Hola a todos, otro intento de escribir sobre personajes a los que se les ha dado poco protagonismo y esta pareja de Duero y Parfeit me resulta tan linda que no puedo dejar de escribir algo sobre ellos. Espero que más gente se interese en este par y otros tantos que no son tenidos en cuenta.

De más está decir que espero sus opiniones (sean malas o buenas, siempre suma)

Declaimer: (es la primera vez que lo hago, je) Vandread y sus personajes no me pertenecen y tampoco me importa mucho tenerlos, mientras pueda publicar esto me basta o

Buscando una razón

Capítulo 1: Una simple charla

Todo era lúgubre y silencioso en el pulcro consultorio del Nirvana. Como todo centro de atención médica, presentaba el inconfundible aroma a esterilización y desinfectante (provocando que las narices de más de una tripulante se arrugaran). La bicromía de blanco y plateado que mostraban los azulejos y el instrumental médico provocaban una falsa sensación de frío a la habitación y para rematarla, el leve pero insistente zumbido que surgía de la computadora de análisis central le daban a la habitación, en su conjunto, la apariencia de una enorme heladera.

Claro, esa no era la opinión que Duero tenía de ella. Desde que había puesto el primer pie en la nave femenina, esta se había convertido prácticamente en su hogar. No por nada había instalado un camastro en la pequeño cuarto contiguo que otrora funcionara como depósito. Todo en ese pequeño lugar le resultaba familiar, amigable y cómodo.

Con su ya acostumbrada tranquilidad se acercó a una pequeña hornalla ubicada junto al lavadero, la encendió y con la misma estoicidad de siempre llenó la pequeña tetera metálica con agua y la puso al fuego.

Mientras esperaba que el agua hirviera observó a su alrededor. Todo se veía como siempre: la camilla estaba contra la pared y sobre ella descansaba un juego de sábanas limpias.A su lado, una mesa alta contenía el instrumental de cirugía y demás accesorios higiénicos. Justo sobre ella, descansaba en un perchero su largo saco blanco. Si, todo estaba tal cual lo dejara ayer, pero por alguna razón sentía que ese lugar le resultaba extrañamente ajeno. Intentando ignorar el repentino escalofrío que recorrió por su espalda, volvió su atención a la tetera, que ya emanaba abundante humo por su pico. Abrió una de las gavetas de arriba de la mesada y sacó un par de tazas y todo lo necesario para preparar un te de hierbas. Antes de cerrar la llave de gas observó el reloj de pared a su izquierda. Marcaba las 20:55, "No falta mucho" pensó.

Quince minutos más tarde, el sonido mecánico de la puerta corrediza le avisó que alguien había ingresado. No tuvo necesidad de voltearse para saber de quién se trataba.

- Perdón por llegar tarde. A último momento me surgió una reparación de urgencia en el Dread de Barnette y tuve que supervisar los parámetros de estabilidad del Paxis. Últimamente ha estado algo "rebelde".

La ingeniera en Jefe, Parfeit, había entrado directamente a la habitación, sentándose en la silla giratoria frente a la gran computadora. Había dado toda su explicación de sopetón y con un largo suspiro se desplomó en el asiento mientras se abanicaba el rostro con una mano. El médico se limitó a observarla con serenidad: sus mejillas estaban levemente teñidas de rosa y su pecho subía y bajaba de forma rápida e irregular. "Probablemente vino corriendo desde el hangar" consideró su mente analítica. Tomo la pequeña bandeja de la mesada y la acercó a la muchacha.

- ¿Té?- Ofreció el joven médico. Acercó una silla y tomó asiento junto a la chica.

- Oh, si. Gracias- le sonrió levemente mientras tomaba la humeante taza- Estoy exhausta.

- Supongo que debe ser difícil organizar de forma efectiva a tantas ingenieras. Además del arreglo continuo de los Dreads, cargás con la responsabilidad de mantener la nave entera en condiciones y controlar la posible inestabilidad del Paxis. Es mucho trabajo para una sola persona - Acercó la taza a sus labios y bebió la cálida infusión.

- Si, supongo que podría considerarse bastante denso…….. Pero no me malinterpretes!- se apresuró a aclarar- Realmente amo mi trabajo y no me molesta pasar horas metida en un proyecto. Sólo que a veces siento que no puedo estar en todos lados al mismo tiempo- Mantuvo su mirada fija en el suelo mientras decía esto- Creo que es bastante similar a tu oficio- Ahora sus gafas estaban clavadas en él.

