Holaaa...!! He vuelto... Como algunos sabrán, hoy terminé mis vacaciones de invierno, y pues, en las vacaciones he estado escribiendo, pero no podía publicar porque no tenía internet. Y pues, ahora tampoco tengo, pero tengo tantas ganas de publicar este capítulo que me vine a la casa de mi tío y le uso la pc, jeje. Bueno, espero que como siempre, les guste. Y no pierdan el hilo de la historia... Hace mucho que no hago esto de responder los rewiews, simplemere por el tiempo, pero hoy lo haré.
Aguila Fanel: Gracias por leer, y espero que te siga gustando. Ya verás que animal he elegido para que se transformen los chicos, jeje. Besos...
Ines-Malfoy: Gracias por votar aunque el sitio no te haya permitio. Los votos en los reviews los tengo en cuenta de todas formas. Espero que en poco ya tengas una cuenta, jeje. Gracias por leer.
Korime: Gracias por leer. Me gusta causar confuciones en los lectores, y que luego se les vayan todas las dudas, jeje. Aún no podrás saber lo que paso con Draco, y eso que dices que al principio del fic parecen muy normalitos y con todo lo que esta pasando ahora, jaja, si que parece mal... XD, pero esta todo planeado... Espera el final... Gracias por leer y por dejar el review.
Esperanza Kapranos: Gracias por leer. Me da gusto que te haya gustado. Y si te gustaron las insinuaciones del capi anterior, en este te darretirás. jeje... Gracias por leer nuevamente.
Bueno, solo he contestado reviews a los que, bueno, no estoy seguro, que leyeron el capitulo 10. Desde la proxima actualizacion, respondere todos los reviews. Me dedicare un poquito más a esto, jeje. Sin más rodeos, comienzen a leer!!
Deseos...
-Tranquila Pansy, Draco lo hará- mintió Blaise.
Esas palabras rebotaban en su mente como un león enjaulado. Luego de dos días no podía dejar que esas palabras tengan algún sentida real o coherente. Aunque tenia la promesa de su amigo, ella aún estaba en una gran duda de lo que podría llegar a pasar. Ella misma tenía que asegurarse que Draco lo hiciera. Tenía que ver con sus propios ojos que Draco era capaz de hacerlo. Pero desde hacia un tiempo, que cada vez que veía los orbes plata del rubio veía una luz diferente a la que siempre había tenido. Bueno, esa era la cuestión. Que tenía una luz solitaria y triste. Pero, ¿desde cuando Draco, el Rey Slytherin tenia luz en los ojos? Ahora era un poco más difícil ver la maldad en ellos, la aristocracia slytherina, la arrogancia Malfoy. ¿Por qué ahora ella no podía ver eso? ¿Acaso era ella que estaba cambiando y le costaba ver lo que antes no? ¿O sus dudas y miedos se estaban haciendo realidad, que Draco estaba cambiando?
-Dracó lo hará-
Otra vez esa frase resonó en su mente. La sintió dolorosa y estranguladora. Un nudo se le había atravesado en su garganta y no la dejaba respirar. Dejó de caminar, para tranquilizarse y dejar de pensar en cosas, que quizás, solo eran producto de su imaginación. Apoyó una mano en el muro de la derecha, para descansar su peso en él. Cerró los ojos y respiró profundamente, dejando que el aire entre lentamente desde las fosas nasales, atravesando la laringe y llegando a sus pulmones como vida en estado gaseoso. Abrió los ojos y se mojó los labios con la lengua. La travesía a un lugar indefinido estaba llegando a su fin. Quizás ya era hora de regresar a la Sala Común, y dejar de evitar el sueño, y hundirse de una vez en las profundidades del mar de su mente y descansar de tan largo día, que para ella había comenzado hacía cuarenta y ocho horas.
