Hola de Nuevo... Hacia mucho tiempo que no actualizaba, pero era primero por los finales de la escuela, todos los examenes y todo eso... Y ahora tengo varias coss que hacer, pero no dejare de escribir, ya que es algo que me encanta hacer, y más con el incentivo de ustedes... Este capitulo aun no estaba terminado, pero era tanta mi aunsencia que decidi subirlo aunque no este terminado, por lo que el Capítulo 8 estara en dos partes... Espero que sepan comprender, cuando llegue a leerlo todo y se den cuenta de que faltan cosas... Pero solo les dire una cosa, cada vez que escribo un parrafo en esta historia, me doy cuenta del buen desarrollo que esta teniendo...
Y si todo sigue bien, el final sra espectacular... Espero que sigan leyendo, y que no decaigan en la mitad... XD... Bueno, y como siempre, espero muchos reviews...
Capítulo Ocho: Primera Parte
Reflexiones Dudosas...
El sábado en la mañana Harry se despertó temprano, porque debía realizar la investigación del castigo de McGonagall. Iba a ir a la biblioteca, supuestamente con Malfoy, pero ni loco iría con él. Iría solo, sin avisarle al rubio que iría. Cruzó el marco del baño, y se puso debajo de las regaderas con agua caliente. Estuvo un rato así, y mas que duchándose parecía que estaba tratando de despejar su mente de toda su maldita vida. En esos momentos estaba tan vulnerable, que hasta un Hufflepuff de primer año seria capaz de usar Legeremens en contra de él. Salió de la ducha, y se vistió, tomó su mochila que contenía pergaminos, tinta y pluma, para luego salir a la biblioteca, que estaba abierta desde la seis de la mañana.
Ya eran las siete, y no desayunaría ahora, lo haría mas tarde, aunque en realidad lo iba a hacer solo porque sino podría morir de desnutrición, porque en estos días en lo que menos pensaba era en la comida.
Cruzó la puerta de la biblioteca, dejó la mochila en las mesas y fue hasta la sección de Libros de Transformaciones Avanzada para buscar uno de los libros que le dijo Hermione en donde podría buscar, que se conocía la biblioteca tanto como Madame Pince. El castigo no era tan desagradable, porque lo mantenía ocupado y no permitía que se amargue por su futuro y por todas las misiones que sabia se les acercaban. Aunque lo único que no le gustaba era que tendría menos tiempo para las prácticas de Quidditch, que también era una de las cosas que podría hacerle volar la imaginación, que su mente despegara de la tierra y saliera de acá. Pensar en otras cosas, que no sean tristes, no amargas, en donde no haya tantas muertes cercanas, en donde todas las personas se quieren y no son malvadas. Hasta que se baja de la escoba, su cuerpo y su mente, y se da cuenta de que esta en la tierra y que todo era un sueño, en donde se da cuenta que en este mundo no es como él quisiera y que debe transitarlo, tratando de buscar ayuda y de cumplir todas sus misiones, porque si esas misiones las tienen él, significa que él es el único que puede realizarlas. Y lo que menos debía hacer era darse por vencido, cuando todos confiaban en él.
Comenzó a buscar entre los libros, leyendo los títulos en los lomos. Buscó en todas las estanterías, pero no lo encontraba. El libro se llamaba Como transformar un Animal en otro Animal, y otro libro era Animagia. Este libro debería estar en la Sección Prohibida, porque la animagia esta prohibida y las pocas que la hacen deben tener licencia y estar anotados en el ministerio. Pero el otro libro debería estar en esa sección y no lo encontraba.
Salió de esa sección, para dirigirse a la Sección Prohibida. Cuando pasó por las mesas, vió a cierto Slytherin con cabellos platinados sentado, leyendo un libro, quizás bastante concentrado. Ellos eran los únicos dos de toda la biblioteca.