- No lo creo- acotó el hombre modestamente.

- Claro que si!- afirmó ella con ferviente convicción - Sos el UNICO médico a bordo de la nave. El número de tripulantes debe ser superior a las 500 mujeres (sin contarlos a ustedes tres) y aún así das abasto para atender a todas cada vez que se accidentan en las batallas. Sumando los eventuales inconvenientes cotidianos……. Es un trabajo monumental para una sola persona- Finalizó

Cierta oleada de calor recorrió el serio rostro del Doctor. Casi inconscientemente, hundió su rostro en la taza y bebió pausadamente.

El silencio volvía a reinar en el consultorio. Lo único que se percibía en el ambiente era el constante zumbar de la computadora.

"Mmhh…. Tendría que decirle que la revise antes de………" Su pensamiento fue interrumpido casi instantáneamente. La jovencita, ahora de pie frente a él, agitaba una de sus manos ante los ojos oscuros del médico.

- Doctor, doctor¿Se siente bien?- insistió con aspecto preocupado.

- No! No sucede nada- se apuró a responder. Soltando un gran suspiro, se frotó el rostro con cansancio.

Parfait se quedó observándolo en silencio. Parecía algo impotente frente a él; se limitó a sentarse de nuevo y observar el suelo con detenimiento.

- Hace…… hace un tiempo que….lo noto algo extraño. Está más distante y distraído desde que volvió de Tarak, con los demás – Duero alzó el rostro, su gesto notoriamente sorprendido. Ella no lo miró – Cuando me mandó llamar esta tarde… no se, pensé que tendría algo que contarme.

El hombre no se apresuró en responderle. Sorbió un poco más de su té.

- Si, hay algo que quiero decirte- confesó a la vez que desviaba la mirada hacia su humeante taza. Aún así no consiguió que otra frase saliera de su boca. Apenas podía controlar el temblor de sus manos¿Qué iba a decirle exactamente? Estaba enfrascado en sus dilaciones cuando una mano se posó sobre la suya, presionándola débilmente. Parfeit lo observaba con tranquilidad (¿fingida?).

- Esto…tiene que ver con el viaje a su planeta¿verdad?- incitó ella.

- Si – El joven le agradeció en silencio por la iniciativa sobre el tema.

- ¿Qué pasó allá?

- Bueno; ni bien descendimos al planeta se acordó una reunión interplanetaria. Por lo visto se habían presentado delegadas del planeta Meyer también. Debo reconocer que se trató de una reunión algo "peculiar" pero se llevó a cabo con total tranquilidad por parte de los tres bandos- Hizo una pausa tomar otro sorbo de infusión, repasando vagamente los recuerdos de esa junta extraordinaria.

- ¿Y qué sucedió? BC no nos quiso aclarar mucho sobre lo resuelto en su encuentro. ¿Se pudo llegar a un acuerdo? – Le cuestionó, al ver que no pensaba continuar su charla.

- Las disputas entre nuestros planetas no fue el tema principal a discutir. Supongo que eso le concierne más a los representantes de Meyer y Tarak (nosotros como piratas, no figuramos) Se determinó una tregua, más una alianza-cooperativa entre las dos partes hasta haber concluido las investigaciones. Luego de eso se tratarán los temas diplomáticos, incluso se hicieron alusiones a una red de comercio entre ambas sociedades.

La mecánica frunció levemente el rostro - ¿Más información? Pero si ya se acabó con todas las máquinas cosechadoras. Además, desde que obtuvimos muestras de sus mecanismos no tuvimos inconvenientes en enfrentarlas, no hay peligro y llegan a aparecer nuevamente.

- No se trata de las cosechadoras – Contestó él con tono impasible.

- ¿Entonces? – Insistió.

- La junta creyó conveniente hacernos con los conocimientos de nuestros antepasados. Dijeron que no se puede estar seguros de que ya no exista peligro por parte de la Tierra; puede que todavía queden algunas personas agonizantes, buscando subsistir. Si se pudiera encontrarlas y socorrerlas, no solo nos liberaríamos de cualquier peligro futuro, sino que podríamos saber las razones por las que la humanidad llegó a tal punto de degeneración, aprender de ello y recuperar parte de nuestro pasado. Se decidió entonces que tendría que realizarse lo antes posible un "retorno a las raíces".