Habían pasado dos días, aún no lo había visto, pero seguía pensando en eso. El moreno aún pensaba en la caída que había tenido Malfoy en la sala escondida de las mazmorras, en cuando este se cayó arriba de él. Aún sentía en todo su cuerpo, el roce del cuerpo del rubio, e incluso, el momento en que este tocó apenas su entrepierna con la rodilla. La respiración se le entrecorta y se le tensionan las piernas cada vez que esa escena llega a su mente.
Hacía más de una hora que estaba acostado tratando de conciliar el sueño, pero esas escenas no parecían querer salir de su mente. Dejó que esa escena que tanto quería borrar, invadiera su cabeza, para ver hasta donde podía llegar.
Dejó que la escena en que Malfoy caía arriba suyo luego de volver de la forma de un Tucán a la humana, invadiera su mente. En ese momento no ocurrió nada, hasta quizás se acordó del dolor que sintió del golpe de la cabeza del rubio en su pecho. Luego, todo el cuerpo de Draco sobre el suyo. Esto hizo que su cuerpo comenzará a responder. Movió sus piernas ligeramente debajo de las sábanas, ya que estas se tensionaban. Luego recordó el momento en que el rubio rozaba sin querer su entrepierna con la rodilla. El tan solo hecho de pensar esto, hizo que su cuerpo exhalara un gemido leve que el trató de ahogar, pero indicando que el pensamiento estaba llegando a un lugar al que él no había pensado llegar.
Con solo seguir pensando en el cuerpo del rubio sobre el suyo, los brazos de este a su costado, su respiración sobre su rostro, su cadera sobre la cadera de él mismo. Todo esto estaba llevando a un punto extraño. Su cuerpo estaba reaccionando a sus pensamientos. Sentía como su entrepierna se tensionaba. Y eso le estaba gustando. No estaba respondiendo como hubiese querido o pensado, pero, esa respuesta parecía gustarle a su cuerpo. ¿Porque dejarlo?
Casi inconcientemente llevó su mano debajo de la sábana de la cama, para comenzar a tocar su cadera. El bulto de su entrepierna que crecía considerablemente, se notaba sobre el cobertor de la cama, aunque la luz apagada de la habitación ayudaba a que no se viera. Las imágenes que ahora invadían su mente, ya eran ficticias, de escenas que "aún" no habían pasado. En su mente, el rubio se acercaba a su cuello, y comenzaba a besarle en la zona de la yugular lenta y tortuosamente. Con solo el hecho de imaginarse la boca del rubio en su cuello, provocaba que su erección se encuentre en su punto máximo. Ya estaba pasando mucho tiempo como para seguir resistiendo.
Tomó completamente su ya erección, apretó la mano sobre esta, y bajó y subió conforme esta le pedía. Las imágenes en su mente empezaban a cambiar, el rubio lo empezaba a besar más abajo, bajando con besos, tocándolo con la mano.
El cuerpo del moreno se tensionaba y se arqueaba hacia arriba para poder seguir con los movimientos de su mano. Su respiración era alterada y rápida. Sus labios estaban apretados como también sus ojos. Hacia arriba y hacia abajo era lo que hacia su mano derecha. Movimientos rápidos para apaciguar los deseos lujuriosos que su cuerpo le pedía.
En un momento de clímax, sintió venirse en un fuerte orgasmo dedicado al rubio que le ayudó a poder acabar.
El moreno abrió los ojos antes cerrados, y se quedó quieto para relentizar las respiraciones. Luego de un momento en que ya estaba respirando más tranquilo, quitó la mano de debajo de la sábana, y miro lo que había en ella. El producto de su orgasmo se derramaba por su mano, hasta la mitad de los dedos. Era raro, pero no le daba asco mirarlo, como un tiempo atrás hasta le hubiera dado arcadas mirarlo tanto tiempo.
Pensó que ya era tarde y que no tenía que seguir pensando en seguir excitándose. Con la varita se limpió su mano con un simple hechizo, y cerró los ojos, ya que como ahora su cuerpo estaba apaciguado de sus deseos carnales, quizás podría dormir. En tan solo un minuto su mente se hundió en un sueño profundo, con imágenes que nunca había tenido de un rubio desnudo.