Harry no hizo ni dijo nada, y siguió derecho hacia la Sección Prohibida. Abrió la puerta, y fue hasta la parte de Transformaciones Ilegales e Ilícitas, y comenzó a buscar. Lo encontró bastante rápido. Era un libro no muy grande, ni tampoco muy gordo. Tenia la cubierta color borravino con un dibujo de una persona mitad león, y arriba de esta dibujo decía en letras negras Animagia.
Lo tomó y salió de la sección para sentarse en una mesa. Apoyó fuertemente el libro sobre la misma mesa que estaba sentado el rubio, pero pareció que este ni lo notó. Se sentó en frente del rubio, y abrió el libro.
En un momento, el rubio levantó el libro y Harry pudo ver que en la portada decía Como transformar un Animal en otro Animal. Estuvieron leyendo durante casi una hora. Sin hablar, sin mirarse, excepto quizás alguna mirada de ¿reprobación? Ni siquiera ellos sabían porque se molestaban en mirarse, pero lo hacían. Todo era silencio, hasta ellos se sorprendían de poder aguantar tanto tiempo juntos, sin saltar al cuerpo del otro para dañarle todo lo más posible.
Lo único que se escuchó durante mucho tiempo fue el ruido de las hojas al ser pasadas y el sonido de cada una de sus respiraciones.
Draco no podía concentrarse mucho, pero hacia todo lo posible. No solo por las palabras que retumbaban en su mente, sino que desde hacia unos días que le dolía la cabeza, y desde esa mañana, extrañamente le comenzó a doler la nariz, no a picar como si fuera a estornudar, sino que le dolía como si le hubieran dado una gran trompada o como si sus músculos de la zona se estaban desfigurando o transformando.
Comenzó a sentir un olor extraño, un olor que nunca había sentido. Era extraño, pero no era desagradable. Pensó que quizás era el olor de alguna planta. Levantó su cabeza del libro, y corrió la cabeza a la derecha, tratando de ver de donde provenía el olor tan, tan¿Cómo decirlo? Tan ¿bueno? Era extraño, no el que haya un olor en la biblioteca, sino que el olor le causara ese efecto. Por momentos ese olor le parecía excitante.
Movió la cabeza a la izquierda, para seguir probando la procedencia del olor. Esto no fue desapercibido por el moreno. Este levantó la vista de su libro de Animagia para mirar lo que hacia el rubio. Ninguna expresión de desaprobación ni odio, ni nada de eso, se cruzó por ella. Simplemente lo miraba, miraba esos movimientos delicados, que nunca había visto, mientras el rubio viraba la cabeza en todas direcciones como buscando algo con la mirada.
Luego su cuerpo lo impulso a hacer algo. Seguro fue algo inconciente, y no sabe porque, pero el moreno lo hizo.
-¿Estás bien?- le preguntó Harry sin dejar de verlo correr la vista en las diferentes direcciones.
Instantáneamente el rubio dejó de buscar ese "excitante" olor, para mirar al moreno que le había hablado. Y dos cosas, una perceptible solo para el rubio, y otra perceptible para ambos, ocurrieron.
Ninguno de los dos tenía en su rostro las expresiones normales con la que se miraban antes. Ambos lo notaron. El rubio solo miraba al moreno sin expresión, o mejor dicho, sin saber que expresión hacer, porque en ese momento se había dado cuenta que el moreno era quien emanaba ese olor.
¿Cómo podía ser eso? No sabia, pero no cabía duda que el moreno era quien eliminaba ese olor. Maldito el segundo en que pensó que ese olor era excitante. No hizo nada ni dijo nada. Solo miraba esos extraños orbes esmeraldas, ya que parecía que nunca los había visto, parecía que esta era la primera vez que veía los detalles de esos ojos, como si pudiera penetrarles y descubrir todo sus secretos.
Y en parte, el moreno pensó lo mismo, porque esa mirada era tan profunda, que tuvo miedo que el rubio pudiera entrarle en su mente. Pestañeo varias veces, y bajó la vista. Luego la volvió a levantar, para preguntarle algo tratando de que sea en su tono normal.