Guardó silencio una vez más, sin despegar la mirada de sus propias manos. La joven había cortado el contacto con él, con notable desconcierto en su rostro.

- Pero, eso quiere decir que…..

- Se designó una flota de reconocimiento con rumbo hacía el Planeta Madre. Se creó una sociedad mixta reclutada especialmente para el viaje…. Yo…yo fui invitado a formar parte de la tripulación del "Arca".

- ¿Cómo?

- Los embajadores de nuestros planetas destacaron la peculiar situación que se presentó en el Nirvana desde la unión con el Paxis y su posterior desaparición. Están bastante impresionados por la idea de convivir ambos género, juntos. Consideran que nuestra nave es el mejor ejemplo de lo ventajosa que es la unión del hombre y la mujer, de que es posible una convivencia pacífica y beneficiosa. La nave antes nombrada, "Arca", sería la primera flota mixta que zarparía hacia la Tierra en busca de las respuestas que nos faltan. La verdad es que es impresionante.

El médico por poco se había olvidado de lo que realmente había buscado expresar con esa conversación, se encontraba completamente ensimismado en la fascinante empresa que se estaba planeando. Por su parte, la ingeniera no había dicho palabra alguna, pero su semblante era serio y levemente sombrío.

- ¿Y por qué quieren que usted participe en la misión?- Preguntó en voz baja.

Duero se sobresaltó al escucharla, haciéndolo volver la realidad. La miró por unos breves segundos antes de ponerse de pie.

- Bueno, si bien la junta estaba de acuerdo con la co-alianza, temían que se produjeran…"discordancias" entre la tripulación femenina y masculina; pueden presentarse problemas de adaptación, diferenciaciones y pleitos. Por eso, se nos propuso la idea de formar parte de la misión. Funcionar como "educadores", enseñando nuestras experiencias y actuando como mediadores entre ambos sexos- concluyó.

- ¿A ustedes? Se refiere a los demás: Bart, Dita, Hibiki?

- Exacto.

- Y ellos ¿También aceptaron?- Quiso saber. Apenas había pasado una semana desde la reunión en Tarak y en ningún momento BC había dado indicios de algo relevante, tampoco había notado que los demás se comportaran diferente. Sólo él. Un estremecimiento le recorrió el cuerpo, pero no fue advertido por el médico.

- BC obviamente se negó, él es el segundo al mando en la nave y no iba a dejar a Magno sola; Bart prácticamente es el "motor" del Nirvana, así que tampoco aceptó. Respecto a Hibiki y Dita……. Ella no quiso alejarse de todos sus seres queridos, dijo que su hogar era con las piratas y que no le interesaba formar parte de la misión.

- ¿Y Hibiki?

El joven dejó entrever una pequeña sonrisa cómplice.

- Dijo que no quería alejarse de su Vanguard. La junta le propuso llevarlo en el viaje pero él dijo entre titubeos que no confiaba en los mecánicos de Tarak. Yo personalmente pienso que sus preocupaciones eran otras. A decir verdad, fui el único que consideró la idea de aceptar la propuesta.

- ¿Quiere decir que decidió ir? – Se animó a preguntar ella después de uno segundos.

- Bueno…- vaciló – Si y no. Todavía no les di una respuesta definitiva, les dije que iba a pensarlo.

Parfeit lo miró aún más confundida que al principio, cosa que lo incomodó aún más.

- ¿A qué se deber esa expresión? – quiso saber.

- ¿Usted está interesado en formar parte de esa misión? – pregunto como si fuera la locura más grande del mundo a los ojos de la ingeniera.

- ¿La propuesta no te parece, como mínimo, sugerente? – Le retrucó él.

- ¡No! bueno, no quise decir eso. Simplemente, supuse que usted ya había descubierto todo lo que había que saber sobre los hombres, las mujeres y su relación en el pasado… - replicó dudosa.

Duero dejó ver una leve sonrisa en su rostro.

- Comprendo tu punto. Pero sucede que la búsqueda de conocimientos no fue el incentivo que me dieron los de la Junta para aceptar, ni es la razón por la que me quieren entre los miembros de la flota. Existe algo más.

- ¿Entonces para qué lo quieren? – Insistió la joven. A cada segundo que pasaba el nudo que se había formado en su estómago se hacía cada vez más insoportable. Respetaba mucho a ese hombre, como profesional y como persona; pero en ocasiones, cuando tomaba esa postura de misterio e intriga, no podía evitar sentir deseos de golpearlo en la cara. Resultaba terriblemente irritante.