Por un lado sabia que el momento en que tendría que cumplir con su misión se acercaba cada vez más, y en lo que menos quería pensar ahora era en eso. Tantas cosas pasaban por su mente, tantas cosas habían cambiado… Tan diferente estaba su mente, que ya no creía que ni él mismo fuera el mismo de antes. Sabía que estaba cambiando, y le costaba darse cuenta el mismo de esto. Pero sabía que así era.
Y ahora, no sabía porque, cierto moreno ocupaba más su mente de lo que nunca hubiese imaginado. Bueno, al principio solo el moreno aparecía en su mente pero porque Draco le tenia ira y rencor, como siempre. Pero desde que ellos se hablan sin despreciarse ni tirarse maldiciones, que por cierto, Draco no sabía en que momento había cedido. Las cosas simplemente así se habían dado, y esta seguro de que esto era el principio de su cambio que nada puede hacer para evitar porque esta prohibido pelear en contra de la mente de uno, porque esta siempre es más inteligente, e ir en contra de nuestro corazón, no es algo muy inteligente. Bueno, desde que ellos comenzaron a hablarse, el moreno ocupa varios momentos largos en la mente de él. Sabe que un motivo puede llevar a otro, y este a otro más, y que cuando menos se lo espere va estar en la cama del mismo moreno, y sabe que si empieza tan solo diciéndole "hola" todo puede hacer que terminen más pegados que lo que se hubiesen imaginado. Y pues, ahora ya había entablado conversaciones con el moreno. ¿Estaba bien lo que hacia? ¿O debía volver a la misma postura que siempre había tenido para con él?
No lo sabia, y tampoco sabia como terminaría todo, cada detalle de su vida. Pero mientras tanto, quizás era hora de hacer lo que solo una vez pensó, cuando era chico, porque las posibilidades de seguir con vida fallando en su misión eran pocas. ¿Qué debía hacer¿ ¿Quién le iba a mostrar el camino? O algo más fácil, ¿Quién podrá hacer que deje de pensar en todas esas cosas que le torturan la mente en decisiones que no sabe tomar o que no se anima a dar pasos en falsos, y que lo llene de algo que nunca tuvo en su vida?
Para un Slytherin como él las cosas no le serían tan fácil, y menos ahora que el sentía un cambio, que no sabia si era para bien o para mal, pero que el verde esmeralda le comenzaba a sentar mal.
La serpiente estaba comenzando a entrar en terreno enemigo, para ser ahora ella la presa de un animal que no precisamente tenia hambre…
Los días siguientes pasaron mucho más lento de lo normal. Especialmente para el rubio y el moreno si tenían que pensar en que al día siguiente tenían otra reunión en la sala escondida de las mazmorras. Quilas lo mejor era que no pienses en ello, pero les era imposible. Por lo que las clases de la escuela quizás llegaban a ser reconfortantes al pensar por un momento en la clase y lo que el profesor hablaba, aunque quizás de ves en cuando perdían el hilo.
Las únicas clases que tenían juntos eran Transformaciones y Adivinación. Esa mañana de lunes en la clase de Transformaciones, la profesora había dicho a los alumnos que repasaran los hechizos para transformar animales pequeños en botones, y que esa clase comenzarían con animales más grande.
Al moreno se le complicaba concentrarse en la transformación. Un caracol con un botón de caparazón, no era muy buena. Con la noche que había tenido, y como estaban las cosas, le costaba concentrarse.
A su lado Hermione no paraba de mirar a Ron, quien ese día se había sentado con Lavander en vez de con Harry. La castaña realizaba los hechizos casi sin pensarlos. Sus ojos no dejaban de mirar al pelirrojo, que se reía de cómo quedaban los caracoles y las pequeñas tortugas luego de que Lavander intentara hacerlo un botón. La varita de Hermione se movía sobre el caracol, y sin que saliera palabra alguna de su boca el caracol era convertido en un hermoso botón. La pequeña tortuga al lado del ahora botón, trataba de huir de la mesa lo más rápido que podía al ver lo que le había sucedido al caracol. Pero otra vez la mano de Hermione se movió sin pronunciar palabra y un hermoso botón adornado en dorado y del tamaño de una pequeña tortuga se encontraba donde antes estaba dicho animal.