-¿Sucede algo Malfoy?- le dijo esquivando sus ojos y tratando de escupir la frase.
Pero Malfoy parecía ido. Como si estuviera hipnotizado o algo así. En vez de decirle algo con odio o por el estilo, solo volvió a mirar al moreno, sin mirarlo en verdad, para solo decirle –No se-
El rubio bajó la vista, se paró sin concentrarse mucho en sus movimientos, mientras también tomaba el libro en sus manos, y caminó con paso firme, pero fuera de sí, hasta la puerta de la biblioteca. El moreno lo siguió con la mirada, viendo como el rubio caminaba pero como si estuviera pensando en algo muy importante o como si algo le obstruyera la mente.
Trato de vaciar su mente, para volver a la lectura de la Animagia. Debía dejar de pensar tanto en el rubio, ya que algo estaba pasando, o mejor dicho, algo estaba cambiando, y era perceptible, aunque no sabia que era.
Trato de pensar solo en ese libro. Animagos. Su padre y su padrino eran animagos. Se hicieron animagos cuando estaban en la escuela, para demostrar que eran los mejores amigos que el licántropo Remus Lupin podría tener. ¿Les habrá sido muy difícil serlo? Estuvo pensando en eso bastante tiempo. Miró la cantidad de hojas que tenia el libro, y se preguntó si en algunas de esas hojas diría los procesos para ser un animago. Y llegó a la conclusión de que no. De que el libro, aunque sea de Animagia, no diría como ser animago, porque para ser animagos se necesitaba la aprobación del ministerio. ¿Y que hacia un libro como ese a disposición de estudiantes donde podrían hacer, lo mismo que hicieron tres alumnos hace bastantes años?
Un libro que dijera como ser animago, debería estar mas oculto, si es que el colegio tenia ese tipo de libros. Pero si su padre y su padrino encontraron la forma de ser animagos¿Qué mas que un libro? Ahora la cuestión era encontrar el libro perfecto, para saber como convertirse en un animal. No era probable que la respuesta este en tan solo un libro con el titulo de Animagia, sino que debería ser otro en donde no se especifique la animagia.
Bueno, para eso estaba Hermione. Y debía buscarla. El otro libro que debía usar de transformaciones animales se lo había llevado Malfoy, así que ahora no tenía mas nada que hacer más que volver a la Sala Común. Aún faltaban varios minutos para las nueve, por lo que podría pasar por el Comedor y desayunar.
Por lo que cambio de rumbo y corrió el pasillo del tercer piso, y bajó las escaleras principales para ir hasta el gran comedor. Entró, y vio que este estaba vació. No había ningún alumno. Como era sábado, seguro que todos estaba aprovechando para dormir lo más posible. Los únicos que seguro estaban despiertos, eran los del equipo de Quidditch de Ravenclaw que ese dia les tocaba usar la cancha para las prácticas.
Se sentó en la mesa de Gryffindor y desayunó con la mente en blanco, y luego se puso a pensar en cierto rubio Slytherin, en porque tuvo esa reacción en la biblioteca. Luego se recriminó por pensar tanto en eso, porque, supuestamente si algo malo le pasaba al rubio, él debería estar contento. Él era su Némesis.
Terminó de desayunar y volvió a la sala común, para hablar con Hermione.
El rubio caminaba rápidamente hacia las mazmorras para la Sala Común. Se dirigió hacia la pared de entrada a la Sala y dijo la contraseña. Entro a esta y se dirigió a su cuarto, para pensar. En ese momento era lo único que necesitaba. Estaba tan distraído, tan hundido en sus pensamientos que no se dio cuenta que Blaise lo llamaba desde un sector alejado de la Sala Común.
Draco cerró la puerta de su habitación, ya que los premios anuales tenían habitaciones individuales, y se sentó en la cama. Aún tenía en su mente el olor que había sentido en la Biblioteca, que luego se había dado cuenta que emanaba nada mas ni nada menos que Potter.
