientras apoyada su cabeza en el cuello del rubio, sintiendo una vez más, una última vez, el dulce olor a Caléndula, típico de Draco. Tantas cosas habían pasado juntos, tantas cosas que quería repetir, y sin embargo, le habían quitado el tiempo que debían estar juntos. Ya no podría hacerlo mas, nunca mas iba a poder besarlo como lo hacia antes, nunca mas iba a dormir con él, con Draco, con su Draco, como lo hizo hace mucho tiempo.

Las lagrimas también salían del rubio, como pequeñas perlas por sus mejillas. Harry se las quitó con sus dedos, apoyando tiernamente su mano en las mejillas del rubio.

-Draco, quedate. ¿Recuerdas lo que dijiste¿Lo recuerdas?- decía Harry desesperadamente. Llegada el fin, él lo sabia, pero lo que mas lo mortificaba era que no había nada que pudiera hacer. Solo ver morir a su amado. –Dijiste se debe luchar por lo que uno quiere, dijiste que el amor es solo verdadero cuando ambos están dispuestos a hacer lo que fuera necesario, dijiste que ambos deberían protegerse, y dijiste, me dijiste a mi, que me odiabas , pero solo lo hiciste para salvarme, para protegerme, solo lo hiciste porque me amabas- decía Harry mas desesperado que nunca.

Nunca se había sentido así. No se sintió así con la muerta de Cedric, no se sintió así con la muerte de Sirius, y tampoco se sintio así con la muerte de Dumbledore que había ocurrido hacia menos de un día.

Esas muertas las había podido superar, pero nunca iba a poder superar esa. Nunca iba a superar la muerte de Draco. Su Draco y su amado.

Iba a vivir mortificado por el resto de su vida. O mejor dicho, no iba a poder vivir. No¿Para que vivir? Si la persona a quien amas está muerta?

-Harry, ven- le susurró Draco, para que se acercara a él.

Harry se agachó más y puso su cara a centímetros de la de Draco. Pudo sentir su aroma, su respiración entrecortada, la muerte cerca de él.

-Harry, debo decirte algo-

-No Draco- lo interrumpió Harry- No lo digas, por favor-

-Si, Harry, nunca lo dije, y debo hacerlo ahora- decía Draco con los ojos casi cerrados, y con varias lagrimas nuevas viajando por sus porcelanitas mejillas.

-No Draco. Por favor, tendrás tiempo suficiente para decirlo- decía Harry con su boca cerca de la de Draco.

Sus alientos se confundían, y se fusionaban. Ellos querían fusionarse, ser uno, pero ahora uno de ellos se iba. Se iba para siempre.

Harry acortó la distancia con un beso. Un beso desesperado, triste, y desgarrador. Era el último beso, y lo sabían. Sus bocas no se movieron, solo permanecieron unidas, por u largo momento, hasta que Draco separó su cabeza forzadamente.

-Harry- dijo entre un sollozo- Te amo-

El amor es un sentimiento fuerte, que a veces vuelve loca a las personas por aquella a quien aman. Es un sentimiento muy fuerte. Un sentimiento indescifrable e impredecible. Los que verdaderamente aman, son capaces de cualquier cosa con tal de ver a su persona amada protegida, y en algunos casos, capaces de dar su propia vida.

En este momento, Draco y Harry demostraron lo que sus corazones deseaban y sentían de verdad, aunque lo hicieron un poco tarde. Pero, como dijo Miles Millar, "Toda Historia tiene un Comienzo", y esta no es la excepción.

Por eso, debemos conocer cual es el pasado de estos chicos que se enamoraron, para saber cual es el momento en que se amaron y porque.

Por eso, queridos lectores, les relataré como comienza esta fantástica y triste historia, para poder conocer todos los secretos y enigmas del amor de estos dos jóvenes chicos, y luego, relataré como continua la vida de Harry Potter, después de este trágico evento.

Y también querrán conocer la historia de los amigos de Harry Potter, de los hermanos Weasley, Ginny y Ron, de la inteligente Hermione, la bondadosa Luna, y el enigmático Blaise.

Todo comenzó la tarde de un miércoles lluvioso, en la clase de Transfiguración.


Bueno, espero que les haya gustado. Y lamento dejarlos con tantas preguntas, pero en los proximos capitulos seran respondidos. Un amigo mio leyó el capitulo y me dijo "Creo que me perdí de algo". Y yo le dije que si, jajaja. Bueno, espero que les haya gustado, y no se olviden de dejarme Reviews...