El moreno se preguntaba como ella podía hacer los hechizos tan desconcentradamente y él ni podía hacerlo.
-Vamos Potter, inténtalo. Se por lo que pasas, pero esto te ayudará a pensar en otras cosas- le decía la profesora McGonagall mientras caminaba entre las mesas. Le apretó el hombre amistosamente y le dedicó una sonrisa maternal para seguir caminado e inspeccionando en las mesas siguientes. La vista del moreno se escapo de adelante y la dirigió a un a su derecha, y vio unos ojos grises desconcentrados y perdidos en algún punto. Su cabeza estaba apoyaba en uno de sus brazos. A su lado se encontraba Blaise, quien transformaba y volvía a su estado natural los dos caracoles y las tres pequeñas tortugas. .
-Muy bien Zabini, muy bien. Continua así- dijo la profesora al pasar por su lado.
El moreno volvió sus ojos hacia adelante y trató de seguir, en vano, con la transformación de los animales.
Luego de un momento la profesora comenzó a decir lo que iban a hacer la próxima clase, aunque Harry no escucho ni la mitad de lo que dijo. Solo volvió a la realidad cuando vio que todos comenzaban a ponerse de pie para salir del aula porque ya había tocado la campana de fin de hora. Guardo todas sus cosas en la mochila, y mientras lo hacia la profesora se acerco nuevamente a su lado.
-Potter, espero que no lo estés pasando mal. Se que no es nada agradable estar con Malfoy y mucho menos estudiar con él. Pero eso es parte de tu castigo, ten más cuidado la próxima vez- el moreno miraba a la profesora un poco desconcertado. Lo que la profesora menos se imaginaba era que los encuentros con Malfoy estaban dejando de ser desagradables – Solo averiguan lo que les he pedido, el próximo Lunes me dan la clase y ya no tendrás que volver a estar con él.- terminó la profesora con una sonrisa y se dio la vuelta para salir por la puerta, mientras los demás alumnos también iban saliendo.
Volvió a mirar a su derecha, y vio que el rubio se ponía de pie. Se quedó mirándolo mientras este se movía, como su cabello se corría de su frente hacia atrás, como sus manos tomaban la mochila. El rubio por milésimas de segundos captó la mirada, pero volvió sus ojos hacia la puerta para salir por ella.
-Vamos Harry- le dijo Hermione empujándolo un poco para la puerta. Ella no tenia buena voz, ni siquiera parecía tener un buen día. Al salir, ella parecía caminar sola. Quizás iba a la biblioteca, como siempre.
-Oye, Hermione- la llamo Harry
-¿Qué pasa Harry?- dijo ella volteándose. Sus ojos se veían muy cansados, y hasta parecían tristes.
-Nada, solo que tengo que hacer algo antes de ir al almorzar. Ve allí y luego te alcanzo-
-Muy bien, de todas formas primero tengo que pasar por otro lado. Nos vemos- ella saludó con la mano y volvió a su camino hacia las escaleras.
El moreno, sin pensarlo, se volteó y comenzó a correr. Rodeó el patio de transformaciones y cruzó la puerta del final del pasillo. Subió por la escalera del final y en el corredor del piso superior vio el rubio caminando a paso muerto. El pasillo estaba vacío, ya que todos se dirigían al Gran Salón.
-Dra…- comenzó el moreno, y lo reparó con un –¡Malfoy!-
Este se detuvo al llamado, luego se volteó solo de costado para de espalda a la pared. El moreno lo alcanzó y se puso enfrente de este.