Estaba aturdido. Su madre se lo había avisado, o mejor dicho, lo había prevenido. Pero no había nada que pudiera hacer. ¡Maldito Potter¿Justo él tenia que ser? Y esa la mejor pregunta que pudiera hacer. ¿Por qué Potter¿Alguien lo eligió por él? Era extraño, o mejor dicho imposible que él hubiera elegido a Potter.
-¡Draco!- lo llamó otra vez Blaise
El rubio levantó la vista para ver a su amigo de tez pálida parado a su lado. Tenía un poco de ojeras, el cabello negro y una mirada de preocupación.
-Draco ¿estas bien?-
Draco lo dudo un momento, sin saber que decirle. No estaba seguro de que decirle, aunque tampoco se lo podía ocultar. No a él. Blaise era su mejor amigo, y nunca le había ocultado nada.
Le costaba expresarle sus sentimientos, pero él sabia como decírselas sin hacerlo literalmente, por lo que se concentró en la mente que estaba a su lado, pensando lo mas fuerte que podía "Creo que comenzó el proceso", lo cual fue perfectamente percibido por la mente ajena.
-¿Qué pasa?- preguntó Hermione al moreno
-Bueno, estaba buscando un libro, y quisiera que me ayudes a buscarlo-
-Creo que no solo quieres que sea tu guía para entrar a la biblioteca- dijo Hermione sarcástica
-Bueno, en realidad si. Necesito un libro, que… bueno… quizás tu sepas donde puedo conseguirlo- dijo Harry tratando de evitar la vista de Hermione
-Bueno, Harry, dilo ya, me estas impacientando- dijo Hermione excitada. Ayudar a su mejor amigo con libros, porque este se lo pidió, claro que era excitante.
-Necesito un libro de Animagia-
Hermione esbozo una pequeña sonrisa, y para luego decirle –Ya me lo pediste¿no lo recuerdas? Te dije que estaba en la Sección Prohibida y se llama Animagia…-
-No, ese no- la interrumpió Harry serio, y entornando la vista –Quiero un libro de "Animagia"- volvió a decir marcando bien la palabra animagia.
Hermione borró la sonrisa de su boca, y trató de buscar los ojos de Harry
-¿Animagia?- preguntó serie y dudosa -¿Por qué?-
-Bueno, no sé bien, pero lo necesito-
El silencio duró apenas varios segundos, hasta que la voz de preocupación de Hermione volvió a Hablar –Pero Harry¿Por qué? Sabes que no puedes…-
-Hermione- la volvió a interrumpir Harry – No hagas preguntas. Solo… lo necesito-
Hermione dio un suspiro muy notable, denso y perceptible –Harry, tu sabes, sabemos, que para el trabajo de la profesora McGonagall no necesitas ese tipo de información, peor supongo que te será útil, si lo necesitas…-
-… me harías un gran favor- le respondió Harry
-¿le avisaras a tu madre?-
-¿Avisarle? Claro, debo hablar con ella, pero en persona- dijo el rubio tratando de pensar en una solución
-Pensare en algo, y cuando encuentre la forma de que hables con tu madre te avisare-
Muchas Gracias le pensó Draco a su amigo sacándole una sonrisa. Blaise se paró de la cama y salio de la habitación, pensando en si seria útil o necesario contarle a Pansy la noticia de Draco, porque últimamente era muy dudosa la amistad de ella. Había que tener cuidado, porque un grupo de serpientes puede ser asesinado nada mas ni nada menos que por culpa de una de ellas. Voluntariamente.
Espero que les haya gustado, y que me dejen muchos reviews... Acepto criticas (aunque espero que no las haya, jeje) y todo tipo de comentarios... Tambien acepto aclaraciones, dudas y ese tipo de cosas...
Saludos y nos vemos en la proxima... Felices Fiestas!!!! Si es que me tardo mas tardar del primero de Enero...