- Ellos quieren que oficie de maestro para la tripulación – El médico le contestó de sopetón.

- ¿Profesor! – La joven no le encontraba el menor sentido a su respuesta – Pero… ¿profesor de qué?

- La tripulación del Arca reúne a todo tipo de profesionales y especialistas: ingenieros, técnicos, cocineros, guerreros, pilotos (de Vanguards y Dreads), armeros, etc … y cuenta además con una elite de médicos de los mejores vistos en ambos planetas (Entre ellos figuran algunos antiguos superiores míos) . La Junta me propuso coordinarlos y servir como su instructor, a un nivel más general, del resto de los miembros. Se trata de una respon…..

Mientras le hablaba sobre sus implicaciones en la gran empresa sus ojos fueron recobrando un brillo soñador, su tono de voz entusiasta hacía juego con su expresión afable. Esto no pasó desapercibido para Parfeit, que lentamente se puso de pie, junto a la gran computadora y lo escuchó silenciosamente mientras acariciaba las teclas con un gesto de remembranza.

- Parfeit ¿me estás escuchando?

La inesperada pregunta hizo que la línea de pensamiento que seguía la chica se rompiera abruptamente, sobresaltándola.

- Claro – contestó apurada – Se nota que es algo muy importante.

- Si, lo es – le corroboró él.

- Pero aún no comprendo del todo. ¿Para qué necesitan que los coordine? Usted mismo dijo que se trataba de los mejores en su campo….

- Si, pero yo soy el único que tiene conocimientos y comprende el acto de Perpetuación de la vida.– dijo, interrumpiéndola – Por lo visto, los informes que hice en base a los datos recolectados a lo largo de nuestro viaje llegaron a manos de las autoridades de Meyer y Tarak. Quieren que los ponga al tanto de todo lo que se descubrió durante nuestra travesía en el espacio. No lo dijeron de forma explícita, pero parecen estar considerando una posible "reconciliación" entre géneros.

Se quedó mirándola con gesto expectante por un instante. Parfeit lo observaba con un gesto incomprensible; si esperaba que saltara por los aires estaba muy equivocado. No podía negar que la propuesta era muy tentadora y una oportunidad única para un joven tan talentoso y prometedor como lo era él. En ese sentido ella estaba completamente de acuerdo con el entusiasmo que el hombre mostraba, pero por alguna razón no podía compartir su alegría en lo absoluto.

De pronto, Duero ya no se sentía tan entusiasmado como hacía unos instantes. Se esperaba cualquier gesto de ella menos ese mutismo. Hubiera esperado un grito de entusiasmo, unas palmaditas de felicitaciones, incuso una protesta y la subsiguiente bofetada de enojo habrían sido bienvenidas en ese preciso momento.

- ¿Era eso de lo que me quería hablar?

La pregunta lo tomó por sorpresa. Los nervios y la inquietud que tuvo en un principio volvieron con mayor intensidad. No estaba seguro de qué responderle; apoyó sus palmas en el respaldo de su asiento y lo apretó con fuerza para ocultar el temblor de sus manos.

- Yo, bueno…- vaciló – No – dijo de repente.

- ¿Sobre qué era entonces?

La ingeniera lo miraba fijamente y el médico no pudo sostenerle la vista. Bajó su ojos hacia la altura del teclado que ella aún acariciaba – Quería pedirte que arreglaras la computadora del consultorio – dijo de prepo.

- ¿Qué¿La computadora?

- Si! Desde que llegué noté que zumbaba, no lo hacía antes de irme a Tarak. Debe tener algún problema interno. Quizás Paiwai jugó con ella.

- Oh – la escuchó exclamar en respuesta – No se preocupe Doctor me encargaré de que una de mis técnicas venga a revisarla – dijo en un tono de voz que, según Duero, pareció frío y cortante.

- Con su permiso, tengo que irme. Ya es tarde y todavía no comencé con la ronda de verificación nocturna. Esta nave no se mantiene sola.

Y sin más, abandonó el inmaculado consultorio. Duero solo alcanzó a oír las válvulas hidráulicas de la puerta que se cerraba frente a sus ojos. A continuación, el penetrante zumbido del computador volvió a taladrar sus oídos.