-Malfoy. Mañana, ¿no?-
Este pareció pensar en algo. No miraba a Harry, al menos no directamente. Su vista estaba fija, y su cabello cubría parte de su frente y de su rostro.
-Si Potter- respondió, tratando de hacerlo lo más despectivo posible- Ya lo hablamos, mañana-
Harry abrió la boca para decir algo más, pero nada salió de ella. Sentía como sus pulmones comenzaban a inhalar y exhalar mas rápido de lo normal, mientras el moreno trataba de acompasar cada respiro. Se llevó una mano a su cicatriz para rascarse la frente, solo porque el nerviosismo proveniente de no sabia donde estaba comenzando a ponerlo nervioso. O sea, estaba muy nervioso.
De alguna forma, esos ojos grises que lo miraban pero al mismo tiempo no miraban nada, sus mejillas pálidas como la porcelana, sus cabellos como refinados en oro. El olor suave y silvestre que provenía de su cuello… ¿Cómo era que nunca se había dado cuenta de tal perfección, y todo junta en un solo rostro?
La boca del rubio se abrió lentamente, exhaló, y luego digo en suaves palabras -¿te encuentras bien Potter?- mientras lentamente caminada hacia delante para observar mejor al moreno, que parecía un poco bastante muy nervioso.
-Este- comenzó el moreno quitándose la mano de la frente.-si, creo que si- Y en ese momento, tenía tan cerca al rubio, que la lujuria de su cuerpo, invadido por la lascivia lo indujeron a querer asaltar la boca que tenía enfrente suyo a tan solo treinta centímetros. –Creo que, me estoy mareando- dijo mientras se volvía a llevar la mano a la frente, y se lanzaba hacia delante para apoyar su otra mano en la pared, para utilizar como soporte. De esta manera, el rubio quedó entre la pared y el moreno, y sus bocas a menos de diez centímetros.
-Y, ¿puedo saber porque te mareas?- preguntó el rubio sin inmutarse por tal acercamiento del moreno.
Este quitó su mano su frente, y miró con ojos fijos y constantes a los grises que parecían devorarlo adelante de él.
-Si que puedes saberlo- dijo mientras su cabeza quitaba los centímetros de en medio que lo separaban del otro -Por ti- dijo mientras dejaba todo los rodeos de lado e iba a la parte buena. Se inclinó hacia delante y con sus labios deseosos de pecados carnales, rozó lentamente los del rubio desconcertado, aunque tampoco este hizo nada para evitarlo. El moreno tenia los ojos cerrados, y ambos brazos estaban apoyados en la pared encima del rubio. Sus labios solo se rozaban lentamente, y el rubio abrió a penas la boca para poner sentir mejor la boca del moreno. Este con sus labios encerró al labio inferior del rubio, y sintió como este exhalaba un gemido casi inaudible.
Pero mucho antes de que la lujuria del moreno siquiera comenzara a salir de su cuerpo, el rubio puso sus manos en el pecho del moreno y lo empujó fuertemente hacia atrás.
Este respiraba de repente, entrecortadamente como si hubiese corrido cinco kilómetros sin parar.
-¿Qué mierda haces Potter?- le gritó al moreno.
Harry estaba desconcertado, desanimado por no poder seguir con lo que había comenzado ni por poder apaciguar los deseos que él no sentía, sino su cuerpo. Tal había sido el empujón del rubio que ahora él estaba apoyado en el otro lado de la pared del pasillo y el rubio casi en el medio del pasillo.
El rubio abrió y cerró la boca sin saber que decir exactamente, se dio vuelta y desapareció por el final del pasillo, pareciendo que echaba chispas. El moreno quedó en el pasillo, pensando en el beso, y en que este le había gustado más de lo que había pensado. Volvió a pensar en la boca que había acabo de atacar, en ese fina boca, carnosa y deliciosa, con gusto a algo que nunca había probado. Tan solo era deliciosa. Y era obvio que ahora que la había probado no se iba a echar para atrás. ¿Quién iba a pensar que el rubio Draco Malfoy tenía una boca tan deliciosa? Al diablo con que era Gryffindor y el otro un Slytherin. Iba a seguir para adelante, para probar hasta el final, la fruta exótica que había acabado de probar, y que no se encuentra en ningún otro lado.
Esa noche el moreno llegó a la Sala Común bastante tarde, y encontró a Hermione sentada en un sillón con un libro en su mano. El se sentó en un sillón al lado de ella sin decir nada. Ella cerró el libro y miró al moreno.
-Harry, sabes que siempre hemos sigo amigos- dijo Hermione de la nada, con voz normal. El moreno no entendió a que vino esto. Levantó la cabeza y miró a la castaña. –Y sabes que nuestra amistad es tal, que a mi no me importaría que piensas, que hagas o…- ella se detuvo, quizás buscando las palabras exactas- o con quien este- digo al final. Ella se acomodó el sillón, levanto las piernas y las puso sobre el sillón. –Se que no es bueno tener cosas en la cabeza, que quizás nos hacen daño, y no poder compartirlo con nadie. Me ha pasado, y como eres mi amigo, no me gustaría que pasaras por lo mismo.-
-¿a que te refieres Hermione?- dijo Harry sin entender muy bien lo que ella quería decir.
-Mira, Harry, se que las cosas con Malfoy están cambiando…-
-Hermione, yo no…- comenzó Harry
-Espera Harry, déjame terminar. Se que las cosas con Malfoy están cambiando. Eso no lo he pasado por alto. Y también sé que tu estas un poco mal porque no sabes que hacer ni que pensar- Harry lanzó un suspiro desde su sillón, mientras miraba el hogar que ardía bajó los leños. –Peor quiero que sepas, que sea lo que sea lo que quieras o hagas, yo seguiré siendo tu amiga. Quizás en mi caso con Malfoy las cosas son diferentes porque creo que su trato conmigo fue mucho peor que con el tuyo, y sé que yo no podré perdonarlo tan fácil, pero que si tu cambias por él, te aseguro que yo haré un esfuerzo, y tratare de seguirte el ritmo- Hermione dejó de hablar con la voz temblorosa en que se estaba convirtiendo. Se corrió un mechón de pelo hacia atrás, y miró hacia el suelo.
-Hermione, yo…- comenzó Harry sin saber en realidad que decir. Las cosas habían pasado tan rápido, y tan imperceptibles que no se había dado cuenta de que antes odiaba a Malfoy con toda su alma. ¿Y que sentía ahora por él? Lo único que sabia, era que el rubio estaba empezando a gustarle. Pues, no sabía que decir. –Hermione, gracias por esto. Yo no sé… No sé que es lo siento ahora, pero, si, creo que las cosas están cambiando.-
-Si, y eso es lo que quiero que sepas. Que aunque cambies yo seguiré siendo tu amiga- dijo Hermione mientras se inclinaba para adelante y le tomaba la mano a Harry- Y que siempre podrás contar conmigo-
Harry tomó la mano de la castaña, y le sonrió, expresando un simple y sincero –Gracias-
Ella le devolvió la sonrisa, se volvió a poner erguida en el sillón, y le preguntó a Harry con vos picarona –Bueno, ¿Qué sucede entre Malfoy y tu?- Antes de contestar, Harry exhaló una sonrisa en medio de un suspiro.
Bueno, espero que les haya gustado, y trataré de actualizar lo antes posible, ya que a mi tambien me esta gustando como va la historia... jeje... Gracias por leer y dejen reviews que tanto me gustan sus opiniones. Y los que no votaron en mi perfil sobre la relacion de Harry y Draco, pueden hacerlo ahora...
NA: Quiero hacerles una aclaración porque algunos no lo saben... XD... NO SOY MUJER!! Yo soy Felías Fénix, UN CHICO... jeje... Bueno, no me molesta que me digan así, jeje, pero solo lo aclaro porque creo que hay algunos que no lo saben...
Hasta la próxima...
